EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

<<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro. Vean sus señales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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GIBRALTAR. ANTE LO QUE PARECE EL OCASO DE UNA RECLAMACIÓN HISTÓRICA. Aurelio Fernández Diz. Capitán de Navío (R.)

 

Colonia británica de Gibraltar. (Foto blogspot.com)

Una reclamación que se apaga principalmente por falta de comparecencia y determinación política de quienes debieran de plantearla. Los gobiernos que hemos conocido desde la transición a la democracia, cualquiera que haya sido su color,  todos se han caracterizado , salvo alguna honrosa excepción, por su falta de voluntad  a la hora de defender nuestro derecho a recuperar la colonia de Gibraltar  ante una contumaz y antihistórica posición del Reino Unido (RU) que solo parece sensible a un posible cierre de la verja, pero solo por el alto coste  que ello tendría, si España se viese obligada a llevarlo a cabo por cualquier justificado motivo.

Y todo ello porque España, nuestra amada Patria, a la que muchos españoles han entregado su vida en defensa de su integridad territorial, no encuentra hoy el lugar que le corresponde  en un mundo  globalizadoe inseguro por culpa y abandono  de unos políticos que, perdidos y desorientados en su verdadera misión de defender a ultranza nuestros sagrados intereses nacionales, son capaces  de implicarse en  cualquier asunto, por trivial  que sea, antes que defender nuestra dignidad nacional ante el mundo entero.

Porque, perdidos y desorientados demuestran estar nuestrospolíticos cuando ante la mismísima AsambleaGeneral de Naciones Unidas, y en cumplimiento de sus propias resoluciones, reclaman la devolución de la colonia de Gibraltar que el RU mantiene en nuestro territorio y, al mismo tiempo, declaran, ante una perpleja audiencia, estar propiciando una zona de prosperidad compartida para que unos pocos del Campo de Gibraltar participen de las migas que caen de la mesa de festín gibraltareño.

Y, para complicarlo todo, nada menos que estamos ante la inminente firma de un acuerdo, que no un tratado, entre el RU y la Unión Europea (UE) obligado por el conocido Brexit. Ante esta situación los españoles debemos de tener claro que cualquiera que sea laevolución del problema de Gibraltar este acuerdo de la UE con el RU no puede de ningún modo sustituir al vigente Tratado de Utrecht, como al parecer algunos medios gibraltareños, y a lo mejor también algunos medios españoles, interesadamente desean. Si el Tratado de Utrecht tiene que actualizarse ello debe hacerse únicamente            entre el RU y España dentro de un horizonte limitado por el proceso de descolonización ordenado por las NNUU.

Porque la UE no pueda negociar en nuestro nombre si ello supone renunciar a nuestra integridad territorial, como los ingleses y los llanitos tienen al parecer la esperanza de lograr, porque ello significaría interpretar el nuevo acuerdo como un instrumento para impedir que España pueda cerrar a cal y canto la verja que los propios ingleses instalaron en 1909 y que, al parecer, aceptan ahora derribar, no sin ciertas preocupaciones.

Porque el RU, ahora mismo, no se siente atado por nada que no sea su simple voluntad y capricho. España tiene que recordarle continuamente al RU que el territorio que incluye su colonia en Gibraltar no es, precisamente por ello, territorio británico sino español, con todas sus consecuencias. España no puede ser tratada como si fuese  tierra de nadie habitada por ignaros y primitivos habitantes cuyo destino no puede ser mejor , en la miope visión inglesa, que ser esclavos de un imperialismo trasnochado e improcedente y todo ello ante una nación que ha sido para el mundo , por su civilización y cultura , muy superior al propio RU que ahora pretende someterla mediante la expansióndescontroladade la superficie de su colonia en Gibraltar sin tener en cuenta los derechos de la nación colonizada.

En este punto, no debemos de olvidar hoy que la condición impuesta por el RU para dar su aprobación a nuestra entrada en la UE fue la incondicional apertura de la verja cuyo preventivo cierre por parte española tantos problemas económicos le estaban causando. Debemos de recordar que la verja se cerró cuando el RU empezó a mostrar su intención de dotar a su colonia de una constitución y de una posible independencia, tutelada naturalmente por el RU en su propio beneficio. Y parece de estricta justicia, coherencia y reciprocidad que nuestros políticos reclamen la devoluciónde la colonia el día, probablemente no muy lejano, en el que el RU solicite su reingreso en la UE, y con el procedimiento que nuestros diplomáticos deben de saber plantear con la energía y determinación necesarias si quieren defender, como es su obligación, nuestros más sagrados intereses. Aunque las dudas inunden nuestra alma. Y por justificados motivos.

Nuestro problema en Gibraltar se puede desglosar en dos partes principales:

-Un flagrante incumplimiento de lo acordado en el Tratado de Utrecht. (Algo que podría ser motivo de actualización).

– Una flagrante y progresiva invasión del territorio españolen el istmo donde se construyó el aeropuerto, apropiación indebida de la mitad de las aguas de la bahía de Algeciras, definición de un mar territorial de tres millas a levante del Peñón.(Algo que podría ser motivo de “casus belli” para cualquier país europeo, RU incluido).

La conculcación permanente del Tratado de Utrecht y el afán expansionista del RU alrededor de su colonia, alimenta en los españoles unacontinua sensación de frustración y malestar permanente que impide una buena relación del RU con España, muy por encima de las voluntaristas palabras, e incomprensibles sonrisas, de nuestros diplomáticos cuando tratan este grave asunto con sus homólogos británicos. Con una declarada incapacidad de reclamar lo que es nuestro los políticos españoles, salvo contadas excepciones, parecen considerar que es mejor rendirse ante un problema que les parece imposible de solucionar que luchar por la integridad territorial de la nación que representan.

Debemos insistir:

  • La soberanía de derecho sobre la colonia de Gibraltar es de España.
  • La soberanía de hecho, obtenida por usurpación y mantenida mediante permanente amenaza del uso de la fuerza, es inglesa. Título que no es suficiente para que el RU conculque, a discreción, los derechos territoriales de uno de sus más importantes aliados. Esta es la misma soberanía que ejerce un país invasor sobre el invadido. Es una soberanía necesariamente limitada en el tiempo.

Porque, después de todo, lo que España se vio obligada a aceptar en Utrecht fue ceder la propiedad de un terreno, no su soberanía, como el RU interesadamente quiere hacer creer al mundo entero para justificar las injustificables medidas que adopta para perpetuar la posesión de su colonia.

Si por simple conveniencia política local abandonamos la histórica reclamación, olvidándonos del carácter militar de la colonia, estaremos  desautorizando, de hecho, a las propias Naciones Unidas. Si ante la opinión pública mundial demostramos, por la fuerza de los hechos consumados, que para nosotros lo más importante es el establecimiento de una zona de prosperidad compartida, si aceptamos además que La Línea y su entorno se integren de hecho en la colonia no estaremos defendiendo nuestra integridad territorial como siempre fue la norma entre nosotros.

También parece necesario y conveniente abrir una línea de negociación con el RU, con toda la firmeza y asertividad que se puede exigir diplomáticamente en casos de extrema gravedad, para hacerle ver que su permanente conducta prepotente en contra de nuestros más sagrados intereses, fieles aliados dentro de la OTAN, es una permanente anomalía diplomática y estratégica que nunca será aceptada por España. El RU debe de tener muy presente que una falta de colaboración y entendimiento con España puede conducir al cierre automático de la verja, sin que ello impida la adopción de medidas más graves si las circunstancias así lo aconsejan.

Lo más irritante para los españoles es que el RU no se limite a lo acordado estrictamente en el Tratado de Utrecht, sino que se salga completamente de lo acordado actuando como si Gibraltar fuese territorio inglés, pero sin querer reconocerlo oficialmente porque de momento al parecer no le conviene.Su concepto de soberanía de hecho le permite promulgar en la zona un marterritorial que en ningún caso le corresponde.

Entra dentro de lo natural que el RU haga lo que crea más conveniente para defender sus intereses, aunque lo hagan en contra de un aliado y en contra de toda lógica y derecho. Lo que es difícil de entender es que, por nuestra parte, no hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para defender los nuestros que se resumen en recuperarla colonia a la mayor brevedad posible. Y es esta actitud, pasiva y timorata, la verdadera causa de la permanencia en el tiempo del hecho colonial y todos los problemas de seguridad que entraña para España. Es decir, somos nosotros los verdaderos culpables de nuestros males y no tanto los “aliados”, dentro y fuera de la OTAN, que se aprovechan de ellos.

Y termino este pequeño escrito con un ruego al centro de estudios, o “think tank” conocido como Real Instituto Elcano con sede en Madrid desde el año 2001. Si una de las principalesmisiones de este Instituto es proporcionar sobre España análisis e información de calidad, necesariamente objetivos, me permito recomendarle que no vuelva a publicar bajo sus auspicios trabajos que insisten en la idea de que el verdadero interés de España reside precisamente en dejar de reclamar al RU la devolución de la colonia de Gibraltar y que ésta permanezca para siempre en poder del país colonizador. Si los analistas de este Instituto no encuentran escritos y propuestas que puedan plantear con la objetividad debida será mejor que se olviden de este pequeño trocito de España que llamamos Gibraltar.

Madrid, 1 de junio 2023

Aurelio Fernández Diz CN (R)

Asociación Española de Militares Escritores (AEME)

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TRES ARTÍCULOS PARA EL FUTURO DE UNA NACIÓN: MONARQUÍA Y FUERZAS ARMADAS. General de Divisió (R.) Rafael Dávila Álvarez

Publicados en estos últimos días y a petición de muchos de nuestros lectores volvemos a editar estos tres artículos por la gran gran repercusión que han tenido y la buena acogida de lectores. Agradecido a todos por ello, conviene tener estas cosas muy presentes  a la hora de tomar una decisión de futuro. Ahora está en nuestras manos. No desperdiciemos la oportunidad.

LA III REPÚBLICA ESPAÑOLA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Se trata de «Meterle mano» a la Ley Fundamental del Estado, dinamitar un documento que para ellos fue siempre temporal y así recuperar el proyecto que forma el cuerpo y el alma del Partido Socialista para España: el federalismo republicano. Fue algo diseñado en el tiempo, premeditado, que sigue sus pasos con gran capacidad de adaptación e inteligente puesta en escena. Dispuestos a hacerlo y si necesario fuere con la dinamita que sobró en 1934.

«Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos», sentenció Tierno Galván. Clara premonición del arte de imponerse en política que nadie maneja como esa mezcla de socialismo, comunismo y populismo español que nunca nos ha dejado crecer. Ninguno de ellos, ni siquiera por partes o en conjunto, son un sistema moderno, sino camaleónico capaces de todo, de acabar con todo.

Aquello conocido como la Transición no tenía verdadero interés como tal, su anhelo no era la democracia en sí ni la Constitución aprobada, sino el Partido con los tiempos calculados.

Una España a su medida que debería ser primero una venganza por aquellos tiempos que fueron. Entonces no interesaba una remodelación ni futuro alguno, sino ganar lo que habían perdido; luego vendría lo demás. No había prisa, sino objetivos.

Se requería algo indispensable y en ello se esforzaron con resultado sobresaliente: dinero, el capital del Estado. No era algo nuevo. Estaban preparados. Sabían hacerlo y su proyecto no consistía en la simpleza de tener dinero, sino en dominar la producción del dinero, la riqueza y su poder de distribución. No poseer empresas, sino a los que las financian y a los que las agitan; de camino crear las más punteras en el poder del dominio. Comunicación y tecnología son poderosas armas. Echen cuentas.

Apoderarse del conjunto de la Administración fue fácil a base de ocupar los puestos intermedios de la misma, los segundos y terceros escalones, convertirlos en herencias funcionariales.

Enumerar el asalto al Poder Judicial, comprobar que el Gobierno se constituye desde el independentismo, la delincuencia y el terrorismo, ha sido muestra palpable y sin límites del camino a seguir. Pero eso es cuestión a tratar con más detalle, en otro momento, no sin antes señalar que es la dinamita fundamental en el derribo de la nación y la consiguiente piedra maestra de la nueva construcción a base de naciones independientes con el único matiz aglutinador del poder socialista, comunista y populista.

Destruir lo construido, dominar esa destrucción para, después de sortearse la capa, vengarse y repartirse los despojos. Partir y repartir siempre desde un único objetivo: controlar el descontrol desde la máquina del Estado que debe funcionar con un solo mecanismo de poder que aúne la información delicada, lo económico (en su totalidad, dentro y fuera) y la administración de justicia.

El 14 de abril de 1931 puede interpretarse en clave actual en la figura de un Rey sacrificado y expulsado de España del que no sabemos a ciencia cierta la relación que mantiene con su hijo, actual Rey de España. Es algo premeditado y dirigido, un primer paso, una toma de contacto y valoración de futuro para la llegada de la hora de tocar la pieza clave en la incuestionable reforma de la Constitución que tarde o temprano se producirá.

Al finalizar la guerra civil fueron muchas las voces que pedían el regreso a la Monarquía tradicional, aunque hubo tantas o más que soñaban con otra cosa o no veían a España preparada para asumir riesgos.

El año 1947 se despejaba parte de la incógnita. España se constituía en reino y en un Estado católico: «España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino».

La jefatura del Estado correspondía a Franco con la prerrogativa de proponer a las Cortes la persona que debía ser llamada en su día a sucederle, a título de rey o de regente y su posible revocación.

En 1969 todo quedaba claro; ya habría sucesor: «Por todo ello, estimo llegado el momento de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día o sucederme, a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino, y en el que concurren las demás condiciones establecidas en el artículo noveno de la Ley de Sucesión».

A la muerte de Franco y ante las dudas de un juramento y la obligada legalidad a cumplir hubo incertidumbre.

Los escrúpulos fueron superados en aquella frase que se hizo famosa de Torcuato Fernández Miranda: «Desde la Ley a la Ley a través de la Ley».

Llegó la Constitución, antes de lo previsto al ser impulsada por el Rey:

«España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria».

Y todo quedó formado con «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica».

Todo parecía partir de nuevo, de cero, una nueva España, una Transición modélica, exportable decían.

Conviene recordar que desde la primera Constitución de 1812 ninguna  ha sido cambiada de acuerdo con los mecanismos en ellas previstos, sino simplemente abrogadas por las bravas y sustituidas por otra. Con un sola excepción: Las Leyes Fundamentales de Franco que sí se derogaron según sus mecanismos: de la Ley a la Ley.

Hasta ahora esto es Historia.

El contenido de las leyes de memoria histórica y de memoria democrática ha sido la colocación de los barrenos. Falta solo encender la mecha. No es difícil modificar la Constitución; no es ni necesario. La prueba fue 1931. Se hace y la calle lo aprueba; luego aprueba otra Constitución y fin de aquello y comienzo de otra cosa. Aquí no ha pasado nada.

Nunca pasa nada y las pruebas, por si acaso, se han ido llevando a cabo durante estos años y anotando con sumo cuidado las reacciones para en su momento saber tomar el control. El pueblo español, por lo tanto, ya está vacunado y en condiciones de asumir cualquier cosa.

Se ha admitido como partido a los que asolaron con las pistolas y bombas al conjunto de la sociedad española.

Se ha admitido la independencia, la ruptura de España, se ha cedido la soberanía, la Constitución ha sido raptada por un Tribunal de carácter político.

Se ha admitido que sean los independentistas los que gobiernan el territorio a independizar y se ha modificado la ley para que les sea posible y fácil lograrlo.

España ha dejado de ser Católica, algo que pesaba tanto o más que la Corona.

Montesquieu ¿Mande?

La Corona y el Rey que hizo posible una España democrática, supo mantener la unidad de España y su prestigio internacional han sido tratados como delincuentes, lo que ya empezó con Alfonso XIII y no han olvidado.

España es un cementerio con su sepulturero en funciones y donde además de desenterrar a los muertos se ha abierto el agujero que conduce a los infiernos, ese que dicen está en el Monasterio de El Escorial, cerca de donde vivió Lucifer antes de ser expulsado de los Cielos, infierno cuya entrada tapó Felipe II.

Visto lo visto no creo que nadie dude del camino abierto que acabamos de destapar. Queda avalado con datos, solo son algunos, incuestionables.

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Por sus obras los conoceréis.

 

LA TRANSFORMACIÓN DE LOS EJÉRCITOS EN ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Hace ya muchos años que la maniobra para cambiar el pasado y el futuro de la nación española se puso en marcha tal y como se había previsto que fuese una vez que la Transición y la Constitución aprobada en 1978 cumpliesen su cometido de puente hacia el verdadero objetivo con el nuevo concepto político de lo que debería ser la nación más antigua de Europa. Los perros tiraban de un lado y del contrario, «una escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada ejercida desde sus extremos».

Todo lo que entonces ocurrió fue intencionado: una transición a la espera de que desapareciesen unas generaciones que no estaban dispuestas a admitir la ruptura de la unidad de España, el feroz ataque a su religión y el final de su forma de Gobierno, la monarquía.

La idea fuerza fue asumir un periodo de preparación dirigido a las siguientes generaciones, moldear el futuro para tener preparado en su momento el paso a la República federal, la ruptura de la nación española y conceder a las autonomías que lo reclamasen su independencia en forma y manera que decidiesen, incluso admitiendo su total independencia o aceptando la violencia terrorista como camino político para el logro de sus objetivos. Consideraban que todo lo que ocurrió en España desde 1934 a 1975 tenía que desaparecer de la Historia y ser sustituido por otro relato, de forma que hubiese un nexo de unión entre 1931 y la situación actual. El año 2031, Centenario de la II República, era una fecha muy acertada para lograr ese objetivo de manera definitiva: España (?) republicana, nación de naciones, laica y roja (roja, republicana y laica dicen desde la política del terror).

De manera que la llamada «Transición» fue una farsa, un periodo transitorio dirigido sobre un escenario falso que permitiese ir eliminando los obstáculos que impedían lograr el objetivo final: acabar con cualquier vestigio de aquella España. Los obstáculos de entonces, tan conocidos, como la Iglesia, la Corona y el Ejército tenían que ser neutralizados de manera lenta, eficaz e irreversible. El poder económico era una clave esencial. Requería tiempo y sagacidad para hacerse con su control e introducirse además en la administración general y de justicia. También en los Ejércitos.

Las llamadas Fuerzas Armadas eran uno de los obstáculos más fuertes y peligrosos a desmontar. Fueron capaces de correr el riesgo de ir a por ellas ya que el objetivo lo merecía. Si se lograba, la victoria era segura.

El 23F está sin esclarecer, pero no el cui prodest. Más claro es quién estaba tras las bambalinas lo que no deja lugar a la más mínima duda de las intenciones.

Las Fuerzas Armadas eran el objetivo a batir antes de llevar a cabo el gran cambio y a ello iban a colaborar todos los partidos políticos. Unos con su objetivo rotundo y claro, otros con su melifluo proceder y miedo a la pérdida de las ventajas que creían tener. Hay una prueba irrefutable del proceso seguido para desmantelar los ejércitos: el libro escrito por el primer socialista que manejó desde el ministerio de Defensa a las Fuerzas Armadas. Todo quedó escrito antes de meter la mano en la caja (entiéndase del piano). En el libro de Narcís Serra Serra La transición militar. Reflexiones en torno a la reforma democrática de las fuerzas armadas se expone un detallado guión del proceso a seguir con los ejércitos hasta conseguir llevarlos a donde ellos querían. Se ha cumplido a rajatabla, por ellos y por todos, sin salirse ni un ápice del guión marcado. Solo extraigo un párrafo del libro: ‹‹El caso español aconseja que las reformas (se refiere a las reformas militares) se inicien en el campo del control económico, que ayuda a imponer orden en la actividad económica de los ejércitos y a programar su actuación. En este campo, los civiles son más expertos y su intervención puede dar resultados positivos a corto plazo››. El resultado ha sido una deuda desorbitada en el ministerio de defensa y llevar al borde del colapso a las unidades militares.

Tuvo (tuvieron) la desfachatez de decir: ‹‹En este campo (el económico), los civiles son más expertos y su intervención puede dar resultados positivos a corto plazo›› (por sus hechos los conoceréis). Ahí están los resultados.

Los ejércitos de España eran para ellos vetustos y peligrosos por su amor a España y estar lleno de virtudes como el honor, el valor, rigor y estar dispuestos a defender la unidad de la nación, su integridad territorial y el respeto a la Ley incluso dando la vida. Algo insoportable para caminar hacia el poder de los tres poderes.

Se lanzó un contundente ataque sobre las Fuerzas Armadas con objetivos intermedios con la sibilina intención de que no se notase la dirección principal de aquellos ataques. La vista puesta en leyes de personal que atacaron lo medular de las viejas tradiciones e igualaron a las unidades para así enterrarlas y cortar las raíces que las engarzaban hasta los Tercios de Flandes. Confundir y fundir los valores tradicionales sustituyéndolos por fidelidades políticas con trampas enmascaradas con escusas democráticas. Las sucesivas leyes de personal dividieron, confundieron y enfrentaron a unos y otros.

Se inventó una cultura militar alejada de las tradiciones, de los hechos de armas heroicos, se cambiaron nombres, se suprimieron e inventaron otros, y hasta el paradigma del guerrero fue hábilmente cambiado: el infante armado por el desarmado, el fusil y bayoneta por la meliflua figura que ya se ha impuesto en la sociedad. A nadie ya le llama la atención que la figura del soldado de emergencias se imponga a la del legionario.

Cambio de nombres, de cultura militar, de objetivos, de credos y tradiciones hasta alcanzar la madurez del proceso: la enseñanza militar.

En la enseñanza quedó eso «enseñanza», no sabemos de qué, y se redujo a mínimos inservibles lo que es «enseñanza militar».

Ese ha sido su gran triunfo que analizaremos en otro artículo. Lo expuesto hasta aquí es tan evidente que lo siguiente ha venido rodado hasta dar pie a una enseñanza militar que forma en otra cosa distinta a lo militar y que cada vez ahonda más en una formación cuya finalidad está por ver.

En cualquier caso recordemos al bueno de Spinoza: «Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere». Es decir «No ridiculizar ni lamentar ni maldecir, sino entender».

En esa línea, para que nadie nos señale con premeditación, en un próximo artículo analizaremos la actual enseñanza militar, porque a pesar de los pesares nuestros oficiales y suboficiales siguen manteniendo el mismo espíritu que nos ha caracterizado desde los Tercios de Flandes y cada vez se acrecienta más su vocación de servicio y amor a España en su unidad e integridad territorial.

¿Por qué será?

El amor a España se transmite de generación en generación y los centinelas se pasan la consigna… ¡Alerta está…!

 

LA ENSEÑANZA EN LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Si algo hay que hace grande a una nación y a sus ciudadanos es la excelencia en tres asuntos de Estado: la Educación, la política Exterior y sus Fuerzas Armadas. Todo lo demás se le dará por añadidura.

Es por ello que cada vez que llega un Gobierno a ponerse al mando de la nación se cambian la ley de Educación, el rumbo de exteriores se pierde en un caos político y se le da media vuelta a los ejércitos para que miren en dirección contraria. Es evidente que a día de hoy son asignaturas pendientes para el Estado español.

Siempre hubo un paradigma dialéctico con las Fuerzas Armadas: un modelo institucional u ocupacional. Pulso moral de la nación, o empresa estatal con cuenta de resultados (políticos y económicos).

Aquí hace ya algunos años, —los suficientes para que el daño sea irreversible— la idea ha sido retirarlas de su misión fundamental y utilizarlas como melifluo instrumento de una ideología.  También queda claro que gastar en ellas debe ser testimonial, lo mínimo.

Claro que nuestros aliados piden y exigen y…

Claro que las Fuerzas Armadas no pueden corregir sus deficiencias materiales y morales de un año para otro, pasan los años  y…

Claro que la Defensa, que es un asunto de Estado, de la Nación, no se improvisa y…

Claro que un día estalla la guerra y…

Sin duda quien decide, si preciso fuera, entregar su vida en defensa de España se aleja del modelo material, de la cuenta de resultados, para introducirse de lleno en el mundo axiológico donde es difícil se asiente la rentabilidad económica.

La milicia en su pureza no es la industria militar. La milicia en su pureza no es una empresa ni una cuenta de resultados ni la enseñanza debe ajustarse a exclusivos parámetros del mundo de la enseñanza civil. El argumento es muy sencillo: aquí se viene a entregar la vida en su concepto más amplio «si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España», compromiso desconocido en cualquier otro empleo público o privado.

La base de unos ejércitos capacitados y moralmente fuertes depende en su mayoría de dos aspectos: la enseñanza y el apoyo que reciba de la nación. En la vida militar no priman los intereses individuales, sino los nacionales, no hay ideologías, sino respeto a la Ley que enmarca al conjunto de la nación, el respeto a la Constitución y por tanto a la misión que esta les asigna. El militar no cumple y obedece por afectos ni por ideologías, sino por cumplimiento del deber legalmente establecido y ello bajo conceptos morales y virtudes tradicionales. Tiene su misión definida de manera clara y rotunda en el Título Preliminar de la Constitución.

La evolución hacia otra forma de entender la milicia —modo ocupacional, desmotivador— se puso en marcha con lo más preciado, con lo que a la larga daría sus frutos: la enseñanza militar.

Con falsos argumentos se ha justificado la necesidad de un cambio alegando torticeras razones: las raíces históricas, las tradiciones y los valores militares se enarbolan como una supremacía que pretende ser un «poder militar». Falso a todas luces.

La mayor virtud de un soldado es la humildad:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

La reforma de la enseñanza militar, como dije en mi anterior artículo La transformación de los Ejércitos de España, era motivo de especial tratamiento, la victoria sería a medio y largo plazo, pero había que ir despacio y con cuidado. Les daba miedo acometerla. Se halla incluida en ese nuevo concepto llamado «escuela democrática» velo que oculta la manipulación para adaptar las futuras generaciones a un pensamiento alejado del esfuerzo y el sacrificio, bases de la carrera militar.

Decía Ortega y Gasset que el militar actual era un guerrero deformado por el industrialismo. De eso hace ya muchos años. Por eso a Europa la guerra le ha pillado con el pie cambiado y a España con los pies en la dirección contraria. ¡Si hoy nos viese o definiese…!

Así se entiende el desarme de Europa. Con las armas rendidas: «…vieron un tropel de ratones hambrientos que por la noche les había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras».

Confiamos nuestra defensa a otros y bebimos y comimos hasta caer en un sueño profundo. «Nos prometieron cincuenta navíos, pero nos engañaron enviándonos solo uno de verdad y cuarenta y nueve de juguete, con muñecos por tripulantes, que el capitán arrojó al pasar cerca de la costa…»

No creo que haya una carrera de mayor complejidad, ninguna, como la militar. ¿Argumentos? Solo uno: en las guerras actuales participa toda la sociedad, todas las profesiones son actores de la guerra sea cual sea la actividad sin que nadie quede fuera del conjunto, nadie. Pero ese conjunto de nada sirve ni nada logra si no está mandado y además bien mandado que no es otra cosa que extrayendo lo mejor de cada uno lograr la excelencia del conjunto haciéndolo vencedor.

¿Estamos formando: militares?: «Junto a esa formación militar, será requisito para acceder a las escalas de oficiales obtener un título de grado universitario y para las escalas de suboficiales, una titulación de formación profesional de grado superior.” (Ley 39/2007 de la carrera militar, preámbulo, V)».

Sustancial cambio con la excusa del necesario ajuste para cumplir con el Plan Bolonia. ¿Era necesario? ¿No eran autosuficientes las Fuerzas Armadas para impartir su Grado? ¿No disponen de autorizados profesores con titulación y Centros más que excelentes?

Fue la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, la que definió un sistema de enseñanza militar integrado en el sistema educativo general y, por lo tanto debería adaptarse a los parámetros que regulan la enseñanza en dicho sistema, tanto en su nivel universitario (oficiales) como en el de la formación profesional de grado superior (suboficiales). Las leyes 17/1999 de régimen de personal de las FAS y la Ley 39/2007 de la carrera militar terminaron de ajustar la enseñanza militar. Entre los diversas posibilidades para adaptarse al nuevo sistema educativo se eligió la peor, ¿intencionadamente?

No es necesario explicar todo el proceso harto complejo. Solo es necesario decir que si antes se salía teniente o alférez de navío de las academias militares después de cuatro o cinco años de única y estricta formación militar hoy es necesario obtener en el mismo tiempo el grado de Ingeniería de Organización Industrial, Ingeniería Mecánica o Ingeniería de Organización Industrial. Con lo que durante los cuatro primeros años de formación el 75% del tiempo se dedica a la ingeniería con profesorado exclusivamente civil olvidando el peso que requiere la formación militar.

Ahora se estudian tres carreras en cinco años: ingeniero, militar ¿y técnico en emergencias o algo parecido? Lo militar es absolutamente secundario.

La Enseñanza en lo militar —Grado universitario, Plan Bolonia—, ha sido un estrepitoso fracaso. Equiparación ¿Para qué? Tenemos el criterio de que un Ejército es mejor o peor no por sus mandos y soldados sino por el material que tiene con lo que la formación de sus oficiales pasa a un segundo plano. Más técnica que humanística.

¿Pasamos a un nuevo modelo que se implanta: el de los ejércitos/empresa como Wagner? Supongo que los ejércitos están desarrollando el modelo o al menos pensando en las cosas que se ven. La técnica y la ciencia han matado a la guerra y a lo que de humanitario debe tener una guerra.

El Plan Bolonia ha sido un fracaso en lo militar, una innecesaria cesión de la formación militar no al mundo académico, sino al político. Politizar la milicia es utilizarla para unos fines ideológicos y la defensa de una nación está por encima de cualquier opción política.

Debe crearse un Centro Universitario propio de las Fuerzas Armadas con una docencia propia dependiente del ministerio de Defensa exclusivamente y con sus especialidades que integrasen al personal civil académico necesario.

En estos momentos falta fluidez académica, las relaciones Academia General Militar y Universidad dejan mucho que desear. El sentido que tenía el «espíritu de la General» desaparece cada día.

Déficit de oficiales en los empleos básicos y de mando directo de unidades porque se producen muchas bajas en las academias, los alumnos de letras tienen vedado su acceso a la carrera militar, la formación humanística ha desaparecido, la historia no es asignatura para el militar, la falta de vocaciones (vocación militar se entiende) es notoria. Nadie dice nada y lo peor: parece que todos estamos muy contentos.

Menos mal que la materia prima es excelente y nuestros oficiales suplen con su esfuerzo y amor a la profesión los déficits que encuentran en el proceso de formación. Contra el espíritu y la tradición no hay quien pueda.

«Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación».

Me llegan rumores de cambio. Esperemos porque ahora España entra en parálisis y después nadie sabe lo que vendrá.

Lo militar está fuera de la corriente de la modernidad, pero la guerra cada vez está más cerca. Es más que un incendio y más que una simple emergencia. Lo es todo.

P.D. Puedo adelantar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, consciente de las debilidades  del actual sistema de enseñanza militar de formación para el ingreso en la escala de oficiales ha constituido un grupo de trabajo en el que se incluyen miembros de la Universidad de Zaragoza, la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, la Academia General Militar y la Guardia Civil. Se trata de diseñar un nuevo modelo formativo de la enseñanza militar de formación para oficiales.

El objetivo es crear un nuevo grado universitario que se adapte al nuevo perfil de egreso definido por el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército. Habrá una mayor carga humanística, en detrimento de las científicas, siempre con unos conocimientos profusos en las nuevas tecnologías, el liderazgo centrado en el Mando Orientado a la Misión y la gestión de la información y el conocimiento.

En la actualidad se trabaja en la memoria de verificación del nuevo grado que, ya redactada y presentada, está en proceso de aprobación por la Agencia de calidad y prospectiva universitaria de Aragón (ACPUA).

Una excelente noticia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 junio 2023

Elecciones en julio con la venia de Marruecos (Publicado en el Periódico digital El Debate)

 

 

Pocos saben la estrecha relación que existe entre Gibraltar, Ceuta, Melilla, País Vasco y Cataluña. Menos saben que España y Reino Unido estuvieron a punto de firmar un acuerdo para la cosoberanía de Gibraltar y que fue José María Aznar, entonces presidente del Gobierno de España, el que se echó atrás cuando el acuerdo estaba muy avanzado y a punto de cerrarse.
Durante la Conferencia Ministerial Euromediterránea de la Unión Europea celebrada en Valencia en abril de 2002 se cerraron los principios básicos del acuerdo solo a la espera del visto bueno de los respectivos jefes de Gobierno para a continuación pasar a redactar el texto. Por cierto, en contraposición a aquella conferencia se celebraba, a la vez y en el mismo lugar, el Encuentro Euromediterráneo de la Izquierda, que pretendía erigirse en foro alternativo a la Conferencia Ministerial con ponencias relativas a la autodeterminación del Sáhara y el caso palestino, y con la participación de eurodiputados socialistas.
Todo aquello no pasó desapercibido para el Reino de Marruecos, que estuvo permanentemente vigilando las negociaciones sobre Gibraltar para apuntarse a algo parecido con Ceuta, Melilla y Peñones, pero con el matiz de que ellos lo harían por imposición; a la fuerza ahorcan.
José María Aznar se negó a última hora a seguir las discusiones sobre el acuerdo de cosoberanía, seguramente por temor a la reacción de Marruecos, País Vasco y Cataluña. La excusa fue «o todo o nada»; y fue nada. Marruecos pediría lo mismo para Peñones, Ceuta y Melilla y los independentistas algo parecido a la cosoberanía como primer paso para su independencia. Así vendría tiempo después el Plan Ibarretxe: «Dejar de ser una Comunidad autónoma para convertirse en un Estado libre asociado» (España Estado confederal).
Lo más grave fue que Aznar no calculó la reacción del Rey de Marruecos que, sin contar con nadie, ni con sus generales, ocupó en el mes de julio de ese año el islote Perejil, dispuesto a seguir presionando sobre los Peñones, Ceuta y Melilla. La reacción española no fue suficiente, quizá hubiese ido a más, pero la intervención, información y seguridades dadas a España por el Secretario de Estado americano, general Colin Powell hizo a Marruecos desistir de su objetivo y las Fuerzas Armadas españolas recuperaron Perejil (con toda clase de garantías).
Perdimos una oportunidad histórica para recuperar el Peñón que, según el acuerdo alcanzado con el Reino Unido y con España dentro de Gibraltar, se revisaría pasados unos años con lo que podría con el tiempo haber pasado a manos españolas.
Aquello fue un error histórico ocultado a la opinión pública. Perdimos la oportunidad de volver a Gibraltar. Perdimos dejar sentada con rotundidad la postura del Gobierno español ante los independentismos e intentos, –por parte de quien fuese desde dentro o fuera– de romper la integridad territorial. En definitiva dejar claro que España era una nación fuerte que no se dejaba intimidar.
Una crisis cerrada en falso que no era la primera por parte de Marruecos ni será la última. Lo mismo para los independentismos cada vez más envalentonados.
Gibraltar fue una cuestión de oportunismo por parte de los separatistas. Mezclar Gibraltar con Ceuta y Melilla es un viejo truco del soberano marroquí que sale a relucir históricamente cuando más le conviene o cuando ve la más mínima grieta en el sistema político español.
Este es el momento. Las actuales negociaciones sobre Gibraltar a raíz del Brexit, lo sucedido con las papeletas por correo en las votaciones en Melilla, unas elecciones con peligrosos resultados en el País Vasco, un independentismo catalán que aprovechará el momento de desaliento político para provocar y agitar la situación, son el caldo de cultivo ideal para que vuelva a aparecer el clima de provocación ya conocido.
No sabemos cómo ni cuándo, pero conviene estar muy atento porque todo lo relacionado con Marruecos últimamente es confuso y lleno de secretismos. Repetirá la vieja historia y en esta ocasión no sabemos cómo ni dónde.
Nuestro actual embajador en Marruecos, que sabe muy bien de lo que hablamos, tendrá todos los detalles de la actual situación y relaciones.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

LA ENSEÑANZA EN LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo hay que hace grande a una nación y a sus ciudadanos es la excelencia en tres asuntos de Estado: la Educación, la política Exterior y sus Fuerzas Armadas. Todo lo demás se le dará por añadidura.

Es por ello que cada vez que llega un Gobierno a ponerse al mando de la nación se cambian la ley de Educación, el rumbo de exteriores se pierde en un caos político y se le da media vuelta a los ejércitos para que miren en dirección contraria. Es evidente que a día de hoy son asignaturas pendientes para el Estado español.

Siempre hubo un paradigma dialéctico con las Fuerzas Armadas: un modelo institucional u ocupacional. Pulso moral de la nación, o empresa estatal con cuenta de resultados (políticos y económicos).

Aquí hace ya algunos años, —los suficientes para que el daño sea irreversible— la idea ha sido retirarlas de su misión fundamental y utilizarlas como melifluo instrumento de una ideología.  También queda claro que gastar en ellas debe ser testimonial, lo mínimo.

Claro que nuestros aliados piden y exigen y…

Claro que las Fuerzas Armadas no pueden corregir sus deficiencias materiales y morales de un año para otro, pasan los años  y…

Claro que la Defensa, que es un asunto de Estado, de la Nación, no se improvisa y…

Claro que un día estalla la guerra y…

Sin duda quien decide, si preciso fuera, entregar su vida en defensa de España se aleja del modelo material, de la cuenta de resultados, para introducirse de lleno en el mundo axiológico donde es difícil se asiente la rentabilidad económica.

La milicia en su pureza no es la industria militar. La milicia en su pureza no es una empresa ni una cuenta de resultados ni la enseñanza debe ajustarse a exclusivos parámetros del mundo de la enseñanza civil. El argumento es muy sencillo: aquí se viene a entregar la vida en su concepto más amplio «si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España», compromiso desconocido en cualquier otro empleo público o privado.

La base de unos ejércitos capacitados y moralmente fuertes depende en su mayoría de dos aspectos: la enseñanza y el apoyo que reciba de la nación. En la vida militar no priman los intereses individuales, sino los nacionales, no hay ideologías, sino respeto a la Ley que enmarca al conjunto de la nación, el respeto a la Constitución y por tanto a la misión que esta les asigna. El militar no cumple y obedece por afectos ni por ideologías, sino por cumplimiento del deber legalmente establecido y ello bajo conceptos morales y virtudes tradicionales. Tiene su misión definida de manera clara y rotunda en el Título Preliminar de la Constitución.

La evolución hacia otra forma de entender la milicia —modo ocupacional, desmotivador— se puso en marcha con lo más preciado, con lo que a la larga daría sus frutos: la enseñanza militar.

Con falsos argumentos se ha justificado la necesidad de un cambio alegando torticeras razones: las raíces históricas, las tradiciones y los valores militares se enarbolan como una supremacía que pretende ser un «poder militar». Falso a todas luces.

La mayor virtud de un soldado es la humildad:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

La reforma de la enseñanza militar, como dije en mi anterior artículo La transformación de los Ejércitos en España, era motivo de especial tratamiento, la victoria sería a medio y largo plazo, pero había que ir despacio y con cuidado. Les daba miedo acometerla. Se halla incluida en ese nuevo concepto llamado «escuela democrática» velo que oculta la manipulación para adaptar las futuras generaciones a un pensamiento alejado del esfuerzo y el sacrificio, bases de la carrera militar.

Decía Ortega y Gasset que el militar actual era un guerrero deformado por el industrialismo. De eso hace ya muchos años. Por eso a Europa la guerra le ha pillado con el pie cambiado y a España con los pies en la dirección contraria. ¡Si hoy nos viese o definiese…!

Así se entiende el desarme de Europa. Con las armas rendidas: «…vieron un tropel de ratones hambrientos que por la noche les había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras».

Confiamos nuestra defensa a otros y bebimos y comimos hasta caer en un sueño profundo. «Nos prometieron cincuenta navíos, pero nos engañaron enviándonos solo uno de verdad y cuarenta y nueve de juguete, con muñecos por tripulantes, que el capitán arrojó al pasar cerca de la costa…»

No creo que haya una carrera de mayor complejidad, ninguna, como la militar. ¿Argumentos? Solo uno: en las guerras actuales participa toda la sociedad, todas las profesiones son actores de la guerra sea cual sea la actividad sin que nadie quede fuera del conjunto, nadie. Pero ese conjunto de nada sirve ni nada logra si no está mandado y además bien mandado que no es otra cosa que extrayendo lo mejor de cada uno lograr la excelencia del conjunto haciéndolo vencedor.

¿Estamos formando: militares?: «Junto a esa formación militar, será requisito para acceder a las escalas de oficiales obtener un título de grado universitario y para las escalas de suboficiales, una titulación de formación profesional de grado superior.” (Ley 39/2007 de la carrera militar, preámbulo, V)».

Sustancial cambio con la excusa del necesario ajuste para cumplir con el Plan Bolonia. ¿Era necesario? ¿No eran autosuficientes las Fuerzas Armadas para impartir su Grado? ¿No disponen de autorizados profesores con titulación y Centros más que excelentes?

Fue la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, la que definió un sistema de enseñanza militar integrado en el sistema educativo general y, por lo tanto debería adaptarse a los parámetros que regulan la enseñanza en dicho sistema, tanto en su nivel universitario (oficiales) como en el de la formación profesional de grado superior (suboficiales). Las leyes 17/1999 de régimen de personal de las FAS y la Ley 39/2007 de la carrera militar terminaron de ajustar la enseñanza militar. Entre los diversas posibilidades para adaptarse al nuevo sistema educativo se eligió la peor, ¿intencionadamente?

No es necesario explicar todo el proceso harto complejo. Solo es necesario decir que si antes se salía teniente o alférez de navío de las academias militares después de cuatro o cinco años de única y estricta formación militar hoy es necesario obtener en el mismo tiempo el grado de Ingeniería de Organización Industrial, Ingeniería Mecánica o Ingeniería de Organización Industrial. Con lo que durante los cuatro primeros años de formación el 75% del tiempo se dedica a la ingeniería con profesorado exclusivamente civil olvidando el peso que requiere la formación militar.

Ahora se estudian tres carreras en cinco años: ingeniero, militar ¿y técnico en emergencias o algo parecido? Lo militar es absolutamente secundario.

La Enseñanza en lo militar —Grado universitario, Plan Bolonia—, ha sido un estrepitoso fracaso. Equiparación ¿Para qué? Tenemos el criterio de que un Ejército es mejor o peor no por sus mandos y soldados sino por el material que tiene con lo que la formación de sus oficiales pasa a un segundo plano. Más técnica que humanística.

¿Pasamos a un nuevo modelo que se implanta: el de los ejércitos/empresa como Wagner? Supongo que los ejércitos están desarrollando el modelo o al menos pensando en las cosas que se ven. La técnica y la ciencia han matado a la guerra y a lo que de humanitario debe tener una guerra.

El Plan Bolonia ha sido un fracaso en lo militar, una innecesaria cesión de la formación militar no al mundo académico, sino al político. Politizar la milicia es utilizarla para unos fines ideológicos y la defensa de una nación está por encima de cualquier opción política.

Debe crearse un Centro Universitario propio de las Fuerzas Armadas con una docencia propia dependiente del ministerio de Defensa exclusivamente y con sus especialidades que integrasen al personal civil académico necesario.

En estos momentos falta fluidez académica, las relaciones Academia General Militar y Universidad dejan mucho que desear. El sentido que tenía el «espíritu de la General» desaparece cada día.

Déficit de oficiales en los empleos básicos y de mando directo de unidades porque se producen muchas bajas en las academias, los alumnos de letras tienen vedado su acceso a la carrera militar, la formación humanística ha desaparecido, la historia no es asignatura para el militar, la falta de vocaciones (vocación militar se entiende) es notoria. Nadie dice nada y lo peor: parece que todos estamos muy contentos.

Menos mal que la materia prima es excelente y nuestros oficiales suplen con su esfuerzo y amor a la profesión los déficits que encuentran en el proceso de formación. Contra el espíritu y la tradición no hay quien pueda.

«Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación».

Me llegan rumores de cambio. Esperemos porque ahora España entra en parálisis y después nadie sabe lo que vendrá.

Lo militar está fuera de la corriente de la modernidad, pero la guerra cada vez está más cerca. Es más que un incendio y más que una simple emergencia. Lo es todo.

P.D. Puedo adelantar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, consciente de las debilidades  del actual sistema de enseñanza militar de formación para el ingreso en la escala de oficiales ha constituido un grupo de trabajo en el que se incluyen miembros de la Universidad de Zaragoza, la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, la Academia General Militar y la Guardia Civil. Se trata de diseñar un nuevo modelo formativo de la enseñanza militar de formación para oficiales.

El objetivo es crear un nuevo grado universitario que se adapte al nuevo perfil de egreso definido por el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército. Habrá una mayor carga humanística, en detrimento de las científicas, siempre con unos conocimientos profusos en las nuevas tecnologías, el liderazgo centrado en el Mando Orientado a la Misión y la gestión de la información y el conocimiento.

En la actualidad se trabaja en la memoria de verificación del nuevo grado que, ya redactada y presentada, está en proceso de aprobación por la Agencia de calidad y prospectiva universitaria de Aragón (ACPUA).

Una excelente noticia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Junio 2023

 

EL EJÉRCITO Y EL POLO Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Año 1900.-Antiguo picadero delCuadro Negro de Saumur (Francia).

El poeta y novelista inglés  Rudyard Kipling, que con 42 años ganó en 1907  el Premio Nobel de Literatura, describió a los caballos con gran ingenio, y  es en uno de sus libros, «Las mejores historias sobre caballos», donde  me inspiro para escribir estas notas.

Hoy el protagonista es el «Gato Maltés», jaca de polo del equipo del «Regimiento  Skidar» de Inglaterra  con guarnición en la India,  y protagonista de uno de los cuentos de  Kipling.

El polo es uno de los juegos  más antiguos del mundo y el primero en que se enfrentaron dos equipos. Nació en  Persia y de aquí se extendió a China y la India. Fue introducido en Francia por los caballeros que regresaban de las cruzadas hacia el año 1200, pero no se estableció hasta 1869 cuando los oficiales del 10º Regimiento de Húsares lo introdujeron en Inglaterra, concretamente en Aldesrhot, con el nombre de «Hockey a caballo». Lo había descubierto el mayor Mc. Cullch en la corte del Maharaná de Manipur, pequeño estado al noreste de la India entre Assam y Birmania, donde era el deporte nacional (concretamente en el valle de Cachar).

Decía Botín que el polo, para los cuatro jugadores de cada equipo, es un deporte maravilloso, aunque los caballos seguramente no lo crean así, pero   no le cabía la menor duda que para los jinetes era una práctica espléndida, y para los militares constituía un excelente medio para desarrollar las cualidades de seguridad, energía y decisión que todos debían tener.

Los caballos y yeguas que juegan al polo, perdón las llamadas «jacas» de polo,  aunque no son realmente jacas, ya que la mayoría sobrepasa las siete cuartas de alzada.

Dentro del terreno de juego de dimensiones: 250 por 150m., las condiciones necesarias que deben tener las jacas son: velocidad, agilidad, robustez, resistencia, y temperamento. Solo así podrán aguantar un «chukker», que es como se llaman cada uno de los cuatro períodos de ocho minutos en que se divide un partido de polo, separados por intervalos de tres para el cambio de caballo.

Los palos de polo, tacos  o «mazos» son de caña de junco de Malaca,  con una cabeza  o cigarro de madera, y del mismo material que la «bocha»(la bola).

Me contaron que en 1911, en  tierras africanas y durante los descansos entre  combates, los Tabores (Batallones) de Caballería de los gloriosos Grupos de Regulares Indígenas: Tetúan Nº1, Melilla Nº2, Ceuta Nº3, Larache Nº4 y Alhucemas Nº5, ya practicaban el polo en tierras africanas a lomos de caballos argelinos. Recuerdo  los apellidos de  algunos, Cabanillas, Torres-Pardo, los hermanos Sotto, los tenientes Pombo y González Gordón, y el inolvidable  conde le la Maza.

El polo es un juego varonil, noble, elegante, y que se juega a caballo. Si señores. Para jugar al polo hace falta montar mucho a caballo, con soltura, con resolución, con vista, con constancia para adiestrar y seleccionar las jacas. Por eso sería conveniente que se practicase en las unidades, pero  dudo mucho que arraigue en los militares de hoy.

Como dato curioso, a reseñar el segundo puesto del equipo español de polo compuesto por: El conde de la Maza, y los señores San Miguel, Figueras y Figueroa, en los Juegos de la VII Olimpíada, Amberes 1920. ( En este caso el polo estuvo presente como deporte demostración).

A destacar que en el partido de polo entre el Reino Unido y España en el Club Puerta de Hierro de Madrid en  1922, el equipo español estuvo representado por Alfonso XIII y el duque de Peñaranda, entre otros.

El primer encuentro militar en la península del que se tienen datos tuvo lugar el 16 de junio de 1924 en los terrenos de la Casa Real de Campo de Madrid. El 16 de marzo de 1925 se juega en la misma ciudad, el primer encuentro militar internacional en el Real Club de Puerta de Hierro. España ganó a Francia por 10 goles a 5. Inolvidable el equipo: teniente Cabeza de Vaca, capitán Navarro, capitán Olivares y el capitán marqués de Baztán.

Después vinieron los equipos regimentales que disputaban los campeonatos militares, y tomaban parte en las pruebas más destacadas  en esa época:  Copa de S.M. el Rey,  Copa del marqués de Villavieja,  la Copa de la Escuela de Equitación del Ejército, y los encuentros internacionales ante  un equipo de la guarnición inglesa en Gibraltar, que al parecer, las malas lenguas decían que, pertenecía al79º Regimiento de Infantería «The Queen’s Own Cameron Highlanders» de guarnición en las Tierras Altas de Escocia, y los partidos jugados contra equipos  franceses en Polo Club de Biarritz.

No cabe duda, que el desarrollo del polo en la gran familia militar de esos años, fue posible  al decidido entusiasmo de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, el primer monarca europeo que patrocinó el polo, y único, junto a Eduardo VII, que lo practicaba en  público. Jugaba, entre otros, en: el  «Madrid Polo Club», origen del que más tarde se llamaría«Real Club Polo de Puerta de Hierro», y en el «Real Polo Club de Barcelona».

Mucho antes, en 1820, uno de los treinta equipos de polo inscritos en la «Copa Abierta del Norte de la India», era el del «Regimiento IrregularIndígena  de InfanteríaSkidar», equipo reclutado en la India, pobre pero honesto. Disponían  de un lote de caballos baratos sacado a menudo de los  carros de campo de sus  vecinos.

Se enfrentaba en al gran final al gran favorito, uno de los considerados punteros, el equipo del «RegimientoArchangel»originario del Reino Unido.Contaba con media docena de caballos por jugador, que habían costado más de mil rupias cada uno, considerados como los mejores caballos de polo del norte de la India.

Los jugadores del «Skidar», suponiendo que no sufriesen accidentes, y aún teniendo en el equipo al gran caballo «gato maltés», solo disponían de un caballo de reserva.

Cada caballo tenía su «sais» (ordenanza o mozo de cuadra) que dormía y comía con él, y que había apostado en el partido mucho más de lo que podía permitirse. Tras los «sais», se sentaban todos los miembros de los  regimientos que tenían permiso para asistir al partido, hombres de piel oscura y negras barbas, acompañados por  la banda de música de la Caballería Británica, donde abundaban las gaitas.

Los Oficiales nativos llevaban manojos de «mazos» y se colocaban, de uno en uno o por parejas, en diferentes puntos del campo para que si a un jugador de su equipo se le rompía el mazo, no tuviera que galopar mucho para conseguir uno nuevo.

Bajo los acordes de la  banda, aparecieron los árbitros vestidos con guardapolvos ligeros, y empezaron a moverse sobre dos pequeños y excitados caballos. El partido iba a comenzar.

Contra todo pronóstico, el equipo del «Skidar» ganó y uno de sus caballos el «Gato Maltés» recibió el premio MVP (Most Valuable Player), es decir, el caballo más valorado  de  la final.

Después del partido, aquella noche, como todos los años, en la cena de gala, todos los finalistas volvieron a jugar mentalmente el partido, golpe tras golpe, con sus acalorados comentarios. La copa se llenó y pasó alrededor de la mesa, se vació y se volvió a llenar, y todos hicieron los discursos más elocuentes.

Hacia las tres de la mañana, cuando ya se había retirado la bandera del comedor y los jugadores se habían despojados de las guerreras de sus uniformes,  pensaban que era el momento de cantar un poco…, pero la cabeza pequeña, sabia  y gris del «sais» de  «gato maltés», miró por la puerta medio abierta del comedor…

―¡Hurra, que entren!.

―Dijeron los que le habían llamado.

El «sais», que estaba verdaderamente  feliz, palmeó la espalda del caballo y el héroe de la final entró cojeando bajo el resplandor de la luz y las brillantes  guerreras, colocadas en los respaldos de las sillas de los jinetes a modo de perchas. Como estaba acostumbrado a los comedores y a otros lugares en los que no suelen entrar caballos, pues no era la primera vez que sucedía, «Gato Maltés» se comportó con gran cortesía.

Comió pan untado con sal y fue acariciado por todos los comensales. Los hombres bebieron a su salud por haber hecho más por ganar la Copa que cualquier otro caballo. Tenía gloria y honor suficiente para el resto de sus días, y tan siquiera se quejó demasiado cuando unos días más tarde el veterinario, al reconocer su cojera, dijo que ya no servía para la práctica del polo.

Yo no tuve la suerte de jugar al polo y tampoco conocí aquellos encuentros entre regimientos, pero a los postres de una comida de nuestro Patrón Santiago, celebrada en el picadero o en la pista de cualquier Regimiento de Caballería, Depósito de Sementales, Yeguada, Escuela de Equitación etc. ¿Quién no ha  festejado con su caballo, saltando una de las mesas del improvisado comedor, como hicieron aquellos jinetes franceses de la foto, en el picadero de la Escuela  Nacional de Equitación de Saumur,… o algunos de nosotros  en aquellas unidades, pero  eso pasó  hace ya muchos  años.

Hoy, con este Ejército que tenemos, cada vez soy más reacio a visitar sus Unidades, y no porque no quiera volver al lugar donde fui feliz, sino porque  cuando lo hice, nunca estuvieron a la altura de mi nostalgia.

A todos aquellos  que no quieren optimizar el pasado, les recuerdo que muchos de los que se fueron, aunque marcados por las huellas del tiempo, tuvieron mujeres que los amaron, hombres que les confiaron sus vidas y muchos momentos de gloria.

He abierto mi mejor botella de vino para brindar con vosotros, mis queridos amigos invisibles. Por la vida, que todo nos lo da y todo nos lo quita.

Un fuerte abrazo.

Zaragoza junio 2023.

 1.- Como se aproximan las vacaciones aprovecho para despedirme de momento, desearos a todos un feliz verano, y muy atentos al día 23 de julio.

Blog: generaldavila.com

 

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS C OSAS DE DON EUFEMIO

LA CAÍDA DE BIDEN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Biden cae al suelo después de un tropezón en la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Podemos jugar con la metáfora o entrar en el juego de los augures; todo invita a hacerlo y en la historia pocos personajes han eludido interpretar aquello que podía ser un aviso de los dioses, incluso una incitación de Apolo o de Dionisio. Lo peor es sin duda la tibieza que genera aburrimiento. No lo hay sino mucha preocupación ante la caída de América en la Academia de sus aviadores. El cielo contra la tierra. Presagios en los vuelos del águila.

Desembarca César en África: «Al bajar a tierra, César tropezó y se cayó, pero con su gran presencia de ánimo transformó lo que era un síntoma de malos augurios en una señal de buena suerte, pues cogió un puñado de tierra entre sus manos y gritó: ¡Ya eres mía África!».

Podría haber hecho algo parecido Biden. Con la mirada puesta en los cielos de Colorado Springs: ¡Ya eres mía Rusia!

Cae América, de bruces su presidente, ante los cadetes de la poderosa Fuerza Aérea tropieza Apolo el que hiere de lejos.

Escipión se esconde, no da la cara, pero la guerra es engaño. El que parece caer: se eleva. El que aparece en lo alto: va camino de estrellarse.

Siempre, en todas las guerras y en todos los tiempos ha habido un Bajmut.

Las Termópilas. Una trampa donde brilla la heroicidad, el sacrificio, el valor. Grabado en oro queda: simplemente la muerte. Era y será una trampa.

Los aviones para Ucrania ofrecen muchas dudas: ¿Quién pilotará las aves de fuego? ¿Dónde anidarán? ¿Quién las alimentará?

La guerra solo se gana con botas en el terreno, incluso después de haber firmado la paz.

La guerra militarmente camina hacia su final. Los síntomas son de derrota. Económica y militar. Geopolítica y geoestratégica.

La estatua de la libertad tiembla y la Inteligencia piensa por dónde, cómo y cuándo.

Mejor que sea la inteligencia artificial (IA) la que decida cuál es el lugar para asestar el golpe definitivo. Puede que se retraiga.

Bajmut y Belgorod han sido un fracaso.

¿Será por el sur? ¿O será el final?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

¿SÁNCHEZ SECRETARIO GENERAL DE LA OTAN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos días se habla de la posibilidad de que Sánchez sea el próximo Secretario General de la OTAN. Podría ser en los sueños de Sánchez, pero o Europa está en plena metamorfosis identitaria y los Estados Unidos desaparecidos o jamás la OTAN se pondrá en manos de quien podría llevarla a su pronta desaparición, en manos de quien tiene como mayor virtud la capacidad de enfrentar a unos contra otros y un vocabulario basado en el insulto y la grosería. La OTAN (creemos) es otra cosa.

A estos argumentos habría que añadir lo de sus pactos en España, pero al menos a Europa parece no importarle ya que ha dado cobijo en sus tiempos a los terroristas de la ETA y ahora a los fugados de la justicia española por sus delitos contra la unidad de España.

Claro que más poder tienen los argumentos puramente militares y que conviene recordar.

12 de octubre 2003. Todo empezó ese año cuando un aspirante a llevar a España a su destrucción ofendía de manera pública y ostentosa, algo que no haría ni el dirigente de Corea del Norte, a todo el pueblo estadounidense al no mostrar el debido respeto a su bandera. Internacionalmente una ofensa inadmisible; no hay otra más grave. La bandera representa a todos, repito, a todos, y no hay nada ni nadie que pueda sustituir su significado. José Luis Rodríguez Zapatero lo hizo. No se levantó al paso de la bandera de los Estados Unidos en el desfile del Día de la Fiesta Nacional de España, un insulto del que hoy sigue presumiendo.

11 de marzo 2004. Ocurre una de las mayores tragedias de la historia de España. Casi 200 muertos. Que si un Gobierno que no nos mienta, que si caminito de Jerez… Un pueblo sumiso que aún no sabe lo que pasó ni por qué. Pero era el momento y llegó lo de Irak. Sin previo aviso se retiró a las tropas españolas de su lugar pactado con nuestros aliados y se hizo con grave riesgo de muerte para ellas mismas y para las tropas americanas que debían ocupar su hueco. Humillante para nosotros, arriesgado e inolvidable para ellos. Empezaron las ofensas contra el Gobierno de los Estados Unidos.

Las relaciones bilaterales quedaron peor que en punto muerto y el peso internacional de España era el de una pluma de ganso. A los militares españoles nos ha costado grandes esfuerzos recobrar el prestigio perdido en aquella retirada.

14 noviembre 2007. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decide proponer al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Feliz Sanz Roldán, como presidente del Comité Militar de la Alianza Atlántica. El íntimo de Bono, también de Zapatero, se lo cree, está en todo.

Se elige al general italiano. ¡Premio! La noticia era así: «El almirante Giampaolo di Paola, jefe del Estado Mayor de la Defensa italiana, fue elegido presidente del Comité Militar de la OTAN, en detrimento de la candidatura española, el JEMAD Félix Sanz Roldán, que se cayó en la primera votación»…, ¡en la primera votación!

Una cosa tienen buena estos socialistas y es que saben premiar fidelidades. El JEMAD debía ser mejorable y fue sustituido por José Julio Rodríguez Fernández (Julio el de Podemos…) y el ex fue nombrado por Zapatero alto representante para temas de defensa de la presidencia española de la Unión Europea, con rango de Secretario de Estado, un extraño cargo, premio de consolación a su fracaso.

23 marzo 2009. Zapatero, con su acusado síndrome de Alicia, piensa que el presidente americano debe recibirle y postrase ante él. Bernardino León, Secretario General de la Presidencia del Gobierno, su asesor personal en política exterior y el general del Ejército de Tierra Félix Sanz Roldán (luego fue Jefe del Centro Nacional de Inteligencia CNI y ahora se sienta en el Consejo de Administración de Iberdrola) viajan a Washington para reunirse con el consejero de Seguridad Nacional, James Jones, en una reunión concertada hacía tiempo. Se trataba, acompañados por el embajador Dezcallar, de arañar algo más que una foto de Zapatero con Obama, unos minutos de conversación de contenido político.

En la escala que hacen en las Azores, B. León y Félix Sanz Roldán (el general de Ejército Consejero de Iberdrola) les llega la noticia de que la ministra de Defensa Carme Chacón acaba de anunciar, durante su visita a las tropas allí desplegadas, la retirada de Kosovo, algo de lo que nadie había sido avisado. El desaguisado es monumental. Las graves consecuencias de la declaración de la ministra de Defensa no se hacen esperar. El lenguaje más suave de los dirigentes americanos es: «profundamente decepcionados». Se utilizan términos durísimos contra España, más allá de los diplomáticos. En lo militar, el país más crítico es Italia, a cuyo mando aún están las tropas en Kosovo. Los italianos temen que España se retire de la misma manera de Bosnia. Saben y recuerdan Irak.

15 mayo 2019. Salta la noticia: «La Embajada de Estados Unidos en Madrid trasladó informalmente al Ministerio de Exteriores su malestar por no haber sido informada de la decisión de retirar temporalmente la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaaviones Abraham Lincolnante la escalada de tensión con Irán. El departamento dirigido por Josep Borrell dio explicaciones, pero tardías: la decisión, adoptada por Defensa, fue comunicada al Pentágono a través de los canales militares, pero no circuló por vía diplomática. Ni la Embajada de EE UU en Madrid ni la de España en Washington estaban al corriente».

Enero 2020. Aparece en Madrid, Aeropuerto de Barajas, sala VIP; recibida por el ministro Ábalos, amparada por la policía, escondiendo nadie sabe qué, Delcy Rodríguez, y la diplomacia norteamericana pide explicaciones al ejecutivo español por recibir a la vicepresidenta venezolana rompiendo los acuerdos europeos e internacionales. De la misma manera que presentó su queja: «lamentable que el presidente Sánchez no haya aceptado reunirse con Guaidó».

Abril 2020. «El astillero público militar español, que pujaba en alianza con la división de astilleros militares de General Dynamics, ha perdido el gran contrato de casi seis mil millones de euros para construir una decena de fragatas para la Armada de EEUU (US Navy). Así lo comunicó el Ejército americano, que adjudicó la fabricación de la primera de esa decena de nuevas fragatas al grupo italiano Fincantieri. Las necesidades de la Navy llegan a la veintena de buques de este tipo en el largo plazo, lo que da idea de la magnitud de la oportunidad perdida para el grupo controlado por la Sepi».

Josep Borrell afirmó en noviembre de 2018 que Estados Unidos, a diferencia de Europa, tiene más integración porque «hicieron la independencia prácticamente sin tener historia», ya que “lo único que habían hecho es matar a cuatro indios”.

The New York Times y The Washington Post, han denunciado que desde Bruselas Borrell se ha doblegado ante las presiones del gobierno de China para corregir un informe oficial de la Unión Europea y eliminar las acusaciones que había en él de que Pekín tiene en pie una campaña de desinformación global».

Las cosas no mejoran y Sánchez es el perfecto jefe de la OTAN. Pactaría con el diablo.

¿Son suficientes razones que lo avalan como el futuro Secretario General de la OTAN?

Ánimo. Es más que posible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS 2023. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Entre hoy día 31 de mayo y el sábado 3 de junio se celebra el Día de las Fuerzas Armadas 2023. Los actos centrales se desarrollarán en Granada y Motril presididos por Su Majestad el Rey y será los ya tradicionales: Izado y Homenaje a la Bandera Nacional con el Homenaje a los que dieron su vida por España, Desfile Aéreo y Terrestre, terminando con el Arriado de la Bandera Nacional

En Motril, el acto central presidido por Su Majestad el Rey se celebrará el viernes 2 de junio y será un desfile naval y aéreo.

En 1978 se estableció El Día de las Fuerzas Armadas que debería coincidir con la festividad de San Fernando y celebrarse cada año con especial énfasis en una Capitanía General. Una parada militar y el homenaje a la Bandera de España serían los actos principales. El año 1987 se extendió la celebración a todo el territorio nacional quedando configurado el Día de las Fuerzas Armadas como una jornada de encuentro y comunicación entre los ciudadanos civiles y militares.

En 1987 se aprobó una ley que establecía el 12 de octubre como “Día de la Fiesta Nacional” con la finalidad de recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos. Fue en 1997 cuando finalmente se ordenó el traslado a este día de los actos más significativos que se venían desarrollando anualmente el Día de las Fuerzas Armadas. El objetivo era dar realce a la conmemoración de la Fiesta Nacional logrando la plena integración de todos los elementos históricos y culturales que conforman la Nación española. Esa es la razón del desfile militar que se celebra el 12 de octubre, que nada tiene que ver con el día de las Fuerzas Armadas. Recordemos que también hay una celebración de gran importancia para los Ejércitos, La Pascua Militar (6 de Enero), donde además de conmemorarse la toma de Menorca en 1782, se realiza un balance del año anterior y se marcan las líneas de acción que se desarrollarán en el que comienza.

Creo que es conveniente esta aclaración porque llega un momento en que se confunden las celebraciones como consecuencia de la afición ministerial a los cambios insustanciales a golpe de decreto. Suele ser que lo que unos ordenan otros lo desordenan y a sí vamos, de cambio en cambio y tiro porque me toca; mejor no entramos en detalles y limitémonos a dejar constancia del poco interés que hay en impulsar la cultura de defensa.

Si analizan la actual situación comprobarán que reina la confusión. El Día de la Fiesta Nacional nunca ha tenido el anunciado sentido histórico y cultural y el Día de las Fuerzas Armadas ha quedado relegado a algo pobre y alejado del respetuoso y brillante homenaje que se merecen los Ejércitos.

¿Cuántos saben que se celebra este día? ¿Cuántos espacios informativos hay en los medios de comunicación?

Estamos en guerra, pero el instrumento que la Nación tiene para estar en condiciones de dar la debida Defensa y Seguridad a España no le interesa a nadie. Las Fuerzas Armadas son algo marginal y relegado a un segundo plano. Espero que sus virtudes no lo sean.

La milicia por definición es austeridad y sacrificio y no recordamos en nuestra historia reciente ningún periodo de opulencia en los ejércitos. La vida militar en España es una permanente historia de austeridad y sacrificio, de renuncias.

La situación es preocupante ya que vamos camino de convertir a las Fuerzas Armadas en inútil instrumento incapaz de cumplir la misión que la Nación les asigna. Recurrir a la conocida petición de «hacer más con menos» es una ofensa para los que lo dan todo y en cualquier circunstancia, hasta la vida.

En fin, con el Día de las Fuerzas Armadas se trata de rendir el merecido homenaje que los soldados merecen. También se busca el encuentro y comunicación entre los ciudadanos civiles y militares, aunque a mi juicio esto no es labor de un día sino fruto del conocimiento diario y del mutuo respeto y compenetración, es decir, de una adecuada cultura de defensa enseñada desde la niñez aunque, como ya hemos dicho, aquí no se esté por la labor.

Si no fuera por nuestros soldados, embajadores del valor y del honor: ¿quién garantizaría la unidad de España? ¿Quién izaría nuestra bandera en los más altos pabellones del mundo?

Finalizo pidiéndoles algo muy sencillo. El mayor homenaje, la mejor recompensa para nuestros soldados es su presencia. Acudan a cualquiera de los actos y compartan ese día con sus soldados. La Patria, España, se lo agradecerá.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 mayo 2023

Mensaje Ministra de Defensa

 

 

ELECCIONES: ESPAÑA ROTA. Rafael Dávila Álvarez

España ha votado. Sin duda habrá que esperar a que la situación se normalice y la vida política asuma que el horizonte que se vislumbra tras unas autonómicas y municipales es aterrador.

Los ganadores tiene una labor prioritaria: sacar a España de la boca de los lobos que la están haciendo trizas.

Dos miradas que te hielan el corazón: País Vasco y Cataluña. Proceder del terrorismo y ser independentista les ha sido rentable y no debemos admitir esa derrota sin hacer nada, sino analizar los porqués y buscar la solución. La permisividad de un Gobierno que solo vive para el voto y el dominio de los medios de comunicación han dado este resultado: es una guerra cognitiva, un ataque en toda regla al corazón de la nación.

En estas elecciones no ha ganado España: está rota.

Es necesario que no perdamos el horizonte. Heredamos una España rota.

«¡Que te vote Txapote!»: Txapote se ha votado así mismo y ha ganado.

Los que se denominaban socialistas, con Sánchez a la cabeza de la tribu, han sido mordidos por la serpiente que sujetaban con sus garras. Era previsible. Dos que se acuestan en el mismo colchón…

Ante la debacle el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se saca de la chistera elecciones anticipadas: 23 de julio.

¡Uy! Algo no encaja y el personaje esconde una carta que deberíamos adivinar. Les doy una pista: no dejen de mirar al sur…

Es la hora de meditar y poner solución a una España que está hecha jirones por las fauces de lobos depredadores.

-Los resultados en el País Vasco son aterradores. El terrorismo victorioso está crecido gracias a quienes les han abierto las puertas de las instituciones (que poco se habla de aquel Tribunal Constitucional y su presidente que legalizó lo que el Tribunal Supremo no admitía en su sentencia).

-El independentismo sigue, aunque el dinero ha visto las orejas al lobo y se refugia porque no tiene un plan/dinero. Los independentistas solo saben organizarse con dinero y ahora pueden empezar a estar secos; sin plan.

Son los retos por delante: Desinfectar La Moncloa. Atender y trabajar en el País Vasco para ese 51´27% que no ha votado y donde reside la voluntad atemorizada, enfadada o abandonada. Es necesario y posible recuperarlo si se trabaja con sensibilidad e inteligencia.

No dar ni un duro de más a Cataluña que suponga un privilegio respecto al resto de autonomías y hacer cumplir la Ley. Rigurosidad económica y aplicar la ley.

Llevará tiempo, pero se puede lograr. Lo que no es admisible es seguir como si en España nada ocurriese cuando el paso del tiempo nos lleva a la desaparición como nación soberana.

A los vencedores les diría que tengan cuidado:

Pues a ellos que estaban ansiosos

por traspasar la fosa,

sobrevino un agüero:

un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba apresada entre sus uñas

una roja serpiente color sangre,

enorme, viva, aún jadeante,

que, además, todavía de la lucha,

no se había olvidado;

pues hacia atrás habiéndose doblado,

picó al águila misma

que la iba llevando entre sus garras,

en pleno pecho, al lado del cuello,

y el águila transida de dolores,

lejos de sí dejóla caer a tierra

y arrojóla en medio de la turba,

mientras ella, en chillidos prorrumpiendo,

con los soplos del viento iba volando.

(La Ilíada. Canto XII)

Sobre todo que no sigan jugando a ser ciegos como Borges «seguir jugando a no ser ciego…».

Es necesario salvar a España de la serpiente y de la ceguera.

Será duro, pero no os quejéis: os lo hemos puesto en bandeja.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 mayo 2023

 

 

ES HORA DE CAMBIAR… EL COLCHÓN DE LA MONCLOA Rafael Dávila Álvarez

No eran unas elecciones municipales ni autonómicas. Eran unas elecciones para mostrar la hartura, el no poder ya más, el no al golpismo, a la ETA y a quién lo ha consentido. Sobre todo al culpable que lo encabeza: Sánchez. Jurado popular: ha salido culpable y por lo tanto derrotado.

Ahora empezarán a inventarse todo tipo de insultos y amenazas, nos asustarán hasta la nausea, pero la sentencia está dictada y será en breve refrendada.

Eran, por primera vez, unas elecciones que sin ser generales servían para indicarle a un presidente del Gobierno cual es la puerta de salida. Hartos. Ni siquiera han sido un enfrentamiento entre partidos.

Muchos de los antiguos votantes no se sentían representados por su líder poderoso al que conviene recomendar no mirarse más al espejo.

El «arco parlamentario», conocido y el desconocido, Apolo que hiere de lejos, lanzaba flechas envenenadas y era necesaria detenerlas antes de que alcanzasen el blanco. Con una ley electoral justa y ajustada a la realidad muchos de ellos no estarían donde están.

A modo de guía práctica del votante se oyó aquello: «Que te vote Txapote»; y a eso le llamó «crispación» sin ponerle nombre a la mentira «No pactaré con Bildu». Culpable.

Dicho esto conviene que los partidos que se proclaman vencedores, y dan saltos de alegría, recuerden que España, es decir los españoles, votan patriotismo o, si lo prefieren, han votado contra los que no son patriotas y pretendían vender España a bajo precio, al precio de los votos para revenderla a trozos.

España es y será su unidad, soberanía, integridad territorial y respeto a la Constitución y eso es lo que votan y votarán los españoles, no a un partido, sino al partido que defienda esos principios que son los que generan empleo, respeto internacional, trabajo riqueza y prosperidad.

No lo olviden o caeremos bajo las mismas garras de los que vuelan en búsqueda de nidos ajenos donde poner el huevo de la serpiente.

Es la clave de futuro. Aquí se vota España.

Todo eso de los progresistas, los sostenibles, los desintegradores, los dialogadores, es una tabarra que ya se ha descubierto: mentira disfrazada, mimetizada de independentismo y con pasos decididos camino de acabar con la nación.

Que nadie robe a los españoles su sentir, la propiedad, la familia, sus tradiciones y creencias, su historia, la de siempre, sin mentiras ni necesidad de leyes para el enfrentamiento, el sacrificio y el trabajo, el esfuerzo y la convivencia.

España está medio destrozada y los que gobiernen tendrán que repasar estas legislaturas recientes para reparar lo hecho: evitar que desaparezca España. Más remendar que hacer ropa nueva.

Después de la felicitación viene el duro trabajo. Hay mucho que enmendar y es urgente reconstruir España.

No conviene olvidar que leamos como leamos el resultado de estas elecciones la triste realidad es que España  está rota por culpa de los partidos independistas y filoterroristas y por mayor culpa de los que con ellos está encamado.

Lean bien los resultados.

Lo que hoy ha quedado claro es que es la hora de cambiar el colchón de La Moncloa.

Es la hora de España.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 mayo 2023

«DOS AMIGOS: EL MULO Y EL BURRO» Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería (R.)

Guerra de Argelia. Este soldado lleva un burro sobre sus hombros, y lo hace porque le quiere y además, porque pasaban por una zona minada.

Hubo una vez un hombre, Francisco de Asís, que les llamaba hermanos, y desde Esopo (El asno y la zorra encuentran al león), hasta Samaniego (El burro y el lobo) o Iriarte (El asno y su amo), en el mundo de la fábula, ellos han sido ejemplo de comportamiento para nosotros.
En el año 1959, tuve la suerte de ir encuadrado en una Batería de Montaña, al precioso pueblo riojano de Ezcaray. La Batería a Lomo, se transportaba en mulos sobre sus correspondientes bastes, diferentes entre si debido a la carga que en ellos se asentaban: tubo, cureña, manguito, escudo, ruedas.
Fue allí donde pude comprobar que el mulo aunque poco agraciados en belleza, difícilmente desatiende la voz familiar, y por el contrario raramente se someten ante personal extraño.
Jean Louis David pintó a «Napoleón en el Paso de San Bernardo», cruzando el monte Gran San Bernardo de los Alpes , montando al caballo tordo «Marengo»; pero a decir verdad, Napoleón cruzó la cordillera sobre una mula.
Recuerdo que en Toledo, a todos: asnos (zamorano-leonés, andaluz, catalán o mallorquín), caballos, mulos y burdéganos, los llevábamos años atrás, el 17 de enero día de San Anton, a la ermita del mismo nombre, para ser bendecidos. Y en algunas ocasiones, ¡hasta les obsequiaban con rosquillas del santo!
También me acuerdo que, todos los años al amanecer de cada 24 de junio, día de San Juan, les colgábamos en las cuadras cardos secos,«abrojos» se llamaban, atraían a las moscas y dejaban en paz las orejas de mis amigos. Colgados de las vigas de la cuadra junto a las telarañas, los abrojos hacían su misión.
Pero antes de seguir adelante, me gustaría dejar clara su procedencia.
Como es sabido, las dos únicas formas de producir al mulo, debido a la condición híbrida de la especie (número impar de cromosomas) son:
Cruce de caballo o poni, y asna, de donde se obtiene el «burdégano» o «burreño», más pequeño que el mulo, pero con cuatro espejuelos como su padre; y con cruce de yegua y asno con el que consiguen el mulo o la mula, eso sí, con solo los dos «espejuelos o castañas» en las extremidades anteriores como su progenitor el burro.
Por todo lo dicho, el primer ministro británico Winston Churchill, en la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, llamó a sus oponentes:
― «Son ustedes como las mulas de la política: sin orgullo de ascendencia o esperanza de prosperidad».
Una diputada de esa oposición, muy enfadada le contestó:
– «Señor primer ministro, es usted odioso, si yo fuera su mujer, le pondría veneno en el café»
A lo que Churchill le contestó:
– «Y si yo fuera su marido, me lo bebería».
Por tierras castellanas, mas finos ellos, siempre oí decir:
―«La mula feliz lo pasa; fornica y no se queda preñada»
Una vez al año, como Delegado de Cría Caballar, formaba parte de la Comisión de Compra, junto a un Veterinario, un Interventor y un Oficial Pagador de Intendencia. Recorríamos los valles pirenaicos en busca de ganado nuevo. ―«A mulo nuevo, conductor viejo»
De los muchos dichos y refranes relacionados con los mulos y la montaña de esa zona, todavía me acuerdo de uno que recomendaba:
―«Ni compres caballo cheso, ni te cases en Canfranc, ni trates con los de Biescas, mira que te joderán,» (El cheso es el oriundo del valle de Hecho).
En el ejército americano, muchos mulos fueron protagonistas de hechos de armas notables, tanto en Túnez, como en Italia, o en la selva de Birmania.
Aquí es donde acontece la primera aventura en el cine de la «Mula Francis».
Todavía recuerdo algunas de sus frases:
―«La alfalfa que tomo es un asco, nadie se apiada de mí, del güisqui me bebo hasta el frasco a falta de un buen pirulí.»
También en España rodaron una película con una de ellas, titulada «La Mula», y recreada durante la Guerra Civil Española, en la que el cabo Juan Castro, un joven de Jaén , encuentra a una mula en medio del campo de batalla y decide esconderla para llevársela a su casa al final de la guerra.
En su avance por el valle del Po, en la segunda Guerra Mundial, la décima División de Montaña del Ejército norteamericano, empleó gran cantidad de mulas para rebasar el flanco de la línea defensiva alemana y provocar su retirada.

El soldado Stirling revela a sus superiores que su fuente
de información es Francis, la mula parlante del Ejército Americano.

En Birmania, los mulos dieron de sí como en ninguna otra parte, participaron en incursiones heroicas, como la que llevaron a cabo las mulas del 35 Escuadrón de Transporte Norteamericano, que protagonizaron una incursión de 300 millas en la retaguardia japonesa, para unirse al 475 Regimiento de Infantería y al 124 de Caballería (a pie), y atacar el aeropuerto de Myitkyina (capital del estado de Kachin en Birmania).
Durante la Segunda Guerra Mundial, concretamente al norte de Marruecos, se experimentó por vez primera lo de lanzarlos en paracaídas. Se confeccionaron paracaídas y arneses adaptados a sus cuerpo, los metieron en un avión de transporte, un C-47, ( Douglas C-47 Skytrain o Dakota avión de transporte militar de la compañía Douglas), y a pesar de que les vendaron los ojos, nuestros amigos estaban muy nerviosos. Cuando el avión alcanzó los mil metros de altura, se encendió la luz verde y los «paracas» fueron arrojados al vacío. El resultado fue un auténtico desastre, ya que cuando los soldados norteamericanos llegaron a la zona de lanzamiento, se encontraron que la mayoría de los animales se habían roto las extremidades, por lo que hubo que sacrificarlos.
El último destacamento de mulas del Ejército americano fue licenciado en 1956, pero los Rangers y otras unidades especiales han vuelto a utilizarnos en Afganistán.
―«Amigos y mulas fallecen en las duras».
Para echar por tierra el refrán, voy a contar esta pequeña historia.
En 1976, con ocasión del bicentenario de la fundación de los Estados Unidos de América se organizó «The Great American Horse Race», el raid con el recorrido más largo que jamás se haya hecho. Comenzaba en Francfort, en el estado de Nueva York, y atravesaba EEUU hasta Sacramento (California), cruzando trece estados de costa a costa, sobre una distancia de 6.000Km. (mil kilómetros más que la mítica Ruta 66 US.).
Sólo se permitió matricular a caballos de más de 5 años en perfecto estado de salud. Los participantes estaban autorizados a disponer de un caballo de repuesto, que podían intercambiar, montándolo o llevándolo de reata.
La mayoría eran árabes, pero también tomaron la salida: «Cuartos de Milla», «Appaloosa», «Mustang», «Morgan Horse», «Trotones Orlov rusos», «Pasos Finos Peruanos», más de una docena de mulos y 14 ponis irlandeses. Con sorpresa general, los mulos consiguieron el primer y décimo puesto.
―«Mulo que gime en marcha, anda mucho y no se cansa»
Como comen menos que los caballos y aguantan más, durante muchos años hicieron toda clase de trabajos en las granjas y en el Ejército: tirando de arados, carros, cargando pesados fardos y trabajando toda su vida a cambio, eso si, de tener el privilegio de «darnos una coz de vez en cuando».
Ahora que los conozco mejor, entiendo la expresión «a caer de un burro», que no es otra cosa que perdonar, sus falsos errores o faltas, después de haber insistido en ellas con terquedad.
Hoy, he querido rendir en sus figuras tributo al ejemplo de estos animales, que como buenas criaturas, supieron servir tanto al amigo como al adversario, siempre atentos al sendero, al rumor de la pisada del camino verdadero, y en el silencio de las cumbres, solo ante la mirada de Dios.

Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería (R.)

Zaragoza mayo 2023.

Blog: generaldavila.com

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

FINAL DE LA GUERRA EN UCRANIA SEGÚN LA INTELIGENCIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todos expectantes. Nada nuevo. Ataques, bombardeos, declaraciones: nada decisivo. No hay profetas en la guerra. Las máquinas de Inteligencia Artificial (IA) trabajan analizando millones de datos, son el nuevo Estado Mayor que proporciona el necesario análisis antes de que el general tome una decisión. Podría ser que ya ni exista tal general y que sea la misma máquina la que adopte la decisión: la mejor de acuerdo con los datos analizados. Si apuestas contra la máquina la sentencia será inapelable: es el dios del Olimpo al que hay que obedecer.

De esta guerra no sabemos nada. Repito: nada.

Nunca hubo tanta confusión: mentira, inflación de verdades, manipulación y peligro florecen en este campo de batalla que se extiende hasta el rincón donde anida el diablo espinoso. Todo es guerra.

¿Qué interesa de esta guerra?

Al conjunto: nada.

A la mayoría: que no le afecte.

Algunos: toman partido.

Pocos: siguen su evolución.

Menos: analizan y opinan.

Así hasta los que la viven de manera directa que callan y sufren.

El gran defecto del mundo actual es el mismo que el de la Inteligencia Artificial: todos saben de todo y opinan de todo, como hijos de Atenea. A la hora de operar el corazón ¿te dejas abrir el pecho por cualquiera?

Todos, y esto parece claro, pretenden saber cuándo va a acabar. La respuesta más sencilla y con el cien por cien de acierto es: nunca.

Es de Maquiavelo, quizá el que más y mejor escribió Del arte de la guerra: «Siempre, en lo que yo recuerdo, o bien se hizo la guerra o bien se discurrió cómo hacerla; ahora discurrimos, dentro de nada la haremos; y cuando la hayamos acabado volveremos a discurrir sobre ella».

Preguntamos a la inteligencia natural del hombre y a la Artificial (IA):

Espejo mágico: ¿quién ganara la guerra? Estas son las hipótesis

—Victoria de Ucrania.  La inteligencia natural lo ve imposible, la Artificial (IA) es impredecible en su contestación. Divaga para decir, forzada, que sí, que es posible.

—Derrota militar rusa. Retirada de las tropas rusas y Putin humillado: nunca jamás. Impensable. IA lo contempla porque desconoce los sentimientos (por ahora).

—Solución nuclear. La fricción, el azar es parte de la guerra. No descartable. Alta probabilidad porque escondería la derrota de todos. Solución ante lo que no la tiene. La Inteligencia Artificial (IA) le da altas probabilidades.

—El final: solo una conmoción interna dentro de Rusia que acabe con Putin pondría punto final. ¿Sería mejor lo que viniese después? La Inteligencia Artificial da altas probabilidades pero no sabe muy bien lo que significa «lo que viniese después».

—Victoria militar y política rusa. En una de las hipótesis la Inteligencia Artificial ha contestado que el análisis de datos (macrodatos) da en estos momentos la victoria a Rusia por las consecuencias irreversibles que hasta ahora ya ha tenido la guerra que ha logrado una modificación estructural en las relaciones internacionales, un cambio de liderazgo y una polarización del poder, algo  irreversible y complejo; los ejércitos de todas las naciones están desconcertados, los centros de prospección de la guerra no saben, y el poeta ya escribe una nueva Ilíada. Estamos en el segundo año, cuando lo definitivo serán «los 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya». La máquina ha leído la Ilíada y eso le ha creado verdadera agitación cuántica.

—Nunca habrá empate. La guerra es un paso más hacia otra peor tanto para los teóricos vencedores como para los derrotados.

Un final de guerra lo describe Leon Tolstoy en una de las novelas que más se acerca a la realidad de la guerra. No había arma nuclear:

«Todo acabó, empero, cuando se instalaron en las casas. El ejército dejó de serlo en cuanto entró en las suculentas mansiones desocupadas. A partir de entonces ya no estuvo formado por soldados ni tampoco por habitantes, sino por una cosa intermedia que recibió el nombre de merodeadores. Cuando, cinco semanas después, estos hombres salieron de Moscú, ya no constituían un ejército, sino una banda de forajidos que se llevaba consigo lo que juzgaba más valioso o necesario. Ya no anhelaban conquistar, sino conservar lo robado». Todos se llevan lo que no es suyo. Así acabará: codicia.

Podrá terminar la guerra en Ucrania, la invasión tendrá una u otra solución, pero lo que no acabará nunca es la guerra.

Antes tendrá que desaparecer el hombre. Todo es posible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

25 junio 2023

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