«España libre» Luis Felipe Utrera-Molina (abogado)

Hoy escribe con nosotros

Luis Felipe Utrera Molina

Abogado, Alférez de Infantería, casado y padre de dos hijas. Lleva 10 años con su blog con la cabecera del histórico “Arriba”, con el que «he tratado de poner mi granito de arena y servir de cauce para la defensa de España y de los valores permanentes de su unidad y grandeza, y dar la batalla contra la injusta y nefanda Ley de Memoria Histórica que tanto daño ha hecho a nuestra nación».

Su mayor orgullo y mayor responsabilidad, llevar con dignidad el apellido de uno de los mejores españoles de los últimos 100 años que hasta el último aliento de su vida ha tenido a España en sus labios y en su corazón y que jamás se rindió ni cambió de bandera. Su ejemplo constituye para él una exigencia de conducta. No es la primera vez que escribe en este blog y con afecto y agradecimiento le damos la palabra.

 

España libre

Si yo fuera un hombre verdaderamente libre, proclamaría, sin temor a ser tachado de fascista o cavernícola y ser excluido de la impostada corrección política, que el origen de la gravísima situación a la que se ha llegado en Cataluña está en los vicios del llamado “consenso constitucional” de la transición que posibilitaron la nefasta redacción del artículo 2 de la Constitución y el modelo de organización territorial del Estado reflejado en el Título VIII de la Carta Magna.

Si yo fuese un español libre y no temiera ser condenado ad perpetuam al exilio interior por los cansinos voceros de la impostada moderación y la componenda, pediría la supresión del Estatuto de autonomía en aquellas comunidades o regiones en las que no estuviera suficientemente garantizada la lealtad a España y a su unidad territorial. Porque la descentralización administrativa debe servir para acercar el Estado a los ciudadanos y no para alejar a éstos de su nación, crear naciones inexistentes y centrifugar para siempre el Estado nacional.

Si yo fuese libre y no esperara las represalias de sectarios e intolerantes y el azoramiento de los blanditos, exigiría que se respetase mi derecho constitucional a utilizar la lengua española en todo el territorio nacional, a dirigirme a todos los tribunales y administraciones autonómicas y municipales en español y a que se me conteste en dicha lengua oficial común de todos los españoles. En definitiva, a sentirme igual de español en todos los rincones de mi patria.

Si yo fuera verdaderamente libre o tuviera una Constitución como la de la República Federal Alemana, exigiría la inmediata ilegalización de todos aquellos partidos políticos y organizaciones que propugnen la secesión e inciten al odio a España y a sus instituciones y señalaría con el dedo acusatorio a todos los políticos y gobernantes que desde hace cuarenta años han mirado para otro lado por intereses electorales cortoplacistas, mientras los genios de la disgregación urdían cuidadosamente sus planes para destruir nuestra vieja y gloriosa unidad mediante la manipulación de la historia común y el adoctrinamiento de los niños en las escuelas.

Si hubiera en España políticos libres que no vivieran atenazados por el cálculo electoral, reclamarían sin complejos la reasunción por el Estado de las competencias de educación y seguridad en todo el territorio nacional y establecerían un plan de choque para españolizar a todos los ciudadanos españoles, porque hoy más que nunca es vital que todos conozcan la verdad de nuestra doliente y gloriosa historia, con sus luces y sus sombras y puedan sentir el legítimo orgullo de ser español. Hora es ya de destapar las mentiras que durante décadas han difundido impunemente los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos, valencianos y baleares para extirpar de niños y mayores el sentimiento de pertenencia a la nación española.

Si España no viviese bajo el imperio de la corrección política, podríamos reivindicar sin  complejos aquella frase escrita por José Antonio Primo de Rivera hace 83 años advirtiendo que “sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales”

 Pero de nada sirve mortificarnos lamentando los errores del pasado sin proponer soluciones de futuro. España hace tiempo que renunció a una empresa colectiva reafirmando su condición de nación más antigua de Europa y al tiempo, de referente cultural, histórico y evangelizador para Hispanoamérica. Aquí seguimos rumiando las leyendas negras inventadas por Antonio Pérez y Guillermo de Orange y se cuentan por miles los estúpidos que califican de genocidas a los conquistadores españoles para guasa de nuestros vecinos franceses que, para más inri, disfrutan cada vez más de nuestra fiesta nacional mientras nosotros no somos capaces de protegerla de los ataques de tanto descerebrado. Aquí seguimos subvencionando películas ordinarias y sectarias sobre la guerra civil y ridiculizando a los héroes de Baler, en lugar de llevar al cine epopeyas como la de Blas de Lezo, Hernán Cortés, Guzmán del Bueno o Moscardó, conocidas en el mundo entero menos aquí, porque el patriotismo, de ser una noble virtud se ha convertido en rancio baldón propio de carcas o fachas. Y, por supuesto, seguimos bajo la estúpida engañifa de la multiculturalidad renunciando a la reivindicación de las raíces cristianas de nuestra civilización.

España está huérfana de referentes del patriotismo, porque merced a la saña de unos y a la cobardía de otros, se está borrando la huella de insignes intelectuales españoles que, como Ramiro de Maeztu, Unamuno, Ortega o Marañón se mostraron en abierta rebeldía contra la decadencia de una España que navegaba sin rumbo a la deriva de su propia destrucción. Una España a la que amaban porque no les gustaba, con afán de perfección.

Si en España triunfa algún día la verdad sobre la mentira, y se abre paso la verdadera libertad, reflexiones como éstas se escucharán y debatirán sin complejos en unas Cortes convertidas hoy, por diputados de la izquierda radical y de los partidos  separatistas, en un patio de Monipodio en el que se miente con contumacia, se insulta impunemente a España, y se falta clamorosamente el respeto a quienes pagamos con nuestro esfuerzo diario un sueldo que no merecen cobrar, ni ellos, ni quienes con su cobardía han colocado a nuestra patria a los pies de los caballos.

Luis Felipe Utrera-Molina es abogado

Blog: generaldavila.com

FÚTBOL ES GUERRA. LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

‹‹Fútbol es guerra››. Lo decía el gran entrenador, creador del fútbol total, Rinus Michel. Los jugadores del Ajax le apodaban el General. No quería ver a su equipo correr hacia atrás ni defendiendo: : ‹‹se defiende siempre hacia adelante››. La marcha atrás es siempre mala, peligrosa. Por definición. Cuando algo no se defiende se pierde. Incluso la dignidad. Nuestra selección concentrada para el partido contra Albania, donde se juega estar en el mundial,  ha dado un paso atrás y dentro ha estallado la guerra. En este caso nada deportiva ni nada que ver con la victoria o derrota. Se puede perder o ganar, pero siempre con el honor de haber representado a los colores de tu Nación. Ni roja ni verde, la selección española, roja y gualda, no debe contar con alguien que no siente el color de su bandera, que no quiere ser español, y que aprovecha su fama y dinero para dar muestras de ello. Un jugador que lo primero que hace nada más llegar a la concentración es tuitear lo que él cree que puede hacer daño a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que son las mismas que a él le protegen a diario, es un provocador que no debe estar en la selección de España. Fuera. Sin convocar. Será todo lo bueno que se quiera, pero aquí no queremos buenos jugadores sino buenos españoles y que además jueguen bien al fútbol. Ese es el orden y las condiciones para ser convocado. El resto son ganas de seguir aumentando la polémica, el enfrentamiento y hacer publicidad de su rencor y odio a España y a lo español. Efectivamente el fútbol es guerra desde que en la selección nacional quieren alinear a Puigdemont, Piqué, Forcadell, Junqueras y hasta nos llegan noticias que puede ser convocado Íñigo Urkullu. En el portero de Albania van a ver a Rajoy. Van a ganar por goleada. Lo malo es que nos hemos quedado sin banda derecha, sin centro del campo y todo se volcará a la izquierda más radical. Es lo único que se mantiene.

Al final, como siempre, en este caso, como en otros más graves, los que darán la cara volverán a ser los aficionados al fútbol, el pueblo español, que clamará para que en la selección española estén los que sientan desde el corazón su patria y su bandera: España. Aunque perdamos por goleada.

Fútbol es guerra. Y ha estallado. Por ahora en el fútbol.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog. generaldavila.com

04 octubre 2017

 

Mensaje de Su Majestad el Rey Palacio de La Zarzuela. Madrid, 03.10.2017

Mensaje de Su Majestad el Rey

Palacio de La Zarzuela. Madrid, 03.10.2017

B​uenas noches,

Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada. Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España.

Reflexiones sobre Cataluña a 30/09/2017 (Josep M. Oller, es Catedrático de Estadística de la Universidad de Barcelona)

HOY ESCRIBE CON NOSOTROS

JOSEP MARÍA OLLER SALA

Josep M. Oller, es Catedrático de Estadística de la Universitat de Barcelona desde 1993. Su principal interés, y donde ha realizado algunas aportaciones, es el fundamento de los métodos estadísticos, especialmente el uso de la geometría informativa y su incidencia en Análisis de Datos y Estadística Matemática, pues permite el desarrollo de técnicas de inferencia con buenas propiedades teóricas. Desde hace unos años pertenece al Observatorio Electoral de Cataluña, grupo inserto en Societat Civil Catalana, cuyo principal objetivo es aportar elementos estadísticos que ayuden a interpretar la realidad Catalana a la luz de datos de interés socio-político, principalmente datos de origen electoral y de encuestas oficiales.

En estos momentos sus aportación al blog exige un enorme reconocimiento. Muchas gracias Josep y esperamos seguir contando con su opinión limpia, cierta, mesurada y amparada en los datos que siempre acompañan a la verdad. Estado, Soberanía, Democracia son palabras gastadas que Josep María recupera con el talante de un verdadero demócrata, con la inteligencia y el sentido común que tanto se echa de menos. Gracias amigo Josep y deseamos que consideres este blog como tu casa. Tenemos la oportunidad de acceder a datos que reflejan la verdad sin manipulación de ningún tipo, algo que resulta clave para entender el engaño al que nos someten a diario. Ahora la palabra es tuya

Reflexiones sobre Cataluña

Agradezco la oportunidad que me ha brindado el general Dávila para escribir un artículo en su blog.

Desde hace unos años es conocido el aumento de las reivindicaciones separatistas que se dan en la sociedad catalana. Estas reivindicaciones han polarizado la política autonómica al menos los cinco últimos años, aunque sus orígenes son bastante más lejanos, dando lugar a lo que llaman el ‘procés’, conjunto de acciones políticas para tratar de implementar la independencia. Dos temas han destacado: por un lado las multitudinarias reivindicaciones independentistas que se han ido desarrollando durante los últimos años cada 11 de septiembre organizadas por la ANC y por otro lado, la petición de hacer un referéndum de independencia vinculante, espoleados por el caso escocés.

Mucho se ha escrito en la prensa sobre estos temas, algunos artículos brillantes, firmados por ilustres especialistas. Me limitaré a remarcar algunos aspectos correspondientes a las manifestaciones convocadas durante el 11 de septiembre de los últimos cinco años, basado en un punto de vista algo técnico, sobre el número de manifestantes y posteriormente trataré de dar una impresión más personal, desde un perfil de ‘’hombre de la calle’’ de la situación generada en Cataluña.

Aunque el debate del detalle sobre la cifra exacta de manifestantes no es muy relevante, sí lo es poder discriminar su orden de magnitud. No es lo mismo 1000M que 500M, 250M, 100M o 50M personas. En cualquier caso la crítica evita sostener cantidades fantasiosas y permite valorar la tendencia de la manifestación del citado fenómeno en el tiempo.

A través de redes sociales un grupo de varias personas en 2013 me propusieron trabajar en un informe que evaluara la gente que participó en la Vía Catalana 2013 (cadena humana que se formó a lo largo de toda Cataluña, organizada por la ANC, quien publicó fotos de la misma: 107.000 fotos). A partir del trabajo de estas personas, que quisieron permanecer en el anonimato y que contaron todas las personas que aparecían en las fotos, elaboré un informe que establecía, con razonable fiabilidad, que el número de personas presentes en dicha Vía Catalana no excedía los ochocientos mil participantes (800M), menores incluidos: del orden de un 16% aproximadamente. Con toda probabilidad esta es la movilización mayor de los últimos cinco años.
El siguiente año, 2014 (la ‘V’), se hizo un trabajo preliminar de contaje basado en muchas fotos, pero no se elaboró un informe detallado, en gran parte por la dificultad de analizar las fotos disponibles. Sin embargo un estudio preliminar, esta vez constituida ya la SCC (Sociedad Civil Catalana), basado en la longitud del circuito donde se desplegaba la manifestación, y en el contaje de individuos en las zonas más densas, permitía afirmar que la movilización no había excedido los 700M, probablemente menos.

En 2015 (Concentración en la Meridiana), SCC y en colaboración con el profesor Albert Satorra de la UPF, tuvimos la suerte de estar auxiliados por un recuento automático de asistentes a través del ordenador, proporcionando imágenes de la concentración al CRCV (Center for Research in Computer Vision) de la Universidad Central de Florida. La cifra estimada fue de unos 530M asistentes, si bien había un margen de error importante (95M) debido a las limitaciones de calidad de las imágenes del video.
En la Diada de 2016 (Barcelona, Lleida, Tarragona, Salt y Berga) hubo cinco manifestaciones simultáneas. Entre las cinco se estimó la asistencia en 292M (la manifestación de Barcelona fue también contada, además, mediante recuento automático de imágenes por el CRCV).
La experiencia en el recuento de manifestantes proporcionada en estos últimos años, validada por el análisis automático de imágenes, nos permite afirmar que siempre se ha exagerado mucho el número de asistentes en cualquier manifestación. A través de imágenes de institutos cartográficos o a través de Google Earth hoy en día es fácil tener una idea bastante precisa de la superficie ocupada por una manifestación. Ahora bien, la estimación de forma precisa de la densidad no es fácil si no se usan recuentos automáticos por ordenador, pero con toda seguridad las densidades de una manifestación son más bajas de lo que suele suponerse. En un ascensor lleno podemos tener densidades del orden de 4,5 personas/m2. Incluso en una manifestación, puntualmente en una región no muy amplia, puede llegar a dicha cifra, pero en una región amplia, con esta densidad, se producirían avalanchas. En las manifestaciones muy densas se suelen dar densidades entre 2 y 3 personas/m2 y en las menos densas menos de 1 persona/m2. El efecto de la visión en perspectiva engaña fácilmente. En algunos casos en que disponíamos de fotos nítidas y referencias de longitud, hemos podido hacer contajes de densidades verificando estas cifras.
En el presente año, 2017, en un informe provisional, la cifra se ha estimado en unos 220M. Si en un futuro conseguimos mejores fotos podremos precisar la estimación.
Por tanto, cuando se oyen comentaristas políticos que hablan de un millón de asistentes, hemos de saber que no dan una información veraz. En Barcelona nunca ha habido 1000M manifestantes en la calle (por ningún tema, por justo que fuera). Tampoco en ninguna Diada. Mucha gente, lamentablemente, desde mi punto de vista: tanto esfuerzo e ilusión sería digno de mejor causa, pero, en números redondos, inferior a 250M.
Ayudemos pues a aterrizar. No es esencial la cifra exacta pero situemos las cifras en su justa medida: desde 800M en 2013 hasta 250M aproximadamente en 2017 y destaquemos que la magnitud de las manifestaciones se ha reducido aproximadamente a una tercera parte de su valor máximo en 2013.
Es cierto que estas manifestaciones revelan un problema que hay que tratar de resolver, pero sería desenfocarlo, tanto el gobierno central como el autonómico, si no se tuvieran en cuenta las anteriores observaciones. Cabe añadir también que, durante estos años, si bien el número se ha reducido, los manifestantes son más claramente independentistas.
Paso a comentar a continuación el fenómeno que estamos padeciendo desde hace varios años en Cataluña. Empiezo constando el carácter eminentemente emocional que domina a muchas personas que se manifiestan independentistas, lo que hace que sea difícil entrar en un debate racional. La gestación de este fenómeno no es independiente del hecho que casi todos ellos se informan a través de los mismos canales: la televisión y radio pública autonómica que, desde hace años, primero de forma más sutil, actualmente de forma más grosera, actúa como correa de transmisión de los argumentos independentistas. Después están las redes sociales, el boca a boca, los respetos humanos… creando un clima que, en algunos ambientes, es visto como un bicho raro quien disiente. En realidad, los argumentos han ido entrando poco a poco, tergiversando hechos y motivaciones, para que algunos se adhirieran a unos supuestos, por ingenuidad o ambigüedad interesada, sin percibir claramente el juego que suponía. Con frecuencia mal con apariencia de bien.

Cabe añadir también que en Cataluña hay dos segmentos poblacionales muy diferenciados: el segmento cuya lengua habitual es el catalán y el segmento cuya lengua habitual es el castellano y que tienen un comportamiento radicalmente distinto sobre este tema. Incluyo un gráfico representativo:

También es instructiva la siguiente gráfica, elaborada con el profesor Albert Satorra de la UPF, donde se aprecia el papel de los medios de comunicación. Cada rectángulo representa un segmento poblacional. Su área es proporcional al porcentaje de dicho segmento en la población.
Cada grupo corresponde a una combinación de los valores que toman las variables a, b y c. Así, por ejemplo, el grupo G3 corresponde a los individuos con a=0, b=1 y c=0 i.e.
aquellos que no tienen catalán como lengua materna, ven informativos en TV3 pero no los escuchan en Cataluña Radio, mientras que el grupo G8 corresponde a los individuos con a=1, b=1 y c=1 i.e. aquellos que tienen catalán como lengua materna, ven informativos en TV3 y los escuchan en Cataluña Radio. Es momento de buscar soluciones. El carácter eminentemente emocional del problema hace que se exageren o evalúen de forma incorrecta las acciones del gobierno. Por ejemplo, la última acción del gobierno a mediados de Septiembre algunos la han vivido como un atentado a la libertad de expresión: nada más lejos de la realidad. Otra cosa es que haya problemas de comunicación y que, además, ciertos canales funciones con medias verdades o mentiras. Hay que buscar cómo plantear un discurso que, de disponer los medios adecuados para transmitirlo, llegue a muchas de estas personas y no sea rechazado de entrada.

Es solo una idea pero me parece que sería bueno plantear la batalla en profundizar y presentar con un aire nuevo tres palabras, quizás ya gastadas, evitando otras que fácilmente puedan generar divisiones. Para mí las palabras son Estado, Soberanía y Democracia. Sé que las distintas ideologías políticas (derecha/izquierda) tendrán puntos de vista no coincidentes sobre lo que voy a exponer, pero tal vez en primera aproximación puedan aceptarlo.

Contrariamente a lo que algunos, muy a la derecha o muy a la izquierda, puedan pensar, para mí la palabra Estado evoca sentimientos positivos. Delimita un área donde los individuos pueden ejercer la solidaridad entre sí. Pensemos en un jubilado, un enfermo atendido por la Seguridad Social, un accidentado atendido por la Guardia Civil, un escolar alfabetizado, un parado con subsidio y buscando trabajo en el INEM… todo ello es posible gracias al Estado, estado cuya estabilidad se apoya también, en último término, en sus FFAA.

Es verdad que para alguien con muchos recursos económicos puede parecerle que puede ir a tal o cual hospital, incluso al extranjero, para tratar de curar una enfermedad grave, pero lo cierto es que, para la mayoría, la Seguridad Social es su tabla de salvación. Todos hemos pasado por situaciones semejantes, en carne propia o en familiares próximos. Ya sabemos que algunas personas que trabajan para el Estado, o algunos políticos de turno, cometen errores y a veces fraudes. Todo esto es mejorable, pero no quita que gracias al Estado disfrutamos de una calidad de vida mejor, especialmente quienes menos recursos tienen. Todo esto se mantiene gracias a los impuestos que todos contribuimos a pagar de nuestro bolsillo. Todo es mejorable. La forma de regular los impuestos puede discutirse si esta o aquella, pero es claro el gran papel social que juegan los impuestos y la falta de ética que supone el escaqueo de las obligaciones fiscales.

Los impuestos pueden ser vividos como una expresión de la solidaridad entre los ciudadanos correspondientes a un Estado. Aquí entramos ahora en el concepto de Soberanía. Observemos que en los Estados regidos por una Constitución (votada mayoritariamente) ésta determina la soberanía. Es evidente que los individuos correspondientes a un Estado son dependientes entre sí, en la medida que participan del proceso de solidaridad antes mencionado. En un Estado como el nuestro se permite que haya partidos que pretendan fraccionar la soberanía correspondiente al conjunto de los ciudadanos de todo el Estado. Que explique bien quien tenga esto como su objetivo político. Que explique que desea limitar nuestra solidaridad solo a unos cuantos. Es difícil desde una óptica de quien se preocupe por el bienestar de las personas, que este proyecto sea atractivo e ilusionante.

Finalmente tenemos la palabra Democracia, usada por todos y entendida por pocos. Se trata de que los ciudadanos puedan participar en lo público. Su opinión cuente. Claro que a veces hay que recurrir a votaciones, pero votar y elegir la opción mayoritaria es sólo una forma simple de resolver conflictos de intereses. La democracia es algo más. En cualquier caso, aunque no profundicemos, cuando hablan de “derecho a decidir” (concepto mal construido, pero buen producto de márketing político) la respuesta puede ser: en todo y todos. Especialmente todos. Juntos vivimos, juntos decidimos, se dijo en el Congreso a resultas del plan Ibarretxe. Hay que hacer ver que la soberanía no es algo que puedas presuponer para unos cuantos: la soberanía es de todos; cambiarla supone hacer algo que afecta (negativamente además) a muchas otras personas: el jubilado de Ciudad Real, el enfermo de Soria, el accidentado en Murcia, el parado de Valladolid o de Hospitalet del Llobregat… (no vaya a pensarse que la secesión de un territorio es un juego de suma cero: es un juego de suma negativa: todos perdemos) cuando dicen “dret a decidir” automáticamente, de forma inconsciente muchos, presuponen que “su colectivo” es ya soberano: han escamoteado el debate de fondo, que mostraría insolidaridad, y difícilmente sería visto como atractivo para los jóvenes y los no tan jóvenes.

Es por todo ello que un proyecto de fragmentación de la soberanía, salvo en casos límite de explotación, no es ilusionante: al contrario, aun siguiendo cauces legales. Lo contrario: la ampliación de la soberanía sí puede ser estimulante, si se efectúa con garantías: que ganen derechos civiles los ciudadanos de los estados fusionados. A largo plazo, tenemos un proyecto que puede ilusionar: la construcción de la Unión Europea.

Creo que este discurso podría ayudar, evitando palabras conflictivas que para un nacionalista ocasionen discrepancias directas con el consabido cierre en banda y reafirmación de sus posiciones. Urge también pensar en el canal de comunicación más adecuado.

Josep María Oller Sala (Catedrático de Estadística de la Universitat de Barcelona)

Blog: generaldavila.com

HÉROES CATALANES Juan I. Salafranca Álvarez (Coronel de Infantería-R-)

Resulta frecuente oir a nuestros compatriotas lamentarse del poco eco que las numerosas acciones heroicas de nuestra Historia han encontrado en la literatura, el arte, el cine o simplemente en la erección de monumentos o la nomenclatura de calles en nuestras ciudades y pueblos.

Sin embargo, quienes se lamentan desconocen muchas veces que, así como el número de los Santos de la Iglesia Católica es desconocido, sí son conocidos los nombres de aquellos a quienes la propia Iglesia considera Santos con tal seguridad que merecen ser recordados al menos una vez al año y ser objeto de culto y para ello les canoniza y todos los católicos los reconocemos como Santos.

Cruz Laureada de San Fernando

De la misma manera, desde el 31 de agosto de 1811, la Nación española ante la imposibilidad de conocer los nombres de todos nuestros héroes, procura recompensar a aquellos cuyas acciones se conocen y merecen ser calificadas como heroicas, proporcionándoles el ingreso en una Institución que en aquella fecha se crea, con el nombre de Orden Nacional de San Fernando y que hoy sigue existiendo con el de Real y Militar Orden de San Fernando, destinada a premiar los casos de valor heroico o muy distinguido.

Por otra parte, algunos malos españoles, pretenden negar la españolidad de nuestras queridas tierras catalanas. Por ello, y con el doble objeto de divulgar los nombres y las hazañas de algunos de estos héroes y de afirmar con los hechos de la Historia el carácter español de Cataluña, vamos a tratar de recordar algunos de ellos, nacidos en Cataluña y saber cuáles fueron los hechos que les hicieron merecedores de ingresar en la Orden.

Ramón Cabrera Griñó

Ramón Cabrera Griñó

Nació en Tortosa (Tarragona) el 27 de diciembre de 1806.

La abolición por Fernando VII, de la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres, hizo recaer la sucesión en su hija Isabel, bajo la regencia, al ser menor de edad, de su madre, Doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias; pero esta sucesión no fue reconocida por el hermano del fallecido monarca Don Carlos María Isidro.

Esta disputa dinástica, unida a la diferencia de ideas políticas de los partidarios de una y otro pretendiente; liberales las de los isabelinos, absolutistas las de los carlistas va a dar lugar durante casi todo el siglo XIX a una serie de luchas civiles cuyo primer capítulo es la llamada “Primera Guerra Carlista” (1833-1840). La dureza de esta guerra, como suele suceder en todas las guerras civiles, dio lugar a la realización de numerosos actos heroicos recompensados con las cruces de la Real Orden de San Fernando.

Uno de estos héroes fue Ramón Cabrera Griñó, quien, debido a su valor y dotes de mando excepcionales, realizó una fulgurante carrera en las filas carlistas, siendo reconocidos posteriormente todos sus méritos, empleos y recompensas por el bando vencedor.

Voluntario carlista en Morella el 16 de noviembre de 1833, debido a su bagaje cultural y sus dotes de mando, alcanza rápidamente los empleos de Cabo y Sargento; su decidida actuación en la reorganización de las partidas carlistas del Maestrazgo, que será escenario preferente de su actuación valiéndole el sobrenombre de “el Tigre del Maestrazgo”, le proporcionan el ascenso a Subteniente.

En enero de 1834 es Teniente, en febrero del mismo año Capitán, en marzo Primer Comandante y en noviembre Coronel.

 Nombrado al año siguiente Brigadier por el propio pretendiente Don Carlos, se le encomienda el mando de la zona del Maestrazgo, donde ya venía operando y que será el escenario de sus principales hazañas. En 1836 de nuevo el pretendiente le asciende a Mariscal de Campo (General de División). Por la toma y defensa de Morella, de nuevo don Carlos le asciende a Teniente General y le concede el título de Conde de Morella.

Tras unos años en el exilio, participa en la segunda guerra carlista, como Capitán General de Cataluña, Aragón y el Maestrazgo. Derrotado otra vez el Ejército Carlista, se ve de nuevo obligado al exilio, contrayendo matrimonio con una dama inglesa. El pretendiente le asciende a Capitán   General y le concede el Título de Marqués del Ter.

Tras la restauración monárquica, acata como Rey a Alfonso XIII y le son reconocidos su empleo, títulos, honores y condecoraciones.

La Cruz Laureada de 5ª clase era la Gran Cruz, destinada a premiar las acciones de los Generales en Jefe y le fue concedida por la acción de Cherta el 29 de junio de 1837.

Francisco Javier de Abadía y Aragorri

Nació en Barcelona y fue bautizado el 4 de julio de 1768 en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de aquella capital.

Dupont se rinde a Castaños en Bailén

A los 15 años ingresó como Cadete en el Regimiento Toledo, en 1790 asciende a Subteniente y 1794 a Teniente, empleo con el que participa en el sitio de Tolón; en 1802 es Capitán y comienza la Guerra de la Independencia con el empleo de Coronel, que había alcanzado en 1807.

Dupont se rinde a Castaños en Bailén

Participa en la batalla de Bailén y es ascendido a Brigadier en agosto de 1808. Continúa su participación en la Guerra de la Independencia y su carrera militar, terminando como Mariscal de Campo y habiendo sido Ministro de la Guerra en 1812.

Finalizada la guerra, asciende en 1815 a Teniente General y alterna cargos políticos y militares.

Muere en Málaga el 26 de febrero 1836.

La Cruz Laureada de San Fernando de 5ª clase (Gran Cruz), le fue concedida por su actuación en la Guerra de la Independencia.

Miguel Oliver

Castillo de San Juan de Ulúa

  Durante el primer cuarto del siglo XIX, el vacío de poder generado por la retención en Francia de los Reyes y la proclamación de la Constitución de 1812, alimentaron las apetencias de los criollos (españoles nacidos o afincados en América) de proclamarse independientes, lo que dio lugar a largos años de guerra civil entre los realistas, partidarios de seguir siendo españoles y los independentistas. Una de las últimas acciones de esta guerra, fue el asedio del castillo De Sanjuan de Ulúa en Veracruz, entonces Virreinato de la Nueva España y ahora Estados Unidos de Méjico. El asedio duró casi diez meses, desde el 28 de enero al 18 de noviembre de 1825, quedando al final solo 70 hombres de unos quinientos que lo guarnecían y, tras la capitulación le fue concedida al jefe de la guarnición, Brigadier Coppinger la Cruz de 4ª clase (laureada) de San Fernando y al resto de los defensores, entre otros a Miguel Oliver la de 2ª clase, también laureada.

Castillo de San Juan de Ulúa

Había nacido en 1787, y fue durante la Guerra de la Independencia, primero soldado de Caballería y luego de Infantería, hallándose durante la misma en numerosas acciones en Cataluña. En 1812 ascendió a Subteniente y con este empleo embarcó para Cuba en 1819, allí en 1821 ascendió a Teniente y en enero de 1825, pasó con su Regimiento Ligero de Cataluña nº 1 Peninsular al Castillo de San Juan de Ulúa cuyo asedio sufrió.

Juan I. Salafranca Álvarez

Blog: generaldavila.com

LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

LOS VERSOS DEL CORONEL

SENSACIONES

 (Soneto)

 Pasé por la ilusión, la confianza,

por la inquietud, la alarma y la impaciencia;

por la duda, congoja, la impotencia,

el ansia, la inquietud, y la esperanza.

 

Por la alarma pasé y la destemplanza,

temor, desasosiego, la prudencia;

y supo de zozobras mi vivencia,

entre grises y negros su balanza.

 

Tal vez mi expectativa y el listón

muy alto me lo puse; y pues que veo

-tanta la división, tanto el quebranto-

 

hoy más lejos aún la solución,

desnortado, me encuentro que braceo

entre la frustración y el desencanto.

 

Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

1 octubre 2017

 

 

EL DÍA DESPUÉS. DESDE LA DECEPCIÓN General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

No hay un día después. Empieza un largo camino de incierto recorrido hacia la nada. Nos han destrozado la normalidad y ahora viene lo peor. Pase lo que pase el odio se ha instalado entre los partidos políticos. Sí, digo bien: entre los partidos políticos que desean arrastrar a los ciudadanos al enfrentamiento. Ya están los buitres sobrevolando la carroña. Huele a podredumbre; moral. ¡Cuidado! El Estado está herido. Por omisión y por cesión. La debilidad moral de nuestros representantes nos puede llevar a cualquier incierto lugar. El problema es que no representan a casi nadie, pero no hay otros; por ahora. Es un momento difícil para elegir. Quienes nos han llevado hasta esta situación límite, bochornosa, no merecen representar a nadie. No lo hacen, pero ahí están. Hay un desprecio absoluto hacia la ciudadanía que ha tenido que manifestarse en solitario y colgar en los balcones su voluntad y voto cuando nadie, ningún partido con representación parlamentaria lo hacía. El día después, el largo día después, está lleno de dudas. Las amenazas están encima de la mesa. Y en esa mesa es donde se va a negociar. Las cartas están echadas y marcadas. A las cesiones le llamarán negociación. ¿Van a firmar la reforma que impida volver a las andadas?, ¿que castigue ejemplarmente el delito? No.

Hay tantas dudas y tantas cosas ocultas que dan ganas de tirar la toalla sin solución. Pero ese no es el camino. No podemos permitir que una minoría imponga su voluntad y sean permanente noticia. Luchemos por lo nuestro sin caer en la debilidad o el engaño. Vienen tiempos difíciles. Desde la aparente legalidad, la vulnerarán. Esto no ha terminado. Miedo da la famosa negociación cuando los negociadores ofrecen cualquier cosa con tal de tener su minuto de gloria. La pieza a cobrar sigue llamándose España. En tiempo de crisis no hacer mudanza. Pero esto no es una crisis; es una situación de emergencia.

Ayer los que verdaderamente dieron la cara fueron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De un Estado que lleva tiempo desaparecido y superado por los acontecimientos. Si alguien merece reconocimiento y agradecimiento son los guardias civiles y policía nacionales. Es de las pocas cosas que quedan claras después del 1 de octubre. El resto sigue siendo incertidumbre. Y una inmensa, profunda, decepción.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

02 octubre 2017

¡MÁS ESPAÑA! Adolfo Coloma GB (R) del ET

Llevamos con esto más de dos años, prácticamente desde los mismos orígenes del blog General Dávila. La defensa de la unidad de España ha sido la cuestión medular de nuestra cita con todos vds, pero desde comienzos de este mes, ante la gravísima crisis propiciada por las autoridades de la Generalidad de Cataluña, secundadas por algunas de otras administraciones de ese querido trozo de nuestra España, no hemos querido rehuir esta cita con la historia – es mucho, muchísimo lo que nos jugamos en este envite – hemos apretado el paso, endurecido el gesto y nos hemos ajustado el morral, poniendo en este empeño todas nuestras capacidades morales, intelectuales y físicas para dar una respuesta desde nuestra modestia de viejos soldados pero con toda la determinación que acumulamos por oficio.

Capacidades morales que se sustentan en el juramente que, como hombres libres, un día hicimos pública e íntimamente rubricándolo con un beso sobre una bandera de combate, símbolo de nuestra Unidad, independencia y soberanía nacional, que se nos ha entregado para custodiarla, honrarla y defenderla ”hasta la última gota de nuestra sangre”. Patrimonio que no es exclusivamente nuestro, en absoluto. Bien a las claras nos lo ha dejado Miguel Temprano: “Fiel a mi juramento de defender la Bandera de España, la Constitución del 1978, al Rey como Jefe del Estado y por supuesto la integridad del Territorio Nacional. Y todo estando dispuesto a da mi vida por ello”.

Pero también hemos puesto en juego nuestras capacidades intelectuales como personas que no somos ni autómatas ni de pensamiento único, sino reflexivos y abiertos y estudiosos de nuestra historia y del devenir actual. Y sin haber padecido como Bécquer, lo que le llevó a decir “No creáis que, agotado el sentimiento y de asuntos faltos enmudeció la lira. …Puede que no haya poetas, pero siempre, habrá poesía” Los cuatro miembros de este blog hemos querido hacernos a un lado, para dar voz a personas muy diversas de todos los ámbitos de la sociedad, para dejar que sean ellas, cada cual desde su punto de vista, quienes nos hablen de España y de la necesidad de mantenerla unida. Esto nos ha supuesto un verdadero esfuerzo que hemos afrontado con ilusión y la convicción  de que es el mejor servicio que podíamos prestar en estos momentos a España y a todos vds, queridos lectores. Hemos empleado a fondo nuestras capacidades y posibilidades físicas para traer ante Vds. el análisis, la palabra, la reflexión o la preocupación por la deriva que está tomando la crisis abierta en el seno de la sociedad catalana en particular y española en general. 

El Almirante Fernando García Sánchez abrió esta iniciativa recordándonos, con un símil muy marinero, que «Para navegar en democracia, la Constitución y el Estado de Derecho constituyen esa sonda de seguridad, caña y vela, y esas referencias-refugio imprescindibles para una navegación segura». A partir de ahí habrán disfrutado con reflexiones político históricas, como la de Eduardo Serra: “no es el momento de las deserciones ni de las secesiones” o  Emilia Landaluce: la verdad es que la unidad de España, especialmente en los últimos 40 años, ha sido fuente de prosperidad para todos”. O en clave de paradoja, como expresa Augusto Ferrer Dalmau, quien cambiando la pluma por el pincel nos deja su certero retrato: “Los decenios de mayor progreso económico y social de nuestro país son también, triste y paradójicamente, los de la aceleración de la descomposición de España a la que asistimos atónitos”, lo que enlaza con la triste sentencia de Herman Tertsch: “España ha sido siempre su peor enemigo” Por eso, persona tan alejadas en la arena política, como Juan Carlos Rodriguez Ibarra, lo secunda con otras palabras: “Traición a la Constitución y traición al resto de los españoles”. Y así mismo se postula persona tan profunda y de tan convulso pasado como Gabriel Albiac: Lo que está sucediendo en Cataluña hoy es, ante todo, un  drama español.  Lo dijo desde el principio de esta iniciativa POR LA UNIDAD DE ESPAÑA don Paco Vazquez: “Al igual que a Cristo en su pasión, hoy a España se la niega hasta tres veces: En su historia, en su lengua y en su nombre, que es tanto como negar su propia existencia como nación. A todos ellos, a cada uno a su manera, les duele España. No lo duden, como a vd. como a mí.

Este conjunto de reflexiones tan diversas de la realidad española en relación con su larguísima historia compartida entre todos las tierras y las gentes de España, ya de por si merecería la pena ser conservada como vademécum de análisis sobre la raíz del problema y las actitudes que nos han llevado a la terrible disyuntiva actual, pero de nada serviría si no se pergeñan vías de solución, caminos para la esperanza.

En tal sentido, El coronel Ramón Molla, al frente de la hermandad Nacional de Antiguos Legionarios diserta sobre una de las claves “La unión hace la fuerza”. El profesor Luis Togores, nos propone por su parte, la mejor amalgama para materializar esa unión: “el patriotismo”. Si, si el patriotismo pero no como una mera demostración folclórica, sino como algo más sencillo y a la vez necesario: “La solidaridad de la gente corriente”. Sin olvidar, como apunta el coronel Alonso Marcili que en la situación actual, en una sociedad plural abierta y democrática, “nuestra munición son los votos”. No esperen en absoluto que desde esta tribuna cibernética les induzcamos en uno u otro sentido. Allá cada cual con su conciencia, su sentido del deber, sus convicciones sociales y religiosas o sus aspiraciones. Por eso, desde este blog hemos apoyado la concentración de la Fundación para la defensa de la Nación Española,  frente al ayuntamiento de nuestras ciudades hoy sábado. Una concentración sin partidos, por más que se hayan sumado a la misma otras organizaciones de la vida política y social. Una concentración sin más bandera que la que a todos nos une: La Bandera de España. Ya lo dice Theresa Zabel: “Nuestra bandera, nuestro orgullo”

La Bandera Nacional, porque como nos recuerda Iñigo Gomez- Pineda desde la Fundación Villacisneros “España es mucho más que un conjunto de leyes o una Constitución, por mucho que esta sea la Constitución que nos ha regido en los últimos cuarenta años” y por eso, “los españoles de hoy, no podemos permitir que esa herencia que hemos recibido sea mutilada”. No, no podemos ni debemos consentirlo. Así nos lo pide persona tan sabia como prudente, César Nombela: “España es una realidad actual que también se hace proyecto de futuro para nosotros y para nuestros hijos”. Para ello, como reclama Santiago Abascal es preciso “Parar el golpe de los traidores

También por eso, el equipo de redacción de este blog se unió a tan preclaras voces en esta hora de inquietud en la que los que creen y defienden la unidad de España amenazan con dividirse entre los que piensan que el gobierno hace poco, sino nada y los que querrían ver una intervención del Estado con armas y bagajes. A unos y a otros, les hemos dicho: “Ante la gravedad de la situación en Cataluña, que amenaza con extenderse a otras partes de España, por razones de lealtad institucional, eficacia y patriotismo, es el momento de apoyar decididamente al Presidente del Gobierno de España, a la Justicia y a las Fuerzas de Seguridad. Es decir apoyar con firmeza la voluntad de pueblo español del que emana la Ley y la justicia. Ni un paso atrás. Es la hora del Estado, de la Nación española”.  Como dice el periodista Carlos Dávila: “Sin tirar de cañones como hizo la República,  pero sin dejar que los francotiradores nos sigan disparando” o dicho de otra manera que apunta Carlos Urquijo Valdivieso “Frente al desafío más grave de los últimos ochenta años no puede articularse una respuesta que la otra parte solo va a interpretar en clave de debilidad”.

Ojalá nos pase como a Antonio de Jesús Ulled que, despertado por su nieto en medio de un mal sueño “ abuelo: ¿por qué lloras?  Podamos responder:

Eso no pasará. ¡Aún estamos a tiempo!

Y termino con las palabras de José Manuel García Margallo en su reflexión “España mi Razón de ser: Por eso creo la tarea más urgente que hoy tenemos entre manos los españolitos de a pie  es reafirman nuestra convicción de que España es una realidad reconocida por la historia y por los hombres y no un simple artificio jurídico del que uno pueda prescindir a conveniencia. Una Nación en mayúsculas  con muchísimos siglos de historia y a la que no podemos ni debemos renunciar”.

En definitiva: con rigor, generosidad, comprensión, solidaridad, justicia social e igualdad entre todos los españoles

¡¡¡MÁS ESPAÑA!!!

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

GRACIAS (Rafael Dávila Álvarez. General de División -R.-)

Escribo sin saber que ocurrirá hoy 1 de octubre de 2017. Probablemente nada y eso es lo peor. Nada nuevo ni bueno. Como dice la hoja de servicios de un soldado al comenzar el año: en la misma situación que el año anterior. De alguna manera ha ganado el mal llamado golpe de Estado. Es un golpe a la Nación española. Creíamos -creían y siguen creyendo algunos- que era una mascarada, una farsa; comedia. Y lo es. Un drama. Eso es lo malo. No queremos verlo. Una revolución sin barricadas, sin muertos. Dicen que sin violencia. Por ahora. La buscan en el otro lado. Han ganado y ya de nada sirven las palabras; huecas y podridas. Nadie se fía de nadie. ¡Que me dejen en paz! ¡Que hagan lo que quieran! Lo harán. Por la vía del golpe o por la otra: la negociación. Se lo están poniendo en bandeja. Hoy no sabemos qué ocurrirá, pero hay miedo al atisbar un futuro en manos de tahúres. Hoy quieren ser independientes. Mañana serán invasores.

Solo, y parece que no están dispuestos a ceder, hay una solución: Un Pacto de Estado que condene para siempre cualquier intento secesionista, pasar de las palabras a los hechos. Ya no valen los acuerdos de cara a la galería entre los grandes partidos parlamentarios. Es necesario un pacto de Estado sin intereses, sin letra pequeña, sin mentir al pueblo soberano. Si se rompe la Nación, ese mismo día se gestará la resistencia. Adiós seguridad. En todos los órdenes. Dolor, temor y ruina.

Hemos reaccionado tarde, casi vencidos, pero no nos hemos rendido. Que cada cual vea.

Desde aquí, desde la humildad de este blog, hemos cumplido con nuestro deber: defender la unidad de España. Lo que el deber nos exigía. Seguiremos haciéndolo.

Pedimos ayuda y generosamente la hemos recibido. No era para nosotros sino para España, para ustedes. Es hora de darles las gracias. Escritores y lectores. Diferentes puntos de vista y un mismo horizonte, convivencia en paz y solidaridad: España que somos todos, españoles.

¡Gracias!

Como soldado apelo de nuevo al deber y recuerdo lo que se dice al terminar el juramento o promesa a la Bandera:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará».

Algo que va más allá del juramento o promesa. Incluso sin manifestación pública. Es la conciencia de la historia, una herencia que forma y conforma la Nación. No es un enunciado huero sino la obligación hacia uno mismo. La Nación agradecida suena a algo abstracto, más allá de la lógica, algo ético, pero sin razón práctica para el individuo. Nada más lejos de la realidad. Ética y lógica son dos manifestaciones de una misma cosa: la obligación hacia uno mismo. Y en eso hay muchas responsabilidades de tantos irresponsables por acción u omisión.

Con el agradecimiento termino no sin antes repetir las palabras que recibo de mi admirado profesor Gabriel Albiac:

‹‹Está bien que usted nos recuerde a todos esa tradición mayor de la cultura española, de la cual surgió lo mejor de nuestro Siglo de Oro: que las armas y las letras se entretejen y que, en lo más profundo, son lo mismo. Y que el alma de una nación está hecha de la armonía de ambas››.

Armonía. Eso quisiéramos y predicamos: Unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero con acordes.

Gracias a todos por la variedad de sonidos y por su amistad y buena correspondencia. Con estos mimbres no debe preocuparnos el futuro. Sí ocuparnos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

ESPAÑA MI RAZÓN DE SER (JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO)

Hoy escribe con nosotros

 JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO

 

Seguro que muchos de Vds recordarán aquel -“Gibraltar Español”- con el que el nuevo ministro de asuntos Exteriores y cooperación, José Manuel García-Margallo y Marfil respondía al saludo de un eurodiputado conservador británico, entre la cordialidad y la firmeza

Pocas palabras más de presentación necesita este madrileño formado en Guipúzcoa, graduado por la Universidad de Deusto en Derecho y Economía y con dos doctorados en derecho  por las Universidades de Harvard y Miguel Hernández de Elche. Desde joven abrazó responsabilidades políticas en puestos de la administración con gobiernos centristas y de la derecha moderada, en los ministerios de Hacienda, Cultura y finalmente en el de Asuntos Exteriores, cuya cartera ministerial ostentó desde 2011 hasta 2016. García-Margallo ha alternado sus cargos ministeriales con representaciones parlamentarias en el Parlamento Europeo y en el Congreso de los Diputados en el que ocupa en la actualidad un escaño del Partido Popular.

Antes de darle la palabra a don José Manuel, en este blog no podríamos omitir siquiera una mención a sus ancestros militares, entre los que se encuentran el Comandante General De Melilla Juan García Margallo, muerto en combate con los rebeldes en 1893 y el capitán del Regimiento de Caballería  Alcántara nº 10 Juan Garcia-Margallo y Cuadrado, que perdió igualmente la vida protegiendo la retirada de las castigadas tropas españolas hacia Monte Arruit, en los trágicos acontecimientos de 1921.

Ministro: Es un honor leer en este blog sus palabras en apoyo a la Unidad de España. Gracias por su mensaje de esperanza.

 

ESPAÑA MI RAZON DE SER

Como sabe cualquiera que alguna vez haya escrito un artículo, las primeras líneas son las más difíciles. En esta ocasión, me ha sacado del apuro un spot televisivo que resume muy bien las ideas —o intuiciones— que me animaron a lanzar la Marca España. El spot en cuestión dice así: «En un café, un amigo le dice a otro: “Anoche estaba en medio de la nada. Mi Astra se estropeó, y de repente… apareció Claudia Schiffer”. Y esta, sentada en la mesa de al lado, se gira y contesta: “Imposible. Un Astra no se estropea. Es alemán”».

¿Cómo hacer para que el adjetivo «español» fuese sinónimo de calidad? ¿Cómo ganar la confianza de los demás en nuestro país? ¿Cómo hacer para que los españoles recuperasen el orgullo de serlo? Y es que la autoestima de los españoles ha sido y es tradicionalmente muy baja. Los alemanes presumen, como hace Schiffer, de eficiencia, fiabilidad, solidez; los británicos, de elegancia, distinción, diseño; los franceses presumen de todo, pero, puestos a elegir, alardean de cultura, sofisticación, calidad de vida; los italianos, de arte, diseño, creatividad. En esa ecuación, que dista mucho de ser matemática, ¿cuáles son los rasgos que definen a España? ¿Cómo nos ven en París, Berlín o Tokio?

Pero antes de meterme en harina, quiero hacer un poco de historia. No me voy a remontar a la leyenda negra que ingleses y holandeses pusieron en circulación para destruir la imagen de España. Me voy a limitar a recordar a dos españoles: Juan Pablo Forner, que vivió a mediados del siglo xviii, y Miguel de Unamuno. Los dos fueron conscientes de que la imagen es importante y, si los traigo a colación, es porque me dan pie a hacer una excursión por nuestra historia

Forner (Oración apologética por España) es el primero que se da cuenta de la importancia de la imagen: «Casi toda Europa está hirviendo en una especie de furor por querer cada Nación engrandecer su mérito sobre los demás que se lo disputan». En esta «especie de furor» no competían los españoles de la época —liberales o conservadores— que, con los franceses a las puertas de Cádiz, se tenían en muy poca estima. Las dos facciones coincidían en que España era un país magnífico por naturaleza y que la postración en la que se encontraba solo se podía explicar porque fuerzas foráneas la habían apartado de su devenir natural. No coincidían en quiénes fueran esas fuerzas foráneas.

Los liberales sostenían que los responsables de la frustración nacional eran Carlos V y sus asesores flamencos que habían arrasado las libertades originarias de los viejos reinos hispanos. Las apelaciones al Fuero Juzgo o a Villalar (discurso de Argüelles en Cádiz) van en esta línea. Es obvio que la Segunda República es tributaria de esta escuela de pensamiento, y por eso incluye una banda morada en la bandera de España. Los conservadores creían que los culpables de la decadencia de España eran los Borbones, y que lo que había que hacer para recuperar el vuelo era volver al espíritu de los primeros Austrias.

En los años que siguieron a las Cortes de Cádiz, la imagen de España no mejoró; al revés, fue empeorando progresivamente. La pérdida de los territorios americanos, las guerras civiles, las asonadas y las revoluciones ahondaron el pesimismo histórico de principios de siglo. Y así llegamos al Desastre de 1898 que nos hunde en la miseria. En Cataluña y en Euskadi, las fuerzas nacionalistas convienen en que la postración de España es permanente y no tiene ninguna solución. Sabino Arana es elegido diputado en 1898 y la Lliga nace en abril de 1901. La única solución es la disolución de la Nación.

Los regeneracionistas cogen el camino opuesto: se vuelcan literalmente sobre aquella «España sin pulso», a la que aman porque no les gusta, para sacarla a flote. Y aquí viene como anillo al dedo la cita de Unamuno que llama a los españoles a «españolear», a hablar bien de España: «Toda Nación histórica de algún bulto pretende tener en algo la primacía. Menos nosotros. En todo, tomados colectivamente, en todo lo que puede tener valor universal nos reconocemos inferiores. Y en esta falta de dignidad colectiva, el orgullo individual de los pocos españoles que lo tengan parece monstruoso. ¡Enorgullecerse de ser español en España!» (España, 19 de marzo de 1915).

La idea de España también aparece muy difuminada en la época de la transición. Julián Marías y otros intentan popularizar la idea de una nueva España que no es heredera de ninguno de los bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil. La España de la reconciliación. La de la concordia. La España que se reencuentra con Europa. Sin embargo esta idea no cuaja porque lo que entonces aparece más importante es marcar las distancias respecto al régimen anterior. Se apuesta por la recuperación de las libertades (Libertad sin ira), de la democracia (Habla Pueblo habla) o del autogobierno de los pueblos (Libertad, Amnistía, Estatut de Autonomía) son  los lemas que corean en las manifestaciones en las que abundan las banderas regionales y se esconde la Bandera Nacional. Mucho Estado español y poca España.

Por eso creo la tarea más urgente que hoy tenemos entre manos los españolitos de a pie  es reafirmar nuestra convicción de que España es una realidad reconocida por la historia y por los hombres y no un simple artificio jurídico del que uno pueda prescindir a conveniencia. Una Nación en mayúsculas  con muchísimos siglos de historia y a la que no podemos ni debemos renunciar. No podemos renunciar  “a la prodigiosa variedad de España, a la pervivencia dentro de ella de modalidades diferentes, vivas. A una empresa histórica que contribuyó a la formación de Europa y trascendió de los límites continentales europeos para crear la primera gran comunidad de pueblos heterogéneos después del Imperio romano” (Julián Marías, Cinco años de España).

Para acometer esta tarea con éxito será necesario conciliar  voluntad y generosidad. Pongamos manos a la obra. Porque, como  escribió Lope de Vega:

 

               “Más diceme el corazón

                   Que principios de obras

                          son la esperanza y el deseo”

José Manuel García-Margallo

@MargalloJm

 

Blog: generaldavila.com

España, una empresa quijotesca Alfonso Basallo (Periodista)

Hoy escribe con nosotros

Alfonso Basallo

Nacido en Zaragoza, Alfonso Basallo lleva más de 30 años dedicado al periodismo. Ha cultivado desde el reportaje de sucesos al editorial, pasando por la entrevista. Participó en la fundación del diario El Mundo, dirigió el semanario Época y fue jefe de opinión de La Gaceta. Ha sido contertulio en Intereconomia TV y Telemadrid. Actualmente dirige el periódico online Actuall, especializado en familia, vida y libertades. Ha escrito libros sobre terrorismo, cine y matrimonio («Pîjama para dos», coescrito con su esposa Teresa Díez) y fue editor de la obra colectiva  «El Reportaje de la Historia» (La Esfera).

Pero después de decir todo eso hay que añadir que es una gran persona, un hombre  cabal como se decía antes. Además es amigo de este blog al que ayuda con verdadero mimo. Gracias Alfonso y tuya es la palabra.

ESPAÑA

Dice Julián Marías en su magnífico ensayo ‘España inteligible’ que, en contra del tópico, España es el país más europeo del Continente. Porque las demás naciones (Francia, Inglaterra, Alemania) no podían ser otra cosa que europeas; en tanto que España es europea porque lo ha querido: podía ser un país musulmán -ocho siglos de dominación árabe- y sin embargo “prefirió lo que parecía, inasequible, irrealizable, casi una utopía”. E hizo la Reconquista.

Esa característica hace única a España en Occidente, como han sabido ver otros autores -Stanley G. Payne por ejemplo-. A la que hay que sumar el Descubrimiento y la Conquista de América, otra proeza singular en el devenir de la Humanidad.

Y el protagonista de esas dos gestas increíbles (Reconquista y Descubrimiento) no es el extremeño, el gallego, el murciano o el catalán… sino España, un ideal de siglos, que se remonta a la Spania de los godos;  la argamasa invisible que une a caballeros castellanos, navarros, aragoneses y catalanes en las Navas de Tolosa; el sueño de unidad que permea el Cantar del Mío Cid -escrito en el siglo XIII doscientos años antes de los Reyes Católicos- en cuyos versos se invoca cinco veces a “España”, como santo y seña de una conciencia colectiva.

La España que nos ha llegado hasta nosotros, desde el Alcázar de Segovia al AVE, desde el primer parlamento de Europa -el de las Cortes de León-, al invento de la fregona, pasando por la patata traída de América, los escritos de Teresa de Jesús o la obra alucinada y alucinante de Gaudí constituye un todo indivisible e indestructible. Porque si el legado de esa empresa de siglos se atomizara, perdería su sentido, dejaría de entenderse (por eso titula Marías su ensayo España inteligible).

Si, tirando de “hecho diferencial” y otras mezquindades, pasáramos el tippex por las páginas de nuestra Historia,  ésta perdería su razón de ser.

¿Seguiría siendo España, si en las Navas de Tolosa borráramos a las tropas catalanas (almogávares incluídos) que marchaban con Pedro II de Aragón al encuentro de Miramamolín?

¿O si nos olvidáramos de personajes clave en el Descubrimiento y Conquista de América como el tarraconense Miquel Ballester, que descubrió La Española con Colón; o el barcelonés Miquel Rifós, lugarteniente de Sebastián Cabot en la expedición del Río de la Plata; o el leridano Gaspar de Portolá, colonizador y primer gobernador de California, acompañado del mallorquín fray Junípero Serra, evangelizador de los indios?

¿Se escribiría igual la Historia de España sin la legión de navegantes, soldados, presbíteros, juristas, cartógrafos, urbanistas, comerciantes… nacidos en Cataluña que hicieron posible la gesta americana?

¿O sin la contribución de la industria textil, el general Prim, Balmes y su criterio o Monturiol y su “protosubmarino”?

Es imposible entender esa empresa colectiva sin la lengua catalana que ha dado a España una palabra cuyo significado ha caracterizado siempre a sus gentes: “Seny”. Es la lengua de los poetas, los comerciantes, los navegantes, los artistas… la lengua de Mosen Cinto y de Lluis Llach, de Espriu y de Gaudí.

Pero unos aprendices de brujos han conseguido convertirla en instrumento de división y espoleta del odio, después de 30 años de ingeniería social y corrupción política bajo la lacra del nacionalismo.

La lengua sirve para tender puentes, comunicarse, crear… Pero deviene Babel cuando los políticos tratan de instrumentalizarla para sus fines. No se puede violentar el curso natural de las cosas, imponiéndola por decreto.

No lo conseguirán. La performance de cuatro señoritos que juegan a confederados de Alabama  con barretina tiene escaso recorrido frente a la unidad de siglos de España. Aunque dejará una huella de odio e incomprensión que envenena la convivencia.

Por encima de las contingencias políticas, de las mezquindades de élites corruptas, o incluso de las amenazas de dinosaurios ideológicos que reviven con el populismo bolivariano amenazando la unidad de España, está ese inolvidable legado común.

Sin la Cataluña generosa, hospitalaria y emprendedora de siempre no sería posible el proyecto de España. Cataluña somos todos. No es una ocurrencia publicitaria de los Juegos Olímpicos, sino una frase del siglo XVII: “Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades”.

Autor: Miguel de Cervantes. Segunda parte del Quijote. Capítulo LXXII.

Alfonso Basallo (Periodista)

Blog: generaldavila.com

 

LOS VERSOS DEL CORONEL (IV-2) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

Fácil, muy fácil es romper el cántaro, destapar la botella o, por parte de aprendices de brujo, llevar a cabo experimentos en la cuerda floja. Lo difícil es componerlo, volver a meter el genio, o tratar de embridar lo ya descompuesto y sin control.

Es muy posible, y así lo esperamos, que el día 1 de octubre se diferencie muy poco del 30 de septiembre o del propio día 2. Pero la campaña de odio, mitos, mentiras  y enfrentamientos perfectamente planificada, orquestada y ejecutada ha producido una ruptura en el corazón de España representado en el de cada uno de los españoles de acá y de allá; y muy ardua y compleja, entiendo, se ve la reparación de este pobre e infartado corazón, ocurra lo que ocurra el día 1 de octubre…, y siguientes.

SUEÑOS

(Soneto)

 “I had a dream”; un sueño hube tenido:

soñé que en mi soñar yo soñaría

un anhelo, ilusión, ¿una utopía?;

tal vez lo que los sueños siempre han sido.

 

Soñara, por soñar, el que un latido

unísono, un compás el que se oiría;

que unánime, espontáneo, marcaría

cada palpitación del ahora herido,

 

consternado, maltrecho y lacerado

por vesania, despecho o por rabieta,

tal siento, de mi Patria, el corazón.

 

Mas la vida, al volver de lo soñado,

un sueño es, pensé con el poeta;

y, ¡ay!, me dije: “los sueños, sueños son”.

Félix Torres Murillo

Blog: generaldavila.com

LA UNIDAD DE ESPAÑA Eduardo Serra Rexach

 

Hoy escribe con nosotros

Eduardo Serra Rexach

Lo venimos diciendo desde hace mucho en este blog. La defensa de la Unidad de España y de la igualdad entre todos los españoles, no es patrimonio ni de las izquierdas ni de las derechas. Nos compete a todos por igual.

Hoy escribe con nosotros don Eduardo Serra Rexach. Este madrileño, Abogado del Estado por formación y político – en el más amplio sentido de la palabra – por dedicación, ha desempeñado altos cargos en el Ministerio de Defensa en gabinetes de la UCD, del PSOE y del PP; con este último ministro en la legislatura de 1996.  Pero su dedicación a la sociedad española va mucho más allá de eso. Entre otros relevantes cargos ha desempeñado la presidencia de la Fundación Española de Ayuda a la Drogadicción  y del Real Patronato del Museo del Prado, antes de volver al sector privado, desde el que ha continuado prestando relevantes aportes a nuestra sociedad como la fundación y presidencia del Real Instituto Elcano. ¡Ah! Y es además oficial reservista voluntario de Infantería de Marina.

Toda una vida profesional y de servicios a España resumida en poquísimas palabras, porque la palabra es hoy suya, don Eduardo, querido ministro, y el honor de cedérsela, de los componentes de este blog.

 

LA UNIDAD DE ESPAÑA

La Historia de la Humanidad ha sido la de un continuo crecimiento y es que, en verdad, nuestra alternativa es o crecer o perecer. Primero fue el clan, siguieron la tribu, la ciudad y los reinos medievales y luego, en la Edad Moderna, llegan las naciones, los Estados Nacionales. El primero en Europa fue precisamente España con la unión de Castilla y Aragón personificada por los Reyes Católicos y que tuvo como lema el famoso “tanto monta, monta tanto”

Es cierto que desde la más remota antigüedad hasta nuestros días han existido Imperios pero más tarde o más temprano han sucumbido por la incapacidad de sus dirigentes de tratar a todos por igual (metrópoli y colonias) y quebrar así el lema citado. Quizás el de notoria mayor duración fue el Imperio Romano pero recordemos que ya en el año 212 el emperador Caracalla decidió otorgar a todos los súbditos las ciudadanía, impidiendo su discriminación.

Esos estados Nacionales Europeos están ahora decidiendo (llevan 60 años) juntarse en una unidad “supranacional” la Unión Europea, único modo de sobrevivir en el inmediato futuro.

Europa, que tiene el 6% de la población mundial, ha gobernado el mundo durante los últimos cinco siglos, desde el XVI hasta el XX y no se resiste a perder, no ya el poder sino la voz europea; la voz del Cristianismo, la de los Derechos Humanos, la de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la voz de la tolerancia y del respeto. Unidos los países europeos tendremos una voz que hará oír en el resto del mundo. Separados, nos quedaremos mudos.

España, después del esplendor de nuestro Siglo de Oro ha vivido una larguísima decadencia en la que llegamos a perder lo más valioso que cualquier pueblo atesora: la confianza en nosotros mismos. En efecto, nos creímos la “leyenda negra” que, para derrotarnos, inventaron nuestros enemigos y durante esa decadencia fuimos perdiendo, jirón a jirón, nuestro gigantesco imperio.

Pero al fin estamos resurgiendo. En la segunda mitad del siglo pasado, España experimentó un cambio sin precedentes en nuestra Historia y con muy pocos parangones en el mundo actual. Estamos viviendo, en términos de Libertad, Prosperidad y Democracia los mejores años de nuestra Historia y, en lo que respecta a la Unión Europea, nos estamos situando en lo que en el lenguaje del ciclismo se llamaría “el grupo de los escapados”.

Por eso no es el momento de las deserciones ni de las secesiones (si es que hubo algún momento). Desde los romanos sabemos que la unión hace la fuerza y no podemos consentir deserciones o debilidades.

Estamos viviendo unos días de tensión en que las emociones pretenden sobreponerse a las razones, a la razón que, como decía Santo Tomás de Aquino, es en definitiva la Ley (“cierta ordenación de la razón…”) La pregunta es: ¿si no respetamos la Ley, quién nos respetará y protegerá a nosotros? A este respecto, permítanme una cita del difunto Presidente J.F. Kennedy: «Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.

Termino, una nación (de nascor: nacer) es una familia grande. Pasada la época de las desavenencias, hay que volver a trenzar los lazos, a estrechar las relaciones y las ofertas para seguir -juntos- construyendo el futuro de nuestros hijos.

Eduardo Serra Rexach

Blog: generaldavila.com

¿LAS NACIONES EN PELIGRO Y ESPAÑA PIONERA? Enrique Alonso Marcili coronel de Infantería retirado

La situación de España en general y la de Cataluña en particular, no son explicables desde la lógica. No es comprensible que el Gobierno Catalán y su Parlamento, envueltos en la bandera de la democracia quebrante el DERECHO (en mayúsculas) al que han prometido someterse y defender para acceder a la Institución del Estado que rigen. Menos comprensible aun, su pertinaz intención de  mantener a todo trance ese órdago al DERECHO (el plebiscito previsto para el 1-O) cuando han recibido tal desarme, que incluso ha sido disuelto el Órgano que debe organizarlo, seguirlo y controlarlo.

¿Hay algo que se nos escapa? Realmente tienen alguna carta en sus manos que avale esa pertinaz obsesión ¿No se sienten solos ni temen la derrota? ¿Tienen o esperan otro apoyo oculto? ¿Pretenden una revolución y esperan que simultáneamente se produzca también en otras regiones  nacionales? Cuesta creerlo, de ser así no debería haberse escapado a los elementos de la inteligencia nacional.

Solo queda, dentro de la lógica, pensar que algún hilo interior o exterior aun no visible, los esté utilizando al modo de conejo de indias, alimentando en ellos la esperanza de que aun éste fracaso inicial, que parece inevitable, vean satisfechas sus intenciones.

A los comentarios de negociación, con mayor o menor claridad, que ningún partido político niega en estos momentos, incluyendo revisiones constitucionales, hay que añadir que, no faltan medios de comunicación que perciben y alertan, que en el ambiente exterior, los más entusiastas europeístas parecen encontrarse ante una encrucijada: “de un lado, las dificultades políticas que representan las naciones europeas para la integración deseada y la creciente aparición de organizaciones políticas nacionales escépticas respecto del europeísmo actual; y de otro, la presión de la elite globalista”.

El entramado institucional de la UE se ha alineado en los últimos meses detrás de la fórmula de la Europa de dos velocidades para salir del atolladero en el que se encuentra el proceso de construcción europea. Al parecer, la Comisión Europea llegó a reconocer que de todas las propuestas que Juncker presento en marzo de 2017, una UE a varias velocidades era la más realista, pero en su discurso de septiembre, Juncker ha dado la impresión de alejarse de esta opción. 

Algunos medios de opinión sospechan que estos cambios de Juncker responden a la presión de la élite globalista, en la que George Soros es un exponente favorecedor de los independentismos regionales.

Apuntan a un libro firmado por dos entusiastas europeístas,  Guy Verhofstadt y Daniel Cohn-Bendit, titulado “¡Por Europa! Manifiesto por una revolución unitaria”.  De su lectura deducen que los Estados Nacionales  son un freno y para desmontarlos sirven tanto las cesiones de competencias a Bruselas, como el apoyar las inquietudes secesionistas regionales en ellos.

Es decir, el fomento de los nacionalismos no estatales les favorece, pues para ambos el enemigo es el mismo: los Estados Nacionales. Si esto es así, entre los objetivos tácticos y operacionales está el debilitar su estructura política asentada con una identidad consolidada por siglos que dificultan sus finalidades supranacionales.  Por el contrario el nacimiento de mini Estados necesariamente débiles, vacilantes en sus primeros pasos, necesitaran del apoyo de un ente supranacional. Clara finalidad estratégica.

Aunque todo esto suene a política ficción, se dan dos circunstancias que afectan a España y que son reales: en primer lugar una publicación de la Vanguardia manifestaba que la Fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros financió actividades del Consell per la Diplomàcia Pública de Catalunya, el DIPLOCAT ; y en segundo, la  respuesta de  Juncker, presidente de la Comisión Europea, sobre el hipotético referéndum catalán que ajeno a su habitual estilo, procuró no pillarse los dedos, dijo que la Unión aceptará la voluntad de los catalanes, aunque Cataluña no podría seguir automáticamente dentro de la UE.

Cierto que, de los gobiernos nacionales extranjeros, nuestros separatistas no han encontrado apoyos significativos, pero sin duda la postura de Bruselas ha tenido ciertas ambigüedades a pesar de la rectificación a las palabras de Juncker refiriéndolas a un supuesto plebiscito legal.

¿Explicaría esto la cerril e incomprensible actitud de la Generalidad y Parlamento catalanes? Lo cierto es que si no hay gato encerrado, es difícil dar explicación lógica a lo que está sucediendo en España en general y en Cataluña en particular.

Somos muy pendulares y eso nos ha llevado a ser pioneros de muchos de los cambios legislativos que podríamos titular como psicológico-sociales y que luego han seguido otras naciones.

Preocupan las voces políticas que piden negociación y revisiones constitucionales. Preocupan más los que apuntan a nación de naciones. Si incluir el término “nacionalidades” nos ha traído hasta aquí ¿Que puede suceder en un futuro si le les concede el de nación? ¿Seremos también pioneros en esto de autodestruir España convertida en una novedosa Unión de Republicas Hispánicas?

Siguiendo lo que en su día nos decía en este mismo blog el general Chicharro, imaginemos una hipotética Cataluña y unas Vascongadas independientes y fuera de Europa ¿Soportaríamos unas fronteras con lógicos aranceles en las comunicaciones terrestres con Europa? ¿Vetaríamos su adhesión o nos veríamos obligados, por propio interés, a solicitar su integración?

El lema es: “La ruptura de España ni por las buenas, ni por las malas”. En circunstancias de incertidumbre no sobra ninguna hipótesis. Constituyen la única garantía  de minimizar la sorpresa. No cabe otra ¡ESPAÑOLES ESTAD ALERTA Y DISPUESTOS! Hoy por hoy nuestra munición son los votos. Si los utilizamos mal, la culpa será propia. De poco valen las lamentaciones.

Enrique Alonso Marcili coronel de Infantería retirado

Blog: generaldavila.com

Blog: generaldavila.com

 

Vademécum del paleto catalanista (Melitón Cardona)

La Unión Europea está compuesta por un número determinado de estados, de manera que es fácil comprender que si surgiera uno nuevo no pasaría a formar parte de la Unión automáticamente, aunque sí podría solicitar su ingreso, en base al artículo 49 del Tratado de la Unión Europea (TUE). Hasta aquí, todo bien. El problema es que los actuales miembros de la Unión europea únicamente podrían admitir tal candidatura si el aspirante cumpliese las tres condiciones que enumera el citado artículo, a saber: ser un “Estado europeo”, «respetar los valores mencionados en el artículo 2» y «tener en cuenta los criterios de elegibilidad acordados por el Consejo Europeo” de 1993 en Copenhague.

Pues bien, cualquier estudiante de Derecho internacional sabe que no basta con declararse Estado para serlo, porque para ello es indispensable el reconocimiento de otros estados y para cumplir la condición de ser uno europeo, primero habría que ser un Estado reconocido y el hipotético catalán necesitaría, como mínimo, el reconocimiento de la totalidad de los Estados miembros de la UE, de la de nueve miembros del Consejo de Seguridad y la de otros ciento veintiocho miembros de las Naciones Unidas, lo que debería mover a la reflexión al aprieto catalanista; además, los representantes en el Consejo europeo tendrían que pronunciarse en la fase inicial de la candidatura “por unanimidad” (artículo 49 citado) pero se verían obligados a considerarla inadmisible ya que, según el apartado 2 del artículo 4 del mismo Tratado, cada Estado miembro «es el único con competencia para decidir sobre sus estructuras fundamentales políticas y constitucionales, también en lo referente a la autonomía local y regional”. La misma disposición añade que, en caso necesario, la Unión “respetará las funciones esenciales del Estado, en particular las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial”. Por último, tampoco se cumpliría otra de las condiciones que exige el artículo 49: el respeto por el Estado candidato de los “valores mencionados en el artículo 2”, entre los que figura “el Estado de derecho” y una entidad que se declarase unilateralmente independiente violaría dicha condición.

Sentado lo anterior, conviene señalar que hay dos factores que han permitido el embravecimiento impune del separatismo catalán y, en primer lugar, nuestra legislación penal; uno de los regalos que el partido socialista infligió al pueblo español fue la promulgación del pomposamente denominado «Código penal de la democracia». En el anterior, la declaración de independencia de parte del territorio nacional se incluía entre los fines del alzamiento rebelde (artículo 214) sin exigir los requisitos que hoy exige el 472 («violenta y públicamente») porque la esencia del delito consistía en la finalidad de la acción y no en su modalidad. Además, el artículo 217 castigaba también como rebeldes a quienes cometieran «por astucia o por cualquier medio contrario a las leyes» algunos de los delitos contemplados en el mencionado artículo 214, por ejemplo la declaración de independencia de parte del territorio nacional. Tan claro era el propósito del legislador de defender el orden constitucional que castigaba con 6 a 12 años de prisión a quienes «atentaren contra la integridad de la nación española o promoviesen la independencia de todo o parte del territorio». Este tipo penal, hoy lamentablemente suprimido, procede de una Ley de 1900 que pasó al Código Penal de 1928 como traición, se mantuvo como rebelión en el de la República y continuó en el de 1944 y los posteriores. Fue suprimido en el de 1995 por obra y gracia del PSOE y, desde entonces, ningún gobierno ha reintroducido esa figura penal, dejando así a la intemperie nuestro orden constitucional frente a los movimientos secesionistas.

En segundo lugar, la inaplicación de previsiones legislativas en vigor que hubieran desactivado todo el proceso al privarle de los medios económicos indispensables para tratar de llevarlo a cabo. Me refiero a los contemplados en la sección tercera del capítulo IV de la Ley orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, cuyo artículo 26 incluso prevé la aplicación del artículo 155 de la Constitución en caso de violación de las obligaciones que impone. Lo grave es que esta inaplicación es responsabilidad directa del Gobierno actual y no resulta fácil comprender qué motivos pueden haberle llevado a una tan grave, cuando no delictiva, dejación de funciones.

Tarde, mal y nunca ayer. día 22 de septiembre, el gobierno ha decidido aplicar el artículo 38.2 de la Ley orgánica de Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, promulgada por un gobierno socialista en 1986, que prevé que las Comunidades Autónomas, …, podrán ejercer, a través de sus Cuerpos de Policía, las siguientes funciones:

«2. En colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado:

1.-a) Velar por el cumplimiento de las leyes y demás disposiciones del Estado y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos esenciales.

1.-b) Participar en las funciones de Policía Judicial, en la forma establecida en el artículo 29.2 de esta Ley.

1.-c) Vigilar los espacios públicos, proteger las manifestaciones y mantener el orden en grandes concentraciones humanas.

El ejercicio de esta función corresponderá, con carácter prioritario, a los Cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas, sin perjuicio de la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando, bien a requerimiento de las Autoridades de la Comunidad Autónoma, o bien por decisión propia, lo estimen necesario las Autoridades estatales competentes

La respuesta inicial de la Generalidad ha sido la de rechazar dicha aplicación, un supuesto de hecho que abre sin duda la puerta a la del artículo 155 de la Constitución española.

La voluntad de parte de la clase política catalana de ruptura de la legalidad constitucional puede resultar comprensible, pero menos lo es la de la clase política española ante un desafío de tal envergadura: si no es capaz de defender al Estado, va a resultar cierto el aserto de que nuestro país es siempre trágico, pero nunca serio.

Melitón Cardona. Embajador del Reino de España

Blog: generaldavila.com