1- No quisiera que se me olvidara el poner unas letras dedicadas a aquellos
que son los que ayudan a mantener la moral del Soldado que lucha en
primera línea.
No comparo, juntos forman un todo, y de ellos depende el éxito de la misión,
al tener unos Sanitarios capaces de salvar vidas mientras puedan ser
evacuados, y qué a veces son carne de cañón , como ellos
, y otras asisten a los heridos sin solución. NUNCA se
puede morir, solo y en silencio un soldado español.
La figura de la izquierda es de un sanitario in memoria,
perteneciente a la Sanidad Militar. Hay que tener un gran
valor, tanto como cualquiera que esté en la primera línea el
también estará allí ayudando
Otra foto es de un envío de Agua, en la Guerra
de África. Son soldados de Intendencia. La
pintura es de Ferrer Dalmau, y el lema es
“Sangre por Agua “, Cuerpo de Intendencia.
Así es una guerra, lo tenemos que pensar, para
que no ocurra.
Pero siempre hay que estar preparados.
La guerra es mejor ganarla, antes de
emprenderla.( ojo políticos).
Esto solo es una pincelada, pero es así. Pensar en la guerra de UCRANIA.
Prefiero no opinar.
Una Guerra surge cuando menos se la espera. Que nuestro “ ÁNGEL DE LA
GUARDA”, nos ayude.
2- Tengo mucha familia cercana médicos: Hermano, Hija y una nieta ya en la
Facultad de Medicina.
Además he convivido y trabajando junto con Médicos y Sanitarios. Estuve
de Administrador del Hospital de Sidi-Ifni, varios años, hasta su entrega el
30 de Junio de 1969. Más tarde ya de Coronel fui Subdirector Económico,
del Hospital Gómez Ulla en Madrid. Allí conocí y trabajé mano a mano con
ellos. Son magníficos puedo asegurar. Creo que ya basta. � � �
Luis Martin-Pinillos Marco.
Coronel de Intendencia (R)
XI Promoción AGM.
Zaragoza 21/4/22
Autor: generaldavila
Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO EL RETABLO DE MAESE PEDRO, SÁNCHEZ Entrega cuadrigentésima septuagésima tercera
“Causas ajenas a nuestra voluntad” nos han obligado a faltar a nuestra asidua cita que hoy, aunque reducida en principio a una colaboración semanal reanudamos con los amables lectores.
Y encantados así lo hacemos glosando una de las más burdas alcaldadas que un señor, encaramado al poder entre mentiras, bulos y traiciones ha perpetrado a lo largo de nuestra democracia. Pasen, y lean.
“Solo con el mar a solas…” escribe Antonio Machado en un poema que hoy con música de J. Alfonso García cantan los coros, convertido en una preciosa oración…
Y en otro, y muy distinto orden de cosas -este verso es mío, perdón- allá que va. “Solo en su soledad desoladora”: sólo con los votos de su partido pues ni siquiera ha conseguido ni uno entre sus innumerables socios de gobierno, se fue Don Sánchez a Marruecos a rendir pleitesía a un señor del que hemos recibido el desprecio, pateras de ilegales y asaltos perfectamente sincronizados cuando no, directamente, ha abierto las puertas de las vallas fronterizas; lo hemos visto. Todo en una muestra grosera de su dimensión autocrática que se arroga las funciones que no le corresponden. Eso sí, cuando se lo recuerdan, los bulldozers de guardia ladran con rabia en el Congreso. Porque no sólo se cisca en las resoluciones de la ONU, el consenso internacional al respecto, en el interés de España y en el sentido común sino que atropella toda norma legal de responsabilidades y cometidos: el responsable de la política exterior de España es el Gobierno de la Nación, no un señor de León venido, ya, a menos. Veamos la legislación que trata sobre el asunto.
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
Artículo 97. El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado
LEY 50/1997 de 27 de Noviembre, del Gobierno.
Artículo 1. El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado
Artículo 2. El Presidente dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de los Ministros en su gestión.
Artículo 5.
- Al Consejo de Ministros, como órgano colegiado del Gobierno, le corresponde el ejercicio de las siguientes funciones
- d) Acordar la negociación y firma de Tratados internacionales, así como su aplicación provisional.
- e) Remitir los Tratados internacionales a las Cortes Generales en los términos previstos en los artículos 94 y 96.2 de la Constitución.
- d) Acordar la negociación y firma de Tratados internacionales, así como su aplicación provisional.
- e) Remitir los Tratados internacionales a las Cortes Generales en los términos previstos en los artículos 94 y 96.2 de la Constitución.
Y para colmo, en el entorno de una cultura donde se da a los gestos la suprema importancia se cachondean de su persona. Y humillan a España, representada en su Bandera; y a su Historia.
De la prensa de abril de 2022
No lo digo yo, lo dice la prensa en relación con el protocolo; en fin, “una anécdota” para el ministro español de Exteriores.
De la prensa de abril de 2022
Se desconoce si este gesto fue accidental o deliberado, pero desde luego es anti protocolario. Colocar la Enseña boca abajo implica, según los expertos, «desastre o petición de amparo», así como una «declaración de rendición ante el enemigo, solicitud de auxilio o protesta», según el blog especializado en protocolo Ser Comunicación.
De esta forma, no queda claro si, en caso de haber sido a propósito, Marruecos estaría insinuando la sumisión de España o si es una burla, ofensa o declaración de intenciones.
¿Los gestos? El moro a caballo entre Sánchez y el ministro AAEE marroquí leemos que representa a “Tariq ibn Ziyad, el general bereber que venció en la batalla de Guadalete en el 711”. ¡Vamos!, el de Gibraltar: ¿les suena? ¡Ahora vas y lo cuentas!, que diría el manchego.
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Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae
LAS COSAS DE DON EUFEMIO
EL RETABLO DE MAESE PEDRO, SÁNCHEZ
Entrega cuadrigentésima septuagésima cuarta
Y cuando nos creíamos ya curados de todo espanto resulta que, ¡blanco y en botella…,verde y con asas…!: el gobierno, o lo que sea, ya ha llevado a cabo la concesión y la tropelía. Y lo reconoce:“nos helarán la sangre”, cierto es; me apuntan que a cambio de los votos de la comunidad marroquí en España; que no es pecata minuta…
De la prensa de abril de 2022
*** MARRUECOS ‘AGRADECE’ A SÁNCHEZ SU SUMISIÓN PERMITIENDO LA SALIDA DE PATERAS DESDE EL SÁHARA
El puerto de salida es ahora el Sáhara: la localidad de Dajla. Justo el territorio que Sánchez acaba de entregar en bandeja a Rabat.
*** EL SÁHARA YA PERTENECE A MARRUECOS EN EL MAPA DEL MINISTERIO DE EXTERIORES ESPAÑOL
La “histórica decisión” de Pedro Sánchez a Marruecos al reconocer la autonomía del reino africano sobre el Sáhara Occidental ya tiene una aplicación directa llena de carga simbólica en el MAPA OFICIAL QUE EL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES ESPAÑOLES MUESTRA EN SU PÁGINA WEB. En este, la frontera entre Marruecos y el Sáhara ha desaparecido por completo.
Don Eufemio, abr. 22
(Continuará Dm; y si nos dejan)
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¿QUIERES SER SOLDADO ESPAÑOL? General de División Rafael Dávila Álvarez

13-03-09. SEGOVIA. JURA DE BANDERA EN EL ACUARTELAMIENTO DE BATERÍAS DE LA ACADEMIA DE ARTILLERÍA. FOTO ANTONIO TANARRO
Que el primer y más fundamental deber del soldado sea la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, no es baladí. Ser soldado no es un capricho, ni siquiera una afición. Es una vocación cuyo atractivo reside en la virtud. La disposición permanente del alma para las acciones conformes a la ley moral. Una vida inspirada en el amor a tu patria, en el sacrificio reconfortante de ese espíritu que te lleva a mantenerte en tu puesto de honor cuando el amor a la vida te dice al oído que te separes del peligro. Ese espíritu que unas veces es valor, otras abnegación, entusiasmo por la profesión, siempre afán de esplendor para tu patria.
Será el patriotismo como virtud tu valor principal, tu deber, y cumplirlo tu íntima satisfacción. Apréndelo pronto: tu patriotismo consiste en amar a España, es decir, cumplir con tu deber siempre. Esa íntima satisfacción del deber cumplido será tu premio y única aspiración.
El honor deberá presidir cada una de tus actividades, estando solo o en compañía, sin buscar el elogio o el aplauso. A él ajustarás siempre tu conducta. En la soledad de la noche o con las luces del día debes ser coherente entre lo que debes hacer y lo que haces. El honor será la virtud que te lleve al cumplimiento de tus deberes respecto del prójimo y de ti mismo.
Al patriotismo y al honor siempre debe acompañarles el valor. En la milicia el valor no es bravuconería sino una firme disposición, constante preparación física y moral, para vencer el miedo y llegar más allá incluso de lo que el deber te exige. Tu valor ha de ser sereno sin alardes inútiles, comúnmente innecesarios, has de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado tus energía morales y físicas para utilizarlas al máximo y en toda su plenitud en el momento decisivo. Debe adornarse el valor con entendimiento para obrar con sabia destreza y no estrellar su denuedo contra la ignorancia. Valor estoico, y heroico si el combate lo requiere.
La disciplina será factor de cohesión que regule todas tus relaciones en la milicia. Exigida y exigible para el que obedece y más, si cabe, para el que manda. Respeto y obediencia moral que te lleve a la observancia de las leyes y normas, te distinguirá como buen soldado.
Recorre despacio el camino, con humildad y paciencia. Recuerda que la guerra es el arte a cuya cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. Pero no olvides que aquí el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.
Todo lo que te cuento es más sencillo de lo que puedas pensar, pero solo se consigue si de verdad quieres ser soldado, un bello oficio que te descubrirá pronto su tesoro que reside en la camaradería y la fraternidad que forja unidades muy sólidas donde cada miembro se sacrifica individualmente en beneficio del grupo.
Compañerismo, abnegación, solidaridad, amistad, unión y socorro. Aquí nadie es más que otro si no hace y sabe más que el otro.
Mira, en mis largos años de servicio ninguna ley ni reglamento me ha enseñado con tanta belleza y claridad lo que es ser soldado. Lo escribió uno de Infantería, Pedro Calderón de la Barca. Te invito a que lo leas y cuando termines te preguntes ¿Quiero ser soldado?
Solo tú tienes la respuesta.
General de División (R) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
Pedro Calderón de la Barca (Soldado de la Infantería española)
NOVELA DEL GENERAL CÉSAR MURO «FRONTEROS EN AMÉRICA»
De nuevo un soldado ilustrado, el teniente general César Muro nos ofrece una novela que se adentra en un mundo desconocido para una inmensa mayoría y que nos permite conocer un capítulo más de nuestra historia militar a la vez que desmonta mitos y exageraciones sobre nuestro comportamiento en el virreinato de Nueva España.
Lo hace con un tema atractivo: Fronteros en América.
El cine americano del western nos ha creado una imagen que a pesar de sus estereotipos no deja de denunciar cómo los anglosajones, creadores de los Estados Unidos, exterminaron a las tribus autóctonas de aquel territorio. Dichos, como “el mejor indio es el indio muerto”, fueron la guía de un gran genocidio dirigido desde la misma presidencia de esta nueva nación, que nunca se planteó reconocer la nacionalidad a los auténticos dueños del territorio.
España, cien años antes, ante el mismo problema: los crueles y salvajes indios apaches y comanches, se comportó de manera contraria. La obsesión del rey Carlos III, transmitido hasta el más lejano rincón, fue hacer nuevos españoles en aquellas lejanas tierras, prohibiendo el exterminio de los indígenas. Engrosar las Españas, educando y convirtiendo a los nativos en nuevos españoles, fue su guía.
Sin embargo, la Conquista del Oeste se conoce como una gran gesta y, por el contrario, la colonización española por un «atroz magnicidio».
Lean, juzguen y opinen sobre la Leyenda Negra, que llena de infamia nuestra historia. Esta novela es un buen ejemplo para ayudarles a abrir los ojos.
En aquel enfrentamiento, enmarcado en la narración entre 1772 y 1788, aunque ya habían tenido choques antes, los españoles, en su deseo de avanzar hacia el norte desde Nueva España, para asentarse y colonizar aquellas tierras, se encontraron con la permanente resistencia de estas tribus guerreras, que no tenían el menor deseo de convivir. Y menos aún, cambiar sus costumbres para convertirse en hispanos. Cómo se hizo, evitando el exterminio y ganándose el apego de aquellos feroces guerreros es el fondo de la novela.
La obra es fruto de una meticulosa investigación histórica y además de disfrutar de una exquisita prosa nos hará conocer la verdad sobre un capítulo tan manoseado y mal tratado por historiadores de dentro y de fuera.
Gracias mi general por mantener alta y recia la cultura militar y dar ejemplo de rigurosidad que siempre es además amena.
He disfrutado con la lectura de una obra tan seria como entretenida.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
19 abril 2022
UCRANIA. LA GUERRA EN SU LÍMITE DE ELASTICIDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
La guerra en Ucrania continúa bajo la incertidumbre, y los análisis se encuentran desesperadamente confusos sin que nadie sepa, por mucho estratego que opine, las intenciones de Putin.
La guerra, como todo, llega un momento en el que pasa a la cotidianeidad o, lo que es peor, a la costumbre, y a nadie sobresaltan las noticias si no se ven respaldadas por la subida de la gasolina o del pan nuestro de cada día.
Es triste acostumbrase a la guerra, pero más lo es a la inacción. Observo, quizá con error, que de lunes a viernes hay guerra, los fines de semana fútbol o gastronomía, estado del tiempo y de las carreteras; observo que los reyes de la información se van de vacaciones. Solidaria guerra. Alto el fuego, week end, y de nuevo a retomar la información. A golpe de cañones.
Decía Stalin, en su atroz pensamiento, que un muerto es una tragedia y un millón una estadística. Primero la pandemia. Ahora el Teatro de la guerra.
La guerra empieza a ser estadística de muertos, un cúmulo de datos lo confirman, mientras algunas mentiras intencionadas se deslizan por sus derivadas establecidas sin saber cuáles son las variables independientes. La derivada es el orden convertido en desorden y lo anormal instalado en la normalidad.
Vence lo virtual en la tragedia del olvido, de querer dejar al lado los resultados devastadores del enfrentamiento, allí donde unas letras enlazadas llamadas palabras han fracasado y dan paso al duelo de las armas: el lenguaje de los cañones.
Estamos en un momento de la guerra en Ucrania donde se ven más claras las intenciones. Los jugadores descubren sus cartas, aunque podría ser una simple jugada de comprobación y calentamiento. Nadie ha puesto toda la cantidad sobre la mesa. La apuesta es muy pobre y se habla de farol. Los muertos se olvidan: pura estadística. La guerra sigue y un final temible se vislumbra cada vez más cerca. Las posturas están enconadas y nadie opta por entenderse con la palabra. Más gasolina al fuego.
El Diccionario de Autoridades define «diversión» en su acepción militar: «En términos de guerra se llama al ataque que se hace por el enemigo por diversas partes, para obligarle a separar sus fuerzas, dividirle y enflaquecerle, o entretenerle».
Queda claro en su rotundidad que la guerra ha sido así mal entendida y atendida.
No ha hecho bien Zelenski al desairar a Alemania. No habla Europa con decisión y por ello otros toman su palabra.
El momento es muy delicado y no debemos actuar con maniobras de diversión cuando la violencia puede no tener límites y llegar al uso ilimitado de la fuerza.
Este es el momento del mayor peligro y cualquier cosa puede ocurrir; entre ellas una catástrofe nuclear.
Estamos en el límite de elasticidad que permite la tensión de la guerra y de acuerdo con la Ley de Hook el puenting podría acabar en tragedia. Nada volverá a ser lo que era, deformado y sin vuelta atrás.
Mientras los políticos no decidan que la política y la guerra no son lo mismo, aunque persigan el mismo objetivo, mientras no se den cuenta de que la guerra es su fracaso oculto bajo la vida de otros que nada que ver tuvieron, mientras no encuentren una alternativa a los cañones, seguiremos estirando el tiempo hasta romperlo todo y ser irreversible.
La estrategia y la táctica quedan desbordadas cuando el espíritu de la guerra se convierte en una lucha a muerte en la que no se respetan las reglas de la guerra, cuando los generales son arrollados por la inmoralidad de sus tropas de lo que ellos son únicos responsables.
Una guerra en la que se ha roto el código del honor, donde ya no hay ética militar, puede acabar en cualquier cosa.
Una guerra que está a punto de acabar en algo peor. El terrible ejemplo de acabar con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios. Ese momento tan cercano: «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica; que puede regresar. No fue una guerra, sino todo y nada que es la definición de la muerte moral. Física también, pero eso es un mal menor.
Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada. Nadie gana cuando se manejan ejércitos que no hacen la guerra, sino imponen pura violencia.
Habrá que buscar una definición nueva a tanto terror, al que parece que también nos acostumbramos. Como a morir. Irremediable.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
18 abril 2022
EL DEPORTE Y LAS GUERRAS. Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.
Cuando la palabra «guerra» entra a formar parte de un texto, se tiene garantizado de antemano un cierto interés, y es que este vocablo lleva consigo una carga eléctrica que agita en nuestro interior las fibras de la afición al misterio, el deseo de aventuras que todos llevamos dentro, y ese gusto casi feroz de practicar la disección espiritual del enemigo.
Entre la copiosa herencia que el pueblo heleno dejó a la humanidad, los Juegos Olímpicos ocupan un lugar preeminente. Cada cuatro años o una Olimpiada, ( ya que era unidad de tiempo) en el plenilunio de agosto, los más distantes lugares del imperio helénico: Asia Menor, Silicua, Cirenaica…; las más alejadas colonias, y los pequeños pueblos griegos, siempre en guerra unos con otros, se citaban en Olimpia aprovechando la tregua de esos días y olvidaban sus rencillas. La «tregua o paz olímpica», comenzaba siete días antes de la apertura de los Juegos y finalizaba el séptimo día a partir de su finalización.
En Olimpia, los atletas competían totalmente desnudos, por lo que estaba prohibido a las mujeres casadas el acceso al estadio e incluso a la ciudad, para evitar que el espectáculo de aquellos atletas sirviera de término de comparación con sus esposos. Por el contrario, era permitida la entrada al estadio de las chicas solteras, ya que consideraban que aquello era idóneo para despertar en ellas ideas sanas, como el incentivo a los placeres del amor, y la inclinación al matrimonio.
Una de las primeras desavenencias relacionadas con las Olimpiadas, se produjeron paralelamente a los Juegos de Saint-Louis en 1904, al celebrarse unas competiciones entre atletas de distintas razas, llamados «Anthropological day» reservados a deportistas no blancos, violando uno de los principios del olimpismo, cual es la no discriminación racial. Participaron en esos juegos atletas: negros, filipinos, chinos, indios, sioux, pigmeos, turcos, sirios etc., y merecieron la repulsa de Coubertin y del Comité Olímpico Internacional.
Por otra parte, Sudáfrica y Namibia sufrieron el aislamiento deportivo hasta que finalizó el apartheid en 1992…
A España le tocó enfrentarse en los cuartos de final de la Copa de Europa de futbol de 1960 a la URSS, pero poco antes del partido llegó la orden de retirarse de la competición. Paradójicamente en la siguiente edición, también con Rusia como rival, jugamos la final y encima la ganamos con aquel famoso gol de Marcelino en el estadio Santiago Bernabéu.
Siempre, desde la antigüedad a nuestros días, el deporte ha constituido un designio político, y nefastas son las consecuencias que acarrea cuando esa política, no es la idónea. Busquemos, por ejemplo, las consecuencias de algunos grandes encuentros, tales como los Juegos Olímpicos y las finales de los Campeonatos Mundiales, que en lugar de ser ocasiones de armonía y pacífica comunicación entre hombres y pueblos, con frecuencia los enzarzan en conflictos, apartándose cada vez más del espíritu de Coubertin
A veces, ¡qué remedio!, la política llega a oscurecer el ideal que se busca y genera situaciones de crisis. Estos son algunos reversos de las medallas.
Debido a la Primera Guerra Mundial la Olimpiada de Berlín de 1916 no se celebró.
En la Olimpiada de Amberes en 1920, el tiroteo de la Primera Guerra Mundial acababa de terminar y no se invitó a Alemania ni a Austria, países enemigos de Bélgica. Regresando ambos a la familia olímpica en los Juegos de Ámsterdam 1928.
En la XI Olimpiada, Berlín1936, el nacional-socialismo quiso convertirla en una demostración de la superioridad de la raza aria, y poco después, un totalitarismo de signo opuesto, trataron de organizar otra olimpiada paralela la llamada del «Mundo del Trabajo» en Barcelona.
A pesar de las campañas que anunciaban lo peor, habida cuenta de la política racista que el régimen de Adolfo Hitler había impuesto en Alemania, el triunfo del olimpismo sobre la política y las discriminaciones raciales, políticas o religiosas, fue rotundo, y eso que la confusión de aquellos años era grande ya que: …Italia liquidaba a un extenso país como era Etiopía, después de una guerra relámpago y totalmente desequilibrada. Japón había entrado en Manchuria y abandonado la Sociedad de Naciones. Grecia vivía momentos de extrema inseguridad política. Austria sentía la proximidad del «Anschluss» (unión de Austria y la Alemania nazi en una sola nación), eso y el asesinato de su canciller presagiaban horizontes nada tranquilizadores. La Rusia soviética, una vez consolidado su sistema político, tomaba conciencia de su potencia. España vivía las primeras etapas de su guerra civil…
Con este ambiente, los olímpicos españoles debían partir desde Barcelona destino a Berlín el día 24 de julio, y no pudieron hacerlo debido a la guerra civil. Los componentes del equipo de hípica y sus caballos, que ya se hallaban en la capital alemana, tuvieron que regresar sin poder participar.
Cada vez que se llamaba por los altavoces del estadio a un atleta español, se actualizaba en los 100.000 espectadores el drama que comenzaba a vivir nuestro país.
Los Juegos que se deberían haberse celebrado en Tokio.1940 y Londres.1944 fueron suspendidas por la Segunda Guerra Mundial donde muchos deportistas de todo el mundo, cayeron en el campo de batalla , en la más sangrienta conflagración, abriendo por segunda vez, después de su restauración en 1896, un paréntesis en la celebración de los Juegos, el más dilatado de toda su historia.
El problema de los países vencidos en la guerra recién terminada se suscitó nuevamente en la austera Olimpiada de Londres 1948, designada como recompensa a una ciudad mártir, donde Alemania y Japón fueron expulsados del Comité Olímpico Internacional y la URSS prefirió continuar aislada en su torre de marfil, hasta que en Helsinki en 1952 vuelven tras casi medio siglo de ausencia, ahora bajo la bandera de la hoz y el martillo y con el nombre de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. También regresaron los equipos de Alemania y Japón.
A la Olimpiada de Melbourne 1956, varias naciones la boicotearon en protesta a la invasión de Hungría por los soviéticos, y la del Canal de Suez por los franceses y británicos.
En Roma 1960 el problema de las dos zonas de Alemania, que se planteaba en todos los planos de la actividad mundial, lo resolvió el Comité Olímpico Internacional con una fórmula feliz no lograda por políticos, ni diplomáticos. Todos los deportistas alemanes actuaron en Roma encuadrados en un mismo equipo, luciendo un mismo uniforma y bajo una misma bandera. La bandera del equipo alemán fue la tricolor de ambas repúblicas, pero en lugar del emblema que los orientales colocaban en el centro, pusieron los aros olímpicos. El problema de los himnos fue solucionado con la interpretación de la bellísima «Oda a la alegría» de Beethoven.
Lo que no habían logrado los políticos ni los militares asiáticos y occidentales durante más de cien años, es decir penetrar en Japón, el deporte con la Olimpiada del año 1964 en Tokio, lo logró con la mayor amplitud y con un eco mundial como ninguna otra manifestación podría lograr.
El emperador Hiro Hito, descendiente del sol, dios viviente para los japoneses, al que antes de 1942 ningún ser humano podía mirar, hizo en ocasión de los Juegos Olímpicos su primera aparición ante una gran masa de público, como eran los 75.000 espectadores que llenaban el estadio, y todo el mundo pudo contemplar su hierático rostro a través dela televisión. Había caído otro de los mitos que se oponían a la integración de Japón al mundo occidental.
Cuatro años después en 1968, se despejaría la gran incógnita de la primera Olimpíada de habla hispana. Méjico y su pujante energía esperaban a los deportistas. El hecho que dio una intensidad dramática a los Juegos de México 1968, fue la manifestación de algunos atletas vencedores americanos en las pruebas de atletismo, afectos al «black power». En algunas de las ceremonias de concesión de medallas, mientras se interpretaba el himno y se izaban las banderas, los atletas ganadores en sus podios, levantaban el puño derecho enguantado en negro y con la cabeza cubierta con una boina también negra, para manifestar sus ideas políticas opuestas al Gobierno de su país.
La perfecta organización alemana de Munich en 1972 no pudo evitar que un comando palestino del grupo terrorista Septiembre Negro (fracción de la Organización para la Liberación de Palestina, liderada entonces por Yasir Arafat) irrumpiera en la villa olímpica y emprendiera una masacre que acabó con once atletas israelíes, tres palestinos y un policía alemán muertos.
Por desgracia, siempre los conflictos han afectado a las competiciones deportivas internacionales, y buena prueba de ello son los boicots acaecidos durante la Guerra Fría, En Moscú 1980, más de 60 naciones, entre ellas, los EE.UU., Japón, Canadá y Alemania Occidental, rehusaron participar como protesta contra la invasión de Afganistán por la URS. Como represalia, en los siguientes Juegos, los de Ángeles1984, no acudieron la URSS y los países de su entorno.
En otro orden de cosas y con el ciclismo de protagonista, vimos que la victoria de Bartali en los Alpes, «Giro de Italia 1948», se encargó de neutralizar el efecto causado por el atentado contra Palmiro Togliatti, político italiano, secretario general del Partido Comunista, salvando a Italia de una posible revolución.
Posteriormente, el «Tour de Francia 1965» permitió al general De Gaulle enfrentarse con el Mercado Común Europeo, sin suscitar la opinión de los franceses, demasiado ocupados con el duelo de los ciclistas: Gimondi-Pulidor .
¡Ay, Coubertine, si supieras con qué ganado ha tenido que lidiar el deporte todos estos años! Ni los miuras de Albaserrada.
Pero del deporte, lo mejor es quedarse sobre todo con su lección de orden, lo ideal para esta época que nos ha tocado vivir que se caracteriza, entre otras cosas, por la falta de autoridad, aunque muchas veces, tanto en el deporte como en la política, a la vez que se recibe el premio que representa la satisfacción del deber cumplido, se sufre con frecuencia el aguijón amargo de los celos o de la envidia, pero nada de eso debe importar, pues al fin y al cabo, solo se apalean los árboles que dan fruto.
Los acontecimientos diarios lo demuestran. Para recordarlo, nada mejor que escribir sobre el trágico accidente aéreo de 1972, cuando el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrelló en un glaciar en el corazón de los Andes. Todos conocemos el desenlace, y las condiciones inhumanas en que sobrevivieron…
Pues bien, esos 15 jugadores uruguayos de un equipo de rugby, le deben su supervivencia al deporte que les había inculcado el espíritu de organización, de equipo y el sentido del orden.
Todo equipo de rugby consta de 15 jugadores: En la primera línea 8 fuertes y activos; en segunda línea, los 6 más altos: 2 ligeros y astutos y 4 grandes y potentes; y en tercera línea 1, el zaguero, ágil, listo, valiente y modelo de flema y sangre fría. ¡La proporción ideal de los hombres!
…Y sin embargo, rugby, ¡cuantas cosas se han dicho en tu nombre!.
En el deporte, tan importante como la práctica, es tener un enfoque deportivo de la vida y, como hemos visto, es capaz de acompañar al hombre en la historia creando cultura.
Los hay que piensan que jamás se ha de romper el idilio entre el deporte y la guerra, incluso ante una situación tan terrible como la de Ucrania, y yo no puedo estar en más desacuerdo con ellos, y es que «La Carta Olímpica» señala que su misión principal es «poner el deporte al servicio de la humanidad, promoviendo así la paz»
Hoy el deporte no ha podido permanecer aislado y señala a Rusia como el país invasor de Ucrania, expulsándola de todos las competiciones, con ellos no hay nada que jugar, ni compartir. Esta vez la voz del deporte, con más rapidez que nunca en la historia, está siendo atronadora:
El Comité Olímpico Internacional (COI) se pronunció, a través de un comunicado, que los atletas rusos y bielorrusos no participarán en futuras competiciones internacionales. La Fórmula 1 comunicó la suspensión del Gran Premio de Rusia, que se iba a llevar a cabo en el circuito de Sochi. Respecto al tenis, la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) canceló el torneo de Moscú. En básquet, la Euroliga no se lo pensó dos veces y expulsó del torneo al CSKA de Moscú, al Zenit de San Petersburgo y al UNICS de Kazan. Por si fuera poco, distintos equipos taparon de sus camisetas sus patrocinadores rusos como Gazprom y la aerolínea rusa Aeroflot.
En 1960, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Roma, el Papa Juan XXIII desde las ventanas del Palacio de Castel Gandolfo, antigua residencia veraniega papal, seguía interesado y absorto los entrenamientos de los remeros del K-4 en las tranquilas aguas del lago de Albano. Días más tarde, el 24 de agosto de ese año, la víspera de la inauguración de los Juegos, el Papa recibió en la Plaza de San Pedro a los deportistas olímpicos de los 83 naciones participantes en la XVII Olimpíada de la era moderna.
Sus palabras, que todavía resuenan, tuvieron una grandeza e intensidad realmente extraordinarias. Empezó diciendo que el pórtico de Bernini con sus dos inmensos brazos les acogía, y acabó pidiendo…
«Que la prisa por alcanzar la meta terrena, no os haga perder de vista el camino de la salud eterna». (Juan XXIII agosto 1960)
Oyéndolas de nuevo, pienso que sería bueno no estuviera vedado a nadie el deporte del amor.
Tal vez ,los mejores deportistas hayan sido los santos.
Zaragoza abril 2022.
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.
Blog: generaldavila.com
EL DÍA DESPUÉS DE UNA INVASIÓN INJUSTA Y DESPIADADA. Aurelio Fernández Diz CN (R)
En un reciente artículo publicado en este mismo blog defendí que Putin no invadiría Ucrania por su solo temor a las severísimas sanciones económicas que, previsiblemente, el mundo occidental, representado principalmente por los EEUU y la UE, sin duda le impondrían. Supuse entonces que Putin podría hacer gala de la prudencia y sagacidad política que debe demostrar, ante cualquier circunstancia geoestratégica, el presidente de una gran nación como es Rusia.
Me equivoqué completamente. Jamás pude imaginar que se pudiese llegar a la dramática situación de la que estamos siendo testigos. Porque hay que ser historiador e hilar muy fino para comprender las diferencias que puedan existir entre pueblos, por lo menos hermanos, que se están matando entre ellos por la sola decisión de un político desaprensivo como está demostrando ser Putin. Es inaceptable que en pleno siglo XXI se pueda plantear que un país invada abusivamente a un vecino, en clara inferioridad militar, y masacre a su población civil solo por razones de dudosa eficacia geopolítica.
En el día después, Putin habrá de ser juzgado ante el correspondiente tribunal internacional que lo condene como se merezca porque no es de esperar que le pueda conceder la libertad que él mismo niega a su pueblo y a los pueblos vecinos.
En cambio, creo sinceramente que el otro argumento que sostuve en el artículo anteriormente mencionado creo que puedo mantenerlo en toda su integridad, con más fuerza si cabe. En el día después de esta lamentable guerra, Rusia debería ser invitada a ingresar en la UE con la única condición de ser gobernada por un político serio y responsable como sin duda existen en el mundo opositor al actual sátrapa. Y aceptar naturalmente la legalidad europea tal y como se espera que evolucione. Si el pueblo ucraniano está en la UE ¿por qué no va a estarlo el ruso?
Al ser testigos del valiente comportamiento de la población ucraniana que en absoluto quiere perder la libertad adquirida por su pertenencia a la UE podemos comprender el drama ucraniano en toda su integridad, drama que es compartido por todos los países que ayer sufrieron la tiranía soviética y hoy se ponen incondicionalmente al lado de una Ucrania, en peligro de ser sojuzgada y amenazada con volver a un pasado que nadie desea.
La libertad es contagiosa y es imposible renunciar a ella. Es emocionante comprobar cómo todos los países de la UE defienden la libertad de Ucrania, no solo ayudando materialmente en todo lo que pueden al pueblo ucraniano sino acogiendo incondicionalmente a los millones de ucranianos, principalmente mujeres y niños, que quieren abandonarla para conservar su vida aun al precio de separarse de sus seres más queridos. Lo que nos llena de admiración, respeto e incontenible solidaridad con el pueblo ucraniano.
Podemos destacar la buena acogida que el idioma español tiene en Ucrania y lo bien que lo hablan la mayoría de las personas que son entrevistadas allí por nuestros periodistas. Y que España, siempre país de acogida, sea vista por muchos ucranianos como el paraíso elegido para iniciar una nueva vida algo muy posible porque los mimbres que componen la estructura de la actual UE son los mismos que los de los pueblos europeos que aún no pertenecen a ella.
Debemos de destacar la actitud de Polonia y su gobierno acogiendo incondicionalmente a millones de refugiados en claro contraste con su actitud ante la inmigración ilegal, lo que no deja de ser una medida de la vocación europeísta de la gran nación polaca. Como podemos decir en un ambiente familiar “lo que duele, duele”, sin que esto suponga nada peyorativo para nadie.
Muchas personas se dejan influir por la propaganda de Putin hacia el régimen ucraniano, refiriéndose especialmente la supuesta corrupción propiciada por el régimen del presidente Zelenski, algo absolutamente injusto porque de la corrupción ningún país europeo puede librarse porque no depende de los pueblos sino de las personas corruptas que están en todas partes y en España también como lamentablemente estamos comprobando casi a diario.
Me parece importante distinguir entre el noble pueblo ruso y los trasnochados afanes imperialistas de alguno de sus gobernantes. El pueblo ruso, dicen los historiadores, nunca conoció la democracia. Parecía que iba a lograrlo con la caída de la unión soviética pero no fue así. Un político implacable se hizo con el poder que injustificadamente quiere extender hacia sus vecinos atendiendo solo a sus pulsiones imperialistas.
A Putin, que no al pueblo ruso, el mundo occidental le está imponiendo sanciones nunca conocidas para tratar de parar una guerra injusta y desoladora que ni el pueblo ucraniano, ni el ruso, de ningún modo merecen. Si Putin conociese siquiera una brizna del pensamiento de nuestra Escuela de Salamanca , escuela que no tuvo parangón en ningún país del mundo entero y que le permite a España ostentar el glorioso título de madre universal del derecho internacional, sedaría cuenta , podría comprender, que no hay razón de estado alguna que pueda justificar el cruel sacrificio de hombres, mujeres y niños que solo desean vivir en paz y libertad y que al mismo tiempo están dispuestos a entregar su vida en la defensa de la patria que aman, que es Ucrania.
He leído que es una aspiración de Putin llegar a una Europa unida desde Lisboa hasta Vladivostok, pero bajo su control. Esta idea pudo alimentar el imaginario fantástico de un presidente ruso que con su locura y consiguiente comportamiento ha arruinado cualquier posibilidad de lograrlo.
Hoy la realidad es muy otra. Puede haber una Europa desde Lisboa hasta Vladivostok, pero en democracia y libertad, dentro del respeto al derecho internacional y dentro de la UE.
A mí me parece que esta idea no responde a un deseo intrascendente sino a una verdadera necesidad geopolítica, entre otros motivos, porque todo indica que China, y su actual régimen político, tiene su propio concepto del derecho internacional y de la historia y no es muy previsible tenga intención de respetar su frontera con Rusia cuando su presión demográfica, hoy de 1400 millones de habitantes y mañana de 2000, así se lo pueda aconsejar. Putin le está haciendo un flaco favor a su pueblo al no darse cuenta de cuál es el punto del horizonte por el cual recibirá las más peligrosas amenazas.
Es muy posible que una Europa verdaderamente unida no sea del agrado, o del interés, de los EEUU y del Reino Unido, el del Brexit. Aunque, si quieren, bien podrían seguir siendo nuestros aliados, pero… un poco mejor que hasta ahora. Por lo menos en lo que a España se refiere.
Madrid, 16 de abril 2021
Aurelio Fernández Diz
CN (R)
SANTÍSIMO CRISTO DE LA FE. CRISTO DE LOS ALABARDEROS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Es una larga historia que guardo en la recámara del alma. Ese lugar que se descubre cuando entras en el silencio interno:
‹‹Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará››.
Viernes Santo en Madrid. Noche del silencio. Catequesis popular que inunda las calles. Cada uno busca su devoción, su encuentro en privado y lanza su plegaria. Él nos lo dijo. ‹‹Pedid y se os dará››, y allí, a ello vamos mientras damos gracias agradecidos. Tiene que haber un rincón en alguna de las calles, un recodo del recorrido donde desde lo oculto pueda dirigir mi plegaria al Cristo de la Fe con el que mantengo una relación desde la intimidad hace muchos años.
Fue una lejana mañana cuando, casi sin querer, tuvimos el primer encuentro en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. Pero esa es otra historia que algún día tendré que contar. Hoy buscaba la mirada entre los dos, sin intermediarios, de soldado a soldado. Como aquel de la Fe, el Centurión de Cafarnaúm. Algo parecido tenía yo que tratar. Petición por medio; en nuestra debilidad siempre pedimos más que damos. Él lo sabe, pero espera, creo que le gusta que se lo cuentes, aunque lo sepa de antemano.
Había mucho ruido en Madrid. El silencio se hace necesidad en ciertos momentos, sobre todo cuando buscas un encuentro en secreto. El Sacramento, recordé. Era el mejor lugar para, a la luz de las tímidas farolas, encontrarnos en silencio. La calle del Sacramento tiene una larga historia de alabarderos y de fe. Allí está la Iglesia Catedral Castrense, la Casa de nuestro Cristo de la Fe, el de los Alabarderos.
Me aposté en la calle Sacramento, esperando su paso, el encuentro disimulado. El olor del incienso lo anunciaba, se acercaba ya con el gesto que este Cristo de la Fe tiene que parece que mientras te mira -siempre te mira- quiere bajarse de la Cruz y andar como alabardero a tu lado. Es un Cristo cercano, protector como sus titulares alabarderos. Quizá porque estuvo muchos años alejado, guardado en una pequeña capilla, esperando. La fe es algo sencillo, como Él, que muchas veces tenemos escondida y olvidada. Todo se encuentra en ese misterio. El resto viene por añadidura. En esas andaba cuando… Se detiene el Cristo y con Él hablo…
Pero me interrumpe algo, voces conocidas.
¡Buenas noches mi general!
¡Buenas noches mi general!
Creo que me ha mirado. Me llega su mirada a través de los ojos penitentes de sus hermanos: El Mayordomo Capataz, Antonio Calahorro y Nico S. Camacho.
Nos conducen a mi mujer y mí ante el Cristo. Conduce la Fe y ante Él nos llevan: ‹‹aquí están››, el general tiene algo que decirte. Allí de repente nos encontramos. Delante del penitente, un solo de miradas, peticiones al aire, el Cristo que mira, la Fe ¡Ay la fe si se pierde! Y claro que hablamos. Como hablan los soldados. Breve y concreto. Muy claro. Obediencia y entusiasmo. A los ojos el mensaje y a sus órdenes estamos.
Hubo mucho tiempo en aquel minuto que duró todo. Fue mayor la intimidad que la que yo esperaba. Cara a cara, entre Madrid rebosando de gente, se hizo el silencio que necesitaba. Gracias hermanos.
Quizá entendí más que nunca, allí delante de aquella bendita imagen, empujado por amigos de fe, lo que otro soldado dijo:
‹‹Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios››
Ya estaba todo hablado. Ya todo estaba consumado.
SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
CRISTO DE LA SANTA FE
TENME SIEMPRE A TUS PIES
Y ESCLAVO DE TU AMOR.
DAME TU GRACIA SEÑOR
Y NO ME DEJES, QUE YO QUIERO
COMO UN FIEL ALABARDERO
LLEVAR A LA CRUZ EN TU HONOR.
SEA MÍ TU DOLOR
Y TU LUZ ME LLEVE AL CIELO
PUES DE TU BONDAD ESPERO
ALCANZAR EL REINO ETERNO
Y ALABARTE POR TODOS LOS SIGLOS.
AMEN.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
15 abril 2017
¿UN CRISTO LEGIONARIO? PREGUNTEN AL PUEBLO (General de División Rafael Dávila Álvarez)
Humilde el origen de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Málaga, humilde su nacimiento y larga su espera hasta hacerse legionario y acoger a la muerte buena.
Cristo de la Buena Muerte hecho vida en la madera a través de las manos de aquel artista llamado Pedro de Mena. Todo comienza con una salida en la procesión de 1883. Después nada. Quedó solo el Cristo, acuñado el término menoso, y una esperanzada espera hasta el 22 de agosto de 1915 en que se constituye en Santo Domingo de forma oficial la Real y Pontificia Congregación de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad. Años de auge, duro trabajo y esperanza, mientras seguía la espera.
En los años veinte la muerte se instala en las portadas del quehacer diario. Es la guerra en África. Se muere cada día, de cualquier manera, en el olvido. Se desvía la mirada de la tragedia, el honor en ocasiones perdido.
Como si de un milagro se tratase, nace la Legión. Novios de la muerte a la que convierten en su más leal compañera. Los acontecimientos, la necesaria y buscada protección llevan irremisiblemente al encuentro.
En 1927 los legionarios montan su primera guardia al Cristo de la Buena Muerte. Desembarcan en su búsqueda, lo convierten en compañero legionario, le dan escolta y desfilan por Málaga en 1930. Es el inicio del vínculo que, a pesar de los muchos pesares sufridos, llega con fuerza hasta nuestros días. A pesar de querer quemar con su odio la vida, aquellos que solo pueden quemar la madera. El vínculo proclama la victoria sobre la muerte. Y el Cristo de la Buena Muerte obra el milagro. Vínculo del pueblo con los legionarios, juntos siempre y más si cabe, el Jueves Santo. ¡Preguntadle a ellos! el porqué de aquella atadura alrededor de aquél madero donde está clavado El Cristo legionario.
Por ir a tu lado a verte…
No sé si lo entienden. Yo lo siento y lo entiendo pero me cuesta explicarlo; no sé hacerlo. Pregunten al pueblo, háganse pueblo o legionario, que es lo mismo, esa noche mágica del Jueves Santo.
Morir debe tener una razón, un credo común, intemporal, indestructible, vencedor; un credo sencillo hecho en la humildad de la calle. Un credo para los momentos trascendentes. Ese es el vínculo indestructible que supera las ideologías y el paso del tiempo. Es la fuerte e inexplicable atadura entre el Cristo, el pueblo y los legionarios. Es el secreto que encierra la hermandad, el compañerismo, la amistad, el espíritu de unión y socorro, la dureza y el sufrimiento. No sé si lo entienden, pero ante todo no busquen una puesta en escena ni una representación. Pregunten al pueblo cuando a su vera pase el Cristo legionario.
Este milagro que ocurre cada Jueves Santo en Málaga ni escenifica ni representa, es simplemente un clamor, un grito de esperanza que dice que la muerte no es el final.
Sobre hombros legionarios, sobre sus gargantas, su corazón y sus labios, sobre los que con su mirada siguen sus pasos, con aquel Cristo, el de la Buena Muerte, van todos nuestros muertos legionarios. Entender aquello es como intentar meter todo el agua del mar en un pequeño agujero hecho en sus orillas. El misterio se explica por sí solo cuando formas parte del mismo. Esto es lo que ocurre en Málaga el Jueves Santo. No le den más vueltas. Todos callan porque todos rezan mientras cantan. La muerte está ya muerta:
“Por ir a tu lado a verte…”. Música de combate con la que se vence a la muerte.
Si quieren entenderlo pregunten al pueblo.
Silencio. Suele surgir después de los duros combates cuando sabes que tu vida concluye. Cuando la muerte en acecho te espera. Cuando no la llamas ni la huyes. Cuando le dices que puede venir cuando quiera. Cuando no tienes miedo a verla porque esperas en buena muerte resurgir a mejor vida. Por eso ni la llamas ni la huyes, puede venir cuando quiera.
Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera
me hice novio de la muerte.
Puedes venir cuando quieras.
General de División (R) Rafael Dávila Álvarez
La Congregación de Mena celebrará en 2015 el pri
SEVILLA: LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO SEÑOR DEL GRAN PODER Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Terminada la guerra civil había que volver a la normalidad y para ello contar con la Autoridad Militar era imprescindible. Sevilla quería ser pionera en el regreso a sus tradiciones y en 1940 organiza su primera Feria de Abril después de la contienda. El Teniente de Alcalde mostraba su agradecimiento al Capitán General de Sevilla ya que «su decidido interés por servir a la ciudad ha hecho el milagro. Y yo, el más modesto de los munícipes, con mi sola y exclusiva representación le reitero mi agradecimiento». A D. Manuel Bermudo le correspondió el empeño de la primera Feria de Abril de Sevilla en el año 1940.
No solo los festejos tradicionales eran objeto de revisión y puesta en marcha, sino que hubo peticiones lógicas a la Autoridad militar para revertir a su función y propietario de lo que podríamos denominar «situación de guerra». Dos casos resaltan sobre el conjunto.
EL PALACIO DE YANDURI
Una de las joyas arquitectónicas de Sevilla, el palacio de Yanduri en la plaza de Jérez, construido por orden de los marqueses de Yanduri entre 1901 y 1904 y situado junto al Real Alcázar albergó al general Franco y a su Cuartel General en el momento que alcanzó la península con sus tropas.
El palacio, a la muerte de su propietaria, la señora Teresa Parladé y Heredia (1933), se convirtió bajo testamento en Fundación que fue entregada a las Hijas de la Caridad con una dotación de un millón quinientas sesenta y cinco mil pesetas para asilo de huérfanas de padre y madre y un taller dedicado a la confección de ropas.
No pudo llevarse a acabo la misión encomendada por la situación política española, pero una vez finalizada la guerra civil el Albacea de la Fundación invitó al Patronato a su constitución y así se hizo el 28 de junio de 1939 con la asistencia de las Hijas de la Caridad y con el capital fundacional a disposición del Patronato. Todo estaba en regla, pero la casa palacio estaba requisada y a disposición de residencia accidental en Sevilla del Jefe del Estado además de haber sido designada como enlace del Cuartel General del Generalísimo. Esa razón llevó al albacea, D. Francisco Villagrán a elevar consulta para conocer la actitud que debían adoptar, todo ello «con gran respeto y sumisión a las órdenes que reciban». Así la Fundación pudo iniciar su andadura, pero a principio de los años ochenta dejó de cumplir con los fines fundacionales.
El edificio del Palacio Yanduri fue abandonado y objeto de expolio hasta que la Junta de Andalucía se hizo cargo de la Fundación constituyendo un nuevo Patronato.
El Palacio de Yanduri no podrá usted visitarlo, sino se lo pide a los del Banco Santander, sus actuales ocupantes.
LA IGLESIA DEL CUARTEL DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER. SEVILLA
En septiembre de 1940 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Sevilla se dirigió al Caudillo solicitándole su intervención para que al llevarse a cabo el derribo del Cuartel de San Hermenegildo en Sevilla, como se rumoreaba, fuese respetada por su interior histórico y artístico la Iglesia anexa al antiguo Colegio de San Hermenegildo, que entonces era almacén del Regimiento de Infantería Granada.
Deseaba la Hermandad según manifestaba en carta al ministro del Ejército, D. José Enrique Varela Iglesias, «que el Ramo de Guerra ceda en nombre del Generalísimo dicha Iglesia para establecer en ella la citada Cofradía, recogiendo la observación hecha por el Caudillo durante su visita la pasada Semana Santa al Señor del Gran Poder, en que se sorprendió de las reducidas proporciones de la Capilla que ahora tiene».
La petición fue puesta en marcha por el Jefe de la Casa Civil del Caudillo, D. Julio Muñoz Aguilar, pero aquello no pudo llevarse a cabo porque de acuerdo con la contestación de la Capitanía General de la Región Militar «hasta el presente no hay nada sobre el derribo del mencionado Cuartel que en la actualidad sirve de alojamiento al Regimiento de Infantería de guarnición en esta Plaza, sin que pueda adelantarle nada sobre el particular ya que como le dejo indicado dicho local es necesario para acuartelamiento y aún no existe plan que permita asegurar haya de procederse a su derribo».
Lo que posteriormente ocurrió es conocido. Fue sede del Parlamento de Andalucía y ahora se barajan otras opciones.
Como ocurre con todo ahora: no sirve quien vale, sino que vale quien tiene.
Todo es de los Bancos o de las Instituciones y debes buscarte la vida; como los sindicatos de gorriones que se alimentan, pues eso, como las aves del cielo.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
17 enero 2022
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HONOR Y DOLOR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
En estos días tan cargados de virtud para un soldado me llega la triste noticia de la muerte de dos infantes que junto a la virtud llevaban grabada en su recámara el mejor regalo del que un hombre dispone como ofrenda: la amistad.
Dos amigos se me acaban de ir sin siquiera tener el consuelo de poder estar junto a sus familias, el abrazo y el cariño mostrado, pero por causas ajenas e inevitables he tenido que rezar en solitario. En oraciones me ha parecido escuchar: «Rafa no es necesario, no vengas que aquí seguimos y sabes que el camino no se acaba; esto solo es un descanso. Levanta tu ánimo y dile a todos que ya hemos llegado, que en ese sitio tan querido ya estamos, y que nunca lo hemos recorrido solos, siempre acompañados, que entre nosotros los soldados ni en estos momentos, que lo son todo, hay tristeza ni abandono».
Teniente General Agustín Muñoz Grandes y Coronel José María Álvarez de Toledo: son dados de alta en el Cielo. ¡Presentes!
Con Cristo muerto, como su Cristo: ¡Resucitado!
Semana de dolor que acaba en Resurrección: es ese el mensaje.
Vidas ejemplares y humildes, con entrega a la virtud que fue su camino, el honor de servir sin servirse, sin pedir nada a cambio, más allá de una sonrisa, como la que ellos esparcían como sembradores de buena semilla.
Es primavera en el Cielo, también, los frutos caen de esa madura Cruz bendita regada con sangre de heridas abiertas, que solo cura la amistad, el compañerismo, la unión y el socorro que se predica entre los que solo necesitan: fe, amor y amistad.
Es el resumen de la vida de dos soldados, de dos amigos que ya han llegado, que hicieron de su caminar un homenaje al honor de ser servidor, a su fe, a España, a la amistad y, también, ¡cómo no! a la tradición española y a su historia. Sin mácula de mentira ni rastro de egoísmo.
Recibirán ciento por uno, serán nuestra referencia, seguirán siendo nuestros amigos, nos indicarán, cuando nos desviemos, el camino.
Mi General, mi Coronel, amigos, soldados, ¡Presentes!
Creo que nunca he sentido una emoción tan grande como cuando portaba al Cristo legionario por las calles de España, las de Málaga y tantos otros lugares; llevaba el Cielo sobre mis hombros y en él a mis soldados.
Esta Semana Santa a los lados de la Cruz del Cristo de la Buena Muerte, el Legionario, aunque sea en la distancia, portaré vuestras armas de virtud, el honor, aunque os lo digo con una lágrima de inmenso dolor.
Que Cristo también lloró cuando se le fue un amigo.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
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12 abril 2022
PÁTER HUIDOBRO. A LA DEVOCIÓN DEL SANTO LEGIONARIO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Es el ejemplo. Nunca le importó estar entre los pecadores y la muerte en ese juego fatal que enfrenta en la guerra a unos hombres contra otros. La muerte, que anda por medio, los elige. Pero el final es el mismo para ambos. Páter Huidobro estaba allí. En el consuelo y el perdón. No hay lugar para las balas en su corazón y nunca hubo rencor en medio de la batalla. Solo aquel Crucifijo que todos besaban, a todos ofrecía. No había valiente que lo rechazara. Sería una cobardía ante ese curita diminuto y enclenque al que parecía no importar la lluvia de explosiones y el silbido de la muerte.
Hay hombres que acompañan y consuelan sin interferir en tu libertad.
En aquella guerra estaba aquel curita, de la orden de los Jesuitas, convertido en castrense, que cerraba los ojos de la última mirada, agarraba el final movimiento de manos curtidas que habían manejado un fusil como toda experiencia, consolaba a los que su vida era una terrible lucha sin Dios y sin esperanza, sin pasado, sin futuro que no fuese la muerte y un amigo que no te abandonara. Porque la mayoría eran seres abandonados, por eso quiso Huidobro estar allí, en la dureza y la más cruel de las historias: la de los legionarios.
Era el cura legionario, pero el hombre santo, bueno si lo prefieren, para todos y dispuesto siempre al perdón de uno y otro lado.
Páter Huidobro era el espíritu de Amistad, de Compañerismo, de Unión y Socorro, sin armas, pero combativo frente a la dureza de la vida, de la soledad. Era la razón entre tanta sinrazón, sinsentido y sigue siendo a quién acudir ante la incoherencia de un mundo enfrentado, donde el primer enemigo eres tú mismo. Perdida la fe y la religión hay que volver al ejemplo de hombre como el Páter Huidobro.
Necesita de nosotros porque le necesitamos. Me dicen que solo hubo una razón que detuvo el proceso de su Causa de Beatificación: la escasa devoción conocida. No acercarse a él, —¿habrá perdido la Legión a su Páter— no pedir su intercesión, en definitiva: el olvido.
Ahora se ha recuperado a través del Arzobispado Castrense la Causa de beatificación y se hace necesaria nuestra participación, recen, y pregonen su labor entre hombres en guerra y en paz.
Es necesario ese reencuentro con Fernando Huidobro. Rezadle, pedidle, os escuchará y consolará. Os lo concederá y si no es factible al menos estará siempre a vuestro lado.
Luego contadlo. Proclamad vuestra devoción al que sabemos legionario y Santo. Queremos que se haga oficial.
No es solo una medalla. La Legión necesita un Santo.
En el LXXXV Aniversario de su muerte, recemos y pidamos junto a él y por él, para que su causa de beatificación siga adelante y a nosotros nos alcancen sus favores y santidad. 
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.
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11 abril 2022
CAMPAÑA DE MARRUECOS. LA LEGIÓN Y EL SOCORRO A MELILLA
El 24 de julio de 1921 después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta, la I y II banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tábores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas. Antes había llegado un Batallón del Regimiento 71 de “La Corona” procedente de Almería. Un ayudante del Alto Comisario asciende al barco y da las tristes noticias: el desastre de Annual y la desaparición del general Fernández Silvestre.
Los guiones y banderines de la Legión se agitan en lo alto mientras la banda de música entona “La Madelón” que cantan los legionarios.
El teniente coronel Millán-Astray pronuncia una vibrante arenga, prólogo a una de las más heroicas gestas del Ejército español.
El día, 26 el recién llegado general Sanjurjo toma el mando conjunto de las unidades encargadas de la defensa de Melilla y de la reconquista del territorio de su comandancia.
Español lee y divulga:
9.722 muertos
35.000 heridos
1.000 desaparecidos
46.000 bajas en total.
7 Laureadas de San Fernando y 12 Medallas Militares, colectivas.
23 Laureadas de San Fernando y 211 Medallas Militares individuales.
Es su Credo. Héroes incógnitos todos. Nadie aspire a saber quienes son.
¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!
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20 julio 2018
LA LEGIÓN ANTE EL FUTURO: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LEGIONARIO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
De antemano les digo que no voy a dar respuesta alguna. Sería descubrir un misterio y eso por definición es imposible. Lo que podemos hacer entre todos es aproximarnos al significado y escuchar el latido del sentimiento legionario por lo que hemos visto, vivido y aprendido cerca de los que sin saber lo que es ser, lo son.
De entrada aprecio que uno de las grandes virtudes del legionario es su soberbia humildad. Un oxímoron que hace de la soledad altiva, del que sabe que no hay tiempo que perder, una reflexión que le sublima ante las puertas de lo grande que le va a suceder: la muerte si es que llega.
Hay que hablar del Credo. De los artículos para la guerra y los permanentes para cualquier situación. De guerra es el espíritu del legionario, el de marcha, sufrimiento y dureza, acudir al fuego, disciplina, combate, muerte y bravura. Siempre y en cualquier situación: la bandera y la Legión.
Estos que parecen los más duros y difíciles de hacer realidad, vida y presente, encuentran en la práctica un sencillo cumplimiento del que está llena de ejemplos la historia de la Legión.
Otros espíritus más sencillos y usuales a priori, que deberían ser de uso diario y constante, tienen un cumplimiento más dudoso y presentan mayores dificultades en la cotidiana vida dentro y fuera: Compañerismo, Amistad y Unión y Socorro.
El Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.
El Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.
El Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.
Durante estos últimos años oigo con una preocupante frecuencia, repetido como si de un mensaje se tratara, desde dentro, que la Legión se ha adaptado a la modernidad y al nuevo estilo que la sociedad demanda. Lo he oído tantas veces que me ha hecho reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.
Me ha sonado el mensaje como una renuncia a lo que fue la Legión, una excusa (¿pedir perdón?) de lo que fue en el pasado, un no querer ser aquello que fue y por tanto renuncia a su historia primigenia y sus fundamentos o principios. La historia de la Legión no puede explicarse en color, en tecnicolor, porque la guerra es en blanco y negro y solo reluce en roja sangre y dolor eterno. La Legión está hecha para la guerra y no hay más. Si es otra su misión que se llame de otra manera y que sirva de manera distinta. Busquen a otros.
Ser legionario significa combatir hasta morir. No otra cosa, que para otra cosa no es necesaria legión, ni la Legión.
El futuro de la Legión es dudoso, porque entendieron (es una vieja historia de uniformados) que puede sobrevivir con su folklore más o menos atractivo, incluso con su polémica existencia, siempre que, con cobarde habilidad, quede solo su representación. Bambalinas, una teatral escenificación.
Al valor se le engaña: «Cuán dulce el engaño,/ que encamina al fin imaginado y deseado…». Porque ya han pasado los tiempos aquellos en los que se podía, entonces, ser sabio y guerrero; y poeta. Hoy basta con ser malvado.
El general Millán-Astray, fundador de La Legión, lo dejó escrito: «¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».
La Legión es tragedia, belleza homérica para quien la siente, una comedia que no requiere escenarios ni actores deslucidos. Solo el campo de batalla.
Solo la realidad del combate, la tragedia que se representa cada día.
No les entrenéis para la escena; no para otra cosa que no sea el combate. No engañéis a los legionarios para que sean como los demás o, si así lo queréis, borrad su nombre; llamadlos de otra manera. ¿Quién sabe del duelo con la muerte sino los analfabetos de la vida?
Contad la verdad con la dureza y sin temor a las consecuencias. Pero jamás admitáis un sucedáneo de la historia con el peso que ello significa para su continuidad. Ser legionario es insoportable, para algunos inadmisible; por ello hay que mantener algo más que su imagen: su verdad.
Cien años de Legión no pueden tirarse por la borda de la historia ni contar cosa distinta a lo que fue, a lo que debe ser y seguir siendo.
Que cada uno ocupe su sitio en formación y todos cumplan con su deber.
Y tuvimos que vivir un Centenario entre sombras.
Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004.
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15 noviembre 2020
LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (V) LA BANDERA DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.
Orden dada, orden cumplida… Es la norma de La Legión.
Tuvo que pasar tiempo para que la Legión tuviese su anhelada bandera. No quisieron cobijarse en ella hasta que con sus vidas hubiesen demostrado su amor y entrega. Fue un largo cortejo, un enamoramiento lento que se consumó cuando se había derramado la última gota de sangre. Ofreciéndose en sacrificio teñían de roja sangre aquella Enseña Nacional que una Reina ya bordaba. La guerra está en marcha, la Legión sin bandera… ¡Tiene que ser la más gloriosa! Eso requería una espera de sangre y sacrifico. El jefe y fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, había señalado las condiciones necesarias para alcanzar el Amor de la Bandera, para llevar la Enseña al combate. El valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte. Con ello se lograba el Amor a la Bandera. Nunca quiso decir ‹‹es la más gloriosa››, como algunos equivocadamente recitan, sino ‹‹será››. Es un permanente compromiso. Es la constante búsqueda de su gloria; nadie puede pronunciar el verbo ser hasta que no lo ha entregado todo. En la Legión ‹‹todo›› es la vida. Por eso cada uno lanza su juramento diciendo ‹‹será la más gloriosa›› como lo es ya para los muertos por ella. Cada caído en combate, cada sangre derramada hace gloriosa a la Bandera de la Legión. Mientras, en la diaria entrega, estás en deuda con ella, tienes el compromiso de hacerla la más gloriosa. En la Legión no se admite apropiarse de la gloria de los demás sino aprender de ellos e imitar su comportamiento. La bandera es gloriosa desde el primer día, pero un legionario vive con el compromiso constante que se conjuga en será, será, será… hasta que tengas por sudario, legionario, la Bandera Nacional. Tu gloria es la de tu Bandera y por ello tu vida está hipotecada a su futuro de gloria. Nunca al tuyo.
Tiempo costó recibir aquella bandera. Los primeros legionarios juraron Bandera ante la Enseña Nacional del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60. Fue un 21 de octubre de 1920 en el llano de El Tarajal. La formación era mandada por el comandante Jefe de Instrucción Francisco Franco, siendo el abanderado el capitán Justo Pardo Ibáñez, el diseñador del emblema de la Legión. La presidencia la ostentaba el fundador del Tercio de Extranjeros, teniente coronel Millán-Astray.
La fórmula del juramento fue: ‹‹¿Juráis a Dios y prometéis al Rey, defender la Bandera de España hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os mande?››.
Cuando se retiraba la bandera, la emoción se unía al deseo de ser merecedores de tener su propia bandera.
La primera Bandera de La Legión
‹‹Tendréis Bandera propia y estaréis cobijados por ella›› decían los carteles de propaganda. Pasaron tres años hasta que se iniciaron los preparativos para la ceremonia de entrega de la merecida Enseña propia a la Legión. Debería ser en la Corte el año 1923. Cuando una Bandera expedicionaria formada por legionarios de todas las unidades de La Legión se encontraba en Algeciras camino de Madrid para el acto de entrega y el Jefe de La Legión, teniente coronel Valenzuela, ya estaba en la capital del Reino organizando el acto, los acontecimientos en el protectorado exigieron la presencia de todas las unidades y sus jefes, por lo que la programada y tan ansiada entrega de la Enseña Nacional se vio suspendida.
Finalizada la Guerra de Marruecos en la que La Legión ocupó un lugar destacado pudo de nuevo volver a organizar los actos de entrega de la Bandera. Por fin. Se realizó el 5 de octubre de 1927 en Dar Riffien siendo la madrina Doña Victoria Eugenia, Reina de España.
‹‹La Bandera que recibís lleva en cada puntada de sus bordados las gotas de sangre heroica que los hombres a que se destina ofrecieron como anticipo a la gloria con que llega a vuestras manos.
[…]
Os incumbe desde hoy la misión honrosa de guardarla, defenderla y glorificarla.
[…]
Mi corazón palpita y mis manos tiemblan al despedirme de ella, aun conociendo lo muy fuertes y nobles que son los que la reciben, que la nobleza es redentora y engendra siempre nobleza de la vida a los altos ideales de la Patria y a la civilización por la que venís luchando, guiados por el nombre glorioso y evocador de España››.
Eran palabras de la Reina. Quedaron grabadas en los pliegues de la Bandera de la Legión. Para siempre. La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República, pasando al Museo del Ejército donde en 1991 su Director la entregó al Jefe de la Legión siendo depositada en el Museo de la Legión en Ceuta. Finalizado el acto de imposición de condecoraciones es de resaltar que S.M. el Rey Alfonso XIII, nombró coronel honorario de La Legión al general Millán-Astray. El coronel Sanz de Larín entregó su bastón de mando al fundador. El heroico mutilado avanzó hacia los legionarios y les dirigió una de sus más encendidas arengas que terminaba agradeciendo al Rey:
‹‹Señor: Este es el día más feliz de mi vida, gracias por haberme nombrado Jefe de esta pléyade de bizarros soldados, que lucen cicatrices en la cara, la cual jamás han vuelto al enemigo››.
Con voz vibrante y gorro en alto, gritó:
‹‹¡Legionarios! Descubríos ante el recuerdo de los muertos que con raudo vuelo fueron a la gloria, y gritad con todas las fuerzas de vuestros pulmones:
¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!››
La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República pasando al Museo del Ejército. En 1991 su director hizo la entrega al Jefe de La Legión depositándose en el Museo de la Legión en Ceuta.
La Reina Sofía, entonces Princesa de España, entregaba la Bandera al Tercio Duque de Alba
El 20 de septiembre de 1970 la Reina Doña Sofía entregaba en Ceuta la
Bandera al Tercio Duque de Alba. Volvió a recordar aquella primera Bandera empapada de gloria por la sangre de sus legionarios.
Hoy camino del Centenario traigo el recuerdo de sus palabras y el documento que estuvo en sus manos cuando entregó la Bandera:
‹‹Siento gran emoción al entregaros esta Bandera, símbolo de nuestra España milenaria, foco de cultura, de heroísmo y de honor.
Bandera por la que han muerto tantos héroes, cuya defensa jurarán nuevas generaciones con el mismo amor a la Patria que yo juré en mi corazón cuando pisé tierra española.
Quisiera representar en estos momentos a todas las madres españolas; las que trabajan en el campo, en la fábrica, las humildes o desvalidas. Todas, ejemplo magnífico de las virtudes de la mujer, que cuando atiende y cuida su hogar, piensa en vosotros, que aseguráis la libertad y paz de sus familias y de sus hijos.
Cuando la Reina Victoria entregó a la Legión su primera Bandera, sabía muy bien, que manos la recibían. La que ahora yo os entrego, está enriquecida por el sacrificio de vuestros predecesores, y estoy segura, que todos los días os haréis dignos del depósito de honor que en ella nos legaros, para que así la reciban vuestros sucesores en el futuro con más gloria››.
No hay duda, el mandato está cumplido y la sangre legionaria sigue tiñendo de rojo la Bandera de España y siempre queda hueco para el oro de su gloria.
‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.
General de División Rafael Dávila Álvarez
(Jefe de La Legión entre 2001-2004)
Blog: generaldavila.com
1 junio 2017







