El estado de la Nación Melitón Cardona. Embajador de España

El hecho de que detente la Presidencia del Desgobierno del Reino de España un sujeto de la talla intelectual y moral de Pedro Sánchez es una anomalía que deriva de un diseño constitucional poco cauteloso, por decirlo finamente; ahora bien, dialécticamente puede representar un punto de inflexión en la pendiente por la que se desliza el devenir de nuestra Nación; de ahí que considere que cuanto más se empecine el personaje en su afán narcisista de permanencia más promoverá una reacción contraria que le relegará, más pronto que tarde, a la historia de la infamia política de nuestro país, porque ese arquetipo de mediocre encumbrado es capaz de hundir a su propio partido con tal de seguir disfrutando de las prebendas de un cargo al que ha llegado por la puerta de atrás gracias al apoyo de los enemigos de la Nación sin que ni uno solo de los escasos diputados de su partido haya tenido la decencia de renegar de una componenda que acabará condenándolo a la irrelevancia, algo que desafía las reglas elementales de la supervivencia y que se compagina más con las del suicidio político.

Se trata de un caso patológico de egocentrismo, propio de un personaje mediocre que se ha dejado subyugar por los atributos de un poder al que no ha llegado en virtud de un veredicto electoral sino en el de una irrelevancia y debilidad que conviene, y mucho, a quienes le apoyan precisamente por eso.

Es tan patética la actuación del personaje que favorece objetivamente los intereses de aquellos a los que desalojó del poder, hasta el punto de haber posibilitado la emergencia de un partido político hasta entonces irrelevante que hoy está en condiciones de alterar sustancialmente y por mucho tiempo el panorama político nacional.

Al final habrá que agradecerle a ese doctor cum fraude en economía pero cum laude en cursilería ese infantilismo narcisista, carencia de principios y chulería barriobajera que constituyen su inigualable contribución a la reacción imparable de la España auténtica y sensata.

Melitón Cardona. Embajador de España.

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22 enero 2019

¿Derecho a la secesión? Melitón Cardona. Embajador de España

Asamblea de Naciones Unidas

He publicado numerosos artículos desmontando el mito del derecho a la autodeterminación o secesión de las entidades enmarcadas en regímenes democráticos. Las Resoluciones 1514 (XV) y 2625(XXV) de la Asamblea general de Naciones Unidas son concluyentes porque únicamente se refieren los “pueblos sometidos a dominación colonial”.

La ONU ha desmontado la farsa independentista catalana

Hoy me limitaré a reproducir los aspectos que considero más relevantes del discurso pronunciado en el Instituto Universitario Europeo en Florencia, el pasado 15 de octubre, por Stéphane Dion, quien fue ponente de la Ley de Claridad en la Cámara de los Comunes de Canadá.En ese discurso, propuso una explicación de por qué no consiguió el Gobierno catalán que la comunidad internacional y, en particular, la Unión europea reconociera su declaración unilateral de independencia, afirmando que “si la comunidad internacional la hubiera reconocido, el hecho no hubiera tenido precedentes ya que ningún Estado creado por secesión unilateral ha sido admitido en Naciones Unidas contra la voluntad del Gobierno del Estado predecesor porque según el Derecho internacional, los Estados tienen todo el derecho a considerarse a sí mismos indivisibles y nada puede obligarles jurídicamente a reconocer declaraciones unilaterales de independencia. En el caso de Cataluña, cada vez que se invoca el derecho de autodeterminación, equivalente al de secesión, debe aclararse que tal derecho no existe en Derecho internacional (salvo para los pueblos sometidos a dominación colonial, añado yo). Como mantenía el antiguo Secretario General de Naciones Unidas, Butros Butros Gali, “si cada grupo étnico, religioso o lingüístico reclamara su independencia como Estado, no habría límites a la fragmentación, y sería aún más difícil lograr la paz, la seguridad y el bienestar económico para todos”.

Stéphane Diom

“Si un Gobierno democrático decide considerar la secesión como posibilidad, debe garantizar que se cumplan dos condiciones: primero, que el deseo de separarse sea claro y sin ambigüedades y, segundo, que no se lleve a cabo unilateralmente, sino dentro del marco jurídico y buscando la justicia para todos, ya que el principio subyacente a la indivisibilidad del Estado democrático es el derecho a la nacionalidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a su plena pertenencia al Estado y el de transmitir esa nacionalidad a su descendencia. Ningún grupo de ciudadanos, incluso cuando reivindican que forman un pueblo o nación, pueden permitirse apartar de su país a otros ciudadanos”. Este es el aspecto que me parece más original de la aportación de Dion al debate sobre el supuesto derecho a la secesión.

Pese que ni un solo Estado reconociera la quimérica e inviable república catalana, los actuales dirigentes de la comunidad autónoma de Cataluña siguen empecinados en que “votar no es delito” y en exigir una “solución política” (que significa “al margen de la ley”). Harán bien en mantener al Presidente del Desgobierno en la Moncloa el mayor tiempo posible porque es previsible que cuando lleguen gobernantes decentes se queden sin republiquita y, para colmo, sin autonomía, con las innumerables mamandurrias que conlleva.

Melitón Cardona. Embajador de España

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15 enero 2019

El cambio inevitable. Melitón Cardona (Embajador de España)

En “Mediocridad y delirio”, Hans Magnus Enzensberger afirmó que “la casta política ha perdido el contacto con sus bases … Los políticos se sienten ofendidos por el hecho de que la gente muestre cada vez menos interés por ellos, pero más les valdría preguntarse por las razones de esa pérdida de interés. Creo que los partidos políticos son víctimas de un autoengaño por cuanto operan con una definición errónea de la política … El núcleo de la política actual es la capacidad de autoorganización, que empieza por los temas de cada día: el educativo, el de los alquileres, el del tráfico. Cualquier interés, incluso el de índole más privada, se articula políticamente en grupos organizados. Hoy se alzan frente al Estado numerosísimas agrupaciones y minorías de todo tipo; no sólo las viejas organizaciones como las sindicales, religiosas o mediáticas, sino también las deportivas … las de homosexuales, traficantes de armas, automovilistas, discapacitados, de la tercera edad, objetores fiscales, divorciados, ecologistas, etc. Todos ellos están en condiciones de constituir diez mil instancias de poder en nuestra sociedad.”

Lamento la extensión de la cita pero pienso que puede aclarar algunas de las ideas que me propongo exponer a continuación.

Básicamente,el hecho es que, en los países democráticos, cada vez más votantes están hartos de que se pretenda desacreditar hechos incontrovertibles que desmontan el discurso dominante políticamente correcto; lo están porque su experiencia cotidiana choca con el relato que pretenden imponerles determinados partidos políticos, medios de comunicación y grupos de presión beneficiarios del negocio dela distorsión de la realidad para favorecer sus fines. En resumidas cuentas, cada vez son más que los votantes que rehúsan ser tomados por imbéciles a los que hay que enseñar cómo comportarse, cómo pensar adecuadamente y cómo ser ciudadanos democráticos respetables aunque las enseñanzas que pretenden imponerles choquen frontalmente con sus principios y convicciones.

El cambio de paradigma político ya se ha producido en sociedades tan distintas y distantes como la estadounidense, la austriaca, la brasileña, la húngara y la italiana y es previsible que se produzca en muchos otros países, porque cuando las propuestas los partidos políticos tradicionales no ofrecen soluciones a los auténticos problemas de sus antiguos votantes están incubando el surgimiento de otros partidos que sí son capaces de abordarlos con decisión sin dejarse someter a ese asfixiante corsé de la corrección política que impide afrontar el fondo de los problemas.

Como señala acertadamente el pensador alemán en la obra antes citada, “la casta política ha perdido el contacto con sus bases” y eso se ha traducido en una sustitución de propuestas para solucionar temas cotidianos (el educativo, el de los alquileres, el del tráfico, el de la inmigración, el del paro) por enunciados programáticos vacuos de traslación a la vida cotidiana: la llamada “violencia de género”, que afecta a un porcentaje insignificante de la población, los supuestos males del “cambio climático” que son pretexto para negocios inconfesables, la desmemoria histórica, la aceptación acrítica y lanar de religiones atávicas y la dictadura minoritaria pero estridente de la LGTBI, con el denominador común de que de tales mamandurrias viven subvencionadas muchísimas personas encuadradas en asociaciones tan improductivas como superfluas.

Acemoglu y Robinson acuñaron el término “minorías extractivas”, y, entre nosotros, Manuel Conthe ha aplicado el de “mayorías extractivas” a los más de 9 millones de jubilados que el progresivo alargamiento de la vida ha convertido en subvencionados; sin negar su premisa, yo pienso que en las sociedades occidentales se han ido formando mayorías extractivas cada vez más numerosas de personas que reciben subvenciones con los más variados pretextos: son las diez mil instancias de poder en nuestra sociedad que menciona Enzensberger. ONGés y asociaciones de todo tipo que empezaron financiándose a sí mismas pronto descubrieron el mecanismo de sustitución que ahora les permite florecer a costa del Erario, es decir a costa de los impuestos que pagan conciudadanos productivos que no necesariamente comparten sus objetivos supuestamente humanitarios y, en ocasiones, los rechazan de plano.

Lincoln observó que “se puede engañar a todo el mundo por un tiempo y a algunos siempre, pero no a todo el mundo todo el tiempo”; pienso que las próximas citas electorales lo confirmarán.

Melitón Cardona. Embajador de España

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9 enero 2019

La epopeya catalana Melitón Cardona. Embajador de España

Don Nicolás Gómez Dávila aseguraba que “el clero progresista no decepciona nunca al aficionado a lo ridículo” y yo añado que tampoco lo hace jamás el independentista catalán. Así, la ANC lleva desde 2014 felicitando el Año nuevo como “el que traerá la República“; una catequesis catalana compara a ese pobre diablo apellidado Puigdemont con Moisés, “llamado por Dios a liberar a su pueblo”; en el panfleto Vilaweb, su director asegura que el Estado español tiene todos los motivos para temer el 2019 porque “se pondrá en juego el concepto de España, sobre todo gracias a la catarsis (!) que ha creado el proceso de independencia catalán”. Se conoce que no está al tanto de las proyecciones electorales ni de las acepciones del término catarsis ni de las consecuencias de algunas catarsis.

Dicen que Tarradellas advertía que lo único que no puede hacerse en política es el ridículo, pero el independentismo catalán está empeñado en hacerlo a conciencia y, además, con un toque añadido de cursilería del que son muestra los uniformes de sus policías autonómicos, con sus patéticos sombreritos, sus parches colorados en las hombreras y sus lacitos amarillos.

Hace unos meses publiqué en ABC una tribuna abierta titulada “El perdedor radical“, haciéndome eco de una interesante teoría de Hans Magnus Enzensberger según la cual “el perdedor radical rompe con el instinto de supervivencia … no sólo quiere destruir a otros sino en definitiva a sí mismo; de ahí que no se arredre ante amenazas ni haya pena que pueda corregirle … No conoce ninguna solución de conflictos, ningún compromiso … cuanto menos factible sea su proyecto, con mayor fanatismo se aferrará a él” y sigo pensando que muchas de las reflexiones del pensador alemán son aplicables a esa obstinación fanática de parte de la clase política catalana empecinada en un proyecto imposible que perjudica a quienes pretende beneficiar y que, en último término, amenaza su propia supervivencia.

Se han evaporado de Cataluña 22.000 millones de euros en depósitos bancarios, ha caído la inversión extranjera mientras se ha incrementado espectacularmente en Madrid, la moneda virtual que han inventado, de nombre imposible, es aceptada nada menos que por cuarenta empresas cuarenta, pero ¿qué más da la realidad frente a la grandiosidad de un proyecto que, en el caso improbable de que prosperara, excluiría a la nueva nación de la Unión Europea, del euro y de fuentes de financiación de su abultada deuda, hoy asumida lanarmente por gobernantes españoles indignos de tal nombre?

Resulta desconcertante que personas aparentemente normales y corrientes se dejen seducir por cantos de sirena de politiquillos que en realidad aspiran a seguir desvalijándolas sin freno ni cortapisa. Como decimos (o decíamos, que uno ya no sabe) en mallorquín “des seu pà ferán sopas“.

Melitón Cardona. Embajador de España

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4 enero 2019

Un discurso real importante. Melitón Cardona. Embajador de España

Por si no fuera suficientemente conocido el bajísimo nivel intelectual y moral de nuestra clase política, la lectura de la mayoría de sus reacciones al discurso navideño del Rey nos lo ha vuelto a confirmar,desde la inane afirmación de Pablo Iglesias, que cree haber percibido en él una rectificación del de Felipe VI en octubre del año pasado, a las de los okupas de la Moncloa, que aseguran que el mensaje del monarca “sintoniza con su postura”. Ambas afirmaciones son radicalmente falsas y demuestran a las claras que el contenido del mensaje real les ha pillado descolocados, en particular a ese gobierno de arbitristas que tuvo ocasión de conocerlo de antemano y lo autorizó sin percatarse de que, básicamente, era una enmienda a la totalidad a su reintroducción del “rencor y el resentimiento”(sic en el discurso) que inició ese siniestro personaje llamado Rodríguez y ha confirmado el doctor cum fraude especializado en proyectos de exhumación de restos mortales para casos de “extraordinaria y urgente necesidad” de los que prevé el artículo 86 de la Constitución.

En cuanto a la aseveración de Torra de que en Cataluña el verdadero problema no es “de convivencia sino de democracia y justicia”, no está mal en quien ha pulverizado la posibilidad de convivencia de la comunidad autónoma que desgobierna y considera democrático que un 47% de los votantes (en el mejor de los casos) deba imponer su proyecto al 53% restante, tal vez porque, para él, el voto de un racista nacionalista ha de valer el doble que el de los demás, con lo que su supremacismo provinciano resulta tener el soporte del 94% del electorado y … al cuerno la molesta aritmética.

Al insistir en la necesidad de convivencia pacífica y respeto a la legalidad, el Rey ha descalificado expresamente esa querencia maniquea tan nuestra que, llevada a su extremo,ha solido desembocar en guerras civiles.

No es de extrañar que los esfuerzos de los radicales de viejo y nuevo cuño se centren en deslegitimar los dos últimos bastiones de la defensa del régimen constitucional: la Corona y el Poder judicial.

Melitón Cardona. Embajador de España

26 diciembre 2018

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La vuelta a las cavernas Melitón Cardona. Embajador de España

Este efímero Presidente del Gobierno de España -un individuo que en países de nuestro entorno no hubiera pasado de ocupar puestos subalternos en el sector público o privado y aquí ha llegado a doctor cum fraude en Economía y Presidente del Gobierno- (pues a este punto ha llegado nuestra siempre tan piropeada “democracia”), ha advertido en el Senado a los partidos constitucionales que no “vuelvan a las cavernas”.

Lo ha dicho un fullero cuya vanidad le ha permitido okupar la Moncloa con el voto favorable de independentistas, terroristas injustamente rehabilitados, comunistas y demás fauna variopinta antiespañola y, por ende, claramente anticonstitucional. Lo bueno es que este individuo pasará de la gloria monclovita a la Historia de la Infamia de nuestro país más pronto que tarde, siquiera porque su patética vanidad le empujará a enajenar los apoyos de su propio partido antes de conseguir reducirlo a la irrelevancia tras dos fracasos electorales anteriores; en este sentido, habrá que agradecerle su inestimable contribución a tan excelente acontecimiento.

En el Senado, ha hablado de Vox, sin mencionarlo, como “una vuelta a las cavernas” sin haberse molestado en leer, y mucho menos en analizar si es que es capaz de hacerlo, las cien propuestas de un partido de gente decente en las que sólo mentes enfermizas, fanáticas o sectarias pueden percibirla. Al hacerlo, no debe haber caído en la cuenta de que, sólo por eso, por venir de quien viene su torpe exabrupto sectario, el potencial electoral del partido denostado se ha incrementado en proporción inversa al de su intención descalificadora. Si un individuo como él ataca algo, ese algo adquiere una dimensión cada vez más respetable y si apoya algo, ese algo adquiere una dimensión cada vez más deleznable.  De ahí que a mí me alegre su patética obstinación en ser “Presidente del Gobierno”, algo que recordó el otro día en una obsequiosa y empalagosa entrevista televisiva siete veces en menos de un cuarto de hora. Es lo que les suele pasar a quienes, conscientes de su mediocridad, se ven de pronto aupados a puestos que jamás soñaron detentar, que no ostentar.

Por todo lo anterior, cuanto más dure este gobierno de defraudadores fiscales, cómplices de proxenetismo, vicepresidentas semianalfabetas (“los husos horarios son machistas”) y portavoces millonarias que encubren su fortuna contraviniendo normas de trasparencia, mejor le irá a España, porque aunque el nivel de degradación al que han conducido las leyes “educativas” del PSOE (ese todo a cien que iguala al ignorante y al que sabe en aras a la “igualdad de oportunidades”) empiece a ser alarmante, hay millones de compatriotas que todavía son conscientes de que si no se pone freno a ese desvarío sanchista-comunista-separatista, delenda est Hispania. Por eso me permito pronosticar un vuelco histórico en las próximas citas electorales que sea susceptible de barrer a esa caterva de arribistas en la que el Sr. Sánchez Pérez-Castejón es adalid infatigable. Que así sea. Amén.

Melitón Cardona. Embajador de España

Blog: generaldavila.com

20 diciembre 2018

 

La ultraderecha (Melitón Cardona. Embajador de España)

Uno de los mecanismos de los que se valen los administradores de la corrección política -tan burdo como eficaz-consiste en utilizar un adjetivo (des)calificativo contundente y único: es xenófobo quien pretende ordenar la inmigración, islamófobo quien desea evitar la penetración ideológica del Islam y homófobo quien considera aberrante el “matrimonio” de personas del mismo sexo. Así de fácil resulta ese sustitutivo autoritario, posmoderno y teledirigido del debate político sereno, sine ira et studio.

Alternativ für Deutschland, la formación que ha irrumpido con fuerza en la escena política alemana es, por tanto,”un partido xenófobo”. El problema es que si alguien que, como yo, pueda leer en alemán y se toma la molestia de hojear las 74 páginas de su programa se llevará una sorpresa: en lugar de desatinos diametralmente opuestos a los que entre nosotros propugna impunemente Podemos, hay un montón de propuestas muy sensatas que me han hecho comprender el porqué de sus reiterados éxitos electorales… y los que están por venir.

Lo mismo me ha sucedido al contrastar las cien medidas que propugna Vox con las descalificaciones como partido de ultraderecha, xenófobo, homófobo, feminicida, antieuropeo y no sé cuántas cosas más.

En materia de inmigración, plantea la deportación de los inmigrantes ilegales y la de los que siendo legales hayan cometido delitos graves o sean reincidentes en la comisión de otros leves; también propugna la ayuda al desarrollo a los países de origen, supeditada a que acepten la repatriación de sus ciudadanos emigrantes ilegales y delincuentes; se propone privilegiar la procedente de países que tengan lazos lingüísticos, culturales e históricos con nuestro país y suprimir el efecto llamada mediante la imposibilidad de que el inmigrante irregular pueda regularizar su situación irregular inicial. No consigo percibir atisbos de xenofobia en medidas que son de simple sentido común y que yo mismo he postulado en muchos de mis artículos sobre el tema, tal vez porque, sin saberlo, soy xenófobo irredento pese a haber pasado más años de mi vida fuera de España que dentro.

En materia de vida y familia, propugna lo siguiente en su punto 70: “Derogación ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los procesos de divorcio”. Tampoco consigo percibir atisbos de antifeminismo en medidas que son de simple sentido común y que también he postulado en muchos de mis artículos sobre el tema, tal vez porque, sin saberlo, debo ser enemigo de la mujer.

En cuanto al antieuropeísmo, no he sido capaz de detectarlo porque lo que se propone es reducir el gasto político europeo, consagrar la exclusividad del Estado, en lo que se refiere a relaciones internacionales suprimiendo cualquier representación política exterior de regiones o municipios. También impulsar un nuevo tratado europeo, en la línea que defienden los países del grupo de Visegrad en cuanto a fronteras, soberanía nacional y respeto por los valores de la cultura europea. Si esto es antieuropeísmo, yo me pierdo.

El problema es que hace tiempo que tratan de colonizarnos porque las colonias responden automáticamente a favor de las exigencias del colonizador, mientras que los estados soberanos deciden libremente su ámbito de actuación. De manera que si el lector había decidido no votar a Vox por no sentirse xenófobo, antieuropeo, homófobo, antifeminista etc., le aconsejo que lea las medidas que propugna y vote luego en conciencia. Barrunto que millones de compatriotas lo harán en las próximas citas electorales, tal vez porque, de la noche a la mañana, España se ha convertido en refugio de xenófobos, homófobos, antieuropeos etc. ¡Qué más quisieran los adalides de la corrección política!

Melitón Cardona. Embajador de España

Blog: generaldavila.com

17 diciembre 2018