CRÓNICA DE UNA PASCUA MILITAR SIN PRESIDENTE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escribir para halagar es de mala educación, sobre todo hacerlo al dirigirse a los ejércitos donde las lisonjas son insultos. Aquí la más principal hazaña es obedecer y hay ocasiones que eso se convierte en un acto heroico. La disciplina es una forma de vida. Hasta para no cumplir con el deber hay que ser disciplinado. Es por ello que hay que tener criterio propio para saber cuando hay que estar y cuando echarse a un lado. Disciplina es decir la verdad y sostenerla incluso a sabiendas de que te costará el cargo, el puesto y el sueldo. No habrá ni siquiera puertas giratorias.

Perdón, no era de eso, sino de la Pascua Militar de lo que iba a hablar. No sé porqué se me ha ido el pensamiento en ese vuelo a París que ha impedido que el presidente del Gobierno acompañe a esos «sus soldados» cuya misión alguno de sus socios de Gobierno no comparten, incluso la comprometen. Un claro desprecio a sus Fuerzas Armadas. Es al presidente según la ley al que corresponde la dirección de la política de defensa y la determinación de sus objetivos, la gestión de las situaciones de crisis que afecten a la defensa y la dirección estratégica de las operaciones militares en caso de uso de la fuerza. Es decir: todo. Es el que manda y por tanto su ausencia ha sido muy comentada con tristeza y pena al no poder gozar con su presencia. ¿Cuál ha sido el motivo de su ausencia? París. Bien vale una misa. Claro que permítanme que dé mi visión personal. En estos momentos el presidente del Gobierno, al que la unidad de España no le preocupa ni ocupa, piensa en un nuevo Irak. Sus asesores y su inteligencia ven que puede cobrar de nuevo fuerza su figura con un gran ataque a Trump como si fuese Bush entrando en Irak. Venezuela será su Irak. ¿Le saldrá bien? Porque diga lo que diga la ministra de nosotros nadie se fía. Lo de la bandera y el pregón de Túnez instando a abandonar a EEUU a su suerte está a punto de producirse. Claro que esa suerte será nuestro final.

Pero vayamos al resumen de la festividad.

Podría resumirse este 6 de enero, Pascua Militar 2026, con una sola palabra: ¡GRACIAS!

Todos daban gracias a… Muy educados, elegantes y protocolarios. Para colmo la ministra de Defensa ha terminado con esa rotunda gratitud que desconoce los tratamientos. Es cortesía y norma exigible en ciertos puestos. Al menos dar ejemplo.

«Gracias a usted Señor». ¡Bien! ¡Gracias, chaval!

Pues lo de siempre, un vacío enorme.

Nadie habla de la unidad de España misión constitucional. Nada. No había nadie. Un día, dos días, tres días: ¡nadie! Todo llegó cuando llegó: tarde.

Sería bueno abarcar a todas las Fuerzas Armadas y no señalar especialmente a quien no está bajo su mando, dentro de la cadena de mando militar. Les confieso que empiezo, no soy el único, a estar cansado de que este Gobierno nos repase hasta la saciedad como excelencia militar la obra de Zapatero: la Unidad Militar de Emergencias (UME). En nada nos beneficia. Son excelentes por ser soldados no por ser la UME. La Legión o cualquier otra unidad de las FAS españolas son tan UME como ellos, como se ha demostrado en la riada de Valencia. Servir a España y a los españoles de una u otra manera. Claro que hay una intención a la vista.

Pues poca cosa más.

¿De la unidad de España qué? No. Ni se ha hablado y eso no es lo peor, sino que entre tanto uniformado ese detalle haya pasado desapercibido (supongo que no). Puede que eso de la unidad de España, su soberanía e integridad territorial, el respeto a la Constitución ya no formen parte de misión alguna y menos de las Fuerzas Armadas. Eso queda para el presidente del Gobierno que hoy encabeza la lucha contra los Estados Unidos de América como les gusta a ellos. No levantarse ante su bandera. No hace falta ya que con las palabras de la jurista ministra de Defensa dirigidas a Washington y la proclama que lleva el presidente a Europa en su elevada estatura, España se posiciona junto al Olimpo. No sé lo que dirá Zeus.

Prefieren la independencia. Enemigos de la dependencia.

Está claro que no escribo para halagar a nadie, pero a pesar de ello felicito a nuestros soldados que sin duda son los mejores del mundo, porque «todo lo sufren a pie quedo […] menos que les hablen alto».

Me quedo con D. Pedro Calderón. Quizá muy anticuado por no ser de la generación Z.

Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren a pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto.
Solo no sufren que les hablen alto.

Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto.

No se ha visto en todo el mundo
tanta nobleza compuesta,
convocada tanta gente,
unida tanta nobleza,
pues puedo decir no hay
un soldado que no sea
por la sangre de las armas
noble. ¿Qué más excelencia?

Feliz Pascua Militar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 enero 2026

EL CNI A LAS ÓRDENES DE LA MINISTRA DE DEFENSA. LA UME TAMBIÉN. EL JEMAD SE QUEDA SIN EL MANDO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Extraño. Raro. Algo pasa. ¿Por qué ahora? ¿Para qué? ¿Algo que no sepamos?

El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto por el que el ministerio de Defensa (es decir, la ministra) recupera el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que hasta ahora, con el Gobierno de Rajoy, estaba adscrito a la vicepresidencia del Gobierno (poderosa vicepresidenta).

También dispone el real decreto que la Unidad Militar de Emergencias pase a estar directamente bajo el mando de la ministra de Defensa quitándosela al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) que ostentaba dicho mando. Mucho mando para la ministra que debe ministrar sobre gente que obedece, cumple y, hasta ahora, calla. Mucho trabajo para  ser lo que debe ser, hacer lo que debe hacer y aprovechar además el tiempo libre.

Por partes:

1.- ¿Hay guerra abierta sobre el control de la información en la Inteligencia española? ¿La hubo y estamos en sus consecuencias? La información, la inteligencia si lo prefieren, estuvo en su día en manos de la vicepresidenta del Gobierno del Partido Popular, aquella que tanto mandó, hasta el último suspiro, ¿hasta dónde y hasta cuándo? Los resultados no aclaran demasiado lo que pasó. El caso es que el Centro Nacional de Inteligencia siempre se pone en manos seguras, de quien manda y controla, de quien protege las espaldas del Gobierno-Estado. Llegó nuevo Gobierno y nueva dependencia. El CNI regresa a Defensa, es decir a la ministra de Defensa, peones colocados y todo controlado. Veremos. El real decreto en este caso solo confirma lo que era un hecho. Batir banderas.

2.- Otra cosa es la dependencia de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la obra magistral (?) de Zapatero; tan magíster que hemos llegado al convencimiento de ello. Un adelantado a los tiempos. Un elevadísimo presupuesto, a alguien le restará, del que nadie echa cuentas, y que es evidente que  produce altísimos y eficaces resultados. Antes era labor de los ejércitos y lo hacían muy bien. Ahora también. Muy bien. Siempre he defendido la labor de la UME, una magnífica unidad porque son soldados españoles dotados de grandes medios, elevado espíritu y ejemplar comportamiento. Pero eso no es nada nuevo. Fui contrario a su creación y sigo opinando lo mismo, aunque creo que soy ya el único.  No es momento ahora de volver al debate sobre la oportunidad o no de la creación de esta unidad y sus presupuestos restados del conjunto de las FAS cuando fue una misión que desempañaron siempre con máxima eficacia los ejércitos sin necesidad de crear una unidad específica y de tal envergadura y coste.

Uno de los motivos de crítica cuando se creó la Unidad Militar de Emergencias (UME) fue su dependencia directa del presidente del Gobierno luego delegada en el ministro de Defensa. Cuando se entró en razones esa dependencia pasó a manos del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, algo natural dentro de las Fuerzas Armadas y no esta extraña dependencia o unidad presidencial; de la ministra en este caso.  

Fue en 2014 cuando al fin, mediante el Real Decreto 872/2014 se potenció la figura del JEMAD para lograr una mayor eficacia operativa en los ejércitos dándole competencias sobre el Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima, el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas y la UME. Al fin la Unidad Militar de Emergencias (UME) quedaba bajo el mando operativo militar, del JEMAD, por eficacia operativa, y no bajo mando operativo político, algo difícil de conjugar. Con ello era el Jefe del Estado Mayor de la Defensa quién tenía capacidad para decidir (previa autorización del ministro de Defensa, cómo en todo) su actuación y llevar su control.

Pues no. Ahora es distinto. Ahora es la señora ministra la que dispone y ordena con su criterio.

Dice el real decreto: <<Está modificación orgánica responde a que dicha unidad de carácter permanente está constituida con el objetivo principal de cumplir la misión asignada a las Fuerzas Armadas por la Ley de la Defensa Nacional, en cuanto a preservar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos en situaciones de emergencia, grave riesgo o catástrofe, ante la creciente demanda de la sociedad española de una respuesta eficaz por parte de las administraciones públicas frente a dichos sucesos y dado que la intervención de la Unidad ha de depender, en última instancia, de las decisiones directas que adopte el titular del Departamento, trascendiendo los aspectos puramente operativos>>.

Intenta explicar las razones y lo que dice, en mi criterio, son razones para que siga bajo el mando del JEMAD. ¿En que han cambiado las cosas? Más política que eficacia.

Que al JEMAD le quiten el mando de la UME debe tener alguna extraña razón; una explicación que nos deben. Porque la lógica era la otra, la dependencia operativa militar y no operativo política.

3.- ¿Hay algo que no sabemos? Nos deben una explicación.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 noviembre 2018

LA UNIDAD MILITAR DE EMERGENCIAS ‹‹SOMOS SOLDADOS›› Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

SM. la Reina Doña Sofía madrina de la Bandera de la UME

Nunca fui partidario de crear esta unidad, pero la ayudé cuanto pude en sus inicios y algunos de los mejores oficiales de mi Estado Mayor fueron pioneros en el esfuerzo inicial -que fue mucho- para ponerla en funcionamiento. Sigo manteniendo mi opinión aún reconociendo su gran labor y brillantes resultados. Eso lo esperábamos todos y no es ninguna novedad. No podía ser de otra manera. Si se crease una unidad militar contra la corrupción no habría euro que se desviase de su camino. Pero cada función debe ser desempeñada por quien corresponde. La formación responde a la misión a desempeñar y en principio las emergencias están contempladas en Protección Civil. La intervención de las Fuerzas Armadas en esos cometidos se ha efectuado tradicionalmente y de manera eficaz en aquellos momentos en los que Protección Civil y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se veían desbordados. Para ello estaban organizadas y preparadas todas las unidades militares. Siempre fue así, aunque admito que no por eso debe seguir siendo así. En su momento, al crear la UME, no hubo debate ni rigor intelectual  sino una decisión personal y caprichosa que tenía que salir indiscutiblemente bien por quién la asumía: las Fuerzas Armadas. Y así fue. Resultado excelente. Pero todos los cambios deben ser detenidamente estudiados y evaluados. Desde distintos puntos de vista.

Unidad Militar de Emergencias

Actualmente en muchas naciones hay una revisión intelectual profunda de las misiones y participación de los Ejércitos en cometidos que nunca le  fueron propios. No solo por razones coyunturales sino también por cambios estructurales debido a poderosas razones económicas y nuevas amenazas que se prevén de largo recorrido. Sirva de ejemplo cómo desde hace tiempo se solapan muchas misiones entre las Fuerzas de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas, tanto dentro como fuera de España, aunque aquí haya una incomprensible alergia a ver uniformes de soldados por las calles. Una cooperación y trabajo en común cada vez más necesario. La clave está en  abordar con rigor estos temas con participación de amplios sectores de la Administración y de la sociedad. Como decíamos, la economía, los nuevos frentes abiertos para la Seguridad y Defensa, como el terrorismo, la guerra en el ciberespacio, la emigración, la formación de ejércitos regulares en naciones castigadas por la violencia, el control de fronteras y un largo etcétera, sin olvidar las misiones convencionales que nos llevan a desplegar, por ejemplo, en la frontera con Rusia, son factores que modifican los puntos de vista y obligan a revisar las misiones y cometidos de las FAS. Por tanto su formación y necesidades.

La UME compromiso de servicio

Pero no era mi intención tratar este interesante tema que queda para otro momento sino simplemente mostrar el agradecimiento debido, de todo el pueblo español, a la Unidad Militar de Emergencias que en esta época estival tiene especial relevancia. Sus 3.500 componentes entre Cuadros de Mando y tropa permanecen en alerta respondiendo al compromiso de las Fuerzas Armadas con el pueblo español, con todos los españoles. Servicio es una palabra muy arraigada en esta unidad que se presenta con un inequívoco ‹‹Somos Soldados›› y que en cada actuación demuestra su formación y espíritu militar por encima de cualquier otra capacidad.

No hay una unidad mejor que otra que otra en los ejércitos, cada una tiene sus características propias y su espíritu de Unidad, aunque algunas por sus peculiaridades, historia, tradiciones y especial idiosincrasia tengan más vistosidad. La Unidad Militar de Emergencias en poco tiempo ha adquirido fama y prestigio muy bien merecidos y hoy se cuenta entre las unidades más famosas y reconocidas de nuestros ejércitos. Nunca se le recortó el presupuesto y en sus días de puesta en marcha todos nos sacrificamos para que se pusiese en funcionamiento con lo mejor y con los mejores. Así fue y así debe ser reconocido. Hoy podemos decir que ha respondido al esfuerzo de todos y a la confianza depositada. Es una unidad militar joven, pero consolidada y de enorme eficacia que tiene su personalidad propia y a la que desde aquí queremos mandar nuestro agradecimiento por su labor y ejemplaridad. Soldados de España a los que hay que decir con clara rotundidad: ¡Gracias soldados!

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 julio 2017