
Mi último concurso hípico: de coronel en Logroño.- 1994, Fiestas de la Vendimia. Con mi yegua“CANTABRIA”: Por (Aligoté Aa ─ Vandee Crz. Por Bouton D´or), nacida en Ibio (Cantabria)
Perdonarme que no sea fiel a la realidad, pues aunque tengo la intención de contar las cosas como sucedieron, en cuanto me descuido…
El contraste real de mi persona nunca me lo dio el espejo, sino una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico, aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana. Ya se que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. Como se sabe, el espejo no tiene memoria, es totalmente amnésico. De él se cuenta que:
-Un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, admirado se quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo: “Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando”
Donde no hubo trampa fue en una foto reciente, ese algodón no engaña, en ella fácilmente comprobé lo que había sido y lo que en ese momento veía, aunque nunca sucumbiré a la nostalgia porque la vida es un camino de ida. De cualquier forma, en esto de la hípica, el primer aviso me llegó cuando los jinetes más jóvenes, en la pista de ensayo, me trataban de usted para preguntarme el orden de salida.
Pero fue después de más de treinta años como jinete en activo, en uno de mis últimos concursos, cuando tuve la suerte de saber con exactitud, que ese, era el momento justo de dejarlo. Ese día me importó más, llegar pronto al hotel para disfrutar de la piscina y una buena cena, que acercarme a las cuadras para comprobar que mis caballos descansaban en buena cama y daban cuenta de su merecido pienso.
A partir de entonces me sentí mayor y es que la juventud no es un periodo de la vida, la juventud es un estado de espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor al confort.
Vivir está bien si naciéramos ya aprendidos, pero parte de mi vida se me fue aprendiendo y cuando empezaba a saber vivir, me hice mayor. Menuda broma.
Como regla dictada por la experiencia, en atletismo me decían que a partir de los veinticinco años disminuía la velocidad; cerca de los treinta se reducía la coordinación en los saltos; a los cuarenta cedía el rendimiento en los lanzamientos…, pero no sigo para no caer en el pesimismo. Para animarme, recuerdo que la capacidad de resistencia disminuye lentamente en el curso de la tercera edad, lo que creo me lleva a seguir dando un rendimiento aceptable en algunos pequeños trabajos.
Siguiendo con mi físico, más o menos deteriorado, y en honor a la verdad, quien me tuvo un tiempo preocupado fue mi admirado Botín, más bien su libro «El noble bruto y sus amigos», libro de consulta de toda mi vida hípica. No concebía al jinete con poco pelo en la cabeza. A los jinetes calvos vamos. Mis dudas se despejaron en la Olimpiada de Seúl, cuando tuve el placer de conocer personalmente a Michael Whitaker. En este caso era yo quien tenía razón. Paciencia y barajar.
En estos momentos, también me acuerdo de la Cría Caballar y de la Equitación Militar, y de algunos de sus últimos jefes supremos de los que no quiero hablar, pues creo que es batalla perdida; como dijo Groucho Marx: lástima que toda la gente que sabía cómo arreglar eso, ya estaba empleada como taxista o peluquero, con todos mis respetos para esos profesionales.
Como habréis comprobado, no he hablado de números ni edades, y es que el jinete es un atleta muy especial, en este deporte el verdadero atleta es el caballo, y en el conjunto jinete-caballo creo que es él quien lleva la parte más importante. Me resisto a llamarle «binomio» como algunos engolados y cursis locutores de televisión repiten hasta la saciedad, y que a mí me produce urticaria. Qué pensaría Newton al comprobar que su fórmula la estamos mezclando con semovientes.
Dentro del campo matemático, me gusta más el ejemplo que compara la equitación con un vector de una sola dirección pero con dos sentidos: ascendente y descendente, veamos: Cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite- rama ascendente- son bien interpretados por el jinete, y cuando las ayudas que el jinete manda -rama descendente- ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención, son bien admitidas por el caballo, se produce algo maravilloso y es que la equitación se trasforma en arte, y aquel vector en «lealtad». Pero para cursi mi amigo el marino, que siempre bebe el mejor güisqui de malta y cuando viene el camarero con la cubitera y pregunta: -¿Cuántos cubitos quiere el señor? mi amigo le responde sin inmutarse:
―Me pone un hexaedro regular y me lo retira cuando se le derritan las aristas.
¿Pies para que os quiero? Andar es el único ejercicio natural que ahora practico, pero observo que la gente de mi entorno omite su práctica con toda naturalidad. Cada vez se anda menos y así no vamos a ninguna parte, y eso que siempre tuvo buena prensa, como nos recuerda uno de los sórdidos refranes españoles: «La salud no está en el plato, sino en el zapato», recomendando supongo, privarse de los placeres de la comida y pegarse en su lugar buenas caminatas.
«Ese que me está mirando…», no hacer caso del espejo pues no tiene memoria…, y a partir de hoy, fotos, las justas.
…No siempre acabo contando las cosas como las recuerdo,… y no es lo mismo
Zaragoza a las 11 horas del día 11 del mes 11 del 2022.
El «Poppy Day»de los ingleses, también conocido como «Día del Armisticio», porque fue exactamente el momento oficial según el Tratado de Versalles, en que se firmó después de finalizar la Primera Guerra
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Blog: generaldavila.com
13 noviembre 2022






























