Las FFAA están compuestas por ese raro grupo de profesionales que al acudir a su puesto de trabajo, a su área de responsabilidad, lo primero que hacen es consultar la normativa aplicable, leerla, volverla a leer, asimilarla, cumplirla y hacerla cumplir. Ciertamente gente rara, rara. “Cumplir y hacer cumplir las normas”. Por encima de todo, es su misión.
Cumplir la Ley es no salirse de ella, una obviedad. Si se acata y se cumple la Constitución, si no se incumple ninguna Ley y se es fiel con las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, misión cumplida.Los Ejércitos y la Armada son los principales garantes del ordenamiento constitucional.Téngase muy en cuenta esto, pues llegado el caso, no sean acusados de “cumplir y hacer cumplir”.
Este colectivo de servidores de la nación solo pide respeto hacia su trabajo del día a día. Respeto a aquello a lo que están obligados a defender por ley. Que no se les escatimen recursos para la renovación de toda la herramienta necesaria para hacer frente a las amenazas actuales y así mismo que el Ministerio no sea cicatero a la hora de las mejoras en la calidad de vida de los efectivos y en su promoción profesional.
Con este“raro” colectivo humano se ha de ser generoso siempre, aun cuando de ellos no saldrá jamás una petición fuera de tono. No lo hicieron cuando a lo largo de su trayectoria militar se vieron sometidos a traslados como consecuencia de cursos de formación, movilidad de sus unidades y traslados por ascensos. Tampoco se les oyó nada cuando, apartados durante meses de sus seres queridos, acudieron disciplinadamente a los destinos y misiones internacionales que les correspondieron. En la mayoría de los casos poco margen de elección tuvieron estos profesionales.
Tienen que ser ellos mismos los que se impongan limitaciones a sus posibilidades de promoción para poder hacer frente a las obligaciones que impone una vida familiar con normalidad. El impacto de la profesión militar, cada vez más, en las familias de estos es asolador.
Hay que insistir en esto, son ese tipo de gente rara que sabe desde un primer momento que por mucho que promocionen en su carrera no alcanzarán nunca un nivel de retribuciones acorde a su preparación, esfuerzos y responsabilidades. La comparación con otros colectivos es demoledora.
Son ese tipo de gente rara que elige la austeridad y sencillez como norma vital y a los que la sociedad debe de apoyar y dar aliento por ser un colectivo que a título individual carece de voz. Esta se hace oír a través de escasos órganos cuyas peticiones raramente son atendidas.
El buen pueblo español sí valora a sus FFAA y quieren que desarrollen su función en las mejores condiciones posibles. No obstante siempre hay quienes se pasan la vida odiando inútilmente a España y a sus FFAA albergando en su interior un corazón lleno de frustraciones. Lo sentimos por ellos, lástima que desperdicien sus vidas de esa manera.
Es imprescindible el apoyo constante a nuestras FFAA pues, como ya se ha dicho, la milicia cumple y hace cumplir las normas, que nadie se olvide de esto.
Andrés Manrique. Teniente (R.)
Blog: generaldavila.com
13 febrero 2019

























