DESDE TIERRA SANTA CABALLOS HISTORIAS Y LEYENDAS.-I Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

Evento» PRE (Pura Raza Español), despidiendo a la Regata Colón´92 en el puerto de Cádiz. (Cabriola: Movimiento resultante de la combinación de la corveta y la grupada).

Cuenta Camilo José Cela en su novela «Judíos, Moros y Cristianos» que caminando por Castilla la Vieja hace años, le preguntó un guardia civil si era vegetariano o masón.
—No, señor, yo no soy más que coruñés ¿Por qué lo dice?
―Nada, ¡como llevaba una pluma en el sombrero!
Después de las trampas referentes a rebajar las penas a los delitos de malversación y derogando la sedición, tras las mentiras que prepara este Gobierno día tras día para hacerse con el control de la Justicia, el Constitucional, y el derrocamiento de la Corona; con los desplantes de «Pedro I El Mentiroso» al saltarse el protocolo ante nuestro Rey en la estación de Murcia, con los errores de la ley del «solo sí es sí», sin darse cuenta que a la calle se tiene que ir la ministra y no los violadores ..¡Ya no puedo más!.
No soporto el espectáculo tan vergonzoso como lamentable al que estamos asistiendo, que de seguir así, vamos a dos repúblicas bolivarianas y a tres golpes de Estado por día.
Por eso, para olvidar todo lo recientemente pasado, y sobre todo para refrescar sangre y reforzar mi pobre anatomía, hoy desde Israel, y como el Nobel Cela en su novela, entre «judíos, moros y cristianos», concretamente en la Casa Nova de Belén, con la cúpula dorada de la mezquita de Omar al fondo, donde la tradición islámica sitúa en ella la ascensión de Mahoma, en su viaje ultraterreno, con su caballo Al-Buraq, (el rayo), (según el Corán de alzada mayor que un burro y menor que una mula).
Con el permiso de nuestro General, empiezo una nueva etapa en el blog, con el único objetivo de escribir, de vez en cuando, sobre jinetes, caballos, y herradores, como homenaje a quienes me han proporcionado tantas horas de dicha. Antes de empezar, ahora que no me oyen, tengo que confesaros que casi todo lo importante que he aprendido en esta vida, a ellos se lo debo.
Con todos ellos ¡Cuánto aprendí!, ¡Cuánto viví!, ¡Cuánto bebí!.
Así eran esos hombres, y yo no sé si puede haber profesiones tan hermosas, y llevar tanta retranca dentro. No creo que las haya.
En la leyenda y en la historia, en la fama y en el deshonor, la verdad es que los hombres siempre hemos dependido de la montura, la fusta y el estribo, siendo una realidad eso de que:
―«El camino que han seguido los hombres hacia la gloria, está empedrado con huesos de caballos».
De siempre los caballos nos supieron inspirar sueños y leyendas en la imaginación de todas nuestras culturas como: «Pegaso» el caballo alado de Zeus, o los «Centauros» aquellos seres mitológicos originarios de Tesalia, los primeros que se sirvieron del caballo como montura, y que causaron entre los pueblos helénicos gran admiración creyendo que constituían un solo ser, mitad hombres y mitad caballos. Fidias nos los dejó grabados en las metopas de los frisos del Partenón, en la Acrópolis de Atenas.
También fueron fieles compañeros de algunos de nuestros héroes: Empiezo en el mundo literario, y no podía ser de otra forma, con Cervantes que al caballo de «Don Quijote» le vino a llamar «Rocinante», nombre a su parecer alto, sereno y que delata lo que había sido cuando fue rocín, que significa caballo de mala traza, basto y de poca alzada, y al asno de Sancho Panza, aún sin darle nombre y debido su capa de color pardo le hizo atender al de «rucio». A los dos los describió con mucho «ingenio».
Aquí no funcionó bien el refrán italiano:
―«L´occhio del padrone ingrassa il cavallo» que es exactamente igual a nuestro: «El ojo del amo engorda al caballo».
D. Quijote debía tener mal ojo pues su caballo Rocinante estaba tan delgado como su dueño; por el contrario Sancho Panza era gordo como su burro Rucio.
Y qué decir de «Platero» el protagonista de «Platero y yo», de Juan Ramón Jiménez, que aunque burro andaluz, muy bien pudo ser «catalán», o un bonito y peludo «zamorano-leones». También una de las dos razas de asnos famosos que tienen en Italia: el «asino sardo» y el «asino bianco» de L´Asinara en la pequeña isla al SO de Cerdeña; o tal vez el francés de gran alzada llamado «Baudet du Poitou», vulgarmente conocido como el asno aristocrático, muy parecido al garañón catalán de La Plana de Vic.
Fieles también a sus jinetes fueron: la yegua «Babieca» de el Cid Campeador, «Bucéfalo» la grandeza equina de Alejandro Magno, «Incitatus» el caballo cónsul de Calígula con su alto nivel de vida, «Strategos» de Anibal, «Genitor» con Julio César, el «Caballo de Troya» de Homero en su Odisea, «Palomo» el de Simón Bolivar, «Marsala» la cavalla bianca de Garibaldi, el ya citado «Al-Burak» de Mahoma, o simplemente el caballo blanco de Santiago o el negro de San Fernando de los que desconocemos sus nombres.
Tampoco conocemos el del caballo de San Pablo que aparece en los «Hechos» de Lucas, o el del imaginario que montaba el General Pavía cuando en 1870 dio el Golpe de Estado ocupando el edificio del Congreso de los Diputado; y mucho menos del nombre del caballo que no tuvo Ricardo III al final de la obra de Shakespeare, que inmortalizó la escena haciendo gritar al Rey pie a tierra:
─« ¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!»
O el que supuestamente hacía las oscuras delicias sexuales a Catalina la Grande.
El caballo de Santiago aunque no tenga nombre, sabemos que no era de madera como el de Troya que nos describe Homero en su Ilíada, sino de carne y hueso. Tampoco era de salón como el de Calígula sino de batalla y netamente castrense. El tordo del Patrón al clavar los cascos en la hierba no era como el de Atila, más bien era símbolo de redención y vida. Si la yegua «Babieca» al compás de su trote fue ensanchando Castilla, el caballo del Alférez Mayor del Reino dilataba Castilla y el reino de Dios, y si la carroza y los caballos del profeta Elías eran de fuego; nuestro caballo también, porque sobre él cabalgaba un rayo: «El Señor Sant Yago el hijo del Trueno».
Santiago y su tordo siguen galopando y volando sobre los caminos del «Camino», y es Patrón de la Caballería Española por los grandes méritos logrados por él para el Arma y para España, aunque si solo se hubiera atendido a la etimología, nadie podría haberle quitado ese honor al Apóstol San Felipe, nombre que en griego «filo hippus» (philo=amor) e (hippos=caballo), lo que significaba ser amante de los caballos.
Como dijo el historiador romano Cayo Crispo Salustio
― «Estas cosas no sucedieron nunca, pero existen siempre».
En el «Apocalipsis» de San Juan hay otro famoso pasaje en el que aparece otro caballo, diferente a los cuatro símbolos más terribles de la mitología humana:
―»Y vi el cielo abierto, y de aquí un caballo blanco, y el que lo montaba es el que se llama Fiel y Veraz, que juzga y pelea con justicia»
Lo que demuestra que también en la mente de San Juan convivían los tres protagonistas de la vida y de la Historia: Dios, el hombre y el caballo.
Para mí que por encima de todos, hay uno blanco que como decía Adolfo Botín Polanco, el «profesor de los profesores de equitación» en su libro «El Noble Bruto y sus amigos», publicado en 1925 después de su muerte siendo capitán, en la segunda guerra de Marruecos:
― «En el cielo vive y en el cual está montado reglamentariamente el Apóstol Santiago». Nacido y criado en España, en las proximidades de Clavijo, y estoy convencido que fue el adelantado de los PRE (Pura Raza Español) de la estirpe cartujana, los «caballos para semilla», que años más tarde criaran los padres cartujos en el monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión de Jerez de la Frontera.
Platón decía que en el caso de los dioses, los dos caballos de su «biga» eran tordos, bellos, ágiles, llenos de bondad, y representan la nobleza del alma; en nuestro caso, el de los mortales, uno de los dos caballos también es así pero el otro es lo contrario: un penco desorejado negro hito y poco agraciado en su belleza que nos recuerda las pasiones.
Gracias a sus alas, los dioses se mueven por la bóveda celeste. Por la dificultad de conducir el coche debido al caballo resabiado, a los hombres les es imposible seguir al de los dioses, pierden las alas y caen a la tierra entre nubarrones a la oscuridad. Aquí en la tierra como en el carro celeste, el alma es el conjunto formado por una collera de caballos alados y su auriga. Así ha transcurrido hasta nuestros días el mito del carro alado, la figura alegórica que Platón eligió para hablar a sus discípulos sobre el alma humana.
También Napoleón quiso pasar a la historia al pedir que le retrataran sereno sobre su caballo «Marengo» semental Prá (Pura Raza Árabe) importado de Egipto y que junto a «Visir» eran la pareja de caballos favoritos del emperador. Pero la realidad fue que cruzó los Alpes por el Paso de San Bernardo encaramado a una mula, animal híbrido y poco agraciado en su belleza, pero que en su defensa os digo que difícilmente desatiende la voz familiar y raramente, por el contrario, se somete ante personal extraño, y por si fuera poco, junto a un buey dio calor a la cuna de Cristo.
En este viaje a Israel, al pasar por las regiones de Judea e Idumea, me acordé de la leyenda de un herrador de Tierra Santa, en pleno desierto de Négueb.
Cuando «Herodes el Grande», Gobernador de Judea, intentó asesinar a Jesús ordenando la matanza de todos los niños varones menores de dos años de Belén, la Sagrada Familia huye a lomos de una burra, y al atravesar la antigua tierra de Caná, se encuentran con la fragua del buen herrador que coloco a la acémila las herraduras al revés, los «callos» hacia delante y las «lumbres» hacia atrás, con lo que dejaban una huella contraria a la dirección que en realidad llevaban, logrando así despistar a los que les perseguían. Es la huida a Egipto de la Biblia.
No lo puedo evitar, a los burros o asnos, también llamados borricos, pollinos o jumentos, los tengo gran aprecio, por eso no hago caso al refrán italiano que dice:
―El lavar la cabeza a un burro es desperdiciar tiempo y jabón.

Siempre sirvieron al hombre con laboriosidad, paciencia y humildad, y para colmo, nunca tuvieron maldad. ¿Por qué fueron entonces, desde siempre y de forma inmerecida, el blanco de sus burlas? Se explica con dificultad, ya que por lo menos son tan inteligentes como el caballo, si no más.
―«Cuando tropiezan y caen – ¡Mira que es idea cochina! – Si es un burro, nos da pena; si es un hombre, nos da risa».
Desde siempre las sangres más egregias en la cría caballar son todas sangres imperiales de pueblos que galoparon sobre el planeta: ingleses, árabes y españoles, donde Inglaterra con su caballo PSI (Pura Sangre Inglés) puso la velocidad; Arabia con el PRá, la belleza; y España con el PRE, la armonía, solidez y por si fuera poco, los repartió por el mundo.
Y al Nuevo Mundo llegaron con Colón los primeros caballos españoles, y se hicieron con América caracoleando al son entre otros de Francisco Pizarro y Hernán Cortés.
Para celebrar el V Centenario del descubrimiento, se celebró la irrepetible «Gran Regata Colón 92», que partiendo del puerto de Cádiz y después de 57 singladuras les llevaría hasta el de Puerto Rico, tras haber recorrido las 9.500 millas náuticas que los separan durante cuatro meses de navegación.
En la salida de la regata, y a modo de despedida, el caballo PRE «Evento» con el hierro de la Yeguada Militar de Jerez, los despidió con esta «Cabriola» de Alta Escuela. El despunte de este caballo tuvo lugar con su participación en los Juegos Olímpicos de Atlanta en la disciplina de doma. Por primera vez en la historia un caballo PRE dejaba impresionado tanto a jueces como a jinetes del mundo entero.
Como nos dejó escrito José M.ª Pemán las «domas» son como una intervención de la inteligencia y voluntad humana, que desde la montura, acaban influyendo sobre la anatomía animal de diferentes formas: en Viena es casi ballet lo que en un cortijo andaluz es faena; en Lisboa, frente al toro, es casi juego circense lo que en Madrid es pelea y duelo.
Por medio de estos relatos, hoy recuerdo a los mejores amigos del hombre. Ninguno de ellos es «perro», aunque suelen repetirlo los malos jinetes cuando no les hacen caso, pero como decía nuestro amigo Botín:
―«Nosotros rebuznamos, desde luego, con más frecuencia que ellos ladran».

Desde Israel.-Febrero 2023.

P. D. Perdonar si algo de lo narrado no es del todo exacto, pero es que por estas Tierras estuve solo una vez o ninguna.

Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

A LA ORDEN DE VUESENSIA MI GENERÁ. General de División Rafael Dávila Álvarez

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Saludo legionario

Vamos con el humor.

El tratamiento es el título que se da a una persona por cortesía o en función de su cargo o condición. La abreviatura es la representación gráfica reducida de una palabra. En los tratamientos se usa con frecuencia la abreviatura.

Excelentísimo es el superlativo de excelente. Ilustrísimo de ilustre. Lo de Magnífico y Honorable es más difícil de explicar en nuestras actuales circunstancias. Honorable es ser digno de ser honrado o acatado. Provoca hilaridad  pensar en quienes ahora estoy pensando. Muy honorables…

En la vida militar el uso de la expresión verbal sigue en pie, pese a quien pese. El Vuecencia al general y el Usía del coronel es algo que obliga mucho al que ostenta tal tratamiento. Cortesía, educación, respeto mutuo y disciplina. De arriba abajo

Claro que en ocasiones se escribe y se habla de oídas. Eso crea sus problemas. Les podría dar una larga lista de voces que he oído al dirigirse a un general. Mi boesensia, con distintas modalidades, es muy utilizado en la Legión; no sé muy bien si lo pronuncian con be o con uve, pero lo que es seguro es que se transmite de generación en generación. La frase completa, el tratamiento completo, les aseguro que siempre me gustó y jamás lo corregí ni permití que se hiciese:

A la orden de vuesensia, mi generá Expresión que tiene un sentido más profundo que la correcta y reglamentaria. Uno se siente más general siendo el generá de los legionarios. Al menos este vuesensia que les escribe no ha tenido más alto tratamiento ni título del que se sienta más honrado.

Lo grande además es que normalmente el generá no tiene nombre. Es simplemente eso: el generá, mi vuesensia.

Es el mundo legionario, su lenguaje y sabiduría. Un legionario jamás se calla. No hay interrogante al que no sepa responder.

Al poco de llegar a la Legión presencié una de las grandes lecciones que imparten estos mandos claves de la Legión. Tan importantes o más que el general. Un cabo le decía a un aspirante al gorrillo, un recluta grande y fuerte como un castillo.

-Oye chavá, si no sabes lo que te preguntan tú nunca te calles.

Miras como una fiera a quien te pregunta y le sueltas un espíritu del Credo y se han acabao las tonterías. ¿te has enterao?

A más de un general he visto quedarse sin respuesta cuando un legionario a su pregunta contestaba con un espíritu del Credo. La verdad es que no osaban volver a preguntar y se iban sin entender muy bien aquello.

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Cena en Palacio Real de Madrid

Los ceremoniosos tratamientos dan lugar a situaciones en ocasiones cómicas. Ocurre en las trincheras y alambradas de la vida y entre las gruesas alfombras de la Real Fábrica de Tapices.

En una cena de Estado en el Palacio Real de Madrid ocurrió una anécdota curiosa. Me la contó una señora invitada a la cena. Por entonces yo mandaba la Guardia Real.

Un cartelito con el tratamiento, nombre y cargo señala el lugar de cada comensal en la mesa. Se utiliza la abreviatura, Sr., Excmo., o Ilmo., dependiendo del que a cada uno le corresponda.

Contaba esta señora, que a su lado se sentó un caballero perteneciente al séquito del Jefe de Estado extranjero. Desde el inicial saludo no dejó de dirigirse a ella por el nombre de Ilma.  Al principio pensó que la llamaba, por algún extraño error, Vilma, como la mujer de Pablo Picapiedra, pero resultó que no; la llamaba Ilma. Enseguida comprendió la razón de aquel extraño nombre. En el cartelito que puesto encima de la mesa indicaba su lugar para la cena ponía: Ilma. (Abreviatura de Ilustrísima) Sra. de…, y a continuación su correspondiente cargo. El avispado compañero de mesa antes de sentarse había echado una ojeada al cartelito y no se lo pensó dos veces.  Esta se llama Ilma.

La señora, avezada en estas lides, asumió divertida la situación pensando que ya tenía una historia más para su abundante anecdotario. Cuando se asiste con cierta asiduidad a estos actos acaba uno teniendo una larga colección de sabrosas anécdotas.

El señor Zapatero suprimió los tratamientos en el ámbito de la Administración. Todos de señor o señora. Ni excelentísimos ni ilustrísimos. Nadie le hizo caso, ni la administración de justicia, ni la militar, ni sus señorías.

¿Recuerdan a Cela?

-pero, ¿quién se cree usted que es?

-¿Yo? Cultura general… ¿Y usted?

Aquella orden de Zapatero se suprimió por ley y por cultura.

.Cuentan que estando enfermo el peluquero de Alfonso XIII llegó un sustituto que inició su tarea preguntando.

-Majestad como tengo que dirigirme a usted.

-De cualquier manera, incluso me puedes tutear. Menos de usted, puedes dirigirte a mí como te dé la gana.

Cada cosa y caso son distintos. Tradición y cultura juntas.

Tradición y cultura encierra el tratamiento más honroso que he recibido:

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Ilustración de Martín Olmos

A  la orden de vuesensia mi generá.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

BAJARSE AL MORO. POR TELÉFONO Rafael Dávila Álvarez

Marruecos, Venezuela o Ucrania. Son simples ejemplos de la política exterior errática de los gobiernos de Zapatero y Sánchez, de graves consecuencias para el futuro de España.

Lo de Zapatero era con intención. Se intuía lo nocivo y contaminante de su «pensamiento Alicia», pero su sucesor no quiere serlo a título de electo sino algo más. Rompe el molde. El Emperador juega con fuego a sabiendas que no se quemará; seremos nosotros. Sánchez no sabe nada más que de Sánchez&Cia. y está poniendo en peligro todo el sistema del Estado español.

La política exterior de una nación es quizá de los asuntos más delicados y que más hay que cuidar en un Gobierno. Exteriores y Defensa son dos ministerios para gente capacitada, culta, sagaz y además elegante en las formas y en los fondos.

La mejor definición de un verdadero responsable de asuntos exteriores la leí en la novela de Gabriel Albiac Dormir con vuestros ojos: «Ya aprenderéis los formalismos de vuestro gremio: se ve todo, no se mira nada».

Nuestros embajadores han sido un ejemplo de buen hacer a lo largo de la historia y se han volcado en engrandecer el nombre de España. Mucho les debemos en todos los aspectos: económico, cultural, militar y de servicio a los ciudadanos, una labor que va perdiendo eficacia conforme se deteriora el nombre de la nación a la que representan por culpa de una dirección sin rumbo ni concierto.

Las relaciones con el Reino de Marruecos son un examen permanente en esos asuntos exteriores y que por conocidas nunca dejan de extrañarnos ni nos preocupan en exceso porque somos conscientes de cómo y en qué condiciones se juega esa partida.

En este ya antiguo negocio el error más grave es no saber qué cartas se reparten allende los mares y estrechos Hoy, con el nuevo presidente del Gobierno y su errática política, la incertidumbre sobrevuela las relaciones con Marruecos que son clave para España. Donde dice «buenas relaciones» yo pondría «más delicadas que nunca» y la sorpresa puede saltar en cualquier momento. Nuestra debilidad es fortaleza al otro lado.

Desde 1912 y tras el tratado hispano-francés, la acción militar española en África se limitó a ejercer su acción protectora entre Yebala y el Rif, como el tratado le obligaba. Toda su actividad se centró en mantener la autoridad del Sultán de Marruecos y apoyar a la administración mixta marcada en el acuerdo. El levantamiento rifeño protagonizado por Abdelkrim el verano de 1921, con el ataque a nuestras tropas en Annual, fue el comienzo de una nueva situación que pudo traer graves trágicas consecuencias para España. La rebelión tenía en principio un carácter exclusivamente nacionalista, aunque alimentada con dinero y armas de dudosa procedencia  y una mezcla de xenofobia y de fanatismo religioso. Abdelkrim se enfrentó al protectorado español pero lo que realmente corrió peligro fue la unidad del Imperio, hoy Reino de Marruecos, con el intento de “República del Rif”; algo que conoce el actual Rey de Marruecos. España nunca fue conquistadora en Marruecos sino pacificadora y en amparo de la autoridad del Sultán.

Nuestra relación con Marruecos está llena de luces y sombras y hay que asumirla de una vez por todas. La situación política en el norte de África lo exige más que nunca y la desorientación y crisis en Europa también exige que alguien mantenga abierto ese puente que tiene sus pilares asentados en las dos orillas a través de España. Ceuta y Melilla cobran cada día más valor estratégico, humano y político. Su valor es compartido y de creciente interés para Marruecos, España y Europa. Pero ese valor es fruto de su españolidad como nexo de unión con Marruecos y no de confrontación. Si Ceuta y Melilla dejaran de ser españolas, Marruecos y Europa se alejarían, algo que a ninguno le interesa. Es hora de que veamos esto con claridad y empecemos a trabajar desde estas dos ciudades españolas de aires africanos con la importancia que el futuro les reserva. Las presiones o taimarse uno y otro no conducen a nada. Hablemos claro y despejemos las dudas históricas. Somos viejos amigos que, aunque en ocasiones nos miramos con recelo, tenemos mucho en común y una necesidad imperiosa de entendernos. No debemos marcar una línea de fractura sino compartir intereses antes de que llegue un tercero en discordia. ¿Habrá llegado ya?

En los palacios nos entendemos; ahora toca entenderse en los siguientes escalones… y en la calle. Todo pasa porque la política, también la europea, y los que la ejercen capten el mensaje y aprendan de la historia.

Hoy la salsa de la negociación con Marruecos lleva algo más que perejil, un guiso que se nos puede atragantar o dar mucha acidez.

El marroquinárquico Pedro Sánchez no va más allá del teléfono. Que ni eso me creo.

Vuelve a recordarnos Gabriel Albiac en esa novela que es un ejemplar tratado de política exterior Dormir con vuestros ojos: «Las guerras, vos lo sabéis mejor que yo, pueden ganarse. O bien, pueden perderse. Negociarse, nunca. Finge negociar una guerra aquel que ya la ha perdido…».

Solo queda por dilucidar quién la ha perdido.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2023

 

 

 

Rafael Dávila Álvarez presenta en Almería su libro ‘El nuevo arte de la guerra’ – La Esfera de los Libros

El general de división en retiro Rafael Dávila Álvarez presentará en Almería su último libro El nuevo arte de la guerra. Teoría, orígenes y futuro de los
— Leer en www.esferalibros.com/agenda/rafael-davila-alvarez-presenta-su-libro-el-nuevo-arte-de-la-guerra-en-almeria/

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ORWELL SÁNCHEZ. MEMORIA E IMPOSICIÓN 1984-2023 Rafael Dávila Álvarez

Somos Memoria. Sin ello solo instinto de supervivencia; no más. No hay nada más injusto y cruel en el ser humano que atentar contra ese privilegio único: la memoria. Una de las potencias del alma, quizá sea la única y de ella todas las demás.

De ahí la responsabilidad de todos aquellos que tiene el Boletín Oficial del Estado (BOE)en sus manos y lo utilizan con suciedad para dirigir conciencias y por tanto manipular la memoria con la imposición de unos hechos bajo un criterio oficial que si incumples eres reo de delito. Inquisidor y vomitivo. Algo para luchar contra ello en aras de la libertad.

La balada la oye el lobo que pastorea a sus corderos y los selecciona con hábil colmillo. Nadie osará abrir el redil.

En España se ha cerrado el redil que abarca una verde pradera donde la hierba crece al ritmo de una dulce balada a cambio de entregarse a la voluntad del que cierra la puerta del aprisco. Toda una bella imposición, muy superior a la trabajosa libertad. Ley memorística, criterio único e inquisidor con sus jueces batalla que usan como toga una sutil interpretación de la Ley que rige en el cercado.

Por ello esa lucha por asaltar la conciencia de la Constitución que se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española. Eso duele y no gusta al BOE.

Legislar ideología es muy peligroso. Está escrito y en vigor: 1984. En España.

Dice Pascal: la memoria es necesaria para todas las operaciones de la razón.

Se impone en la interpretación legal una sinrazón aviesa.

Todo se nos hace policial, hay mayor distancia entre lo que es, fue, y la cotidianidad impuesta bajo leyes que tratan de engañar con un cebo que gusta a cualquier pez, que muere antes de llegar a la orilla.

Es seguro que Sócrates, Platón, Aristóteles son borrados por dudar de la ley que ordena, impone; encarcelados por lanzar interrogantes a un mundo tan idílico cuyos jefes pastorean a sus rebaños en verdes praderas, por negarse a comer su dulce hierba y querer más el interrogante que la certeza única.

Claro que no todos se callan: «Vivimos en la gran servidumbre soñada por los totalitarismos, pero de forma voluntaria», porque es muy fácil vivir sin interrogantes y tenerlo todo dicho y hecho; por el poder. Que sea el BOE quien conteste. Es decir la ley nuestra de cada día.

Ya no recuerdo de qué hablábamos. Mejor. La ley se encargará de publicarlo mañana.

¡Qué felices son ustedes!

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 febrero 2023

 

EL SENTIMIENTO DE SER LEGIONARIO (CAMISA VERDE Y CHAPIRI) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las ideas son fáciles de expresar; incluso de entender. Los sentimientos encuentran grandes dificultades para ser escritos y descritos, pero tienen la ventaja de poder leerse en los gestos y transmitirse en forma de tradiciones. Hay sentimientos que  llegan a formar parte del acervo cultural de toda una nación manteniéndola unida a través de los tiempos haciendo frente a las mayores dificultades.

También forjan sólidas relaciones de unión y hermandad entre grupos de hombres que llegan a sacrificar su individualidad en defensa del conjunto, que vive y se nutre de esos sentimientos que cada uno abraza para siempre.

Unen y transcienden. Difícil de explicar, pero es fácil comprobar cómo se entrega incluso la vida por razones que nada tienen que ver con el éxito material, el poder o las riquezas. Algo inmaterial que llena plenamente el alma dejándose llevar por esa atracción espiritual  que se fortalece para llevar a cabo hasta el mayor de los sacrificios. Impensable desde la vulgaridad de las ordinarias miradas.

Sentimientos a los que no les faltan razones. Conocimiento intuitivo, perfeccionamiento de uno mismo, honores, gestas: moral. Domina el honor y el prestigio por encima de las armas. Esa es la Legión.

Esa es la Legión que transciende, inexplicable, misteriosa y atractiva hasta el límite de amarla a través de la muerte. Un encuentro con la verdad que puede provocar dolor, puede llevarnos a la desesperación, pero puede también satisfacernos profundamente.

El sentimiento de ser legionario solo es posible transmitirlo mediante el acto de ser legionario. La atracción y el deseo es un primer paso. Se completa siendo legionario, camisa verde y chapiri. Se consagra entrando en fuego y se sublima muriendo, abrazando la gloria de haber sido legionario. Mientras no se cumplen todas estas fases estamos simplemente en el proceso, ir hacia delante. Este solo culmina con el espíritu de la muerte, un canto espiritual incomprensible e inasumible: <<El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde>>. Incomprensible e inasumible. De ahí su grandeza, la única razón de ser legionario. De ahí su atractivo y a la vez rechazo. No todos son legionarios ni todos los legionarios mueren en combate. El legionario vive para ese momento: morir en el combate. No es posible que todos lo consigan. Es una constante de su vida, todo comprometido, entregado a la fuerza que le ha hecho ser legionario. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí, y después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario. Es la virtud del ensoñamiento. Un proceso lento y doloroso que culmina con el tránsito.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario, el chapiri. Ahí se produce el milagro, la transformación; empieza el proceso. Quedas definido como Dama o Caballero Legionario. No hay más título ni más honor. Pasas a ser el presente; y el futuro también de ti depende…

Camisa verde y gorrillo. Ya eres Dama o Caballero legionario. Eso es lo que querías. El sentimiento de ser legionario. Quedas de por vida obligado. Estás sentenciado porque a partir de ese momento formas parte  de la épica del glorioso cuerpo de la Legión que se ha creado con la sangre de los legionarios. De todo ello eres tú ya parte y no serás nada ni nadie hasta que honres su nombre. Por eso y para eso viniste. Atraído por su historia. Nombres como Baltasar Queija de la Vega, Fernando Lizcano, Bartolomé MunarJuan Maderal Oleaga, tienen su continuidad en todo el que viste la camisa verde legionaria. Los hechos heroicos de la Legión, su diaria lucha y sacrificio, continúan encarnados en cualquier humilde legionario que espera cada día demostrar que el sentimiento legionario que hasta aquí le ha llevado camina junto a su glorioso nombre.

La Legión: ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

El sentimiento de ser legionario se explica solo en la mística, en razones ocultas, en el misterio que alcanza a unos hombres que se sienten atraídos por la honestidad y rectitud de una épica inalcanzable sin sacrificio y entrega total.

La Legión atrae y acoge. Prepara para el combate y para la muerte.

La Legión es un Credo previo al combate, un Credo para la vida y la muerte. Inexplicable. Como el sentimiento de ser legionario.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario. No termina jamás, jamás. Es el proceso. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí, y después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario.

Ritos y tradiciones. Gestos y valores. El ritual del honor. El choque es un torneo de valores. Se mide el valor y el honor. Comienza el combate. En la Legión la virtud y el rito tienen una fuerza superior a las armas.

Por eso es Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

GUERRA EN UCRANIA 9. LAS ARMAS DE AQUILES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No es posible entender la guerra sin leer la Ilíada. No es posible entender nada, sea ello paz o guerra. Porque lo escrito es el retrato del hombre, por el hombre y es guerra que no distingue tiempo y espacio mientras aquí estemos los humanos. La guerra se aprende leyendo la guerra que está escrita en los remansos de paz, donde se forja; como Urano que aburrido del idílico paisaje la engendró.

«Las armas son herramientas de mal agüero». Lo que Sun-Tzu dejó escrito no era un rechazo a las armas, sino al modo de resolver lo definitivo entre los hombres: eliminar y someter. Sustituir la relación por las armas, un presagio o señal de cosa futura.

El futuro está entre nosotros en forma de armas que hieren de lejos. Todo es como era y será. Si Heráclito no se bañó dos veces en el mismo río no serás tu el que lo hagas. No será nunca la misma guerra ni las armas serán las mismas. Sí los que las usen, como los bañistas, esos no cambian.

Las armas nos dicen que el que a hierro mata a hierro muere algo que no ha dejado de ser y es cadena que nos une a través de eslabones cada vez más firmes. Resplandecen las armas, luz del hombre, en error histórico que consumimos como pasto vigorizante.

Patroclo pide las armas a Aquiles. El héroe no quiere combatir, sino solo que se sepa que está allí, su presencia es notoria aun sin blandir su espada Disuade. ¡Es todo tan antiguo!

«Y dame tu armadura

para ajustarla yo a mis dos hombros

al armarme con ella,

por ver si confundiéndome contigo,

de la guerra desisten los troyanos

y los marciales hijos

de los aqueos toman un respiro

de las angustias que están padeciendo;

que breve es el respiro de la guerra.

Fácilmente, por no estar cansados,

podemos llegar a repeler

hasta la villa a unos guerreros

cansados de combate, y alejados

de nuestras naves y de nuestras tiendas».

No son las armas, sino quien las maneja, el hombre y su nombre, el que ostenta la fuerza y el poder. Carros de combate, de fuego y movimiento que es maniobra: el arte de la guerra.

El carro es un arma troyana que modificó Ciro según nos cuenta Jenofonte.  «En su lugar equipó los carros de guerra con fuertes ruedas, para que no se rompiesen con facilidad, y con largos ejes, pues todo lo que es ancho, es más difícil de volcar […] a los aurigas los acorazó completamente, excepto los ojos».

Todos quieren las mejores armas, carros y espadas, flechas, javelin, jabalinas, stinger, aguijones, leopardos…

Sin darse cuenta que no son las armas, sino quien las maneja, quien las dirige y marca el objetivo. La guerra tiene su personalidad y arte en el mando. Solo hay que tener presente una máxima: «seguir al de delante». Lo que encierra todo el arte: ¿Quién se hace seguir? No eran las armas de Aquiles, sino Aquiles.

Es el valor el que salva vidas, más que huir o protegerse con la coraza.

Ajax no quería las armas de Aquiles; quería ser Aquiles y eso te lleva a la muerte.

La guerra es mando, no ciencia ni técnica: arte. Olvidarlo para confiar en la coraza sin que esta tenga la impenetrabilidad de las tradiciones y culturas ancestrales, es el soterrado desarme artístico que deja a un pueblo indefenso y derrotado sin dar batalla, sin voluntad de vencer.

La guerra necesita un buen capitán que la encabece, porque como decía Marcos de Isaba «El que a la guerra viniere, ha de traer puesto el ojo al servir y vivir virtuoso, y no a la merced, que sin merecerla procura que se le dé, y ha de entender que no puede ser maestro quien no hubiere sido discípulo».

Hacer la guerra y olvidar la necesidad de un buen capitán nos lleva a requerir del cobijo en la coraza a la que traspasará la flecha lanzada por aquel que mejores arqueros haya formado desde el valor, el honor y la tradición.

«Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos» (Eclesiastés 9,11).

La ocasión está ahí. ¿Dónde el capitán?

Aquiles ha muerto. No hay capitán, solo quienes se disputan sus armas.

General Dávila (R.)

Blog: generaldavila.com

30 enero 2023

 

 

 

«SAPIENCIA Y DEMOCRACIA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Me gustaría hablar con el librero de la muerte de la novela, con el responsable del quiosco de la esquina de la del periódico, con el párroco, y con pena, de la presunta para algunos muerte de Dios, y con los podemitas y separatistas, de la muerte del gobierno Sánchez.
El Papa emérito recientemente fallecido, nos dijo que:
― La democracia no es solo «lo que quiera el pueblo» como afirman algunos los analfabetos políticos españoles, y añadía que, cuando una sociedad , preocupada por su laicidad, se aleja de las raíces que la nutren, entonces ya no se hace razonable, sino que se descompone y se fragmenta, y añadía que ante todo la democracia debe basarse en la verdad. La democracia debe apoyarse en un proceso de argumentación sensible a la verdad.
Recordaba el Papa Benedicto XVI que:
―«La misión fundamental de la universidad no es meramente transmitir unos conocimientos técnicos, sino la de ser guardiana de la sensibilidad por la verdad, porque la verdad significa algo más que el mero saber; el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del Bien, que lleva a su vez al conocimiento de la Bondad, y esto se concreta en el Cristianismo en la búsqueda de Dios».
Con independencia de las creencias de cada cual, sus palabras no dejan indiferente a nadie y resuenan con especial fuerza en el contexto español actual, cuando observamos las estrategias de determinados políticos, y, más específicamente, la ausencia de neutralidad de muchas universidades públicas en debates que afectan a nuestra sociedad.
En 2008, Ratzinger, tenía previsto intervenir en la inauguración del curso académico de la Universidad de La Sapienza, en Roma. Dos días antes, el Vaticano suspendió la visita por la amenaza de boicot de parte del profesorado, ejemplo claro de sectarismo intelectual impropio de una universidad.
Aquí la barbarie de la Complutense de Madrid si se enfrentó con la Presidenta de esa Comunidad, donde unos centenares de estudiantes intentaron impedir que Isabel Díaz Ayuso accediera a la sala donde iba a recibir el reconocimiento de «alumna ilustre».
Los intolerantes se adueñaron del derecho de admisión, como si la universidad fuera suya. Los gritos e insultos fueron su pobre forma de expresarse, y a todo esto el Ministro de Universidades, no solo no condenó el acto, sino que trató de justificarlo.
Lo que faltaba, que los cargos públicos envalentonen a los violentos.
«Sapienza» y democracia pero con la verdad, y es que como decía Manzzini:
―«Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo»
Hoy va de clásicos. Aristóteles preguntaba:
― «Sería inútil saber lo que está bien y no saber cómo conseguirlo».
El poeta Anacreonte nos daba la solución:
―«Los dioses repartieron diversas cualidades entre los animales: fuerza, veneno, dientes, velocidad, y al hombre le cayó en suerte algo muy diferente, la ´prudencia´».
Aunque es difícil de conseguir, hay que ser prudente, esto es necesario para todos, y pedir consejo es propio del que aspira a serlo.
Si ya sabemos lo que tenemos que hacer y no lo hacemos, entonces estamos peor que antes.
Nuestros políticos ni la tienen ni piden consejo, quieren estar en todas partes, arañar votos a diestra y siniestra (más a siniestra que su hábitat vital), ser taurinos y antitaurinos, del Real Madrid y del Atleti, lo que haga falta vamos.
Es sabido que las elecciones no las gana la oposición, las pierde el partido en el poder si no responde a las expectativas de los gobernados. Lo malo de muchas de sus promesas, no es que no se cumplan, lo malo es que se cumplan. Lo que no saben es que la carpa de su circo es el cielo.
Por el momento, los sondeos de opinión recogen con claridad los desaguisados del actual Gobierno, y el posible éxito de la sufrida oposición, no será solo la alegría de la victoria, sino la recompensa por todo lo que han peleado por ganar. A mi, todo eso me lleva a mantener la misma ilusión, la que desde pequeño me llevó a ser militar.
Como entre la niñez y la vejez solo hay un instante llamado vida, aquí estamos hoy los «viejóvenes» hablando de la guerra de Ucrania y del armamento en ella empleado.
Y si hablamos de los famosos carros de combate que pueda aportar España, es posible que ni se puedan poner en marcha. Los 53 Leopard de la variante 2A4, alquilados a Alemania en 1998 y después comprados en 2006, se encuentran parados desde 2012 en la Agrupación de Apoyo Logístico nº41 en el polígono de Casetas a las afueras de Zaragoza. Los he visto más de una vez y se encuentran en lamentable estado, porque muchos están «canibalizados» pues les quitaron varias piezas para llevarlas de repuesto a las Unidades que las necesitaban.
Lo más habitual, y no como hasta ahora ha empleado Rusia a los suyos por la falta de Infantería, es que un carro de combate para ser efectivo, luche rodeado por varios anillos de soldados a su alrededor, o detrás de él a pie o en vehículos acorazados ligeros dispuestos a protegerlo, buscando minas, eliminando enemigos y abriendo pasillos libres de peligro para su avance. De no ser así, los carros, avanzarán como pollos sin cabeza.
Lo que están diciendo Rusia por un lado y Ucrania y la OTAN por otro es que no piensan ceder. La guerra cumplirá pronto un año. ¿El primero?.
Yo como el gran Cicerón:
―« Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras».
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza febrero 2023.

Blog: generaldavila.com

 

 

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

 

Entrevista en la SEXTA «Más vale tarde» al General Dávila

https://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/puede-ganar-guerra-ucrania-400-tanques-leopard-opinion-general-davila_2023012563d17edbf0501d00013f33fc.html

Entrevista sobre Guerra Ucrania en Canal Sur Radio

GUERRA EN UCRANIA 8. LO NUCLEAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Mejor nos iría si empezamos a entender el significado de disuasión». En la guerra nuclear hablar de disuasión significa evitar la destrucción del mundo, no convertir la Tierra en basura espacial.

No se trata de evitar que se enfrente un número de bombas atómicas contra otro número; con una que alcance su destino es suficiente. Es una falacia aquella teoría que aún algunos dirigentes sostienen: «respuestas controladas y pausas negociadoras si se desencadena un ataque termonuclear». No hay respuesta a ese suicidio. Ni negociación posible.

Disuasión es evitar que un loco pueda llegar a ser el dirigente de cualquier nación, grande o pequeña, nuclear o no. La ONU debería estar pendiente de estas cosas, porque cuando mundos enfrentados se reúnen a discutir la imposición está en no destruir el mundo. Eso es disuasión nuclear ya que nadie puede evitar la guerra que hasta ahora nos hacemos. Matémonos, pero no destruyamos el mundo. Habrá que cambiar el sistema de control actual de la ONU (Consejo de Seguridad).

La experiencia de la guerra nuclear nos hizo ver que es el final de los tiempos. La guerra nuclear limitada no existe. El ataque nuclear no es cosa de soldados, sino de la ciencia y exclusiva arma de los políticos.

Más difícil que empezar una guerra es terminarla. Ahora es más fácil acabar con todo.

«Está en la naturaleza del agua evitar las alturas y precipitarse en las regiones bajas. Cuando se rompe la barrera, el agua se abalanza con una fuerza irresistible. Pues la forma de un ejército se asemeja al agua. Tomad ventaja de la falta de preparación del enemigo, atacadle en el momento más inesperado, evitad su fuerza y castigad su inconsistencia y, al igual que el agua, nadie podrá resistiros».

No somos conscientes. Este es un mundo que vive sin la dignidad del peligro; mira en otra dirección y prefiere ser sorprendido sin solución. Es incomunicable la guerra y por tanto hablar de ella es inútil; nadie escucha. Nadie sabe lo que es la vida si la muerte no ha sido tu compañera, si nunca has sentido el escalofrío del final. Eso es la guerra, sentirla, un sufrimiento que si pudiese ser compartido pondría fin a las contiendas. El animal competitivo lleva su duelo hasta el final.

Guerra y paz es una novela necesaria, tanto que ha dejado de serlo para convertirse en un hecho vital con el ritmo de la guerra y de la paz, entre vida y muerte.

El diálogo entre el príncipe Andrés y Pedro rompe la novela casi al comienzo.

—Si todos hicieran la guerra por convicción no habría guerra.

—Eso estaría muy bien —Repuso Pedro.

El príncipe sonrió.

—Sí, es posible que estuviera muy bien, pero no ocurrirá nunca.

—Bien, entonces, ¿por qué va usted a la guerra?—preguntó Pedro.

—¿Por qué? No lo sé. Es necesario. Además, voy porque… —se detuvo—.

—Voy porque la vida que llevo aquí, esta vida, no me satisface.

Insatisfacción. Sin retorno a la paz.

Recoge Pascal: Quod bellum firmavit, pax ficta non auferat, «lo que la guerra ha consolidado, que una fingida paz no se lo lleve». «Solo nos place el combate, pero no la victoria». Concluye que prima el juego sobre los resultados. Se ama más la caza que la presa.

Vivimos sobre una paz amenazadora y eso no es paz. «La paz no podrá ser una paz de compromiso» (Ernst Jünger).

En cualquier frase escrita, desde los inicios, toda la literatura refleja el vivir alejados de la armonía que pretendía Kepler cuando todo derivó en la guerra de los treinta años. O cien, vida en guerra con periodos de descanso para rearmarse. Una pausa entre guerras.

Simone Weill llama a la Ilíada el Poema de la fuerza: La fuente griega. Es sin duda el manantial de donde se nutren todas las fuentes, porque no es una epopeya, sino todo: lo que envuelve y lo envuelto, arriba y abajo.

Al menos hubo fuerza en el poema, en la vida. Humana, fuerza perdida en el anunciado Laberinto, impenetrable, más aún: irrenunciable.

En El nacimiento de la filosofía Giorgio Colli nos sacude con el recuerdo de la violencia diferida, del dios que hiere desde lejos. Está entre nosotros y mientras intentamos adivinar la procedencia de las flechas, el pasado, para ver sus efectos, el futuro, no caemos en que el presente será una mezcla de ambos, de aquello que conocemos y de lo que intuimos. La flecha está ya en el aire y mientras discutimos si son galgos o podencos llega el momento en el que no tengamos nada que temer; porque todo haya terminado.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

¿Galgos o podencos?

La estrategia y la táctica quedan desbordadas cuando el espíritu de la guerra se convierte en una lucha a muerte en la que no se respetan las reglas de la guerra, cuando los generales son arrollados por la inmoralidad de sus tropas de lo que ellos son únicos responsables.

Una guerra en la que se ha roto el código del honor, donde ya no hay ética militar, puede acabar en cualquier cosa.

Una guerra que está a punto de acabar en algo peor. El terrible ejemplo de acabar con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios. Ese momento tan cercano: «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica; que puede regresar. No fue una guerra, sino todo y nada que es la definición de la muerte moral. Física también, pero eso es un mal menor.

Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada. Nadie gana cuando se manejan ejércitos que no hacen la guerra, sino imponen pura violencia.

El ataque o la defensa antes se llevaban a cabo en función de los medios disponibles. «Cuando se dispone de los medios suficientes, lo adecuado es la defensa; cuando se dispone de medios más que suficientes, el ataque».

Desde que el hombre adivinó como acabar con el arte de la guerra la elección es otra: la energía.

No vemos el movimiento al crecer las flores por muy fijamente que las miremos, pero pasa el tiempo y y su ciclo se completa. En eso está el mundo sin que sepamos el tiempo que va a durar. Guerra de los treinta años, Primera Guerra Mundial o Segunda, pero nada será igual.

Surgirá una flor sobre el cardo donde los colores del jilguero serán solo su canto.  Esa es una energía que lleva un camino equivocado.

La III Guerra Mundial está en marcha. Nadie hace nada por evitarla. Todo lo contrario.

Ya no hay más arte que el del silencio tras la explosión.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 enero 2023

«LAS MATEMÁTICAS DE LA POLÍTICA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

La matemática aplicada, se refiere a aquellos métodos y herramientas matemáticos que pueden ser utilizados en el análisis o resolución de problemas pertenecientes a otras áreas.
Aunque las haya olvidado, y ellas a mí, ¿andandarán?, todavía recuerdo algo de mis tiempos de mal estudiante, por eso, aún sabiendo que es una ciencia que no tiene ideología política, hoy mi imaginación juega con una ficticia función polinómica, no importa el grado que tenga, que pretende mostrar la actuación y el futuro de nuestro actual Gobierno, que dicho sea de paso, está creando más problemas de los que ya había.
Por eso, trato de representarla gráficamente, a mi manera, en unos ejes de coordenadas cartesianas X, Y, para más tarde, sacar conclusiones en su representación gráfica, que resultó ser una curva en forma de ese tumbada, una curva peligrosa, vamos.
En uno de los apartados del estudio de la función decía que el punto en que cambia de sentido su concavidad y convexidad, o igualando a cero su segunda derivada y´´=0, se obtenía su punto de inflexión.
En este caso me da como resultado que el valor de su abscisa es x=10, y llevando este valor a la primitiva función, resulta que por ordenada obtengo y=11, lo que significa, si se respeta el mandato obligatorio de los cuatro años de la legislatura, que el cambio de tendencia del Gobierno coincidiría con el PI (punto de inflexión) (10,11), o sea el 10 de noviembre, fecha de las elecciones generales, y si lo que quieren es alargar su agonía, lo más tardar un mes después, el 10 de diciembre, según la LOREG (Ley Orgánica del Régimen General).
Os prometo que esta fantástica osadía por mi parte de meter el circo de la política dentro del serio campo matemático, no se volverá a repetir, y que no se enteren mis amigos jinetes que tienen cierta alergia a los números, pues son capaces de postergarme en la escalilla, y ponerme pie a tierra.
Y si a pesar de los esfuerzos, los números que me salen no coinciden con el verdadero cambio de Gobierno, me cisco sin ningún recato, en Pitágoras, Newton, Euclides y Descartes. (Perdón).
Y si no es así, si todo es mentira o simplemente estoy equivocado, o soy victima de mi pensamiento idealizado, da igual, por favor, déjenme creerlo.
Esperemos que el cálculo esté bien hecho y los españoles dejemos de depender de los anti-españoles, los que exigen el chantaje y el peaje político, hablando claro, los que abominan de España y los que a su vez se lucran de ella, pero ojo, que tal como están las fuerzas según las encuestas, si no espabilamos las trazas pueden ser las mismas.
En la política española, hace tiempo que las doctrinas sustituyeron a las ideas, el combate barrió el diálogo y que el «quítate-tú- que-me- pongo-yo» se impuso al acuerdo.
Unos y otros trepan para llevarse buenos puestos imponiendo sus criterios, sin preocuparse de si es realmente la voluntad de la mayoría. La verdad no interesa. El café se toma de un sorbo, y los debates se entablan a voces, tejiendo cortinas de humo conscientes de que para tapar una barbaridad, basta con pregonar un disparate todavía mayor. Hemos perdido la calma.
Siempre se dijo que en situaciones críticas, lo mejor era agarrarse a un clavo, en Caballería decíamos que el colmo del herrador era agarrarse a un clavo ardiendo. Trasladando la metáfora a la política española, para no bajarse del sillón y seguir durmiendo sobre el colchón de la Moncloa, el señor Sánchez al que ya ni sus colegas quieren acompañarle en sus mítines, se agarró a dos clavos ardiendo: Unidas Podemos y a los independentistas: el vasco y el catalán, aún siendo por todos conocido el refrán, dedicado a los imprudentes y temerarios que a pesar de saber que están en contacto con el peligro, siguen cerca de él llegando a desafiarlo,
― «El que juega con fuego, al final siempre sale chamuscado»
La locución latina «pan y circo», que después de los Juegos Panhelénicos y los Olímpicos eran realmente «los juegos del hambre», está de actualidad, pues describe la práctica común de este Gobierno sobre todo en este año electoral, que para mantener tranquila a la población y ocultar hechos controvertidos, mentiras y errores, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad, igual que las dos grandes herramientas de control social de Roma, para ganarse a la plebe hace más de 2000 años.
Pero ni somos tontos ni sujetos pasivos a los que se nos puede engañar con eslóganes fabricados por noveles inexpertos en este mercado.
Es la política del «yo invito y tú pagas».
Recientemente han rebajado el precio del pan, dos céntimos por barra, y como desde el inicio de su legislatura nos tienen engañados con su habitual circo, ¿de qué nos quejamos?, ya lo harán los próximos que vengan con la burrada de herencia que van a recibir en forma de deuda pública.
En lugar de entrar en el mundo de las matemáticas, hubiera sido mejor hacerlo en el de los embutidos y conservas hechos con chacina. Sin duda, las salchichas – o mejor sus parientes, los «chorizos» que han pasado a ser una evocación perfecta de la política española actual, y tal como dijo el poeta:
― «Sus leyes, como las salchichas, dejan de inspirarnos respeto a medida que sabemos cómo están hechas». (John Godfrey Saxe ).

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza enero 2023.

Blog: generaldavila.com