EL PACTO QUE ACABÓ CON LA MONARQUÍA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bandera del Gobierno Republicano Español en el exilio (Museo das Mariñas, Betanzos). Foto: Alfredo Erias.

El 17 de agosto de 1930 se reunieron en San Sebastián los elementos revolucionarios para perfeccionar un pacto cuya finalidad era derrocar al Rey e implantar la República. La nota oficiosa fue redactada por Indalecio Prieto y reflejaba poco más que la materialidad del lugar y los asistentes a la misma:

<<En el domicilio social de la Unión Republicana, bajo la presidencia de D. Fernando Sasiaín, se han reunido esta tarde los señores Lerroux y Azaña, por la Alianza Republicana; Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza, por el partido republicano socialista; Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, por la derecha liberal; Manuel Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; Matías Mallol y Bosch, por Acció Republicana de Cataluña; Jaime Aguadé, por el Estat Catalá; Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, y otras entidades que, junto con el partido federal español, que por esperar acuerdos de su próximo Congreso no pudo enviar ningún representante, integran la totalidad de los elementos republicanos del país. También fueron invitados, con carácter personal, D. Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega Gasset, D. Indalecio Prieto y D. Gregorio Marañón, que no pudo asistir por hallarse ausente de España>>. En octubre se sumaron el PSOE y la UGT.

Era el conocido como Pacto de San Sebastián. Un acuerdo que daba paso a la República que vería la luz en menos de un año: 14 de abril de 1931.

De aquella reunión nació el programa, el comité revolucionario y el comité militar. La monarquía tenía las horas contadas. Nadie hizo nada por evitarlo.

Al toque de Diana del día 12 de diciembre, se pronunció la guarnición de Jaca. La sublevación militar se adelantó por  el impetuoso capitán Galán: <<Si nosotros no empezamos no se lanzarán nunca>>.

El Comité Revolucionario quería un golpe militar, pero a su tiempo. Casares Quiroga viaja a Jaca para intentar contener a Galán, pero al llegar se queda dormido en el hotel. Cuando se despierta, el capitán ya se ha sublevado y va camino de Huesca. Como un sueño. Todo en nombre del Gobierno Provisional Revolucionario: un golpe de Estado militar en toda regla. Es ley; para ellos.

A partir de ese momento nadie estaba tranquilo. Se había inaugurado una etapa de permanente violencia y desconfianza política y social. Los políticos, después del fracaso militar y revolucionario, inventaron la escusa de las urnas. Probemos con las municipales. Jugaron con pólvora. Unas elecciones falsas, de falsa interpretación y amañados resultados. Al fin, como consecuencia de sucios pactos y manejos, sin razones legales en que sustentarse, llega a España la República, porque el Rey se va. Dicen que para evitar un derramamiento de sangre. Nadie ha dicho: un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre que, al final, ya sin rey, se produjo. No era el rey el problema.

Aquel 14 de abril son las hijas de un general y marqués, Gonzalo Queipo de Llano, las primeras en subirse a una camioneta y recorrer las calles de Madrid gritando viva la República: <<en alguno de esos camiones, roncas de gritar y sinceramente convencidas de la gloria de la jornada, iban mis hijas>>. Lo que son las cosas.

Dice el Rey a los soldados: <<Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…>>.

¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente y sabemos la respuesta.

El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. No eran para eso las elecciones. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. El Rey Alfonso no había triunfado ni perdido. No se le había consultado nada a la República ni a la Monarquía, a nadie le habían preguntado su preferencia.

Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales: las del 12 de abril de 1931.

Éibar proclama la República

El 14 de abril, a las seis de la madrugada, Éibar proclama la República.

En Cataluña a las dos menos veinte de la tarde Luis Companys (Esquerra Catalana) iza la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Barcelona. Maciá desde la Diputación Provincial se pronunciaba por la República Catalana, e invitaba a todos los pueblos de España a unírsele en una federación.

El reinado de Alfonso XIII termina como empezó, con un mensaje a los mismos que dirigió sus primeras palabras el día de su juramento como Rey de España. Al Ejército español y a la Marina de guerra: <<Manifestaros mi gratitud por la lealtad que siempre me habéis demostrado…>>. ¿Qué les quiere decir? ¿Ironía? Alguno se sonroja.

Ya nadie escucha. Nadie le escucha. Ya no es el rey. España ya no es monárquica. No se sabe muy bien lo que es. La confusión es generalizada.

Durante la travesía al destierro pide el rey un último deseo: que se le entregue la bandera de España que ondea en el barco, el crucero Príncipe Alfonso, que le lleva de Cartagena a Marsella, y que manda el capitán de navío Manuel Fernández Piña. El comandante no se atreve a cumplir los deseos del rey; consulta con el almirante José Rivera Álvarez de Canero, ministro de Marina, que, aunque cesado, acompaña al Rey en la travesía; no se atreve a tomar una decisión por lo que consulta con Azaña para que lo autorice. ¿Dónde estará aquella bandera? Tampoco autorizan al Rey a comunicarse con el exterior ni siquiera para saber de su familia (Carta a sus hermanos del comandante del buque publicada en ABC de 7 noviembre 1973 por Jesús Juan Garcés). A las cinco y media de la mañana desembarcaba Don Alfonso en Marsella y en el crucero español se izaba la bandera republicana. No hubo honores, hubo alguna lágrima, respeto mutuo, <<Jamás me han mirado en un barco con más respeto que ahora en este>>, dice el rey. Es bueno mirar a los soldados en todo momento; e interpretar con acierto su mirada.

El Buque de guerra “Príncipe Alfonso” en el que el Rey abandona España

El <<Príncipe Alfonso>>, el buque, regresa a España siendo ya  republicano. Adoptaría el nombre de <<Libertad>> y terminaría sus años de mar con el nombre de <<Galicia>>. Cosas de por donde soplen los vientos.

Se acabó la Corona. <<Nos regalaron el poder>> dice Miguel Maura, ministro de Gobernación.

Solo la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes, con su escasa sabiduría gobernante, se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república. Habrá que admitir la consabida frase: <<La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos>>.

La bandera oficial del Gobierno de la II República en el exilio aún se conserva. En el Museo das Mariñas de Betanzos (La Coruña).

Es la historia. Unos la desconocen y otros, que se aprovechan de la ignorancia, en cuanto pueden la repiten.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Banquete ofrecido por el Gobierno a los participantes en el “Pacto de San Sebastián”. De izq. a dcha: (sentados): Santiago Casares Quiroga, Marcelino Domingo Sanjuán, Alejandro Lerroux, Alcalá Zamora, Manuel Azaña, Fernando de los Rios y Jaume Aiguader; (de pie): Carrasco i Formiguera, Eduardo Ortega y Gasset, Luis Nicolau d’Olwer, Rafael Sánchez Guerra, Álvaro de Albornoz, Fernando Sasiáin, Angel Galarza, Diego Martinez Barrio y Matías Mallol Bosch. Madrid, 22 de agosto de 1931

16 diciembre 2019

¡ARDEREIS COMO EN EL 36! ¿DE VERDAD ES ESO LO QUE QUERÉIS? Adolfo Coloma

¡ARDEREIS COMO EN EL 36!

¿DE VERDAD ES ESO LO QUE QUERÉIS?

Adolfo Coloma. General de Brigada (R.)

 

Una hoguera en Cataluña

Durante estos días, hace ya 77 años, concretamente entre el 10 y el 13 de Mayo, tuvieron lugar en España unos trágicos acontecimientos (que produjeron varias muertes) y la destrucción de un importante patrimonio religiosos y cultural. Se conocen históricamente como “la quema de conventos de 1931

Ni un mes había transcurrido desde proclamación de la República, tras las fraudulentas elecciones del 12 de abril, cuando una multitud exaltada a la que el gobierno no supo poner en control, iniciaba en Madrid con la quema de un quiosco, una librería católica y el apedreamiento del Casino Militar de Madrid y el asalto a varias armerías. Al día siguiente, 11 de mayo, el Gobierno tuvo noticias de que un convento de los Jesuitas próximo a la Gran Vía estaba ardiendo, El ministro de la Gobernación Miguel Maura hizo un intento de sacar a la Guardia Civil a la calle para reducir a los revoltosos, pero el resto de los miembros del Gabinete ministerial se lo impidieron. Fue el ministro de la Guerra, Manuel Azaña, quien más se opuso, manifestando– según el propio Maura – que “todos los conventos de España no valen la vida de un republicano”. El conflicto, estaba servido.

En Madrid fueron quemadas o asaltadas 10 iglesias, conventos y centros de enseñanza. Por la tarde, se extendió la ola de horror al sur y este de la península.Córdoba, Cádiz,Sevilla,Granada, Murcia y Alicante y Valencia fueron testigos. Pero lo peor fue en Málaga, donde 43 iglesias, capillas y conventos padecieron similar suerte. Por cierto, entre ellas el Convento de Santo Domingo, que custodiaba entre su valioso patrimonio artístico la talla original del Cristo de la Buena Muerte obra del imaginero barroco Pedro de Mena, datada en 1660 y bajo cuya protección ya se habían puesto los legionarios. Se quemó durante el asalto pudiéndose rescatar únicamente un pie y parte de una pierna. En total fueron devastados hasta 100 edificios religiosos, que presagiaron el más incierto futuro para la recién inaugurada república.

Dirán Vds. que, para qué traer estos tristes y dramáticos acontecimientos a un blog cuyo declarado motivo es la unidad de España y los valores que las FAS aportan a la sociedad. Pues ni más ni menos porque “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Aforismo que algunos atribuyen a Confucio (siglo V AC) y que 25 siglos después, sigue más vivo que nunca.

Cerro de los Ángeles

No es creíble que tales desmanes contra la Iglesia Católica surgieran de forma espontánea. Más bien al contrario, surgieron en un clima de inestabilidad propiciado por la irregular manera en que fue proclamada la República el día 14 de abril de 1931, antes de haber finalizado el escrutinio de unas elecciones locales. Lo cierto es que tamaño ataque a las creencias, devociones y prácticas de una inmensa mayoría del pueblo español, indispusieron a muchos del apoyo inicial que se le había otorgado al joven régimen republicano.Y sería, a la postre, una de las causas reconocidas por todos los estudiosos del tema que propiciaría el enfrentamiento violento entre españoles cinco años después. Aunque, como sostiene el historiador Pío Moa, en realidad el enfrentamiento real hay que situarlo en el año 1934, con los estallidos revolucionarios en Cataluña y en Asturias.

El resto es bien conocido. Yo no les voy a abrumar con cifras de religiosos o seglares asesinados, iglesias destruidas o patrimonio confiscado en los meses que siguieron. Las hemerotecas o cualquier buscador internet le darán buena cuenta de ello.

A la contienda civil le siguió un largo período de bonanza para la iglesia católica conocido como “nacional catolicismo”, que tras la restauración del régimen monárquico, pasó a ser de “Aconfesionalidad del Estado” manifestada en la Constitución Española (Art. 16)  que“garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades” manifiesta a continuación que“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Las religiones en España

Así se han desarrollado las cosas en los últimos años, en los que los balances de población que manifiestan unas u otras creencias religiosas, o la ausencia de ellas han ido fluctuando. Pero los que se manifiestan católicos siguen siendo una amplia mayoría de la población española. Como demuestran datos estadísticos oficiales.

Cristo de la Buena Muerte en la JMJ

Buen reflejo de ese fervor, incluso entre los  jóvenes fueron los actos conocidos como  la Jornada Mundial de la Juventud 2011, organizada por la Iglesia Católica y que en aquel año tuvieron su sede en Madrid, presidida por el papa Benedicto XVI. Aunque tuvo ¡como no! Su contrarréplica por parte de organizaciones laicistas amparadas por partidos de la más extrema izquierda con o sin representación parlamentaria, fueron muy pronto acalladas por el civismo, la moderación y educación de los más de dos millones de personas que tomaron parte en tales eventos.

Contrasta sin embargo, con el desmedido amparo del régimen de libertades que consagra la constitución. Minorías  – y no tanto – significativamente femeninas no se han recatado en mostrar públicamente su rechazo a las creencias y enseñanzas de la Iglesia Católica irrumpiendo en lugares públicos de culto y protagonizando las escenas más escandalosas e impúdicas que no hacen más que exacerbar un odio a los sentimientos de una mayoría de la población. Con el pretexto de protestar contra la decidida postura de la Iglesia católica en pro de la vida y por tanto contra el aborto, en defensa del matrimonio entre un hombre y una mujer, o de la enseñanza de la religión; han ofendido los más íntimos sentimientos religiosos de esa mayoría voceando slogans tan comedidos como: “vamos a quemar la Conferencia Episcopal“, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, “menos rosarios y más bolas chinas”, “contra el Vaticano poder clitoriano”,  “sacad vuestro rosarios de nuestros ovarios” o el más explícito”arderéis como en el 36″, coreado durante el asalto a la capilla de la complutense, por el que fue denunciada y enjuiciada la actual concejal del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre, aunque tras dos apelaciones, fue definitivamente absuelta. No se ha visto actitudes similares ante otras confesiones religiosas que cercenan la libertades, especialmente de las mujeres.

Últimamente han fijado su objetivo en la desacralización del Valle de Los Caídos, obra que el Generalísimo Franco, ordenó construir al año de finalizar nuestra “incivil” guerra de 1936-39, con el propósito de que bajo los muros de su basílica, se diera sepultura a los muertos de aquella contienda sin distinción del bando en el que habían combatido. Construido entre 1940 y 1958, con la participación de obreros libres y un número muy inferior de penados que en aquel momento optaban por el sistema de “redención de penas por el trabajo”. Y sin coste alguno para las arcas públicas, ya que el monumento fue totalmente sufragado por suscripción pública, donativos y con sorteos extraordinarios de la Lotería Nacional. Así fue reconocido por el Papa Juan XXIII, quien en el año 1960, otorgó a la iglesia el titulo de Basílica Menor, declarándolo “Templo Votivo del Perdón”, dedicándole estas palabras: “Este monte sobre el que se eleva el signo de la Redención humana, ha sido excavado en inmensa cripta, de modo que en sus entrañas se abre un amplísimo templo, donde se ofrecen sacrificios expiatorios y continuos sufragios por los Caídos en la guerra civil de España, y allí, acabados los padecimientos, terminados los trabajos y aplacadas las luchas, duermen juntos el sueño de la paz, a la vez que se ruega sin cesar por toda la nación española”.

Más de 33.000 restos se honran en el templo, a ambos lados del altar mayor, sin distinción de bando, insisto. Todos merecen el mismo respeto. Tienen todos sus deudos el legítimo derecho de reclamar a los suyos. Háganlo si así les conviene. Pero dejen al resto descansar en la paz de esos muros de roca. No se ensañen persiguiendo al inspirador de tan piadosa obra más allá de la tumba. No desenterremos de nuevo ni el odio ni el revanchismo Dejemos que los que se enfrentaron en vida y la perdieron descansen juntos en paz. Y dejemos enterradas de una vez por todas a las dos Españas.

Y sobre todo dejemos a la Iglesia en paz. La religión es ante todo, compasión y consuelo. Es un sistema de mitigar la angustia humana ante los grandes enigmas de nuestra existencia – De dónde venimos y a dónde vamos – articulado en torno a organización, jerarquía, principios, valores y sentimientos que, si se ven atacados innecesaria y arbitrariamente, pueden desbordarse de forma exponencial. Como en el 36.

Valle de los Caídos

¿De verdad es eso lo que quereís?

Adolfo Coloma

Blog generaldavila.com

11 mayo 2018