EL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS Y NUESTRO FUTURO ARMADO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento: Propósito del JEME para 2025

En septiembre de este año se cumplirá el Centenario del Desembarco de Alhucemas, cuyo recuerdo no puede faltar en la historia militar del Ejército español por su importancia para la integridad territorial de la nación española además de constituirse en un hito dentro de lo puramente militar como operación conjunta y combinada que sirvió de base para futuras operaciones de este  tipo. España se ponía al frente de la doctrina militar y sus soldados eran ejemplo de valentía y eficacia. Parece ser que desde el actual ministerio de Defensa y los Cuarteles Generales de los  Ejércitos y Armada  no  lo ven así  y prefieren que este aniversario trascendental pase desapercibido mientras se produce el mayor de los desembarcos contra nuestra unidad nacional.

Pero no será hoy el día que escriba para recordar aquella trascendente operación a la que en su momento dedicaré el tiempo y espacio que se merece.

Hoy no es el día. Es solo un aviso previo y preocupante.

Me ha venido a la memoria al leer un documento que ha publicado el Ejército de Tierra: PROPÓSITO DEL JEME PARA 2025 (El JEME es el Jefe del Ejército).

En el documento al hablar de «Tradición» textualmente dice:

  • El Ejército de Tierra heredero y depositario de una gloriosa tradición militar que se preserva y fortalece.
  • 40 años de la Jura de Bandera de Su Majestad el Rey y 50 aniversario de la Academia General Básica y de la Escala de Suboficiales refuerzan la identidad y legado del Ejército.
  • Efeméride principal 2025, «De Pavía a Breda (1525-1625), cien años de preeminencia de los Tercios españoles en Europa».

Asombrado cuando en 2025 en mi opinión no es esa la efeméride principal. Hay dos efemérides este año que es necesario preservar y fortalecer. Brillan por su ausencia en el citado documento. Me cuesta mucho trabajo pensar que ha habido un olvido. Imposible. Más bien será eso que todos pensamos y haya sido imposición política. ¿Es que no son importantes estas efemérides?:

Batalla de Pavía (24 de febrero de 1525). V Centenario. Ni una palabra. Fue hecho prisionero el rey francés Francisco I, aquel que exclama cuando llega trasladado a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>. <<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>.

Desembarco de Alhucemas (8 de septiembre de 1925). Centenario que ni se menciona. Se nos abre el pensamiento a varias razones.

Francia y Marruecos.

Dos fechas imprescindibles por destacar militarmente sobre otros acontecimientos militares de menor calado histórico. Pavía fue el inicio de la maniobra de la infantería española cuyo arte ha llegado hasta nuestros días: fuego y movimiento.

Alhucemas fue una primicia táctica de la maniobra conjunta de fuerzas de Tierra, Armada y Aire, y combinada con fuerzas francesas.

Será un tema a tratar con mayor detenimiento. Hoy vamos a centrarnos en el documento del Ejército de Tierra porque ya que está de moda lo del rearme (con perdón) y nos anuncian que la guerra está a las puertas de casa. Veamos lo que se propone nuestro Ejército de Tierra para este año 2025.

Hay que decir antes de nada que a día de hoy cualquier militar español debe sentir la positiva frustración de no haber participado en una guerra, algo así como el cirujano que toda la vida se preparó para operar del corazón y jamás estuvo en un quirófano. Con un matiz: para el militar no hay mayor victoria que esa: que no haya guerra. Disuasión armada. Como para el cirujano lo sería que nadie enfermase del corazón. Pero la realidad se impone, el corazón es débil e inevitable que enferme y la guerra puede tardar, pero llegará, y lo hará en cuanto dejemos de defendernos adecuadamente, o lo que es peor, que la cobardía política nos haga rehenes de ella y sus efectos. Nuestras Fuerzas Armadas han dado un ejemplo de eficacia y capacidades en todas aquellas misiones de paz (eufemismo sin duda) en las que han intervenido, pero eso no son guerras en el concepto para las que hay que estar preparado y armado en estos momentos cruciales para España y su integridad territorial. Como no los son las misiones derivadas de emergencias climatológicas, epidémicas o de otro tipo. La única guerra que hemos tenido ha sido olvidada, escondida y maltratada: Ifni (1958), donde se dieron las últimas Laureadas al valor heroico.

Hoy las cosas se complican y es urgente que siga vigente la verdadera misión de las Fuerzas Armadas: prepararse para la guerra. Para ello se debe exigir no solo los materiales adecuados, sino el espíritu que lleva a dar la vida por la Patria, si necesario fuera, para garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Rearmarse está mal dicho, dice el acertado y visionario responsable político, el que suprimiría el ministerio de Defensa, el presidente del Gobierno, que prefiere decir «mejorar la seguridad y defensa». Pues será con minúscula. Hablemos con eufemismos.

La realidad de nuestra situación es muy delicada y quizá tenga razón el presidente, porque él es capaz de acabar con la integridad territorial sin un disparo ni el ruido de un cohete. Un buen desembarco político vale más que un Alhucemas y no digamos que un Normandía.

España ha renunciado a su Defensa desde el momento en que lo ha hecho a su integridad territorial. Aquí ya nadie defiende lo fundamental y nos vamos lejos a defender lo ajeno.

El documento del que les hablo es muy preocupante porque es una clara demostración de que a los garantes de la unidad de España y su integridad territorial se les ha cambiado el espíritu de combate por el de pacíficos y eficaces servidores de algo distinto a su misión constitucional, esa que es la prioritaria. ¿Para qué queremos Ejércitos?

Les aseguro que los rusos no van a llegar a los Pirineos, pero otros peligros nos rondan y están tan a la vista que no los vemos. Nuestra Defensa  es la del médico al que le dicen que opere del corazón, pero sin bisturí y sin derramar una gota de sangre. No se habla de las amenazas más allá de la rusa que con todos mis respetos debería ser explicada y razonada. ¿Nos va a atacar Rusia?

Siento que hay ocasiones en las que para decir poco o nada mejor callarse y no rellenar folios con eufemismos, bondades repetitivas y palabras poco inteligibles.

Tardaría meses en explicar mis conclusiones sobre el documento, pero para mi un error de base es el amalgama que se ha hecho con términos y propuestas que confunden a los españoles, con sabor político, que introduce en los ejércitos lo saludable, sostenible y ecológico. El eufemístico lenguaje empleado mezcla conceptos:

Conflictos de alta intensidad» (qué será eso), ¿No es la guerra de siempre?

-Labores de «Preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas». Lo que toda la vida se hizo sin restar medios y presupuesto a las unidades de combate ni modificar su instrucción y adiestramiento..

-Un ejército «cercano y comprometido», ¿con qué? ¿con quién? ¿es que no lo estuvo siempre?

– «La formación continua y el liderazgo, pilares fundamentales para alcanzar el éxito» a lo que toda la vida se ha llamado instrucción y adiestramiento.

-¿Liderazgo?, que puede estar muy bien para la empresa pública, pero que aquí toda la vida se llamó «Mando» que es mucho más que liderazgo. Lo eficaz es mandar con el ejemplo, «…llevar los ojos en las espaldas de tu capitán mejor que tener los ojos de tu capitán en tus espaldas».

¡Ay, cuanto echo de menos palabras dirigidas al corazón de los soldados y no tanto tecnicismo moderno, hueras palabras!

Me quedé en el guerrero Áyax, en  los versos de Calderón, en las arengas de Alejandro Magno; me quedé en el sufrir cuando me hablan alto, y el honor de morir en el combate.

Es necesario mover a los soldados con maniobras del corazón, con arengas que conmuevan o muevan al sacrificio. Esa es la alta intensidad que necesitan las tropas.

También leo algo confundido en un capítulo de título «MÁS QUE COMBATIENTES» que el Ejército de Tierra es una herramienta flexible de la que dispone el Gobierno de la nación para poder hacer frente a estas situaciones en apoyo a la Unidad Militar de Emergencias, aportando todas aquellas capacidades que necesite de manera rápida y eficaz».

No entiendo lo de «Más que combatientes«. ¿No es más que suficiente? Es el mismo eufemismo que cuando se quiso crear en la ONU  unos ejércitos exclusivos para el «mantenimiento de la paz». Los grandes tratadistas de lo militar (aún debe quedar alguno) y los mandos más cualificados lo desecharon después de fuertes criticas porque no hay mejores tropas para ese eufemismo de «mantenimiento de la paz» que aquellas que están preparadas para el combate. Esa es la única misión de los Ejércitos.

En España los ejércitos han intervenido de manera inmejorable en todas las emergencias nacionales que ha habido en su historia sin necesidad de desviar recursos de otras instituciones ni crear unidades que tiene mucho eco social, pero con las que se está rebajando el verdadero espíritu  y vocación de los militares.

Como uno de los párrafos que leo en el capítulo dedicado a «Tradición e innovación» en el que se nos ofrece un nuevo modelo ¿de Ejército?, que «no solo requiere de nuevas tecnologías, sino principalmente de un cambio cultural para actualizar nuestra forma de pensar y de operar». Operar sin bisturí ni… ¿anticuados en la forma de pensar?

Es de agradecer el esfuerzo que hace el Ejército de Tierra y su proximidad a todos ofreciéndonos este documento que sometido a critica y discusión supongo tendrá mayor valor que si fuese algo estático e inflexible. La crítica hace mejorar a las instituciones.

Se echa en falta además de lo expuesto cual es nuestra situación por el sur, y saber si hemos perdido el control del Estrecho, como será el rearme (con perdón) y si además del cambio climático tenemos otro enemigo (con perdón) al que enfrentarnos.

Termino con una recomendación que les hago: no se fíen de mi palabra y lean ustedes el documento para sacar sus conclusiones.

Otro día hablarán, digo yo, del futuro de la guerra, de la capacidad de generar fuerzas (movilización y reemplazos) ¿hay algo previsto?

Y ¡cómo no! alguien debe decir algo definitivo, claro y contundente sobre el futuro de nuestros soldados. Y en este caso no me refiero a la guerra.

Sinceramente es de agradecer el esfuerzo por darnos a conocer lo que será este 2025, pero es necesario algo más de claridad.

Y sobre todo es necesario en la milicia conmover para motivar.

General de División(R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento: PROPÓSITO DEL JEME PARA 2025

Blog: generaldavila.com

24 marzo 2025

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

Publicado en el Diario La Región de Orense. “Ni por vicio ni por fornicio”. General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/vicio-fornicio_1_20250320-3457804.html

LA MINISTRA DE DEFENSA RESPONDE A LA COMUNIDAD DE MADRID CON UN EXABRUPTO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La ministra de Defensa ha contestado al interrogante sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el acto central que se celebrará en la Puerta del Sol de Madrid el día 2 de mayo. Un exabrupto.

Ha sido una respuesta desilusionante y llena de partidismo muy alejado de lo que el deber la impone como ministra de Defensa. El respeto institucional y la disciplina en los Ejércitos va de arriba abajo exactamente igual que de abajo hacia arriba. Una ministra no tiene entre sus cometidos marcar diferencias ideológicas que afectan a las unidades militares, al conjunto de los Ejércitos.

La respuesta a que no participen en el acto central del 2 de mayo en la Puerta del Sol es un desprecio y desconocimiento del mundo militar que también afecta a los uniformados que tienen el deber de asesorarla.

«Los actos cívicos son actos cívicos», ha dicho la ministra. «Pasar revista con un pasodoble en un acto militar quizá no sea lo mejor».

Toda una declaración de intenciones que viene a decir que no consienten que la presidenta de la Comunidad de Madrid se suba a un pódium, se le rindan honores y pase revista a una fuerza militar. Tiene todo el derecho del mundo y así lo contempla el Reglamento de Honores militares.

Sectarismo por decirlo de manera suave. Para este Gobierno todo lo que no sean españoles de su ideología o partido está fuera de su círculo. Eso no es lo que se espera de una ministra de Defensa y pone en evidencia que los militares están dirigidos desde la ideología.

Con todo respeto le pido a la ministra que cambie el discurso, su decisión, o mejor que dimita. Los Ejércitos no pueden estar mandados desde el sectarismo y la repulsa a un gran parte de españoles que no comulgan con su opción política.

Estas son las Fuerzas Armadas de España, las de todos y no las del PSOE y Puigdemont.

Por cierto si no lo sabe señora ministra le daré la definición de pasodoble del Diccionario de «Marcha a cuyo compás puede llevar la tropa el paso ordinario«. El paso doble es una marcha militar.

Puede que tampoco sepa que El Novio de la Muerte que cantan los legionarios es un pasodoble que el general Millán Astray incorporó como marcha para la Legión.

En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa. Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.

Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.

El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria. Puede que no le suene señora ministra, como el Desembarco de Alhucemas ¿le suena?

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…

Soy valiente y leal legionario

En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta.

El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:

…Si algún día Dios me llama me llama

Para mi un puesto reclama

Que a buscarte pronto iré.

Fíjese lo que da de sí un cuplé. ¡Como para no ser adecuado a lo militar!

La ministra ha dicho que «solo participarán en actos estrictamente militares«, ¿se refiere a la guerra, a mantener, como dice su misión  constitucional la integridad territorial, la independencia y soberanía…? ¿Seguirán las unidades acompañando a las Cofradías en Semana Santa?

¡Qué desilusión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

19 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

DOS DE MAYO. POLÍTICA Y FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

 

 

 

DOS DE MAYO. POLÍTICA Y FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La sensibilidad democrática de una nación se demuestra por el acontecer diario de su principal cimiento: el respeto a la independencia del Poder Judicial y  a las Fuerzas Armadas. Respecto a lo primero poco que decir. A la vista está el espectáculo de la Fiscalía General del Estado y el del  Tribunal Constitucional, que no es órgano jurisdiccional, constituido ad hoc. Está de manera indecente a la vista de todos.

Nos interesa mucho, por estar oculto, el tema de las Fuerzas Armadas porque al ser una institución silenciosa en exceso y disciplinada en su justa medida, es difícil saber el uso, o abuso, que se da en su utilización institucional.

De un tiempo a esta parte, quizá por el ruido de la guerra, nuestra atención a los ejércitos va más a las formas que al fondo. Pero son estas inevitablemente fiel reflejo de lo que ocurre en las honduras, por lo que es difícil maquillar los errores doctrinales e institucionales que se cometen ante la pasividad de la gran mayoría, incluidos uniformados.

Viene al caso la noticia que desde la Comunidad de Madrid se ha dado a conocer, en pocos días olvidada, de la ausencia este año de las Fuerzas Armadas en el acto que se celebra en la Puerta del Sol de Madrid en conmemoración del 2 de mayo de 1808, día de la defensa de Madrid, cuando todo el pueblo español se levantó contra la invasión francesa de Napoleón Bonaparte. Acto tradicional que se ha convertido en uno de los más populares de España y que ha levantado desde el año 1983 gran expectación y cariño entre los madrileños como fiel reflejo de sus virtudes. Pueblo y Ejército hermanados en lucha por la libertad que el invasor francés le robaba.

Pues este año 2025 no habrá soldados, no estarán las tropas con su pueblo en la histórica Puerta del Sol por simple capricho político.

Entramos en un compás de espera y esperamos que la ministra de Defensa sea capaz de superar el obstáculo gubernamental e ideológico para entender que con las Fuerzas Armadas no se juega ni se las utiliza para la guerra política que su presidente tiene abierta contra Madrid. ¿Tendrá la valentía la ministra de rectificar? Una buena prueba de ese amor por las tropas del que hace gala.

Pero no podemos ocultar nuestra preocupación por algunos signos en estos convulsos últimos tiempos que como soldados nos mantienen muy alertados y confusos. Sin tener que alejarnos en las fechas citaremos alguno de los recientes acontecimientos que son preocupantes.

Empecemos por la gestión de la DANA en Valencia donde la impecable intervención de las Fuerzas Armadas, como expliqué detalladamente https://generaldavila.com/tag/dana/, llegó tarde y todo da a entender que fueron razones políticas las que retrasaron esta intervención. Algo que suponemos analizado hasta el más mínimo detalle en el obligado juicio crítico que se habrá llevado a cabo en el Estado Mayor de la Defensa, en la independiente UME, con su general al mando directo de la ministra, y en los Ejércitos. De esos análisis y experiencias adquiridas nada sabemos.

Sigamos con el intento de manipulación del discurso del Rey el día de la Pascua Militar, algo dado a conocer desde este blog y que se calló en casi todos los medios por confusas razones a pesar de revestir una gravedad sin precedentes. En la página web de la Casa del Rey aparecía un párrafo en el discurso que nunca fue pronunciado por el Rey. Decía:

«En el calendario de 2025 tenemos también muchas fechas señaladas: en primer lugar, se cumplen cincuenta años de los hechos que dieron paso al proceso de transformación de nuestras Fuerzas Armadas, ya desde los albores de nuestra democracia; un proceso de transformación que empezó tras el fin de la dictadura -una página oscura de nuestra historia común y un tiempo de división de los españoles, hoy felizmente superado- y tras la llegada al trono de mi Padre, el Rey don Juan Carlos. Una metamorfosis que fue vital para el afianzamiento de la democracia en España y en el que la Corona desempeñó un papel esencial».

No es algo inventado o posible sino que figuraba, repito, en la página oficial de la Casa del Rey. ¿Un error? Es posible. Lo seguro es que ese párrafo, que el Rey se negó a pronunciar, no fue redactado por el Cuarto Militar de la Casa de SM ni tampoco en Gabinete alguno de la Casa Real, sino que fue incluido desde Moncloa ¿Vía ministerio de Defensa? A eso se llama injerencia y no respetar lo que dice el artículo 62 de la Constitución: «Corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas»

El tercer síntoma de uso indebido de las Fuerzas Armadas es  la ausencia por voluntad gubernamental de los Ejércitos en un día clásico, venturoso e histórico como ninguno para los soldados y el pueblo: el 2 de mayo. Ninguna razón, a no ser política, para fundamentarlo, ya que hay tropas suficientes en Madrid para atender y servir al pueblo en algo que va más allá de lo lúdico.

La emblemática Puerta del Sol símbolo de la independencia, de la soberanía nacional, de la integridad territorial, de la defensa a muerte de la libertad, hombro con hombro, de los españoles contra el invasor, junto a  sus queridas unidades de guarnición en Madrid, se quedará sin las tropas: el pueblo solo y abandonado de sus Ejércitos. Todo un símbolo.

Ya el año pasado hubo malestar entre miembros del Ejecutivo por la participación de la Patrulla Águila del Ejército del Aire y del Espacio y la Patrulla Acrobática de Paracaidismo. Infame postura política y manoseo de los ejércitos.

La política perjudica a los madrileños en este caso. En definitiva a España cuando no se guarda el debido respeto a la soberanía nacional. Quizá no entiendan eso de soberanía y creen los que ejercen la política ser soberanos, sin saber que soberano es el que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente. Esa no reside en la Moncloa sino en la calle. Como se vio el 2 de mayo de 1808.

Es necesario rectificar y hacerlo con urgencia. Algo que el ministerio de Defensa no puede sustraer al pueblo de Madrid y que la Cúpula Militar debe disciplinadamente exigir.

Al grito de ¡España está en peligro! proclamaba el alcalde Móstoles:

«No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

19 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

 

EL ACUERDO DE PAZ Y LA MILITARIZACIÓN  DE LA SOCIEDAD. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Putin no tiene prisa, pero el tiempo le va cercando alrededor de un Kremlin cada vez más inseguro. Su debilidad está provocada de manera indirecta por la guerra de Ucrania, donde está siendo vencedor, pero lo coyuntural de la guerra le ha llevado a una situación estructural caótica de su economía que en nada se parece a lo deseado al invadir Ucrania. La jugada le ha salido mal y ha sido rematado con un inesperado desequilibrio, actual y futuro, que nunca imaginó, en Oriente Medio. Pierde influencia y poder. Pierde el Mediterráneo. Pierde sus ventas de gas y petróleo a Europa. A ello se suma una gran derrota tecnológica. Rompe un vínculo inesperado: el de Occidente que siempre mantuvo viva a Rusia. En este histórico momento es la mayor de sus debilidades.

Sus devaneos africanos también se disipan y su influencia estratégica, aun siendo importante, ya no es tan decisiva como esperaba.

Trump y Putin son los únicos que saben a día de hoy lo que el futuro nos ofrece. Keir Starmer también, como lanza estadounidense en Europa. La Unión Europea no sabe nada. Ucrania obedecerá si no hay un golpe de Estado antes. Turquía mantendrá el tipo en Siria junto a Israel (norte y sur) que por ahora es un tema menor. Los Servicios de Inteligencia de todo el mundo (especialmente en Europa) llevan tiempo alertados por un probable atentado terrorista de esos indefinibles y sin origen conocido.

A Europa todo esto le ha pillado sin diplomacia ni Ejército. No cuenta por ahora, es un largo camino, un calvario lo que le espera.

Sin  analizar algunos aspectos militares, nada periodísticos, será imposible entender algo más allá de las invenciones que a diario nos mandan, incluso desde el frente, que en su mayoría forman parte de la guerra informativa, muy lejos de la verdad.

Nadie se ha parado a pensar que los hombres serán capaces un día de destruir el mundo. Lleva tiempo, pero cada vez estamos más cerca. Esta guerra marcha por un camino de destino fatal, la escalada  a los extremos, porque ha traspasado el interés concreto y se ha convertido en un enfrentamiento global que está conmocionando a Oriente y Occidente. La historia se repite violentamente, incapaz de resistirse a la fuerza y todo, incluso la razón, la justifica. La sociedad camino de la militarización vive manipulada, de espaldas al conflicto humano, hasta que la llevan a la guerra, quiera o no quiera.

Es necesario recordar Auschwitz e Hiroshima. Se repite cada cierto tiempo, el suficiente para creer que aquello es el pasado. Pero de manera inevitable el concepto se hace realidad. El hombre acabará con el mundo, ese es el fin y la guerra será el medio.

Ni Einstein ni Freud pudieron resolver el ¿por qué la guerra? Dan vueltas a las pulsiones: conservar y unir; destruir y matar. ¿Son lo mismo? «El ser viviente protege en cierta manera su vida destruyendo la vida ajena». Es cuestión de tiempo, los iguales se rechazan; es el tan conocido combate entre dos gemelos o, según Clausewitz, la guerra; cualquier guerra conduce a la escalada a los extremos (En Acabar a Clausewitz de René Girard).

El duelo es la constante en el desarrollo que conduce al enfrentamiento, la acción recíproca detallada magistralmente por Clausewitz. Una ley de guerra sigue secretamente todas las relaciones humanas.

Francis Fukuyama nos asombró cuando dejó escrito que la Historia, como lucha de ideologías, terminaría tras la Guerra Fría gracias a la democracia liberal. Estábamos convencidos de que lo que narraba en El fin de la historia sería el de las guerras ideológicas. La sociedad se lanzaba al placer y bienestar. Toda una generación entendió mal y cayó en el optimismo hegeliano. El comercio se impondría a cualquier ideología. Lo cual hasta ahora se ha demostrado como un fracaso. «Desde que los romanos se aficionaron a los placeres, empezó la ruina de mi patria» (El arte de la guerra. Maquiavelo).

Podría haber individuos satisfechos con el disfrute de su bienestar material y de los placeres hedonistas, sin luchas dialécticas, pero vemos que no es así. El hombre ama más la caza que la presa, nos dice Pascal.

Destruirnos o amarnos y entre las dos opciones está la competición que lleva al enfrentamiento, el juego que consiste en aniquilar al adversario. Siempre presente. «Además, los hombres tienen menor consideración en ofender a quien se hace amar que a quien se hace temer pues la amistad, como lazo moral que es, se rompe en virtud de que la crueldad lleva a los hombres a cuidarse de sus intereses. En cambio, el temor se mantiene merced al castigo, sentimiento que no se abandona jamás» (Maquiavelo, El Príncipe).

Hasta ahora solo se ha demorado, pero siempre ese juego regresa y lo hace con más poder de destrucción: la guerra nuclear o la inteligente. En nada ha puesto más inteligencia el hombre que en la guerra.

Vamos camino de un mundo nuevo y la tecnología nos permite adivinar al menos los pasos que habrá que ir dando. Ninguno nos separa del enfrentamiento. En un mundo dominado por el comercio, la economía es la guerra, y no creo que la guerra sea economía, sino su derivada.

Más cercano a una realidad de los hechos se nos muestra Clausewitz, aún no superado en las razones de la guerra, aunque el siguiente paso está muy cerca: una guerra sin límites, de la que nada se podrá escribir.

Europa, que va más allá de la Unión Europea, se arma. No sabemos muy bien porqué ha tardado tanto, ni a qué se han dedicado los asesores  militares en la OTAN tantos años atrás. ¿No veían que ya desde Maquiavelo «Los principales cimientos en que asentar un Estado -sea nuevo, viejo o mixto- son las buenas leyes y los buenos ejércitos»?

Es bueno amar la paz, pero grave irresponsabilidad no saber hacer la guerra.

Concluyamos que la paz solo llega en la guerra cuando uno de los contendientes es derrotado de forma irreversible o bien existe un equilibrio sin que se prevea ningún cambio probable en ese estado, casi inamovible.

De una u otra manera se ha llegado en la guerra de Ucrania a un interés mutuo por no seguir, por ahora, con el enfrentamiento. Las razones las hemos analizado en muchas ocasiones, pero todo pesa, la acción de unos y la inacción de otros; en ambos casos hay una debilidad sospechosa que nos hace dudar y mirar en otras direcciones en no mucho tiempo. Si no fuese así la guerra terminaría con un claro vencedor, sin renunciar a sus iniciales objetivos, la invasión para uno y la recuperación del terreno invadido para el otro. No será así.

Se abre un dudoso acuerdo. «Siempre, en lo que yo recuerdo. o bien se hizo la guerra o bien se discurrió cómo hacerla; ahora discurrimos, dentro de nada la haremos; y cuando la hayamos acabado volveremos a discurrir sobre ella». Eso decía en 1526 Maquiavelo y hoy es actualidad: discurrimos.

Es muy pronto para ver las condiciones y los efectos de las mismas.

Es difícil asumir ese empeño de seguir con la guerra a cualquier precio, tarde o temprano el equilibrio se romperá; ahora soñemos mientras discurren.

Las condiciones previas nadie las sabe, pero como en toda negociación se emiten señales para ver si hay respuestas de los que quedan fuera.

-Alto el fuego antes de mayo.

-Retirada de las tropas ucranianas de Kursk.

-Se abre el espacio aéreo y marítimo sobre Ucrania y mar Negro. El mar de Azov control ruso.

-Ucrania acepta soberanía Rusa sobre Crimea y conversaciones sobre Dombás que pasan a Administración rusa.

-Elecciones en Ucrania a corto plazo.

-Ucrania renuncia a su entrada en la OTAN y a su expansión hacia el este.

-Se autoriza extracción minerales y reconstrucción de Ucrania.

-La OTAN renuncia a su expansión. No participará en nada sobre acuerdos de paz en Ucrania

-Las tropas estadounidenses en Letonia, Lituania y Estonia se retirarán a los EEUU.

-Se negociarán las sanciones a Rusia.

-Rusia acepta soberanía Ucrania y reconoce su independencia y libertad.

-Fuerza de Verificación Alto el Fuego a lo largo de la actual línea del frente con Reino Unido y Francia (¿Alemania?). Otras: España, Italia, Polonia, Turquía… Entre 15 y veinte mil hombres.

-Acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU.

No será Europa quien lleve el mando de las tropas, caso de enviarse, a una línea de armisticio. El Reino Unido se ha hecho cargo del alto el fuego y será el representante de Trump en Europa. Es significativa la desaparición o ausencia del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (Kaja Kallas). Ni está ni se la espera.

Europa o apuesta por la política de Trump o tiene un futuro preocupante en Defensa. Tampoco la OTAN que será un simple observador que vaya perdiendo cada vez más fuerza. Por ahora no hay ninguna señal de que la Defensa de Europa vaya a sostenerse en un Ejército Europeo. Aún poniéndose en marcha de manera urgente y todos de acuerdo se tardaría no menos de 5 años en contar con un embrión de Ejército, Armada y Aviación más todo lo que conlleva de Inteligencia, Operaciones Especiales, ciberguerra, y sobre todo una poderosa industria militar de armas y municiones muy condicionada por los intereses de cada uno. A día de hoy parece imposible por lo que la UE deberá ceder y confiar en Trump.

España ha de pensar más en el sur que en otros lugares donde cada vez pintamos menos por intereses  y capacidades.

Está claro que a Europa nos miran desde una prudencial distancia. No habrá Ejército, pero ya han empezado a militarizar a una sociedad confusa que banalizó su seguridad y defensa. Esperemos que no sea tarde y el uniforme esté hecho a la medida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

17 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

«TIEMPO DE CAMBIOS» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

 

En medio de la tormenta, el rebaño de ovejas silenciosas se apelotonan unas contra otras, muy quietas, esperando que todo pase.

Aquí como en la mar, hay que ser realistas ajustar las velas y no quejarse del viento como hace el pesimista, ni esperar a que amaine como hace el optimista.

Al destino nos lo podemos encontrar a la vuelta de la esquina, pero lo que no hace es visitas a domicilio. Hay que ir a por él.

Poco alivio da vivir en un país donde la verdadera  historia se oculta, pero la mediocridad siempre está a la vista, ojalá las palabras del más charlatán y «puto amo»  nos causen el mismo efecto que el mugido de una vaca en un verde prado de mi tierra.

Lo mejor sería que se ganasen la vida con la pluma, no con el pico, que de esos ya andamos sobrados. Nuestros políticos  siempre están entre los que hablan por decir algo, lejos de los que dicen algo al hablar.

Me refiero al pico  de la boca, no al de cavar zanjas que desconocen, pues siempre se ganaron el pan con el sudor de la frente, perdón, quise decir con el sudor del de enfrente.

A todos les recomendaría lo que nos dijo San Francisco:

―«Empieza por hacer lo necesario, luego haz lo posible, y de pronto estarás logrando lo imposible»

Creo que Darwin se equivocó en el origen de las especies, pues  en realidad algunos de nuestros políticos descienden del cerdo, y últimamente se ha descubierto que  en muchos de ellos hay un chorizo encubierto, lo quieren disimular  chapurreando un inglés con acento de Villanueva y la Geltrú, convencidos de que es el idioma con el que en un futuro próximo alcanzarán la independencia. Para colmo rematan las frases con la coletilla «Okey», como hacen los malos entrenadores españoles de baloncesto cuando dan las últimas órdenes tácticas en los tiempos muertos de cada partido a sus jugadores, la mayoría desecho de tienta de la NBA,

El retruécano de Fernando Savater sobre la izquierda burda que padecemos no lo iguala nadie:

―«La hez de la hoz».

El tímpano del pionero templo  románico de España, finales del siglo XI, la catedral de San Pedro de Jaca, en el comienzo del Camino de Santiago en España (Camino francés), tiene esta inscripción sobrecogedora, que a todos ellos les dedico:

―«Si quieres vivir, tú que estas sujeto a la ley de la muerte, ven aquí suplicando, renunciando a los alimentos envenenados. Purifica tu corazón de vicios para que no perezcas de una segunda muerte».

¡Váyanse, el comportamiento grosero de muchos de ellos, del que hacen gala, los descalifican para cualquier cargo, no es admisible que la chulería y la soberbia estén por encima de la educación y respeto!.

Como la pasión se extingue con el goce, y  la poesía del arranque  desaparece con  las mentiras,  sus discursos no son los más apropiados para  convertirlos  en argumentos de toda una vida.  Como en algunos matrimonios, cuando el éxtasis acaba y la música deja de tocar, transformando el enamoramiento del inicio en ese amor que  se desvanece cuando  se descubren los fallos del contrario.

Por eso ahora es justo el momento del cambio.

Y precisamente por eso, la UE toca a rebato, dando la señal de alarma ante el peligro,   y llamando a los países miembros a rearmarse  y reformar su poder disuasorio ante la amenaza global. ¿Esto es militarismo?, o  simplemente es  entender que el mundo empieza a girar de otra manera y que no  podemos echar pie a tierra  en marcha.

―«En momentos de tomar una decisión, lo mejor es hacer lo correcto, luego lo incorrecto, y lo peor es la inacción, el no hacer nada».

Pero por desgracia, hoy parece que la gente normal es muy rara.

Para mí, cada año más de vida  es un regalo, una oportunidad que se me presenta para avanzar y soltar lo viejo, vivir nuevas aventuras y seguir caminando.

Con esa melancolía que reblandece a los hombres cuando envejecemos, sin que nadie nos haya pedido permiso, me despido, y aprovecho para  certificar que todo el contenido de estas páginas, exceptuando la foto del caballo, no están generados por la IA (Inteligencia Artificial).

«Okey»

A los señores del Gobierno les digo que:

Se vayan con Dios, y no duden en no volver por aquí nunca más.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza 16 marzo 2025.

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

SECURITY SECTOR REFORM (SSR): LA ASIGNATURA PENDIENTE DE LA UE ANTE EL DESAFIO MIGRATORIO. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R) DEM Experto en SSR de la E

Vivimos tiempos convulsos en los que la migración se ha convertido en moneda de cambio en el tablero de la política internacional y nacional. Desde Estados Unidos, donde la administración Trump detiene y embarca a migrantes en aviones militares para deportarlos masivamente a sus países de origen sin importar el riesgo de persecución o muerte, hasta España, donde el gobierno de Pedro Sánchez, condicionado por el apoyo parlamentario de siete votos de Junts per-Catalunya, está dispuesto a “delegar” a la Generalitat competencias clave en el control de fronteras y la gestión de los flujos migratorios. Un acuerdo que podría convertir el conocimiento de la lengua catalana y el arraigo al territorio en requisitos para recibir ayuda o regularizar su situación, subordinando la dignidad humana a intereses políticos coyunturales.

La deshumanización es la norma de unos dirigentes que no dudan en mercadear con personas, convirtiendo el dolor de los migrantes en un instrumento de negociación. Olvidan que no se pueden poner puertas al campo, ni levantar presas en el mar.

La imagen de embarcaciones abarrotadas de personas que arriban a las costas españolas se ha convertido en un símbolo de la crisis migratoria que azota al Mediterráneo y al Atlántico en los últimos años.

En 2024, España registró un récord histórico en la llegada de migrantes por vía marítima, con un total de 57.738 personas arribando en cayucos o pateras. De estas, 43.737 desembarcaron en Canarias, lo que representa un incremento significativo respecto a años anteriores. Esté fenómeno refleja la creciente presión migratoria que enfrenta el país, impulsada por conflictos armados, Estados fallidos y situaciones de extrema inseguridad humana en los países de origen.

La Unión Europea (UE) ha destinado recursos significativos a la cooperación y el desarrollo en África, con el objetivo de abordar las causas profundas de la migración irregular. El Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI) de la UE, conocido como «Europa Global», cuenta con un presupuesto de 79.500 millones de euros para el período 2021-2027. Una parte sustancial de estos fondos se asigna a programas en África Subsahariana, incluyendo iniciativas relacionadas con la SSR.

Sin embargo, la efectividad de estos programas ha sido objeto de debate, especialmente en cuanto a su capacidad para promover la seguridad humana y la estabilidad en la región. La respuesta europea, sin embargo, sigue anclada en una lógica reactiva y de gestión de fronteras, olvidando los principios que la Reforma del Sector de la Seguridad (Security Sector Reform – SSR) y la Seguridad Humana deberían guiar su política exterior.

En los foros internacionales, la Unión Europea se presenta como un adalid de la SSR. La doctrina europea postula que la estabilidad y el desarrollo sostenible de los países en crisis pasan por una reforma integral de sus sectores de defensa, seguridad e instituciones de justicia.

Tal como expuse en un artículo en la Revista Española de Defensa publicado en el mes de octubre del año 2011, (https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=74089), la SSR es un proceso complejo que busca fortalecer el poder civil, la profesionalización de las fuerzas armadas y de seguridad, la independencia judicial y la inclusión de la perspectiva de género, junto con políticas de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR). Todo ello, sustentado en el concepto de Seguridad Humana: «liberarse del miedo y de la necesidad» como prerrequisito para la dignidad y el bienestar de los ciudadanos.

Seguridad Humana: piedra angular de la SSR

Sin embargo, la retórica de Bruselas contrasta con la realidad de su acción exterior. Los países de origen de gran parte de los flujos migratorios hacia España —Malí, Níger, Somalia, Sudán del Sur, Libia, entre otros— siguen atrapados en el círculo vicioso del conflicto armado, la corrupción y el desgobierno. Pese a ser Estados prioritarios para la SSR, muchos de ellos han visto cómo la implicación europea en sus procesos de reforma ha sido insuficiente, intermitente o condicionada a intereses estratégicos de corto plazo.

La Seguridad Humana —la que debería colocar en el centro a las personas, sus derechos y su bienestar— ha sido reemplazada por una lógica proteccionista centrada en el control de flujos migratorios. La seguridad de los europeos prevalece sobre la de quienes habitan el Sahel o el África subsahariana. La financiación de terceros países para frenar la migración se ha convertido en un mecanismo opaco que, en muchos casos, refuerza a élites corruptas o sistemas de seguridad represivos. Ejemplos claros son la externalización de las fronteras europeas en Libia, donde milicias armadas se encargan de interceptar embarcaciones y gestionar centros de detención denunciados por violaciones sistemáticas de derechos humanos.

En este sentido, se ha desvirtuado la esencia misma de la SSR que la Unión Europea defendía hace apenas una década. Las misiones de apoyo a la reforma de la seguridad, como la EUCAP Sahel Níger o EUTM Malí, han tenido resultados desiguales y se han visto sobrepasadas por la escalada de violencia yihadista y los golpes de Estado. La falta de una estrategia sostenida, con recursos a largo plazo y compromiso político real, ha hecho que muchos de estos países se deslicen hacia el colapso.

Paralelismos con la defensa y seguridad de la UE

Este abandono de la SSR como herramienta de estabilidad en África tiene un inquietante paralelismo con la propia política de seguridad y defensa de la Unión Europea. Mientras se reclama a los socios africanos que reformen sus fuerzas armadas y cuerpos de seguridad para garantizar la paz y la protección de sus ciudadanos, Europa sigue siendo dependiente de la «seguridad importada» que le proporciona Estados Unidos, el Tío Sam de siempre, a través de la OTAN.

España no es ajena a este fenómeno. Nuestra política de defensa ha delegado durante años en el paraguas atlántico la salvaguarda de la soberanía nacional. La escasez de recursos, la falta de una cultura estratégica y la lentitud en asumir la corresponsabilidad en la defensa de Europa han sido la norma. Solo en los últimos tiempos, con el deterioro del entorno geopolítico, ha empezado a vislumbrarse un cambio de rumbo.

Al igual que se pide a los países africanos que asuman su propia seguridad a través de procesos de SSR, España y la Unión Europea deberían ser coherentes y reforzar su capacidad autónoma de defensa. La necesidad de una Europa estratégica, capaz de defender sus fronteras exteriores sin depender del poderío norteamericano, se ha convertido en una causa de máxima urgencia. La frontera sur, que se extiende desde Ceuta y Melilla hasta el golfo de Guinea, requiere una visión integral que combine la protección física del territorio con una política activa de estabilización en los países vecinos.

Consecuencias de la falta de SSR en África

La situación actual en el Sahel y en el África subsahariana es el resultado de la carencia de un enfoque integral de SSR. Países como Malí han pasado de ser un ejemplo de cooperación internacional en materia de reforma del sector seguridad a convertirse en un polvorín que alimenta la migración irregular hacia Europa. La retirada de las fuerzas internacionales y la llegada de actores como el Grupo Wagner solo han agravado el deterioro de la seguridad en la región.

Esto repercute directamente en España, que soporta buena parte de la presión migratoria en la frontera sur. En ausencia de una política coherente de SSR y de Seguridad Humana, el fenómeno migratorio se convierte en una cuestión de seguridad nacional, no solo de solidaridad o gestión humanitaria. La desestabilización de los países africanos genera un efecto dominó que termina en nuestras costas y pone a prueba la resiliencia de nuestro sistema de seguridad y defensa, ante la indolencia de la UE.

España ante la SSR: De la teoría a la práctica

España ha sido históricamente uno de los países de la UE más comprometidos con la estabilidad en el Sahel y el África Occidental. Nuestro país ha liderado misiones de entrenamiento (EUTM Malí), asesoramiento a fuerzas policiales (EUCAP Sahel Níger) y ha proporcionado formación a fuerzas armadas africanas. Sin embargo, los esfuerzos nacionales son insuficientes si no van acompañados de una estrategia europea común, ambiciosa y coherente.

España debe reclamar en Bruselas un mayor compromiso con la SSR en África, no solo por razones de solidaridad o justicia internacional, sino por interés estratégico propio. La estabilidad en el Sahel es un interés vital para la seguridad de España y, por extensión, de Europa. Sin ella, la presión migratoria seguirá aumentando y los riesgos de inestabilidad se proyectarán sobre nuestro territorio.

Recuperar el espíritu de la SSR

La Unión Europea debe recuperar el espíritu fundacional de la SSR, basado en la construcción de instituciones de seguridad legítimas, eficaces y respetuosas de los derechos humanos. Esto exige inversión sostenida, cooperación política y económica, y una presencia internacional creíble y constante. No se trata solo de evitar que los migrantes crucen el Mediterráneo o el Atlántico, con los riesgos y peligros que ello entraña, sino de garantizar que no tengan motivos ni necesidad para abandonar sus países de origen, sus hogares.

La Seguridad Humana no puede seguir siendo una declaración de buenas intenciones en los documentos oficiales de la UE. Debe convertirse en el eje central de la acción exterior europea en África. Esto implica combatir no solo las amenazas físicas, sino también las carencias básicas que empujan a millones de personas a la desesperación: la falta de acceso a la educación, la sanidad, el empleo y la justicia.

Europa, sola ante el peligro

Si Europa aspira a ser un actor estratégico autónomo, su propio sheriff, debe demostrar que es capaz de defender sus intereses sin depender eternamente de agentes externos transoceánicos. Esto incluye proteger sus fronteras, garantizar la estabilidad en su vecindad sur y liderar procesos de SSR en los países africanos más frágiles. La dependencia de la OTAN y de Estados Unidos es un reflejo de la falta de voluntad política europea para asumir sus propias responsabilidades.

España, por su proximidad geográfica e histórica, debe liderar este proceso. Debemos invertir más en nuestras capacidades de defensa y en nuestras misiones exteriores. Pero también debemos exigir a nuestros socios europeos un compromiso que vaya más allá de la retórica y de los intereses particulares. Aunque los países del norte de la UE no aprecien ni sientan tan cercana el flujo migratorio, también deben colaborar como europeos que son y solidarios con los países más necesitados.

Conclusión

La reforma del sector de la seguridad SSR y la promoción de la seguridad humana en África son las mejores herramientas para afrontar, en origen, la crisis migratoria que afecta a España y al conjunto de Europa.

Es hora de que la Unión Europea recupere su papel de líder en la SSR, no solo como garante de los derechos humanos en el continente africano, sino como defensor de la seguridad común europea.

La migración masiva es el síntoma de un mundo en crisis, y sin una respuesta común basada en la Seguridad Humana y la dignidad, seguiremos atrapados en esta lógica perversa donde los muros, las vallas y las fronteras no detendrán la desesperación de quienes solo buscan sobrevivir.

La lección es clara: no podemos pretender blindar nuestras fronteras mientras ignoramos el colapso del sistema de seguridad en los vecinos países del sur. Una política coherente de SSR es, al mismo tiempo, una estrategia de defensa de nuestras propias fronteras. España lo sabe. Ahora toca que Europa lo entienda y actúe en consecuencia sin más dilación.

No podemos continuar siendo indolentes y cómplices del sufrimiento y dolor ajeno, ante tantas jóvenes ilusiones ahogadas en la profundidad del fondo del mar.

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R) (Experto en SSR de la EU)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2025

 

EL AMARGOR DE LA DERROTA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Antes de entrar en guerra examinad previamente la magnitud de los elementos imprevisibles, ya  que aquella, al prolongarse, suele confiar al azar la mayoría de las circunstancias, azar del que nos encontramos a la misma distancia y sobre el que se cierne la incertidumbre respecto a cuál de los dos se verá favorecido» (Historia de la guerra del Peloponeso. Tucídides).

Nos llevan a una nueva guerra. Esta no es la invasión de Ucrania por Rusia. Esto es distinto. Significa el comienzo de una guerra en Europa. «Si todos hiciesen la guerra por convicción no habría guerra». La frase la leemos en Guerra y Paz de Tolstoy. Recomendable en estos tiempos.

«Siempre recurre usted a citas ya muy alejadas de estos tiempos». Me acusan. Cierto. Ahora no encuentro referencia. ¿No ven que ya no existe la palabra, que ahora todo se reduce a guerra?

Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: sangre sobre la nieve. Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

Napoleón, en su crueldad, o quién sabe si solo pensaba en rehacer su ejército, pronunció  una terrible frase que ha pasado a la historia y que de alguna manera define la guerra, todas las guerras, que siempre conducen a la escalada a los extremos, lo que narra René Girard en su estudio de Clausewitz.

La nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París».

Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

«Mire usted, una cosa son los soldados y otra cosa son los hombres. Napoleón fue un genio para los soldados. Pero ignoró a los hombres. Ni los conoció ni le interesaron. Ese fue su gran error» (Charles de Gaulle).

Ahora en Europa pasa lo contrario. Los 27 conocen a los hombres, o creen hacerlo, pero desde luego no a los soldados.

Primero morirán los soldados y detrás todos los demás.

Ninguno ha caído en la cuenta de que no hay soldados de usar y tirar, que un soldado no está para cumplir un mandato de dudosa legalidad (inmoral es seguro). ¿Qué poder tiene Europa para mandar a los soldados de 27 naciones distintas a hacer la guerra? ¿Quién lo autoriza? ¿Hay un pacto de bandera y nación?

Olvidan Rumanía donde una vez más se ha impuesto su talante y criterio democrático. En Israel se volvieron a equivocar de enemigo. Nadie les ha pedido explicaciones.

Siria es algo menor para ellos.

Las inviolables fronteras les traen sin cuidado.

Después de tres años de guerra están incapacitados para adoptar decisión alguna.

Putin, junto al cambio climático, son los grandes enemigos de una sociedad perdida.

Generales y almirantes se lanzan en tromba para aceptar lo inaceptable. Saben que es un imposible ya que nos conduce directamente a la guerra total. Una irresponsabilidad de la que tendrán que dar cuenta. Deberían asesorar: -¡No! No jueguen con fuego. Vamos todos en ello. Ni podemos ni debemos.

-¡Alto el fuego!

Esto de la unidad es un problema de difícil solución, porque no estamos por la labor y no hay dos ideas que compartamos juntos. Ni siquiera una bandera o un himno. No hay mayorías, sino una dispersión enloquecida a la búsqueda de la individualidad subvencionada. Europa es una dispersión o si lo prefieren una alianza en la que nadie da órdenes. No solo militar. En ese campo la dispersión es aún mayor porque seguimos de maniobras para compatibilizar nuestros sistemas de Mando y Control. No hay alianzas que cien años duren. La nuestra está rota de antemano. Derrotados antes del primer disparo. Porque no hay razón alguna para iniciar esta guerra donde no tenemos ni poder disuasorio.

Napoleón tuvo gestos que denotaban su capacidad de Mando. Sigo con Ludwig que nos cuenta que también en Tolón a la llegada de muchas carrozas oficiales recibieron el fuego enemigo y al intento de refugiarse sin encontrar parapetos en la posición, sin inmutarse, Napoleón contestó: «Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye». Parapetos de soldados. Pechos valientes y bravos. Siempre es lo mismo.

¿Europa es un ejemplo de patriotismo o de bastardos intereses?

Tengo serias dudas del lugar que ocupa el patriotismo entre los miembros de una alianza que nos oculta si son ellos o los bancos y las industrias los que tienen que disparar con sus cañones.

Supongo que esa es la gran duda.

«Mientras pasaban allí la noche acampados cayó de nuevo una tremenda nevada que cubrió por entero las armas como los cuerpos de quienes se encontraban tumbados; también las bestias quedaron inmovilizadas por la nieve, y la mayoría de los soldados vacilaba a la hora de levantarse, ya que la nieve caída, en tanto que no se deslizara por dentro de sus ropas, les infundía calor mientras siguieran tendidos. Entonces Jenofonte se atrevió a ponerse en pie y, apenas sin ropa, comenzó a partir leña. Acto seguido se levantó otro y a continuación otro más, que le quitó el hacha de las manos y continuó cortando leña. A raíz de esto. Se levantaron los demás…» (Anábasis). Nadie de los reunidos en este extraño cónclave hacia la violencia alzará los brazos para cortar leña. Ya van calientes.

Ni se ve bandera ni soldados que la reclamen. El fuego se apaga.

Las caras de los pocos que aún sostienen un arma son el grito de Munch y cruzan el puente para pedir una explicación a aquellos que después de tres años de guerra ahora gritan:

¡A las armas!

Ya es tarde. El amargor de la derrota se ve en las caras de los soldados vencidos antes de combatir. Recuerdan que Europa nunca hizo nada en común. Nunca. Más enojados por la injusticia que por la violencia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 marzo 2025

 

 

UN EJÉRCITO EUROPEO General de División (R.) Rafael Dávilla Álvarez

El maestro Sun dijo: «Quien conduce un ejército con poca inteligencia, es pretencioso. Quien conduce un ejército con poco valor, es egocéntico. Quien conduce un ejército sin conocer el camino y traba sucesivas batallas sin darse por satisfecho, si sobrevive es solo por cuestión de suerte».

Inteligencia, valor y preparación nos señala Sun Bin a la hora de dirigir un ejército.

El tiempo permanece con su implacable repetición en el espacio terrestre sin que la fuerza deje de ser el actor principal para que la vida se desarrolle. No es discutible. Es necesaria la fuerza para sostener a la justicia y por tanto ser libres.

El maestro Quijano dijo: «…responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. Y es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe de estimar en más».

Desde que tengo uso de razón militar recuerdo que nos ponían delante de un mapa para desarrollar siempre el mismo ejercicio defensivo que consistía en un despliegue fantasioso desde los Pirineos hasta un arroyo del río Tajo en Toledo. Era una maniobra retardadora de desgaste que lograba detener al Ejército Ruso, que había invadido Europa, en el arroyo del Guajaraz (Toledo). De allí no pasaban; creo que seguimos esperándolos. Desde entonces el único ataque real que hemos tenido ha sido por el sur, una marchita coloreada y una ocupación; no había rusos.

¿Ustedes creen que nos va a invadir Rusia?

Ahora que echamos a los yanquis, nuestro Estado Mayor de la Defensa debería recuperar aquellos planes defensivos del arroyo toledano y ofrecérselos a Kaja Kallas. Están convencidos, por mayoría absoluta, que Putin llegará a Granada, amenazando Gibraltar, Marruecos y Canarias.

Organizar un Ejército por parte de la Unión Europa para la amenaza rusa es extravagante, imposible y, lo más importante, no viene al caso. La OTAN es suficiente (pendiente de profundos cambios de estrategia) y lo único que hay que hacer es pagar y asumir una industria de Defensa propia sin que cada uno tenga su avioncito, su carro de combate y su vehículo (chino en el caso de España). Más importante que inventarse un Ejército Europeo, por ahora, es tener una retaguardia que lo sostenga, material e ideológicamente. Además de pagar a los soldados lo que en justicia se merecen y no dejarlos abandonados por edad. De todo ello carecemos y cada vez de manera más acusada.

Las Fuerzas Armadas no son el brazo político de ningún partido ni ideología, sino que deberían estar al servicio de todos y eso, que nadie duda, es incompleto y falso cuando su estructura, presupuestos, incluso misiones y capacidades, no son consecuencia de un acuerdo común sino partidista. Lo cual lleva a los vaivenes de los que somos víctimas y a los desajustes de todo tipo en unas Fuerzas Armadas, en este caso las españolas, que no acaban de alcanzar su meta porque no saben muy bien cual es esta. Empezando por su misión, que se duda entre la principal y las que no lo son. Sin un acuerdo en materia de Defensa entre todos los partidos políticos la organización militar carece de lo más elemental: a dónde, por dónde cómo y cuándo. Gasto inútil de recursos, exposición gratuita a graves riesgos. Uso inadecuado y sin consenso de la Fuerza.

Algo así no se puede despachar en veinte minutos y dejar fuera a parte de los españoles. Estamos dispuestos a crear un Ejército para luchar contra el cambio climático.

Pues si esto es y será, y de ello somos conscientes, sin ponernos de acuerdo dentro de nuestra propia nación, ya me dirán cómo hacerlo entre 27 que forman la Unión Europea; por cierto, entre ellas no está el Reino Unido.

Bueno será que se hable de la Defensa de Europa, que se saquen conclusiones de su necesidad o no, de los cambios a introducir,  pero a ningún lugar conducirá hacer mudanza en tiempo de crisis y, por tanto, en estos momentos, mejor sería llegar a un acuerdo inmediato con los Estados Unidos antes que ponerse a discutir si son galgos o podencos.

La creación de un Ejército propio en Europa abre numerosos interrogantes y a día de hoy parece un imposible sin apoyarse en la organización  de la OTAN que de una u otra manera dispone de los elementos esenciales para dirigir una estructura militar. Suponemos que ese sería el comienzo si es que lo hay. Ir sustituyendo lo anglosajón (¿Reino Unido?) por mandos de los ejércitos de la UE. Revisar las estructuras, los objetivos estratégicos y la industria de Defensa. Un Ejército cuya única misión sea defendernos de la invasión rusa (y del cambio climático) es absolutamente absurdo, ineficaz y fuera de lugar cuando los peligros del futuro están en otros lugares más al sur. Un ejército tan previsible es un ejército derrotado.

La disuasión nuclear, únicamente en manos francesas, es una auténtica sinrazón; nunca será de Europa. El Reino Unido es una incógnita, fiel a los EEUU. Y esa es otra derivada ¿aliados o no de los Estados Unidos? ¿Nos quedamos desnudos ante el poder nuclear? ¿Qué disuasión ofrecemos?

Todo lo que vivimos es una locura y una vez más se demuestra que «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia» (Baruch Spinoza).

Se ha hablado de paz y Europa se va a la guerra. Con todas  sus consecuencias. Sin preguntarnos. Europa nunca lo hace. Apaga incendios donde no los hay.

Un Ejército es propio de un Estado y la Unión Europea a día de hoy no va más allá de una Alianza de normas y dineros, no es un Estado, por lo que habría que pensar en una ley muy compleja y difícil de acordar ya que el poder de la Fuerza es mucho poder cuando no hay de manera clara uno que mande. ¿Quién manda en Europa? ¿Uno, dos o veintisiete?

Para empezar es necesaria una firme voluntad: voluntad de defenderse con las armas, para lo que hay que fabricarlas sin dependencia de otros, y disposición a utilizarlas más allá de ser solo un instrumento de disuasión que deja de serlo cuando descubres el temor a su empleo. Quedaríamos en una situación de grave riesgo nuclear.

Europa ha vivido de espaldas a la guerra y abandonó su defensa entregándose a la exigencia de la norma sin la fuerza. Ahora que las circunstancias exigen la Fuerza parece que llegamos tarde. ¿O se equivoca de enemigo? Siempre quedará el interrogante de si este enemigo que ahora descubre Europa lo es o no lo es. Está por descubrir la voluntad y la unidad ¿contra quién?

Bueno será un Ejército, pero de nada servirá si no sabemos para qué ni contra quién. Todo ello sin tener la base de una Cultura de Defensa Europea que muchas naciones desconocen y otras que intencionadamente están desmilitarizadas en su concepto fundamental, entre ellas España.

No es fácil diseñar un Ejército para la guerra que viene. Sin esta claridad de ideas todo lo que se invierta será tirar el dinero. Las guerras no se ganan con los cañones, sino con la inteligencia, la una y la otra, pero sobre todo la que nos dice donde ejercer el esfuerzo principal, que no tiene porqué ser en cañones; la ideología mata más y mejor.

En Europa hemos estado años, demasiados, sin saber lo que necesitábamos en materia de Defensa porque dudábamos de su necesidad creyendo que la guerra era cosa de otros. Aquello del esfuerzo del 2% del PIB fue una trampa que nunca llegó a ponerse en marcha. Hubo dos razones que aún se mantienen: la ideología y la falta de un criterio único. Esto es un gran impedimento y presenta un negro futuro, mucho mayor que el riesgo a un posible ataque armado, ya que la ideología y falta de acuerdo lanza a diario su ataque contra Europa de manera invisible, programada, bien encauzada y dirigida por todas las direcciones, sin que la invasión sea vista como un ataque sino como una cultura. Europa quiere armarse por un lado cuando ya ha arriado la bandera en sus fronteras y ha perdido la identidad. El ataque está triunfando y nosotros en retirada, otros ocupan nuestras antiguas posiciones. Más que defenderse habría que atacar para recuperar lo perdido.

El escenario que se vislumbra requiere tomar medidas, eso es indudable, pero nunca suele coincidir lo necesario con lo posible. Confundir esto a la hora de ponerse a hacer planes militares es ir derecho al fracaso al no tener claro, ni poder materializarlo caso de tenerlo, el concepto de empleo de las Fuerzas Armadas. Ahora no se trata de hablar de lo que nos gustaría tener, ya es tarde, sino hacer frente a la situación de debilidad que tenemos y maniobrar con inteligencia para mediante las alianzas, el esfuerzo común bien definido, y los propios ejércitos bien diseñados y atendidos, alcanzar la situación deseada.

En cuestiones de Defensa programar como si ya tuviésemos el dinero es fracasar incluso a corto plazo. España lleva años con los Programas Especiales de Armamento y solo ha logrado mucha deuda y pocas armas y municiones. Jamás hemos aceptado ni acordado una ley de programación y financiación de la Defensa que hemos dejado en manos de ideologías, distintas, incluso enfrentadas, que es quedar en manos del adversario.

Europa debe empezar no marcando un 2% o más, sino creando un escenario económico estable para financiar la Defensa. La cifra será en función de la necesidad y no ajustar la necesidad a la cifra que ahora sin sabe porqué se ha dado: 800.000 millones ¿A qué responde?

Se hace imprescindible además de las partidas presupuestarias por nación, tener en cuenta la posición estratégica de cada una y por tanto la misión que le corresponde dentro del conjunto. Una Europa influyente no puede tener un Ejército que sea un tapón absurdo contra Rusia olvidándose de otras responsabilidades quizá más graves y de mayor peligro. Desplegar toda una estrategia contra alguien no deja de ser una atrevida provocación cuando no un desconocimiento total de la historia y su futuro. Hay mucho de esto entre los dirigentes europeos. No ven más allá del paisaje de su ciudad. Es necesario definir los esfuerzos de cada uno, asignar medios y misiones. Lo defensivo, de entrada, nunca debe ser expansivo ni provocador, solo disuasivo.

Nos queda la duda. No la resolverán porque no lo saben. Vaguedades, incumplimientos, abstracciones, normas y más normas. Ni una Estrategia de Seguridad. ¿Con la OTAN o sin ella? ¿Desaparece la OTAN? ¿Acaso los Estados Unidos han denunciado el Tratado de Washington? ¿Si la Unión Europea puede ser una alternativa por qué Finlandia y Suecia han entrado por la vía de urgencia en la OTAN y Ucrania busca su salvación en ello? ¿Y si aparece una nueva, o se expande por el sur, con Marruecos, Reino Unido (Gibraltar), (SATO)?

Tropas, Mando y control, armas, inteligencia, ciberdefensa, ciberespacio, tecnología… Eso no es un Ejército.

Un Ejército requiere permanencia, soldados motivados, con voluntad de vencer, virtudes, territorialidad y valores por los que dar su vida.

Un abanderado y una bandera a seguir.

Todo ello contando con una retaguardia que los apoye.

Pregunten. Imposible. No existe, no es posible un Ejército de 27. Ni siquiera de dos.

«Para ganar hay que tener voluntad de vencer, sin olvidar conocer la medida de las posibilidades y siempre prefiriendo concretar lo bueno, pero posible, antes de emprender la consecución de algo mejor, pero imposible».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2025

 

OTANno—OTANsí General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Fue publicado el 15 de octubre de 2021El síndrome de la OTAN

Europa vive bajo el síndrome de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) que se manifiesta en la repulsa a defenderse militarmente, pero, eso sí, que haya alguien que la defienda.

Vuelve la antigüedad a señalarnos como culpables. Europa fue Grecia y fue Roma; el Renacimiento abrió el telón a un nuevo mundo, entonces una Europa que era portadora de cultura, sabiduría y humanismo. También religión y guerra, mezcla tantas veces explosiva con un poco de todo. Austrias y Borbones, Luis XIV sobre todo; y Europa fue Napoleón, y las guerras mundiales fueron Europa, y acabó siendo Hitler quién echó el borrón que Goya había anunciado en esa metáfora de El Coloso que acabaría con todo.

Tuvo que venir la descubierta, las Américas, a poner orden al ver una Europa indefensa y empobrecida de ideas y venidas; y se quedó. ¡Cómo para irse! Fue una guerra fría, pero al fin y al cabo una guerra.

Así apareció la OTAN: que era y son los Estados Unidos de América. Los demás fueron y son convidados de piedra que no pagan.

El Secretario General de la OTAN

Hablan de una fórmula secreta: «disuasión y diálogo». No queda ni lo uno ni lo otro. Es algo así como «A Dios rogando y con el mazo dando», pero sin dios, sin rezar y sin golpear. La fórmula tenía  un secreto, pero le han pillado: que golpeen ellos, los americanos, y que rece la tropa mientras hacen como el chiste ¿pero hay alguien más?

Habla España y expone la concepción estratégica del futuro: «Para España es fundamental fortalecer las relaciones entre la OTAN y la Unión Europea para reforzar la responsabilidad de la Alianza en el ámbito de la seguridad humana, abarcando aspectos como la lucha contra el cambio climático y asuntos relacionados con mujer, paz y agenda de seguridad, que serán cruciales para la seguridad y la estabilidad en las próximas décadas».

Es una visión novedosa y muy estudiada por Putin y Xi Jinping. Los Estados Mayores, el Pentágono, el CESEDEN, el Sistema de Seguridad Nacional, yo que sé, estudian a fondo las palabras del presidente. ¿Para eso queremos la OTAN? Paga, que dice Trump, y déjanos a nosotros no vaya a ser que confundas la OTAN con soldados sin frontera o aquello que nos decían en Afganistán «miliKK», pero acompáñame.

La OTAN se mueve ¿Un Ejército Europeo?

El Secretario General de la OTAN, sin saber a dónde mirar ni que decir, ha saltado la barrera, la que separa al toro a punto de cornear y al público entendido: «Estamos unidos y eso es el mensaje más importante que enviamos a Rusia, que no nos puede dividir. Estamos unidos en nuestro mensaje de disuasión y defensa combinado con diálogo».

Es lo que les decía: «A Dios rogando y con el mazo dando», pero no esperen que España haga algo, porque ya no reza y su presidente piensa que: «Sobra el ministerio de Defensa».

En mi opinión la OTAN o es una organización militar o no es nada. ¿Política? Es evidente. Hoy lo vemos a cada minuto que no son los ejércitos los que promueven los conflictos, sino los poderes políticos y económicos los que ponen y quitan rey.

La OTAN está para evitar conflictos, proporcionar seguridad diaria, libertad, por medios políticos y militares. Para evitar o hacer la guerra. ese es el diálogo.

Un compromiso de resolución pacífica, pero con una fuerza militar para la defensa colectiva de acuerdo con el Tratado o por mandato de Naciones Unidas. O tenemos una fuerza disuasoria y con voluntad de vencer, militar y fuerte, decidida y sin debilidades o todo será inútil.

De eso es de lo que hay que hablar. Ser más fuertes y creíbles. Europa hoy no es ni lo uno ni lo otro.

Por último: ¿Quién paga la factura?

No insistan: por ahora no hay ni rastro de un Ejército Europeo. Creo que no lo habrá a medio plazo. Es historia.

Lean y pónganse «En prevengan!: ¡armas!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

Publicado en el Diario “LA REGIÓN” de Orense. “El aguijón y la guerra” por Rafael Dávila.

https://www.laregion.es/opinion/aguijon-guerra_1_20250307-3439857.html

LA ZARZUELA, LA MONCLOA Y EL PARDO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Palacio de la Zarzuela

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

España está construida a base de errores que se repiten. El pasado fue una equivocación y los que forman parte de él olvidados viejos a los que solo les queda irse con el dolor del desprecio. Se queda, momentáneamente, la maravillosa y luminosa juventud.

Algún día despiertas y aprendes: lo que parece nuevo es una vieja historia disfrazada que se repite en capítulos de inconsciencia.

<<No hay mal que no venga por bien>> sentencia Baltasar Gracián en El Criticón. Pusieron la frase en boca de Franco el mismo día que mataron su pensamiento, obra y palabra. Yo no me lo creo. No dijo nada y todo le vino a la cabeza. Asesinaban a Carrero Blanco por orden terminante de Toulouse, con información y alma comunista, y la mirada perdida de algunos gobiernos. Los ejecutores fueron unos borrachos que le daban a todo. Así es la historia. Piensan unos y ejecutan otros. Suelen ser borrachos ambos.

¿Y qué? Nada. Agradecida es la Patria y sus patrioteros.

Pedro Sánchez pregunta a los que le rodean que dónde está el bien. El bien eres tú Pedro, futuro y compromiso. Progresismo. Vas a construir una nueva España. Rota, la tuya, el deshonor y la traición.

España hace mucho que dejó de pensar en el futuro y vive día a día sin aportar nada que no sea contra la memoria.

La historia se mueve entre palacios.

Tres.

La Moncloa es un despilfarro, un palacio inútil  por sus moradores. Es feo y sobre todo frío, muy frío. A gusto del consumidor, es decir del usador, que suele haber leído poco sobre gustos. Iba para Palacio y se quedó en despropósito.

La Zarzuela es un arroyo de zarzas, donde está construido el llamado Palacio de la Zarzuela, donde no se ve ningún palacio y sí un chalet muy grande en espacios interiores. Allí se estrenó, entre espinas y flores blancas que dan moras, este género musical, la Zarzuela, con Felipe IV, y allí siguen las zarzas pajareras y muchas encinas que dan bellotas para San Eugenio.

Vigila el paraje, elevado en la distancia, la sobrecogedora talla de Gregorio Fernández, el Cristo del Pardo, donde acude (acudía) el <<todo Madrid>> a rezarle y de camino el fraile de la puerta, fray Santiago, te bendice (bendecía) el coche.

La Zarzuela tiene seis puertas, y una tapia de 2 metros de la época de Felipe IV que traspasan los jabalíes, nadie sabe por dónde. Hay entradas y salidas de diferente estatus.

Está el campo de Zarzuela que es como una dehesa pintada sobre tabla de Flandes, y el Palacio. Son cosas distintas, pero reflejan la seriedad del recinto, el contraste. Desde que traspasas la puerta al campo, hasta que llegas a la del Palacio, te da tiempo a repasar la historia de España que tiene mucho de encinares y cielos del Prado, de museo, una zarzuela donde casi todo parecen piezas estáticas sacadas de una vitrina. Ni los centinelas o la bandera se atreven a moverse más allá de lo que corresponde. Para las visitas hay dos rutas iguales que les llevan al Palacio, es el mismo camino, pero distinto si vas o si vienes. La de entrada y la de salida. Siendo la misma, nada que ver la una con la otra.

Puedo asegurarles que he visto a muchos entrar y salir. No era el mismo el que entraba que el que salía por el mismo camino, siendo todo el paisaje igual. Cambiaba todo. Durante el trayecto de salida las cosas eran sorprendentemente distintas. Es el milagro de la Corona. Hasta a la mayor de las fieras la he visto mansa y cariñosa cuando salía. Lo he contado en alguna ocasión con nombres y apellidos. Allí la realidad se hace verbo y parece que has entrado en la seriedad de una nación cuya asombrosa historia te recibe. Sobrecoge el insignificante recinto al lado de otros más majestuosos y barrocos. No es el sencillo y bucólico paisaje ni es el chalet grande, sino la historia que encarna quien te recibe.

Cuando entré por primera vez en ese recinto, hace ya muchos años, alguien muy cercano me dio un consejo: <<De Zarzuela cuando te vayas no vuelvas a no ser que te llamen>>. Lo cumplí a rajatabla.

Otros no y el camino de salida les resultó desconocido. No recordaban que somos una simple figura de la decoración, estática, ni un movimiento más del que te corresponde, ni bien ni mal hecho.

Los lugares los hace quien los ocupa. Símbolo de Majestad es Zarzuela. Lo ocupe uno u otro, es España quien lo habita y por ello está bien guardado y cerrado para todo el que no le corresponde encabezar la historia y darle continuidad. Quien allí vive no es uno, sino una continuación, una unidad en el tiempo, la historia y sus titulares, para lo bueno y lo malo, eslabones que, hasta oxidados, aguantaron el difícil peso de nuestra historia. No sobra ninguno. Todos los eslabones forman la cadena de la historia. No hay aleación perfecta, pero está muy cerca de serlo después de tantos años e intemperie. Mejor no cambiarla ni someterla a restauración.

Los otros, nosotros, los que entran y salen, ni brillo damos, simplemente servimos y una vez hecho nos vamos. Nada somos, nada tenemos y nada  pedimos (deberíamos). Formamos parte de España y ayudamos a que esa Corona sea continuidad de una España en paz, y que desde ella nos calme, acoja, y frene nuestras pasiones tan contrastadas y grabadas en esas páginas de los siglos.

Cuando te vayas no vuelvas. Es un buen consejo al terminar tu labor de servicio. Ahí deben estar, siempre, siempre, los que son y los que han sido, porque un Rey nunca deja de serlo. Lo es y será más allá del final.

El Palacio de la Zarzuela es más que una vivienda. Fue, es, y esperemos que siga siendo, el lugar de referencia de los Reyes. Unos Reyes que son la Corona de España, no uno, sino continuidad.

La cadena es de una aleación que, una vez rota, no da lugar a soldaduras.

Si te vas no vuelvas es algo muy duro. No es para los Reyes. Si se pierde un eslabón, aún oxidado por el tiempo, erosionado por los toqueteos y manoseos de tantos, es irrecuperable la cadena. Queda roto el engarce con la historia. Empieza una cosa nueva de nombre desconocido; o demasiado conocido.

La Moncloa es un palacio hortera y presuntuoso, de mal gusto y muros poco fiables. Hay fontaneros y soldadores que provocan desagües y rupturas.

La Zarzuela es la historia de España. Puede que eso sea con lo que quieren acabar.

Falta hablar del tercer palacio: El Pardo.

La historia ya no se lee en los libros, sino en los palacios convertidos en estancias temporales donde la historia se esconde avergonzada.

Tenemos historiadores muy bien pagados y por tanto los peores del mundo.

Van de palacio en palacio escribiendo y cobrando. Nadie puede imaginarse lo efectiva que es la mentira.

Errores que se repiten. La maravillosa y luminosa juventud.

España está en un único Palacio: Zarzuela. A pesar de los sainetes y y la confusa historia nuestra. Pero es nuestra, no de otros, y a su alrededor debemos arrullarnos en lo bueno y en lo malo.

Al fin y al cabo no nos ha ido tan mal, aunque nuestro carácter sea tan crítico con nosotros mismos.

Gritemos viva el Rey y que viva donde le dé la gana, pero, por ahora, el símbolo está en el Palacio de la Zarzuela.

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

Dijo Napoleón que un error es peor que un delito. Roma no; España sí. Paga a traidores. Los traidores ya uno no sabe donde viven. La pieza es España. Cobrada por la traición y el deshonor. Ha roto España desde el golpe de Estado, el indulto y la amnistía.

Desde los palacios no sé si se mira la Historia de lo que fue España. Ahora está rota y camino de dejar de serlo; si no lo ha hecho ya. No es un error, es un delito y no hay ni justicia ni fuerza que lo evite. ¿Para qué queremos tanto palacio?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com