EL CAMPO. Rafael Dávila Álvarez

Obra de Marceliano Santa María

En guerra.

¿Quién no lo está frente a estos personajes insidiosos que nos gobiernan a base de enfrentarnos mientras ellos uncen a su yugo la inconsciente tragedia que se avecina?

Me encanta el dicho: «No saben hacer la O con un canuto».

La buena gente del campo dice que allí la vida son cinco años buenos, cinco malos, en definitiva diez regulares. Eso era antes cuando el campo era y se amaba, cuando era algo más que un paisaje, cuando se entendía y se intercambiaban diálogos de futuras cosechas solo mirando el vuelo de los pájaros o los signos de las laboriosas hormigas. Eso era antes; y ahora es un sufrimiento por el creciente abandono de gobiernos muy europeístas y globalistas, que en lo ajeno ven lo suyo. Roban con la mirada, pero el campo es más serio que toda la inteligencia artificial junta, que todos sus científicos juntos y es imposible reducirlo a una fórmula matemática. No hay sabiduría si no se aprende en el campo. Es la naturaleza sobre las cosechas, el ganado, el agua, el sol, la tierra… quienes marcan las pautas y emiten enseñanzas.

Debemos mostrar toda nuestra solidaridad con esta gente tantos años abandonada y cada vez más arrinconada, con limitaciones insuperables que les llevan a llorar sobre sus campos y rebaños.

Porque los del campo sufren y con ellos debemos mostrarnos y juntarnos para de una vez por todas volver a la cordura de la España que fue y es, la del campo y la libertad, porque si alguien sabe ganársela enfrentándose a los desafíos y retos, fortaleciéndose y entrenándose en ello, son la gente del campo.

¿Qué saben estos señoritos de la moqueta y del antojo? ¿Qué saben sin haber pegado un palo al agua, no haber movido un molino, recorrido el terreno con el tractor o mirar al cielo suplicante? ¿Qué saben de semillas y de flores, de las señales de los pájaros, de los lirios del campo?

Volvemos a las Geórgicas de Virgilio como consuelo.

Y es el arado objeto de disgusto y

yace sin honor; y de las hoces

forjan para guerrear armas atroces;

y nuestros campos ¡ay! faltos de brazos

palidecen eriazos.

Guerra nos mueven de una y otra parte;

entre los pueblos la discordia estalla,

y acuden a los campos de batalla,

rotos los pactos, y el terrible Marte

pasea por el orbe su estandarte.

Mientras el campo llega a las grandes ciudades que se habían olvidado de donde nacen y crecen, el maestro Jiménez Lozano escribe una carta a Kierkegaard y le dice.

Le escribo a Soren Kierkegaard

las últimas noticias: disolución del mundo.

Mas hay aves en el cielo,

lirios en el campo. No ocurre

nada.

Contesta el teólogo: «Así las cosas, lo mejor es buscarse otros maestros cuyo discurso no sea incomprensión, cuya animación no encierre ningún reproche, cuya mirada no juzgue, cuyo consuelo no exaspere en vez de calmar».

No lograrán nada de Europa que ha consentido arruinar su huerta, acabar con su ganado y repartir abono a los bancos. Sembrar placas solares

<<Tiempo vendrá, cuando los campos esos

recorra el rastro y la pesada yunta,

en que la reja de acerada punta

saque a la luz del sol los grandes huesos

de la generación allí difunta.

Y las lanzas y espadas

por el orín tomadas,

pasando irán, a par de otros despojos,

del labrador absorto ante los ojos.

Y al tropezar el rastro con el yelmo

abollado y vacío,

oirá el choque sonar del hierro frío>>.

No hay consuelo a esta fábrica que se han construido de destrucción y donde los últimos vestigios de nuestra cultura se incineran como en una pira inquisitoria. Europa es una religión de normas. Fin de la fe.

Guerra.¡Arde Roma!

Mas hay aves en el cielo, lirios del campo. No ocurre nada. Consuelo de los afligidos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 febrero 2024

LA GUARDIA CIVIL Y LA ESPAÑA DEL SILENCIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Conmovida España. El dolor es inabarcable, ¡tan injusto tener que padecerlo!
David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez son dos Guardias Civiles que acaban de dejarse la vida por usted y por mi, por todos nosotros. Murieron en el cumplimiento de su deber, aunque bueno sería abrir una seria y rigurosa investigación sobre todo lo que rodea a este execrable crimen; pero hecha con todos los pronunciamientos y sin mediaciones políticas y que el que tenga que hablar que lo haga o se retire para siempre.
Ahora hay que hacer tiempo para todo. Apartar las sucias manos políticas y que hable el interior honor de la Guardia Civil. Un ataque de estas características a nuestra Guardia Civil en un tema de tanta gravedad para la sociedad y nuestra seguridad que no puede dejarse de lado. Con el aumento del narcotráfico se están dando pasos en una dirección peligrosa que se extiende cada día más. «Esto iba a ocurrir y algo más» es el comentario generalizado por esos lugares donde el delito está a la vista tanto al sol como a la sombra.
Hoy el recuerdo está con sus familias. ¿Quién sufrirá con ellas? ¿Quién se acordará pasado el tiempo? ¡Dios mío!, ¡cuantas cosas deberíamos recordar!, ¡cuántos nombres…!
Forman parte de la España del silencio, la entregada hasta la muerte y olvidados hasta sus nombres. ¿Sus asesinos…? No se han borrado aún sus  huellas.
Los narcotraficantes seguirán enriqueciéndose y generando víctimas de su mercancía y de su impunidad.
Esta tierra nuestra es mucho de clamar un día y olvidar al siguiente.
Mañana volverá el consabido «aquí paz y después gloria». El ministro volverá a su despacho rodeado de generales y comisarios que darán soluciones urgentes porque el ambiente social está que arde. Habrá muchos reproches e informes, también algún «sálvese quien pueda», muchos dedos acusadores y casi ningún acusado.
Entre nuestros olvidos este será uno más, porque habrá un interminable proceso judicial que puede alcanzar años con unos buenos abogados, que dinero no les falta a los que trafican con nosotros.
Un día más. Una tragedia más. No nueva. Se lleva avisando hace demasiado tiempo.
Porque demasiado tiempo y demasiada gente sirve a su patria sin pedir nada a cambio, sino respeto. Es algo que no se mide con buenas palabras y con inútiles promesas baldías. El respeto consiste en hechos y sin tintes políticos.
Por cierto la fiscalía bien podría ordenar una investigación para comprobar quienes eran los que jaleaban y agitaban a los narcotraficantes en su criminal ataque contra la guardia civil. ¿Quién manda en la Fiscalía?
Hay muchas cosas oscuras en estos hechos, pero lo que está muy claro es que el ministro del Interior mejor es que interiorice que la Guardia Civil no es una Institución suya, sino nuestra, de todos los españoles y donde se le espera es en su despacho trabajando y no en otros lugares donde su presencia al menos incomoda, después de conocerse algunos detalles de la lucha contra ese delito del narcotráfico que deberían aclararnos. Tener un mínimo de sensibilidad también se le exige a su cargo. A su presidente no es necesario; ya sabemos que de eso no entiende.
Una vez más muere un trozo de la España del servicio y del silencio.
Honrados y nunca olvidados sean.
Nuestro Guardias Civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez sirvieron con honor y murieron por ello. Por nosotros.
¡Presentes!
A sus familias es duro dirigirse. Un «lo siento» ya no vale. Es tarde.
Solo una esperanza: la de miles y miles de compañeros guardias civiles, policías y soldados, ciudadanos, que sienten que se les va un trozo de ellos mismos. Es la sufrida España del silencio. Demasiado silencio.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
12 febrero 2024
Blog: generaldavila.com

«GRACIAS» 2019-2024. Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Mi querido Coronel: Un soldado no está hecho ni forjado en las despedidas. Sabes que lo nuestro, desde la escuadra al pelotón y hasta el Cuerpo de Ejército, incluso el Ejército, somos Unidad,  que es Compañía, o Escuadrón para ti, y aquí nunca falta nadie a lista ni nadie se da  de  baja una vez filiado, así que con la debida autorización podrás tomarte una vacaciones, eso sí, cortas, que aquí no nos sobran las fuerzas. Tu caballo solo lo montas tu, así que ya me dirás quien le pone la silla  y lo lleva a pasear por estos campos de España tan necesitados de buenos jinetes, ahora que parece que la primavera nos promete un buen año y los que cosechan se hartan de tanta mentira. Hay que pasar del trote al galope, que ya se ve el horizonte y, como bien dices, dejemos lo de atrás que con gritar ¡Viva España! no hace falta escribir más.

Mi querido, respetado y admirado Coronel. Ya me dirás que le digo a los  que te esperan. Yo desde luego tu  caballo no lo voy a montar ni consentir quiero que otro lo haga por ti.

Así que vacaciones, muy merecidas, pero nadie ha oído nada de que no vuelvas por esta tu casa.

Te abraza tu amigo y subordinado, todos lo somos a  tu sabiduría, mi querido y respetado Coronel.

Rafael Dávila

«GRACIAS» 2019-2024

El Presidente, acostumbrado a bailar en el alambre sin red, y a salir airoso de cualquier situación, ha descubierto que él también es mortal y Junts se ha encargado de hacérselo ver. A todo este laberinto de la política española se le pueden dar las vueltas que se quieran, pero la verdad, se resume, en los siete votos que necesitan para resistir más que para gobernar. Es como la farola que sirve a un borracho, más para apoyarse que para iluminarle.

¿Y que pensarán en Europa de lo que aquí ocurre? Yo creo que nos miran con ojos sombríos, como a unos vecinos incómodos, sin querer entrar demasiado a fondo en los temas made in Spain. En el viejo continente cada uno mira a su área y se acabó. Para ellos la pregunta es: ¿Donde empieza África?

España es el único país de la UE que en la guerra de Gaza apoya a Hamás y el único también que por respeto a los hutíes, no contribuye a defender la navegación comercial por el mar Rojo.

Piensan que si España quiere veinte ministerios como si quiere cincuenta. Ya lo pagarán sus carreteras, sus pensiones y sus servicios médicos. Con razón saben que no pueden unos pocos ir en la burra sin hacer que muchos vayan andando.

Nuestros políticos son el prototipo de los políticos sandías: verde por fuera , rojos por dentro, colaboran en la colocación de la primera piedra de cualquier obra, pero después de la primera nunca llega la segunda.

En el problema catalán, la única amnistía que le importa a Puigdemont es la suya. Sueña con regresar a Cataluña para asomarse al balón de la Generalitat, lanzar como Tarradellas «ja sóc aquí», para terminar lo que inició, sin rendir cuentas por ello, y activarlo en cuanto tenga ocasión para volver de nuevo hacerlo.

En lo referente a la amnistía solo tendremos que esperar unos pocos días para comprobar que habrá acuerdo. En lo que sea.

No cabe duda que la UE es y va a ser fundamental en el pulso que aquí libramos entre: la Justicia, el Gobierno y el independentismo catalán, su ausencia resultaría poco menos que catastrófica. Como vivimos en una época tremendamente hortera, la UE con su obsesión verde, y el postureo medioambiental, ha conseguido que los chefs ocupen el lugar de los intelectuales, y que hasta las vacas de leche tienen que estar criadas alrededor del aire acondicionado y la música clásica. A nuestro Presidente todo esto le parece tan fácil y normal que nada bueno podemos esperar…, me recuerda aquellos métodos que me animaban a aprender alemán en una semana.

Ahora lo importante es el relato, y es que las cosas no son como son, sino como las cuente Sánchez… la verdad es que todo esto de la polémica política española me tiene muy aburrido y prometo no volver a mencionar. Y los tractores en la carretera.

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En Caballería solíamos decir, ya me lo habéis leído alguna vez, que dando un buen caballo a un jinete joven, este se podía volver loco; si se lo daban a un veterano, seguro que se volvía como un niño, pero me temo que si ahora fuera yo el agraciado, me bajaría sin permiso, me caería vamos.

Tengo que confesaros, que el Blog fue para mí durante estos años el mejor de los caballos.

Hoy con casi 86 años, creo que la poesía de los comienzos va desapareciendo con la rutina, y no tengo más remedio que volver a reanimarla continuamente, cada día que pasa me cuesta más. Mi sensación es que el mundo cada vez va más deprisa y yo la de estar quedándome atrás.

Creo que la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Como me voy haciendo mayor, mi salud gracias a Dios está bien, sin entrar en detalles, pero la memoria cada vez más olvidadiza, por eso la facultad para escribir se me resiste, y cada día se me hace más difícil encontrar nuevos temas ajenos a la política.

No es fácil convertir la pasión de 2019 en el argumento de ahora, por eso, la ilusión del inicio se ha transformado en admiración. Con toda la pena del mundo, creo que es el momento de parar, o al menos tomármelo con más calma.

Es que el tiempo pasa y vamos cumpliendo primaveras. Todos anhelamos llegar a viejos y todos negamos que hayamos llegado.

Los años pasan veloces, cada día más. Parece que fue mañana, pero la realidad es que desde 2019 al día de hoy, en estos para mi inolvidables e irrepetibles cinco años, tuve la suerte de que el Blog me sacara a la luz 105 artículos, que recordaré y guardaré toda la vida.

Dicen que el que se va de un sitio sin que le echen, debería poder volver sin necesidad de que le llamen, por eso no descarto volver un día, cuando algo interesante descubra y os lo pueda contar, pero por desgracia no con la asiduidad que hasta ahora lo hacía.

Me suele pasar; una vez que trasmito mis pobres conocimientos, en cualquier tema de la vida, me siento libre para poder olvidarlos.

Mi General, muchas gracias por ese buen caballo que a mi disposición pusistes con tu Blog, y que como aquel jinete, me hicistes rejuvenecer. Como siempre atentamente te saludo con un fuerte abrazo que hago extensivo a todos esos buenos españoles que con sus sabios comentarios me animaban a seguir.

Muchas gracias por todo, el tiempo a vuestro lado no lo cambio por nada. Hasta mañana temprano que como siempre os volveré a leer.

El tiempo no borra las muchas y buenas enseñanzas, las hace más bien innumerables y más reales, y las precipita, en una palabra, que creo nunca reciben suficientemente los que habéis sido maestros de mi vida: Gracias.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Blog: generaldavila.com

Zaragoza 11 febrero 2024.

LOS VERSOS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

¿España indefensa? : “la conjura de los necios”. Manuel Castro Zotano. General retirado

Carlos Marx, creador de la mayor utopía política, el comunismo, Lenin, que la puso en práctica hace poco mas de un siglo en Rusia y todos los líderes que han seguido desde entonces su ejemplo en sus respectivos países, sacrificaron muchas generaciones por un futuro mejor que nunca llegó, lo que sí llegó fue la esclavitud, el hambre, el dolor y la muerte. La utopía se devino en distopía. Estos tiranos sabían que implantar la utopía a nivel global requería hacer cambios radicales en lo político, social y económico y para ello, habría que actuar sin piedad en tres frentes: la persona, la familia y la Patria. La persona, para someterla y desarraigarla; la familia, para que no interfiriera en la labor del Estado de manipular la persona en materia de educación y la Patria, para disolverla en un internacionalismo al servicio de la madre Rusia. Se apoyaron en una legión de apóstoles necios, resentidos, sectarios, fanáticos e impíos  para difundir “la  buena nueva” de una pseudoreligión (más bien  un esoterismo) que exigía la entrega en cuerpo y alma del sujeto reprimiendo brutalmente cualquier intento de disidencia.

Hoy en día, han surgido otros tipos de constructores de utopías que no han necesitado del terror para tratar de imponerlas porque disponen de una herramienta potentísima: los sistemas de información y comunicación. En primer lugar, están los que se consideran “ingenieros sociales”, genios de la cibernética con una riqueza superior a la mitad de los Estados del mundo, inadaptados sociales y jíbaros intelectuales que suplen sus carencias con una presunción tan exorbitante que se atreven a diseñar la humanidad del futuro a la medida de sus frustraciones. Estos maltusianos, so capa de filántropos, pueden influir decisivamente en  las políticas de  grandes potencias y organizaciones supranacionales y en los medios de comunicación mas influyentes del mundo a los que financian abundantemente para llevar a cabo sus diseños eugenésicos, proféticos, antidemocráticos y acientificos. En segundo lugar, están los partidos políticos de izquierda que, conocedores que han perdido la batalla por la economía y la gestión, centran su lucha política en aspectos ideológicos que afectan a la persona, a la familia o a la Patria;   aprovechan cualquier movimiento político antisistema (woke, queer, LGTBIQ+…) para colonizarlos, cuando no, crearlos. Coloniza, también, una legión de “creadores de contenido” y mil designaciones más que actúan en su sintonía. 

La persona, bombardeada hasta la náusea con un volumen de información de poco o nulo valor científico, se muestra incapacitada para procesarla y acepta, abrumada, lo que el poder le dicta que tiene que pensar sobre cada asunto (política, cultura, sexo, ocio, salud, etc.) y le sustituyen valores que han hecho grande a la civilización occidental por otros que nos acercan cada vez más a la autodestrucción como especie. A la sumisión intelectual de la persona añaden un estilo de vida hedonista, hipersexualizado y permisivo ante la droga que la mantiene alienada y dependiente. Al disidente no hace falta encarcelarlo o matarlo, simplemente se le cancela (una especie de muerte budú con la accesoria de ruina económica). ¿Donde queda aquello de Schiller?: “…no podemos llegar a alcanzar la felicidad si no es a través de la belleza y la libertad, y para alcanzarlas es necesario, antes que nada, aprender a desencadenarnos de los impulsos sensibles, de la impresión y la tiranía del momento.”

La familia tradicional denostada, es disuelta en un disparatado muestrario de  tipos  con los que competir perdiendo los apoyos estatales necesarios para sostenerla y fortalecerla, como promover la natalidad (para eso ya están lo inmigrantes, los nuevos esclavos) o fomentando una enseñanza libre y de calidad. En cambio, legislan en muchas materias para desestructurarla (liquidar la patria potestad o buscar la división entre padres e hijos -p.e. aborto en menores-).

La Patria, ni se nombra, eso es cosa de fachas. No se enseña en lo colegios y en una parte importante del territorio nacional se la insulta no solo de palabra, sino hasta en los libros de texto. Se ataca a la Patria en su aspecto físico queriendo trocearla y en su profundo ser arremetiendo contra nuestra lengua común, nuestra cultura y nuestra historia, que se tergiversa admitiendo interpretaciones peregrinas generalmente de enemigos de España. Son pocos los que saben el importantísimo papel que ha jugado España en la historia del mundo; la mayoría se avergüenza de nuestro pasado. La bandera es un trapo que enarbolan algunos exaltados en los eventos deportivos que nos enfrentan a otros países o utilizan los fachas cuando van a las manifestaciones “antisociales” y “racistas” . En partes importantes del territorio nacional se retira de los sitios en los que legalmente tendría que estar o se la pisotea o quema por turbas de separatistas impunemente. 

Digo todo esto para meter en contexto muchas de las acciones y declaraciones del Sr. Sánchez y sus ministros. Por ejemplo, el nuevo Ministro de Cultura  Sr. Urtasun*, nacido en Barcelona e hijo de navarros, eminente economista que nunca gestionó económicamente nada importante, que sepamos, y también, eximio diplomático que ejerció unos años como consejero de un secretario general y unos pocos años después, excedente, retomó  su carrera de activista político en partidos “progresistas” de extrema izquierda, actividad en la que se inició precozmente con quince años. No sabemos los méritos culturales que seguramente tendrá para ser titular de un ministerio tan importante, pero conociendo que cultura es libertad lo mejor es dejarla en manos de un neocomunista.

Lo que no se le puede negar al Sr. Urtasum es su diligencia y capacidad de trabajo: ha entrado en el puesto como elefante en una cacharrería. Empieza por la creación de una Dirección General de Derechos Culturales (¿Cuantos paniaguados  de la cuerda colocará  con despacho y coche oficial?); quiere, asimismo, «descolonizar» los museos estatales y «revisar» sus colecciones, no vaya a ser que se hubieran generado en un «marco colonial o anclado en inercias de género o etnocéntricas que han lastrado, en muchas ocasiones, la visión del patrimonio, de la historia y del legado artístico». Recomendaría al Sr. Ministro de Cultura que,  aprovechando la feliz doble coincidencia de su similitud política e ideológica en materia de colonización con el Presidente de Méjico y la existencia en nuestro Museo Nacional de Antropología de algunos cuchillos de sacrificio aztecas, organizar periódicamente, cada año en uno de los dos países, un ritual de sacrificio humano con extracción del corazón palpitante (propondría, por aquello de las “inercias de genero o etnocentristas” a un varón blanco de derechas). No se me ocurre mejor forma de descolonizar.

La cosa es de risa si no fuera tan seria. Mire usted Sr. Urtasun, su desconocimiento sobre la historia de España en América es enciclopédica: aquello jamás fue una colonia, era una parte misma de España. Si tiene tiempo léase a Madariaga (no el exjugador de futbol vasco, me refiero al historiador, escritor y diplomático):  “La administración de los vastos territorios del Imperio español fue llevada a cabo por virreyes, que se convirtieron en gobernadores de un área, que no se consideraba como una colonia sino como una provincia del imperio, con los mismos derechos que cualquier otra provincia en la España peninsular” (eso no lo dijo un facha, lo dijo un sabio en la materia que por sus ideas políticas tuvo que exiliarse de España durante la Guerra civil, manteniéndose activo contra el Régimen de Franco hasta la muerte).

 Manuel Castro Zotano. General retirado

9 febrero 2024. Blog: generaldavila

*El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quiere «descolonizar» los museos estatales y «revisar» sus colecciones. Qué coño colonias

la construcción de una Dirección General de Derechos Culturales, que se articulará en base a «adoptar una postura firme contra cualquier forma de censura, que es imprescindible para la libertad, así como a apoyar la igualdad o a garantizar que todos los rincones de España tengan apoyos e infraestructuras culturales necesarias». Me recuerda 1984

«trabajaremos desde el Ministerio en acompañar cualquier autor, creador o colectivo cuya actividad haya sido borrada del espacio público». Se refiere a los que son de derechas.

«proceso de revisión de las colecciones que permitan superar un marco colonial o anclado en inercias de género o etnocéntricas que han lastrado, en muchas ocasiones, la visión del patrimonio, de la historia y del legado artístico»  «se trata de establecer espacios de diálogo e intercambio que nos permitan superar este marco colonial«. 

«se traducen en un proceso de revisión» de las colecciones de museos estatales. Así, ha avanzado que esta revisión ya está incorporada como eje transversal en las programaciones temporales de, por ejemplo, el Museo Nacional de Antropología o Museo de América. «Se trabaja en visibilizar y reconocer la perspectiva de las comunidades y la memoria de los pueblos de los que proceden los bienes expuestos» 

LA MONARQUÍA: NI VULGAR NI ALTANERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Ayudante de Campo del Rey (1990-1995) y Jefe de la Guardia Real (1995-2000)

Alfonso X «El Sabio»

La Monarquía española siempre fue próxima, cercana, incluso algo castiza, lo cual no quiere decir que a lo largo de la historia haya pecado de vulgar o zafia. Estuvo siempre en su lugar y no sabemos si será y seguirá igual dada la nueva moda de «desmadejarlo» todo, aunque algunos sigamos empeñados en el «no-madeja-do» de Alfonso X, sea o no lo sea una anécdota de la historia.

Dicen que atendía a Alfonso XIII un nuevo peluquero por enfermedad del suyo habitual.

-¿Cómo debo dirigirme a usted Majestad?

-Menos de usted, como mejor te parezca.

He repetido hasta la saciedad que España en sus últimos tiempos ha huido de la didáctica de la Monarquía y hay un desconocimiento intencionado de su razón de ser y legado histórico. Convendría descubrir y transmitir de nuevo su auténtico valor en épocas tan convulsas como las actuales. Hay una sutil, pero trascendente, diferencia entre Reinar y Gobernar.

El Rey, la Reina, los Príncipes, no son como usted y yo; no gozan de la normalidad de un ciudadano, sino que con ellos va la magia de la realeza y su poderosa atracción, pero también la inapreciable soledad, lo que se combina para dar lugar a esa exigida distancia necesaria para que no se rompa el misterio del símbolo.

Si el Rey se apease de su lugar y simbolismo para pasar a ser un funcionario, tomarse a diario unas cañas y unos pinchos de tortilla en la Plaza Mayor y luego irse de compras a Zara o a El Corte Inglés, estaría dejando poco a poco su Trono para acabar discutiendo los problemas del presente y futuro de España en el Café Gijón, en el Varela o en cualquier redacción de periódico o televisión. La cordialidad Real, su proximidad, incluso algo de casticismo, no pueden dar pie a saltarse el protocolo, hacia arriba o hacia abajo, que es el debido respeto al símbolo de España, a todos los españoles en el Rey representados. El que lo hace, incluso de manera intencionada, enseguida nota su error sin necesidad de que se lo señalen. Es hacerlo a lo que representa.

Un presidente de la República nunca alcanzó ni alcanzaría las necesarias cotas de eficacia y respeto y sería imposible que ni siquiera rozase la virtualidad de la Realeza, donde queda depositada la historia de una nación sin paréntesis ni puntos y aparte. Fiel reflejo de las virtudes y defectos de la historia de un pueblo.

Lo Real es mucho más que lo real. Es una virtud que se hereda y se custodia de generación en generación, sin ir más allá de su símbolo ni traspasar otros umbrales, pero también sin bajar a otras instancias o estancias menores.

Felipe II fue el artífice de la mayor y mejor biblioteca de Europa, quizá del mundo, la de El Escorial, y, aunque no leyera ninguno (que no fue el caso), engrandeció a España por las armas y las letras sin bajarse nunca del trono ni subir más allá del monte Abantos.

No es fácil ser Rey, Soberano de una nación, símbolo de la misma y no es cosa que se aprenda, sino que se engendra.

La Corona no es sustituible por algo o alguien parecido, pero para ella sería un grave error caer en la altanería o en la vulgaridad, dos extremos peligrosos cada uno con su dosis de atracción.

Sabino Fernández Campo lo expresaba como la necesidad de un estilo que permita marcar diferencias y evitar confusiones con otras figuras elevadas de la organización del Estado, pero más transitorias: el «»estilo real» […] que se adapte a la época y con el que se consiga la perfecta combinación entre la grandeza basada en una tradición secular y la sencillez que exigen los tiempos modernos; entre la distancia y el fasto de una superioridad ostentosa y la proximidad humana y natural, perfectamente graduadas y combinadas armónicamente. Ni un exceso de confianza que pudiera rayar en lo vulgar ni una altanería y rigidez alejadas de las exigencias de nuestro tiempo. “La familiaridad engendra desprecio”, decía Shakespeare, que añadía en Enrique IV: “¡A cuántos intensos deseos del corazón deben renunciar los reyes y sin embargo disfrutan los hombres privados!»

Iba el Rey camino del Palacio Real de Madrid. En la cuesta del Parque del Oeste el Rolls Royce se paró. El teniente coronel Ayudante de Campo de S.M. después de inspeccionar el vehículo y recibir los datos que le daba el mecánico, se acercó al Rey y en marcial postura, primer tiempo del saludo, después de la reglamentaria y enérgica inclinación de cabeza, le dio la novedad:

-Monarca: el coche se ha parado.

Lo de «Monarca» hizo temblar el espacio. La Reina reía a carcajadas.

-La próxima te diriges a mi como Emperador.

Había terminado el invierno. Los árboles apuntaban con su verdes yemas el nuevo y esperanzador amanecer de la primavera. Aquello solo quedó entre los mirlos que correteaban por el césped del parque con su melodioso diálogo algo impertinente.

Todo sucedía de manera natural, sin vulgaridad ni altanería.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Ayudante de Campo del Rey (1990-1995) y Jefe de la Guardia Real (1995-2000)

Blog: generaldavila.com

8 febrero  2024

CUANDO SE PIERDE EL HONOR Y EL VALOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es el Cid Campeador <<catedrático de valentía>> según el apotegma de Juan Rufo. Cátedra que entre españoles nunca quedó vacante. Su asignatura está escrita en la historia y nunca termina de redactarse el texto definitivo. El valor está en cada soldado, se le supone; hasta que el combate se lo reconoce: heroico, distinguido, reconocido. Los soldados somos permanentes alumnos de esa asignatura.

<<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>. Así dice el antiguo Reglamento Táctico de Infantería, olvidado en muchos casos, obsoleto para algunos, pero insustituible para el que conoce el arte de la guerra.

Aunque ya no haya gritos de guerra, ni se cante en el momento decisivo el himno del Regimiento, siempre será necesario el valor y su expresión en el gesto, en la acción, en el comportamiento y en la formación. Se forman los valientes en el duro entrenamiento de la vida diaria. Coraje, empuje, frialdad, serenidad, furia, distintos tipos de valor que deben pasar por el crisol del honor para una vez fundidos construirse en el amor a la esposa, a los hijos, a los compañeros, al deber del juramento, a tu Patria. Lo hace en las cátedras de formación que están en las Academias Militares, en el entrenamiento diario, instrucción y adiestramiento, pero sobre todo y por encima de todo en la historia. Un soldado se forma en el valor y en el honor de sus antepasados.

Las primeras palabras que el hombre dejó escritas estaban dedicadas al valor: La Ilíada. La literatura occidental empieza con Homero; narrando las hazañas de los héroes alrededor siempre de esas virtudes: valor y honor. Si aquellas historias eran entonces memorizadas por los estudiantes hoy ya forman parte de nuestras entrañas. Porque la ciencia avanza y se desarrollan tecnologías, pero poco lo hace el alma, lo de dentro, que siempre sigue con los mismos interrogantes. La Ilíada sigue encabezando la modernidad. Todos seguimos siendo homéricos. Sus personajes, héroes o cobardes, son la cotidiana rutina de nuestra vida que no ha cambiado por dentro.

El valor y el honor brillan en La Ilíada junto al conocimiento de su irrenunciable necesidad para hacer frente al combate de la vida entera. En ella siempre están juntos el miedo y el valor, el odio y el amor, la sombra y la luz, lo mortal y lo inmortal: la vida al fin.

A veces es necesario reflexionar para ser valiente. Hay distintos valores, desde el reflexivo de Héctor que <<ha tenido que aprender a ser valiente y pelear en primera fila>> al de Aquiles que no necesitó aprendizaje.

El valor en los héroes de la Ilíada significa amar más la vida en su intensidad que en su duración. Es cosa de héroes.

Cada valiente muestra un rasgo definitorio y todos, a pesar de sus debilidades, lo son: valientes y honorables. Diomedes <<valiente en el combate>>, caballero y cortés, se atreve a luchar contra los dioses, lo divino y lo humano enfrentados, hiere a Afrodita, a Ares con su lanza. También es capaz de entablar tregua amistosa con su enemigo Glauco.

El gran Ayante Telamonio, como una roca, que no retrocede de donde le han puesto y allí permanece con impetuoso valor, siempre de cara.

Son soldados. Arquetipos de lo humano. Del valor y su contrario. Todo está en la Ilíada.

El valor junto al honor son rutina entre nuestros soldados. La gran mayoría de las historias permanecen ocultas. Incógnitos héroes. Causa extrañeza que no se haya concedido ni una sola condecoración al valor heroico o distinguido, Laureada o Medalla Militar, desde 1958 fecha en que se concedió la última Laureada al Caballero Legionario Maderal Oleaga en la acción de Edchera, la guerra olvidada de Ifni.

Héroes sigue habiendo. Guerras también. Hechos heroicos cada día. En este blog lo hemos contado. Proceso de concesión, de reconocimiento al valor distinguido, individual, ninguno que sepamos. ¿Qué es lo que impide distinguir el valor?

Esa es otra de sus características. No espera recompensa alguna. Aunque es necesario reconocerlo y difundirlo como ejemplo. Somos poco generosos a la hora de los reconocimientos.

En la entrada al comedor de la toledana Academia de Infantería hay una placa  que sobrecoge.

Dice así:

Comedor Capitán Arredondo

Caído en 1924 al frente de su Compañía de la Legión

Sesenta acciones de combate

Diez heridas de guerra

Un ascenso por méritos de guerra

Dos Laureadas de San Fernando

Correspondería que ese nombre <<Capitán Arredondo>> lo llevase el Patio de Armas de la Academia de la Infantería, donde forman a los infantes, donde reside la cátedra del valor.

En uno de los pasillos se puede leer la definición del valor heroico:

<<Es la virtud que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales  acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida, y siempre en servicio y beneficio de la patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional>>.

La cátedra del valor no está vacante. Son legión sus titulares, reconocidos o no, que cada día imparten su magistral lección desde el silencio y la humildad.

El texto sobre la valentía y el honor sigue escribiéndose. Nunca se acabará su redacción.

Es la grandeza de que este Ejército, el español, pueda seguir diciendo: “Sin novedad”. Tranquiliza escuchar la breve sentencia que resume una jornada en paz y sin desasosiegos, sin que nada haya roto la habitual evolución de los hechos.

Lo escucho ahora en el lenguaje cotidiano, a diario, convertido en introductorio saludo.

-¿Qué tal estás?

-Sin novedad, que con la que está cayendo no es poco.

Muchos se extrañan de aquel famoso “Sin novedad” que dio el general Moscardó cuando se liberó El Alcázar toledano a comienzos de la Guerra Civil. Con una ruina detrás, un paisaje de escombros y desolación, el general se dirigió a Franco y mientras saludaba marcialmente dijo:

Sin novedad en el Alcázar mi general”. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. Mejor morir.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

El honor es cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Iba a dar comienzo la batalla de Waterloo. El general Uxbridge, segundo de Wellington, fue a la tienda del general español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, persona de confianza de Wellington y miembro de su Estado Mayor, a preguntarle qué deberían hacer. Álava le acompañó a entrevistarse con el Duque que, después de mirar fíjamente y con complicidad al general español, puso la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo: «Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber». Sonrió el vitoriano general español y se despidió de Wellington acompañando a Uxbridge hasta que se perdió su caballo entre las tropas. Todo estaba dicho. Las órdenes claras.

Se pierda o se gane, el honor se mide desde otros criterios más duros y exigentes.

La vida te sorprende con sus hábiles jugadas, casualidades o no, pero el caso es que volvemos a Waterloo, donde de nuevo se encuentra el enemigo, jefe y  Estado Mayor. Desde allí se ataca, se hacen los planes y dirige la ruptura de Cataluña con España.

No veo por ningún lado a Wellington ni al general Uxbrideg. Tampoco distingo entre los generales al vitoriano héroe español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel.

Es una batalla que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad.

Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?

Que cada cual se examine y vea cual es el deber que hoy, aquí y ahora, debe cumplir. Obras son amores…

Vuelvo a repetir: No me quieras tanto, quiéreme mejor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Fue publicado el 28 febrero 2023

ALBARES SE VISTE DE SEDA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

José Manuel Albares Bueno es un diplomático metido a político, o al revés, que desempeña el cargo de ministro de Asuntos Exteriores o bien podríamos decir del asunto exterior, porque a día de hoy el Gobierno de España no tiene más asunto que mantenerse vivo o muerto en el poder. Para entretenernos mientras se mantienen, o les mantengan, usan la tinta como el pulpo o el calamar y ello supone aceptar distintas libreas que les confundan con el medio, lo que se traduce en hacerse cargo del postureo.

Es un término por el que voté como palabra del año pero la FundéuRAE eligió polarización que no está mal y además coincide con eso de orientar en dos direcciones contrapuestas algo muy propio del postureo. Este Gobierno nuestro además de polarizado es muy de postureo y poco más.

«Postureo: actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción».

¡Bueno, bueno, bueno!, lo que les voy a contar… No sé si se han enterado del postureo que ahora se gastan en el ministerio de Exteriores. Ante la relajación generalizada de la vestimenta entre ministros, ministras, séquitos y séquitas, que parece que van de trapillo, pero esa ropa cuesta una pasta, que ya ni corbata o pajarita, sino vaqueros y sudaderas con capucha, el ministro ha recordado que ellos tiene uniforme, que les queda como la seda, que los hay para ellos y ellas, y que incluso lleva enganches para las condecoraciones.

Ha sido sorprendente, vibrante y sobrecogedor ver al ministro de lo exterior, Albares, tierras blanquecinas en altos y lomas, mostrarnos su uniforme de elegancia plena, etiquetado de tik tok, para mostranos su porte distinguido con su uniforme rescatado de la naftalina, más bonito que un san Luis y falto, el pobre, de condecoraciones para sus enganches, que para mi señalaba su pecho casi desnudo de Grandes Cruces y medallas ganadas a pulso en sus luchas por recobrar Gibraltar y mantener las fronteras del sur de Europa, de mantener el rango de la España unida, medallas al valor de la defensa de España, que ahora compartirá con el de Cultura por aquello de limpiar los museos de colonizadores malvados, sin uniforme, de culturas bárbaras, que los españoles siempre hemos sido más guerreros que soldados y más invasores que diplomáticos. ¡Esos pechos vacíos de medallas! ¿No te das cuenta Sánchez de lo que tu ministro reclamaba?

No sé, pero puede que sea una manera indirecta de reclamar uniformidad para el Gobierno. No estaría de más un poco de uniformidad para todos, vestidos y peinados realizados por el mismo que usa el Presidente, que nos sale barato y lo damos por bien empleado ante el postureo del que viven.

Ver al ministro de lo exterior vestido con el uniforme diplomático puede llamar la atención, pero ya que lo hace que lo haga bien y con todas sus consecuencias y recuerde que ese uniforme, en palabras de un buen amigo que las dejó escritas en este blog, nos representa a todos en el exterior y «personifica la dignidad del ejercicio de un poder público, igual que hacen los policías, guardias civiles, militares, jueces o fiscales, que de forma ejemplarmente digna, con frío o con calor, se presentan ante los ciudadanos revestidos de autoridad formal, garantía para todos los administrados de que no están actuando “por sus pistolas”, sino en nombre y representación de un poder del Estado, del que son depositarios precisamente para actuar sometidos al imperio de la ley y a la estricta observancia de procedimientos».

Postureo ninguno. Un uniforme significa todo. Lo han llevado millones de españoles que vestían su cargo de España. Eso eran al ejercerlo. No sé, señor ministro, si alguien le ha hablado de la mística del uniforme.

Se lo agradecemos señor ministro. Pero recuerde que a un ministro del exterior no le pedimos que ejerza las funciones de maniquí, sino que nos hable sin tapujos ni falsas vestimentas de la cruda realidad de nuestra política Exterior si es que la hay. Entre los temas preferidos por la audiencia me vienen a la cabeza dos: Gibraltar y nuestras relaciones con Marruecos.

Esas cosas tan ocultas por las tierras de los desiertos, blanquecinas de seco sol, calcinadas por la desidia y el olvido. Para ello póngase el uniforme.

En este Gobierno no hay uniformes para todos. Hay disfraces para la tragedia que representan cuyo dramático final ni ellos mismos conocen. Nadie saldrá con vida de Tebas sin antes adivinar el enigma de la esfinge; imposible para quien nunca ha abandonado el caminar a cuatro patas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 febrero 2024

EL DEBATE. FRANCO JEFE DEL ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Leo en el periódico digital El Debate un denominado «Documental de Historia» cuyo título y contenido «Cómo Franco llegó a convertirse Jefe del Estado» me obliga a escribir algo sobre el tema no para corregir al periódico, algo que no es de mi incumbencia, sino para dar luz sobre este decisivo acontecimiento de la historia de España de acuerdo con los documentos que en los archivos de uno de sus auténticos protagonistas he podido consultar.
En mi libro La guerra civil en el norte editado por La Esfera de los libros abordo esta decisiva cuestión de la Jefatura del Estado de Franco y lo documento, pero hay cierto sector, académico o cercano a ello, que no admite nada sobre la reciente historia de España que no sea de acuerdo con lo que ellos dicen y dirigen, y esto ocurre entre los que se muestran partidarios de un bando y los del otro, creándose un clima en el que la densa niebla que cubre todo lo que se refiere a la Guerra Civil española y sus consecuencias, siga convirtiendo la historia en enfrentamiento ideológico alejado del exigible rigor. Unos y otros han construido un relato sustentado sobre pilares propios que consideran inamovibles y si alguien intenta sustituirlos por otros renovados y más firmes el intruso es señalado como un advenedizo en lugares privados.
El rigor histórico exige que lo que algunos creen irreversible pueda ser revisable y convertible después de nuevas investigaciones que traen la aparición de documentos y que muchos aún permanecen ocultos por temor a aquellos que han convertido la historia en ley y en delito la opinión contraria. También por las limitaciones impuestas por los que pretenden ser juez y parte en sus interpretaciones.
Todo sea por dar una opinión más con todo respeto a los autores de la publicación de El Debate, pero a la vez expresando la confusión que me produce el documental que de entrada se anuncia con una frase exenta de todo rigor por decirlo de una manera suave: «Las palabras del General Yagüe que convencieron a Franco para aceptar el mando único en la guerra». Solo esa frase debería ser suficiente para no ir más allá en los comentarios. Una película mal montada, poco creíble y sin documentar.
El entonces teniente coronel Yagüe ni estaba ni se le esperaba entre aquellos firmes generales que formaban la Junta de Defensa Nacional, con ideas muy claras y que no eran fáciles de doblegar en su criterio de cómo conducir las operaciones militares y la administración de la España nacional.
La Junta de Defensa Nacional (no Junta Nacional de Defensa como con grave error dice el documental) se formó a la muerte del general Sanjurjo y en ningún momento se pensó en Franco como sucesor y cabeza del alzamiento, sino que los nombres que se barajaron fueron los del Infante D. Carlos de Borbón y el del general Severiano Martínez Anido. Nadie habló en aquellos momentos de Franco ni de Cabanellas ni Mola quiso, que bien pudo hacerlo, alzarse con el mando único. La Junta era firme y muy conocedora de la situación tanto dentro como fuera de España y con ella colaboraron un insigne grupo de diplomáticos y personal de la Administración civil excelentes y experimentados en la política interna y exterior de España.
Una vez que se precipitaron los acontecimientos y hubo unión material entre los ejércitos del Norte (Mola) y el Expedicionario (Franco) fue cuando se vio la necesidad del mando único. Hubo efectivamente dos reuniones en Salamanca de los miembros de la Junta de Defensa de la que no formaban parte ni el general Kindelán ni el teniente coronel Yagüe.
Las dos se realizaron en el aeródromo de San Fernando, situado en la finca del ganadero Pérez Tabernero, a 32 kilómetros de Salamanca en el término municipal de Matilla de los Campos. En ella se autorizó la presencia del general Kindelán a pesar de no ser miembro de la Junta. Se trataron los siguientes temas como se demuestra en la correspondencia posterior a la reunión entre los generales Dávila y Orgaz (Documentado en La guerra civil en el Norte):
-El Movimiento y su porvenir.
-La unión de los ejércitos del Norte y Sur.
-La necesidad de establecer un Mando único.
-El problema de la toma de Madrid y desviarse o no a liberar Toledo y su Alcázar.
-Los servicios de retaguardia.
Desde luego allí no se tomó ninguna decisión firme sobre el mando único que quedó en simples palabras y propuestas. Insisto en que Yagüe ni estaba ni se le esperaba.
El día 28 de septiembre se celebró el segundo Pleno de la Junta en el mismo lugar y con los mismos protagonistas. Se volvieron a tocar los temas del futuro de la guerra, de la unión de los ejércitos y la necesidad del Mando único. Hubo discusiones y no un único criterio sobre ello por lo que se pasó a realizar una votación en la que empezó a votar Kindelán, por ser el general más moderno y no participar en ella los coroneles. Aprobada la moción relativa a nombrar Generalísimo de los ejércitos se pasó a decidir la persona que ostentase tal cargo, que recayó en el general don Francisco Franco Bahamonde, que lo aceptó, decretándose por tanto el mando único para las operaciones militares, que se ejercitaría por el general Franco, sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa Nacional. Allí no se le dio el poder, todo el poder a Franco. La historia es increíblemente distinta a la que se cuenta y se da por cierta.
La decisión del mando único a Franco fue decidida por la Junta pero exclusivamente como mando único militar, como jefe de los ejércitos en operaciones, pero concederle el mando civil, la Jefatura del Estado, fue producto de una serie de circunstancias que se originaron fuera de la reunión en asamblea de la Junta como relato de acuerdo con los documentos del protagonista de este asunto y de otros claves en el desarrollo de la Guerra Civil: el general Fidel Dávila Arrondo.
Lo que pasó ya finalizada la reunión de la Junta dista mucho de lo que repiten tantos y tantos que lo descubren una y otra vez incluso diciendo que es una novedad histórica.
Los generales salieron de la Junta sin darle a Franco el verdadero poder ya que estaba limitado por la Junta de Defensa por lo que el Mando militar de Franco no tenía libertad de actuación siempre mediatizado por ella.
Además se creaba un grave problema ya que la Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas se sabía que algunos gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Esta situación fue captada por el general Dávila que se la expuso a Mola y estos a Franco que aceptó que la Junta declinase sus poderes en él nombrándole Jefe del Gobierno.
«Lo que decidáis los miembros de la Junta yo lo acato» dijo Franco.
Todo ocurrió cuando ya los miembros de la Junta se habían ido a sus destinos o estaban a punto de hacerlo por lo que se emprendió una difícil y ardua tarea para volver a reunir a sus miembros o tener su voto positivo.
La historia final y como se nombró a Franco Jefe del Estado sustituyéndolo por el nombramiento inicial de Jefe del Gobierno del Estado español es tan increíble como cierta. Lo narré en La guerra civil en el norte, pero ¿para qué? Ya no hay marcha atrás y mejor que se cuente en tecnicolor.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 febrero 2024

REUNIÓN DE SALAMANCA: FRANCO NO FUE ELEGIDO JEFE DEL ESTADO NI NOMBRADO GENERALÍSIMO
«A renglón seguido hizo el general Franco manifestaciones propias del caso y designó personal para cargas que implicaba la nueva modalidad castrense terminando con ello la reunión y trasladándose el personal al comedor de la casa donde estaba preparado el almuerzo.
Terminado este un tanto avanzada la tarde comenzó el desfile de los vocales hacia sus respectivas residencias produciéndome ello extrañeza y contrariedad pues apreciaba no se había desarrollado en la reunión de la mañana la trascendente misión que la Junta debía afrontar en relación con la representación y facultades que el gobierno de la Nación imponía y muy singularmente cual consecuencia de la decisión recaída en la reunión de este día; pretendí por ello retrasar a los compañeros y continuar la sesión para zanjar el asunto, pero el ambiente y marcha iniciada no se prestaba a ello por lo que expuse a Mola cuan preciso e inaplazable era tratar con toda urgencia el tema ya que, aparte la imperiosa necesidad de que el Mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin riesgo de las trabas, impedimento o rémoras inherentes a actuación de la Junta de Defensa, era muy de tener en cuenta que nuestra Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas que hasta nosotros habíanse deslizado, algunos de tales gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Mostrose Mola conforme asintiendo a la consecuencia de que debiera la Junta declinar sus poderes en el general Franco nombrándole Jefe del Gobierno que él constituiría con elementos y organización no afectados por la tara que al Estado del momento se achacaba y, por ende, que convenía someterlo a la consideración de Franco cual hicimos inmediatamente reuniéndonos los tres en el patinillo de la finca donde aislados se trató el asunto concretamente y con pocas palabras contestando él sin dilación alguna se hallaba dispuesto a asumir el cargo y pechar con la papeleta si se tomase tal decisión. Obtenida pues su conformidad asumí la tarea de llevar a vías de hecho lo expuesto emprendiendo inmediatamente el regreso a Burgos acompañado del coronel Montaner a quien expuse detalladamente, durante el viaje, toda la gestión anterior y tarea que me incumbía para ponerlo sin dilación en conocimiento de los demás vocales de la Junta demandándole sobre la marcha su voto. Montaner dio en el acto su plena conformidad y voto afirmativo. Llegados a Burgos, pasadas las 22 horas, encontré en nuestra Sala-Despacho de la Junta a Cabanellas y Gil Yuste por lo que pude exponerles sin pérdida de tiempo y detalladamente las consideraciones expuestas al general Franco y réplica obtenida, y terminé recabando de ambos su aquiescencia para llevar a vía de hecho la solución que se consideraba forzosa e inaplazable. Cabanellas dio rotunda negativa y Gil Yuste hizo presente no haberse considerado por la Junta el aspecto que traía a colación cosa que de haberlo estimado conveniente no hubiera dejado de tener en cuenta al deliberar aquella mañana y acordar el nombramiento de Franco cual Jefe Supremo del Mando Militar, así pues le parecía un tanto anormal el planteamiento sin que de momento formulase juicio en firme acerca del particular. Lo avanzado de la hora y vicisitudes del día no eran propicios para proseguir gestiones que dejé para el día siguiente en cuya mañana llamé por teléfono al coronel Moreno Calderón quien apenas esbozado motivo de la conferencia dijo, cual si tuviera conocimiento del hecho, que habíamos de atenernos a lo concreto y específicamente deliberado en la Junta, le repliqué en el acto haber muy contundentes razones y motivos para lo que habíale insinuado cual le expondría dentro de breves horas pues me trasladaba seguidamente a Valladolid cual hice poniéndole de relieve con todo detalle cuan ineludible era adoptar la resolución que se trataba, previamente me hizo saber Moreno Calderón le había enterado telefónicamente Queipo de Llano de que estaba tramándose la decisión de que se trata lo cual él se oponía terminantemente considerando nulo lo que se hiciere al margen de lo acordado en la reunión de la Junta de Defensa. Explicado cual antes se expresa los fundamentos originarios de la propuesta mostrose Moreno Calderón de acuerdo con la realidad de lo mismos y sus consiguientes derivaciones así pues otorgaba su voto afirmativo para la solución de nombrar a Franco Jefe del Gobierno. Contando pues con tal voto así como conocer el pensamiento de Orgaz, tiempo atrás héchome presente por él mismo, más el voto de Mola al que había de considerar unidos los de Saliquet y Ponte (que era Mola encargado de recabar y de ser disconformes me lo hubiera dado a conocer
inmediatamente) se reunía ya la mayoría absoluta de la Junta, sin embargo era de desear y más aún consideraba lo obligado de reforzar el acuerdo uniendo a tales votos los de Gil Yuste y Cabanellas, así pues regresado a Burgos acto seguido de la entrevista con Moreno Calderón, celebro una reunión con ambos insistiendo en el tema con los puntos de vista que lo imponían sin género de duda alguna mostrando Gil Yuste conforme en que se plasmase tal acuerdo de la Junta nombrar a Franco (independientemente de su cargo de Jefe Supremo de las Fuerzas) Jefe del Gobierno del Estado Español, y persistiendo Cabanellas en su manifestación de lo improcedente del acto que se propugnaba dejando él al margen los argumentos que se aducían y cuya valoración no negaba; hube de hacerle presente cuan terminante era la mayoría absoluta de votos afirmativos patentizados y cuán capital transcendencia y significación tenía el que no hubiera de llegarse a la decisión con la constancia del voto en contra de la Presidencia accediendo últimamente a que el acuerdo fuera el de nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado Español. Tan luego dio Cabanellas su conformidad avisose al Sr. Yangüas Messía (que colaboraba cual Asesor en la Junta de Defensa) pasase al Salón donde teníamos el Despacho los Vocales de la Junta y en la cual se acababa de celebrar la entrevista y dándole conocimiento del acuerdo y decisión a que había llegado la Junta se le encomendó redactase la disposición legislativa procedente encareciéndole la conveniencia de hacerlo sobre la marcha por lo que permanecimos los cuatro en el despacho hasta quedar plasmada la disposición que aquella misma noche queríamos dar a conocer al País en la sesión oficial de la Radio Nacional a la que se avisó quedaba diferida la hora de tal emisión.
Redactada aprobada y difundida por Radio la disposición aludida enviose al Boletín la diligenciada copia correspondiente para su publicación en el ejemplar a publicarse en la mañana inmediata considerando por tanto finiquitado el asunto, pero en la madrugada de este día despertome llamada telefónica producida por Nicolás Franco quien desde Salamanca me hace saber no se encontraba acertada la disposición, precisábase mayor libertad de acción y por tanto de atribuciones que las compartidas a la concreción de Jefe de Gobierno replicándole yo que quedaría resuelto el punto pues se suprimirían del texto del articulado las palabras “del Gobierno” y quedaría cual nombramiento el de “Jefe del Estado Español”. Quise ponerlo en conocimiento de los compañeros de la Junta radicantes en Burgos pero el tiempo apremiaba la imprenta llevaba tirados ya unos cuantos bastantes ejemplares y habían sido remesados ya paquetes a las localidades fuera de Burgos de dificultosa interceptación así que decido motu propio ordenar la rectificación cual se llevó a efecto. Esta es la causa por la que aparte lo que la transcripción de la emisión radiada pueda exhibirse algún que otro ejemplar en el que aparezca el nombramiento de Jefe del Gobierno del Estado Español».
Los vocales de la Junta de Defensa Nacional a los que directamente el general Dávila pudo consultar la designación de Franco como presidente del Gobierno de España le mostraron su parecer de que él mismo asumiese ese cargo «porque él era el único aceptado por todos los generales y jefes del Ejército». Dávila se negó argumentando su edad de 58 años y el ser desconocido por la mayoría del pueblo, con la ineludible precisión de necesitarse una persona joven para regir los destinos de España y, al propio tiempo, de prestigio, por lo que abocó en todo momento por el general Franco a quien en definitiva en su consulta había obtenido la mayoría de votos, incluido el suyo propio. Hubo en ese nombramiento del general Franco reticencias del presidente, general Cabanellas, de algún otro vocal y rechazo absoluto del general Queipo de Llano.
La iniciativa del general Dávila constituyó realmente un cambio de escenario porque en la reunión de Salamanca, como hemos visto, la votación se limitó a decretar el Mando Único para las operaciones militares por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa. Posteriormente Dávila propone el hecho de la jefatura del Gobierno de la Nación obteniendo, fuera ya de la reunión en pleno de la Junta, el consenso de los vocales, pero nunca se había hablado de la Jefatura del Estado sino del Gobierno, matiz de enorme trascendencia ya que era elevar a Franco al máximo cargo de la nación. ¿Cómo es posible que se modificase el texto legal acordado sin que nadie alegase nada? Nadie replicó a la modificación del texto; ningún miembro de la Junta puso el menor reparo cuando la modificación ya estaba hecha. Solo se explica por elevado prestigio del que gozaba el general Dávila entre sus compañeros de la Junta que callaron sus posibles reticencias y acataron tan inopinada decisión. Tampoco conviene olvidar el párrafo del decreto que dice textualmente: «…se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado». ¿Hay alguna diferencia entre decir «asumirá todos los poderes del Estado», o «se nombra Jefe del Estado»?
¿Qué movió al general Dávila a atender la indicación de Nicolás Franco? Conozco la respuesta que dará el general Dávila: «Con Franco nos salvamos; sin Franco nos hundimos»; lo esencial era la unidad en el mando político y militar y en aquellos momentos las circunstancias lo imponían.
(Del libro La guerra civil en el norte, editado por la Esfera de los libros).

LOS VERSOS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo Coronel de Infantería DEM (R.)

SIN FUERZAS ARMADAS ARMADAS NO HAY INDEPENDENCIA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me extrañaba esa lucha por mantener a toda costa la Academia General Básica de Suboficiales del Talarn (Lérida). Cada vez que el ministerio de defensa anunciaba cualquier modificación en la enseñanza militar el ínclito Arturo Mas y su partido saltaban indignados: ¡El Talarn ni tocarlo, eh!

¡Qué cosas!  ¿A España servir hasta morir? ¡Fuera!, ¡quítelo inmediatamente señor ministro o se van a enterar…! Consulta al Presidente, sí, al del Gobierno; ¡quítalo, quítalo Pepe…!, no quiero líos. No te preocupes Presidente. Tú dale dinero a Arturo que ya me encargo yo de los militares. Dicho y hecho. La excusa: impacto visual para el paisaje. España nubla la vista, pero él sabe manipular el paisaje. Como el texto del homenaje a los caídos. El hacker de Pemán, en magistral ironía del maestro Antonio Burgos. Todo depende. Ministro en defensa de… Nunca lo fue de defensa que no fuese la suya propia. Morir de vanidad. Rentables libros donde no da ni una a derechas, todas a diestro y siniestro. De aquellos polvos… Cesión, renuncia de España. ¿Eso dicta la Constitución para el presidente y el ministro? Tú ve poniendo más dinero que yo iré quitando lo de nación. Dice Arturo, al hilo de lo discutido y discutible. Patada a la Constitución. Por toda la escuadra.

Me extrañaba el interés por mantener la Academia de Talarn.

Diplocat se llama el consejo de diplomacia pública de Cataluña. Organiza cosas, conferencias, independentismo; gente listilla que le saca partido a esas cosillas: Tú ve poniendo más dinero…

Sin fuerzas armadas no hay independencia. Se lo ha dicho el profesor Malcom Chalmer (miembro de un think tank londinense especializado en defensa) en una conferencia organizada por Diplocat, diplomacia pública (¿), en Cambridge.

¿Has oído? Corre, corre… Y al Talarn que se han ido. ¡Rápido!, llama a la asamblea nacional catalana y organiza una conferencia. Epicentro de Tremp, 17 de julio, y pongamos el título:

‹‹Futuro y oportunidades de la Academia General Básica de Suboficiales de Talarn en el Estado Catalán moderno››. Decidles, que se enteren bien, que el futuro de un Talarn español es muy negativo, mientras que en Cataluña independiente es brillante.

¿Lo entienden ahora? ¡El Talarn ni tocarlo, eh!

El caso es que, en la conferencia o mesa redonda, que no se sabe muy bien lo que fue, la gente de la zona mostraba un interés más prosaico. Cosas de los transportes, del turismo, de la economía. La pela, la mía, la suya. ¡Nada, nada!, aquí habrá universidad, aeropuerto, hoteles, y la OTAN; la OTAN en pleno a la que invitaremos a que abra un Cuartel General de Alta Disponibilidad. Saltos de alegría. Todo para el 27 de septiembre.

Podría habérmelo inventado pero es una realidad. La conferencia, la mesa redonda y la estupidez humana, que no tiene límites.

Mientras en otro lugar los responsables del paisaje dialogaban, incluso parecían discutir y defender acaloradamente aquello de las lindes soberanas, de la Constitución, llegaron los bandidos y se colaron en la viña. Avisó el guarda, pero cuando quisieron darse cuenta ya el paisaje era otro. De aquel tan viejo y noble paisaje, a España servir hasta morir, había desaparecido España. Ya no hacía falta servir ni, por tanto, morir. No existía España.

Por las montañas leridanas, por la comarca del Pallars Jussà, sonaban los redobles del tambor del Bruch. El general Prim se agitaba sobre sus estribos mientras gritaba: ¿dónde está el sargento Luis Baró y Roig? ¡¡¡Izad la Bandera de España!!!

Se está celebrando el acto de inauguración de la Academia Militar Catalana. Forman los recién llegados aspirantes a oficial. El colorido de la formación parece extraído de un cuadro de los Tercios de Flandes, gran parafernalia, guiones y banderines, largas cornetas, tambores… El sonido de la fanfarria estremece a los asistentes. Preside de uniforme el más alto cargo en el escalafón de las fuerzas armadas. Don Arturo Mas, de uniforme de gala, entra en el patio de armas y se le rinden los honores de ordenanza… Pasa revista, lento, persistente, recreándose en cada paso que avanza.

En su discurso se dirige a los nuevos aspirantes a oficial. Vibrantes palabras que va leyendo desde el atril. Hay un momento en que se detiene; absorto levanta la mirada que dirige sobre el monte Costampla medio oculto por la niebla. Aún se vislumbra la huella: ‹‹A España servir hasta morir››. Parece perdido. Enseguida se recupera y con mayor énfasis, de memoria, termina su discurso inaugural:

‹‹¡Disciplina!…, nunca bien definida y comprendida. ¡Disciplina!…, que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina!…, que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que os inculcamos, esta es la disciplina que practicamos. Este es el ejemplo que os ofrecemos››.

Puede que Putin o su mensajero le recordase a Puigdemont aquello de que sin Fuerzas Armadas no hay independencia y las españolas no son fáciles de derrotar

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2024

 

LA III GUERRA MUNDIAL. ¿REALIDAD O SIMULACRO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hubo una vez una guerra que sería el fin de todas las guerras: 1914.

Le siguió otra guerra peor: 1939. Hiroshima y Nagasaki serían  el final.

Se creó la ONU, surgió la Guerra Fría y otras muchas guerras entre calientes y templadas.

Ahora solo se espera, y no nos preparan para ello, la última de las guerras.

Los ejércitos democráticos, a día de hoy, no pueden ganar guerras sin apoyo popular, mediático, y el consenso se inclina hacia el lado del que a simple vista parece más débil que no suele ser el más democrático. Cualquiera en su debilidad puede hacer la guerra con solo dejarse hacer, engañar, dejarse armar y en su pobreza creerse defensor de una causa justa. Alguien habrá que aproveche la nobleza de un impulso tan fuerte que te lleva a dar la vida por ese sentimiento. Engañado la mayoría de las veces. Cambiar vida por muerte y olvido.

Los ejércitos occidentales se ven en muchas ocasiones limitados en su actuación por el escaso entusiasmo nacional a defender sus fronteras e intereses. Todos quieren que les defiendan, pero nadie quiere intervenir en su defensa. Pero la paz exige un compromiso de todos o al menos entender la necesidad de la Defensa. No están muy bien vistos los ejércitos incluso aun cuando cada vez se ve más su necesidad como defensa de la libertad.

Resulta hiriente y desolador ver como líderes de naciones democráticas avalan otro tipo de lucha actual, el terrorismo y sus mensajes e incluso gobiernan con ellos. Son pequeños dictadores populistas que se aprovechan de la democracia y quedan abducidos por el encanto diabólico del poder. Ese es en definitiva el comienzo de cualquier guerra.

A ello contribuye una «cultura civil de las armas» con pingües beneficios que trata de negociar con ellas a la par que de cara al público se queja de sus consecuencias. No importa el comprador, sino el beneficio. En esta situación occidente no puede ganar ninguna guerra. Con estas condiciones la paz está perdida. Quedó el retrato del miedo junto a la foto de Kabul en vergonzosa huida. Occidente solo gana la guerra si hace uso del armamento nuclear y eso significa perder todo y acabar con todos.

El poder económico engendra miedo, todo el miedo que corre con el flujo económico. La guerra va pareja a la economía y por tanto a la búsqueda de recursos para crear incluso innecesarias dependencias de productos y disponer de cada vez más consumidores. Ni siquiera la política es ya actor principal en la contienda. Mandan los mercados; los mismos que ponen o quitan rey y hacen o deshacen la guerra. Es una lucha entre las poderosas firmas creadoras de necesidades y la demografía ansiosa de comprar el novedoso o último producto, aunque sea de una comprobada inutilidad. Recursos, cada vez más escasos, demografía, donde más pobreza hay, y tecnología, que en su mayoría es para el control de la libertad, son tres ingredientes que si no se dosifican forman un compuesto mortal.

Acabamos de comprobar que la guerra se ha convertido en una diabólica ciencia de matar. El futuro puede reducirse a una fórmula matemática que maneje sus variables para resolver sus incógnitas. Adiós al arte. ¿Ciencia o arte? ¿Proceso matemático o un dado lanzado al aire?

Parece ser que los Estados Unidos de América han llegado a un acuerdo con su más firme aliado en Europa: Reino Unido. El acuerdo pactado en el Pentágono, entre militares, llegó aprobado a Davos.

-Señores: militarmente en Europa manda Reino Unido. Ustedes no quería pagar el coste de la OTAN y ha llegado el momento de la guerra. Estados Unidos no puede desplazar más soldados a Europa de manera permanente. Oriente, América del sur, África, Corea del Norte. Rusia y Taiwán. Guerras en marcha en Ucrania, Israel, mar Rojo, Irak, Irán, Corea… No damos más de sí. Se quedan ustedes solos, la OTAN seguirá con su nombre y organización , pero quien manda será Reino Unido, les guste a ustedes o no.

Europa no quiso hacer caso a Trump cuando avisó que si «Europa es atacada nunca vendremos a ayudarles y apoyarles». Si de nuevo aparece Trump la OTAN deberá replantearse su existencia. Amanecen nuevas coaliciones.

-Se hará la guerra a lo anglosajón And the winner will be…

Primero la economía y después la guerra, es el camino cuando la economía resulta un fracaso constatado en Davos.

Firme Defensor 2024 es el nombre puesto por la OTAN para desplegar cerca de 50.000 hombres frente a Rusia. Ante el firme atacante.

Es un despliegue teatral, puesto en escena más para occidente que para otros. Esos otros saben más y mejor. Este despliegue es solo un anticipo del definitivo: la movilización. Ténganlo en cuenta y estén preparados. No es un simulacro. Esto va en serio. ¿Uno, dos, tres años…?

Que el lobo se coma al poney de Úrsula Von del Leyen es motivo suficiente para iniciar una guerra a muerte (con el lobo).

Acabamos de oír en esta fría noche europea su penetrante aullido que marca el territorio.

La guerra es demasiado seria para dejarla en manos de ignorantes, de paisano o de uniforme. Mercachifles de armas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

1 febrero 2924

Blog: generaldavila.com

¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR!: Cuando no se sabe el momento…. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Alguien debería tenerlo en cuenta. Darlo todo, no querer nada, ni pedir ni rehusar. ¡Soldados!: sí: y ¡legionarios!

¿No es lo mismo? No. Nunca lo fue. Su código fundacional lo decía. Sin engañar a nadie: ¡Venís a morir!

Era el cartel de bienvenida.

La Legión: ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

El sentimiento de ser legionario se explica solo en la mística, en razones ocultas, en el misterio que alcanza a unos hombres que se sienten atraídos por la honestidad y rectitud de una épica inalcanzable si no es a base de sacrificio y entrega total. Abandonarlo todo sabiendo que recibirás lo único que la Legión puede darte: una razón para vivir y morir.

La Legión atrae y acoge. Prepara para el combate y para la muerte.

La Legión es un Credo; previo al combate, un Credo para la vida y la muerte. Inexplicable. Como el sentimiento de ser legionario.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario después de la dura prueba de hacerte digno a ello. El misterioso cambio se produce. Segundos después; si vales; si no es imposible una segunda prueba. Ir al médico y decir que tiene anginas es suficiente para que te dé la baja definitiva.

Cuando eres legionario la exigencia no termina jamás, jamás. Es el proceso. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí y, después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario.

Ritos y tradiciones. Gestos y valores. El ritual del honor. El choque es un torneo de valor. Se mide en su compañía. Comienza el combate. En la Legión la virtud y el rito tienen una fuerza superior a las armas.

Por eso es Legión.

No. No es un grotesco ¡viva a la muerte! irracional. La burla es propia del que miente y no hay nada más auténtico que la muerte. No se la desea, no se la teme, no se juega con ella; es una posibilidad tan alta que mejor uno olvida el trance que casi con seguridad tendrá que soportar.

Lo sublime, por ser real y único, suele ser motivo de rabiosa crítica para enmudecerlo y que deje de tener esa fuerza invencible del hombre que se eleva a las cotas de la inmortalidad. Eso es temido porque es honrado, decisivo en la batalla personal con la vida. Invencible.

Nada es imposible. Superar el tránsito te hace invencible. Darlo todo; no querer nada; nada pedir.

Después de la victoria, en esa hora del regreso a casa, surge la tragedia ante el enemigo más duro de vencer: la vida.

Es otro combate cuando es frente a los que se señalaban como tus amigos y ahora requieren engaño, tretas, hablar a la asamblea, con retórica y falsas esperanzas. Difícil adaptarse a un mundo de mentira al que le has ofrecido la vida a cambio de un monumento al olvido, al héroe desconocido, y que nada quiere saber del que regresa vivo y puede contarlo en la asamblea.

No abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos es el épico legado de la tragedia griega que no admite que nadie toque el cuerpo muerto de un legionario que no sean sus compañeros de combate. La muerte trae el reposo, honra al guerrero hasta el extremo.

La imagen es la de Áyax cuando lleva al hombro el cadáver de Aquiles protegido por Hermes y Atenea. Aunque luego otros le traicionen.

«El hombre noble debe vivir con honor o con honor morir».

El héroe del pasado incomoda a la asamblea a la que el legionario le recuerda que hay quien da la vida por su Patria. Que la honradez es su exigencia. Que ha combatido y dado la vida frente a los traidores a su juramento, el que ellos —les recuerda su traición— le presentaron hipócritamente. Debajo de aquella bandera que era el símbolo de su entrega. Nunca has de ser perjuro.

De traidores está llena la asamblea.

Nadie escucha; y le contentan con el rito mantenido, pero sin fondo, que canten sin fundamento, emocionen los festivos, resurja la nostalgia entre nostálgicos, durará lo que dure hasta que llegue el miedo; ese que impone una ley que acaba con el pasado. El temor a la ley es mayor que la muerte en combate.

Eres como un estorbo desleal que cometiste: el gran error de sentir una patria y seguir un camino recto y noble. Eres ya algo ilegal. Ahora te castigarán con una multa, incluso meses de cárcel, mientras perdonan el delito cometido contra la patria, ese por el que los que lucharon están llenas las sepulturas; de trabajadores honrados ¿engañados?

Hablar de patria, de unidad y de integridad es un delito.

¿Dónde está escrito el delito de amor a la patria? ¿En qué código está el honor?

Lo demandó el honor y obedecieron,

los requirió el deber y lo acataron ;

con su sangre la empresa rubricaron,

con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso, como valientes lucharon,

y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,

querer a España, su pasión eterna,

servir en los Ejércitos, su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,

no quisieron andar otro camino,

no supieron vivir de otra manera.

«Las antiguas acciones de enorme valor de sus manos han caído, han caído hostiles a juicio de los hostiles y miserables…». Ya sabíamos que «los dones de los enemigos no son tales y no aprovechan».

En la Legión nada se hace por ti, pues no se tiene en cuenta a los don nadie.

Ciertamente que a los mortales les es posible conocer muchas cosas al verlas. Pero antes nadie es adivino de cómo serán las cosas futuras.

El futuro es incierto, pero algo ya sabemos. Siempre habrá un legionario que reaccione ante la contraseña:

¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR! El enorme problema siempre está en esperar a que alguien dé la voz, esa conocida y reconocida que indica  la  dirección  de  ataque.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

31 enero 2024

Blog: generaldavila.com

TRADICIONES E INTENCIONES. UNA REFLEXIÓN (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Preocupa tanta legislación en la milicia. Leyes y decretos para tan humilde y duro oficio, el de soldado, se unen a la permanente incertidumbre de los cambios orgánicos, verdadero quebradero de cabeza que nunca parece estabilizarse. Es la modernidad, dicen. Disposiciones todas que poco o nada tienen que ver con el espíritu militar conservado gracias a una larga tradición y protegido por los valores morales que han logrado mantenerse por encima del paso de los tiempos. Menos mal que por ahora, mal que bien, se mantienen. El amor a la Patria, el culto al honor, al valor frente al enemigo y la disciplina en todo, valores recogidos en las Ordenanzas Militares desde hace siglos, han sido la ley y la razón del comportamiento militar. Es el tesoro que guardamos.

Nadie duda de la continua necesidad de adaptación a los tiempos. Nuevos procedimientos son necesarios para hacer frente a desconocidas formas de guerra y enfrentamiento en nuevas dimensiones, aunque convenga no olvidar que la razón de ser de los ejércitos sigue siendo la lucha armada justificándose su existencia en la defensa de la sociedad y de la Patria. Eso requiere una legislación de naturaleza moral, algo que solo la tradición escribe en los pliegos internos del alma y que se hereda de generación en generación.

Siempre fueros las Reales Ordenanzas el compendio de los principios éticos y reglas de comportamiento del militar español y siguen siéndolo a pesar del escaso valor que tienen para nuestros legisladores a tenor de la regulación que le han dado. No sé, quizás haya sido mejor para no confundirse con el entramado de tan dispersas disposiciones. Cuando uno se ve perdido en el laberinto legal recurre con más fuerza a los, para algunos, decimonónicos principios morales. Siempre fueron un buen refugio. Gracias a ellos los ejércitos mantienen intacta su fortaleza moral, la de sus convicciones, su dimensión espiritual y patriótica. Un oficio como este, épico, vocacional y de riesgo, solo se rige por las leyes del espíritu. Quien no sepa interpretar lo que intento decir es mejor que se dedique a otra cosa, siempre que esa otra cosa no sea organizar la milicia.

Me surge la duda sobre la intencionalidad de algunos cambios; no parecen tan inocentes y necesarios como predican. Se rompen vínculos, se desorienta y quedamos enredados en la duda.

Hay un mandato moral en nuestro código ético, en las Ordenanzas, que obliga a conservar y transmitir el historial, tradiciones y símbolos de tu unidad para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar su espíritu y reforzar las virtudes militares de sus componentes, como herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. Los símbolos fortalecen la voluntad, exaltan los sentimientos e impulsan al sacrificio. Representan todo. Conviene no olvidar el estilo de los viejos reglamentos: “Llegado el instante del asalto, el escalón de fuego, con los oficiales a su altura y enardecidos sus hombres con gritos de guerra y con el canto del himno de su Regimiento, se lanzarán a la carrera a través de las brechas abiertas…”. Símbolos, códigos prodigiosos y extraños, gritos de guerra, arengas que arrastran más que palabras; sobrecogedor desafío, un resorte que hace revivir el espíritu de los ejércitos de todos los tiempos, de la tradicional dedicación al servicio y al sacrificio.

El sentimiento de Unidad crea lazos eternos que perduran a través de los tiempos y forja unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo. Esa es la clave en la que se sustenta la moral y el espíritu de las auténticas, históricas y heroicas unidades.

El nombre, el lema, el himno, el guión, la hermandad, el servicio, la fraternidad… Sí, códigos prodigiosos capaces de hermanar en su síntesis a todos los hombres y luchar juntos hasta la muerte por un común ideal. Son los vínculos que los hermanan para siempre. La disgregación se manifiesta cuando se suprimen y con ello las relaciones entre sus miembros.

Son la esencia de nuestra milicia y todos debemos ser responsables de mantenerlos pensando en que somos más efímeros y menos importantes que aquellos que nos precedieron.

Las tradiciones son una herencia moral reflejada en nuestras Reales Ordenanzas y grabadas en el alma de un soldado. Las intenciones quedan en las leyes y órdenes ministeriales que nos regulan y organizan.

Una cosa son las tradiciones y otra las intenciones. A menudo nada que ver las unas con las otras.

Requiere una reflexión.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

Blog: generaldavila.com

ESPAÑA FUE CUNA DE HÉROES. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Monumento al héroe: Laureado Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga

Quizá pocos de ustedes saben que existe una Orden Militar cuyo nombre es Real y Militar Orden de San Fernando creada en 1811 para conservar la memoria y recuerdo de todos aquellos que de manera individual o colectiva, como unidad militar, hicieron gala del valor heroico frente al enemigo en el campo de batalla en todos sus grados, desde las acciones muy distinguidas a las heroicas. La Laureada de San Fernando es la más prestigiosa condecoración militar española y la más exigente en méritos para su concesión.

Hoy languidece ya que parece ser que los héroes son un mal ejemplo o es época de descanso para el heroico mérito militar. Ya no quedan laureados vivos a título individual y una incógnita gravita sobre las Laureadas colectivas a las Unidades según la página web oficial de la R. y M. Orden: «Las Unidades herederas de las ya desaparecidas se encuentran en proceso de estudio con la finalidad de determinar claramente aquellas Unidades a las que corresponden las condecoraciones colectivas concedidas. Una vez finalizado el estudio se plasmarán los documentos correspondientes en esta página web». ¿Que significa este párrafo? Así llevamos tiempo sin saber cuales son esas unidades que llevan en su Bandera la corbata Laureada de San Fernando y a cuales se les retirará. ¿Por qué? ¿Qué se esconde detrás de esta incomprensible actitud?

A nivel individual los últimos laureados militares fueron el Brigada Francisco Fadrique Castromonte y el Caballero legionario Juan Maderal Oleaga. Fue en el combate de Edchera en 1958, en la olvidada guerra de Ifni. Hace unos días conmemorábamos su recuerdo: DOS HÉROES LEGIONARIOS.

Juan Maderal era vasco, un hombre sencillo, de una familia humilde de Bilbao; tenía 21 años cuando murió  como un héroe legionario. En 1956 había decidido alistarse en la Legión; su hermano José María había sido legionario y él no quería ser menos. El uniforme era todo en su vida.

En Erandio le homenajearon con el nombre de una plaza y le erigieron una estatua, pero la ETA arrancó de cuajo el monumento y lo arrojó al Nervión. No siendo eso suficiente poco tiempo después acribillaron a balazos a su hermano José María Maderal Oleaga, Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros legionarios de Vizcaya.

Esta es una historia de la reciente España, militar, heroica y trágica. Una huella eterna sin posible borrado y que no vamos a olvidar, aunque un terrorista alcance la presidencia de algún gobierno perdido que todo es posible en España. Esta es una de las muchas historias que rememoramos al ver como el terrorismo ha formado parte de la construcción (destrucción) de lo que hoy venimos a definir como el «Estado español». Lo será, no lo dudo, se forma y conforma a la vez que se autodestruye: una Constitución y Tres Poderes (en uno). Pero esto no es la Nación española ni esta es la Constitución que aprobaron los españoles, sino la interpretación de unos títeres ajenos a la Ley. Puede que sea un Estado, quizá fallido, pero esta no es la Nación española, soberana, íntegra, independiente y respetuosa con la Ley, construida con sangre, sudor y lágrimas de muchos españoles. Entre ellas la sangre de los asesinados por la banda terrorista ETA, la que ha engendrado partidos que hoy mandan en las instituciones y que incluso sostienen al Gobierno del Estado.

¡Que cosas! El último Laureado español era Caballero legionario. Su hermano también, y su Laureada consistió en siete balazos de los mismos asesinos que han engendrado la víbora que muerde a España.

No. España se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española y por esa unidad se ha vertido mucha sangre. Es inaceptable que se juegue con los asesinatos y se gobierne con la maldita danza de la muerte al son de la música terrorista. Desde el Gobierno.

Esto no es España. Aquella que se fundamenta en su indisoluble unidad. Esto es más bien un Estado que se autodestruye. No quisiera decir que se fundamenta en el terrorismo, pero parece que en él se apoya. El artículo 2 de la Constitución fue un error consensuado, para ir tirando: dejad que los independentistas utilicen sus armas mientras acostumbramos al conjunto. Ni la madre que la parió. Nos han engañado y ya nos quieren hacer ver que solo quedan viejos retrógados, decimononónicos soldados, algún héroe al que la condecoración le han borrado con su nombre, familias  quebradas, tradiciones rotas y rezos callados.

Nos  han acostumbrado a que no seamos nada. Cuando España fue cuna de héroes. De los sencillos héroes que la construyeron día a día  sin que de sus nombres nadie se acuerde. No lo necesitan. Nosotros sí. Por España y por los auténticos hijos de España.

Ahora solo quedan y mandan los que la destruyen. Pero ¡ojo! con el arbol seco que parece caido.

Más yo recuerdo… que D. José Jiménez Lozano me dijo al oido

Diez años esperó que el arbol seco

floreciera de nuevo. Diez años

con el hacha aguzada y temblorosa,

pero el arbol

solo exhibía sus desnudos brazos,

la percha de la urraca y de los cuervos.

Cortóle al fin, y, de repente,

vio su corazón verde, borbotón de savia;

un año más, y hubiera florecido.

Solo un año más.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 enero 2024