REY SIN ATADURAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Sabemos que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. El periódico digital El Debate nos mostraba ayer una de ellas al hablar de las visitas del Rey a las zonas devastadas por los incendios.  El artículo anda por la fina y peligrosa línea de la tibieza que pretende justificar lo injustificable lo que da lugar a que navegue entre graves errores que ningún favor hacen a la Corona. La información la lleva alguien que parece ser especialista en los temas de la Casa del Rey; en fin solo decirle con cierto conocimiento de causa que en ese tema  nunca se es especialista. Asuma el consejo antes de que se dé cuenta por usted mismo.

Dice El Debate que el rey está deseoso de acudir a los lugares de la tragedia «…su deseo era acudir sobre el terreno a las zonas afectadas cuando la evolución de la situación y las circunstancias así lo aconsejen». Continúa: «pero para hacerlo Don Felipe necesitará contar con el refrendo del Gobierno» (alude al art.64 de la Constitución). Para rematar: «Si Don Felipe fuera en pleno incendio, su visita obligaría a desviar recursos para el operativo de seguridad y no ayudaría resolver antes el problema. Sin embargo, cuando el fuego se extinga, el Rey podrá escuchar a los afectados, acompañarles, valorar el alcance de los daños y convertirse en un altavoz de sus demandas». Todo ello aderezado con una errónea e innecesaria lección constitucional que mejor sería dejar en manos de especialistas.

No caeré en el mismo error, pero conviene ser claro y no acuñar doctrinas equivocadas que alguno puede asumir como un catecismo. Cuando se habla de temas políticos complejos, interesados las más veces, hay que ser claro y hablar para todos. El lenguaje constitucional en boca de aficionados suele ser retorcido; incluso entre interpretadores constituidos en Tribunal. Ese es el peligro de vivir entre golpistas que atacan con permanencia  la unidad de España. Hasta en la tragedia salen a buscar su rentabilidad.

Por mucha buena voluntad que ponga, hay veces, como ésta, que intentar justificar lo injustificable es contraproducente.

La figura del rey no es tan  irrelevante como alguno pretende hacernos ver y para nada el artículo 64 de la Constitución permite a Gobierno, en su recta interpretación, limitar la función constitucional del rey como símbolo de la unidad nacional, impidiendo Su presencia cuando las circunstancias lo requieren, o, por el contrario, exigiéndola, cuando precisamente esas circunstancia no lo aconsejan.  Creo que no es necesaria mayor explicación. La presencia o la ausencia es precisamente uno de las potestades regias con las que se arbitra y se modera. El «gesto Real» suele penetrar más hondo que la palabra.

El rey no es un objeto que se mueva a voluntad del Gobierno de turno y menos para sus intereses partidistas. Máxime en momentos de crispación política.

Hay algo aún más relevante que explica la figura del rey en toda su dimensión, sobre todo en la de su auténtico valor como símbolo de la unidad de todos los españoles. Es precisamente eso: ser símbolo de la nación, reinar. Un matiz esencial que diferencia a la Corona de otra cosa. Solo faltaría que el rey estuviese secuestrado en sus movimientos por aquellos que gobiernan apoyados por los que pretenden romper la nación: España. ¿O no recuerdan las palabras del rey el 3 de octubre de 2017? Sería paradójico que nuestra nación esté secuestrada por un prófugo de la justicia que obliga al secuestro del Rey.

¿Saben ustedes lo que a algunos molesta del Rey?: Simbolizar la unidad y permanencia del Estado. El rey no puede intervenir en el proceso de dirección política, pero es el símbolo de la nación, es España, y a Él se dirigen las miradas cuando aparece la posible «no España». ¿Les parece poco? No es en este caso árbitro, sino fiel cumplidor de sus obligaciones como rey recogidas en la Constitución. Si no fuese así nada valoraría su existencia.

La presencia del rey entre los afectados por la tragedia de los incendios es más que un acto de Gobierno, es un acto de Estado, de toda España simbolizada en Él, y también con la Reina; hasta me atrevería a apuntar que era el momento de la Princesa de Asturias. No es necesario explicarlo. Ustedes saben lo que quiero decir y digo.

No inventen leyes ni interpreten. El Rey debe estar donde le corresponde porque no Gobierna, sino que Reina. Ahora elijan ustedes.

Como dice Alfredo Pérez de Armiñán y de la Serna, Letrado de las Cortes Generales, «El Rey y la Familia Real tienen una función semejante a la de los símbolos no personificados de la comunidad política, como la bandera, el escudo y el himno, que cumplen un fundamental papel identificador y unificador».

Así damos con la clave.

El símbolo. Eso es lo importante y lo que se eleva por encima de las mezquina política que tanto daño nos está haciendo como nación.

La interpretación sesgada o equivocada del artículo 64 de la Constitución, si fuera correcta, revelaría una irrelevancia absoluta de la figura del Monarca.

Insistir en que una visita de los reyes a los afectados perturbaría las labores de extinción es falso y una auténtica manipulación. El rey con su presencia, siempre sin exageración de medios, no como hacen otros, no perturba ninguna acción, sino que las impulsa, anima y transmite fuerza y consuelo.

Cuando hay correspondencia entre el pueblo y su rey no es necesaria mucha parafernalia ni seguridad. Se está seguro y querido . Repito: no como otros.

Es necesario ante catástrofes de tal magnitud recoger los sentimientos, más allá de lo político, algo solo posible a través del símbolo de la convivencia y solidaridad de todos, que solo representa el Rey; y la familia Real.

Solo el símbolo es capaz de movilizar sentimientos, identificarse con el propio grupo, con su pasado y su futuro. Es lo único que permite creer en un proyecto y no en invalidadas promesas.

Es por eso que el símbolo debe estar en su lugar sin que nada ni nadie marque sus movimientos que equivaldría a tener un rey encadenado.

La Constitución se fundamenta en la unidad y permanencia de España: «La indivisible unidad de la Nación española«. Es la Monarquía la representación simbólica de España, como magnitud histórica, y política y también la de los pueblos que sin perder su personalidad la integran. Eso es así si  respetamos la Constitución.

No se debe hacer peligroso funambulismo en temas tan graves como la unidad de España. Esa es la única razón que lleva a la maldad del desgobierno a separar la figura del Rey de su pueblo con el que siempre se ha identificado y cuya unidad y sentimiento es su única razón de ser.

Convendría que la Princesa de Asturias empiece a darse cuenta y a participar de la trascendencia de su figura como heredera del trono de esta compleja nación: España.

El Rey reina, pero no gobierna. Pues eso: déjenle reinar y permitan que España crea en su futuro como nación. Mucho más cuando sufrimos una desoladora tragedia.

Si el rey, o la Casa del Rey, aceptase que el Gobierno ponga límites a su presencia y movimientos en territorio español estaríamos ante el fin de la monarquía, porque la Constitución precisamente la misión que le asigna es ser un elemento de integración nacional y no de discusión nacional.

En este caso concreto de la tragedia que ha provocado el fuego, los afectados necesitan no solo ayuda, sino también la cercanía y el consuelo que trasmiten sus reyes.

Llegar tarde es no llegar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2025

UNA ESPAÑA ENFRENTADA A SÍ MISMA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Lo han logrado. Unos contra otros. ¿España? Ideologías.

Recoges lo que siembras: odio era la semilla. Cuando a punto estaba España de que el milagro sucediese alguien dijo no. Volaron los puentes y de nuevo el no pasarán. Centinelas de la ideología. Hay fecha, conocemos al culpable y el nombre de cada uno de los que forman el ejército de seguidores. Son unos canallas. Mientras España arde saben que nadie pondrá un pie en la calle. Eso solo saben manejarlo ellos. Pero todo tiene un límite. Podría ser el campo. Ese que hemos abandonado y del que huyen los jóvenes y los pájaros. Las fincas de Lagunero o la de Mora nunca se queman ni abandonan.

Hay un silencio borreguil en esta siesta de agosto que nos ha despertado con las llamas en las ventanas.

Arderéis como en el 36. Lo dijeron ellos.

Seguimos así: ellos y los otros. No nos queremos. Y mira que la Iglesia, amor al prójimo, la que ahora calla, sabe de esas cosas del fuego. El prójimo es pronto enemigo.

La Transición cometió muchos errores, muy graves, pero el primero de ellos fue creer que todo se iba a olvidar. Aquí no hay olvido, sino fuego, hogueras de pasión, quema de brujas, inquisición y, lo peor, mucha desconfianza. No fiarse ni del compañero de pareja.

Han tomado el poder con toda la gravedad que ello supone. Nada ni nadie, nadie, se mueve sin contar con su aprobación. Desde el Constitucional, la Conferencia de obispos o la Cúpula Militar, todos están en el primer tiempo del saludo. Una democracia no es esto. El Poder tiene límites y los Poderes del Estado deberían hacerse notar en momentos de máxima gravedad. Tienen miedo. Esta es una sociedad encerrada en el miedo.

Todo es un «a la orden orden» y sumisión a un único poder. Esto no es democracia. Dos Españas enfrentadas y la que ha cogido el poder ahora no lo soltará porque anda en esas cosas de la venganza. Quedan deudas pendientes.

Hay una España intermedia, como colchón que amortigua. Aguanta lo que el poder decide y por eso es la mayor culpable, la del vómito de los tibios.

Por otro lado solo necesitamos una chispa. Mientras nos miramos de reojo.

Las Autonomías han servido para eludir responsabilidades y de camino acabar con la idea de unidad en el esfuerzo y la solidaridad. Ardemos a trozos, por autonomías de un lado u otro.

En el 2004 España saltaba por los aires.

Guadalajara 16 de julio de 2005. Un incendio quemaba 13.000 hectáreas y dejaba 11 víctimas mortales, convirtiéndose en el más letal del siglo XXI. Nadie hizo nada más allá de crear la Unidad Militar de Emergencias. Una forma de eludir responsabilidades. Solución Manu militari. Esto empezaba a cambiar; hacia ellos, claro está. Emergencias era el poder del Gobierno sobre un mundo de Yupi que hoy mantiene vivo. Lo vimos en Valencia cuando su actuación, tarde y mal, estuvo sometida a una férrea disciplina y orden del Gobierno. El Jefe del Estado Mayor de la Defensa se dejó ningunear y fue un mando subordinado quien asumió la operación, un mando político para no estar bajo la capacidad operativa del Mando de Operaciones que dirige cualquier organización conjunta del Ejército español. Había que eludirlo ya que la organización militar debe siempre estar desarticulada y rota. Inaudito. Las Fuerzas Armadas convertidas en una chapuza en su mando y coordinación.  O se manda o no se manda, pero parches en la cadena de mando es un desastre, que lleva a lo ocurrido en Valencia. Ahora en  los incendios: la capacidad de la UME es limitada y, superada esta, es el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Mando de Operaciones) el que debe asumir la responsabilidad y no un general de «Emergencias» desbordado e incapaz de asumir toda la coordinación. Triste  ejemplo tenemos en Valencia.

No se puede marginar la unidad y capacidad de mando para ser manejado desde el Gobierno con intereses políticos más que de eficacia en la gestión.

Miren todo el problema reside en lo siguiente: o conmigo o contra mi. En Valencia estabas contra mi, así que te quedas solo y si necesitas ayuda la pides. Todo es mío.

Ahora volvemos al error. La tragedia al margen.

Que el fuego no afecte al Partido. Una vergüenza. Todo lo manipulan.

Se han atrevido hasta con el Rey. Después de ocho días de abandono, de inmerecidas vacaciones, han manipulado la visita del Rey y la han mezclado de manera ostensiblemente malvada con la del presidente del Gobierno. Visten al Rey de uniforme y le ponen la dirección:  a Torrejón de Ardoz a visitar la UME. Ese no es el lugar de la tragedia. No es el momento de simbolizar el Mando Supremo de las FAS, lo digo con toda intención, cuando han quitado del mando operativo de las FAS a la UME. Un sinsentido. Se equivoca el Rey, más como Rey que como Jefe del Estado; no se equivoca el presidente del Gobierno que actúa con malévola intención. Hay mucho análisis en este tema aparentemente sin importancia.

Por mucha negociación previa nunca la Casa del Rey debería haber aceptado el trato. Tiene truco.

La Corona que siempre se ha distinguido en España por su proximidad a los que sufren, en cualquier tragedia, sin limitaciones, sin acuerdos ni paparruchas, se ha equivocado. No ha estado donde el corazón siente sin analizar el precio.

Hubo reparto. Erróneo. Tu de uniforme vas a ver las tropas, esas que están fuera de la cadena de mando operativa.

Las tragedias tienen su lado ético y estético. Fondo siempre trágico y formas que dejan una huella imborrable. Imposible olvidar esos lugares de vacaciones mientras España ardía.

A Borges le oí decir: «Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida».

Y el sabio Maquiavelo sin pelos en la lengua: «Pero ¿cómo puede un príncipe conocer al ministro? Hay un procedimiento que no falla nunca. Cuando ves que un ministro piensa más en sí mismo que en ti y busca en todas las acciones el provecho propio deduce que ese individuo ni será nunca un buen ministro ni podrás nunca fiarte de él porque aquel a quien se ha confiado el gobierno no debe pensar nunca en sí mismo sino siempre en el príncipe».

Ya ven lo que está pasando. Por sus obras los conoceréis.

Vuelvo a recordar este bello poema del Indio Naborí que figura (¿o figuraba?) en la entrada del partido comunista cubano:

Si no vienes a dar,

a dar el tiempo, el corazón, la vida

no desesperes por entrar

que en la entrada comienza tu salida.

Si vienes a buscar

el privilegio, la ocasión mullida,

no desesperes por estar

donde la flor más bella es una herida.

Este lugar es un lugar propicio

para el amor al sacrificio

aquí tienes que ser

el último en comer

el último en dormir

el último en tener

y el primero en morir.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 agosto 2025

 

LA LIBERTAD EN MANOS LIBERTINAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Una foto de Campúa

La información veraz que nos llega, la que está en peligro de desaparecer por ser libre, dice, que la esposa del presidente del Gobierno del Reino de España, Begoña de Sánchez, de soltera Begoña Gómez, está «investigada» por un juez acusada de la comisión de varios delitos: supuesta apropiación de un software, apropiación indebida e intrusismo profesional; que yo recuerde. El hermano del presidente del Gobierno del Reino de España también está por los juzgados entre acusaciones que van y vienen. Lo del Fiscal General del Estado nos hace temblar. Hasta mi ordenador se desordena cuando tecleo estas cosas. Nombrar al Fiscal y le entra un temor incontrolable. Que si se le borra la memoria, que si escribes una cosa y se teclea otra… Tiene miedo y casi prefiero que sea la Inteligencia Artificial o el ojo del gran hermano el que escriba por mi. Les aseguro que yo no soy, que estas cosas se escriben solas, que pasan cosas muy raras, pero en España, a pesar de todo,  si de algo podemos presumir es de esa libertad camino del libertinaje. Pregúntenle al que fue ministro de transportes y a su ayudante. Por hoy es suficiente. Otro día hablaremos del Gobierno. Porque para hablar de libertad convendría que fuese de toda la libertad. La nuestra también.

En fin: todo en marcha para que madure (de Maduro) ya que la democracia en España es reversible y Franco está de moda como la niebla sobre Guadarrama.

Para esto de Franco, para avivar la memoria, no hay más que repetir libertad unas cuantas veces y ya está. Aparece el progresismo cabalgando con la guadaña. Gritan ¡Franco, Franco, Franco! desde un escenario al que han entrado por la puerta de atrás y escapan por la de más atrás porque unos energúmenos, a los que habrá que vigilar por golpistas, franquistas, gritan ¡Sánchez vete ya!

¡Fascistas! ¡La tercera fuerza política de Europa! «Iban oscuros por las sombras bajo la noche solitaria […] y a las cosas robó su color la negra noche».

Hay que hablar de Franco. Imposición del nuevo Régimen. Reconvertidos los funerales y las conmemoraciones en auténticos aquelarres dignos de la Cueva de Zugarramurdi atravesada por la Regata del Infierno. Serán cien: en el nombre de Franco. Les va a costar caro.

En el Museo Reina Sofía, elegido como símbolo entre ríos, se juntaba la flor y nata de la LIBERTAD. Bajaban al Hades conducidos por Caronte.

«Toda esta muchedumbre que ves, es una pobre  gente sin sepultura; aquél, el barquero Caronte; estos , a los que lleva el agua, los sepultados. Que no se permite cruzar las orillas horrendas y las roncas corrientes sino a aquel cuyos huesos descansan debidamente».

Venía Franco de una cacería celebrada en alguna finca de Jaén cuando se realizó un alto técnico en conocida venta de Despeñaperros. El despliegue de curiosos y las medidas de seguridad no impidieron a un viejo legionario acercarse hasta el ayudante del Caudillo para expresarle sus deseos de saludar a su antiguo jefe de la Legión. El ayudante, antiguo legionario también, cuando ya Franco iba a meterse en el coche y emprender de nuevo el viaje se acercó a comentarle el hecho mientras señalaba al legionario que esperaba discretamente apartado. Franco lo reconoció de inmediato, incluso recordó su nombre, y con un gesto de la mano le invitó a  acercarse.

-No podía creerme lo que veía: Franco indicaba al legionario que entrase en el vehículo y los dos sentados en la parte posterior charlaron durante unos minutos.

Algunos recuerdos de aquellos tiempos, miradas de entrañables aventuras y riesgos africanos, nombres y empleos casi olvidados, muy pocos minutos, pero contaba el ayudante que se veía a Franco feliz con aquel hombre que avivaba sus recuerdos legionarios. Terminaba la conversación, había que despedirse.

-¿Te va bien la vida, necesitas algo?

-Nada mi general. Se lo agradezco mucho. No se moleste por mí. Estoy bien, no me puedo quejar, pero ya que Vuecencia me lo ofrece me gustaría pedirle algo para un amigo. Si no fuese por la amistad…

-Dime, dime, no te cortes; ¿es un familiar…?

-No mi general. Se trata de un guardia civil aquí destinado y que es de Melilla donde tiene a toda su familia. Se encuentra muy solo tan lejos de ellos y ya sabe lo difícil que están las cosas para poder traérselos a vivir aquí, porque además sus padres son muy mayores.

Franco sin dudarlo llamó al ayudante y le hizo tomar nota del nombre del guardia civil. En menos de dos meses aquel número de la benemérita estaba presentándose al Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

-¿Pero tú quién eres que desde El Pardo han dado orden de tu destino a Melilla?

-No soy nadie mi teniente coronel, yo estaba feliz en mi destino en Santa Elena y de repente me he visto aquí destinado sin yo pedirlo.

-¿Pero qué me dices? ¿No tienes aquí a tu familia?

-Yo mi teniente coronel es la primera vez que piso Melilla, que no sabía ni donde estaba.

Al final la historia quedó descubierta. El legionario era un furtivo sin remedio al que aquel guardia civil llevaba persiguiendo noche y día sin dejarle en paz. La solución era mandarlo mientras más lejos mejor.

Y entre legionarios…

Les he contado esta historia varias veces, pero llegó la Transición y nos creíamos que todo iba a ser eso: Historia.

Cuando ha empezado otra cacería de libertades que no de perdices. Furtivos de la política que colocan y descolocan para sus particulares cacerías.

Ahora, aquí, él cree que también  allí, «un horrendo barquero cuida de estas aguas y de los ríos, Caronte, de suciedad terrible, a quien una larga canicie descuidada cubre el mentón, fijas llamas son sus ojos, sucio cuelga anudado de sus hombros el manto». No hay disfraz que pueda engañarnos. Es él. No es la libertad sino la sombra del águila leonada que lleva entre sus garras una culebra herida.

¡Qué asco!

Implacable desdén por el que llena
de rotundas palabras, congeladas y grasas,
el embudo vacío.

(Ángel Valente)

Hacer participar al Rey en el aquelarre del Partido de Zapatero y Sánchez está fuera  de toda legalidad y es de esperar que en la Casa del Rey e instituciones como las Fuerzas Armadas se sepa distinguir lo que es de Dios y lo que es del César. Porque el Presidente de la Conferencia Episcopal española no creo que se equivoque.

Esperemos y esperamos desesperadamente. Una vez más; y vamos camino de las cien.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 enero 2024

LA MARCHA DEL REY (EMÉRITO) JUAN CARLOS I Rafael Dávila Álvarez

Se ha escrito mucho sobre la salida de Rey (emérito) Don Juan Carlos I de España, de su Patria, en contra de su voluntad (pocos resaltan este detalle). Dudo que se haya dicho todo y que todos hayan dicho lo que piensan. Ha habido obligaciones, y demasiados <<nadar y guardar la ropa>>; incluso desagradecimientos que rozan la traición. El dinero es tan cobarde como inteligente.

Pero a lo que vamos: ¿Quién ha echado al Rey (emérito) Don Juan Carlos I? La respuesta tiene la complejidad de lo sencillo. A simple vista hay un señalado enemigo y como tal puede aparecer como culpable, máxime cuando ocupa el alto cargo de vicepresidente del Gobierno: Pablo Iglesias Turrión, socio imprescindible del presidente Pedro Sánchez sin el que nada sería. Parece indudable que se ha cobrado su pieza. Insistirá. Claro que habría que analizar quien es el dueño de la finca donde caza. Será mejor tratarlo en otra ocasión mientras lo pensamos.

En una situación normal jamás Pedro Sánchez hubiera instigado la salida del Rey. Las cosas hubiesen seguido su curso normal y no hubiese existido la presión que la Casa del Rey ha sentido para dar el paso que ha dado.

Este es el poder que ha acumulado el comunismo decimonónico en España: poder echar al Rey, saltarse la Ley, encarcelar y desencarcelar, interpretar a Montesquieu. Ellos mandan, el socialista presidente obedece y nosotros nos merecemos lo que tenemos.

Han echado al Rey, con ello nos han echado a todos un poco. Hemos dejado de ser libres, algo en lo que deberíamos pensar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 agosto 2020

 

XAVIER TRIAS I VIDAL DE LLOBATERA General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

El buque de proyección Juan Carlos I

¿Conocen al personaje y sus hazañas? No sé muy bien de qué se trata el tejemaneje que le trae a primera página informativa. Paraísos fiscales, trust de empresas…, dinero, dinero y dinero por medio. Una información periodística le deja al pie de los caballos. De negarlo en un principio a matizar más tarde; hasta que el gallo cantó. Ahora queda esperar a la detallada investigación. Todo se sabrá (?)

Es la noticia relevante sobre este señor de nombre rimbombante, Xavier…, que hace ya tiempo iniciaba con su colega Artur Mas el camino del independentismo. Eso es lo que suelen hacer los que predican mientras llenan sus graneros -mejor en los paraísos terrenales- de trigo dorado. No nos interesan absolutamente nada las andanzas de este personaje, pero sí su actitud frente a España, lo español y sus Fuerzas Armadas.

Javier Trias fue alcalde de Barcelona entre 2011 y 2015. Durante ese periodo demostró, sin que a nadie le preocupase ni contase, su rechazo a España. Hemos denunciado aquellos hechos. en varias ocasiones. En concreto el del insulto y menosprecio a la Corona y a las Fuerzas Armadas. Volvemos a hacerlo porque es necesario que estas cosas se sepan, aunque sea a base de repetirlas. No es por pesadez sino por necesidad. Hay que conocer con quien nos jugamos los cuartos. Los de todos. Lo contaré cien veces ya que los directamente afectados nada dijeron, por prudencia y eso de las formas correctas, que comprendemos, pero hay que escribir la historia.

En el año 2012 se llevaron a cabo los preparativos para entregar la Bandera de Combate al Buque Insignia de la Armada española el “Juan Carlos I”. Fue elegida Barcelona como ciudad para organizar la ceremonia.Le correspondía por tradición. El “Dédalo”, la fragata “Cataluña”, el “Príncipe de Asturias”, la fragata “Don Juan de Borbón” son algunos de los barcos que han recibido su Bandera de combate en el puerto de Barcelona.

La madrina de la bandera sería la Reina Doña Sofía. La Casa del Rey junto a la Armada y el ministerio de Defensa se pusieron manos a la obra. Pero la empresa duró poco tiempo. Nada más llegar la petición y ofrecimiento al alcalde de la ciudad, señor Trias i Vidal de LLobatera, se negó en rotundo a aceptar que su ciudad acogiese tal acto. Sé muy bien el empeño de la Casa Real y las gestiones de todo tipo que se hicieron, pero todo fue inútil.

No es no, y España, la Corona y las Fuerzas Armadas no fueron recibidas en Barcelona. Poco después la ceremonia se trasladaría a Cádiz don de la Reina de España pudo entregar la bandera de Combate al buque insignia de la Armada española: el “Juan Carlos I”.

Eso son los hechos y nunca se ha oído una explicación por quien debería darla.

Ahora el alcalde que fue de Barcelona deberá dar más de una explicación. Por oscuras maniobras.

A España, a la Corona y a las Fuerzas Armadas nunca se la dio.

Tampoco las necesitamos visto lo visto.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

11 noviembre 2017