«CUANDO ENTERRÉ LAS ESPUELAS» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Mi último concurso hípico: de coronel en Logroño.- 1994, Fiestas de la Vendimia. Con mi yegua“CANTABRIA”: Por (Aligoté Aa ─ Vandee Crz. Por Bouton D´or), nacida en Ibio (Cantabria)

Perdonarme que no sea fiel a la realidad, pues aunque tengo  la intención de contar las cosas como sucedieron, en cuanto me descuido…

El contraste real de mi persona nunca me lo dio el espejo, sino una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico, aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana. Ya se  que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. Como se sabe, el espejo no tiene memoria, es totalmente amnésico. De él se cuenta que:

-Un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, admirado se  quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo: “Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando”

Donde no hubo trampa fue en una foto reciente, ese algodón no engaña, en ella fácilmente comprobé lo que había sido y lo que en ese momento veía, aunque nunca sucumbiré a la nostalgia porque la vida es un camino de ida. De cualquier forma, en esto de la hípica, el primer aviso me  llegó cuando los jinetes más jóvenes, en la pista de ensayo, me trataban de usted para preguntarme el orden de salida.

Pero fue después de más de treinta años como jinete en activo, en uno de mis últimos  concursos, cuando tuve la suerte de saber con exactitud, que ese, era el momento justo de dejarlo. Ese día me importó más, llegar pronto al hotel para disfrutar de la piscina y una buena cena, que acercarme a las cuadras para comprobar que mis caballos descansaban en buena cama y daban cuenta de su merecido pienso.

A partir de entonces me sentí mayor y es que la juventud no es un periodo de la vida, la juventud es un estado de espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor al confort.

Vivir está bien si naciéramos ya aprendidos, pero parte de mi vida se me fue aprendiendo y cuando empezaba a saber vivir, me hice mayor. Menuda broma.

Como regla dictada por la experiencia, en atletismo me decían que a partir  de los veinticinco años disminuía  la velocidad; cerca de los treinta se reducía la coordinación en los saltos; a los cuarenta cedía el rendimiento en los lanzamientos…, pero no sigo para no caer en el pesimismo.  Para animarme, recuerdo que la capacidad de resistencia disminuye lentamente en el curso de la tercera edad, lo que creo me lleva a seguir dando un rendimiento aceptable en algunos pequeños trabajos.

Siguiendo con mi físico, más o menos deteriorado, y en honor a la verdad, quien me tuvo un tiempo preocupado fue mi admirado Botín, más bien su libro «El noble bruto y sus amigos», libro de consulta de toda mi vida hípica. No concebía al jinete con poco pelo en la cabeza. A los jinetes calvos vamos. Mis dudas se despejaron en la Olimpiada de Seúl, cuando tuve el placer de conocer personalmente a Michael Whitaker. En este caso  era yo quien tenía razón. Paciencia y barajar.

En estos momentos, también me acuerdo de la Cría Caballar y de la Equitación Militar, y de algunos de sus últimos jefes supremos de los que no quiero  hablar, pues creo que es batalla perdida; como dijo Groucho Marx: lástima que toda la gente que sabía cómo arreglar eso, ya estaba empleada como taxista o peluquero, con todos mis respetos para esos profesionales.

Como habréis comprobado, no he hablado de números ni edades, y es que el jinete es un atleta muy especial, en este deporte el verdadero atleta es el caballo, y en el conjunto jinete-caballo creo que es él quien lleva la parte más importante. Me resisto a llamarle «binomio» como algunos engolados y cursis locutores de televisión repiten hasta la saciedad, y que a mí me produce urticaria. Qué  pensaría Newton al comprobar que su fórmula la estamos mezclando con semovientes.

Dentro del campo matemático, me gusta  más el ejemplo  que compara  la equitación con un vector de una sola dirección pero con dos sentidos: ascendente y descendente, veamos: Cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite- rama ascendente- son bien interpretados por el jinete, y cuando las ayudas que el jinete manda  -rama descendente- ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención, son bien  admitidas por el caballo, se produce algo maravilloso y es que la equitación se trasforma en arte, y  aquel vector  en «lealtad». Pero para cursi mi amigo el marino, que siempre bebe el mejor güisqui de malta y cuando viene el camarero con la cubitera  y pregunta: -¿Cuántos cubitos quiere el señor? mi amigo  le responde sin inmutarse:

―Me pone un hexaedro regular y me lo retira cuando se le derritan las aristas.

¿Pies para que os quiero? Andar es el único ejercicio natural que ahora practico, pero observo que la gente de mi entorno omite su práctica con toda naturalidad. Cada vez se anda menos y así no vamos a ninguna parte, y eso que siempre tuvo buena prensa, como nos recuerda uno de los sórdidos refranes españoles: «La salud no está en el plato, sino en el zapato», recomendando supongo, privarse de los placeres de la comida y pegarse en su lugar buenas caminatas.

«Ese que me está mirando…», no hacer caso del espejo pues no tiene memoria…, y a partir de hoy, fotos, las justas.

…No siempre acabo contando las cosas como las recuerdo,… y no es lo mismo

Zaragoza a las 11 horas del día 11 del mes 11 del  2022.                              

El «Poppy Day»de los ingleses, también conocido como «Día del Armisticio», porque fue exactamente el momento oficial según el Tratado de Versalles, en que se firmó después de finalizar la Primera Guerra

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

13 noviembre 2022

 

 

 

Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Publicado en el Debate por Gabriel Albiac

 

PUBLICADO EN EL DEBATE

EL QUE CUENTA LAS SÍLABAS GABRIEL ALBIAC

¿Soldados, hordas…?

11/11/2022

De sorpresa en sorpresa, el que fuera considerado segundo ejército del mundo (o, en la más pesimista de las valoraciones, el tercero) ha exhibido la bravura de un soldadito de plomo. Desbaratado, en la primera semana de invasión, el plan relámpago de tomar Kiev, asesinar a Zelenski y a sus ministros, fusilar para ejemplo a unos aleatorios miles de ucranianos, violar y devastar cuanto se les pusiera en el camino, los soldados de Vladímir Putin han caído de bruces en un abismo para el cual no se atisba fondo. Y que es ya la mayor derrota –por encima de la de Afganistán– sufrida por Rusia desde la Segunda Guerra Mundial.

El plan de guerra ruso era, sin embargo, brillante. Lo parecía. Descabezado Kiev en cuarenta y ocho horas, rotos todos los canales de comunicación y aprovisionamiento de las fuerzas armadas ucranianas y desmoralizada la población, Moscú contaba con imponer sus condiciones óptimas de paz: Gobierno títere en Kiev, bajo el protectorado de Putin; raya fronteriza, trazada a tiralíneas, desde la frontera rusa, Lugansk y Donetsk, hasta la frontera moldava. El mar de Azov sería un lago privado del Kremlin y el control de la costa norte del mar Negro permitiría a Rusia ejercer, con pivote en Sebastopol y Odesa, hegemonía absoluta sobre el paso al Mediterráneo. Y el sueño de retorno al imperio, perdido cuando se licuó la URSS, estaría al alcance de ese Putin que lleva años empeñado en ser un Stalin con retórica zarista.

Era sencillo sobre el mapa. Sólo se precisaba aquello que todos dábamos por sentado: la existencia de un ejército ruso, tan eficaz como despiadado. La segunda habilidad se ha cumplido: como asesinos de civiles, como violadores, como torturadores, los soldados rusos no tienen rival. No lo han tenido nunca. Quienes recuerden las prácticas de violación y matanza masivas ejercidas por los rusos en mayo del 45 sobre una población berlinesa ya derrotada y rendida, saben que nada nuevo hay en las atrocidades que se están cometiendo ahora en Ucrania.

Pero no basta ser cruel para ganar una guerra. Se requiere eficacia. El espectáculo de los tanques abandonados sin gasolina, la ausencia de previsión logística, la incapacidad para romper las líneas de un ejército muy inferior, y, sobre todo, la impotencia para mantener las propias líneas de defensa cuando ese enemigo inferior ha contraatacado, hundirían en el fango a cualquier mando militar con un resto de vergüenza. En su Nuevo arte de la guerra, el general Rafael Dávila insistía brillantemente sobre esa primacía de ética e inteligencia, sin las cuales el militar no existe: «De soldado a general, todo debe estar basado en el conocimiento y dotado de los conocimientos necesarios para que cada cual cumpla con su deber». Y ningún deber puede llevar jamás a un soldado a masacrar a los civiles. Pero el ruso no es un ejército. No lo ha sido nunca. Es una horda.

Queda la amenaza última. Siempre. Putin dispone de una fuerza nuclear aterradora. ¿Va a usarla? Abandonado Jersón por sus soldados y previamente desplazada la parte de la población que simpatiza con Rusia, la tentación de recurrir a alguna variedad táctica de armamento nuclear es muy alta. Queda por saber si ese arsenal atómico se encuentra hoy en un estado tan defectuoso como el resto de la máquina militar rusa. Recemos por que así sea.

Gabriel Albiac en El Debate

«EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA». ENTREVISTA EN EL DIARIO LA REGIÓN

Pueden inscribirse en http://www.laregion.es

UN PADRE ANTE LA MUERTE DE UN LEGIONARIO: SU HIJO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La muerte de un legionario siempre conmociona a la Legión; los legionarios son almas tan duras como sensibles y aceptar la muerte en combate como tributo a la defensa y engrandecimiento de la Patria no significa desprecio a la vida y renuncia a los valores más queridos en la individualidad legionaria que se corresponde con ese espíritu conjunto de compañerismo, amistad y unión y socorro.

Hace unos días, una vez más, un Sargento Caballero Legionario entregó su vida en el cumplimiento del deber cuando se ejercitaba para el mejor desarrollo de su misión en Irak: Sargento Julio Luque Virues.

En el blog dediqué un recuerdo salido desde el alma de cualquier legionario, de los muertos y de los vivos, del alma que sobrevuela cualquier acto de esos hombres curtidos a la misión, sea esta cualquier misión, de paz o de guerra, de vida o de muerte: Caballeros legionarios.

Formación apretada de chapiris de borla roja y camisas desabrochadas en receptiva posición de obediencia y disciplina más allá de lo que cualquier normalidad puede soportar. Porque los legionarios todo lo aguantan, hasta lo imposible, todo, menos que les hablen alto, que para eso ya están ellos, para hablar del único lenguaje que conocen: el combate.

Ayer recibí un mensaje escrito al recuerdo de nuestro Sargento muerto en el cumplimiento del deber: eran las palabras de su padre: Comandante Julio Luque.

Se estremeció mi alma y rendí honores a la grandeza de una familia que lo da todo a cambio de no recibir nada. Las palabras del padre del Sargento muerto en acto de servicio son la recompensa a sentir tan hondo el servicio del ser más sencillo, humilde, duro y valiente que pisa la tierra: el legionario español.

Mi querido y respetado Comandante Julio Luque, padre del Sargento muerto en servicio a la patria, al honor, a la Legión: quiero que sepa que bañan mi rostro lágrimas de dolor y agradecimiento al saber que no es gratuita la lucha de unos hombres por su Patria, que el deber, el honor, la valentía, la caballerosidad, que el espíritu del legionario no son palabras huecas cargadas de simples motivaciones viscerales, sino que son un hacer diario, una forma de vivir y entregarse al servicio a los demás, y que esa es la Legión, solo esa; servir a España.

Sus palabras no me calan hondo por emotivas, y lo son mucho, sino porque responden a un sentir colectivo de muchas familias españolas a las que su hijo representa, humildes, sencillas, trabajadoras, ejemplares, que andan entre fatigas y diarios quehaceres sacando a esta noble y sufrida Patria de las garras de los malhechores.

No se preocupe mi querido Comandante. Cuando este martes a las 1700 horas se inaugure el monumento a la Legión en Madrid allí quedarán las almas de todos los que cumplieron el Credo de servicio que conforma la Legión. Allí no se levanta un bronce muerto; allí se levanta un humilde cielo legionario para acoger a todos los que con el alma uniformada de pura Legión cumplieron el mandato final de la vida legionaria: morir por la Patria.

No todos alcanzamos ese honor, pero nos miramos en el ejemplo de los que nos indican el camino.

Gracias mi Comandante y con su permiso dejo el testimonio de sus palabras que valen más que cualquiera de las que otros podamos pronunciar.

Julio está ya en el Cielo legionario junto a sus dos grandes amores: La Legión y su madre Oliva, muy juntos en San Fernando, en la mano del Ángel de la Anunciación. Una familia española, sufridora, cabal, valiente y legionaria trajo al mundo a un Caballero Legionario: su hijo Julio Julio Luque Virues. Descanse en paz en el regazo de su madre y de su Legión.

Mi Comandante: con su autorización dejo aquí sus palabras:

«A la orden de VE. Mi general, soy el Comandante Julio Luque, padre del Sargento Legionario fallecido el 30SEP22, en Viator, cuando volcó su BMR, salvando a sus legionarios, hoy con lágrimas en los ojos y en mi rostro leyendo sus palabras de apoyo a la mejor unidad, punta de lanza de España y del mundo, no tengo nada más palabras de agradecimiento. Mi hijo Julio AMABA LA LEGION, durante sus años en ella cumplió fielmente su Credo, y el último día de su vida cumplió varios espíritus del Credo, entre ellos «el de la muerte», hoy desde el cielo y ya formando en el Quinto Tercio, estará en inauguración de ese monumento dedicado a la legión por la que dio su vida. Arriba España! Viva el Rey! Viva la Legión! Mi general este es mi nún. de móvil — me encantaría que me llamase. Un fuerte abrazo legionario».

No hay escultor ni artista en el mundo que refleje el arte del amor legionario. En este día las palabras de un padre que aún siente el calor de su amado hijo tan cerca, tan penetrante, solo estas palabras suyas pueden reflejar lo que son estos hombres únicos y sin igual: los Caballeros legionarios.

¡Gracias Dios mío! ¡Gracias Cristo Legionario, Caballero de la Buena Muerte! ¡Gracias familia legionaria!

Sobrecogedor silencio. Que no lo rompa nadie.

Por ir a tu lado a verte…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 noviembre 2022

 

EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No les quede la menor duda. La estadística no suele fallar cuando se trata con datos contrastados empíricamente y se elabora con rigurosa ciencia.

En mi libro El Nuevo arte de la guerra ofrezco el sobrecogedor registro que podemos leer en la introducción de Jacobo Muñoz a su edición de Hacia la paz perpetua de Kant.

«Desde 3.600 a. C. hasta mediados de nuestro siglo el número de guerras documentadas asciende a 14.351, no habiendo disfrutado la humanidad durante este vasto periodo de más allá de 292 años de paz. En el transcurso de 3.357 años se firmaron unos 800 tratados de paz, sin que ninguno de ellos durara, contra lo estipulado, más de 10 años. Se diría que desde la última Gran Guerra, que costó 17 millones de vidas militares y 34 millones de vidas civiles, las cosas han cambiado y que la única guerra digna de ese nombre ha sido “fría”. Nada más lejos, sin embargo, de la realidad. Solo en 1989, por ejemplo, tuvieron lugar 92 conflictos bélicos, unos interestatales, otros debidos al desgajamiento de nuevos estados a partir de estados preexistentes de envergadura mayor y no pocos causados por tensiones motivadas por diferencias de religión y etnia».

Reflexionar sobre el hecho de la guerra es una asignatura pendiente que nunca tiene fin porque es la propia guerra la que sin fin ¿finalidad? va construyendo día a día la historia de la humanidad. No nos gusta, pero así es. Suele ocurrir que lo que con más ahínco construimos es nuestra propia destrucción, que no es destruir la comodidad ni siquiera el progreso, sino la destrucción del propio ser humano, su libre albedrío.

Un repaso por los acontecimientos de mayor relieve de nuestra historia, aquellos que han dejado huella eterna, nos lleva a presentar al actor omnipresente, protagonista de honor: la guerra.

Claro que las guerras nunca parecen tener responsables.

Final conocido

Después de haber comido entrambos doce nécoras,
alguien dijo a Pilatos

-¿Y qué hacemos ahora?
Él vaciló un instante y respondía
(educado, distante, indiferente):
-Chico, tú haz lo que quieras.

Yo me lavo las manos.

Claro y contundente Ángel González; porque solo el poeta está capacitado, junto al filósofo, para dar cuenta de lo que hay en las entrañas del hombre; que probablemente sea la guerra. Al final los responsables tienen las manos limpias y yacen bajo tierra el resto.

Fruto bélico bajo los escombros. Misterio, misterios, este ser humano que nace y hace entre cenizas y ruinas. Se repite sin solución de continuidad.

Mañana estará en las librerías mi libro El Nuevo arte de la guerra editado por La esfera de los libros y con prólogo de Gabriel Albiac.

La generosidad del filósofo se muestra en su introducción que condensa en primorosa síntesis lo que se esconde tras la máscara que incluso al mismo libro podría ocultar: la guerra.

«Romper la perspectiva engañosa, desvelar sus distorsiones ilusorias, salir del laberinto de apariencias contradictorias al cual nos han condenado los lugares comunes del lenguaje: los que nos impiden aún sospechar el envite conceptual que en el discurso de la guerra se juega. Y poner luz a una verdad sin la cual toda tarea del hombre es vana: que entre paz y guerra solo median convenciones arbitrarias de la lengua. Y que las reconfortantes barreras protectoras que esas convenciones alzan nos hacen siervos y, en el fondo, se empeñan en tratarnos como a niños. Y de asentarnos proclamas de buena voluntad, allá donde solo la matemática más acerada debería servirnos, porque lo que está en juego es lo más grave que pueda caber en la vida —en la muerte—de un hombre».

Suena tambores apocalípticos. Los siete sellos. Debemos conocer y para ello volver la mirada serena hacia nuestro interior e iluminar el entorno, descubrir lo que por tantas veces inquieta y sobrecoge con escalofríos de muerte. El nuevo arte de la guerra. Ante lo que dudo. Después de 12 capítulos he pretendido llegar a unas conclusiones. No las hay.

He tratado el conjunto de disciplinas que engloba el actual fenómeno de la guerra: lo militar, junto a lo artístico que fue, cuando la guerra era un arte. Lo académico junto al valor que recobra el armamento, para con ello concluir que la guerra táctica, pasó a ser estratégica para llegar hoy a su más intensa pronoética, guerra de intendencia; pura economía. Ese matiz de Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, bien podría anotarse al margen: …continuación de la economía por otros medios. Soberano señor es don dinero.

Los aspectos sociales, alianzas, lo informativo, junto a lo desinformativo, lo cibernético y las extrañas modalidades de las actuales guerras me han hecho meditar durante algún tiempo para ofrecerles un aspecto más de esta compañera de viaje tan molesta pero tan insistente en meterse en la maleta.

Después de recorrer el espacio y el tiempo, asistir con los grandes maestros del arte de la guerra a sus campañas y sobre todo intentar adentrarme en su pensamiento he llegado a la peor de las conclusiones: saber que no las hay. Siguen anotándose muertos en la terrible estadística.

Es necesario conocer: ¿Por qué la guerra? No se responde de manera sencilla, no con la mirada puesta en lo militar, sino en el corazón del hombre. Freud y Einstein mantienen el diálogo: ¿Por qué la guerra?

«Por consiguiente, parece que el intento de sustituir el poder real por el poder de las ideas está condenado por el momento al fracaso» y sentencian: «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

Freud deja a Einstein en silencio. No volverán a hablar del tema. Queda abierta una esperanza que se frustra cada día: «La esperanza de que estos dos factores —la actitud cultural y el fundado temor a las consecuencias de la guerra futura— pongan fin a los conflictos bélicos en un plazo limitado no sea utópica».

Einstein y Freud no llegan a soluciones. Se les había adelantado Pascal:

«Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones.

Si no hubiera más que la razón sin pasiones.

Si no hubiera más que las pasiones sin razón.

Pero, al haber lo uno y lo otro, no puede estar sin guerra,

no pudiendo tener paz con lo uno más que teniendo guerra con lo otro.

Así, está siempre dividido y en contradicción consigo mismo».

Intentaré en sucesivos días seguir con este relato que les ofrezco en El nuevo arte de la guerra, un intento vano de llevarles a mejor comprender lo que es la guerra, su teoría, orígenes y futuro de los conflictos bélicos.

Esa era mi intención.

Ahora y a partir de este momento serán ustedes los que escriban los siguientes capítulos. Les agradecería me ayudasen en la labor de comprender este implacable fenómeno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 noviembre 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

«ENVEJECER VIVIENDO» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Un soldado siempre será un soldado

Jugando a la petanca con mis «viejos» amigos de Alacón (Teruel)

No se como empezar, ni cuando terminar, pues la vida es como un baile, siempre llegas cuando está empezado y te vas antes de que acabe. Hoy no se a donde me llevarán mis pasos, quizá solo a recordar y buscar sentido a la situación donde todos anhelamos llegar, a viejos… y donde todos negamos que hayamos llegado.
La muerte de Isabel II de Inglaterra fue el acontecimiento más reseñado últimamente. Como a cualquier ser humano le llegó su fin. Vivió como una reina, durante más de 70 años no le faltó de nada pero, desde fuera, no me atrae vivir en su cárcel de oro. Fue como debe ser, mortal como vosotros queridos amigos invisibles y como el que esto escribe. Como dicen en Inglaterra, la muerte es junto a los impuestos, lo que nunca falla, digan lo que digan ciertas teorías de la inmortalidad regidas por modernos algoritmos.
No se si he contado estas cosas otras veces, porque mi memoria anda fatal. En todo caso ya me perdonareis. Para desmemoria la de Marcelino Menéndez Pelayo, que lo nombraron miembro de la RAE y estuvo una buena temporada sin visitarla. Se le olvidó. Cuando se lo reprocharon se sorprendió mucho, y solo pudo decir: «¡Pero si estoy allí siempre!»
Conozco personas que son capaces de recordar el contenido de todos los libros que han leído. Los que tenemos una cierta edad, es muy probable que eso no sea posible. Yo no los recuerdo, aún así, se que me han ido formando, y a los adolescentes que aseguran que las personas que leen viven menos…les diría que desde luego: menos engañadas, menos reprimidas y menos inseguras.
Hoy a los pensionistas nos prometen y prometen, y hasta colocan la primera piedra en sus futuras promesas, seguramente para decirnos que una piedra en el camino nos enseñará que nuestro destino es rodar, rodar y rodar… para no llegar a ninguna parte, o simplemente para que después de colocar la piedra, veamos como esconden la mano. Esas promesas son como el horizonte, siempre están ahí, pero nosotros nunca llegaremos a tocarlas.
Nos hemos hecho mayores, mayores e incrédulos, pero debemos buscar siempre la alegría de la vida. La experiencia es algo maravilloso, nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer. Necesitamos envejecer para conseguir la sabiduría que dan los años.
Tú me subes los precios del vino, yo bebo agua (un decir). Tú me subes el precio de la gasolina, yo me voy de paseo por el campo a pie… Y si te ponen la televisión desde muy temprano para que estés entretenido, aunque te parezca que no te enteras de nada, en realidad, te estas enterando de todo, porque estás escuchando la soledad de tu corazón, su latido incesante, que es lo única que de verdad a nuestra edad importa.
Hoy los mayores hemos dejado de ser una amenaza y la palabrita ya no se considera un desabrido verbo, pues enriquecidos espiritualmente por los años (del hombre mayor el consejo), vencido el lumbago debido al avance de la geriatría, y remozado el vestuario por el «Prêt-à-porter», los de la tercera edad, pisamos el pescuezo del agobiante pasado, aunque a veces nos «meemos» en las espuelas y perdón por la ordinariez. Sin embargo hasta hace pocos años, esta fase de la vida era sinónimo de nostalgia y tristeza, como si solo tuviéramos por horizonte la sopita caliente, el camposanto y un cumplido funeral.
A esta edad en que muchos acomodan su vida al sillón o a la mesa de camilla, hay otros que leen los últimos libros, se alistan a cualquier «tour», y se atreven con un «short» de colorines. Llevan en la mochila el móvil, el iPad, el portátil.., eso sí, de última generación, pues todos preferimos lo nuevo, lo recién fabricado, la última versión del sistema operativo o del dispositivo electrónico. En otros tiempos, hubiesen preferido consumir su tiempo asistiendo furtivamente a los 13 martes de San Antonio, cosa que por otra parte tampoco veo mal.
El problema es que no todos sabemos llegar a esta situación. Terrible día en que a una actriz se le ofrece el rol de «mayor». Pero bueno señor director usted ha perdido la cabeza ¡Yo en un papel de madre o abuela! Un personaje llamado Jacinto Benavente, con perdón, ¿pero existió algún día un autor llamado Benavente?, alude a nuestro otoño como la edad de oro, y Agustín de Foxá nos lo presenta como un faisán de lujo.
Saber «llegar» y saber «llevar» esta tercera edad, hay que decirlo ya, «saber envejecer», es la obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.
Arturo Pérez-Reverte en su «Patente de corso» (XL semanal del 23 de octubre de 2022) nos cuenta que «En estos tiempos si deseas moverte por la vida, debes abrirte paso en una maraña de aplicaciones; un mundo virtual de mensajes, claves y dependencias, pero ¿Qué pasa con la gente mayor? sin sobrinos, hijos o nietos que puedan ayudarlos. ¿Qué hay de quienes no pueden o no les apetece adaptarse a esa forma de vida? Nos tenéis acorralados, cabrones» (sic).
Lo que está claro es, que si eres viejo eres un estorbo. Nunca nos dijeron que el envejecer, muchas veces lleva consigo la soledad. Por eso existen las residencias de la tercera edad, que son como guarderías de niños envejecidos, y aunque dicen que en las miserias suele ser alivio la compañía, en ellas el silencio y la austeridad es lo que predomina. Si hubiera que buscar una sola palabra para definir el estado de ánimo de los que allí se encuentran, la llamaría: «aburrimiento». En algunas, sus miradas parece que se pierden en el vacío, un vacío que ensombrece todo a su alrededor, y es que nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Y tienen suerte, de no tener en sus puertas el letrero que el papa Francisco tiene en la suya, «Vietato lamentarsi», (habitación 201 de la residencia de Santa Marta, adyacente a la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, donde vive en soledad lejos de los lujosos aposentos pontificios).
Yo paso la vida como si fuera a vivir para siempre, pero mientras ando distraído, la vida me apresura. No me doy cuenta pero, creo que día a día me acerqué a la vejez, cuando llegó me encontré tan ocupado que no lo noté, y ahora empiezo a reflexionar sin comprender como se me fue el tiempo. Aunque hay muchos que dicen les ha faltado para hacer muchas cosas, yo pienso que lo más probable es que lo hayan desperdiciado.
Por eso es necesario que de nuevo aprendamos a vivir para llegar a estos últimos años con la lección bien aprendida. El pasado pasado está. El futuro no se como lo viviré. Me centro en el presente y vivo día a día de la manera más digna posible: alejándome de la soledad todo lo que puedo, y de la fobia o temor irracional a envejecer, la «Gerascofobia» que dicen los entendidos (menuda palabreja más fea).
Vivo la vejez como un triunfo porque tengo la suerte de ser viejo al que se le arrugue la piel, pero no el corazón y la mente, aunque a veces, como se que mis proyectos se tambalean, tenga que hacer uso de mi humildad para pedir auxilio y no confiar en unas fuerzas que ya me flaquean.
Vivir es envejecer. Tiene la parte positiva de permanecer en el tiempo y la menos valorada en nuestra época, la de hacernos viejos. Pero de hecho, la vejez es el resultado de haber vivido.
Situados en esta dinámica, al igual que las plantas o los animales, hay un tiempo para cada etapa. Se siembra y se nace. Se crece y se madura. Se florece y se marchita. Se vive y se muere.
La esperanza es vivir sin decaer, sin perder condiciones, un sueño imposible de alcanzar como mortales que somos. Como cuando corría largas distancias, que me hacía feliz llegar hasta el final, sin preocuparme por lo que tardaba ni el puesto en que llegaba.
Aunque sea sentado, seguiré: pensando, soñando, leyendo, escribiendo, y no tendré prisa alguna en marcharme, sin pensar en la muerte, pues cuando ella llegue yo ya no estaré y, mientras esté, es ella la que no estará..
Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, y la vista cada vez más amplia y serena.‬
Empecé llegando tarde al baile, pero como la vida es sobre todo lucha, no me iré hasta que se acabe.
Borrar todo lo triste, oscuro, silencioso y aburrido que se me haya podido escapar, y tener presente que:
«Envejecer es un verbo que se conjuga viviendo»

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza noviembre 2022.

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

Sobre la guerra de Ucrania y Corea del Norte por medio. General Dávila

https://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/general-davila-advierte-peligro-escalada-belica-dos-coreas-enfrentamiento-rusia-eeuu_20221104636568ceb7035400016d031b.html

Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

INAUGURACIÓN MONUMENTO A LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión «Rey Alfonso XIII» entre 2001 y 2004.

Han aparecido varias informaciones confusas e inexactas sobre la inauguración el próximo día 8 de noviembre del monumento a la Legión española instalado en la calle Vitruvio de Madrid.

Como es un tema tratado en varias ocasiones en este blog conviene dar la información exacta sin errores ni intenciones que no sean el bien de la Legión y las Fuerzas Armadas.

El que es asiduo lector del blog sabe de lo que hablamos y aquí puede encontrar información precisa y rigurosa del acontecer legionario de ahora y de otros tiempos.

Se ha dado a entender que el ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra se habían desvinculado de tal inauguración convirtiéndose en un acto exclusivamente civil. No es así por lo que conviene dejar las cosas claras.

Como todos saben el monumento ha sido obra llevada a buen término entre la Fundación Museo del Ejército y el Ayuntamiento de Madrid gracias a una campaña popular de donaciones.

El Ejército de Tierra, como no podía ser de otra manera, estará representado y presidirá su participación el general Jefe de Acuartelamientos del Ejército junto al el general Jefe de la Brigada de La Legión “Rey Alfonso XIII” y los coroneles de los cuatro Tercios de la Legión.

El Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Museo del Ejército dirán, con el asesoramiento consiguiente, el protocolo a seguir, pero en ningún caso el Ejército dejará de estar presente en un acto de la importancia que este tiene y que plasma el sentido más legionario de proximidad y cariño del pueblo. La unidad más popular del Ejército español: la Legión. Ahí estará el general Jefe y sus coroneles que no serán ellos sino sus legionarios, único valor que tiene la Legión. Un caballero legionario lo es todo y a nadie más que a su compañero necesita, junto al amor de su pueblo.

Querer politizar un acto de este calibre no es bueno ni se ha pretendido en ningún momento, sino todo lo contrario y soy consciente y sabedor de lo que digo.

Dicho queda.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIIII” entre 2001 y 2004.

Blog: generaldavila.com

4 noviembre 2022

 

 

LOS SILENCIOS DE LA GUERRA Y LOS EXPERTOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Un reducido número de viejos soldados aparecemos con demasiada frecuencia en las pantallas de televisión y en las emisoras de radio con el calificativo de expertos para hablar de la guerra de Ucrania. No hay tales expertos (experiencia), aunque podríamos hablar de la guerra en su contexto histórico o filosófico no de la guerra de Ucrania.

Lo más que nuestra capacidad permite es analizar el a dónde, por dónde, cómo y cuándo de la estrategia operacional o de la táctica que el desarrollo de las operaciones nos ofrece.

Esta no es una guerra cualquiera, sino que asistimos a un conflicto total que lleva años gestándose y cuyas consecuencias —hay estudios al respecto— se han asumido de manera consciente mientras los Estados Mayores de algunas naciones poderosas trazaban su diseño junto a las industrias de las armas del futuro. Pura economía, ciencia y técnica en la mayor de las carreras armamentística diseñada en los últimos tiempos. La preparación se inició hace años y se acaba de dar la señal de salida. Veremos quien llega a la meta y en qué condiciones. De esta guerra se van a sacar conclusiones de alta importancia para el futuro de la paz y de la guerra. Si queda alguien para contarlo.

Podría ser la primera de una serie de conflictos de nueva generación o la última y definitiva de todas las guerras. La Ilíada final, el cero absoluto de los tiempos sin retorno odiseico.

Tres potencias han participado en el juego de la guerra a lo largo de estos últimos años, desarrollo, evolución y preparación, mientras el resto permanecía en en el absurdo desarme ideológico y material, engordando sin sembrar.

Es por lo que el conflicto se ha iniciado en una frontera muelle, sin reacción, ante un continente incapacitado para asumir las consecuencias de la guerra: «Europa confió su seguridad a Estados Unidos y su comodidad y prosperidad a China y Rusia y ese mundo ya no existe»(Josep Borrell. Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad).

Rusia, China y los Estados Unidos estaban, y están, preparados.

Rusia dispersa, desinformada, perdida en la inmensidad de su despoblada geografía; China ajena y cosechadora mira de reojo para sus propios beneficios; Estados Unidos muy lejos, no siente la guerra, la hace, y es dominadora, por ahora: obtiene un alto rendimiento en aspectos claves para su desarrollo como potencia mundial. Europa dormida en sus pesadillas; África sigue siendo el león hambriento. Los ataques por el sur proliferan en los continentes europeo y americano. El sur global puede calentarse y fundir el ecuador de los pueblos y de los tiempos.

Somos muchos y los muchos quieren ser iguales a los otros, han conocido lo desconocido justo cuando no hay para todos o al menos no hay forma de repartirlo. Ni siquiera llueve ni sale el sol para todos.

Es, por tanto, una guerra inevitable que tiene un poco de todo y mucho que ver con un nuevo orden o desorden que se nos viene encima sin saber si estamos preparados para asumirlo y aceptarlo. De ahí, mientras los sesudos ordenancistas del mundo piensan y deciden: llega la guerra.

La única incógnita para que estallase lo que se esperaba era saber donde y cuando. Los Estados Unidos estaban preparados, llevaban tiempo en ello. Por eso la retirada de Afganistán, «sálvese quien pueda», mientras el resto hablaba de incomprensible retirada sin darse cuenta que había que posicionarse y cerrar frentes antes de que llegase el gran frente.

¿Y ahora qué? Nadie lo sabe.

Desde el punto de vista militar la idea estratégica rusa era clara: presión y negociación, artillería junto a la palabra. Llegar a un armisticio inicial después de los primeros avances en el terreno para alargar de manera interminable los diálogos de paz mientras los mares le unían al Mediterráneo y Europa caía ante sus pies.

Estados Unidos ha visto la manera definitiva de acabar con Rusia como potencia, destruirla, y no cederá un paso hasta lograrlo. Debe posicionarse sin presiones ante el nuevo mercado: el Indo-Pacífico. Podría ser una estrategia equivocada y el crecimiento  de China hasta límites indeseados, como potencia y como enemiga. China cree todavía en un mundo bipolar por un tiempo. El suficiente para culminar su desarrollo y engullirlo todo. Su expansión y dominio es incontestable. Cuestión de cantidad le ampara y la calidad ya está a punto.

Europa despierta del sueño americano y se ve sola y sin ejército que llevarse a la boca. Solos y desamparados.

Otros continentes despiertan dispuestos a entrar en la carroña y participan en la guerra desde el crimen organizado, drogas, contrabando de armas, asesinatos, atentados, secuestros… terrorismo.

Cuando la guerra está en marcha nada se ajusta a las reglas ni responde a los planeamientos. Siempre interviene el azar, la fricción: una cosa es la guerra en el papel y otra en el campo de batalla.

La segunda guerra mundial estaba ganada por los aliados y decidieron poner fin a la misma para evitar más bajas: sembró muerte e incertidumbre; hasta hoy.

¿Qué pasará si alguien decide acabar con todo?

No es fácil predecir cuando la información es nula o engañosa, cuando «en el crepúsculo que envuelve a todos los hechos es tan difícil adquirir ideas calaras y definidas».

Esta guerra ha dejado al margen a los políticos y por ahora la deciden milicia, ciencia y técnica. La política por ahora calla y deja hacer.

Su momento será cuando alguno de los contendientes oiga de su Estado Mayor y de sus fábricas: «Estamos al límite. Perdemos la guerra».

¿Qué ocurrirá? ¿Decidirán hablar o matarse?

Nadie parece con voluntad de detener esta tragedia a la que asistimos como si no fuese con nosotros.

Nadie sabe nada. Ni siquiera el que podría apretar el botón del fin definitivo sabe si lo hará mañana.

Nuestras palabras no las recogen los manuales de guerra.

Esto tiene un comienzo pero nadie sabe si tiene final y si quedaremos para contarlo.

Sigue la guerra de armamentos inteligentes manejados por las peores inteligencias.

Eso es lo único que sabemos y podemos transmitir.

Los Estados Mayores guardan un sospechoso silencio y en cualquier momento puede ocurrir la hipótesis más peligrosa que sus planeamientos recogen.

Pero no habrá aviso previo. La cuenta atrás ha comenzado.

A la guerra le sucederá el silencio.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 noviembre 2022

 

PARA RES HISPANICA. CINE (La vaquilla). General Rafael Dávila Álvarez

APRENDAN A SOBREVIVIR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tanques y vehículos blindados se desplazan durante maniobras militares conjuntas entre Bielorrusia y Rusia en el polígono de tiro de Brestsky, en Bielorrusia. (Associated Press)

No hace mucho tiempo escribía un artículo titulado Técnicas de supervivencia durante el confinamiento en el que a raíz de la pandemia vivida recordaba algunas anécdotas sobre cómo afrontar situaciones que imponen sobrevivir a costa de muchos sacrificios.

No dejo de pensar en la pandemia y malpensar que haya sido un entrenamiento (dirigido) para lo que se nos viene encima con un mundo perdido y en crisis moral y material.

La guerra está demasiado cerca como para asistir a este espectáculo de la huida en masa dándole la espalda a las imposiciones que la peor clase política en siglos nos ha traído. No deberíamos aguantar a tanto personaje salido de las peores escuelas de la historia. No hay razones que nos hayan arrastrado a una incertidumbre moral y material de características tan apocalípticas como las que vivimos. Solo una: la incompetencia de los mandatarios junto a la escasa capacidad para asumir la libertad del ser humano que en lugar de avanzar en su esfuerzo retrocede y envilece su talento.

Sobrevivir es «Vivir con escasos medios o en condiciones adversas». Las condiciones actuales son muy adversas y los medios más que abundantes lo que parece contradictorio. Ahí el error. Medios hay; muchos y variados, tantos que no sabemos vivir sin ellos. El día que nos falten no seremos capaces de adaptarnos al medio hostil y ese será el final de una civilización.

Les repetiré aquel artículo ya que no paro de darle vueltas a la pandemia que me lleva a la guerra de Ucrania y que cada vez enlazo con más motivos.

Por ahora no es necesario aprender a hacer fuego o sembrar tomates en la ventana de su casa. En un futuro quien sabe.

Les contaré una anécdota. En el Paleolítico, cuando yo era un joven teniente de Operaciones Especiales, hacíamos prácticas de supervivencia invernal en un pueblecito de la provincia de Burgos. Dormíamos en iglús construidos por nosotros mismos, estancias confortables cuando no hay otra cosa a mano. El caso es que un día recibimos el aviso a través de la Guardia Civil de que el alcalde de un pueblo cercano quería hablar con el máximo responsable de la unidad. Bajamos a verle y mayúscula fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que habían desaparecido todos los perros de pueblo y que si nosotros sabíamos algo de aquello. Era evidente. Las noches en los iglús no dejan de ser bajo hielo y el calorcito de un perro junto a tu saco de dormir es una estufa natural inigualable. Los perros por algo de comida habían seguido a los soldados hasta sus elegantes, pero frías estancias y el que no les había seguido fue convencido. De estos últimos, pocos, porque desde tiempos históricos los perros han seguido a las tropas fielmente.

Supervivencia es sin duda buscarse la vida. Unos son más aptos que otros, pero tiene sus reglas que todos deben compartir.

Todas, reglas, normas, y procedimientos se resumen en uno: disciplina.

La disciplina es doctrina, instrucción de una persona y de un grupo, especialmente en lo moral. Y sin duda la observancia de unas normas de comportamiento tanto interno, individual, como en nuestra relación con los demás. Instruir, aprender, entrenar, ejercitar y asumir. No es fácil cuando todo está a tu alcance, pero sin práctica habitual, cuando vienen mal dadas, es difícil asumir los comportamientos.

Comer sapos o culebras, hacer fuego en la nieve, pescar con las manos, hacerse una choza, comer hierbas del monte o ratas de cloaca es una simple anécdota. La vida te pone en peores trances y La vida del Buscón llamado don Pablos es un retrato diario que cada vez más se repite. Lo importante para supervivir es vivir en continuidad de comportamiento, en saber sufrir y aprovechar cada ocasión, mala o buena, que todas traen algo para alimentarse. El que se queja o lloriquea se queda en el camino.

Disciplina. Conocí en aquella época del Paleolítico al máximo exponente de la supervivencia: el Capitán don Teodoro Palacios Cueto, héroe de la División Azul y Laureado de San Fernando. Once años, tras la durísima batalla de Krasny Bor (10 febrero 1943), estuvo prisionero en distintos gulags, al cual más cruel, pasando por celdas de castigo y siempre al mando de sus hombres con una  dignidad ejemplar y que asombró al mundo. Su historia fue relatada por Torcuato Luca de Tena en Embajador en el infierno. Regresó a España en 1954 y allá por los años setenta tuve la oportunidad de establecer amistad con él mientras practicábamos escalada en los alrededores de Potes, lugar donde vivía.  Un día me atreví a entrar en su intimidad.

-¿Mi general como pudieron aguantar tanto tiempo en aquellas condiciones?

No lo dudó un instante: disciplina, mi teniente. Desde que amanecía hasta que llegaba el sueño se mantuvo una férrea disciplina individual y de grupo. Nos apoyamos y vigilamos los unos a los otros. En cuanto veíamos que uno decaía no le dejamos ni un minuto. Pensábamos con él, vivíamos con él y por él. Cuando empezaba a llamarnos pesados es que ya estaba salvado.

Me enseñó algo más importante: adivinar el primer síntoma de derrota. Cuando veíamos que uno de nuestros hombres dejaba el aseo personal cada mañana, no se lavaba ni afeitaba, no se cambiaba, daba el aspecto de dejadez, ese era el síntoma más claro de que empezaba a venirse abajo. La férrea disciplina se llevaba en todas las actividades, aseo personal, trabajos, reuniones (cuando nos dejaban), triquiñuelas e invenciones, juegos, hasta creamos una revista; el ingenio personal de cada uno era aprovechado por el conjunto. Nunca permitimos a nadie estar solo. En definitiva una vida nueva, dura y repugnante, dolorosa, pero era una vida, no podíamos elegir otra y lo que hicimos fue rellenarla de disciplina, entre todos, como una compañía que éramos.

Todos aguantamos, todos resistimos con la esperanza del día a día, sin planteamientos a largos plazos, sin permitir que nadie contagiase la enfermedad que provoca la soledad y el abandono. La vida se ralentizaba, teníamos tiempo para vivir, mal, pero despacio y entonces salió de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos.

Mi teniente, acabó diciéndome, tú sabes que esas cosas del honor y del valor, del amor a tu patria, del ejemplo y la virtud, no son palabras hueras sino una realidad que se muestra en toda su crudeza y realismo en situaciones extremas. Así somos los españoles.

Estábamos sentados en una pequeña taberna de Potes. Nevaba y por la ventana se veían solo gruesos copos de nieve.

-Podría odiar esta nieve y el frío, pero me reconforta y recuerda, lo sé, que cuando el hombre saca las ganas de vivir no hay fuerza de la naturaleza que pueda con él.

-Sí; mi general.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

31 octubre 2022

 

 

Peñón Vélez de la Gomera Luis Martin-Pinillos Marco Coronel de Intendencia (R) XI Promoción. AGM.

INTRODUCCIÓN.1

El 24/8/82, ascendí a Tte. Col en Zaragoza, entre las vacantes que se publicaron, solicité Ceuta, me gustaba y ya conocía la ciudad. El 16/11/‘82, cuyo destinado a la Jefatura de Servicios de Intª, y Ordenador de Pagos, de la Comandancia General de Ceuta, y mas tarde al Centro Financiero.

En las casi diarias relaciones con el Cte. General, para firmas..etc., le hablé del Peñón de Vélez de la Gomera, y le comenté que me gustaría visitarlo por ver si tenían problemas, comentándole que allí, tenía algún personal. Le pareció bien y me dijo que me avisaría.

Unos días más tarde, me aviso para decirme , hora y lugar desde donde salía el Helicóptero. Compré algunas chucherías, periódicos y alguna revista, y me fui al sitio señalado.

El vuelo fue Ceuta- Málaga- Peñón de Vélez de la Gomera, y regresó a Ceuta. El viaje fue fantástico, por sus vistas, comodidad y novedad.

Vi el Peñón desde el “cielo”, y alucine.

1ª Parte. 2

Nos recibieron, saludamos y aquí empezó nuestra visita. Al estar situados, a una altura de 80 m, la vista era magnífica. Estábamos pisando ESPAÑA, y lo que mirábamos, casi debajo de nosotros era

Marruecos.

Había, marcada en el suelo, el lugar para aterrizar él helicóptero y más señales. Era algo difícil de explicar, yo disfruté y a la vez y repito  encantado de conocer ese rincón de ESPAÑA.

Como es natural,  hubo el tradicional saludo de nuestra llegada. Había  alguna mujer, ya no recuerdo cuantas, pero serian dos tres como mucho. Creo recordar que un un Capitán o Teniente, Suboficial y ya la tropa. Después he leído que la guarnición debería ser de un Oficial y treinta de tropa, y que deberían ser de regulares de Melilla. Pienso que en aquella ocasión eran de Ceuta.

El Peñón estaba muy bien aprovechado, y guarnecido.

Piensen los que lean esto, que llegaron a dormir 400 personas en épocas lejanas.

Repartí mi “gran regalazo” y creo que gusto. No recuerdo si comimos allí o si nos volvimos a Ceuta.

El regreso fue un poco triste, dejábamos una guarnición en un “PEÑÓN” casi encerrados, pero eso sí pisando suelo Español.

Nos encontrábamos a 126 Km de Melilla a 117 de Ceuta, y a 87m de altura.

2ª Parte. 3

En el año 2.012, me regalaron un libro de Título, ”MELILLA EN EL CORAZÓN “, las autoras:

Mª  Victoria Santos de Martin-Pinillos, (prima mía), y

Alicia María García Fernández.

Licenciadas las dos en Geografía e Historia.

El Peñón de Vélez de la Gomera, llamado también, Isla de San Antonio desde la época romana, más tarde fue< Fortaleza Goda >.Pero al principios del siglo XVI, ya es considerada “ Punto Estratégico importante”.

Antes de continuar, debo aclarar que existen las Islas Chafarinas (isla de Isabel II, isla del congresos e isla del Rey Francisco), y las islas de Alhucemas( peñón de Alhucemas, isla de mar e isla de Tierra) eran conocidas hasta hace unos años como las plazas menores de soberanía. En su conjunto no suma más de tres Km. cuadrados. Hoy languidecen con pequeñas guarniciones militares.

Desde Sevilla ordenó el Rey, al General de la Armada, D. Pedro Navarro que saliera a la mar, para castigar a los terribles piratas de Busicur, Bades y Peñón de Vélez de la Gomera., medianamente artillados y  guarnecidos. El 23/7/1508, tras bombardear la ciudad de  Bades ( con 7.000 Habitantes), realizó a “poca costa”, un atrevido desembarco en la  isla, fortificándola, rápidamente. Dejo en el Peñón artillería y treinta hombres bajo el mando de Juan de Villalobos que una vez que pudo recomponer las defensas, comenzó a hostilizara la ciudad de Bades.

3ª Parte 4

Volvamos al Peñón de Vélez de la Gomera. Si bien al principio era una isla, más tarde, en 1930, a causa de un terremoto, quedó unida a tierra por una pequeña franja de arena de 100 m largo y 40 de ancho y cuando subía la marea, también de agua.

El Peñón, sufrí a lo largo de los años: la peste en 1.773,el escorbuto (1799),la fiebre amarilla (1821), y sendos terremotos en1800 y 1.801.

El Peñón tenía una superficie de 19.000 metros cuadrados, y una altura de 87 m. Por dos veces y por causas, poco honorables, fue invadido y todos sus defensores pasados a cuchillo. Debo decir que fueron reconquistado con el apoyo del Rey Fernando.

El futuro del Peñón de Vélez de la Gomera, nadie lo sabe. Espero que continúe muchos años, la Bandera de ESPAÑA, hondeando en esa Isla tan querida y muchas veces olvidada.

Zaragoza 28/10/2022

Luis Martin-Pinillos Marco Coronel de Intendencia (R) XI Promoción. AGM.

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO