La que algunos llaman «oportunidad del brexit» nos está permitiendo conocer algunas cosas curiosas de la colonia militar británica de Gibraltar o bien, confirmar otras.
Por ejemplo, resulta que su puerto, del que los llanitos dicen que es uno de los mejores del Mediterráneo, no tenía rampas para el movimiento de camiones con los transbordadores así que ahora, deprisa y corriendo, han tenido que construir una porque el tránsito de camiones por la verja puede acabarse en muy pocos meses.

En el centro de la imagen, atracados en el muelle Sur, se ven dos de los barcos auxiliares británicos que hacen la «ruta de las colonias», con Gibraltar como Intercambiador de Transportes
Destacamos que los barcos auxiliares de la Royal Navy(RN) que hacen la «ruta de las colonias» (Reino Unido – Gibraltar- Chipre y RU-Gibraltar- Ascensión – Malvinas) tienen una rampa incorporada, lo que no ha impedido que en alguna ocasión el camión se haya ido al agua.
Otra cosa curiosa es la urgente necesidad de una trituradora y compactadora de basuras. Este «paraíso verde», tan preocupado por la conservación del medio ambiente, que sigue vertiendo sus aguas fecales directamente al mar, exporta sus residuos sólidos a los vertederos de Cádiz, Málaga y Huelva, a razón de unos diez camiones diarios.
Entre estos residuos se incluyen los sólidos urbanos, los de rechazo (colchones, muebles etc.), y los inertes asimilables a urbanos (como las cenizas). También están los residuos tóxicos y peligrosos (baterías de coches, amianto, arenas del túnel del aeródromo de la RAF con sus metales pesados, etc.); éstos tienen un tratamiento especial y se exportan a Nerva (Huelva) bajo la supervisión de la Junta de Andalucía; precisamente, Gibraltar exportaba como inertes lo que en realidad eran peligrosos, hasta que los detectó la Guardia Civil.
Suponemos que, como es lógico, una vez que se produzca el brexit –si llega- los residuos los enviarán por barco a la Potencia Administradora. Debe ser el RU quien se haga cargo de ellos, incluyendo los peligrosos, sin dejarse nada en el Peñón para eliminarlo por otros medios.
El caso es que, agobiados como deben estar en este territorio con 2.400 millones de libras de Producto Interior Bruto, han conseguido que el RU pague los costes de la rampa, la trituradora y la compactadora, 1,25 millones de libras. Es asombroso cómo los llanitos consiguen que sean otros los que se hacen cargo de sus penurias.
Más asombroso es lo que nos encontramos con la base militar, según ellos, imprescindible para la defensa de Occidente.
Desde hace unos años, los tanques de combustible situados en el interior de los túneles del Peñón, las tuberías, válvulas, estaciones de bombeo, etc. están en desuso, en manos de las autoridades civiles que no se han gastado ni una libra en su mantenimiento pues el combustible para Gibraltar lo reciben –todavía- de CEPSA-San Roque, VOPAK-Algeciras y Tánger-Med, con los españoles dispuestos a ayudar en lo que sea necesario participando del negocio.
La capacidad de los tanques del Peñón es de unas 250.000 toneladas. Sus residuos, así como los de las tuberías, también son peligrosos.

Otra consecuencia del brexit: Construcción urgente de los depósitos de combustible de aviación en la cabecera de levante de la pista del aterrizaje y sus instalaciones complementarias
El problema es que con el brexit, los suministros desde San Roque y Algeciras pueden complicarse. Probablemente los británicos se encuentren en la increíble situación de tener una base naval incapaz de suministrar combustible a los barcos, ni F76 para las turbinas de fragatas y destructores, ni F44 (JP5) para los aviones
Pero estas instalaciones no son como las de los residuos. Su rehabilitación le costaría muchos millones al Ministerio de Defensa británico que no nada en la abundancia. De ahí la preocupación de sus altos cargos que han visitado Gibraltar en los últimos meses.
Creemos que existen otras soluciones. Una sería que la OTAN pagase la rehabilitación de estas instalaciones civiles en un puerto que no es una base de la OTAN sino nacional británica. Otra sería disponer de una «gasolinera flotante» para el combustible militar; solución también costosa para atender a una necesidad que, a diferencia de lo que ocurre con los barcos mercantes, suele ser a corto plazo.
Una cuarta opción para salvar a la base militar de Gibraltar sería presionar a España y arrinconarla en los foros OTAN, Naciones Unidas, bilaterales y en la Comarca del Campo de Gibraltar hasta conseguir que todo siga igual.
Dejamos al lector que por sí mismo deduzca cuál es la solución más probable.
Aparte de las instalaciones de Inteligencia y de la función de Gibraltar como Intercambiador de Transportes («ruta de las colonias»), esta base naval se dedica ahora a la reparación incidental de submarinos nucleares (SSN) y a las obras periódicas (programadas) de buques auxiliares de la RN.
Es algo inédito el que,en cada uno de los meses del primer semestre de este año, ha habido un SSN reparando en puerto. Unos por viejos y otros –los nuevos- por la escasa fiabilidad de sus equipos y sus numerosos problemas, tantos que los británicos han tenido que pedir auxilio a la Electric Boat Co. (de los EE.UU.) como en su momento hizo la española Navantia por los problemas de los submarinos S-80.
Queremos pensar que un récord como el de este año no se repetirá. Sería para echarse a temblar con semejantes «bombas flotantes» navegando por aquí.

Las compañías españolas Transmediterránea y Balearia contribuyen desde hace años al mantenimiento de la capacidad industrial de la base militar británica en su colonia de Gibraltar
A la base naval le queda la capacidad industrial – también en manos de una empresa civil- con la que reparan, entre otros, buques hidrógrafos (obras de casco y máquinas) para dar trabajo a la localidad y abaratar costes. También son españolas muchas de las subcontratas. Los barcos de las compañías españolas Transmediterránea y Balearia suelen ocupar sus muelles y sus diques secos contribuyendo al mantenimiento de la capacidad industrial de esta colonia militar.
Quizá el brexit altere los planes de las compañías citadas especialmente por lo que se refiere a la mano de obra y al tránsito de materiales por la verja. Si los clientes españoles y las subcontratas flojean, la capacidad industrial del astillero se verá afectada.
Nos preguntamos en qué condiciones va a quedarse una base naval incapaz de suministrar combustible a los barcos y con una capacidad industrial que puede verse muy reducida. Todo esto por la decisión soberana y exclusiva del pueblo británico.
Por lo dicho, creemos que la frase «Salvar a la base militar de Gibraltar» se escuchará cada vez con más fuerza al norte de la verja movilizando a los muchos colaboradores españoles que Gibraltar y el RU han estado cultivando en los últimos años. Esta frase irá oculta tras mensajes de defensa de los derechos humanos de los trabajadores es decir, de los rehenes. Será curioso ver cómo se expresan para defender la supervivencia de estas instalaciones coloniales militares unos y otros, a diestra y siniestra, políticos, empresarios, sindicalistas, periodistas, profesores y por supuesto, militares.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)
Blog: generaldavila.com
14 noviembre 2019