LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. «ES PREFERIBLE PINTAR LOS BARCOS QUE MONTARLES CAÑONES». Rafael Dávila Álvarez

El acorazado Jaime I

 La Guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto  

Hoy dedicaré el artículo a dar una breve explicación del gran error cometido por el ministro de Marina de la República, Indalecio Prieto, al abandonar el bloqueo del Estrecho.

La participación de la Marina de Guerra española en los comienzos de la guerra civil suele ser bastante desconocida a pesar de su decisiva intervención. Muchos no entienden que estando en poder del bando rojo la mayor parte de los buques de guerra, se permitiese el paso del Estrecho por las tropas de Franco.

Los contactos iniciales entre los organizadores del alzamiento y los mandos de la Marina fueron escasos y en principio le encomendaron un papel pasivo, «primero el de impedir el traslado de las Fuerzas del norte de África a la Península, en caso de que el gobierno pensara servirse de ellas —como lo hizo en 1932—, en el segundo plan, por el contrario, que garantizara su transporte» (CN. Enrique Manera, del Servicio Histórico Armada.  Alzamiento y Revolución en la Marina, editorial San Martín).

La guerra en la mar tuvo una decisiva importancia, no siempre tenida en cuenta, ya que la economía española dependía de la posibilidad del acceso a los puertos con los suministros necesarios para alimentar la guerra y atender a la subsistencia de la población. La mar va a jugar una baza decisiva en la contienda. A su mando un hombre excepcional: el almirante Francisco Moreno y Fernández, jefe de la Flota Nacional.

La historia de la Marina española desde la llegada de la República en 1931 bien puede resumirse en la frase pronunciada por uno de los numerosos ministros que tuvo la Marina: «Es preferible pintar los barcos que montarles cañones». Ese era el espíritu que les movía.

Al proclamarse la República la flota española estaba en un proceso de favorable evolución y contaba con 2 acorazados, 5 cruceros y 3 cruceros en construcción, 15 destructores y 12 submarinos. La República hizo lo posible por paralizar el programa naval y atacó a la disciplina y unidad del personal cuando, aunque con escaso material, era una Marina de gran calidad comparable al de otras europeas. La llegada de la República supuso una paralización de todo el proceso de inversión de los programas navales. La última fase había sido aprobada por Ley de julio de 1925 y en ella se autorizaba a la construcción tres cruceros de 10.000 toneladas, tres destructores de 1.600 toneladas, 12 submarinos  de mil toneladas, 2 buques tanques y otras unidades menores así como de fuerzas aéreas embarcadas, minas y diversas instalaciones en las bases, talleres, polvorines etc. El importe era de 877 millones.

Al comenzar la Guerra Civil el 80% de la Flota quedó en manos de los rojos. Fue asesinado el 40% del escalafón de Marina quedando detenidos un 20% de sus jefes y oficiales en cárceles y campos de concentración de la zona roja.

Del lado nacional quedaron los Cruceros Canarias y Baleares, en construcción, el viejo acorazado España, el Almirante Cervera y algunos buques menores.

La Escuadra era clave para poder asegurar los abastecimientos y transportar el Ejército de Franco a la Península. Todo dependía del Ejército Expedicionario de África. Como hemos dicho la mayor parte de los oficiales fueron asesinados en los primeros momentos y quedó la Flota sin la necesaria dirección de conjunto y disciplina de combate.  Los buques eran dirigidos por Comités de cabos y marinería que sometían a votación las decisiones creando una situación insostenible desde el punto de vista estratégico.

El ministro de Marina José Giral había ordenado en un principio mantener el control del Estrecho, aunque era un subalterno del Cuerpo de auxiliares, Benjamín Balboa, quien daba instrucciones a las tripulaciones que aceptaron el bloqueo desplegando la Flota en el Estrecho.

El general Franco había logrado pasar algunos efectivos, a todas luces insuficientes, aunque sirvieron para mantener el espíritu de lucha y la fe en la victoria alimentando las esperanzas de las fuerzas peninsulares. Desde Ceuta, con gran audacia, en la noche del día 18 se logró transportar a Cádiz y Algeciras al I Tabor de Regulares al mando del comandante Oliver, y el 2º escuadrón desmontado del capitán Sanjuán; el día 19 al II Tabor de Ceuta del comandante Amador de los Ríos.

La Escuadra roja se presentó en el puerto internacional de Tánger y, aunque se remitió nota de protesta ante la Comisión Internacional denunciando el abuso y quebrantamiento de la neutralidad, no se obtuvo resultado hasta el día 23 en que burlando a la Comisión Internacional y al Comité de Control de Tánger sustituyó sus navíos por torpederos y submarinos dominadores del Estrecho desde la base de Málaga.

En la mañana del día 30 se transportaron por vía aérea 20 legionarios al mando del teniente Gassols y otros 20 por la tarde con el comandante Castejón. Así sucesivamente y con un total de 22 aviones se pusieron en la Península hasta fin de julio 837 hombres.

El general Franco en junta de jefes deliberó sobre la necesidad de lograr el transporte marítimo con fuerzas y elementos suficientes y contando con protección aérea. La decisión se ejecutó el 5 de agosto desembarcando en Algeciras dos batallones y parte de otro, una batería de 105mm., cuatro morteros, material de transmisiones y municiones. Continuaron los transportes en los meses siguientes. En agosto, y a partir del día 5, un total de 8.453 hombres con su armamento; 9.732 durante septiembre; 2.300 en octubre que con los transportados en julio se formó un pequeño ejército de unos 24.000 hombres que desde Sevilla pudo ir avanzando hacia Extremadura y Madrid equipado de artillería y aviación.

Especial mención tiene la actuación de la tripulación del cañonero Dato con su comandante don Manuel Súnico y Castedo al mando y que fue recompensado con la Medalla Militar individual. El insignificante cañonero tuvo que dar escolta a las motonaves Ciudad de Ceuta, Ciudad de Algeciras, al Aranco, Benot, y Kert. En pleno Estrecho se encuentra con el Destructor Alcalá Galiano que pudo evitar el paso del Estrecho de las tropas de Franco si no es por la valiente actuación del Dato que a pesar de su manifiesta inferioridad se enfrentó al destructor que huyó sin presentar combate con cobardía y sin honor.

Indalecio Prieto se preguntaba con su habitual retórica.

—¿A dónde van esos locos?, pregunta al juzgar ahora la actitud de los sublevados.

Esos locos solo tienen Marruecos y algunas ciudades y pueblos aislados, salvo Castilla la Vieja; en África hay 32.000 soldados que no pueden cruzar el Estrecho, bloqueado por la Escuadra. La aviación, en su gran mayoría, está con la República. El número de soldados con que cuentan en la península los sublevados es solo de 13.000. En total, con los de África 45.000 soldados.

Va a ser precisamente Indalecio Prieto quien cometa el gran error de liberar el Estrecho. Al constituirse en septiembre el nuevo Gobierno con Largo Caballero a la cabeza, Prieto es nombrado ministro de Marina y sin pensarlo dos veces envía el grueso de la Flota al Cantábrico a luchar contra los nacionales, el crucero Almirante Cervera y el viejo acorazado España, estando de acuerdo con ello los Comités de marinería. El Estrecho quedó desbloqueado y los nacionales con mayor visión estratégica enviaron al Canarias, ya en servicio, y el Almirante Cervera. Solo faltaba enfrentarse en combate y así ocurrió el 29 de septiembre en el combate de cabo Espartel en el que los barcos nacionales hundieron al Almirante Ferrándiz y con graves daños al Gravina consiguiendo el dominio completo del Estrecho. El paso estaba libre y las tropas de refuerzo a la península alcanzaron el necesario flujo para llegar a Madrid. El error de Prieto pudo significar la pérdida de la guerra..

El 29 de septiembre de 1936 los cruceros nacionales Canarias y Almirante Cervera lograron ahuyentar a la escuadra roja del Mediterráneo después de hundir al destructor Ferrándiz y averiar al Gravina. Una huida inaceptable y de ineptos como la definiría el almirante ruso Nikolái Guerásimovich Kuznetsov.

Se veía venir. No podía ser de otra manera cuando las cosas habían empezado con ejemplos de indisciplina y crueldad como el del acorazado Jaime I.  La dotación del acorazado envía a la superioridad el siguiente telegrama.

—Hemos tenido seria resistencia con jefes y oficiales en servicio, venciéndoles violentamente. Resultaron muertos un capitán de corbeta, un teniente de navío, un alférez, un cabo artillero, dos marineros. Rogamos urgente instrucciones sobre cadáveres.

El ministro de Marina responde:

—Con sobriedad respetuosa den fondo a los cadáveres anotando situación. El día 21 de julio de 1936, sobre las 10 horas, serán arrojados al mar, guardándose el protocolo de rigor.

Perdieron la guerra en la mar.  Porque allí, como dice el CN. Enrique Manera en el prólogo al libro Alzamiento y revolución en la Marina, «Hace falta una sociedad difícil, jerarquizada, en donde la convivencia está basada en la confianza mutua, la reglamentación de los usos y costumbres navales, el sentimiento íntimo del cumplimiento del deber, así como del convencimiento de que se forma parte de una gran familia animada por un fin noble y generoso, el servicio a la Patria en la mar, todo ello dentro de una disciplina rígida, muy exigente en todos su niveles».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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ESPADAS PARA LA LIBERTAD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La espada de Alejandro Magno estaba en el entendimiento, aunque la empuñase a caballo.

Alcibíades es un personaje que despierta en mí una gran curiosidad de índole militar, insatisfecha e inexplicable. Nunca he sabido el juego que se traía entre manos, si político, militar, o económico, pero de lo que no tengo ninguna duda es de su capacidad, inteligencia y dotes embaucadoras.

Es un personaje socrático y platónico lo que resulta una garantía por encima de mentiras y verdades subjetivas (la verdad es la subjetividad en Kierkegaard, pero eso será tratado otro día). Sobrino de Pericles y hoplita, credenciales que envidio y elevan su ya alto prestigio hasta hacerle un personaje de tal talla que llega a ser incomprensible. Hoplita, general o político, siempre fue él mismo sin dejarse llevar nada más que por su sabiduría. Quedan pocos ejemplos como el suyo, pero abundan los que quieren jugar a su semejanza y se quedan entre mitad chivato, mitad político, algo que alcanzan por la rama del estratego que nunca fue hoplita. Es un acertijo difícil, pero alguno me entiende.

Dicen que Alcibíades le cortó el rabo a su perro, para que se hablase de ello, no de otras cosas. La técnica se puso de moda y nos ponían fútbol y toros televisados (gratis) cuando las cosas estaban revueltas. No lo recuerdo, pero confieso que me gustan los toros y el fútbol y siento que se haya encarecido tanto que solo pueden asistir socialistas y podemitas, además a los palcos y barreras.

No es eso lo peor, sino el uso de la técnica de Alcibíades, que a cualquier chucho le cortan el rabo para que se hable de ello y no de lo verdaderamente trascendente. Hoy el perro y su rabo son los medios de comunicación, redes sociales, donde todos miran, no aprenden nada, ni nada ven de lo que ocurre.

Corte de rabo que desde la Mareta nos han hecho (y difundido) a todos los españoles este verano, a dictado, uno más, del veraneante del palacio real que fue.

Para evitar que pensemos en cosas tan raras como la libertad, el honor y el valor, la honradez y honorabilidad, nos cortan el rabo (de cualquier can) y usan para ello una espada que como todos ustedes saben fue el arma que acabó con las ataduras gordianas.

El arma individual más noble y conocida es la espada, la de la lucha cuerpo a cuerpo a la distancia que la vista te permite, la esgrima de bayonetas en el momento cumbre de la acción, cuando se enfrentan cara a cara los combatientes.

Pero mejor que la espada es el entendimiento y no el engaño ya que espadas hay traidoras o que pierden el sentido y razón como en un momento le ocurrió a Áyax. En su locura de mando desenvaina sin razón y sin honor y a mandobles acaba con el rebaño. Todo por las armas de Aquiles. La historia la tienen en Áyax de Sófocles, magnífica lectura para el verano ardiente.

Los catafrailes son unos inútiles que no sirven para el combate y ni que decir tiene el peligro que suponen metidos a políticos. Sobre todo cuando son ellos los que reparten las espadas y ciñen a los fieles estrategos con asiento a la luz y lumbre. No está hechas las armas para que cualquier desaprensivo las use y menos las reparta. Luego ocurre lo inevitable.

Así compran y compran todo, títulos y espadas, para un titular, para un desfile. O una ceremonia. Incluso las compran para la guerra, aunque sean de segunda mano o inservibles.

¡Qué casualidad! que los que más hablan de libertad y se oponen a ella blanden ahora una espada como ejemplo de lo que combaten: la libertad.

La técnica de cortarnos el rabo para que no hablemos de lo que preocupa, y que ya está aquí, se descubrirá pronto, cuando ya no hay remedio. Será el momento de las espadas.

Por la libertad.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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11 agosto 2022

FURTIVOS DE LA POLÍTICA. EL LEGIONARIO QUE ENGAÑÓ A FRANCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tener un amigo es un tesoro. Es costumbre española que el amigo, no pocas veces, se confunda con el conseguidor. Don Jacinto Benavente lo puso en boca de Crispín en Los Intereses Creados: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

En los años cincuenta no había casi coches en España y los que había eran de importación lo que requería una licencia especial y numerosos trámites burocráticos para conseguir un flamante Ford, Citroën o Fiat. Pero, como casi siempre, quedaba el recurso del amigo, en aquellos momentos, en este caso concreto, el amigo debía ser el mismísimo ministro. Para conseguir ser poseedor de una de aquellas maravillas automovilísticas era imprescindible, además de dinero, tener un papel firmado por el ministro del ramo y si no, no había coche. El ministro de Comercio, el de la firma necesaria, era don Manuel Arburúa, Manolo para los amigos. Como es lógico el ingenio español que todo conoce y a todo bautiza, no dejó de hacerlo con los coches de aquella época:¡Gracias Manolo! Así llamaron a los vehículos que entonces circulaban por España. No creo que nadie tuviese en aquellos momentos más amigos que el señor ministro Arburúa. Franco debió de tener mucha gente alrededor, pero amigos creo que pocos, eso sí alrededor hubo muchos intereses, aunque no era fácil sacar provecho del Palacio del Pardo. Cuando menos te lo esperabas un motorista aparecía en tu casa con un sobre que dentro llevaba el agradecimiento por los servicios prestados.

Pero sé que hubo alguien, un humilde legionario, que fue más astuto que aquellos visitantes del Pardo y se llevó al Caudillo al huerto con astucia y elegancia. ¡Lo que no haga un legionario…!

Venía Franco de una cacería celebrada en alguna finca de Jaén cuando se realizó un alto técnico en conocida venta de Despeñaperros. El despliegue de curiosos y las medidas de seguridad no impidieron a un viejo legionario acercarse hasta el ayudante del Caudillo para expresarle sus deseos de saludar a su antiguo jefe de la Legión. El ayudante, antiguo legionario también, cuando ya Franco iba a meterse en el coche y emprender de nuevo el viaje se acercó a comentarle el hecho mientras señalaba al legionario que esperaba discretamente apartado. Franco lo reconoció de inmediato, incluso recordó su nombre, y con un gesto de la mano le invitó a  acercarse.

(El propio ayudante me contó esta historia).

-No podía creerme lo que veía: Franco indicaba al legionario que entrase en el vehículo y los dos sentados en la parte posterior charlaron durante unos minutos.

Algunos recuerdos de aquellos tiempos, miradas de entrañables aventuras y riesgos africanos, nombres y empleos casi olvidados, muy pocos minutos, pero contaba el ayudante que se veía a Franco feliz con aquel hombre que avivaba sus recuerdos legionarios. Terminaba la conversación, había que despedirse.

-¿Te va bien la vida, necesitas algo?

-Nada mi general. Se lo agradezco mucho. No se moleste por mí. Estoy bien, no me puedo quejar, pero ya que Vuecencia me lo ofrece me gustaría pedirle algo para un amigo. Si no fuese por la amistad…

-Dime, dime, no te cortes; ¿es un familiar…?

-No mi general. Se trata de un guardia civil aquí destinado y que es de Melilla donde tiene a toda su familia. Se encuentra muy solo tan lejos de ellos y ya sabe lo difícil que están las cosas para poder traérselos a vivir aquí, porque además sus padres son muy mayores.

Franco sin dudarlo llamó al ayudante y le hizo tomar nota del nombre del guardia civil. En menos de dos meses aquel número de la benemérita estaba presentándose al Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

-¿Pero tú quién eres que desde El Pardo han dado orden de tu destino a Melilla?

-No soy nadie mi teniente coronel, yo estaba feliz en mi destino en Santa Elena y de repente me he visto aquí destinado sin yo pedirlo.

-¿Pero qué me dices? ¿No tienes aquí a tu familia?

-Yo mi teniente coronel es la primera vez que piso Melilla, que no sabía ni donde estaba.

Al final la historia quedó descubierta. El legionario era un furtivo sin remedio al que aquel guardia civil llevaba persiguiendo noche y día sin dejarle en paz. La solución era mandarlo mientras más lejos mejor.

Y entre legionarios…

Les he contado esta historia varias veces, pero creo que conviene recordarla cuando vemos que aquí, a lo que se ve y se oye, no se gobierna sino que el Gobierno, el que gobierna, se ha convertido en una agencia de colocación.

Furtivos de la política que colocan y descolocan para sus particulares cacerías.

Gobiernan no para llevar adelante el proyecto llamado España sino para crear intereses: los suyos.

Furtivos de la política. El resto, a los que vigilan, lejos, mientras más lejos los manden, mejor.

Si es posible, si les queda aún memoria sin manipular, recuerden como son las cacerías de ahora: ministro, juez y parte. Aquel día quedó escrito todo sobre nuestra reciente historia. Vendrán días de gloria… Como aquellos.

El tiempo inapelable.

<<Muchos los portatirsos, pero pocos los bacantes>>.

Que más da si ya hasta la memoria hemos perdido: manipulada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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EL PAZO DE MEIRÁS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pazo de Meirás

Publicado el 5 septiembre 2020

Pues que les voy a contar. Lo saben ustedes. La historia se ha abierto y entre plumillas, juececillos, politiquillos y el virus loco del desconocimiento que lleva fabricando, hace años, catedrales de odio e incultura en España, se está redactando otra historia que nada tiene que ver con la rigurosidad, para bien, mal o regular.

Al margen de lo que me parezca la actitud de la familia de Franco, que quizá debiera haber adivinado lo que se avecinaba (y andar prestos e imaginativos), el problema de fondo que tenemos encima, tiene mucho que ver con las libertades. Lo diga Agamenón o su porquero.

Puestos a revisar propiedades y contratos hagámoslo con todas y todos, sin dejar una o uno por desempapelar. Hectáreas y títulos unidos a ellas, en premio a sus hazañas, casi todas de guerra, palacios y horizontes.

La historia está llena de regalos y prebendas. Pero…

¿Tendrá el Duque de Alba que devolver el Palacio de Liria, el de las Dueñas y tantos otros?

Y así. Entre otras cosas, títulos de otro tipo, más suculentos y también hereditarios.

Puedo hablar de épocas presentes, pero me iré a la historia.

Viene al caso, por si los jueces quieren hacerse eco, el de Sir Wellington en la batalla de Vitoria. Lo expliqué en este artículo que les adjunto.

Hoy es conveniente recordar el tesoro artístico e inmobiliario que se llevaron los ingleses y que aún allí, y aquí, permanece.

Las Cortes españolas, <<a propuesta de don Agustín de Arguelles, concedieron a lord Wellington, para sí, sus herederos y sucesores, el sitio y posesión real conocido en la vega de Granada bajo el nombre de Soto de Roma, con inclusión del terreno llamado de las Chanchinas, dádiva generosa, de rendimientos pingües>>, que Lord Wellington aceptó.

Pero no quedaron ahí los generosos obsequios.

El Libertador de España como llamaron a Lord Wellington, una nominal hipérbole sin duda, fue obsequiado en numerosas ocasiones, dos de ellas con valiosos cuadros de la colección Real española. Según datos del Museo Nacional del Prado la primera vez fue el 15 de agosto de 1812, tras la victoria de ­Wellington en la batalla de Salamanca y su entrada triunfal en Madrid, cuando la regencia española agradeció sus servicios con doce pinturas del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Fue en el equipaje del rey José donde apareció un inaudito botín. Siguiendo con los datos del Museo del Prado allí se encontraron documentos de Estado, varias cartas de amor, un orinal de plata y más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados. Fueron llevadas a Londres por orden de Wellington catalogándose por la National Gallery en una lista de ciento setenta y cinco sustraídas de la colección real española por el rey José que pretendía llevarse a Francia. Wellington con caballerosidad ordenó devolver sin dilación las pinturas al repuesto rey de España Fernando VII; no recibió de este respuesta alguna. En 1816 envió una carta al conde de Fernán Nuñez, representante español en Inglaterra, para ponerse de acuerdo en la devolución  de las pinturas. La contestación de la Corte al fin llegó: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El “regalito” consistió en ochenta y tres pinturas de las cuales, según el Museo del Prado, <<se pueden rastrear el origen de cincuenta y siete gracias a los inventarios reales>>.

No son obras menores, sino valiosos tesoros españoles que pueden figurar entre las más destacadas obras de todos los tiempos.

La Última Cena, de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica; una Sagrada Familia, de Giulio Romano, antaño atribuida a Rafael; Orfeo ­hechizando a los animales, de Padovanino, y Oración en el huerto, de Correggio. Otras obras maestras son la minuciosa ­Judith y Holofernes, de Elsheimer, y el imponente Aguador de Sevilla, de Velázquez.

¿No lo sabían ustedes? Pues sepan que las mejores pinturas del Apsley House de Hyde Park Corner, que fue residencia del Duque de Wellington, fueron —creo que deberían seguir siéndolo— de la colección real española.

El triunfo en La batalla de Vitoria no es motivo para que una gran colección de pintura, propiedad de España, permanezca en Londres como regalo a un general que ganó una batalla. Nunca se debió regalar y menos aceptar el regalo. Ahora aguantamos el sarcasmo británico cuando hablan del The Spanish Gift.

Obras de Velázquez, Goya, Juan de Flandes, Tiziano, Ribera, Murillo, Claudio Coello, Giulio Romano, Guercino, Guido Reni, Van Dyck, Jan Steen, Jan Brueghel el Viejo…, forman parte del Spanish Gift.

A ver si hay algún juez que se atreve con ello.

Del derecho a la propiedad veremos, pero lo que vemos es que la libertad está condicionada y dirigida por los que más chillan. Solo chillan si el pastor levanta el cayado. El porquero lo ha hecho y reclama El Pazo de Meirás. El camaleón cambia de color.

Acabará siendo la residencia de verano del Pretendiente. Yo lo oKupaba.

Hay mucha más gente con recientes palacios (y títulos, nobiliarios o de los otros). A sus supuestos dueños les recomiendo que vayan preparando antecedentes y escrituras.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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LA FOTO REAL. Rafael Dávila Álvarez

El verano Real aguanta su vela

Comienza el veraneo oficial con la foto de Estado, de la sonrisa Real como símbolo de que los españoles se van a descansar en feliz armonía y merecido descanso.

Nada es verdad ni es mentira que todo depende del cristal con que se mira, pero de alguna manera el símbolo debe manifestar esa emoción colectiva tan esperada: las vacaciones. Simple, sencillo, hasta necesario para transmitir cierta tranquilidad.

Así fue en España; ahora no tanto; lo que no sabemos es si será; lo de la foto estival quiero decir. Los tiempos no nos sonríen

El comienzo del feliz verano oficial era esa instantánea familiar y casera; española. Ahora es dispersa, no en la residencia de los Reyes, Son Vent, sino que se elige en la Isla un lugar a visitar y desde allí se lanza la imagen. Al protocolo se le ha añadido la habitual recepción, pero en el Palacio de Marivent, que unos invitados aceptan y otros aprovechan para mostrar su falta de educación, incívica postura y agrio carácter.

La interpretación es libre, pero no fácil. Luego llega el presidente con y sin corbata, y no es fácil saber porqué y para qué esa reunión. ¿Tradicional? Creíamos que eso de la tradición ya no se estilaba.

Es un momento del año que alimenta a los medios de colores y facilita las portadas, aunque todos sabemos que este año falta papel o pantalla para recoger la nada colorida actualidad.

Ese símbolo veraniego, la España de vacaciones, la de la normalidad expresada en el posado Real, sonrisa de todos, tiene muy poco de real y resulta complicado asumir el mensaje de felicidad que de alguna manera representa.

¡Con lo felices que nos lo prometíamos después de superar el azote de la enfermedad del coronavirus! No es necesario entrar en detalles.

Personalmente me ha producido enorme tristeza el conjunto del protocolo que inicia las vacaciones de España y sobre todo he percibido un indefinible sentimiento de ingratitud, por lo que de ello no hablaré. Sin entenderlo lo entendemos todos.

Por mucha sonrisa, color y belleza que la imagen difunda no refleja lo que pretende ni es símbolo de la emoción colectiva de los españoles que se enfrentan a uno de los momentos más críticos de su reciente historia, tanto que incluso podemos estar llamados a desaparecer como nación y con ello los símbolos representativos de esa unidad que, a pesar de todo, se sobreponen con una sonrisa. Obligada, también necesaria, pero incompleta y con aspectos difíciles de entender y por tanto asumir.

España es una nación triste, enfrentada, dividida y la foto más apropiada es la de una mueca grotesca. En blanco y negro, sin movimiento, amarillenta y cortada.

Al posado Real le falta la mitad y a la recepción un cuarto de foto. Ambas incompletas.

La instantánea Real está muy lejos de la realidad de España y las ausencias son más representativas que las presencias.

Sin duda la foto del verano Real aguanta su vela, en momentos de tormenta por un lado y al pairo por otros.

Todo está lleno de silencios e incógnitas entre media España que veranea en un extremo y otra media en el extremo opuesto.

Rafael Dávila Álvarez

8 agosto 2022

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HIROSHIMA. SOL, SILENCIO, OLVIDO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A tanta luz sucedió la oscuridad absoluta; que permanece. Los que la vivieron no han querido que se sepa lo que les cegó, y su silencio es una incógnita que no se atiene a nuestra razón porque solo ha existido para ellos, lo oscuro, algo así como el infierno con el que de niño te asustaban, pero de verdad. Sucedió en Hiroshima.

Hiroshima. Sol, silencio, olvido.

Es el libro, estremecedor, de Ana Arias y Fernando Palmero.

Dijo Obama en su visita a aquel pasado: «Era una mañana clara y sin nubes, la muerte cayó del cielo y cambió el mundo».  Una pretensión: hacer poesía entre muertos sin caer en que aquello fue peor que la muerte.

No acertó ni una. Ni cayó del cielo ni el mundo ha cambiado. Era del corazón humano de donde salieron aquellas bombas y para nada cambió el mundo que prefirió olvidarlo. Hasta la próxima.

Lo que los escritores Ana Arias y Fernando Palmero plasman en su libro es un denso viaje por el más atroz momento que la historia del ser humano ha provocado en la Tierra.

El formato delicado de la editorial Confluencias cabe en una mano, pero no hay corazón que sea capaz de albergar tan escalofriantes palabras. Estremece, aunque seas de granito. Una obra que convendría leyesen los grandes y los pequeños, la ONU y los maestros de Escuela. En estos momentos de máxima incertidumbre bien vendría. Lo dice un soldado.

Aquello que describen Ana y Fernando no tiene parecido en ninguna guerra anterior, y marca un nuevo paso hacia el abismo; al que vamos derechos. Nada era antes, ahora menos nada. No es descriptible. De ahí el olvido.

Para ganar una guerra no todo vale. Diga lo contrario quien lo diga. Las guerras no parecen dejar huella en el recuerdo: 1914 y 1939 se han perdido. Dos guerras donde parecía que el ser humano había enloquecido, pero repetía locura. Y lo volverá a hacer porque no hemos entendido nada.

Fue entonces, a partir de ese momento, Hiroshima y Nagasaki, cuando quedó validado un nuevo terror. Más sabiduría, también para el mal.

Ahora los campos de batalla se han trasladado a las grandes urbes donde se ha sembrado una semilla que crece en los lugares más insospechados. La guerra silenciosa por ahora se oye muy lejos, latidos mediáticos, pero puede que de nuevo quedemos cegados.

Alguien tiene la mano en la guadaña.

No hay soldados de uniforme, ni reglas de juego en esta guerra que si estalla será la última.

Viene muy a tiempo el trabajo infinito de Ana y Fernando que es un aldabonazo a nuestra indiferencia hacia el pasado, a lo que pasó, a lo que pasará, si no es que ya estamos en ello.

El horror de un fogonazo blanco: la luz mortal. El final.

Ello ocurrió, y será de nuevo, por abonar y regar cada día la fatídica semilla cuyo nombre todos conocemos.

Hay que agradecer a Ana y Fernando que suban el telón nuclear, colgante  de un fino hilo, que burdas manos intercambian como si de una joya o moneda de cambio fuese: el terror.

Todos somos culpables. Estadistas y políticos asumen una responsabilidad muy grande. Nosotros también. Olvido.

La ética de la guerra se impone. Ante lo que parece inevitable. Más necesaria la de la paz, que en definitiva conduce a la guerra por ese fino hilo más débil que el de la tela de araña.

Tanto que fuimos capaces de esconder el terror en una efímera flor de almendro:

Grabado en la piedra hace mucho,

Perdido en la arena movediza,

En medio de un mundo que se derrumba,

La visión de una flor.

El libro Hiroshima. Sol, silencio, olvido es un brote de almendro que esperamos florezca antes de que llegue la oscuridad del resplandor.

Está dedicado al Premio Cervantes don José Jiménez Lozano, in memoriam. 

Llegó una esperanza,

como una golondrina adelantada,

antes de cesar el hielo,

Y era un prodigio.

Mas sólo voló un instante,

cual un relámpago en la nieve,

y cayó muerta. ¿Cómo entierro

yo, ahora, una esperanza,

tan pequeña y con corbata roja?

La grulla de origami hecha por Sadako, una niña que murió de leucemia diez años después del destello, es uno de los símbolos de aquel instante.

Ni siquiera una esperanza.

«Bandada de grullas celestiales

ampara a mi hija bajo tus alas»

Tengamos el valor de afrontar el pasado con vistas al futuro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

5 diciembre 2021

PÁTER HUIDOBRO. CAPELLÁN DE LA LEGIÓN

FAVORES Y GRACIAS

Causa del Padre Huidobro

Rogamos comuniquen los favores recibidos en:

Causa del Padre Huidobro
Arzobispado Castrense de España.
Calle Nuncio 13.
28005 Madrid

padrehuidobro@arzobispadocastrense.com

Si quieren contribuir con la causa pueden hacerlo en:

Cuenta bancaria: BANCO DE SANTANDER
ES6700496791732116003209

Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

JUICIO AL AVARO Y AL TONTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Luego el verdadero método, cuando hay que mandar hombres, consiste en utilizar al avaro y al tonto, al sabio y al valiente y en dar a cada cual la responsabilidad en las situaciones que le convienen. No confiéis a la gente tareas que no pueden cumplir. Haced una selección y dad a cada cual responsabilidades adecuadas a sus cualidades>>.

Los tenemos. Avaros, tontos, sabios y valientes. No es necesario buscarlos, pero sí es necesario hacer la selección para asignar las adecuadas responsabilidades.

Hay dos irresponsabilidades especialmente graves:

-El abandono de España, de la unidad de España, un hecho constatado, en manos del independentismo.

-Los asesinos de la banda terrorista ETA enaltecidos, ocupando las Instituciones, gracias a un Tribunal Constitucional ad hoc, inspirado por el PSOE de Zapatero.

El resto de lo malo que acontece es consecuencia.

En cualquier país culto y civilizado el PSOE debería haber desaparecido del mapa electoral. Aunque solo sea por esto.

Está pasando ahora, hoy, con consecuencias muy graves: mañana.

Hay mucho más.

<<Sí, amigo; ser honrado, según anda hoy el mundo equivale a ser escogido uno entre diez mil>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Historia y costumbres del tratamiento y cortesía militar. Por Julio Serrano Carranza, coronel de aviación (R).

Historia y costumbres del tratamiento y cortesía militar.

 Según la RAE, la cortesía es demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien hacia otra persona, es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

En el ámbito de la milicia, el tratamiento y cortesía militar también tienen su propia normativa, que se traduce en el respeto mutuo y la reciproca consideración entre el subordinado y el superior jerárquico y a la inversa.

Si hacemos un repaso por los cambios lingüísticos del castellano a lo largo de su extensa historia, podremos apreciar que incidencia ha tenido en los tratamientos reverenciales o de cortesía y, por ende, en el tratamiento militar.

 EVOLUCIÓN DEL LATÍN AL CASTELLANO

Como bien explica Lola Pons, historiadora de la lengua y catedrática de la universidad de Sevilla, en casi todos los idiomas del mundo hay un tratamiento directo y otro indirecto utilizados entre las personas con las que nos relacionamos, conociéndose como un tratamiento reverencial.

El latín, como nuestra lengua materna, contaba con el pronombre «tú«, apareciendo en el siglo III la forma «vos». Esta forma es la que hereda el castellano para dar un tratamiento más reverencial o cortés que el «tú», que se utiliza para personas cercanas o en un entorno familiar.

Durante la Edad Media , desde el siglo XI hasta el siglo XV, podemos encontrar en múltiples escritos y documentos, el tratamiento de «vos» para dirigirse al rey, o bien los vasallos para dirigirse al noble. Incluso, el «vos» también era utilizado para referirse a una persona importante y de mayor edad en la familia.

A partir del siglo XVI, su uso cambia y aunque se sigue utilizando el «vos» como tratamiento de cortesía, se ha producido un “desgaste” que tiende a utilizarse de forma común entre iguales, perdiendo su tratamiento de cortesía reverencial.

A principios del siglo XVII el tratamiento «vos», se ha «depreciado» tanto que la sociedad necesita «crear» nuevos tratamientos para dirigirse de forma respetuosa a sus superiores, surgiendo términos como: «vuestra reverencia», «vuestra merced», «vuestra señoría», etcétera. Con el tiempo y su uso frecuente, algunos de dichos términos también llegarán a desgastarse, perdiendo su significado reverencial y de cortesía. De aquí tenemos la evolución de «vuestra merced» a «usted», que se extiende a partir del siglo XVII.

EVOLUCIÓN DE LOS TRATAMIENTOS DE CORTESÍA

Pero algunos de los tratamientos de cortesía anteriores también evolucionan a nuevas formas. Por ejemplo, «vuestra señoría” evoluciona a «usía» o bien «vuestra reverencia» a «vuecencia». Pero sólo una de ellas llegó a ser un pronombre que es el actual «usted». Su origen queda muy claro al ver cómo se abrevia el tratamiento de «usted» como «Vd.», con la uve de «vuestra merced».

El pronombre de tercera persona del plural «ustedes» terminó arrinconando a la forma «vosotros», siendo muy utilizado en Andalucía, Canarias y la mayor parte de los países hispanoamericanos, como expresión familiar y cercana.

TRATAMIENTOS Y CORTESIA MILITAR

Desde el saludo militar hasta los diferentes tratamientos que corresponden a cada uno de sus miembros, conforman una conducta que, como señalan las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas en vigor, “constituye la expresión más sincera del respeto mutuo, disciplina y unión espiritual entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas”.

En la evolución del lenguaje y, por ende, del tratamiento y cortesía, han existido muchos cambios, en la mayoría de las ocasiones, asociados a un momento histórico, enclave geográfico o bien coincidiendo con la proclamación de un nuevo monarca.

En este breve artículo, vamos a intentar dar una contestación a las causas que originaron dichos cambios, sin caer en la tentación de recurrir a las consabidas respuestas de “siempre se ha hecho así”, o bien la más aclaratoria, pero en versión negacionista, “nunca se ha hecho así”. Es lo que ocurre con los llamados “bancos pintados”. Es decir, órdenes o procedimientos que, si bien en su día fueron efectivos y hasta necesarios implantar, en la actualidad han perdido su razón de ser, careciendo de sentido y de justificación su continuidad. Sin embargo, lamentablemente, algunos aún perviven entre nosotros y su uso diario está más que aceptado, sin que nadie ponga reparo en ellos. Tal vez por dejadez, falta de iniciativa o temor al cambio, o bien por un conformismo pernicioso que deberíamos evitar.

CASA DE AUSTRIA

En los tiempos de la casa de Austria, el tratamiento militar, en el formalismo que nos ocupa, era de tal manera que el subordinado se dirigía al superior jerárquico con el prefijo de “señor” (señor capitán, señor comandante, etc.) o bien con el termino de vuestra excelencia o vuecencia, para el caso de los generales, almirantes o maestres de campo. Del mismo modo, el superior jerárquico también tenía la obligación de tratar con respeto y consideración al subordinado, mediante el tratamiento de usted.

Así viene reflejado en algunos de los artículos de las reales ordenanzas de Carlos III, promulgadas en el año 1768 como marco de actuación, comportamiento, y derechos y deberes de los militares del reino de España. Estas reales ordenanzas, con pequeñas modificaciones estuvieron en vigor hasta el año 1978, en donde fueron sustituidas por las ordenanzas de S.M. el Rey Juan Carlos I.

Así, podemos leer lo siguiente en algunos de sus diferentes títulos:

Art. 27. “Los Cabos en su trato con los Soldados serán sostenidos, y decentes; dará a todos el Usted; les llamará por su propio nombre, y nunca se valdrá de apodos, ni permitirán que los Soldados entre usen de voces, ni chanzas de mala crianza”.

Art. 7. “El Sargento tendrá con los Soldados, y Cabos un trato sostenido, y decente; dará a todos el Usted: no usará, ni permitirá familiaridad alguna, ni permitirá familiaridad alguna, que ofenda a la subordinación: será exacto en el servicio, y se hará obedecer, y respetar”.

CASA DE LOS BORBONES

Con la llegada a España de la Casa de Borbón y la proclamación del rey Felipe V en el año 1700, sucediendo al último rey de la dinastía de los Austrias, Carlos II, quien había muerto sin heredero, se van a llevar a cabo significativas transformaciones, tanto en la organización como en el tratamiento militar en sus ejércitos y armada.

El nuevo ejército que se fue formando, comenzó a destacarse por su carácter permanente y profesional. Además, se originó una nueva organización administrativa basada en un sistema disciplinado y centralizado. También se introdujo un nuevo modelo de instrucción en la infantería con el uso del fusil y la bayoneta en lugar del antiguo mosquetón, se perfeccionaron los servicios de acuartelamiento, intendencia y transporte, entre otros.

Estas reformas inspiradas en el modelo francés, llevó a suprimir los tradicionales tercios por la estructura de brigadas, regimientos, batallones, compañías y escuadrones. A partir de ahí, el ejército se dividiría en cuatro cuerpos: infantería, caballería, artillería e ingenieros, como permanece en la actualidad.

En aquella época, el tratamiento protocolario entre militares era el de “señor” seguido del empleo militar correspondiente.De igual modo, el tratamiento entre militares en otros ejércitos europeos corría la misma suerte. Como por ejemplo en Italia, con la expresión “signore capitano”, “signore colonnello”, etc.  Sin embargo, en el Reino Unido el tratamiento de “señor” quedó limitado a los superiores jerárquicos de grado superior.

Por otro lado, en Francia se llevó a cabo una modificación lingüística digna de reseñar y que, a la larga, afectaría también a los ejércitos españoles. La expresión de tratamiento militar era “monsieur”, seguida del empleo militar correspondiente, por ejemplo, “monsieur le capitane”. Esta expresión resultaba excesivamente larga para el uso habitual, por lo que “monsieur” se abrevió por su equivalente “mon”. De ahí, que la nueva expresión, “mon capitaine” se consolidase rápidamente, como un formulismo en el argot militar más práctico y efectivo.

Este nuevo formulismo en el tratamiento militar, lo traerían los franceses a España con la llegada de la Casa de Borbón, siendo una de las muchas innovaciones implantadas por el nuevo monarca y sus consejeros en los ejércitos y armada españoles. La peculiaridad surge al ser popularizada dicha expresión en el ámbito militar, ya que el “mon” sufriría una transformación al castellano de “”, como pronombre posesivo, en una traducción muy libre a la vez que incorrecta, y que aún sigue en vigor.

TRATAMIENTOS DE CORTESIA A LOS MIEMBROS DE LAS FF.AA.

En las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, aprobadas por el Real Decreto 2945/1983 de 9 de noviembre, entre sus artículos que la conforman se encuentran los siguientes:

Art. 287.Todo militar que deba dirigirse de palabra a un superior se cuadrará ante él, le saludará y le dirá «a la orden de (tratamiento), mi (empleo del superior)» cuando tenga tratamiento de excelencia o señoría y «a sus órdenes, mi (empleo del superior)» cuando tenga el de usted, quedando luego en la posición de firmes mientras no se le indique otra cosa; al despedirse se cuadrará, empleará la fórmula «ordena (tratamiento) alguna cosa, mi (empleo del superior)» y volverá a saludar.

Art. 301.Todo militar recibirá, tanto de palabra como por escrito, el tratamiento que tenga legalmente reconocido por razón de la dignidad, autoridad, empleo o cargo y condecoraciones que posea. En el ámbito militar sólo se emplearán los tratamientos señalados en este título. En sus relaciones con autoridades civiles el militar les dará el tratamiento que legalmente les corresponda.

Art. 305.En mensajes cursados entre componentes de las Fuerzas Armadas por asuntos del servicio se omitirán los tratamientos.

En los manuales de cortesía, como siempre, nos encontramos una descripción más minuciosa sobre el tratamiento que deben recibir en este caso los integrantes de las FF.AA.:

Excelentísimo Señor. Generales de los ejércitos y almirante de la Armada, tenientes generales y almirantes, generales de división y vicealmirantes, generales de brigada y contraalmirantes.

Ilustrísimo Señor. Coroneles y capitanes de navío.

Señor. Comandante y capitán de corbeta, capitán y teniente de navío, teniente y alférez de navío, así como el resto de las graduaciones, desde suboficial mayor hasta soldado o marinero.

Existen varias particularidades en el tratamiento de cortesía que debe darse a los miembros de la Armada. Así, a diferencia de los otros ejércitos, en la Armada se suprime el pronombre posesivo “” para dirigirse al empleo de almirante.

Por otro lado, también en la Armada se utiliza la expresión de “oficial” para designar a aquellos miembros que ostentan el empleo de “alférez de navío” hasta el de “teniente de navío”. De igual modo, se denomina “comandante» a todos los oficiales desde el empleo de capitán de corbeta hasta el de capitán de navío. En el caso de dirigirse a un suboficial, se suele utilizar el apelativo “don” seguido del nombre de pila del interpelado correspondiente.

CONCLUSÍÓN Y PROPUESTA

En consonancia con lo anteriormente expuesto, en la actualidad, en donde la mujer lleva incorporada a las filas de nuestras fuerzas armadas y guardia civil más de 30 años, no parece muy acertado ni correcto la utilización del apelativo “” para dirigirse a una superior jerárquica, máxime, cuando ya conocemos el origen histórico del citado “” de “monsieur” o “señor”.

Para adecuar el tratamiento y cortesía miliar a los tiempos que corren, en donde conviven en nuestras filas tanto hombres como mujeres, parecería más razonable y correcto, suprimir el apelativo “mí”, para dirigirse a una superiora jerárquica, dejando tan sólo el empleo militara secas (teniente, capitán, teniente coronel, etc.).

Por otro lado, y en aras a la igualdad entre todos sus miembros, también en las normas de conducta de actuación en el tratamiento y cortesía militar, se podría optar por suprimir el pronombre posesivo “”, tanto para hombres como para mujeres, todos integrantes por igual y con los mismos derechos y deberes de nuestras fuerzas armadas y guardia civil.

De este modo, habríamos contribuido a suprimir uno de los muchos “bancos pintados”, en este caso particular por su origen francés “banc peint”, existentes en nuestra institución militar; para adaptarnos al siglo XXI en que nos ha tocado vivir. Ya es hora que nos podamos ir sentando cómodamente en esos bancos ya secos hace demasiados años, sin temor a mancharnos.

Julio Serrano Carranza, coronel de aviación (R).

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4 agosto 2022

LAS GRAVES E INCURABLES ENFERMEDADES DE PUTIN: AGUDO VÉRTIGO GEOESTRATÉGICO Y CARENCIA ABSOLUTA DE CONCIENCIA HUMANITARIA.

(Foto endehoy.com)

En contra de lo que podemos encontrar en cualquier enciclopedia hay fundamentadas razones para pensar y creer que Rusia y la Federación de Rusia no son la misma cosa. Rusia, originada según se dice ahora, dentro de la propia Ucrania, es la Rusia europea desde los montes Urales hasta las fronteras de Noruega y Finlandia y de los países hoy independientes, pero anteriormente pertenecientes a la desaparecida Unión Soviética en 1991: Estonia, Letonia, Bielorrusia y Ucrania. Y por el Sur Georgia, Azerbaiyán y Kazajistán.

La Federación de Rusia es un resto de la antigua Unión Soviética, resto que Rusia pudo conservar a su alrededor o por la fuerza o por la carencia de suficiente voluntad política de los heterogéneos territorios que hoy la forman.

El distrito Federal de los Urales está hábilmente diseñado para coser la Rusia europea con la parte asiática de la Federación. Curiosamente Turquía, ya en la OTAN, y con aspiraciones a entrar en la UE, también tiene una parte europea y otra parte asiática, aunque esta última sea de mucho mayor tamaño.

La parte asiática dela Federación es un conglomerado de regiones, de cuyo nombre nunca hemos oído hablar, con capacidades autonómicas y administrativas distintas y también de grupos étnicos, idioma y religión de sus habitantes. La única manera de mantener unida la Federación es bajo el poder de un gobierno fuerte y autoritario, o sea, imperial.

A lo largo de la Historia existieron muchos imperios. Cualquier nación poderosa que alcanzaba la masa crítica necesaria para ser un imperio, lo era. Y también era aceptado internacionalmente como lo más lógico del mundo. En el concepto occidental, el antiguo imperio egipcio fue probablemente el más antiguo de todos ellos (3000 años AC). Después vinieron muchos otros imperios como el español, el portugués, el inglés y hasta el alemán y naturalmente también el ruso. Sus extensiones aumentaban como resultado de guerras o descubrimientos. El punto débil de los imperios es que se basan en la imposición de la soberanía de un estado, el más fuerte, sobre otros siempre mucho más débiles.

En la era moderna las ideas imperialistas han quedado muy desprestigiadas, e incluso rechazadas, porque, para sobrevivir necesitan conculcar el ejercicio del derecho internacional y también del derecho humanitario y hasta el derecho de la guerra, que es casi lo mismo.

Casi todas las naciones europeas fueron imperios en algún momento de su historia, pero, aun hoy hay alguna que aun demuestra tener comportamientos imperiales como le sucede al Reino Unido (RU) en relación con su injusto dominio de una colonia, como es Gibraltar, en una parte cedida como es bien sabido por el Tratado de Utrecht en 1713, según condiciones que el RU no cumple, y en otra parta usurpada con absoluto desprecio de la soberanía de un aliado dentro de la OTAN, como es España.

Rusia no solo fue, sino que aún sigue siendo un país imperial. Lo fue en la época de los zares, lo fue en la época de la Unión Soviética (US), dominando incluso media Europa después del final de la II guerra mundial y lo sigue siendo aun hoy al dominar toda la Federación de Rusia. Pero, además, con la política imperialista de Putin, Rusia pretende anexionarse por la fuerza, amenazas o descaradas injerencias políticas, países que son independientes como son Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán y hasta Kazajistán, como más conocidos.

Putin ha heredado las ideas imperialistas de los antiguos dirigentes comunistas de la US y hasta del último zar de Rusia, Nicolás II dramática e injustamente asesinado con toda su numerosa familia por representantes de un pueblo confundido y desorientado, que no supo encontrar su libertad después del trágico e injusto magnicidio.

(Foto endehoy.com)

Putin odia la globalización , proceso inevitable y paralelo a la difusión de las ideas y a la aparición de las nuevas tecnologías y la comunicación, como es internet, que permiten a las personas de  pueblos distintos comunicarse entre ellos, crear una cultura que se está haciendo universal y situarse en un mundo nuevo al que no desean renunciar cuando se le amenaza con regresar a un pasado que consideran superado, como le sucede al pueblo ucraniano y hasta a los sectores más jóvenes del pueblo propiamente ruso que, sobre todo, desean vivir en libertad política y económica ,valores propios de la  UE. A Putin no le gusta la globalización porque trabaja en su contra.

Putin es un hombre del pasado que teme que estas ideas, estos valores, se vayan implantando progresivamente en Rusia y hasta en toda la Federación de Rusia. Por eso Putin siente la imperiosa necesidad de mostrarse rígido, autoritario y hasta temible en su decisión de reforzar los vínculos de su imperio sin reparar en los medios para lograrlo como está haciendo con la invasión de Ucrania, de forma cruel y despiadada. Putin demuestra una fuerte percepción de que su imperio corre el peligro de desmoronarse, algo de lo que se siente responsable y no puede aceptar. Esta situación le produce a Putin un grave vértigo geoestratégico que hasta le permite amenazar con una tercera guerra mundial al mundo occidental si este se opone a sus decisiones sobre Ucrania o sobre los planes que tiene para anexionarse las naciones independientes anteriormente mencionadas por la simple razón de considerarlas, sin fundamento alguno, una amenaza para la seguridad de Rusia si caen bajo su influencia. Imperialismo puro y duro que no le impide someter a las naciones libres, objeto de sus ambiciones, a una permanente desestabilización política.

No se conoce la verdadera ideología de Putin. Hay analistas para todos los gustos. Pero la mayoría coinciden en afirmar que Putin es un imperialista que solo persigue la grandeza de Rusia como cualquiera de los zares que le precedieron. Putin se siente un elegido del destino para lograrlo motivo, por el cual, perpetuarse en el poder a costa de eliminar a sus adversarios políticos le parece perfectamente justificable.

Putin se alimenta también de su reciente política internacional que le ha permitido alcanzar determinados objetivos geoestratégicos como una base naval en el puerto sirio de Tartús. Putin ayudó incondicionalmente al presidente sirio Bashar al Asad en su lucha contra los disidentes de su propio pueblo, que él consideraba terroristas. Bashar llego a utilizar armas químicas contra su propio pueblo de forma indiscriminada para aniquilar a los opositores que decía se escondían entre la población civil. La ciudad siria de Alepo fue masacrada y devastada por su propio presidente al ordenar su continuo bombardeo sin más consideración que su propia supervivencia. Bashar terminó ganado su guerra por abandono de sus opositores. Pero perdió su prestigio internacional por no haber sabido aplicar las leyes de la guerra, que son la base del derecho internacional humanitario, para resolver su conflicto interno algo que hizo con inaceptable dureza y crueldad.

La guerra de Siria fue un mal ejemplo para Putin. Además de las concesiones en el puerto de Tartús, Bashar le ha proporcionado a Putin la reciente recompensa pública de apoyar y justificar su conducta en su cruel invasión de Ucrania lo que demuestra una coincidencia de objetivos y procedimientos de actuación de ambos dirigentes políticos.

Las buenas  relaciones que Putin mantiene con China, un país comunista y también con vocación imperial, son especialmente perversas porque ayudan objetivamente al dirigente ruso a desestabilizar a todo el mundo occidental, algo que también conviene alas pretensiones internacionales del dirigente chino Xi Jinping, otro dictador que ha conseguido  mantenerse en el poder a perpetuidad, otro sutil imperialista que defiende a ultranza sus intereses sin tener en cuenta los intereses de los demás: sus propios vecinos o su propia población. China mantiene frontera con la Federación de Rusia en una zona casi despoblada en comparación con la población china, en continuo aumento. Y China no tiene, que se conozca de momento, yacimientos de gas o combustibles fósiles que tanto necesita y que tanto abundan en la Siberia rusa. El dirigente chino tampoco incluye en su haber el debido respeto al derecho internacional y humanitario lo que, unido a su propio concepto de la historia, tiene muchas papeletas para que en un tiempo no muy lejano pueda concedérsele el título de perturbador universal que antes se le reconocía, y con razón, a la antigua Unión Soviética. Tampoco Xi Jinping es un buen ejemplo para Putin.

Todo indica que un Putin, confundido y desorientado, no sabe elegir bien a sus amigos, ni percibir lo que verdaderamente amenaza a la Federación de Rusia. Por la frontera europea Putin solo puede recibir estabilidad política, un fuerte progreso económico y libertad para el sufrido pueblo ruso. Propiciar una mayor colaboración o incluso integración de Rusia en la UE y también del resto de la Federación, según los correspondientes acuerdos preferenciales que se puedan negociar, sería para Putin mucho más sugerente y prometedor que abrazarse incondicionalmente al presidente chino. Porque todos los pueblos que habitan en nuestro planeta son admirables y merecedores del mayor respeto, pero, lamentablemente, muchos de sus dirigentes no lo son

Madrid, 30 de julio 2022.

Aurelio Fernández Diz. Capitán de Navío (R)

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03 agosto 2022

 

 

 

HOMENAJE A 23 SOLDADOS DE ESPAÑA. CUBRIR EL EXPEDIENTE. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 8 de noviembre de 1992 salía de Málaga la Agrupación Táctica “Málaga” con dirección a Bosnia –Herzegovina en misión de interposición de las fuerzas contendientes en la guerra civil existente en la antigua Yugoslavia.

Hace 30 años de aquello.

Desde aquel día más de 46.000 soldados españoles han desarrollado allí su misión encuadrados en la ONU, OTAN o UE.

Se les concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Paz por su disposición y actuación en la guerra, por combatir la violencia y buscar la paz. Es lo que siempre busca un ejército.

El tiempo no pasa entre los soldados que mantienen vivo el ejemplo de sus compañeros muertos en combate.

Aquella misión cambió muchas cosas en España. Nuestros soldados, embajadores del honor y de la paz en los Balcanes, queridos y respetados en una guerra de odios y permanente recelo, regresaron con la ganada admiración y cariño de todo el pueblo español y el reconocimiento, incluso asombro, de muchas naciones amigas.

Pronto se dieron cuenta nuestros políticos de quienes eran los soldados de España. Aquellos que en Bosnia-Herzegovina lograban una victoria frente a nuestra contradictoria y disparatada política, una victoria de la cordura frente al despropósito. Batalla ganada a la guerra y a la actitud incrédula de los que incluso querían hacer desaparecer a la Legión y miraban con recelo al conjunto de las Fuerzas Armadas. Tuvieron que aceptarlas y humillarse ante el valor, el honor y la entrega.

El Teniente de la Legión Arturo Muñoz Castellanos fue el primer muerto en aquel combate cuando cumplía su ejemplar misión de ayuda humanitaria.

Hace diez años que el Rey de España Don Juan Carlos inauguraba el Monumento a los Caídos en la Plaza de España de Mostar, 4 de abril de 2012. Serbios, croatas y bosniacos rinden constantemente homenaje a los muertos españoles y mantienen el recuerdo de la presencia española.

Un ejemplo que no está valorado en su auténtica medida. Estos días el presidente del Gobierno español visitaba aquellas tierras y hemos visto el pobre homenaje que se ha llevado a cabo en la Plaza de España de Mostar ante el monumento a los soldados españoles muertos en aquellas tierras.

Los viajes de Estado se preparan con tiempo y cada acto se pacta con minucioso protocolo y acuerdos hasta en el más mínimo detalle. En este caso coinciden algunos importantes para el pueblo español y para sus Fuerzas Armadas como puede deducirse de lo expuesto. Tan importante que debería haberse desarrollado el homenaje a los soldados muertos con mayor realce por no decir mayor respeto.

La ausencia de la debida representación militar encabezada por la ministra de Defensa, Jefe de Estado Mayor de la Defensa y Jefe de Estado Mayor del Ejército junto a una Unidad de Honores desplazada al lugar hubiese sido lo adecuado para conmemorar los 30 años de aquella participación y haber rendido dignamente los honores debidos a aquellos 22 soldados españoles y al intérprete. El señor presidente se los ha quitado de encima. Fuera lo militar. Solo él.

Claro que la pobreza del homenaje tiene su explicación al ver que la cinta con la Bandera de España de la corona de flores depositada por el presidente del Gobierno de España ante el Monumento a los Caídos llevaba la inscripción «El presidente del Gobierno de España».

Era él, no España, ni los españoles. Él. Ahora queda claro. Era él y solo él. Homenaje a los soldados, pero con mínimo de soldados. Cubrir el expediente.

Faltan 3 meses para que se cumplan los 30 años exactos del inicio de aquella misión. La primera en todo, sobre todo en ejemplo.

Todavía estamos a tiempo para el merecido homenaje. En nombre de todos, en nombre de España entre cuyos símbolos representativos no está el presidente del Gobierno.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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2 agosto 2022

 

 

PEDAGOGÍA DE LA MONARQUÍA. LA CRUZ DE REY. ¿MONÁRQUICOS O REPUBLICANOS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

ARTÍCULO PUBLICADO EL 3-09-2018.

El Jefe de Protocolo de la Secretaría General de la Casa de Su Majestad el Rey acaba de impartir una conferencia en los cursos de verano de La Granda (Avilés) dentro del ciclo: “Covadonga. Verdad, belleza y bondad de trece siglos (718-2018)”. El tema que expuso fue “Nación, monarquía española y Covadonga”. Todo ello como preparación a los actos del próximo 8 de septiembre triple centenario que este año celebra el Principado y que, en Covadonga, acompañada de sus padres los Reyes, será el primer acto público que protagonice Leonor de Borbón, princesa de Asturias. Un lugar lleno de historia de España y de donde procede en buena medida, la tradición de nuestra monarquía.

España, recordó el jefe de protocolo de la Secretaría de la Casa del Rey, <<tiene la dinastía más antigua de Europa, y el Rey Felipe VI es el 40. º Nieto de Bermudo I, Rey de Asturias entre los años 789 y 791>>.

Pedagogía: enseñanza, educación. ¿Enseñamos, educamos, formamos en criterios? ¿Sabemos de lo que hablamos: Monarquía, República, Democracia?

El diario monárquico ABC publicaba a principios de este mes de agosto la valoración obtenida sobre la monarquía en una encuesta realizada por GAD3 para el diario. El titular era: <<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día anterior la portada de ABC era muy distinta. Junto a la imagen de Rey se podía leer: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Decía  Leopoldo Calvo Sotelo: <<En principio fue el Rey. Así podría dar comienzo, como el Evangelio de san Juan, la historia de la Santa Transición>>.

La monarquía ha sido sin duda estabilidad, unidad. En una España con la historia rota era casi imposible la unidad, el camino de la concordia y libertad. Era necesario el perdón y el abrazo fraternal.

Las Instituciones deberían seguir ese camino, los partidos encabezarlo, servir de guía y referencia; sin que eso supusiese abandonar sus legítimas ideas.

Todo fue bien. Todos cumplieron.

La Corona, encabezando la concordia y el futuro, se dio a conocer. Una monarquía constitucional, de renuncias y grandeza por España recorrió cada centímetro de nuestra geografía, muchos kilómetros de proximidad, despegada de protocolos y distancias, vio y sintió. Visitó el mundo, España resucitó en lugares insospechados, donde ni nos recordaban. Fui testigo algunos años de la admiración a nuestros Reyes, del amor a España. Cercanos, reales y Reales, en su lugar, ni inmóviles ni anticuados, con respeto al pasado que ya no puede ser presente, sin precipitarse, sin identificarse con nada ni nadie que no fuese lo mejor para España. Conocimos la Monarquía y ella se dio a conocer, se mostró próxima y alcanzable. La Corona llegaba y se identificaba con la idea de España de arriba abajo, de abajo arriba. Era de todos y para todos.

Funcionaron las Instituciones del Estado. Los partidos políticos, el pueblo guio los pasos del futuro con su trabajo y esfuerzo. España, con sus Reyes a la cabeza, ocupaba el lugar que le correspondía en el mundo.

La Monarquía se sentía y se quería. Las Instituciones y los partidos funcionaban al nivel de las mejores democracias del mundo. Esto era España, la España en la que todos creíamos y soñábamos. Poco a poco, con prudencia, caminábamos sin rencores, superando lacras imposibles como el terrorismo de ETA; inolvidable; insoportable el dolor. Pero avanzamos.

La Monarquía era España: símbolo de su unidad y permanencia allí donde sus Reyes estaban. Moderación y compromiso, obligación y entrega.

Los españoles veían un futuro, no fácil, sí posible, alcanzable con su esfuerzo, ilusión y libertad. Con su Reyes que moderaban y mantenían el difícil equilibrio incluso en el duro y delicado momento en que peligró la Transición y supo el Rey estar en su puesto, con firmeza, y ser la voz de mando del pueblo español.

Pero algo se torció. Todo se detuvo.

Aparecieron sombras en el brillante camino. Surgió un mundo de reproches bien estudiado y aplicado con incluso extraña eficacia, propia de un plan meticuloso bien estudiado y mejor dirigido. Un ataque premeditado, directo a la línea de flotación: la unidad de España.

Los partidos políticos se alejaron del sentir del pueblo, las Instituciones dudaron, dejaron su elevada misión para enfangarse en la contienda. Corrupción: era el dinero el poder inmoral de siempre, la corrupción moral, el mayor insulto a un pueblo.

El objetivo era España. ¡A por España! Acabar con la autoridad moral. Borrar la Transición, arrancar de cuajo la historia.

Todo iba bien, pero… Todo se fue. ¿Quién y por qué introdujo la letal infección?

Ahora todo va mal. España retrocede y borra el camino andado.

Apuntan bien, sin error, deriva calculada, carga precisa; objetivo: España. La cuenta atrás ha empezado.

Símbolo de la unidad de España, de su permanencia: la Corona. Es el objetivo a batir; con la memoria histórica. Arma letal.

Don Felipe de Borbón. Rey de España cuando era príncipe de Asturias

<<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día antes el titular era distinto, solo 24 horas antes: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Claro reflejo de la actualidad. Cada uno por su lado.

Una España que se esfuerza por seguir la línea de la unidad y la convivencia, el futuro, el pueblo con sus Reyes.  La otra, radical, revolucionaria, sin objetivo que no sea el enfrentamiento y el dolor que surge de la ruina moral; también económica.

Nos ha faltado pedagogía de la monarquía, de la convivencia, de la entrega por encima de partidismos. Hemos caído en el relativismo: todo vale, el respeto y la convivencia valen tanto como la mala educación y el enfrentamiento. Esa es la libertad que pregonamos.

Nos ha faltado pedagogía y mantener la educación y enseñanza de una Transición ya olvidada y el olvido nos trae… ¡Si yo supiese lo que nos trae!, pero no será nada bueno.

No se ha impuesto de manera casual el enfrentamiento, nos lo han impuesto por decreto y lo malo es que lo hacen por Real-decreto.

Se trata de involucrar a todo lo que huela a España, que suene a España. Hacernos creer que detrás de un Real-decreto está la voluntad de un pueblo con su Rey cuando esa es voluntad alejada del pueblo que clama cada día, que nada tiene de real ni de Real, que no entiende qué es esto, que se pregunta, ¿dónde está la democracia, ¿dónde las urnas de la verdad?

¿Dónde está España? ¿Dónde sus Reyes, su Transición, su historia y su futuro?

¿Quién nos manda? ¿Quién manda aquí? ¿Dónde se han quedado las urnas de la nostalgia?

Pedagogía de la Monarquía. Pedagogía de España. Un duro trabajo que no admite demora. Pongámonos a la tarea; son muchos los que tienen pendiente la suya.

<<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>> (Sunzi-El Arte de la Guerra).

La princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón

Es España obra de muchos frenos y timones a la vez

Pedagogía: enseñanza, educación.

<<Después de Franco, las instituciones>>, sentenció Jesús Fueyo. No le faltaba razón. Era el camino. La monarquía se constituyó en estabilidad y moderación. Fueron el Rey y el pueblo los protagonistas del cambio.

Precisamente a los protagonistas, Rey y pueblo, es a los que se pretende marginar.

En Covadonga el 1 de noviembre de 1977  Don Felipe recibía de manos de su padre el Rey Don Juan Carlos I la insignia de la Cruz de la Victoria como Príncipe de Asturias.

Dijo el Rey: <<Esa cruz significa también tu cruz. Tu cruz de rey. La que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona. Ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos. En esa obra bien hecha y en esa voluntad de superación, yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañablemente crucificado>>.

Amén.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 septiembre 2018

CUMPLIENDO. Rafael Dávila Álvarez

¡Vacaciones! ¿Merecidas? Ese es otro cantar…

No está España para muchas veleidades, pero no se preocupen: los irresponsables de no asumir su responsabilidad serán los primeros en ponerse el bañador y las chanclas. Quizá sea mejor. Mientras menos decisiones tomen en ese Consejo de Ministros más tranquilos estaremos.

El blog continúa. No queremos que las vacaciones nos separen; demasiados días sin sentir el calor de su proximidad que es lo que nos anima. El rumor de la colmena excita la inteligencia y las ganas de escribir, de denunciar, de convivir.

También necesitamos olvidar todo en algún momento, aunque sea breve, para reflexionar desde lo más profundo y descansar. Un descanso necesario como este de ahora, en versos de Pessoa:

No, no es cansancio…
es una cantidad de desilusión
que se me entraña en la especie del pensar,
es un domingo al revés
del sentimiento,
una vacación pasada en el abismo.
No, cansancio no es…

Por ello seguiremos publicando, pero alternaremos los artículos nuevos con otros publicados anteriormente en el blog y que además de haber tenido éxito de lectores sigan de actualidad. No faltaremos a la cita con todo aquello que sea noticia y requiera una reflexión. Aquí estaremos. Con todos ustedes.

Cumpliendo. Como debe ser. Aunque preferiríamos que alguno se quedase definitivamente en su lugar de vacaciones, esas que todos le pagamos, con o sin corbata, por la incertidumbre que supondrá un invierno más con este personaje que volverá a las andadas y que sustituyó la chaqueta y la corbata por algo como la chilaba, tan cómoda y fresquita.

Deseo a todos los que se lo merecen unas felices vacaciones.

¡Cumpliendo!

Rafael Dávila Álvarez 

31 julio 2022

Blog: generaldavila.com

Padre Huidobro, Legionario y Santo

31 julio 2022

Blog: generaldavila.com