https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/porcos/202409200037041328177.html
20 septiembre 2024
Blog: generaldavila.com
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20 septiembre 2024
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Nobleza obliga y apellidos para gran señor. El escudo nobiliario en marcha.
He recordado a D. José Jiménez Lozano, Premio Cervantes, y para mí uno de los mejores escritores de la historia. El sambenito es una de su primeras novelas, inolvidable, donde el protagonista es el peruano Pablo de Olavide que viviendo en España se le cruzó la Inquisición juzgándole en Sevilla por ilustrado. La novela fue sometida a la censura (1972) dada la intocabilidad del sistema y ahí está el secreto del comienzo y del final. Intocable, impensable en su inmensidad.
La Moncloa es un palacio embrujado donde se entra y ya se sale camino de las estrellas. La lista es de irreprochables personajes que ocupan la franja de colores.
Entre ellos Torquemada es intocable. Habrá que saber qué secretos de confesión conoce. El pensamiento único es muy tentador cuando el que dicta se rodea de borregos que balan desde el amanecer, incluso los hay nocturnos, con un balido de aprobación que factura más que un Banco.
La democracia española se vuelve represora y todo lo que huela a libertad o lucha por ella es reprimido con cualquier arma.
Si una ley o plan se adorna con la palabra democracia es para no fiarse. Plan de acción democrática suena a imposición del pensamiento único que es el no pensamiento. Inquisición.
El sambenito no solo es una novela, sino la señal que identifica al condenado, la que a partir de ahora será seña de identidad de todos los medios que no se sometan a la voluntad del que dicta la norma.
Empiezo, o termino, ya no sé muy bien, a estar harto de tanto noble democrático heredero de Largo Caballero y de Azaña; de Negrín o El Campesino. Estoy harto de este olor insoportable que emite la cloaca de la Moncloa. Harto de la máquina del fango que han sido capaces de copiar una inédita versión de lo más execrable de la historia, Tezanos S.L., para la ilustración pública y propaganda.
Harto. Podrán silenciar las palabras de libertad, pero va a ser difícil que impidan que se les señale con la palabra, incluso escrita.
No se ha dejado uno la vida en el empeño para que ahora lleguen unos señoritos a indicarnos cual es la vía y guía de la democracia; no a enseñarnos a respetar y ser respetado quien es un irrespetable.
Voy a seguir pensando y emitiendo lo que me dé la gana y reto a la Moncloa y a todo lo que allí se cuece a intentar silenciarnos.
El sambenito hace que se les vea a distancia. Nos protegeremos y defenderemos contra esta plaga.
¿Qué sabrá Torquemada de sus confesados?
No dudo que será recompensado con un título nobiliario como, por ejemplo, un principado universitario.
No sé por qué a última hora siempre vuelvo a Maquiavelo:
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
19 septiembre 2024
Las comunicaciones de una u otra manera son el pulso de una nación. El Banco de España debe ser fundamental y los lingotes de oro aún más, si es que queda alguno. Pero para muchos es más importante no tener que levantarse a las cinco de la mañana para ir a la estación de cercanías con el tiempo suficiente para poner en marcha el plan B porque es muy probable que no llegues a las ocho a tu trabajo si confías en RENFE. Pero es que este verano RENFE ha amargado la vida a muchos de los que confiaron en su servicio. Amargar la vida es dejarte tirado en medio de la nada sin saber nada mientras un maleducado irresponsable no te dice nada y el máximo responsable no es un servidor público sino un insultador público. Me refiero al ministro de transportes que desconoce el significado de servidor público y la procedencia de su sustento mensual. Un servidor público también debe ser capaz de aguantar la crítica y asumir sus errores de gestión, incluso los dialécticos porque él se debe a ellos, a los que usan el servicio y no al revés máxime cuando él los usa, mientras está en el cargo, de manera gratuita. Pero esto sería lo de menos. Lo de más es que una carta de Palma a Madrid ha tardado en llegarme diez días, que de Santander a Madrid tardé en alta velocidad ocho horas, que en una población de más de setenta mil personas Correos no abre los sábados, que la suciedad se acumula, que la seguridad brilla por sus atentas formas y que viajar se ha convertido en una aventura tanto si lo haces en tren o te metes en un sobre con su sello y todo.
Para colmo el ejemplo de sus máximos gestores es muy mejorable, aunque solo sea en las formas porque de lo fondos ya se está encargando otra institución. No sé cuantos de ustedes cogerán el tren de sur a norte de la Comunidad de Madrid. Con frecuencia lo hago temprano y es un ejercicio de tolerancia a la Administración que avergonzaría a cualquier gestor de un tren de feria.
El servicio de transporte público de personas y mercancías debería ser prioridad de un «Gobierno progresista», pero el nuestro va con retraso y mala educación, llega tarde y encima te insulta y empuja.
Correos dispone de una infraestructura que ya quisiera para ellos cualquier empresa de mensajería, pero es la que menos garantías da y seguro que siempre llega tarde. Una gestión de este tipo no puede tener días de fiesta ni a su personal descontento, cuando es un auténtico despilfarro de gestión sin eficacia y todo se les va en burocracia. Correos y RENFE debe ser una garantía 24 horas al día y todos los días del año. No es cuestión de coste, sino de gestión y de sentir lo que es servir y no servirse del cargo.
Una nación llamada España está en vías de echar el cierre. Todo empieza cuando las cartas no llegan, los trenes tampoco. No echemos la culpa a los funcionarios. Revisemos el sistema que requiere modernización. Activarlo.
Solo funciona la censura de un grupo político empeñado en conducirnos a su peculiar democracia liderada por un personaje enfurecido que parece le viene de familia.
«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro. Ardieron palimpsetos y códices…» (Los Teólogos. Borges).
Así estamos y seguiremos, en la pura especulación… Absortos, casi no percibimos el mundo físico.
Cuando lo lean, ni el presidente del Gobierno ni su amigo, el de Correos, ni el de la RENFE, entenderán nada, pero comerán perdices y nadie les dará con un canto en las narices.
A los que cumplimos años nos recluyen en casa y nos abandonan al servicio público mientras nos insulta el insultador público.
No tiene casi pulso esta nación que es y seguirá siendo, muy a su pesar, España. ¡Cuánto te quiero y cuanto más, más te sufro!
Como dice la canción deberíamos quererte menos, pero mejor. El pulso de la nación viaja a alta velocidad sin sello ni conductor.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
18 septiembre 2024
¡Agua a las cuerdas! Gritaba el capitán Giovanni Bresca.
El obelisco que preside la Plaza de San Pedro frente al Vaticano fue traído desde Alejandría a Roma el año 37 por orden de Calígula. Terminó presidiendo el Circo de Nerón situado sobre la colina del Vaticano. Junto al obelisco marca la tradición el lugar donde fue crucificado y muerto San Pedro. En 1586 el Papa Sixto V decidió trasladarlo hasta su actual ubicación. A pesar de la corta distancia la obra era costosa ya que el enorme bloque de granito rojo medía más de 25 metros y pesaba cerca de 350 toneladas.
El 10 de septiembre de 1586 todo estaba preparado. Cerca de 900 hombres, 140 caballos y centenares de cuerdas de cáñamo iban a iniciar una maniobra cuya clave estaba en la coordinación y la máxima atención para entender las órdenes que se iban dando. La plaza pronto se llenó de curiosos y para evitar que el alboroto apagase las voces de mando se ordenó silencio absoluto bajo pena de muerte al que lo incumpliese. Llegó el momento y las cuerdas se tensaron, el esfuerzo aumentaba. Ya a punto de conseguir izar el obelisco, casi vertical, las cuerdas de cáñamo empezaron a echar humo. El silencio era amenazador, un momento más y las cuerdas se romperían, pero todos recordaban el castigo de pena de muerte.
Una voz rompió el crítico momento: ‹‹Daghe l´aiga a le corde!››.
¡Agua a las cuerdas! El capitán Giovanni Bresca, avezado marino genovés, sabía que las cuerdas de cáñamo se estiraban peligrosamente hasta romperse. Solo había una solución para evitarlo: echarles agua. Dicho y hecho. ‹‹Acqua alle funi››.
Roto el silencio, izado el obelisco, Giovanni Bresca, capitán genovés, no fue castigado sino que el Papa le recompensó con el derecho a izar la Bandera Pontificia sobre su nave y concedió a su ciudad, Bordighera, y a su familia el privilegio de proveer de manera exclusiva al Vaticano las palmas para la celebración del Domingo de Ramos. Así hasta el día de hoy.
Hoy, aquí, los intentos para izar nuestro obelisco fracasan. Todos guardamos silencio. Cada uno tirando de su cuerda oímos el crujir del cáñamo. Muchas se rompen sin posible sustitución. No tiran en la misma dirección. En la plaza se nota el desorden moral. Todos guardan silencio, incluso cómplice. Decir algo está severamente castigado. El obelisco, lleno de historia, es el símbolo del sacrificio, de la conciencia, la ética y el deber.
Es hora de gritar, aún a costa de la vida: ‹‹Daghe l´aiga a le corde››. Es un grito desesperado para que regrese la ética, la conciencia y la razón de Estado. Haría falta un Giovanni Bresca que, sin miedo a las consecuencias personales, pusiese el interés general por encima del particular de partido, incluso del individual.
Con negociantes como los actuales no hay quien ponga en pie el obelisco. Habrá que empezar de nuevo. A pesar del daño hecho a la conciencia, a la ética y al deber.
La credibilidad cruje como las cuerdas de cáñamo.
Más claro agua.
General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)
Blog: generaldavila.com
17 septiembre 2024
Si pretenden saber lo que está ocurriendo entre España y Venezuela no desesperen porque con tan buenos relatores no hay dudas: Maduro y Sánchez (Albares) son agua cristalina. Por encima de Zapatero.
Edmundo González Urrutia en Madrid. Pedro Sánchez se guarda muy mucho de reconocerle como vencedor de las elecciones venezolanas. El tándem Maduro-Zapatero manda.
La izquierda no sabe. Si Maduro, Zapatero o yo, que es Sánchez, el mayor yo que ha existido en España después de él.
-¿Albares qué hacemos?
-Presidente ¡Europa!, somos Europa y lo que ella diga.
-Pero Borrell acaba de decir que aquello es una dictadura. ¿Habrá hecho frente común con Margarita?
Albares está muy nervioso o quizá niervoso que es lo mismo pero cuando los nervios proceden de tu incapacidad para resolver algo.
-Presidente están haciendo frente común contra nuestra postura.
-¿Y cual es?
-Pues no lo sé, pero hay que enterarse de lo que dicen de los agentes del CNI.
Pueden y no pueden ser. Si son nunca lo sabremos; y si no, tampoco.
-Pero tranquilo Presidente, porque aquí no se entera nadie de nada de lo que está pasando, ni siquiera nosotros así que para qué enredar. Pasemos página y que se encarguen los americanos del norte.
-Pero eran del CNI, ¿qué hacían allí?
-No, Presidente, los nuestros estaban en Marruecos, fíjate que tu amigo el rey ha parado el salto a la valla por Ceuta.
–¡Uy, no me fio! Me parece que es un aviso, como el que enseña de lejos los almacenes donde guarda las bombas. Tu encárgate que la Robles no vaya por allí a arengar a los legionarios.
-La ministra, presi, nos ha hecho un gran favor y hasta los militares la alaban, o sea que ganamos nosotros.
-Vigílame a la Robles que es muy de Defensa y le gusta la disciplina y esas cosas; por cierto, ¿estás tú detrás de lo del Papa?
-Tranquilo Presi, otra a nuestro favor. Se va a enterar el Clavijo ese de Canarias por hacer manitas con el PP, ahora el Papa los pone a todos a rezar y nosotros vamos a cursar una invitación oficial al Vaticano que para eso tenemos a la Yoli que se habla con la Curia todos los findes. Que venga, pero en plan Moncloa.
-¡Ay, Albares! Solo me quedas tu. Se me rebelan y ¡mira que lo hago bien!, a todos les digo que sí, que para progresista yo, que aquí todos progresamos y si no que le pregunten a Óscar. ¿Sabes querido Albares lo que me da miedo? La Ayuso, seguro que tiene un as bajo la manga y nos la va a jugar con Edmundo, que hasta puede que le invite el día de Navidad a inaugurar el Belén.
-¡Ay, presi! ¿No te das cuenta de que ese as bajo la manga es tuyo? ¡¡¡El comodín!!! ¿No lo recuerdas? ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! Sácalo de nuevo. Insiste en eso del Valle de los Caídos, contrataca, borra de un plumazo la Fundación Francisco Franco, los frailes, la Cruz…
-Si, pero ¿y el Papa?
-Ya hablo yo con la Yoli.
-Vale, pero vente mañana a mi despacho que tenemos que hablar por teléfono con Maduro. Viene Zapatero a almorzar.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
16 septiembre 2024
Una dictadura. Lo ha dicho la ministra de Defensa del Gobierno del Reino de España: Doña Margarita Robles Fernández.
Me pierdo con las declaraciones de los otros que aún creen que están ante un Maduro que respeta las decisión de una votación, ahora un poquito, ahora no, ahora espero, luego digo y a la vez me desdigo, como en tantas cosas.
Elecciones en las que gana el perdedor. Típico de las dictaduras donde el recuento es siempre el mismo. Abrumador.
La España socialista es muy de entrar allí donde los dictadores se afianzan y adoctrinan. La dictadura cubana es ejemplar, centinela avanzado en América, portaviones y a la vez universidad del Caribe para todos los garrapatas que se dedican a la política con el nombre de progresismo cuyo significado lo vemos en cada escándalo que aparece en el juzgado.
Dictadura. Ya se ha armado. Porque lo ha dicho precisamente la más armada de todos los ministros, la ministra de las Fuerzas Armadas, la de Defensa.
Armada, pero de verdad. Doy mi voto por Margarita Robles porque sin decir nada lo dice todo. Cuando quiere. Suele ser bastante oportuna y demos gracias de que sea ella ministra y no otro; u otra. Repasen y recuerden. Sudores fríos. Pobres militares si llegamos a caer en otras manos. Incluso de alguno que se postuló, de los que en su día estuvo uniformado, aunque no lo fuese.
España, todavía, no es Venezuela, lo maravillosa y querida que es, ¡tan española!, y en España viven nuestros hermanos venezolanos con la mirada allí puesta; y la esperanza.
Albares dice que ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!, pero a los venezolanos no se la da con queso. A los españoles tampoco y a la ministra de Defensa no la va a callar el de lo Exterior. En España lo Exterior es Venezuela -con Delcy, Koldo, Ábalos- porque todo no cabe en una sola cabeza. El Estado en la cabeza era Fraga y eso ya no se estila. Ahora se es más de lo soez, del control y vigilancia, más al dictado de 1984. Por eso el señor ministro de lo exterior va a caballo.
Dictadura. Nada que haga más daño que soltarle a uno la verdad en su cara, en voz alta y sin restricciones. ¡Dictadura!
Porque claro una dictadura es perder las elecciones, pero hacer trampa y colocarte en la presidencia. Una dictadura es dar un golpe de Estado sin hacer mucho ruido y hacerte con el poder que dan los votos excarcelados, indultados o amnistiados. Una dictadura se va creando poquito a poco hasta que te acostumbras y crees que no. Es hacerte con el Poder Judicial y manipular el Constitucional, o mandar en la Fiscalía General del Estado a gusto y capricho personal. Una dictadura son muchas cosas, ninguna buena y todas acaban igual, sea Cuba o Venezuela por no seguir con la lista ya que me pueden llamar a consultas.
En el acto de presentación de la novela de Julia Navarro, El niño que perdió la guerra, en el Ateneo de Madrid, fue la ministra de Defensa, siéndolo, sin querer ser otra cosa, la que dijo alto y claro: «Mando un recuerdo a los hombres y mujeres de Venezuela que han tenido que salir de su país, precisamente por la dictadura que viven».
Pues que quieren que les diga: estoy con ella. No es la primera vez.
Con Venezuela y todos nuestros compatriotas venezolanos.
A las dictaduras se las conoce por sus obras y a los dictadores simplemente se les reconoce en un gesto. De su mucha cara. Aquí, en Cuba y en Venezuela.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
Nos olvidamos de la guerra, cuando la guerra nos visita de nuevo. Mientras más extendemos los derechos humanos, el respeto a la vida, la igualdad, la fraternidad, más conflictos surgen, todos bajo el gran riesgo de la explosión definitiva.
La guerra, sus profesionales, filósofos, entendidos y charlatanes, coinciden: ciencia y tecnología mandan en la guerra. El futuro está en la capacidad del hombre para evolucionar en esos campos.
En la última -Ucrania- ha desaparecido la maniobra bajo el cielo de la tecnología. Otro cielo más arriba, más tecnológico, ya en marcha, acabará con aquel y de nuevo surgirá la maniobra: fuego, movimiento y choque. Como fue toda la vida.
Sin cambios temporales. La falta de mando y control de la Primera Guerra Mundial trajo la Segunda, fruto de la revancha y locura del hombre. Siempre un hombre al que siguen muchos enfervorizados y henchidos de promesas.
En cualquier caso desde Troya las guerras las decide el factor humano. Sin hombres no hay guerras. Los expertos en las guerras del futuro miran a las fábricas, los laboratorios, a los científicos y se olvidan de los vientres de las mujeres y la posterior educación de los que nacen. Cualquier guerra depende de la demografía y de la evolución del pensamiento, la educación. Ello nos lleva a analizar estos factores con rigurosidad. Ambos son escasos y la población se mueve sin fronteras por culturas que en nada se asemejan. Las virtudes que nosotros conocemos se modifican o cambian por otras. Las fronteras se resisten a lo inevitable: hambre y sed de justicia.
En las guerras empiezan a preguntarse por qué y para quién luchan. Se abre un abismo entre el ayer y el futuro. Hay quien ya no identifica y por tanto no se identifica con ningún lugar. Hasta el concepto de lazos familiares está derivando en uno u otro sentido, distintos.
En la tipología del guerrero tenemos el modelo de Aquiles, Ulises o Ayax. Surgen nuevos modelos con virtudes, si es que así se pueden llamar, distintas. Hoy hasta las piedras se convierten en virtud. Todo depende de su valor. Material.
Hubo una evolución de la guerra llamada la nación en armas. El futuro puede estar en otra cosa que no reconoce ni a la nación ni a las armas.
En un futuro podría ser que nos encontremos sin ejércitos, sin que nadie quiera coger un arma y entablar una guerra. Se quedarán las fábricas y los científicos solos, porque ellos las crean, pero no las manejan por miedo.
Todo esto está en vías de suceder, más rápido de lo que nos creemos, ya que dos o tres generaciones no son nada en la evolución.
En cualquier caso parece probable que el cambio se produzca después de la explosión. Se borrará de la faz de la Tierra todo vestigio: «Con el escudo o sobre el escudo» y ya no habrá nadie para tomar escudo y lanza. ¿En qué sustentar el combate, en qué fundamentar la entrega hasta la muerte? ¿En qué se fundamenta el espíritu militar?
El interrogante se abre de par en par, como un planteamiento imposible, ofensivo para una sociedad, estado o nación, pero cuando no existe esa base, casi religiosa, de dar la vida por ese conjunto social, cuando el sistema social se aleja no dispuesto a otra cosa que el obligado cumplimiento de la ley, cuando la obligación de las armas sea una imposición y no un compromiso espiritual, cuando hasta la religión política de Napoleón se venga abajo porque no hay creencia alguna, ni en lo divino ni en lo humano. Podría darse el caso de que los ejércitos no tengan una sociedad a la que servir, una nación que reconocer, una bandera a la que seguir. Podría.
Canto II, comienza la Ilíada y cuando todo está preparado para la lucha surge el primer aviso de lo que ahora está por llegar: Tarsites : «A casa por lo menos regresemos…», se encara con Agamenón y Ulises le golpea, la ley del cetro.
O Jenofonte: «Entonces Sotéridas de Sición replicó lo siguiente: No estamos en igualdad de condiciones, Jenofonte. Tú vas a caballo y yo estoy completamente destrozado a fuerza de llevar el escudo”.
«Cuando Jenofonte oyó sus palabras, se bajó del caballo, lo arrastró fuera de la fila y, arrancándole el escudo, prosiguió las marcha con él en las manos lo más deprisa que pudo, todavía llevaba encima la coraza de jinete, con lo que soportaba un enorme peso» (Anábasis III 4.46-49).
Desde entonces, tan despacio, algo está cambiando y la prueba es que llevamos camino de forzar tanto la guerra que acabará con ella misma.
Es un peso que empieza a no ser soportable al convertir un arte en la propia destrucción de unos para el negocio de otros.
Esa es la guerra de hoy, ¿mañana? Se impone la nanociencia y la nanotecnología, también en esto de la guerra. Nada sabemos, pero está en camino.
Habrá que pensar en ello.
General Rafael Dávila Álvarez (R.)
Blog: generaldavila.com
13 septiembre 2024
Publiqué este artículo en pleno mes de agosto por la evidente novedad en la guerra de Ucrania y era necesario salir al paso de las tan artificiosas como falsas novedades de la guerra sin mayor fundamento que una imaginación que no se corresponde con el análisis ni siquiera elemental de los hechos. Mi intención no es engañar ni vender nada, mi producto es gratuito, y por tanto lo primero es basar mi análisis en la historia, compararlo con la actualidad y hacer un enfoque global de la situación internacional que de alguna manera explica el por qué de esta guerra y para qué. Busco hacerlo con sencillez, con la naturalidad del que lleva años intentando entender lo que nadie alcanza: la guerra.
Como muchos de ustedes estarían de vacaciones quizá hayan pasado por alto mi artículo, por lo que vuelvo a publicarlo, aunque no les aseguro que esté en la realidad de los hechos, pero desde que empezó la guerra he ido acertando sin desviarme en nada de los hechos ya contrastados. Todavía estoy a tiempo de equivocarme que sería lo más normal, pero llego a la conclusión de que a pesar de las novedadse de la guerra y la evolución de los armamentos la tozudez de la táctica se impone y resulta una guerra tan vieja con la del Peloponeso.
Todo en la guerra va muy lento y a la vez muy rápido. En Ucrania las cosas se han acelerado y algo huele a profundos cambios, ya esperados por cierto, mientras más nos acercamos a las elecciones norteamericanas. No pinta bien la guerra para Ucrania, siento decirlo, y en mi análisis dejaba muchas cosas al aire con la creencia de que pasarán de aquí al invierno.
El proceso continúa y la incursión ucraniana en Kursk, sin sentido alguno, cada día comprobamos que es, como decía, su canto del cisne. Esto se acaba me atrevo a adelantar, a no ser que como siempre el azar salga por lo más inesperado que por cierto, se lleva esperando desde que esta guerra comenzó. Dios no lo quiera y todo termine pronto.
Les dejo lo publicado hasta que lleguen esas novedades que podría ser en breve. Antes vendría bien recordar el comienzo de Ayante de Sófocles:
Siempre te veo, hijo de Laertes,
experiencia tomar del enemigo;
y ahora te hallo de Ayante por la tienda,
enclavadas de todas al extremo,
olfateando y espiando atento
las huellas de él, recientemente impresas,
para saber si fuera estará o dentro,
cual lebrel fino que la pista sigue.
Sí; dentro está ese hombre, chorreando
sudor por frente y manos sanguinosas.
Y guárdate que no te encuentre ahora,
con gran solicitud; yo te digo,
y sabes cuál por ti mi interés vela.
Siento que… si fuera estará o dentro… Sí; dentro… ¿Lo entendéis?
ACTUALIDAD DE GUERRA: UCRANIA-KURSK. GUERRAS
Muchos de ustedes me piden información sobre el desarrollo de la invasión rusa de Ucrania después de la sorpresa que para todos ha supuesto la contra(invasión) que está realizando el Ejército ucraniano en Rusia por la zona del oblast de Kursk. Les doy el titular y paso a explicar la situación.
Kursk es una mala noticia para Ucrania y para Occidente. Ucrania no va a invadir Rusia ni a embolsar a sus tropas, sino que, lo digo con enorme tristeza, esta penetración en territorio ruso puede ser su canto del cisne.
De partida una premisa: un adecuado análisis de la guerra no soporta una ideología, cualquiera que esta sea, ni puede hacerse con la pasión de pertenecer a un partido político o de fútbol. Por lo tanto no adjetiven al leer y limítense a aceptar mis disculpas si cometo errores, pero este es un análisis frio y desapasionado. Ni siquiera los militares estamos en condiciones de hacer definitivas valoraciones ahora, hoy, por falta de información, por lo que, como siempre les digo, todo son aproximaciones que pueden ser más o menos acertadas en función del nivel de objetivas verdades contrastadas, estudio y bagaje cultural de la guerra que tenga el analista, sea militar o no. Es obvio que mejor en su fiabilidad si es, o procede, del mundo militar.
Veamos lo sucedido hasta el día de hoy por si ello nos señala el día de mañana.
El frente de ocupación rusa en el momento de la invasión de Ucrania fue un error estratégico de nivel político y una fantasía en el nivel militar. Ese día Rusia pagó su falta de conocimiento del enemigo y la ausencia de una doctrina militar moderna y ajustada a sus intenciones. Prueba de ello es que desde aquel día va a remolque de los acontecimientos, aunque su gran tamaño y capacidad la hacen ser una nación dura, apta para el sacrificio y no fácil de vencer.
Frente que ocupó Rusia para la invasión desde Kiev hasta Jersón:
-Total: 2.295: km,s.
-Terrestre: 1.974 (312 marítimos)
-Objetivo estratégico Político: desplome político de Ucrania y rendición del Gobierno de Zelensky con la ocupación de Kiev.
-Objetivo estratégico Operacional: rendición del Ejército de Ucrania. Prevista resistencia en el Dombás que sería embolsado tras el avance por dos ejes de ataque rusos por Jarkov y Azov.
-Ejecución táctica: acción aérea e intenso bombardeo con amplio despliegue que obligue a las defensas ucranianas a la dispersión. Interdicción generalizados que colapsen ciudades y comunicaciones. Presión sobre los grandes núcleos de población e instalaciones energéticas.
-Internacionalmente: alcanzar acuerdos para lograr la aceptación de la ocupación del Dombás. Sin posible negociación: Crimea (dominio de los mares Azov y Negro y sus orillas), anexión del Dombás, y rotundo acuerdo para que Ucrania no ingrese en la OTAN.
Un evidente fracaso por las razones ya esgrimidas unido a la firme postura de Ucrania y a elementales fallos en la táctica.
Ucrania dispuso de información sobre el ataque ruso y sus objetivos con anterioridad a la invasión proporcionada por la Inteligencia de EEUU.
Su ejemplaridad por la firme reacción de defensa del Ejército ucraniano y de la población fue lo que mantuvo a la nación en pie y dispuesta al sacrificio.
Sin duda el apoyo moral y material, sin fisuras, de Occidente contribuyó a ello, junto a las medidas militares y económicas.
Rusia no superó el más mínimo y elemental examen táctico en el planeamiento militar de la operación.
-Estrés logístico en el ataque que al verse sorprendido por la reacción de Ucrania y Occidente no pudo, por no tenerlo previsto, alimentar el ritmo de la batalla.
-Unidades poco forjadas y bajas de moral con materiales poco adecuados para prolongados combates en las que hubo que introducir cambios urgentes.
-Mandos y estados mayores poco fiables y con elementos corruptos entre ellos. No existió el mando y control.
-Errores de cálculo y escasa lealtad entre las tropas mercenarias además de corrupción en mandos de elevados empleos.
En fin un conjunto de equivocaciones a las que se podría sumar otros factores que, aunque no han sido suficientes para acabar con la aventura rusa, sí que han provocado un cambio estratégico general precipitando situaciones geopolíticas que no estaban previstas con cambios transcendentales en la economía, el comercio, la demografía, la industria, la ciencia, la religión y en definitiva el futuro del mundo.
Todos estamos de una u otra manera afectados por la invasión de Ucrania.
Bien podríamos definir la situación como un adelanto inesperado del mundo en años, algo que, como se verá, nos pilla de sorpresa y para lo que no estábamos preparados. Nos hemos adelantado a los tiempos y eso es traumático para la civilización que después de la pandemia ha salido debilitada y sin orientación.
La guerra de invasión provocó un sobresalto en todos los órdenes en un mundo todavía conmocionado por la epidemia de la COVID que hizo que la moral de la población de todo el mundo se viese afectada de distintas maneras en la economía, energía y esperanza de futuro, por tanto de manera desequilibrada y con más o menos repercusión en función de la situación de los distintos grupos sociales, lo que ha provocado una conmoción de movimientos migratorios, agresivos y descontentos, escasez de recursos básicos en muchas zonas ya de por sí castigadas por la pobreza.
No hay marcha atrás; ya nada será igual. Ni siquiera parecido, lo que creará una distancia traumática entre las generaciones más viejas y las más jóvenes.
Ante este cúmulo de desconocidos elementos de reacción se creó una nueva situación, inesperada para invasor e invadido, y ambos tuvieron que tomar decisiones en el transcurso e incertidumbre de una guerra que nadie sabía como había que hacerle frente para ganarla. La realidad es que todavía se está en esa fase de desconocimiento e incertidumbre porque en vez de enfriarse el panorama estratégico cada vez se calienta más.
Los errores político, estratégico y táctico obligaron a Rusia a replantearse la ofensiva militar a base de abandonar parte del frente y disminuir el objetivo político limitándolo al dominio de los mares Azov y Negro a base de la posesión de sus orillas norte, es decir, del Dombás, Zaporiyia, Jersón y la amenaza sobre Odessa sin olvidar su poder de influencia en Moldavia (Transnitria).
El frente de invasión, es decir la línea de contacto entre las tropas rusas y ucranianas, se redujo en más de mil kilómetros, se renunció Kiev como objetivo estratégico y se pasó a, por ahora, abandonar la idea de la ocupación de toda Ucrania centrándose Rusia en sus objetivos irrenunciables: Crimea y el Dombás.
El pueblo ucraniano con el apoyo occidental y su decidida moral de victoria no se dejó intimidar por Rusia y su presidente demostró una fortaleza y actividad internacional que alentó esa lucha por la libertad.
Pero el mundo iniciaba un proceso que no tenía marcha atrás.
El primer año de guerra tuvo dos periodos, el primero desde el 24 de febrero hasta julio del 2022 en el que Ucrania, no sin esfuerzo, logró quitarse la presión y detener el avance ruso pasando a la ofensiva. El segundo periodo duró hasta diciembre. Militarmente estuvo caracterizado por el uso por parte de Ucrania de tres factores que fueron los que lograron detener el avance ruso y pasar a la ofensiva: armas (Javelín-Stinger)/Inteligencia estadounidense/apoyo de Occidente (OTAN).
Podía haber sido definitivo ese apoyo si hubiese sido en sistemas de armas de alta gama (Aviación-Carros de combate-munición de largo alcance y DAA) y así aprovechar la desorganización de las unidades rusas. Sin duda un golpe mortal para expulsarlas incluso de Crimea. ¿Por qué no se hizo? Nunca habrá respuesta, pero todos nos lo imaginamos.
Desde la ofensiva rusa y la respuesta ucraniana, todo se desarrollaba sin trascendentes cambios y con un claro anuncio de que iba a ser una guerra larga y dura.
Noviembre del 2022 dio inicio a una guerra posicional y de desgaste. Rusia se hizo fuerte en el río Dniéper, de Jersón a Zaporiyia, cada vez más fuerte, y ejercía su presión en el Dombás, donde su penetración era lenta y constante hasta el Dniéper sin dejar de amenazar en la distancia a Kiev. Reforzó sus unidades, instruyó a los movilizados y puso en marcha toda una industria armamentística que estaba a medio gas. Apoyos internacionales no le faltaron y consiguió liberarse del cerco económico al que estaba sometida por las sanciones.
Hubo un momento en la guerra que pudo ser decisivo, pero que demostró el poder del Kremlin y de Putin. Pudo llegar la desestabilización interna de Rusia y el caos político y militar cuando el poderoso jefe de los mercenarios de Wagner, Prighozim, a la cabeza de sus tropas se dirigió hacia Moscú, sin saberse muy bien lo que pretendía, pero era evidente que encabezaba una rebelión militar que, también con un total desconocimiento de sus interioridades, acabó en fracaso mercenario y aumento del poder de Putin y sus generales. Era el mes de junio de 2023. Quizá sea el único momento en el que Rusia ha temblado de manera palpable desde el inicio de su invasión.
Ucrania seguía pidiendo, incluso clamando, ayuda a Occidente, era el momento apropiado para intentar derrotar a Rusia, pero la OTAN siempre con muchas palabras y pocos hechos, cada nación a lo suyo, ayudaban mal y tarde. Nadie duda del gran apoyo de Occidente, pero siempre con las espaldas cubiertas para no ir más allá de la cólera de Aquiles.

La invasión por Kursk queda fuera del despliegue ruso y su Ejército sigue con su planeamiento por Dónets
Después de dos años de guerra la situación era la siguiente:
Rusia aprendió de sus errores. Restructuró sus grandes unidades y movilizó a un gran ejército. La industria militar de guerra se reconvirtió en una nueva y eficaz ayuda para armarse para esta guerra u otra futura. Superó el aislamiento económico y ya dispuso de nuevos y poderosos aliados. Solo una, no probable, desestabilización interna podría hacer temblar a Putin. Algo parecido a lo que ocurrió cuando los mercenarios Wagner de Prighozim, pero resulta que aquello fue una vacuna y un aviso para navegantes dada la facilidad con la que un avión tiene un accidente.
Ucrania dependía cada día más de occidente. Sus unidades con gran experiencia de combate se quedaban mermadas de personal y para la movilización cada vez disponía de menos gente joven en edad de combatir. Sus campos de cereal son chatarra bélica. Su industria de armamento no existe al verse en constante amenaza. Cada vez es más difícil mantener sus posiciones. Solo una mayor implicación material y moral de Occidente podría hacer cambiar las cosas.
Ofensivas, contraofensivas y el día 7 de octubre de 2023 se produce el ataque terrorista de Hamás a Israel desde Gaza. Nuestros ojos y sensibilidades ya acostumbrados a los horrores de la guerra no dan crédito de lo que ven. El mundo enloquecido desconoce el riesgo al que se enfrenta.
Es la señal de otra guerra que es en definitiva la misma: la guerra santa está en todo, todo lo abarca: Nueva York 11 septiembre 2001—Bali 12 octubre 2002 —Madrid 11marzo 2004—Londres 7 julio 2005—París 7 enero 2015Pa—París 13 noviembre 2015.
Antes de aquel octubre hubo mucha muerte. La sangre era habitual portada de la información hasta que el 7 de octubre año 2023 no hubo redacción que se atreviese con las escenas de tanta brutalidad. Nunca jamás nadie había visto algo tan brutal ejecutado por la mano del hombre. Llegar a esos límites de maldad tiene que venir de algo más allá del corazón humano. Ese es el problema actual. No hay límites.
Pero es una nueva historia, desconocida y por eso tan temida: un adelanto a los tiempos que se presentan con la violencia dispuesta a todo. Se equivocan los que creen que esta es una guerra. No. Esto es una autodestrucción.
Gaza contra Israel, el pueblo palestino rehén del enfrentamiento cuando el problema es elemental: libertad.
Israel lucha por todo Occidente. Está en el centro de la batalla, rodeada, quizá sola y si es así seremos todos los que desapareceremos de las páginas de la historia. El centro de la guerra solo se ha desplazado, pero es más de lo mismo. Israel lucha por todos, por Ucrania incluido.
No es Gaza, ni siquiera Irán, es algo más allá que empieza por la destrucción colectiva de toda la historia, quizá desde Alejandro Magno, y con ello el comienzo del sometimiento.
Irán y Rusia son más de lo mismo. China es ya la mayor potencia del mundo y el Indo-Pacífico su territorio de mando desde donde lanza sus barcos mientras por tren llega al corazón de Europa. Todo será de ellos, aunque de China no sabemos nada. Es algo parecido a aquello de Grecia y Persia hasta que Alejandro Magno decidió dejarse de monsergas y le metió un tajo con su espada al nudo gordiano. No me tome el pelo con los nudos y sus sofistas cuentos de hadas debió de entender. Ahora el nudo está de nuevo frente a nosotros, pero sin un Magno. La peor era de políticos nos ha tocado de lleno.
Hay un problema de número y ubicación poblacional. Donde más hay no hay sitio ni comida, y siguen siendo cada día mas, y donde hay progreso y libertad ya no cabemos todos, así que ubicar a cada uno en su sitio es una de las razones de siempre de la guerra: expansión.
Pero dejemos las razones y vayamos a los hechos bélicos.
Rusia lleva tiempo avanzando lentamente pero de manera inexorable y en este crucial momento de la guerra está muy cerca de un punto decisivo en su ofensiva: Pokrovsk. Después de haber hecho valoraciones de contacto para probar la fortaleza del frente se ha decidido por el lugar que cree más seguro para vencer a Ucrania por muy defendido que esté: el centro de su despliegue, el que va en línea imaginaria de Donets a Dnipro o Zaporiyia. Está muy cerca de lograrlo y la invasión que Ucrania ha iniciado por Kursk no ha modificado ni un ápice su decisivo ataque. Pokrovsk, de importancia vital en comunicaciones por carretera y ferrocarril, prácticamente se constituye en la última línea defensiva de Ucrania y por tanto es la llave de la actual ofensiva a corto plazo. Ucrania tendrán que repasar el río y posicionarse al otro lado. Cuando nos disponemos a recibir al otoño las tropas rusas están ya a menos de 15 kilómetros. Esto hay que finalizarlos ante del invierno. Rusia alcanzará Dnipro o Zaporiyia y la guerra habrá terminado con un armisticio que dé paso a las negociaciones de paz. ¿Cuándo ocurrirá? Nadie lo sabe, pero me atrevo a adelantar que no más allá del invierno.
Las tropas ucranianas están al límite de sus capacidades físicas y morales. El armamento no llega con la celeridad necesaria y después de los carros de combate, la munición y los aviones, le falta lo decisivo: hombres y moral.
Ucrania se ha visto en la necesidad, urgente necesidad, de tomar una decisión muy arriesgada, es el todo o nada, una provocación, un suicidio o una ocurrencia para poner a Occidente entre la espada y la pared. Nadie ha caído en la cuenta de que la invasión de Ucrania por el oblast de Kursk con material de Occidente es una provocación y que el siguiente paso sería llevar hasta el frente mayor contingente de soldados ¿de la OTAN? ¿Irá la OTAN detrás de los soldados ucranianos hasta llegar al corazón del Kremlin? El momento es decisivo: Rusia espera y observa mientras sigue su progresión hacia el final: Pokrovsk. A su vez Ucrania le está dando una justificación para aumentar su agresividad bélica. Una acción nuclear incluso en territorio ruso no es descartable cuando la discusión sobre la responsabilidad abriría una polémica interminable acusando a Ucrania de ser el invasor y colocarse en el mismo plano que Rusia. La política es así y hay que aceptar que se está produciendo un brusco cambio en la conducción de la guerra que dificulta cualquier posible análisis. La zona de Kursk invadida por Ucrania cuenta con una central nuclear de alto riesgo, tipo la de Chernobyl, además de ser un lugar de medición y control del gas ruso que sigue llegando a través de Ucrania.
En estos momentos nada importa de lo que haya pasado con anterioridad. Caras nuevas en el occidente europeo y americano ponen las cosas boca arriba. El mundo cambia de manera vertiginosa como los políticos y sus políticas.
El Diccionario de Autoridades define «diversión» en su acepción militar: «En términos de guerra se llama al ataque que se hace por el enemigo por diversas partes, para obligarle a separar sus fuerzas, dividirle y enflaquecerle, o entretenerle».
En mi opinión nada hay que justifique la acción del Ejército de Ucrania en el oblast de Kursk, territorio de Rusia, si no es una acción de diversión que responde a su débil situación material y anímica como ejército, además de enfrentarse a un desconocido panorama político internacional en el que todo es una incógnita que encabeza las elecciones estadounidenses.
Espero equivocarme, pero llevo tiempo haciendo un detenido seguimiento de esta guerra y dentro de mis lógicas limitaciones es la única razón que pudiera tener algo de lógica táctica, incluso estratégica: vaciar el frente ruso aliviando su presión, ganar tiempo y comprometer a Occidente. Un riesgo bajo mi punto de vista precipitado e innecesario. Más sufrimiento. Occidente asume una grave responsabilidad con esta invasión ¿Ha sido con su visto bueno?
Se habla de una acción preparatoria que nos puede llevar a entrar en negociaciones de paz (un absurdo cambio: terreno por terreno), incluso que suponga el final de la época Zelensky; nadie lo sabe, demasiado riesgo parece, pero sí que sabemos que estamos equidistantes de una paz negociada, de un armisticio, como de una explosión nuclear. La distancia a una u otra cosa es la misma. El azar, la fricción, el desajuste en la mente del hombre que va por delante del tiempo y no acepta su actual espacio, una nueva religión nada divina ni humana, más bien una odisea que nos conduce de la guerra a un lugar que previamente habremos destruido.
La situación actual es que el ejército ruso ha intensificado sus ataques en Pokrovsk, y no parece que la incursión por sorpresa en la región rusa de Kursk, le vaya a hacer cambiar sus planes operativos. El ataque ucraniano no puede sostenerse en el tiempo. ¿Dónde pretende llegar, a Moscú? Una maniobra táctica sin posibilidades logísticas: un fracaso anticipado que aumenta el riesgo de escalada de una manera alarmante. Es muy significativo la voladura de puentes sobre el río Seim que Ucrania lleva a cabo. Se vuelan puentes para evitar el avance enemigo; para avanzar se protegen o se instalan.
No dudamos de la legitimidad de Ucrania para lanzar este ataque, sino de su capacidad y resultado final, porque un error o un fracaso puede ser el definitivo.
Al final de este largo recorrido acabaré diciendo lo que creo más sensato: nadie sabe nada ni hay análisis que resista dos meses. Los Ejércitos de todo el mundo guardan silencio porque o no saben o no se atreven a contar lo que nos espera. Los políticos es evidente que saben menos y serán los culpables de que alguien se ponga a fumar en la era justo cuando se habían ido los segadores.
Nada tampoco es nuevo, pero no leemos. Todo está escrito y se repite: sobre todo la guerra que como decía el gran poeta Ángel González en sus odas a Heráclito hay dos cosas que se repiten, la morcilla y la guerra y ambas están hechas con sangre.
En mi libro El nuevo arte de la Guerra (La Esfera de los libros) recojo la conversación de paz de melios y atenienses en Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides obra que en estos momentos más que nunca se hace imprescindible.
«No es lo mismo en este caso ni tampoco obraréis cuerdamente si os guiais por tal consejo, porque vuestras fuerzas no son iguales a las nuestras y no debe avergonzaros reconocernos la ventaja. Por tanto, lo mejor será mirar por vuestra vida y salud, que no querer resistir, siendo débiles, a los más fuertes y poderosos».
«Es verdad, pero también sabemos que la fortuna en la guerra muchas veces es común a los débiles y a los fuertes, y que no todas favorecen a los que son más en número. Por otra parte entendemos que el que se somete a otro, no tiene ya esperanza de libertarse, pero el que se pone en defensa, la tiene siempre».
En nada hemos cambiado. Desde entonces lo fundamental es libertarse y podría ser que estemos viendo al enemigo donde no es.
«En la guerra la fortaleza o la debilidad no está en el número y si hay dominación es porque hay servidumbre. El número pese a lo que la imaginación nos lleve a creer, es debilidad» nos dice Simone Weil.
De lo que deduzco que la victoria o la derrota empieza en uno mismo que constituye la base de pensar y sería bueno no dejarse llevar por las apariencias de una guerra que no es lo que parece y parece que no es esa la que de verdad nos envuelve.
La guerra no está en un lugar determinado y cada día se extiende por lugares hacia donde no queremos mirar, donde una engañosa guerra cibernética nos golpea con pensamientos melifluos que constituyen una nueva religión basada en el dogma de la servidumbre que resulta cómoda y atractiva porque en nada hay que pensar. Solo en las bombas que son como piñatas de niños.
Lo he dicho en lo que escribo, pero tendrán ustedes que adivinar donde está escrito y señalado el verdadero enemigo. Entre líneas queda.
El que tenga ojos para ver…
El oráculo está de vacaciones.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
Audio de la publicación:
Mis disculpas por los fallos en el audio solo achacables a la inteligencia artificial. Mejoraremos.
Septiembre 2024
No todo empieza y termina en la OTAN.
«El mundo está ante un cambio drástico en la situación geopolítica global, en la que el mundo occidental, y en consecuencia España como parte activa de él, se encuentra inmerso en una especie de Guerra Fría», dice el Jefe de Estado Mayor de la Defensa de España (JEMAD) y no es para menos que quedarse pensativo, ¿qué querrá decir? y no saber qué pensar ni qué opinar. ¿Guerra Fría? No sé si a Vitruvio llegan los cañonazos o quedan amortiguados por Castellana 109.
Ha sido allí en la sede de la OTAN, donde hay una parte, no la mitad ni mitad de cuarto, donde está la sede del Presidente del Comité Militar de la OTAN, puesto que nunca ha ocupado España ni visos tiene de hacerlo. Limítese a un Representante de España en el Comité y pare usted, no dé un paso al frente que no nos fiamos.
Aquí la OTAN es la prioridad de nuestros uniformados desde Castellana 109 y no digamos en Vitruvio.
Nos empeñamos en mantener estructuras antiguas para enfrentarnos a las guerras modernas, y entre ellas está la OTAN. Huele a cadáver. ¡¿Que dices!? Den tiempo al tiempo.
Otra cosa es que las Fuerzas Armadas españolas estén repletas de otanistas y no lo digo con sentido peyorativo, sino simplemente señalo las ventajas y beneficios que tiene un destino en la Alianza (militar o no) y ello es por lo que muchos se posicionan y mantienen como valor en alza el inglés y una estructura mental anglosajona. Desarrollan un rentable trabajo personal, sustancioso en lo económico y en el porvenir, que a España pocos beneficios ha reportado. No es comparable con los Tercios de Flandes sin idioma ni Alianza, pero con más táctica, forma de ser y estar más grecorromana. Y con la muerte en los talones.
No es atacar a la OTAN, sino aclarar; el mundo (gracias a Dios) no se divide entre otanistas y no, sino que vamos camino de alguna cosa nueva, no Guerra Fría, almirante, que como no se sabe muy bien lo que es y será, evitamos soltar amarras anclados en un pasado que se derrumba.
En época del Protectorado en África se decía por aquellas tierras rifeñas que los ingleses pegaban y pagaban; los franceses no pegaban y pagaban y que los españoles ni pegaban ni pagaban. La OTAN algo parecido: paga, pero no pega. Paga bien, así que de caqui, blanco o azul, incluso bicolor, hay codazos, y los hay que centran su futuro en ello. A ver si con un poco de suerte, si es que hay OTAN con futuro, algún día un oficial general español, de blanco o azul, incluso de caqui llega a ser presidente del Comité Militar de la OTAN, algo que hasta ahora parece vetado.
Claro que lo bien pagado tiene su devolución que ahora ya no será el 2%, sino el 3%; sí el 3. Ya me entienden.
Además el Atlántico, que lleva su nombre, no es tan Atlántico, tan vinculante, que se acerca o aleja, depende, porque ahora la moda, la guerra lleva otro nombre como Indopacífico, incluso, como siempre, sabor Mediterráneo, incluso desde el mar Negro y aquellas tierras que baña el Azov. O sea que es otra cosa y que lo que nos importa es la puerta esa que se abre y se cierra entre el Atlántico y el Mediterráneo y, mira por donde, esa puerta no pertenece a la OTAN, sino que tiene sus propios centinelas que nos vigilan incluso a nosotros.
A un lado África con Marruecos y los Estados Unidos (la garita MarrUsa) y al otro, donde está España, es Gibraltar quién está, (la garita RUUsa), es decir que de OTAN nada; claro no están ni Ceuta ni Melilla ni Peñones, que para eso están los vigilantes del Estrecho.
Por tanto ¿OTAN? Mejor empecemos a buscar otro nombre y podría ser que haya que revisar a los aliados y lo que dicen sus alianzas porque ya está bien de que te tomen por el último de la fila, claro que se llega a entender si resulta que te pagan y muy bien, pero tu eres el último a la hora de pagar. Puede que sea por eso que se hayan dejado abierta la puerta de atrás de la alianza y hayan tirado la llave para que aquí entre quien quiera y por donde quiera.
Esa es la primera batalla perdida (por la OTAN) porque a la OTAN el flanco sur le importa un rábano y solo le interesa y vigila quien entra y sale por donde a los que mandan les interesa.
Vamos que ha llegado un momento en el que el señor presidente de Gobierno, la ministra de Defensa, el ministro de Exteriores y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa deberían explicarnos muchas cosas que no entendemos. Esto de la Guerra, de la OTAN, la puerta del SAHEL abierta de par en par, ¿esto qué es cuando aquí entra y sale quien quiere como quiere y en la puerta no está ni la OTAN ni nosotros, sino unos que dicen ser amigos y aliados de la OTAN?
El SAHEL abierto, el Estrecho, el sur de España (el que debería ser también de la OTAN) vigilado por extraños centinelas que han ocupado tierra española y a todo esto nadie la da a España el santo y seña.
Sí, almirante: Guerra Fría. Congelados estamos.
Quizá la clave de todo está en aquel viejo postulado que decía que «el Estrecho es la clave de la seguridad del mundo libre» y es evidente que estos señores no ven a España con manos fiables como para que ande hurgando en estas cosas. En el artículo publicado en este blog por el Capitán de Navío Ángel Liberal, profundo conocedor de estos temas, LORD CAMERON, LA BASE MILITAR DE GIBRALTAR Y LA COLABORACIÓN ESPAÑOLA, decía «En cuanto al ámbito militar español conviene recordar que en la OTAN no es fácil tener responsabilidades personales o colectivas sin el favor de los EEUU y del Reino Unido» y uno se queda pensando si no será que desde el ministerio de Defensa están encantados de esta anómala situación y nada tienen que decir.
Si me preguntasen diría que para ser militar más que saber inglés es necesario saber griego… y latín.
Deberíamos pedir el santo y seña. Por ejemplo: «Santo: Gibraltar. Seña: Español. Contraseña: ¡Viva España!».
¡Mucha OTAN, mucha OTAN, eh!
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
10 septiembre 2024
Durante unas horas ha dejado de ser un hotel de lujo en el centro de Madrid para ser la cubierta trasera, la parte de atrás, de la Corona de España.
Desde su terraza, que es la contraportada del hotel, porque no se mira hacia dentro, se atisba el Palacio Real:
«Entró el Ayudante de servicio y entregó a Romanones un escrito de Alcalá Zamora, al parecer conminatorio, pues era ya tarde y se acercaba lo noche. Al poco rato, y siendo inútil la discusión, nos levantamos y fuera del Consejo, ya junto a la ventana, el Rey hizo la exclamación: —Esta casa en que nací y que quizá no volveré a ver…».
Todo el que coge un libro se va a la contraportada, en un elevado tanto por ciento no va más. Alguno tiene la tentación y lo compra. Pocos lo terminan de leer.
La historia de España se escribe sin lectores y los actores recorren siempre el mismo escenario. Complejo palaciego y lucha entre coronas.
Four Seasons, Sevilla 3. Plaza de Canalejas. Lujo hoy con relleno de los llamados influentes sociales y mucho hortera en el lobby. Fuera, en su emblemática plaza los tiktokeros lucen sus cuerpos móviles.
Emblemático lugar. Congreso con sus leones bronce de cañones, Lardhy de corsés y constituciones, calle del Príncipe y cerca Echegaray, todo teatro, Puerta del Sol o Gobernación, Plaza Mayor o Autos de fe, «Pica Alto» de Villamediana, garrote vil, Don Rodrigo en la horca, Mayor y Arenal camino de Oriente: el Palacio. Ayer se celebró en Aranjuez el motín. También en un Palacio. Asaltapalacios como en el 31. Nadie sabe nada. Julio Camba o Agustín de Foxá. Madrid de Corte a Checa. Pero ¡cómo vamos a aprender si no leemos!
Four Seasons es como el barco del exilio que de llamarse «Príncipe Alfonso» pasó a enarbolar bandera republicana con el nuevo nombre de «Libertad», mientras «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España…».
— ¿Quién me ha empaquetado a mí para Cartagena? ¿Tú?
De Cartagena a Marsella o a Abu Dabi, la diferencia está en la cibernética. Aunque ya lo anticipó Ramón de Campoamor
Y es que en el mundo traidor
nada es verdad ni es mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira
Pues siento decir que miro tras el cristal y me avergüenzo de lo que al otro lado veo.
La Corona de visita a España. No hay trono para apoyarse después del largo camino, ni asiento a la lumbre, ni Palacio ni respeto. To pal pueblo, ERE,s. GAL, el Constitucional o el Poder Judicial. Golpe de Estado, indulto, amnistía, Fiscalía, la Familia, el que parte y reparte, el Banco de España, ¿la oposición? Como antes, cuando se rezaba.
Todo esto son minucias al lado de lo que nos espera. Ni la madre que lo parió.
Se acabó, esto ha terminado y ustedes no se han enterado. Les aseguro que yo tampoco.
Es duro que te echen, pero lo es más tener que marcharse.
Al menos tiene sitio donde acogerse.
No sé por qué escribo esto a no ser que, como lo virtual, el cristal con el que miro sea rojo, muy rojo, y yo que poco a poco pierdo la vista, en magnífica ironía veo ya lo que otros, con mayor visión de futuro, no ven.
Estamos de suerte porque casi siempre me equivoco. No doy una fuera del blanco. A pesar de mi ceguera.
Ellos, que todo lo ven, apuntan alto. Como Villamediana.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
09 septiembre 2024
No sin dificultades la Legión ha sobrevivido a lo bueno y a lo malo, que todo tipo de intenciones han sobrevolado por esta gloriosa unidad que ha sabido mantenerse en el blocao o irrumpir en las alambradas, dependiendo de los avatares del combate.
Todos los que vistieron la camisa legionaria, la visten, o la vestirán, y los que sin vestirla la llevan en el corazón, tienen el compromiso de que la Legión perdure sobre los tiempos. Es un deber contraído en honor a aquellos que vivieron y murieron con el pensamiento puesto en la Legión y en España.
Su espíritu debe seguir siendo el ingrediente que la hace única y sin igual, de ciega y feroz acometividad, a la vez que inmensa en la fraternidad que hace hermanos a los hombres de las más diversas condiciones.
A la Legión en ocasiones se la conoce más por los tópicos al uso o por historias pintorescas y emocionales que por su auténtica realidad, y esto no le ha beneficiado en nada. El desconocimiento y la falsedad de muchos de los datos que se han aireado a lo largo de la historia, han deformado la realidad de este glorioso cuerpo que, en algún momento no muy lejano estuvo al borde de su desaparición. El desconocimiento también existe en el mundo militar desde donde no siempre se han tenido las mejores intenciones y, en algún caso, simulando cambios aparentemente sin importancia, se ha intentado despersonalizar esta unidad suprimiendo o cambiando sus ritos y símbolos.
La Legión desde sus inicios es una unidad que contagia, un ejemplo a seguir por su entrega y profesionalidad. Después de más de noventa años así continúa a la vez que evoluciona adaptándose a las nuevas situaciones sin cambiar una coma de su espíritu fundacional.
No son razones de índole material las que han llevado a la Legión a escribir una gloriosa historia de cumplimiento del deber y sacrificio. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir sólo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Al margen de la formación técnica, de la preparación, de la instrucción y el adiestramiento, la camaradería y la fraternidad, forjan unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo.
Con ese espíritu la Legión se crea apostando por la modernidad en cuestiones orgánicas, de armamento, uniformidad, logística de campaña así como con la introducción de una adecuada proporción entre elementos de maniobra y fuego, evolución radical que permitía organizar una base de fuegos muy potente y próxima a la maniobra de las compañías. Así mismo se introdujo un elemento muy importante y pionero en España: el fusil ametrallador.
Pero si importante es la orgánica, el material, la organización…, el cambio más profundo que se produce es el de la mística, su base espiritual que es su fundamento y vida.
Todo queda resumido en uno de los compendios más bellos y sublimes que sobre la milicia se hayan podido escribir “EL CREDO LEGIONARIO”.
Es la base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Porque la Legión, nos dice su fundador, es también religión y sus oraciones están en él comprendidas: las del valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte y Amor a la Bandera.
La historia de los legionarios es una de las poesías épicas más bellas y duras de la historia de España. Poesía de la vida construida con la pobreza y la grandeza de una vida efímera en la mayoría de los casos, pero vivida con la intensidad del que sabe que puede morir, que va a morir cuando entre en combate.
Porque esta Unidad, la Legión se construyó con los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperados.
Por qué aquí aflora la complejidad humana con sus pasiones, necesidades y desarraigos. La República mejor y más política del mundo, en que nadie espere que ser preferido pueda, por la nobleza que hereda sino por la que es adquirida…
El legionario necesita verse envuelto en una aureola romántica, en un poema de lucha entre la vida y la muerte, en la vida misma. La Legión trasciende en el tiempo y ser o haber sido legionario es pertenecer a una hermandad que te acompañará siempre, si tú quieres, sin imposiciones.
Es necesario que esto se conozca. “Es imprescindible para la vida de la Legión que se hable de ella, que la conozcan, que no se olvide, que hasta es aceptable la propaganda negativa; en una palabra, la que habla mal de la Legión o de los que la componen. Porque la Legión actúa de potente crisol que todo lo funde. Y apartando las escorias, al verter su contenido, el rojo de la fundición, al hablar de la Legión, reverbera sobre ella, convirtiéndola en propaganda positiva”, decía su fundador.
¡Cuantas organizaciones, Instituciones, asociaciones, empresas…!, quisieran tener algo que cohesione con tanta fuerza y verdad.
La razón no es sólo el sufrimiento del combate, ni un intenso entrenamiento, ni siquiera el combatir juntos, ni compartir el espíritu de cuerpo…que todo esto es común a muchas otras unidades. ¡Dios mío! Es simplemente doce espíritus de un Credo, austeras reglas que convierten a unos hombres en Hermandad, Militar, Guerrera y Heroica.
Un Credo legionario que reclama a sus componentes la disponibilidad permanente de su propia vida en el cumplimiento de su misión, que les exige entregar la vida como vocación. Misión insoportable a todas luces si se carece de una visión espiritual, moral de la existencia.
El Credo legionario no es un articulado sino que se compone de “Espíritus” es decir de la esencia y la sustancia de la profesión, de algo que va más allá de su disciplinado cumplimiento y se enfoca más a un profundo sentimiento. Es un sobrecogedor desafío a la guerra y a la muerte, un canto a los fundamentos castrenses de la raza española. Es como un resorte que hace revivir el espíritu de la infantería imperial, que despereza las virtudes innatas de la nación. Quizás por eso no ha dejado indiferente a nadie y ha sido objeto de alabanzas y críticas. También es un código capaz de hermanar con los mismos ideales a los hombres de todas las razas y de todas las creencias. Es un código prodigioso y extraño, y ya se ha dicho, que resulta humano a fuerza de ser severo y duro.
Pasa el tiempo, ya vamos camino de los cien años y cada día estoy más convencido que no hay que cambiar ni una coma.
El Credo es una oración interna y externa pero siempre hermandad y unión; nunca debe de utilizarse para provocar división o enfrentamiento por una mala interpretación.
Y que nadie olvide que ser legionario es obedecer, cumplir con tu deber y obedecer hasta morir. Ser legionario es no quejarse de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño, hacer todos los trabajos, cavar, arrastrar cañones, carros; estar destacado, hacer convoyes y trabajar en lo que le manden.
Si no es así podrás ser otra cosa pero no serás legionario.
Si esto es así, y así continúa, la Legión será eterna. De nosotros depende.
Antes de terminar como legionarios que somos y así sentimos tengamos un recuerdo de agradecimiento y reconocimiento a nuestros caídos y muy especialmente a los que este año han dejado su vida en cumplimiento de nuestro Credo.
¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!
General Dávila (R) (General de la Legión entre 2001-2004)
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08 septiembre 2024
A finales de junio pasado me publicaron en este blog el undécimo artículo de la serie “¿España indefensa?” titulado “aquí la mas principal hazaña es obedecer” en el que, entre otras cosas, analicé las misiones que la Constitución asigna a las FAS y las circunstancias y condiciones en que las cumplían (incluso aventuré uno de los futuros posibles -un futurible- más que conflictivo que pudiera derivarse de la actual situación política) y prometí dar mis conclusiones.
Tras el estudio de la legislación vigente, llegábamos a una primera conclusión: aunque se produzca una situación con evidente peligro para la soberanía e independencia de España, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, las FAS no deben intervenir de forma autónoma en el restablecimiento de la situación de normalidad. Siempre lo harán (en apoyo a las Autoridades civiles o, militarmente, en el estado de sitio) bajo la dirección del Gobierno.
Partimos de la base que el Gobierno actúa guardando y haciendo guardar la Constitución. Pero, imagínense, en el futurible que estamos analizando que el Gobierno, por voluntad propia o forzado por los grupos políticos que lo sostienen (separatistas, filoterroristas y neocomunistas), remitiera a las Cortes un proyecto de ley sobre un referéndum de autodeterminación de una CA española o fuera el propio Congreso el que lo hiciera mediante una proposición de ley. No cabe la menor duda que la ley saldría adelante porque dispone de la mayoría suficiente. Si la oposición política o las CCAA en las que gobierna interpusieran recursos de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional que, por cierto, no produce la suspensión automática de la ley impugnada, tardaría en emitirse la sentencia unos seis meses, como mínimo, a partir de la publicación de la ley en el BOE. En realidad, se demoran bastante más, incluso años, por la saturación de este tribunal. Esto podría dar lugar a que hubiera suficiente tiempo para convocar el referéndum de autodeterminación y, si lo ganaran, conceder la independencia a la CA… Incluso, si en un rapto de diligencia el TC. tardara menos en sentenciar, lo haría legalizando el referéndum al estar colonizado por el Ejecutivo. En cualquier caso, no cabe duda que el peligro para la integridad de España sería cierto e inminente. ¿Pueden en tal caso extremo las FAS intervenir de forma autónoma para restablecer la normalidad?, como tendrían que emplear la fuerza para restablecerla, se vulneraría la legalidad y produciría una quiebra en la seguridad nacional de alcances insospechados (enfrentamientos en la sociedad, en los partidos políticos, en las FAS, en las FCSE, etc.).
Entonces, ¿Cuál sería la solución? desde mi punto de vista, corresponde intervenir para reconducir la situación al Tribunal Constitucional, los poderes del Estado, La Unión Europea, los partidos políticos y, en ultima instancia al Rey,
El Tribunal Constitucional, como hemos imaginado en el futurible que estudiamos, colonizado por el Ejecutivo, no desautorizaría al Gobierno y sentenciaría a favor de la ley de referéndum. Formaría parte del problema no de la solución.
De los poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo estarían de acuerdo con el referéndum (aunque el Senado no obedeciera carece de capacidad para desautorizar al Congreso). En cuanto al Poder Judicial, todavía no colonizado, actuaría como lo ha hecho en la ley de amnistía: retardando, obstaculizando y corrigiendo algunos aspectos, pero sin capacidad efectiva para revocar la ley. Puede este último poder cooperar a la solución pero no parece mostrarse definitivo, por ahora (esperemos que la ultima decisión del Tribunal Supremo al respecto prospere).
A la justicia de la Unión Europea (TJUE) se podría acudir con una cuestión prejudicial pero, según sus instrucciones a los países de 2021, deja claro que su actuación tiene que ver con la interpretación o validez del Derecho de la UE no a la del Derecho nacional. Además, en cuestiones de inconstitucionalidad no puede entrar. Para mayor abundamiento, después de las ultimas elecciones europeas, tampoco en el aspecto político se podría esperar mucho de la UE (populares y socialistas son aliados allí). Entonces, la solución no puede venir de Europa, que se limitaría a un postureo democrático sin consecuencias prácticas o una leve amonestación. Lo que a la UE verdaderamente le preocupa en estos momentos es el crecimiento de lo que los progresistas(?) llaman ultraderecha (que fíjense nace dividida en tres ramas), el problema de Ucrania, que los pone de los nervios por si eligen a Trump en EEUU y nos hace pagar nuestra defensa, y el buen empleo de sus fondos.
El partido político que sustenta al Gobierno (PSOE) para permanecer en el poder seguiría necesitando del apoyo de los separatistas que continuarían chantajeándolo hasta conducirlo a aceptar una de las líneas rojas demoledoras del Estado democrático: el referéndum de autodeterminación, aunque el TC. lo amparara. En ese estado de cosas, si el problema reside en que el Gobierno pudiera seguir gobernando hasta completar la legislatura, el principal partido de la oposición, consciente de lo que nos jugamos y poniendo los intereses de España por encima de los de su formación (digo formación a la mayoría de los grupos de la Cámara porque lo único que les falta es entrar en el hemiciclo de a tres y con el dedo tieso para apretar el botón en las votaciones), podría ofrecer al PSOE un acuerdo de estabilidad que le permitiera gobernar en minoría, sobre la base de fijar determinadas líneas rojas constitucionales que no pudiera rebasar, acabando con el chantaje separatista y filoterrorista. De este modo, podría resolverse el problema por la vía política, aunque la probabilidad de que esto suceda es baja por el desgaste político que sufriría el primer partido político de la oposición para las elecciones generales de la siguiente legislatura y por el miedo cerval a que el Presidente del Gobierno los envolviera con alguna argucia como ya ha hecho en otras ocasiones.
Si, a pesar de todo, no se resolviera el problema por ninguna de las vías anteriores y el Gobierno continuara con su pretensión de llevar a cabo el referéndum de autodeterminación se podría recurrir a la Corona. ¿Qué podría hacer el Rey?… veamos lo que dice la Constitución sobre su persona: “es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”. En cuanto a sus funciones, figuran entre ellas:
“a) Sancionar y promulgar las leyes.
…”
Pero como su persona “es inviolable y no está sujeto a responsabilidad, sus actos siempre tienen que ser refrendados” por “El Presidente del Gobierno, Ministros, en su caso, o el Presidente del Congreso” “careciendo de validez sin ese refrendo”. Con estos precedentes si, después de aprobada la ley de referéndum, se le presentara al Rey para su sanción, tendría que firmarla como “acto debido” (actos reglados del Rey sobre los que no puede decidir), por mucho que le parezca inconstitucional o una mayoría de expertos jurídicos así lo expresen públicamente. Además, el Gobierno tiene “la presunción de legitimidad de los actos jurídicos y políticos de los órganos democráticos del Estado” hasta que el Tribunal Constitucional se defina en su sentencia (una especie de presunción de inocencia legal). Si el Rey no sancionara la ley, tendría que abdicar, creándose un conflicto constitucional que desestabilizaría a España y, naturalmente, a la Corona. Respecto a las otras funciones anteriormente expuestas, como actos debidos, ocurre lo mismo, el Rey se limita a decretar lo que le viene procedente del Gobierno o del Congreso, sin ninguna iniciativa al respecto.
¿Entonces como “modera las instituciones” si no tiene potestas?, pues con la auctoritas, que no es otra cosa que el prestigio y carisma del Monarca exteriorizado en sus declaraciones y actos. Me imagino que el Rey desarrollaría una intensa actividad cerca del Gobierno y los grupos políticos decisivos en la resolución del problema para que llegaran a algún tipo de acuerdo como el que he señalado anteriormente y haría declaraciones alertando del problema de la mutilación de España y la vulneración del ordenamiento constitucional, pero de ahí no puede pasar.
Si el Rey no consiguiera ese acuerdo u otro de parecida finalidad, legalmente no le quedaría ningún recurso para resolver la situación. Entonces, fracasando todas las instancias (Tribunal Constitucional, Poderes del Estado, UE, partidos políticos y el Rey) ¿habría que aceptar el desmembramiento de España y la ruptura del orden constitucional? En mi criterio de ciudadano comprometido con España, aunque diletante en derecho constitucional, mi respuesta es !!! ABSOLUTAMENTE NO¡¡¡. Tengan en cuenta que el bien jurídico supraindividual a proteger de forma primordial es la supervivencia de la Nación Española que está por encima del cualquier otro bien jurídico como la Constitución que “se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”(Artº 2 CE) y en orden inferior estarían otros bienes jurídicos supraindividuales que garantiza la Constitución. Entonces, si se pusiera en peligro la supervivencia de la Nación de forma cierta e inminente el Rey, que es símbolo de la unidad y permanencia del Estado, concitando todas las fuerzas e instituciones que permanezcan leales a la Constitución, podría actuar suspendiendo temporalmente algún precepto de la misma en beneficio del bien jurídico primordial (p.e.: poder ejercer sus funciones sin necesidad de refrendo de un Presidente del Gobierno, un Ministro o del Presidente del Congreso que se han posicionado contra la supervivencia de la Nación). No obstante, SM que tiene mejor criterio que yo, más información y expertos asesores resolvería como conviniera al interés de España.
Si no sucediera así….
«Siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización» (Oswald Spengleer, 1880/1936, Historiador y filósofo aleman).
Manuel Castro Zotano
General retirado