La guerra como metáfora de la condición humana en el nuevo libro del general Dávila
Blog: generaldavila.com
23 diciembre 2022
Blog: generaldavila.com
23 diciembre 2022
Reciban la felicitación del blog: generaldavila.com para esta Navidad y con ello el agradecimiento por su lectura y comentarios.
Sentirles cerca es la mejor inspiración y la casi diaria comunicación fortalece en el camino tras el horizonte que perseguimos.
A los asiduos comentaristas un especial cariño; a los que sin comentar nos leen: el mismo afecto; a los que de vez en cuando caen en estas líneas también. A todos; estén o no de acuerdo.
No escribiré un artículo. Solo una palabra: Navidad.
Dijo en su honda poesía D. José Jiménez Lozano:
Llegó el místico a un punto,
en el que ya no le servían las palabras, dijo.
No me vengas con cuentos,
respondióle el cuco.
Con una sola de ellas,
creó Dios el mundo.
¿Para qué más? Es Navidad. Hágase el milagro.
Blog: generaldavila.com
Diciembre 2022
Carlos Arévalo López es soldado del Ejército español. Ayer día 22 le fue entregado el premio Deportista del año 2022 por el Comité Olímpico Español (COE) con la presencia del Jefe de Estado Mayor del Ejército, Amador Enseñat y Berea.
¿Méritos?
—Medalla de bronce en el Campeonato del Mundo Sub-23 de 2016 en la prueba K1 en la distancia de 200 metros
—Medalla de Plata en el Campeonato Mundial de 2019, K-4 500 metros, celebrado en Hungría, junto a tus inseparables compañeros, Saúl Craviotto, Marcus Walz y Rodrigo Germade
—Medalla de plata en igual prueba y con la misma tripulación, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021.
—Diploma olímpico, obtenido por su quinta posición en la Final Olímpica en prueba K-1 200 metros.
—Campeón del mundo año 2022 en piragüismo modalidad k4-500 metros
—Campeón del mundo año 2022 en piragüismo modalidad k1-200 metros
Si todo fuese eso sería mucho, pero la excelencia es mucho más. La condecoración de un soldado es una medalla interior: la de amar a España y cultivar en su vida diaria las virtudes del honor, valor, sacrificio y ejemplaridad. Motivo de subir al pódium del honor es ser soldado de la mejor Infantería del mundo en el Regimiento de Infantería Príncipe nº 3, con guarnición en Siero, Asturias.
Hace un año por estas fechas sobre su pecho le fue impuesta la Cruz al Mérito Militar. Lo hizo el Jefe de Estado Mayor del Ejército, que le decía: «Sin embargo, por muy importantes que son y serán tus triunfos deportivos, la recompensa que acabas de recibir (la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco) no premia tus hazañas competitivas sino haberlas conseguido siendo un magnífico soldado de la Infantería española, ese soldado que tiene por principal hazaña “obedecer, sin pedir ni rehusar”, un exponente de los valores de nuestro Ejército de los que siempre te has sentido orgulloso, un ejemplo para tus compañeros de la milicia y un modelo para todos los jóvenes de nuestra sociedad».
Su carrera, su oficio, le lleva por los valores de la disciplina y la entrega a los demás. Él quiere formar parta de la milicia y ahí está en su lucha para que su vida sea esa del compañerismo, amistad y unión y socorro: el oficio militar.
Con su premio él iza la bandera de nuestros ejércitos al mástil del ejemplo, guía de comportamiento y muestra de que este es un oficio de temple y acero, de esfuerzo e inteligencia, de ciudadanía y de amor.
No sé si su cuerpo vibró tanto en el pódium del deporte como en el del oficio de soldado. No sé que me inspira a pensar que Carlos Arévalo López estiraba su fuerte cuerpo de guerrero y apretaba sus brazos de remero y todo ello no le era suficiente para soportar el peso de la responsabilidad que sentía cuando el JEME le decía:
«Soldado Arévalo, la condecoración que te he impuesto, en nombre de la Sra. Ministra de Defensa, no es sólo un honor, encierra una responsabilidad. Te obliga a seguir ganando medallas deportivas para España, a continuar siendo un ejemplo para nuestros militares y ciudadanos, a permanecer en nuestras filas compaginando el amor al deporte con la entrega a la carrera de las armas, a perseverar en tus entrenamientos deportivos y en tus esfuerzos formativos para lograr la ansiada promoción profesional. Estoy seguro que los valores que atesoras y practicas junto con tu capacidad de trabajo y sacrificio te permitirán cumplir con éxito tan exigente misión».
Este miércoles día 21 volvió al pódium y, fíjense la talla del soldado, lo hizo de uniforme. Nadie se lo ha pedido. Él escribió al Jefe del Ejército para solicitar la debida autorización y recoger el premio con su uniforme de soldado y el JEME sin dilatar el tiempo contestó:
«Tienes mi permiso para recibirlo de uniforme».
Porque en ese uniforme estamos todos; aquellos que con o sin pódium se suben cada día al servicio de España en un continuo remar en la dirección del valor, el honor y el sacrificio.
Gracias Soldado Carlos Arévalo López. Del Ejército español, de la fiel Infantería española…
Ni pedir ni rehusar y todo dar.
Emocionante sencillez y humildad la de un soldado que cosecha éxitos para su patria España y los comparte con sus compañeros.

El Jefe de Estado Mayor del Ejército, General de Ejército Amador Enseñat, con el soldado Carlos Arévalo
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
22 diciembre 2022
Como el niño de la película «La vida es bella», parece que no nos enteramos de nada. Todo empezó con la pandemia y seguimos sin saber de donde salió el bicho, nos agarramos a las vacunas, pero tampoco sabemos mucho de ellas, ni por qué Putin sostiene la guerra en Ucrania, el por qué China no manda esos necesarios chips, o lo de promocionar tanto el coche eléctrico cuando sabemos que nos pueden dejar tirados a mitad de camino, y mucho menos lo que prepara este Gobierno día tras día para hacerse con el control de la Justicia el Constitucional, y el derrocamiento de la Corona.
Nuestra esperanza es que algún día «el poder pueda detener al poder»
Ahora tenemos que centrarnos en salvar el pellejo, y entre los pelos que nos hemos dejado en la gatera hay uno que no deberíamos haber perdido. Me refiero a algo tan elemental como el derecho a saber y a resistir.
«El herrador recibe en el taller el hierro, y debe transformarlo en herraduras. Primero, calienta en la fragua la pletina hasta que coja el color rojo cereza. Después, sin piedad, aplica en la bigornia varios golpes con el martillo de forja, hasta que la herradura con la estampa y sus claveras adquiere la forma deseada. A continuación la sumerge en un balde de agua fría, toda la fragua se llena con el ruido del vapor al crepitar, y la pieza estalla y grita a causa del súbito cambio de temperatura. Tiene que repetir este proceso varias veces hasta conseguir la herradura perfecta, pues sólo una vez no es suficiente. A veces el hierro que llega a sus manos, debido a su mala calidad, no consigue aguantar el tratamiento. El calor, los martillazos, y el agua fría, terminan por llenarlo de rajaduras, entonces como sabe que nunca llegará a ser la base de una buena herradura, simplemente, lo tira al montón de la chatarra».
Muchas veces los golpes, nos colocarán en el fuego de las aflicciones, pero deberíamos aceptar los martillazos que la vida nos pueda dar, aunque a menudo nos sintamos tan fríos e insensibles como el agua que hacía sufrir al hierro. Lo único que pediría es que resistamos hasta conseguir tomar la forma del futuro que soñamos. Debemos Intentarlo de todas las maneras, durante el tiempo que sea, para no acabar abandonados en el rincón de la chatarra.
Esa bonita película nos muestra que la felicidad, a veces, está en nuestro modo de mirar la vida, de aceptar y enfrentar sus adversidades.
En esta España de hoy, a menudo nos presentan situaciones muy diferentes a las debidas, pero en ese punto estoy tranquilo, pues ni ellos, los que pretenden meternos sus ideas tienen la imaginación del premiado Benigni, ni nosotros somos tan infelices como Gisouè, el entrañable niño de la película.
Mi General, mis queridos amigos invisibles, un fuerte abrazo, muchas felicidades para estas Navidades, y todo lo mejor para el próximo año 2023.
Zaragoza Navidad 2022.
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Blog: generaldavila.com
Siento que un problema técnico haya cortado el final. Era muy breve: Se trataba de la contestación que Wellington da ante la pregunta ¿Qué haremos? La contestación es clave: «Suceda lo que suceda usted y yo cumpliremos con nuestro deber».
Les espero y les agradeceré su presencia. ¡Gracias!
Blog: generaldavila.com
A todos se les llena la boca de milicia y ardor guerrero cuando entran por la puerta del 109 del Paseo de la Castellana de Madrid, sede del ministerio de Defensa.
No voy a hacer ningún análisis del comportamiento de los titulares del ministerio más fácil del ejecutivo, aunque ganas no me faltan de hablar de aquel del piano o del manchego metido a mal poeta y peor defensor de la Defensa.
No solo la peor pareja, sino que también hubo quien hizo trizas la Legión y jugó con el personal militar reducido a sus leyes. Ya sin remedio.
Lo que quisiera traer a debate es que ninguno, o casi, ahondó en los presupuestos para la Defensa de España, que no son para los ejércitos sino para que los ejércitos defiendan a España, es decir para que todos los españoles vivan en libertad, esa que solo se obtiene desde la seguridad y tranquilidad que marca el artículo 8 de la Constitución; y fíjense que se da la paradoja que es defensa incluso de los que no quieren una España fuerte y unida:
«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Aquí y allí todos hablan de guerra, pero nadie habla del dinero que hace falta para la guerra. Les dije que uno de los síntomas de fatiga de una guerra es la escasez de munición y la dificultad para reponer un material que requiere mucho tiempo para su fabricación y puesta en marcha. Es decir que dependemos de dos cosas: el presupuesto y una industria capaz de satisfacer las necesidades de la Defensa en tiempo y espacio. Esto es algo que ha pillado desprevenidos a casi todos los ejércitos al creerse que ya no había guerras largas, que todo era cuestión de semanas y que con lo que tenían era suficiente. Algo de lo que alertó el Jefe de Estado Mayor de la Defensa de España en su reciente comparecencia ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados: «La industria de Defensa forma una parte fundamental de la Defensa Nacional y tienen las capacidades que tienen. Entonces, aunque haya más dinero, en muchas ocasiones no es posible obtener lo que se quiere porque hay un límite en las cadenas de producción. Por eso yo he dicho que esto a lo largo de estos años debe permitir mejorar la competitividad de nuestra industria; han tenido un periodo de contracción importante durante todos los años en los que prácticamente no ha habido inversión o ha sido escasísima y ahora, evidentemente, no se les puede pedir para mañana que cambien radicalmente esto…».
Tenía que tronar para que nos acordásemos de que las tormentas no avisan y que cuando llegan no es cuestión de lamentarse. «Cuando estalla el trueno es demasiado tarde para taparse los oídos».
De repente todo ha cambiado y nos ha pillado, como vulgarmente se dice, desnudos. Sin traje que nos cubra. Nueva revisión estratégica, nuevo planeamiento de fuerzas, nuevo objetivo de capacidades militares, y todo ello sin quitar el ojo a la guerra de Ucrania.
¿Qué habrá al otro lado de la colina? La eterna duda de la guerra del futuro. ¿Cuántica o mecánica? ¿Fisión o fusión? ¿Qué nos depara el futuro?
Nadie podría imaginar que un Gobierno formado por socialistas y comunistas, apoyados en el pilar del separatismo, iba a subir el presupuesto de Defensa en un 26%. ¿Por qué? Gravedad sin duda ante la incertidumbre y presiones de nuestros aliados, lo que nos demuestra que estamos ante una situación de máxima gravedad. Es notorio que en España ha pasado desapercibida la mayor subida presupuestaria en Defensa de los últimos cien años. Desde luego de nada serviría si esta subida es coyuntural y una vez resuelta la actual coyuntura pasamos a lo de siempre. Porque lo de siempre, señores ministros de Defensa de la historia democrática del Reino de España, es que ninguno de ustedes, ninguno, se tomó en serio esto de la Defensa y creían que era mejor dejarse matar que defenderse, todos, y a esa situación nos han arrastrado.
Ha tenido que llegar doña Margarita Robles al ministerio de Defensa para indicarles el camino. La actual ministra de Defensa a pesar de estar rodeada de emboscadas y campos de minas ha sido capaz de subir el presupuesto de Defensa un 26%. Ese es el dato. Positivo. Tomen nota los mariscales de campo que nunca supieron lo que es ser sacrificado soldado español que todo lo aguanta menos que le hablen alto.
Algunos de los que se subieron al reglamento de honores militares lo hacían a voces. Pero de presupuesto ni para la dignidad del combate diario.
Esperemos que el paso final sea asumir que la Defensa no es algo partidista ni de partido, sino común, indivisible y necesario para la libertad y el bien común. Mientras juguemos con los soldaditos y nos guste más el pódium y mandar generales que el bien común no iremos a ninguna parte. No me canten canciones guerreras y se pongan estrellas en las solapas. Nunca mandarán nada, porque no es esa su misión en las Fuerzas Armadas, sino armarlas de verdad y hacer uso de ellas para lo que están.
Sí: por primera vez tenemos un presupuesto digno, aunque tan tarde que de nada servirá si no se convierte en estructural; con una ley de consenso y que contemple la guerra del futuro que ya está en marcha.
Es necesaria más que nunca una ley de programación y financiación de la Defensa. Por primera vez nos vemos más cerca.
La guerra llama a nuestras puertas. Un futuro incierto está golpeándonos. Todos ustedes deberían saber distinguir al cuco del gavilán, que no son iguales como Plinio creía. Los huevos en nido ajeno.
¿Es que no se dan cuenta?
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
15 diciembre 2022
Hoy día 13 (y martes, día afortunado como ninguno) a las 1930 horas presentaré en el Museo Militar de La Coruña mi recién publicado libro El nuevo arte de la guerra prologado por Gabriel Albiac y editado por La Esfera de los libros.
Volveré a comunicarlo, pero les anticipo que en Madrid lo presentaré en el Instituto de Historia y Cultura Militar el próximo día 21 de diciembre a las 1800 horas.
En la presentación en La Coruña estaré acompañado del Coronel Director del Museo Histórico Militar de la Coruña, D. Antonio Montero Roncero, de D. Manuel Santiago Arenas Roca, Editor, librero, amigo, y del Coronel D. Antonio Bernal Martín, Delegado de Defensa en Galicia. Un honor que me brindan y que públicamente reconozco y agradezco.
Volver a La Coruña que es mi hogar, mi casa de niño, mi primer amor que fue el definitivo, me devuelve sentimientos que son tan fáciles de entender que imposibilitan declararlos.
Hace algo más de un año presentaba también en la Coruña mi primer libro La Guerra Civil en el norte y en una declaración de intenciones pienso volver con el tercero que ya les adelanto será una explosión de documentos inéditos. La esperanza de volver a la Coruña me hace diligenciarme en su escritura para no demorar demasiado mi vuelta a esta ciudad que tanto me atrae.
Les vengo ahora con este libro: El nuevo arte de la guerra donde hablo de algo tan viejo como es la teoría de la guerra que es en definitiva una teoría del hombre. No me van a oír con palabras técnicas ni contaré batallas, porque de lo que este libro trata es de la vida que ha sido acompañada siempre, siempre de la guerra. No hay siglo, casi no hay años en nuestras vidas, en nuestra historia que no esté marcado por algún conflicto bélico.
Entender su porqué y el origen de ese fenómeno hombre-guerra es lo que he tratado e intentaré explicarles por lo que les animo para que este próximo día 13 me acompañen. Les espero.
No paso ahora a contarles el libro; solo decirles algo: no se van a aburrir y este general estará allí para contestar a todo; repito a todo lo que ustedes quieran interrogar.
Martes y 13. Feliz Día. Le espero con la suerte de la mano. Y con el libro. Les aseguro que como regalo navideño acertarán con él. Es un libro que lleva en sus adentros lo más querido: Paz y buena voluntad.
Rafael Dávila Álvarez. General y escritor
Blog:; generaldavila.com
13 diciembre 2022
Escucho en estos tiempos recios muchas voces críticas (pocas con argumentos legales) hacia La Corona y veladas insinuaciones hacia su pasividad en momentos en los que se duda de la constitucionalidad de las leyes o decretos que aprueba o desaprueba este Gobierno de extraña composición o descomposición de España.
En justa preocupación, que comparto en muchas de las sensaciones que esta fractura parece que conlleva, me pregunto hasta dónde puede intervenir el Rey. Intentaré dar una explicación que, aunque no sencilla, a todos nos debería preocupar.
El Rey puede hablar, moderar, dinamizar y dar estabilidad a España. Pero no más y eso no es poco cuando se hace con habilidad. Ser Rey es un arte difícil. Nada más y nada menos.
Es indudable que el Golpe de Estado absoluto, el que va a convertir a España en otra cosa, está en marcha y con él caerán España y su Corona. En mi opinión, muchas veces manifestada en este blog, así veo el futuro, pero mi pregunta sigue en pie: ¿Qué es lo que tiene o debe hacer el Rey de cara a la unidad de la Nación española y de acuerdo con su Constitución?
Todo debe hacer ya que Él es la representación de la nación, de la unidad de España. ¿Pero puede?
Cuando la situación es tal que de una u otra manera este Gobierno consigue controlar el Poder Judicial y constituye un Constitucional para y por su ideología ya sabemos que el Golpe de Estado será consumado. Cuando los partidos políticos en la oposición andan a sus cálculos y poco calculadores, cuando lo ilegal se invierte y manda…
¿Será culpable el Rey? ¿O víctima de los que así lo han urdido y de los que más o menos lo han visto venir y aceptado?
Ya sabemos que la manipulación mediática manda y puede, puede mucho, como el dinero, pero con eso hay que contar y luchar.
La unidad de la nación se construye y se basa en la unidad de las partes, nunca en las fracciones.
Si esos que miran y dirigen su dedo acusador a la Corona están pensando en el Rey como Jefe de las Fuerzas Armadas y en unos soldados convertidos en tropa que manden en los Poderes del Estado es que no conocen la Ley ni las leyes. A los sin Ley se les combate con la Ley, que desde el Poder Judicial se debe vigilar sin manipular, y a la calle se la gana uno en la calle con palabras y sobre todo con hechos. Si es necesario, se usan estrategias y tácticas como las utilizadas por el adversario, con inteligencia, incluso artificial, pero llorar y que vengan otros a sacarte las castañas políticas del fuego porque tú eres incapaz: nunca. Está prohibido por el honor.
Dicho esto no queda todo dicho. El Rey reina, pero no gobierna. Esa es la clave. Reinar es mucho más que gobernar porque gobernar es dirigir un país o una colectividad política, pero reinar, más en España, es prevalecer, ser pasado, presente y futuro, ser la España que como tal se inició y la que será, la España que continuará siéndolo en el futuro. Me atrevo a decir que hoy por hoy la única garantía de que la Ley siga fundamentándose «en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas» es la Corona. Mucho más en una España en la que una república —o repúblicas— significa en estos momentos ahondar en las diferencias partidistas por mucho que se esforzara en olvidarlas.
España está en peligro de desaparecer; es evidente. En ello entra en juego la Corona simplemente por ser un obstáculo para el fraccionamiento de España, por ser símbolo de la unidad y representar a todos y cada uno de los españoles. El Rey lo es de todos los españoles y frente a esta dicotomía en la que se hoy encuentra España, alentada por todos, fomentada e incluso agresiva, que ronda los porcentajes del 50% de enfrentados, aunque cada parte enfrentada esté a su vez fraccionada y tirando de su cuerdecita no es justo quitarse el problema de encima señalando al Rey.
Cuando hay partidos con una misma fe en la unidad de España, partidos que nacen y crecen juntos, hermanos de la misma patria, y de los mismos sentimientos e ideas, que andan cada uno a lo suyo no creo que se pueda señalar a la figura del Rey como culpable de lo que ocurre.
Esa es una deslealtad que no sería la primera: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».
El Rey no gobierna, sino que reina. Pero lo difícil es definir en qué consiste reinar sin gobernar.
¿Recuerdan aquellas palabras de don Torcuato Fernández Miranda: «Desde la Ley a la Ley a través de la Ley»?
El peligro existe.
Tierno Galván: «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego, ya veremos».
¿Ha llegado el momento?
¿Qué hace el Rey? ¿Para qué sirve?
«Arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones».
Esa es la grandeza de la Corona. Reinar. Es decir: es la «idea de España».
No de manera abstracta o intangible sino que a base de «La información, la preparación y la anticipación permitirían también al Rey establecer planes» en palabras de Sabino Fernández Campos «ya que en un régimen de Monarquía parlamentaria, la acción del Rey en el plano político, y sobre todo su intervención en los procesos de toma de decisiones, se ejerce en el marco confidencial del diálogo con el Presidente del Gobierno y los Ministros». Nunca más importante que hoy ese despacho frecuente entre Rey y Presidente del Gobierno. Y que se dé a conocer no su contenido, aunque en ocasiones también, pero al menos que existe. No solo con el presidente del Gobierno, sino con todos los poderes: sociales, políticos, judiciales, empresariales…
Ser símbolo y representación del Estado es su función clave y que no admite intromisiones.
Tenemos la impresión de que esa información, anticipación y diálogo permanente del Rey con los Poderes del Estado es escasa o mínima cuando es necesario hacerlo de manera fluida y quizá que sea más conocido por todos.
¿Qué lo hace? No lo sabemos. Puede que no nos enteremos.
Hay que estar informado y vigilante (anticipación) para moderar y tener muy en cuenta aquello tan delicado: «Desde la Ley a la Ley a través de la Ley».
Todos tenemos mucho que hacer por España, el Rey y nosotros. Ayudemos y reinemos con Él, porque reinar es ser España, la de todos y de cada rincón de España.
El Rey reina, no gobierna: el Rey es el símbolo de la unidad de España y como tal actúa y hoy es la única garantía que tenemos de que no se rompa España. Analicen hasta dónde puede llegar su reinar. Muy lejos con tal de que España no se rompa.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
12 diciembre 2022
‹‹El Recluta que llegare a una Compañía, se le destinará a una Escuadra, de cuyo Cabo será enseñado a vestirse con propiedad, y cuidar sus armas, enterándosele de la subordinación, que desde el punto en que se alista en el servicio, debe observar exactamente. A ningún Recluta se permitirá entrar de Guardia, hasta que sepa de memoria todas las obligaciones de una Centinela, llevar bien su arma, marchar con soltura, y aire, y hacer fuego con prontitud, y orden››.
Saber con precisión el nombre de los Cabos, Sargentos y oficiales de su Compañía… ¿Lo recuerdan?
Soldado soy de España
y estoy en el cuartel
contento y orgullosos
de haber entrado en él.
Amor a la Patria, tu juramento a la Bandera.
Al jurarla la besé
y fue el beso una oración.
Madre mía, madre mía
el que te daría con el corazón.
No se olvida, nada de esto se olvida. Tampoco el lugar, el Arma, Cuerpo o Servicio donde has servido. Sí, servir es lo que se hace en milicia, servir a la Patria y eso se sabe antes que cualquier otra cosa. Se servía en Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Transmisiones o en los imprescindibles Cuerpos y Servicios. Ahora ya no hay Armas (la política también en la semántica) sino Cuerpos militares y especialidades fundamentales. El caso es que no van a acabar con las Armas y menos con su espíritu. Lo primero que sabe un soldado, antes incluso de llegar al campamento, es el arma a la que pertenece. Lo sabe y lo asume con honor y orgullo. Asume su historia, su peculiar forma de acción que la caracteriza. Porque ser de Infantería o de cualquier Arma combatiente o servicio no es tener una especialidad sino tener un sentimiento que penetra desde la historia del conjunto hasta tus entrañas llegando a contagiar tu cotidiana vida con su peculiar forma de ser.
Armas y Cuerpos funde nuestro emblema
en unión y hermandad sin igual
y unida siempre luchará hasta el fin
por España la Academia General
Estos primeros días de Diciembre tienen un significado muy especial para los soldados españoles. Es la celebración de las Patronas, Arma de Artillería: Santa Bárbara. Infantería: la Inmaculada Concepción. Nuestra Señora del Loreto: Ejército del Aire.
Quien sirve se encomienda, quien firma con un beso a su Bandera morir por ella, reza; quien se aleja de su casa y de los suyos, mira al Cielo y espera:
Como la madre que al niño le canta
la canción de cuna que le dormirá
al arrullo de una oración santa
en la tumba nuestra, flores crecerán.
El que se encomienda y reza, espera: amparo, consuelo y perdón
Al morir el valiente Artillero
defendiendo tenaz el cañón, el cañón
dale ¡ Oh Virgen¡ sublime y piadosa
siempre amparo, consuelo y perdón,
siempre amparo, siempre amparo,
siempre amparo, consuelo, consuelo y perdón,
siempre amparo, consuelo y perdón.
Por eso un soldado reza. A la Buena Muerte y al Dolor de una Madre, a la Virgen del Carmen, a Nuestra Señora del Loreto, a la Inmaculada Concepción. A Santiago Apóstol o a Santa Bárbara, San Fernando, San Juan Nepomuceno o a Santa Teresa de Jesús.
Son pechos que esperan anhelantes besar la cruz aquella
De pechos que esperaron anhelantes
besar la cruz aquella
que forma con la enseña de la Patria
el arma con que habrán de defenderla
Algunos han renunciado a la trascendencia y piensan que la muerte es el final, pero cuando esta se ve cerca y se convive en su proximidad, no hay soldado que no rece. Dicen en la Armada que el que no sepa rezar que vaya por esos mares, verá como lo aprende sin que le enseñe nadie.
Hoy el rezo es por todos ellos, por los que celebran en estos días su Patrona.
Pero mi Arma es Infantería, mi Patrona la Inmaculada Concepción y a Ella hoy es mi canción
Ardor Guerrero vibre en nuestras voces.
y de amor patrio henchido el corazón.
entonemos el Himno Sacrosanto.
del deber, de la Patria y del Honor.
¡Honor!
De los que amor y vida te consagran.
escucha, España, la canción guerrera
canción que brota de almas que son tuyas
de labios que han besado tu Bandera.
De pechos que esperaron anhelantes
besar la cruz aquella
que forma con la enseña de la Patria
el arma con que habrán de defenderla.
Al final creo que todos somos de infantería, que caminamos con la misma carga, que hemos vivido momentos en los que el camino era una encrucijada que hacía nuestro paso lento y vacilante. Todos hemos sido centinelas en largas noches de espera, sin saber lo que tras la aurora nos esperaba. Todos llevamos huellas de heridas cicatrizadas y úlceras de las jamás curadas. Todos somos infantes de manos agarrados, cuando sabes que tú solo no puedes y necesitas del otro su mirada, que te empuje, que te anime, que te diga ¡tira, que de esta salimos!, ¡que no pasa nada! Aunque lleves las plantas de los pies y el alma calcinadas.
Y es que todos somos infantes porque todos hemos sentido la angustia de esos instantes en los que tanto importa la vida porque intuyes que todo puede acabar, para siempre. Ser infante es rezar y esperar, buscar amparo, consuelo y perdón.
Todos somos infantes de Nuestra Señora Inmaculada. Somos una canción que brota de almas que son suyas y de labios que han besado la Bandera.
Porque todos hemos besado la Cruz aquella que forman la enseña de la patria y el arma con que habían de defenderla.
Infantes, soldados que sirven a pie, devoto soldado español que hacia un hoyo en la tierra para guardarse del frío y del aire. Junto a la iglesia de Empel. ‹‹A las primeras azadonadas saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de nuestra Señora, pintada en una tabla, tan vivos y limpios los colores y matices como si se hubiera acabado de hacer. La imagen, entre las banderas, es llevada en procesión a la iglesia y los soldados rezan con fe a su Virgen Inmaculada››.
Griten conmigo, gritemos todos por nuestra infantería. Se oirá en todos los cuarteles de infantería los jóvenes gritos que desde el amanecer, hace ya muchos años, lanzan los infantes el día de su Patrona:
¡AVISPA! ¡ALCORNOQUE! ¡FUEGO, MOVIMIENTO Y CHOQUE! ¡IN-FAN-TE-RÍ-A!
¡Feliz Patrona!
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
8 diciembre 2022
CONSTITUCIÓNEl poder sin límite no es poder sino Dictadura. Regula ese límite el acuerdo legal que los pueblos se dan al que llamamos Constitución. Ocurre que esa Ley es para todos y no es suficiente con respetar la letra, sino que hay algo mucho más importante: respetar el compromiso moral que encierra su articulado y que no es otro que la base de la Constitución, en lo que se fundamenta, que no es otra cosa que la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Es decir que no se basa, ni se compone ni se redacta de manera ajena a la unidad, o dicho de otra manera sin unidad no hay Constitución en España que dicho por segunda vez de otra manera es decir que no hay España, o por tercera vez: no hay nación española. Ni españoles, ni historia de España, ni cultura española, ni idioma español; no hay fronteras ni regiones, no hay nada más que traiciones y traidores, algo que no recoge texto legal que no sea el de los piratas.
Ante las diferentes interpretaciones que pueda tener una Constitución se marca un mal llamado Tribunal Constitucional que como hay mucha piratería todos quieren subirlo a su barco y que enarbole su insignia partidista y nosotros nos creamos su independencia y virtud, su compromiso con la Ley y la justicia.
Pues creo que debe ser lo contrario. Obras son amores. No me quieras tanto y quiéreme mejor.
En política todo debe estar basado en la desconfianza porque aquí es imposible fiarse de nadie. Nadie quiere a nadie y ni entre ellos se quieren. Cada cual interpreta y decide según su interés y beneficio. Es mejor sospechar y acusar que verse envuelto en el engaño.
Ser juez y parte forma parte del truco y no fiarse ni del compañero de pareja norma muy saludable para la libertad y por tanto para la democracia.
Constitución albada y muy manipulada en su interpretación. Razón por la que el asalto al Constitucional forma parte de la actividad más frenética de los partidos para asegurarse el poder omnímodo por encima de la Constitución.
Hay una historia común más antigua que La Constitución. Es la que nos ha llevado a construir esta bella y gran Nación llamada España. En su seno están nuestros tiempos, los orígenes, cada paso y sentimiento. No podemos despreciarla, inventarla o abandonarla. Significaría desaparecer del tiempo y el espacio. Es de todos y gracias a todos. Por eso es la ley que conforma nuestra convivencia y solidaridad: la indisoluble unidad de la nación española. Por eso su significado: Patria común e indivisible de todos los españoles. Es así y así debe seguir. Cueste lo que cueste, pese a quien pese.
Ahora ¡después de tantos años!, unos pocos, muy pocos, nos incitan al enfrentamiento que, aunque no se produzca, dejará abiertas heridas, casi incurables por ser entre hermanos, entre histórica y genéticamente iguales.
Está en grave riesgo la unidad de España. Crisis oculta bajo los pliegues de una rugosa y oscura forma de hacer política de mínimos y mantener el poder a toda costa y a costa de la debilidad de los españoles que, incomprensiblemente, aguantan todo, incluso lo jamás visto: que les hablen alto y con mentira. Que se les mienta. Que destruyan su unidad.
Llevamos años avisando. Cada paso hacia la ruptura lo hemos denunciado dando a la vez soluciones amparadas en la Constitución. Con respeto, pero con firmeza. Recordando nuestra misión, la de españoles, y el juramento ante nuestra Bandera. No por ser militares, que también, sino por ser españoles, como tantos, millones, que se han sumado a nuestra indignación y propuesta: Defender la unidad de España. Muchos hemos sentido la soledad y el vacío sin saber cómo actuar, donde hablar, gritar, manifestar, sentir el amparo y la esperanza de que esto no sucederá. Pero las heridas ya están abiertas ante la escandalosa pasividad de nuestras instituciones que han cedido la iniciativa a los independentistas y antisistemas. Ellos nunca han ocultado sus intenciones que han aireado con provocación y flagrante permisividad.
Ya no hay lugar para el diálogo. Inútil propuesta. Mentira. Una más. Para ellos no hay más recorrido que el que les lleve a la ruptura, a la suicida independencia.
Ante esta situación ¿qué hacer? ¿Confiar en las instituciones? Nadie se fía. La culpa es de ellos. Nadie nos convoca, nadie nos reclama, nadie nos conforta. Corta se queda la palabra cuando los hechos nos adelantan. Se va cumpliendo lo que ayer decíamos, pero peor es que se va a cumplir lo que decimos hoy. Cada vez el futuro está más cerca. Y no hay movimiento que nos tranquilice. Ni líder en quien confiar. España se rompe.
Día de la Constitución española junto al mensaje que recibo de un veterano; y lo transcribo
Soy soldado y juré ante la Bandera a mi patria defender hasta morir si necesario fuera.
Soy soldado y conozco la Ley y su mandato. Tradición junto al fervor patrio.
Soy soldado y como tal, joven o viejo, mantengo mi palabra donde incluso no pueda.
Soy soldado y cumplo con hechos el beso que de mis labios saliera.
«¡Desgraciado país aquel que hace odiosa la carrera de las armas, aquel que alquila los ejércitos en los días de peligro, aquel que los degrada nutriendo sus filas de hombres sin virtudes ni patriotismo, aquel que con su menosprecio mata el honor militar y ahoga las nobles ambiciones! Repasad la caída de todos los grandes Imperios y veréis que el primer síntoma de ella ha sido la desorganización moral de las tropas, el rompimiento del lazo que debe unir al ejército y al país, el desprecio o el odio del ciudadano al soldado» (Comandante Villamartín).
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
5 diciembre 2022