EL OFICIO DE LAS ARMAS Y LOS PROGRAMAS ELECTORALES DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Mandar soldados, mandar sobre los que tienen como primer y fundamental deber defender a España incluso con la entrega de la vida, no admite experimentos gaseosos sobre la formación y preparación de los que mandan. Mandar no es dar órdenes ni aplicar leyes y reglamentos sino estudiar, conocer y aplicar, todo ello desde la honradez intelectual y el ejemplo. No es servirse sino servir desde el espíritu de entrega a un objetivo y un ideal, España y los españoles

Mandar es también decir siempre la verdad, a los de arriba y a los de abajo.

Es preocupante la doctrina militar que hoy se predica en los ejércitos occidentales toda ella basada en la inundación de terminología y, lo que es peor, procedimientos anglosajones. Se habla en inglés y se piensa igual, lo que es peor. Por ello se pierden las guerras. Se confunde vencer con el poder, el arte con las bombas y el mando con el liderazgo. Asusta oír ciertas conferencias impartidas desde centros militares (¡españoles!) donde se abren cátedras de liderazgo y no de mando. Asusta que se infundan ideas que confunden y señalan las divisas de mando como una potestas alejada de la auctoritas. Como si las estrellas las regalasen, como si esto fuese un sindicato de líderes sin más, que protestan más y mejor. Que arrastran. En la vida militar nadie arrastra ni se arrastra. Se manda y se obedece. Se cumple con el deber. Claro que ese es un lenguaje desconocido para la invasión bárbara. Sin duda alguno quisiera un líder para mandar su compañía, pero yo prefiero a mi Capitán, con sus virtudes y defectos, que procede de Aquiles, Ulises, Áyax, y se perfeccionó en Flandes o en Zaragoza.

Si la preparación técnica es importante más lo es la formación moral. El espíritu de un soldado no se forja con leyes y reglamentos sino fomentando las virtudes históricas y permanentes como el amor a la Patria, el honor, la disciplina y el valor.

Un soldado no vive exclusivamente por un salario, que gana con sangre, sudor y lágrimas, sino por el sustento moral que le lleva al sacrificio y que recibe de la sociedad a la que sirve y de las Instituciones que la gobiernan y dirigen. Ellos deben ser su ejemplo, apoyo y respaldo moral. Sí no, es preferible cambiar su primer y fundamental deber por otro y así no engañar a nadie.

¿La política se preocupa y ocupa de las armas o de los que con ellas nos defienden?

En las próximas elecciones del domingo día 23 de este mes de julio cada partido se centra en su peculiar propuesta en materia de Defensa, que casi es unánime en invertir en armas, en las Fuerzas Armadas como generadoras de una industria más que de la Defensa y sus protagonistas uniformados, es decir interesa el negocio de las armas, y ningún partido toca la esencia del oficio, lo que más se espera: la Enseñanza Militar (actualmente una aberración en manos caprichosas ¿ideológicas?), la Cultura de Defensa en la sociedad, el mandato constitucional de formar parte de la Defensa (Art. 30: Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España) y el futuro profesional de la tropa.

Alguien debe preocuparse y ocuparse de atender las necesidades de nuestros soldados y darles forma con leyes y reglamentos adecuados y a la altura del servicio que prestan a la Nación. En el plazo de 20 años la política de personal de las Fuerzas Armadas ha estado regulada por tres leyes (1989-1999-2007), a las que hay que añadir la regulación de  nuevas Reales Ordenanzas y la Ley de Derechos y Deberes. Para tan corto tiempo es mucho cambio, sobre todo cuando este no es de procedimiento, sino que afecta a la esencia de la vocación, a su motivación y a las expectativas de futuro de todos y cada uno de los que visten el uniforme; y lo más grave, a sus familias, base y sustento de esta profesión de las Armas.

Siempre la polémica ha rodeado las distintas legislaciones. La última, la Ley de la Carrera Militar, hace ya años, trajo el desencanto entre los que ejercen el oficio de las armas. La polémica y los recursos envejecieron en los tribunales mientras se llevan al retiro las consecuencias del tiempo perdido entre comisiones y falsas promesas.

El sistema de ascensos y escalas cercenó las expectativas de carrera.

El nuevo modelo de enseñanza para los oficiales abre interrogantes y dudas de su eficacia. Poco de historia militar, de humanidades y tradiciones, claves de la formación militar, mientras se crea algo indefinido entre soldado e ingeniero. Ingeniería del alma es la necesaria para cumplir su primer deber de soldado.

Los suboficiales siguen sin tener un tratamiento acorde con sus capacidades y prestigio, y se les priva de la merecida promoción y de sus legítimas expectativas. Hay una enorme deuda con ellos y no se les reconoce su valía y preparación. Son la clave, la infraestructura de nuestros ejércitos.

La tropa sigue con su permanente temporalidad y escasas perspectivas de dignificar su profesión y facilitar su reinserción en la vida civil. Su temporalidad debe ser resuelta asegurando, sin la menor incertidumbre, su futuro estable.

Hay cosas que no exigen comisiones ni sindicatos o juntas de gorriones. Cumplir con su deber y obedecer hasta morir debe tener una obligada respuesta, una exigencia y responsable compromiso,  entre los que mandan desde ese Ministerio de Defensa, y hacerlo antes de que se suprima, o veamos materializada alguna otra brillante idea de las que, como consecuencia de la falta de liderazgo, ahora circulan por los medios.

Porque lo que se percibe es desamparo y poca valoración de unos profesionales, que amén de jugarse la vida, han renunciado a sus derechos ciudadanos en beneficio de España.

“…con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios…”, amigo Sancho (ez).

Algunos prefieren hacerlo sin ver ni un solo uniforme por sus cercanías. Es decir: suprimir el ministerio de Defensa para lo que siempre contará con los apoyos tan próximos y conocidos.

Porque es conveniente recordar que las elecciones son también para la Defensa de España, garantizar su soberanía e independencia, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Algo que es obligación de todos.

Pero en cabeza están los soldados y su protagonismo requiere que el que gobierna, y el que no, se acuerden de ellos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

20 julio 2023

Blog: generaldavila.com

 

LA LIBERTAD EN PELIGRO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Todo estaría perdido, cuando el mismo hombre, o el mismo cuerpo, ya sea de los nobles o del pueblo, ejerza esos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas, y el de juzgar los crímenes o las diferencias entre los particulares>>.

Murió Montesquieu y cubrieron su ausencia con el real decreto ley, poderoso tribunal ejecutivo, mientras se repartían la túnica juez y parte. Entre tanto, por si acaso, los magos espolvoreaban las urnas antes de exponerlas al engañado pueblo. Acudían a domesticar la libertad.

Murieron los modernos tratadistas militares, tiempo ha, olvidados en las Academias Militares. ¿Para qué perder el tiempo? Aquellas guerras ya no existen. Son otras; y más crueles. El enemigo a batir es aquel que no depende más que de sí mismo. El que no hay manera de doblegar porque ha perdido el miedo y la esperanza: se ha hecho invencible. Pero de esos hay pocos. Por tanto vigilarlos es suficiente; y que su filosofía no trascienda.

El resto: …

Dejemos a un lado los espectáculos intencionadamente provocados y miremos el bosque.

El encantado se asemeja al socialismo de estos últimos años; parecido al que nos llevó a la Guerra Civil. El poder les con-mueve.

Quedamos oprimidos por una tiranía revestida de buenismo que nos ofrece leyes ajustadas a su red clientelar. La economía del paro y sus reglas son el actual campo de batalla donde quedan atrapadas -a millones- las levas. En la cola del empleo dicen que venden libertad. La impuesta, o lo que es lo mismo: no hay para todos. Ejército de gentiles. Te imponen el pensamiento, la conciencia, el consumo; hasta la devoción. Una nueva religión se apodera de la libertad; comprada a buen precio. Desde el poder todo se puede. Porque cualquier poder, cualquiera, es inmoral sin remedio.

<<Porque el poder tiene recursos para todo; ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar las disposiciones legales>>. Por ejemplo el real decreto ley. Y los Tribunales.

El voto es para aquel que mejor maneja el poder, la red clientelar y las conciencias. Es decir la ausencia de libertad.

La actual guerra es por el dominio de las conciencias. No hay fuego mortal que salga de ningún fusil, ni explosiones que no sean las necesarias para recordarnos que existen como posibilidad; lejana; allí lejos. Reminiscencias del pasado, pero Troya existe aún. Se combate de otra manera; hoy las armas son tecnología o ideología; pura penetración social hasta lo más hondo. Una guerra que se hace desde la ley y con la ley. La hacen por ti que no para ti.

Murió Montesquieu ¿O aún no se han enterado? Yo vi a muchos en su entierro; estaban casi todos.

Sigan esperando porque puede que nuestra próxima ventana a la libertad tenga barrotes.

<<Lo que ninguna alma humana desea no hace falta prohibirlo>> (Freud). Y todo nos lo prohibieron. Nos creíamos libres hasta que vimos que “la corrección política es un adiestramiento a los totalitarismos, y éstos celebran su triunfo cuando todos mienten, los de arriba y los de abajo” (Jimenez Lozano).

Quedan como guardianes de la libertad <<aquellos que no tienen miedo ni esperanza y no dependen, por tanto, más que de sí mismos>> (Spinoza).

Son el enemigo a batir. Pero ¡ojo!, que no trascienda.

El resto: …

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

SUBVERTIR DESDE LA LEGALIDAD. Rafael Dávila Álvarez

Un partido político no es la Patria, nada que ver con el concepto histórico de la nación, nada que represente a España en su totalidad. España está representada por sus símbolos y los demás hacemos lo que podemos para estar lo más acorde posible con lo que la Nación nos exige como españoles. Para defender el modelo más cercano a nuestras ideas de conjunto (políticas, económicas, históricas, sociales…) nos reunimos en partidos políticos y sin necesidad de formar parte de ellos los votamos, o no votamos. Sobre todo cuando no hay otra solución. Este es un concepto que hay que aclarar. Tan democrático es votar como no hacerlo, pero hay circunstancias como las actuales en que casi podríamos concluir que es obligado hacerlo porque hay partidos políticos que se presentan para acabar con España, con su unidad, su integridad territorial y su soberanía. Resulta que eso, ahora, está permitido y además muy cerca de hacerse realidad. El primer síntoma se hizo evidente cuando unos cuantos, que hoy se agrupan alrededor de un partido político, mataban para conseguir sus fines: atemorizar, ser dueños de vidas y hacienda bajo la dictadura de la pistola y las bombas (aún hoy muchos de esos asesinos andan libres sin haber sido juzgados e incluso forman parte de la dirección de un partido político).

Más tarde, en 2017, se vivió un proceso independentista que tuvo que ser intervenido con la aplicación de medidas constitucionales graves y que puso en serio peligro el orden constitucional y el orden público en parte de España. El siguiente paso, aún de mayor gravedad, fue que el partido ganador de las elecciones, el PSOE de Pedro Sánchez, les indultó, les permitió salir de la cárcel y cambió la ley para que vuelvan a hacerlo.

Pues esa es la situación porque de los tres partidos que he hablado los tres se presentan a las elecciones.

Hay cosas que no te puedes permitir por muchas elecciones que ganes y mayorías que obtengas.

Todo es admisible en política menos subvertir la Ley que es el equivalente a romper España legalmente. El oxímoron político. En España a día de hoy no es tal.  ¿Se puede hacer? En España todo es posible. Mentir y engañar es el modo de hacer política en muchos grupos que dicen hacer política cuando lo que hacen es poner en marcha el mecanismo que conduce a la destrucción de la unidad e integridad territorial de España. Lo dicen con descaro y provocación: «La sedición y los indultos a los condenados por el procès son herramientas que nos sirven para volver a intentar conseguir la independencia». Lo harán y además desde las instituciones que les amparan; solo un paso más y será legal declararse independiente sin que nada ni nadie pueda hacer ni decir. La Constitución saltará por los aires con el dictamen a favor del Constitucional.

Vivimos en el colmo de la subversión: subvertir es legal. Solo hay que tener mayoría y engañar con eso del progresismo y la democracia: ambos conceptos convertidos e interpretados como códigos morales subvertidos.

En definitiva hay partidos políticos que utilizan sus votos para subvertir el orden, otros que proceden de la mismísima subversión violenta que costó cerca de mil asesinatos en España y hay partidos políticos que gobiernan con esos apoyos y son su apoyo.

Que nadie ose suplantar el concepto nación porque todos, sin diferencias, somos españoles de España, pensemos lo que pensemos. Pensar distinto no te hace ser más o menos español. Se puede amar a España sin necesidad de creerte ser el que más la ama y que el que no comparte tus ideas la ama menos que tu. España no necesita un ranking de amor sino simplemente amor, trabajar por ella, por su grandeza.

Lo que no se puede admitir, ni votar, es acabar con la unidad de España, su integridad territorial, soberanía y el respeto a su Constitución.

¿Qué nos exige la nación? Únicamente que respetemos la Ley que nos hemos dado y que no utilicemos las falsas mayorías para acabar con la nación y luego decir que no, que fueron otros. La Ley se cumple y no solo se juzga al incumplidor cuando lo hace con violencia, sino siempre que la incumple; ni es admisible cambiar la Ley o interpretarla a gusto de las falsas mayorías.

Nadie representa a la nación, ningún partido político. Los símbolos del Estado español son: la Bandera, el Escudo, el Himno Nacional. Y es La Corona el símbolo histórico de unidad y la encarnación de un pueblo. No podemos permitir que nuestra Ley se convierta en un elemento permanente de discusión y lucha entre partidos y que en ellos se deposite la semilla para la destrucción de la nación: España.

Subvertir no es un verbo democrático. Votar sí.

No está de más reflexionar.

Somos muchos, pero separados parecemos pocos y mal avenidos mientras otros, que son menos, aprietan sus filas para siendo minoría aguantar más. Y ganar.

Rafael Dávila Álvarez  

Blog: generaldavila.com

17 julio 2023

MI ADMIRADO Y QUERIDO FRANCISCO IBÁÑEZ: UN ÁNGEL AL CIELO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Enterado de la muerte de Francisco Ibáñez no puedo dejar de anotar mi sentimiento, cariño y respeto para quien creo que ha hecho por la literatura española tanto o más que un premio Cervantes. Para mí es un «Nobel» español y lo digo con todas las consecuencias.

Francisco Ibáñez hizo literatura en mayúscula, hacía pensar, sonreír y reírte de ti mismo. Pero tenía algo mucho más profundo: era capaz de llevarte a un mundo donde todo es posible, el de la inocente ilusión, que significa que lo imposible se hace realidad. Que nadie muere en estas viñetas de la vida por muchos golpes que te den, por muchos errores que cometas, por tener al mundo en contra, es igual: en la viñeta siguiente renaces, eres el mismo y nada ha cambiado.

Todos llevamos dentro a Rompetechos, y a Pepe Gotera y Otilio, tenemos cerca al botones Sacarino y en cada esquina nos encontramos con Mortadelo y Filemón.

Hubo una saga de dibujantes de comics en España que han educado en la fantasía a muchos de nosotros. Gracias a ellos hemos aguantado muchas soledades con sus viñetas que alejaban los problemas que creíamos únicos y al menos había un rato para comprobar que no estabas solo. Que a todos les pasaban las mismas cosas o peores que a ti.

Cada viñeta de cualquiera de los personajes de D. Francisco Ibáñez era la cruda realidad diaria a la que el maestro se asomaba desde su profundo sentido del humor que no es otra cosa que la vida.

¿Pero tú quién te has creído que eres Filemón? ¿Y tu Mortadelo? No hace falta que veas más allá querido Rompetechos, tu mirada acierta y está muy cercana a lo virtual.

La vida de los humildes, de los sencillos de corazón, está en cada personaje del gran Ibáñez que desentrañó al hombre desde dentro para acercárnoslo sin trampa ni cartón: ahí estás tú; que no te esconda tu personaje. Todos interpretamos uno en esta viñeta que es la vida.

Vendrán otros, pero del mismo origen. Porque el mundo virtual que ahora pretenden descubrirnos ya lo adelantó una generación de dibujantes españoles entre los que destacó Francisco Ibáñez que hoy nos narra su relato desde el Cielo. O desde la nube.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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16 julio 2023

 

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

DE ANNUAL AL CORAZÓN DE ESPAÑA: MELILLA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Daba comienzo 1921. La confianza en nuestra actuación en el Protectorado de Marruecos por los éxitos de nuestras armas y las muestras de amistad de la población indígena se reflejaba en el mensaje de la Corona del 4 de enero.

«Singularísimo aspecto de esa obra civilizadora es para nosotros la que en Marruecos hemos asumido, resguardando derechos e intereses primordiales de España que logramos ver universalmente reconocidos, y me es muy grato, señores, solicitar vuestra atención, y esta traerá necesariamente consigo vuestro aplauso y vuestra gratitud, para los magnos progresos en esa obra realizados durante los últimos meses.

El esfuerzo marcial de un Ejército abnegado y heroico, hábilmente combinado por los aciertos del mando con las más eficaz acción política, ha traído a contacto directo con nuestra misión civilizadora territorios y muchedumbres que hasta ahora la rehusaron o resistieron, y cuanto allí ocurre permite asegurar que nos acercamos rápidamente al término de los sacrificios que en sangre y dinero viene haciendo el país por el logro de un sagrado designio nacional.

Allanadas las resistencias materiales, establecido el contacto moral con el pueblo cerca del cual nos corresponden esas funciones de Protectorado, hemos de ir rápidamente a la realización de aquellas obras de altura y de fomento económico, que han de producir, a la vez que el bienestar del pueblo tutelado, la compensación para el tutor de los esfuerzos consumidos en la empresa».

Habían sido derrotados los kabileños de Beni Ulixech y solicitado el amán por los de Beni Said. El general Silvestre ganaba en prestigio entre los jefes indígenas además de necesitar estos su apoyo ante la situación de penuria en la que se encontraban debido a las malas cosechas de los años anteriores.

Se había ocupado el Monte Mauro. Era un hecho notorio que recorrió la médula del sentimiento rifeño. El mando de Melilla ordenó estudiar las líneas de penetración hacia Alhucemas. Las dificultades eran grandes y entre ellas destacaba la falta de fuerzas al quedar licenciados los soldados del reemplazo del año 1917. Era necesario cubrir bien los flancos y atender de manera urgente a la construcción de caminos, terminación del ferrocarril y mejorar los servicios de intendencia y telégrafos. Antes de operarlo se necesitaba consolidar lo conseguido y constituir una línea base donde apoyar el avance.

«Se carecía de elementos para hacer nada más».

Se propuso la ocupación de Afrau (Sidi Hossein) que era imprescindible para englobar la costa en la zona del Protectorado lo que mostraría la eficacia de nuestro quehacer además de fiscalizar y fomentar el comercio desde la costa con el interior y evitar el contrabando. Había que acabar con la imagen de «unos soldados entre una cuantas piedras rodeados de alambres que contaban los días que les faltaban para regresar a su pueblo natal y además se carecía de elementos para hacer nada más y se había rebasado el límite de elasticidad de las fuerzas del territorio», en palabras del jefe de la Sección de Campaña del Estado Mayor de la Comandancia General de Melilla.

No fue así. Se decidió seguir adelante. Un general de huevos al que «le sobraban fuerzas». El ministerio de miraba para otro lado y no enviaba los créditos necesarios para convoyes y caminos.

«La situación era de extremada paz en el territorio dominado e incluso en el sometido, pero no ocupado; pero un mando previsor no podía desconocer la versatilidad de sus habitantes, que, por otra parte, estaban armados, más los factores de su crueldad, frugalidad, forma de combatir, de grande peligrosidad en guerra irregular, y ello en relación con los elementos y fuerzas con los que, en momento de cambio en las relaciones de paz, pudiere garantizar el dominio y la victoria».

Había autorización expresa del Alto Comisario para establecer las posiciones necesarias para la seguridad del terreno y las que juzgase convenientes para facilitar los futuros avances con la única limitación de la escasez de elementos y medios disponibles.

El general Silvestre estimó que Annual entraba dentro de los límites de la autorización y encargó la operación de su ocupación al coronel Morales.

Era el 15 de enero de 1921 cuando a las 1030 horas se ocupaba Annual.

Tenía la aguada al pie del poblado y a una distancia de cuatrocientos metros del campamento. Desde que fue ocupada no dejó de verse vigilada al estar en los límites de la hasta hacía poco tiempo insometida kábila de Tensaman y dentro de una orografía durísima. Constituida por tres colinas en cuyo declive e interior se asentaron los campamentos.

En la posición, y mientras era fortificada, comentó el comandante general ante su Estado Mayor, la facilidad con que había sido ocupada y volviéndose al teniente coronel Dávila, jefe de su Sección de Campaña, contrario a la ocupación en aquellas condiciones de desprotección, le preguntó que qué tenía que decir ahora.

—Mi general, yo no digo que los pelos se me han puesto de punta porque no los tengo; pero sí digo que me ha salido pelo a través de la calva. Ahora sí que opino, mi general, que hay que ocupar inmediatamente Sidi Dris, si puede ser mañana mejor que pasado, y hacer en ella base fuerte.

Entrábamos en lo desconocido.

—Pero ¿qué es lo que ha pasado en Annual?

«Se llegará a recuperar el territorio perdido y a dominar el que fue durante muchos años motivo de constante preocupación; pero temo que los afectos  anteriormente conseguidos tardarán mucho tiempo en volver a aparecer, para contrarrestar los sedimentos de los odios producidos, y mientras estos subsistan el problema seguirá agudizado» (1921. Teniente coronel Dávila. Jefe de la Sección de Campaña del Estado mayor de la Comandancia General de Melilla).

Miles de muertos y prisioneros. Se había llegado a las puertas de Melilla. Más de cien años han pasado. ¿Solo?

Troya va cambiando de nombre y está en todas partes, siempre es en una encrucijada. Desde Annual también se había llegado a las puertas de Troya y Héctor se vio obligado a salir a luchar en campo abierto. Hubo que esperar después de su muerte. Por la puerta oeste entró el caballo de madera arrastrándose sobre troncos. Es tan visible que no se ve y los guerreros que lleva dentro campean con sus armas como si fuesen necesitados de amparo.

Hay ocasiones que es preferible leer lo que ya está escrito; mejor que repetirse.

«Quebrantados por la guerra y contrariados por el destino en tantos años ya pasados, los caudillos de los griegos construyeron, por arte divino de Palas, un caballo tamaño como un monte, cuyos costados forman con tablas de abeto bien ajustadas, y haciendo correr la voz de que aquello es un voto para obtener feliz regreso, consiguen que así se crea. Allí, en aquellos tenebrosos senos, ocultan con gran sigilo la flor de los guerreros, designados al efecto por la suerte, y en un momento llenan de gente armada las hondas cavidades y el vientre todo de la gran máquina»

Baja entonces corriendo del encumbrado alcázar, seguido de gran multitud, el fogoso Laoconte, el cual desde lejos, «¡Oh miserables ciudadanos! ¿Qué increíble locura es esta? ¿Pensáis que se han alejado los enemigos y os parece que puede estar exento de fraude don alguno de los Dánaos?» (Virgilio. La Eneida. Segundo Libro).

Mientras esto subsista el problema seguirá agudizado.

¿Pensáis que se han alejado los enemigos? Mirad dentro.

Tendremos que solicitar el amán cuando el caballo rompa las tablas de abeto y queden al descubierto lo que guarda en sus tenebrosos senos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 julio 2023

CARA A CARA. Rafael Dávila Álvarez

El futuro está en sus manos. Nada descubrirán ellos. Tú decides.

Ethos es palabra griega recogida por el Diccionario de la Real Academia: «Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad».

Nos recuerda el mariscal Montgomery en su libro Historia del arte de la guerra que Polibio escribió que un general debe «aplicarse en conocer las inclinaciones y carácter de su adversario».

Un general debe conocer la mentalidad de su oponente y por ello no es extraño que profundice en el estudio del mando al que se enfrenta y lo haga en todos sus aspectos, no solo militar, gustos, aficiones, fortalezas y debilidades. Muchos se hacen incluso con una fotografía de su adversario en la que buscan un detalle que le haga vulnerable.

Recojo en mi libro El nuevo arte de la guerra la insistencia de Polibio en este tema cuando dice: «Si alguien cree que en el arte de la guerra hay algo más importante que conocer las preferencias y el carácter del general enemigo, es un ignorante y está cegado por la soberbia».

Por mucho que nos duela estamos en el duelo. Son dos los que intervienen. No son Héctor y Áyax Telamón donde prima la nobleza.

La política se convierte en algo irreconciliable cuando hace uso del arma más dolorosa que existe: la palabra.

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y entre los dos elige la victoria; que puede que no esté en tus manos. Mide cada palabra y cada gesto porque si no lo haces nunca sabrás cuando de la palabra va a pasar a la acción: lo hará.

Sabíamos quién era, pero no que llegase a tanto. Es y mucho. ¡En manos de quién estamos, estábamos…! Los debates cuando se pincha hondo dan fruto y dejan ver lo escondido.

Todo ha quedado a la vista. Ahora empieza el ataque. ¡Cuidado! Hay armas ocultas.

¿Debate? ¿Lloriqueo presidencial?

Razonamientos pocos, todo latiguillos y sin explicación que para el que dice haber hecho debería saber lo que ha hecho.

Ha habido crispación, mala educación y mucho nerviosismo de quién se veía acorralado en su arrogancia.

Casi podíamos reducir la cuestión a latiguillos ya conocidos. Cuando no se sabe o te sabes pillado recurres a esas muletillas que hacen ruido, silencian el mensaje del contrario; las ha prodigado el señor presidente:

«Nosotros hemos hecho… Hemos hecho… Hemos hecho…»

«El señor Abascal… el señor Abascal… el señor Abascal…»

«PP y Vox…PP y Vox… PP y Vox…»

«No es verdad… No es verdad… No es verdad…»

«¿Puedo responder…? ¿Puedo responder…? ¿Puedo responder…?»

Recuerden el Áyax de Sófocles. Triste final. Metáfora con las ovejas…

Un debate a tono con lo que cada día vivimos en nuestras calles e instituciones, donde ni los lenguajes corporativos se salvan. Los institucionales no tiene el nivel exigido, la jerga política en su gran mayoría no habla sino que miente, con ordinariez y mal gusto. Se vive, se escribe y se politiquea desde los escusados.

No conozco a ningún político que tenga problemas para pagar su hipoteca. Ayer leí una pintada en el metro: «Pagad la hipoteca no la guerra», otro «Mi guerra es la hipoteca y lucho contra el Banco». Las explicaciones sobre la economía no nos sirven.

Si hay algún político que no pueda pagarla creo que es el momento de salir a la palestra y contarlo porque ganaría muchos votos. Cuente con el mío.

Entre todos los españoles, los hipotecados o no, pagamos una hipoteca de la que nadie nos libra: La Moncloa. Es el momento de negociarla. Tenemos cita con el Banco el 23 de julio.

Creí que asistiría a un «cara a cara» entre dos caras de la misma moneda: que es en definitiva España y esos que hasta ahora éramos llamados con orgullo españoles. No. Era algo mucho más real y prosaico: España deshecha, la clase media y los mayores son los sufrientes de los que nadie habla.

Ni una palabra de Residencias de mayores, de esos mayores callados a los que la revolución tecnológica y el abandono institucional ha encerrado en sus años de tristeza. ¡Tristeza! ¡Abandono! Ni una palabra para los desplazados por la edad.

Ser viejo en España es una tragedia.

Mucho daño hace la verdad al mentiroso. Es verdad: «Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta». El presidente volvió al pasado del que procede. Sonaba música de guerra y era Irak, un nombre que nunca se borrará de la historia militar española. Es su única canción que entonan con el hacha de guerra alrededor de la hoguera. Dejaron el prestigio de nuestros soldados por los suelos y ha costado años recuperarlo de nuevo y, a pesar de ello, nadie, ni dentro ni fuera, lo olvida: la retirada de las tropas de Irak. En la Cumbre de la OTAN de Vilna tampoco. (Lean España en Irak. Gran manipulación. Juan Van halen)*

Vuelve la mentira, un engaño, una grosera manipulación. El 11M se intercala con la retirada de Irak en esa danza que no cesa: no hay otra más allá: inauguran el origen de nuestros males políticos. Derrotado, hay que sacar a pasear al dóberman.

Nos quedamos sin saber nada de Marruecos, del móvil del presidente y del de la ministra de Defensa (¡Oiga que no era la de Sanidad!), del Falcón o de economía (lean Manual de Resistencia), de la unidad de España y de la herencia de la ETA.

Nos quedamos con la crispación y, por algo será, cuando más sube el nivel de irritación es cuando se le recuerda al presidente, por este orden:

Sanchismo

Sólo Sí es Sí

¡Que te vote Txapote!

Eso pone al presidente fuera de sí y de no. Será por algo. Será Historia que le acompañe.

Feijóo había estudiado bien a su enemigo (político). Ese es el camino: «aplicarse en conocer las inclinaciones y carácter de su adversario».

Y amar a España y a los españoles (a todos) por encima de todas las cosas; incluso más que a ti mismo.

Mucho más. Hubo un minuto de oro y otro de plástilina. Hay que elegir.

*España en Irak. Gran Manipulación

Rafael Dávila Álvarez (Militar y escritor)

Blog: generaldavila.com

12 julio 2023

 

 

 

 

 

EL VOTO MILITAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Claro que puestos en elecciones todo lo que sea un grupo cohesionado, fuerte y característico por su disciplina y valores es reo de vil propaganda y melifluas caricias para ver si consiguen sacarle unos votos.

Les suelen llamar «colectivos», definición que en nada encaja con la institución militar. Aquí nos une la Patria y es el servicio nuestro uniforme, aunque, eso sí, nos hemos ido pasando el santo y seña día tras día, año tras año, centuria tras centuria, y dice:

«Estos son españoles, ahora puedo

hablar encareciendo estos soldados

y sin temor, pues sufren a pie quedo

con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo

y aunque soberbios son, son reportados,

todo lo sufren en cualquier asalto.

Sólo no sufren que les hablen alto».

Que nadie ose la alabanza o use la lisonja para acercarse a lo militar porque no hay mayor ofensa para un soldado que la descortesía del incumplimiento escondido tras la adulación. Adular a un soldado viene a ser hablarle alto. En el mundo del deber todo se reduce a cumplirlo y tener la voluntad presta para ir incluso más allá de su estricto cumplimiento. Nada esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

En esas estamos: promesas.

Los programas electorales ya sabemos que están para no cumplirse. Somos mayores de edad. Sobra ese gasto inútil que sonroja a quien lo redacta. Al que lo lee.

Hay instituciones a las que no debería prometérseles nada en época electoral, sino rendir cuentas y esto se hace poniendo al lado de su misión a cumplir, su más alto deber, lo que el gobernante ha hecho no solo para facilitar su cumplimiento, sino para impulsarlo, y así dar cuenta  de los medios materiales y morales que ha puesto a ese servicio y contrastarlo con los resultados obtenidos.

Por tanto veamos cual es la misión de las Fuerzas Armadas para poder llevar a cabo ese balance. El militar no pide nada para él, sino para el servicio, para el mejor cumplimiento de la misión, esa que la sociedad demanda y que no ha redactado él sino que está en la Constitución. Vayamos a la Ley de Leyes. Nos dice:

«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Por partes.

Soberanía e independencia de España: ¿Soberanía? ¿Es España un Estado independiente, soberano? ¿Independencia o dependencia política, económica, energética, militar, cultural, territorial…? Nos viene el recuerdo de decisiones como la de Marruecos y el Sahara, Gibraltar y los intentos secesionistas ¿dependencia del voto independentista?, ¿dependencia de las imposiciones de otros…? ¡Ay nuestra soberanía en Gibraltar!

Defender su integridad territorial: que es lo contrario a lo que nos muestran grupos que gobiernan en territorios de España, que buscan romper con España, con su integridad territorial y con los que el Gobierno de España pacta para gobernar en España. ¿Contradicción? Se ha consentido romper España. ¿Qué nos une? ¿En Cataluña y en el País Vasco que queda de España?

—En fin eso de la defensa de la integridad territorial habrá que verlo y lo de la Constitución pasa por echar una ojeada y comprobar cómo está formado y conformado el Tribunal llamado Constitucional.

Por no hablar de pactos (¿puntuales?: simplemente no es cierto) con aquellos que tanto sufrimiento nos han dejado como tatuaje imborrable en nuestras almas de soldados.

Es decir que en un breve análisis habrá que preguntarse si lo importante es la misión o el voto, si una cosa es la letra y otra la música, o al revés, porque sonar suena todo muy bonito en campaña, electoral, pero lo militar va más por comprar cañones para guerrear allá lejos, muy lejos, que para defender lo indefendible.

Podría ser, que no lo sé, que hayan cambiado la misión constitucional de las Fuerzas Armadas y no me haya enterado, en cuyo caso pido disculpas.

Nuestra integración en Europa no significa que debamos perder nuestra cultura y tradiciones y menos dejarnos llevar por imposiciones ideológicas. También lo de la OTAN pasa por que nos expliquen Estado Unidos y el Reino Unido sus amaños en el Mediterráneo, ambas orillas del Estrecho, en la angostura, allí donde el Peñón, y ¿por qué? nunca un militar español ha sido Presidente del Comité Militar de la OTAN, ¿no valemos? ; ¿por qué en este concierto internacional no somos nadie?

Algo preocupante me queda en el tintero. Para votar en libertad convendría saber, que ya lo saben, quien espió lo que contenía el móvil del presidente del Gobierno de España y el de la ministra de Defensa del Reino. También, eso es seguro que se sabe, que información tenían esos móviles, porque no creo que fuese una simple lista de citas o reuniones.

Las irresponsabilidades en estos casos las paga España, es decir todos. Puestos a pedir no estaría de más conocer los viajes del presidente haciendo uso de medios militares para cuestiones no militares, porque militares son las de Estado.

Claro que todo esto dicho es más bien una cuestión conceptual. Así nos va, que es lo mismo que decir que no nos va o si lo prefieren que da lo mismo que vaya o que no vaya que no cabe duda que «ni la madre que la parió».

Por último: todo ejército que se retira deja al caballo de Troya dentro. Eso hizo la coalición que atacaba la ciudad del Escamandro.

Echen cuentas. El balance se inclina mucho a un lado inequívoco: por incumplimiento.

El voto es personal, directo y secreto. Allá cada cual. Para ello les recuerdo lo que decía Alejandro Magno: «La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo».

Ahora vayamos a votar. Lo demandó el honor…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 julio 2023

EL PIE DE FOTO DE ABC. AJUSTICIADOS Rafael Dávila Álvarez

Los errores cometidos en la prensa escrita quedan para la historia de las letras y hacen su servicio, de ellos se aprende, sirven incluso como ejemplo en las escuelas de periodismo, pero cuando el error lo comete un diario de la, se supone, altura del ABC el error se convierte en sospecha, en malos pensamientos de intención, en tristeza y hasta en dolor.

Este es el caso del último ABC Cultural (para más inri) en el que figura la reseña de un libro estremecedor Salir de la noche en el que el periodista Mario Calabresi narra la investigación hecha por él mismo sobre la muerte de su padre asesinado en el periodo conocido como Los años de plomo en Italia, donde el terrorismo dejó huellas imborrables de dolor por toda la nación italiana. Es una historia marcada por la violencia y relata el horror al que fue sometido su padre, la familia entera. La misma historia que hasta hoy y para siempre acompañará a otras muchas víctimas y que es inevitable unirla al sufrimiento que el terrorismo ha dejado en España y que ahora con indecencia y más dolor si cabe, alguno quiere sacarle rédito electoral diciendo por un lado que ellos han vencido a la ETA y por otro pactando con su franquicia.

Pero no era de esto de lo que me proponía escribir, que lo hago con frecuencia y mucho dolor, sino que quería traer a primera página el pie de foto que acompaña a la recensión del libro.

«Mario Calabresi acomete una investigación sobre el asesinato de su padre, un comisario al que unos terroristas ajusticiaron en 1972».

¿Nada que añadir?

Por si acaso, ante tanta infamia no me queda más remedio que anotar:

Ajusticiar significa «aplicar la pena de muerte a un reo», no equivale a asesinar.

Si acudimos al Diccionario de la RAE:

De justicia

Conju. Actua c. anunciar

  1. 1Dar muerte al reo condenado a ella.
  2. tr. desus. Condenar a alguna pena.

Ajusticiar es lo que ahora parece que alguno pretende hacernos creer y visto lo visto todo es posible.

ABC: ¡quién te ha visto y quién te ve!

Con la palabra entró la epidemia y cuando sobre ella se escribe el objetivo está conseguido.

¿Qué no es para tanto?

Claro: ahí está el dolor: no es para tanto y por tanto son recibidos en las instituciones como justicieros.

¡Ayayay! ¡ABC, quién te ha visto y quién te ve!

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 julio 2023

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

EL NOVIO DE LA MUERTE. HISTORIA Y CANCIONES DE LA LEGIÓN (General Rafael Dávila Álvarez- Jefe de la Legión entre 2001-2004)

«En el legionario es característica la alegría y el buen humor y de ello son su manifestación los cánticos. ¡Cantan a la mañana como los pájaros; cantan al salir a la marcha y al combate; cantan al volver, cantan, siempre cantan!…

EL himno es la marcha nupcial del soldado cuando va a desposarse con la muerte. Los vivas son gritos de vida, afirmación de los ideales, imposición de ellos…

Nuestros himnos fueron: dos españoles y uno extranjero, «La Madelón». Con él empezamos como cortés deferencia a los legionarios extranjeros; igual hicimos con el Deutschland über alles y El Tipperary. Después tuvimos «La canción del legionario», del Maestro Modesto Romero, con estrofas del Comandante Emilio Guillen. Pronto se hizo popular y lo repitieron las músicas militares y los clásicos  organillos. El «Himno de la Legión», severo y solemne, que se adapta a los momentos de intensa emoción y respeto, es debido al Maestro Francisco Cales y letra del poeta Antonio Soler. A ellos se unen los espontáneos, los que brotan como las flores en el campo, los que cantan los legionarios, sin saber de dónde vienen, siendo la musa de la Legión quien los inspira. Cada Bandera tiene sus himnos predilectos, como sus cantos de marcha, y las letras hablan de lo que le es más querido. En esto, como en todo, sus imaginaciones se desbordan exuberantes y sentimentales. Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados».

Son palabras del Teniente Coronel Millán-Astray extraídas de su libro “La Legión” escrito en 1923.

Himnos y canciones de la Legión. El deseo de Millán-Astray

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones «que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos».

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza…

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.images (3)Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray busca al compositor amigo, Francisco Cales, del Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército y con él surge el primer himno oficial de la Legión al que pone letra el poeta Antonio Soler, “Tercios Heroicos”…

¡Viva España! valientes hermanos

¡Viva España! Legión inmortal

No podía faltar en este primer himno la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

El compositor y el poeta describen la mística legionaria que habla del misterioso pacto con la muerte:

Ya surja ruda, feroz pelea

o de la lucha cese el afán

notad que os cercan siempre amorosas

sutiles sombras que un beso os dan.

 

La Canción del Legionario del maestro Modesto Romero

A finales del año 1920, el maestro Modesto Romero y el Comandante Emilio Guillén Pedemonti, autor de la letra, habían compuesto “La Canción del Legionario”,

Soy valiente y leal legionario

Soy soldado de brava Legión

Pesa en mi alma doliente calvario

Que en el fuego busca redención

El año 1921 la estrenan en el Teatro Cervantes de Madrid cantando como solista el barítono Ulivarri. Un coro con uniformes legionarios y la Banda de música y cornetas del Regimiento de Infantería del Rey le dan máximo esplendor. Aquella canción se incorporó de inmediato al repertorio legionario sustituyendo con el tiempo a Tercios Heroicos como Himno oficial de la Legión.

Vibrante, trascendente, de ciega y feroz acometividad, era un himno para el combate, para el sufrimiento y dureza:

Mi divisa, no conoce el miedo

Mi destino, tan solo es sufrir

Un canto al compañerismo, a la amistad, unión y socorro:

Cada uno será lo que quiera,

Nada importa su vida anterior,

Pero juntos formamos Bandera

que da a la Legión el más alto honor

Es el himno que esperaba la Legión y que recogía el espíritu de su Credo:

Legionario, legionario,

De bravura sin igual,

si en la guerra hallas la muerte

tendrás siempre por sudario, legionario,

la Bandera Nacional

Desde entonces y hasta nuestros días es el Himno oficial de la Legión; un himno, como no podía ser de otra manera, para el combate y el encuentro con la muerte, un himno para los valientes y leales legionarios.

La Legión había encontrado su propia música acorde con el destino escogido; una marcha nupcial sólo para los soldados de brava legión; notas vibrantes de la divisa legionaria que no conoce el miedo; el pensamiento y el ideal hecho música contagiosa para acudir donde se oiga fuego, de día de noche, siempre, siempre…

Pero el combate de la Legión sólo puede terminar con la victoria o la muerte, legionarios a luchar, legionarios a morir; no hay otra opción.

La Legión necesitaba una canción para la muerte; no para la vulgaridad del miedo sino para rendir homenaje a sus muertos de acuerdo con el Espíritu de la Muerte que reza así en nuestro Credo:

«El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde».

El novio de la Muerte

Baltasar Queija de la Vega es el primer legionario que muere abatido por un disparo enemigo. QueijaEs la primera baja de la Legión. Fue el 7 de Enero de 1921 mientras protegía la aguada del Zoco el Arbaa, cerca de Tetuán. En sus bolsillos encontraron un poema dedicado a la Legión:

Somos los extranjeros legionarios

El Tercio de hombres voluntarios

Que por España vienen a luchar

 Era el primer muerto en combate de la Legión, un legionario poeta, un niño legionario. Nos lo cuenta así el fundador de la Legión:

«Baltasar Oueija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2ª  Bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!».

Dicen que esta historia fue la que inspiró la composición de la que iba a ser la más famosa composición  legionaria, “El novio de la muerte”.

En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa.lola-montes1001

Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.

Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.

El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria.

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…

Soy valiente y leal legionario

¡Madre volveré cantando!

…soy soldado de brava Legión.

¡Madre, no llores y espera!

Mi camisa legionaria,

Será para ti Bandera.

En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta. Así la cantamos ahora, como si de un rezo se tratara. Sólo hay una razón para tan enorme emoción, «…por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera…». Si al escucharlo no te emocionas, es que todavía no has comprendido el alma de la Legión.

La Legión podía honrar a sus muertos. El origen de la música y letra era el cuplé. Así tenía que ser, evitando la retórica pomposa y la expresión forzada. Más las veces son mejor oídos, el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente. El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:

…Si algún día Dios me llama me llama

Para mi un puesto reclama

Que a buscarte pronto iré.

Muchas veces el silencio se expresa cantando y la única forma de oír el silencio legionario, la tragedia interna y la externa, cuando un compañero cae, es cantando nuestra fe junto a nuestro Cristo de la Buena Muerte.

Y en el último beso que le enviaba

Su postrer despedida le consagraba

La historia de los himnos y canciones la tenéis escritas en muchos lugares. No era mi intención repetirla ni detallarla; quería ir más allá y hablar de sentimientos, sin los cuales es difícil entender esta mística. Aunque aquí nada hay que entender y sí mucho que sentir; nada hay que cantar pero sí mucho que rezar; porque veréis a los legionarios enérgicos, airosos, con mirada que brilla con fiebre; son de hablar alto y enérgico, erguidos y resueltos pero saben arrodillarse y morir como un bravo al grito de ¡Viva España!¡Viva la Legión! y despedirse para unirse en lazo fuerte con tal leal compañera.

La Legión tiene un himno para el combate, “La Canción del Legionario”, legionarios a luchar, y una canción para enterrar a sus muertos “El Novio de la Muerte”, legionarios a morir. Forman parte de la mística legionaria y con ellas se han sucedido los actos heroicos, humildes y sencillos de gente dispuesta a morir por su Patria, dando la vida por los demás. Y es mucha la sangre de los novios de la muerte con la que han regado la tierra ardiente.

Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. Nadie se recogía esperando ver al Cristo, al Señor de la Buena Muerte Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de  los que allí esperaban que el prodigio sucediese

Cantan los novios de la muerte

«Por ir a tu lado a verte…»cristo_560x280

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

TERCIOS HEROICOS (Sigue interpretándose en todos los actos y formaciones de la Legión)

EL NOVIO DE LA MUERTE 

¡QUE VIENEN LOS ROJOS! Rafael Dávila Álvarez

Rojos eran los rojos que les gustaba que les llamasen rojos, lo sentían y se sentían, con orgullo nacional, rojo y gualda, como dicen en el argot taurino: se gustaban. Hasta escalar en la bono época hasta la cúspide. Lo bono si bono dos veces bono, ¿o no era así? Además de heredar un Consejo de Administración, porque los que eran rojos lo eran, lo malo eran los que ni eran ni dejaban ser que siempre arrimaban el ascua a su sardina y al fin de mes pasaban una factura que ni Iberdrola gas/luz.

No sé que será ser de derechas o de izquierdas, pero nada me gusta que se perciba como que los unos van con los pobres y mullidos y los otros con los ricos y aventajados. Mira por donde siempre me he encontrado que la cosa era al revés y ahora miro y remiro y pasa lo mismo.

Esto de la política no es un evangelio y mal hacen los que quieren predicar con mensajes que nada tiene que ver con su profundo ser y sentir. Porque aquí no hay ni un solo partido que no sea una férrea dictadura. Todo es política y lo militar no es ajeno a ella; y a ello. De lo militar podría hablar como ejemplo.

¿El ejército está politizado? Pues no hace mucho comía con muchos militares y todos muy transparentes, aunque me dio la impresión que esa transparencia alguno la entiende como política y observé cómo nos sentábamos en grupos ¿de opinión?, ¿de afectos?

Afectos hubo que ya no sirven para aquel afecto que te encumbraba. Todo está mediatizado por el interés que tanto te quiere… política de mis entresijos que incluso te hace general (lo más común) o Consejero de administración de una multinacional o nacional..

Fama honor y vida son parece que decía un soldado de la fiel infantería. Aquí todos acabamos mirándonos de reojo. Conmigo o contra mí. No sé qué guerra prefiero si la de verdad o la de las miradas insidiosas y los comentarios en off.

¿Y tú qué eres? Pues ahora se da el caso de tener unos principios y si no les gustan puedo sacar del fondo del cajón otros. Olvidarlos también.

El uniforme de un general debe ser la virtud y solo la virtud.

Si todos hicieran la guerra por convicción no habría guerra (Tolstoy. Guerra y paz). Continúa el diálogo entre el príncipe Andrés y Pedro

—Eso estaría muy bien —Repuso Pedro.

El príncipe sonrió.

—Sí, es posible que estuviera muy bien, pero no ocurrirá nunca.—Bien, entonces, ¿por qué va usted a la guerra?—preguntó Pedro.

—¿Por qué? No lo sé. Es necesario. Además, voy porque… —se detuvo.

—Voy porque la vida que llevo aquí, esta vida, no me satisface.

Joaquín Rodríguez Ortega, Cagancho, la lio parda en Almagro. Aquel día decidió no ofrecer completo su recital de verónicas con su afamado capote de color rojo Cagancho. Un rojo intenso y penetrante de sangre de toro bravo. Tuvo que salir de la plaza acompañado de la guardia civil al querer matar el toro a pinchazos desde el burladero.

En los mapas militares donde plasmábamos los ejercicios tácticos, los colores utilizados eran el rojo y el azul que correspondían a los dos bandos enfrentados. Los buenos éramos los azules. Con «la ley de los rojos» cambiamos el azul por el rosa.

A algunos compis les gustaba el rojo pasión, eran Fernando, Pedro, Manolo, Julio y esos. Por eso cuando había gresca siempre saltaba uno que les gritaba: «Eres más rojo que el capote de Cagancho». Nos echábamos unas risas y fin de fiesta. Hubo que recordarles que marcar el paso era ¡izquierda! ¡derecha!, y así. Perdían el paso, siempre al contrario de la Compañía. Para ellos solo había izquierda o ir a contramano.

Entre rojos y azules había sus matices. El rojo, el rojillo y el encarnao; el azulón, y el engañabaldosas, que nunca sabías cual era la que pisaba. El caso es que convivíamos sin ir a mayores, incluso ahora ya de mayores, ¡sorpresa!, que volvemos a vernos y los rojillos se han hecho de derechas.

Es historia. No son términos que hayan salido de la nada, sino que fue una forma de denominar a los bandos enfrentados en la Guerra Civil española, esa que pretende seguir protagonizando nuestra actualidad ¡con la que está cayendo!

¿Rojos? Ellos así se llamaron. Muchos historiadores siguen utilizando esos términos.

Los rojos se bautizaron; a los nacionales los bautizaron. Unos eran el Gobierno de Madrid, los otros el de Burgos. No eran republicanos contra monárquicos; republicanos eran casi la mayoría después de haber echado de mala manera al Rey Alfonso XIII el año 1931 en unas elecciones municipales que nada tenían que ver con monarquía o República.

Cuando aquellos del Pacto de San Sebastián perdieron las elecciones y ganó la derecha dijeron: ¡No; esto es demasiado!, ¡hasta aquí hemos llegado! No hemos hecho la Revolución roja para que ahora vengan estos con su orden y ley.

El 27 de septiembre de 1934 El Socialista publicó: «Las nubes van cargadas camino de octubre. Repetimos lo que dijimos hace unos meses. ¡Atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras […] tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y nuestra política internacional. Y nuestros planes de socialización». Era el octubre rojo y se anunciaba el Ejército Rojo.

Anota Gustavo Bueno: «La guerra preventiva comenzó en 1934».

Julián Marías habla de frivolidad y de la irresponsabilidad máxima del Partido Socialista en octubre de 1934, aprovechada por los catalanistas, que llevó a la destrucción de una democracia eficaz y del concepto mismo de la autonomía regional.

Ellos, los revolucionarios, se definen en el bando dictado por su Comité: el Ejército Rojo.

«HACEMOS SABER: Desde la aparición de este bando queda constituido el Ejército Rojo, pudiendo pertenecer a él todos los trabajadores que estén dispuestos a defender con su sangre los intereses de  nuestra clase proletaria. Este ejército quedará compuesto y se dirigirá en la forma siguiente…».

«Dicho Ejército sería el instrumento necesario de la Revolución, y como núcleo anticipado del mismo se alistaban las milicias juveniles semiuniformadas, que solían desfilar con frecuencia por las calles» (Aproximación histórica a la Guerra Española. Vicente Palacio Atard).

Era la Revolución roja que amparaba Largo Caballero: «Las finalidades concretas de este Ejército serán: sostener la guerra civil que desencadenará la instauración de la dictadura del proletariado, realizar la unificación de este por el exterminio de los núcleos obreros que se nieguen a aceptarla y defender de fronteras afuera, si hace falta, nuestros principios…» (Largo Caballero alocución en Oviedo 15 junio 1936).

Pues sí: Ejército Rojo. Más rojo que el capote de Cagancho.

En el Parlamento Europeo tiene un lio monumental con estas cosas. Torre de Babel. Úrsula von der Leyen ha venido a echarnos una ojeada/bronca y se va roja de pasión.

España no cambia. Siempre es España, lo diga Agamenón o su porquero.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 julio 2023

 

 

MERCADERES DE LA MUERTE Y MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estatua ecuestre en Padua del condotiero Erasmo de Narni, conocido como Gattamelata (escultura de Donatello).

Tomarse estas cosas de la guerra como un negocio es una hipócrita manera de aprovechar el enfrentamiento para rentabilizar la muerte y más concretamente los artilugios que para ello se utilizan, pero sobre todo el peor de ellos: el hombre que los maneja, da lo mismo que sea soldado o no, lo que importa es que participe en la lucha, mate y requiera armas para ello. Algo que el mercantilismo vio hace unos años: ¡vaya negocio que es la guerra!

Homero fue tanto profeta como poeta, que quizá sea lo mismo, y en sus primeros versos, con tanta belleza como ironía, describía al hombre y su permanente quehacer: matarse.

Canta, diosa, de Aquiles el Pelida

ese resentimiento —¡que mal haya!—

que infringió a los aqueos mil dolores,

y muchas almas de héroes esforzados

precipitó al Hades,

y de sus cuerpos el botín hacía

de perros y de todas

las aves de rapiña…

Los miles de años han sellado el terror entre los hombres. Hasta el tiempo teme a esos que se hacen llamar humanos. No tanto a los que se hacen la guerra como a los que te llevan a la guerra y te dotan para ello. Ni al inicio de una frase puede mayuscularse su nombre: mercaderes de la muerte: dioses minúsculos.

¿Quién fue de entre los dioses el que a entrambos

los enzarzó en reyerta

para que contendieran?

En el mercado de la guerra el producto es material y humano: ahora aparece de nuevo el negocio: mercenarios. No den marcha atrás a la historia. No es necesario repasar la paz de Westfalia ni leer detenidamente (cosa que no suele hacerse) a Maquiavelo; ni siquiera es necesario explicar lo que era un condotiero (los hubo magníficos). Sin saber nada de eso hoy sabemos algo más y mayor: que en los tiempos que corren tener mercenarios es humillante: para la sociedad y para los ejércitos. Los Estados deberían avergonzarse y los Ejércitos estudiarse. Es un mercado de muerte.

Tanto que produce rubor leer hasta donde llega su presión.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España llega a decirnos, cito textualmente, como nos afecta este mercado de muerte alrededor de la guerra.

«Nosotros estamos haciendo un esfuerzo enorme por mantener estas misiones (se refiere a nuestra misión en el Sahel) de forma que podamos intentar ayudar a estos países a salir adelante y que ellos sean capaces de gobernar en la totalidad de su país, porque ahora mismo no lo son. Pero también tenemos el problema de la penetración de Rusia y, encima, la mayor parte de esa penetración es con una compañía privada de seguridad como es Wagner cuyas reglas de juego son las que ellos deciden, sin ningún tipo de respeto a ninguna legalidad vigente ni a nada. Ahí tenemos una clara competencia con ellos, porque, claro, nosotros formamos a los soldados malienses con una serie de respetos a los derechos humanos, respeto a la dignidad de la mujer y con respeto a todas estas cosas, que luego utilizan Wagner. Entonces es ahí cuando la Unión Europea ha decidido que se corte el adiestramiento, porque no puede ser que nosotros formemos a esos soldados que luego se empleen de otra manera distinta…». La Unión Europea se ha ido; sin más. España, nuestros soldados se han quedado, con acuerdo bilateral.

Los mercaderes han descubierto que para matar solo hay que pagar y que entre fabricar un arma y pagar al que la utiliza el saldo es muy positivo. Mientras más armas sean necesarias a más hombres pagaremos y la guerra será más larga: de eso se trata.

Siempre es guerra o intervalos de preparación y repostaje: altos técnicos. Hobbes decía: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte».

Mercenarios que los mercaderes manejan como esclavos y venden al mejor postor. Los ejércitos regulares, por ahora, guardan las capacidades y mantienen los valores, aunque nadie sabe hasta cuándo. No saben qué valores predicar y algunos dudan de que existan valores que predicar.

Tú formas soldados, pero otro que paga más los deforma y forma en la forma de matar más económica y rentable mientras saca de las entrañas de la tierra los escondidos tesoros que guarda: para comprar más matadores.

Freud se plantea junto a Einstein: ¿Por qué la Guerra? Pulsiones es todo lo que dicen. «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

La preocupación se convierte en una necesidad imperiosa: que alguien estudie al ser humano como lo hizo Homero. Porque desde entonces nada ha cambiado.

Hay aquí un negocio muy rentable para los que trabajan desde la sucia retaguardia del poder amparados por sus colegas que escriben con los muñones y sobre piedra, pero a la hora de la cuenta de resultados las ganancias son opíparas incluso después de haber pagado a la viuda y haber corrido con los gastos de ese monumento que no va más allá de una piedra encima. Los vaqueros del Oeste americano tenían mejor final después de perder el duelo. Al menos habían muerto en la libertad de aquellas inhóspitas tierras dominadas por el vuelo del águila y el sonido del cascabel de la serpiente.

Vivimos uno de los fenómenos más antiguos del mundo: el fenómeno del fenomenal negocio de la guerra que a todos ponía de acuerdo: amigos y enemigos acordaban matarse. Todo aquello Homero nos lo presenta lleno de guerreros prototipo de la virtud unos y de los mayores vicios otros, del sacrificio y del egoísmo, del amor y la traición, guerra pura y cotidiana. El gran Homero hoy tendría que minimizar el heroísmo y casi su Ilíada sería un lamento a la degradación a la que ha llegado el hombre.

Los elementos fundamentales de la actividad militar  son los hombres y las armas. Hoy no son lo fundamental, son simplemente los que alimentan las fábricas de guerra. Más hombres, más armas, componen una industria brillante; los unos y las otras.

La guerra es un negocio, antes lo era la vida que al fin terminaba con la muerte. Muy rentable es matarse.

Leo a Simone Weil en La Guerra de Maite Larraruri:

«Ojalá los humanos hicieran las guerras por algo tan material como las riquezas; quizá entonces calcularían las ganancias y las pérdidas de un conflicto y sabrían detenerlas a tiempo. Pero desgraciadamente las guerras las hacen los que no piensan».

Ya no hay forma de detenerlas. Las riquezas no piensan, solo se alimentan alejadas de la vista y el ruido.

Deberíamos hacer un esfuerzo enorme por recuperar los valores tradicionales que adornaron a nuestros ejércitos en otros tiempos y que tanto bien hicieron a una sociedad joven y animosa. Lo estamos haciendo muy bien, pero no es necesario mendigar ni escribir sobre el fondo del mar lo que está escrito en el granítico uniforme militar cuyo precio es la vida de tantos que abonaron la historia militar de España. No requiere más cambio que saber contarla. Hecho esto no habrá miedo a contratistas ni mercenarios.

El valor y el honor componen el mejor ejército del mundo.  No es necesario pagarlo; se nace con ello.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 julio 2023

EL BRINDIS LEGIONARIO. ¡ESTAMOS TODOS! ¡CUAL LEGIONARIOS! CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Brindis legionario

El brindis legionario no forma parte de las más antiguas tradiciones legionarias ni de ninguno de sus ritos.

Creo que nadie sabe quien fue el primero en introducir este brindis en la Legión. Yo al menos lo desconozco a pesar de haber investigado su origen. Quedamos a la espera de que alguien documente y resuelva la duda si fuese posible y existen antecedentes.

De lo que no hay duda alguna es de la popularidad alcanzada por tal brindis; no hay celebración legionaria que no termine con la leche de pantera y el tradicional ¡Estamos todos!…

He podido comprobar que existen brindis muy parecidos usados por las tunas de estudiantes. Incluso hay una referencia de 1948 en la hemeroteca del diario ABC de Sevilla en la que, refiriéndose a la tuna de Granada, dice que adoptaron el brindis legionario.

Teniendo en cuenta que, según las fuentes más fidedignas, el origen de la leche de pantera, bebida con la que se hace el brindis, surgió en la boda de Celia Gámez por petición del fundador de la Legión a Perico Chicote, es muy probable que fuera a partir de esas fechas cuando se inicia el uso del actual brindis legionario. Celia Gámez se caso el 1 de julio de 1944 siendo su padrino el general Millán-Astray.

Se puede comprobar que el brindis, tal y como se hace en la actualidad, es parte de algo parecido a un poema, largo y poco ingenioso, que nada tiene que ver con el espíritu de la Legión. Por ello solo hablo del brindis tal y como lo conocemos, en su forma abreviada, que es lo adecuado y correcto para no perder el verdadero sentido que lo acompaña.

Ahí es donde me ha surgido la duda. ¿Realmente somos conscientes del significado del brindis? ¿Qué queremos decir al pronunciar esas frases con tanto fervor y emoción?

Un brindis tiene varios significados, desde manifestar el bien que se desea a alguien o la satisfacción por algo, hasta dedicar una victoria o triunfo. También entraña el verbo brindar el ofrecimiento voluntario a ejecutar o hacer algo. Todos son significados aceptables y aceptados por el sentimiento legionario. La satisfacción de ser, servir, como Dama o Caballero Legionario, sentirse legionario y compartirlo; honrar y recordar las hazañas legionarias dedicándoselas a España, los triunfos en combate, en la vida y en la muerte. Y por último ser voluntario para cualquier servicio, mostrar que aquí estamos, paso al frente, cual legionario. Ese es el sentido del brindis que se manifiesta en las conocidas frases que pronunciamos:

¡Estamos todos!

Grito que une, reúne, en unidad legionaria, de acuerdo con nuestro Credo fundacional. Estamos todos es el grito de ¡A mí la Legión! No abandonar jamás a un hombre, de juramento entre cada dos hombres, unión y socorro. Desde el hombre solo hasta la Legión entera. Llamada al honor. ¡Estamos todos!

¡Estamos! Respondemos con grito seco y duro; con una sola voz.

¡Cual legionarios!

Con disciplina. De nuevo el Credo: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Sin quejarse de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño. Hará todos los trabajos…, hasta caer reventado. Cual legionarios. ¡Cumplimos!

¡A las mujeres! Siempre y hasta siempre. La legión ama a su Patria simbolizada en la Bandera. Síntesis final del Credo. Mi Patria mi Bandera. Será la más gloriosa. Y en el pecho una carta de una divina mujer.

España, mi bandera,  que envuelve a todos los míos, a mi familia, a la familia legionaria, a todos por los que dispuesto estoy al sacrifico de mi vida. La Legión. Ese es el sentido profundo y la razón por la que

¡Amamos! Sí. España, la Bandera, la Legión, son los amores de las Damas y Caballeros legionarios.

¡Pero ante todo!

Seca la voz, el deseo ardiente, atento al cornetín, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Sed de combate, de acudir al fuego, sentir que no es tan horrible como parece. Beber del espíritu de la Legión hasta vaciar la copa; con todas sus consecuencias. No es tan horrible como parece.

¡Bebamos!

El brindis legionario

¡Estamos todos!

¡Estamos!

¡Cual legionarios…!

¡Cumplimos!

¡A las mujeres!

¡Amamos!

¡Pero ante todo…!

¡Bebamos!

Ese es para mí el significado y sentimiento de un brindis que va más allá de una rutina. Camino de convertirse en un ritual hay que darle el sentido profundo que cualquier acto legionario debe tener y hacerlo con la habitual alegría legionaria.

Así termino sin olvidar lo más sagrado. Al finalizar el brindis es preceptivo dar los gritos legionarios que forman parte de la más profunda tradición legionaria. Los enunciaba nuestro fundador teniente coronel Millán-Astray:

“Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados”.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

 

 

PREMIOS EJÉRCITO 2023 General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hace unos días se ha celebrado la gala de entrega de los Premios Ejército, una ceremonia ya clásica en nuestro Ejército de Tierra, pero, les soy sincero, a la que nunca he sido invitado ni tampoco he participado por lo que desconozco sus interioridades. No me gusta hablar de lo que no conozco a fondo, pero este año ha circulado por las redes sociales un vídeo con una coreografía que en en algunos casos ha sido muy criticada y dada la repercusión e importancia del momento me atrevo a comentar la Gala en su conjunto y la coreografía en concreto.

Para ello he visto, pensado y repasado, el vídeo de la Gala que, para mejor opinión, acompaña este artículo.

De entrada el conjunto de la Gala de entrega de los Premios Ejército me ha parecido impecable y muy acertado traer a colación el 125º aniversario de los hechos históricos de 1898 y los 150 años de la entrada en filas de Santiago Ramón y Cajal, dos efemérides con las que rinde homenaje a cuatro siglos de gestas españolas y a la Sanidad Militar de Campaña. Es el recuerdo a nuestra historia que nunca el Ejército debe olvidar, con más obligación que ninguna otra institución, y a lo que debe guardar fervor, admiración y cariño.

Por otro lado es conveniente destacar las palabras del Jefe de Estado Mayor del Ejército, General de Ejército Amador Enseñat, porque el momento militar es muy delicado para los Ejércitos de Occidente y debe ser una demanda social saber qué hacen nuestros ejércitos, cuál es su futuro y cómo se contempla el actual estado de nuestra defensa, preocupante, donde por un flanco, el oriental, la guerra está las puertas de nuestra civilización y cultura y por otro, el sur, la amenaza aumenta cada día. Una sociedad responsable debe ser informada y estar al día de la situación de hoy y el mañana de nuestros ejércitos. Por ello y aprovechando este momento de gran repercusión social el JEME ha dado unas pinceladas breves pero claras de ese a dónde, por dónde, cómo y cuándo de nuestro Ejército de Tierra. El futuro de la Fuerza, la innovación tecnológica, la Logística de combate, la transformación digital y el nuevo modelo de liderazgo y gestión del talento. De todos estos puntos destaca lo que realmente hace creíble cualquier proyecto militar: el hombre. El combatiente. Con él sus valores. Es el elemento humano lo que destaca el JEME y en lo que habrá que volcarse ante este caótico horizonte que se vislumbra para unos ejércitos cada vez más comprometidos en su misión fundamental: la guerra.

No se debe tener pudor ni ser melifluo a la hora de afrontar el futuro porque si lo somos lo perdemos. Es por eso que en un marco como es la Gala de entrega de los Premios Ejército, un marco de Cultura y abierto a la sociedad civil agradezcamos que se nos diga alto y claro quiénes somos y para qué estamos. Los compromisos militares no son cosa de las academias militares y centros de formación, sino que debe ser conocidos, reconocidos y compartidos por toda la sociedad.

Han existido por las redes sociales algunas críticas a una escenificación de un grupo musical que en la Gala, sin emblemas ni insignias militares, solo con uniforme de campaña, han llevado a cabo una coreografía que, guste más o menos, entra dentro de la corrección y modernidad artística, un punto de vista que agranda las posibilidades representativas de lo militar desde la imaginación y la interpretación. Quizá un mundo inexplorado que pudiera serlo con éxito. No es la primera vez que se representa algo así y en todos los actos internos militares existen cosas parecidas y en ocasiones con menos arte que el representado en esta coreografía. A mí, con todo el respeto a otra opinión, me ha gustado.

En definitiva una Gala de muy alto nivel que he visto en vídeo y califico de impecable.

Si hubiese asistido supongo que mi opinión sería incluso más favorable.

Enhorabuena a mi Ejército y en especial a los premiados y organizadores.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

3 julio 2023

Gala Premios Ejército 2023