Lo que España, y sus Fuerzas Armadas le deben a la Escuela Central de Educación Física Adolfo Coloma GB (R) del ET

Escudo de la Escuela Central de Educación Física

La razón de ser de este blog, Vds. lo saben, no es otra que la defensa de la unidad de España y la divulgación de los valores que las FAS aportan a la sociedad. Sin duda, en la cúspide de nuestras preocupaciones está la unidad de España porque se está viendo amenazada. Pero ¡Es tan aburrido volver una y otra vez hablar del monotema! que, a veces se aferra uno a otras cosas con tal de salir del bucle.

Hoy les quiero hablar de la Escuela Central de Educación Física del Ejército (ECEF) una institución a punto de ser centenaria cuyos servicios y enseñanzas no solo han beneficiado al Ejército de Tierra, donde se encuadra, sino a los otros ejércitos y a la sociedad civil. Pocos lo saben.

Desde una perspectiva actual, la enseñanza de la educación física entendida como  la parte de la formación integral del ser humano  que utiliza los movimientos corporales para perfeccionar, controlar y mantener la salud mental y física; no es en España tan antigua como pudiéramos imaginar. Ni siquiera la Ley Moyano del Ministerio de Instrucción Pública (1857), la contemplaba. A finales del siglo, se crearon unas cátedras de gimnasia higiénica en los institutos, pero por falta de titulados, la enseñanza de la educación física (gimnasia o gimnástica) se desvirtuó hacia los contenidos de la medicina, por lo que no se consiguió una enseñanza reglada ni se impartió con una titulación determinada.

En este desolador panorama, se crea en Toledo la Escuela Central de Gimnasia del Ejército (más tarde cambiará su nombre por el de Escuela Central de Educación física, ECEF). Aun cuando su finalidad primaria ha sido siempre especializar a los cuadros de mando del Ejército en estas disciplinas, ha favorecido la formación de los maestros que, mediante unos cursos especiales, se convertían en profesores de Educación Física de Primera Enseñanza.

General José Villalba Riquelme

No fue casual ni la necesidad de la creación de este centro de enseñanza ni su lugar. Ambos se debieron al impulso del General José Villalba Riquelme.Fue nombrado Ministro del Ejército a mediados de diciembre de 1919 yel 29 de ese mismo mes, presentaba a SM el Rey Alfonso XIII el decreto  de fundación de la ECEF. Por cierto, un mes después, el General Villalba presentaba también el decreto fundacional de la Legión: “Con la denominación de Tercio de Extranjeros se creará una unidad militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por el que ha de regirse serán fijados por el Ministro de la Guerra”. Dos instituciones pues, que en los próximos dos años cumplirán sucesivamente el centenario de su existencia, nacidas ambas por el impulso del General Villalba un gran soldado, veterano de las campañas de Cuba, Filipinas y Marruecos, sobre el que algún día tendremos que escribir.

El General Villalba también había sido  Jefe de estudios y director de la toledana Academia de Infantería y había experimentado la necesidad de proporcionar a los cadetes y a los soldados en general, una formación física que incrementase su fuerza, su resistencia y sus destrezas. A tal fin becó a dos profesores de la academia para que informasen de los métodos que se seguían en las academias militares de Suecia y Francia, decidiéndose finalmente por el método sueco basado en las enseñanzas  del afamado profesor Pehr Henrik Ling (1776 – 1839).

Así anunciaba el Diario Oficial de 30 de diciembre de 2019 la fundación de la ECEF :  “Con objeto de establecer las bases sobre las que en su día habrá de asentarse la educación física del Ejercito, y especialmente la formación del personal encargado de realizarla, creando especialidades de profesores y auxiliares ……su utilidad es tanta que no solo redundará en benéfico del Ejército, sino de la raza en general cuando se extienda la práctica nacional  de la educación física por medio de los maestros de instrucción pública ………………se crea una Escuela de Educación Física cuyo profesorado estará constituido por el médico y profesores que designe el Coronel director.

Juegos recreativos

A lo largo de estos 99 años, la ECEF básicamente ha impartido  dos cursos. Uno de profesores de educación física para oficiales y otro, de instructores para suboficiales, de los Ejércitos, Armada, Guardia Civil  y esporádicamente, para otros cuerpos de la administración. Pero fue tal el empuje desde su creación la ECEF le dio a la formación para la educación física, que en 1924 se le encargó la elaboración de unas normas orientativas para la educación física infantil. Estas normas se plasmaron en la “Cartilla Gimnástica Infantil”, que fue difundida y aplicada en las escuelas normales  y colegios masculinos y femeninos de toda España. Además, entre los años 1926 y 1929, se impartieron en la ECEF cursos para los maestros y se expidió a los que los superaron el título de Profesor de Educación Física de Primera Enseñanza.

La II República, en lo que a la educación física se refiere, presentó una dualidad, pues si por una parte abanderó los métodos de la Institución Libre de Enseñanza, que también contemplaba la práctica de ejercicios al aire libre, y creó en 1933 la escuela de Educación física dependiente de la Facultad de Medicina de Madrid, eliminó a año siguiente los estudios de educación física de los programas de las escuelas normales y de los estudios de magisterio.

La Guerra Civil supuso un parón en las actividades de la ECEF. Sus instalaciones, que ya estaban construidas en la vega toledana, quedaron totalmente destruidas durante el asedio al Alcázar de Toledo, cuya defensa, hay que decirlo en voz bien alta, fue dirigida por el Director de la ECEF, el coronel José Moscardó Ituarte. Al finalizar el conflicto, la Ley de 6 de Diciembre de 1940 volvió a potenciar la educación física como asignatura reglada, reconociendo como centros de profesorado a las academias  de mandosJosé Antonio y Ruiz de Alda (del Frente de Juventudes), a la Escuela San Carlos de la Facultad de Medicina y a la ECEF como centros de profesorado.Sin embargo, fue ésta última la que continuó impartiendo en solitario la titulación durante algunos años.

Prácticas de esquí

Desde la fundación de la ECEF, las prácticas de montaña, escalada y esquí, estuvieron presentes en sus programas de formación, pero no fue hasta el año 1940, cuando se le encargó a la escuela la organización de cursos de vida, movimiento y combate en alta montaña. Para su realización la ECEF organizó una Unidad de Alta Montaña con base en Navacerrada, pero que extendió sus prácticas a Candanchú, Valle de Arán, Nuria y la Molina hasta el año 1945, en el que se creó la Escuela Militar de Montaña, que se hizo cargo de la formación y enseñanza en esta materia.

La Ley de Educación física de 1961, creó el Instituto Nacional de Educación Física (INEF) y reconocía a la ECEF como “Centro colaborador”. Los diplomados de la ECEF continuaron impartiendo la asignatura de gimnasia en colegios e institutos, ya con carácter oficial, hasta que con la restauración de la monarquía, la Ley de Cultura Física y Deportes de 1981 otorgó al INEF en exclusividad la formación del profesorado para la impartición de esta formación en centros docentes.A partir de esta fecha, prácticamente las enseñanzas de la ECEF se centran en el ámbito puramente militar.

En el año 2001, por necesidades de reorganización del Ejército, la ECEF se trasladó a la Academia de Infantería, cediendo sus magníficas instalaciones al Ayuntamiento de Toledo. En el año 2015 pasó a depender de la Escuela de Guerra del Ejercito (Madrid) continuando como unidad adscrita a la Academia de Infantería hasta nuestros días.

Esta es a vuela pluma la historia viva de una institución militar que, además de haber formado a 3.458 Profesores de Educación Física  y 4.673 instructores, cuando se le ha requerido para ello,ha puesto las bases de la práctica de la gimnasia y el deporte en los centros de enseñanza del sistema educativo nacional y colaborado en la capacitación del profesorado de educación física.

La Escuela central de Educación Física del Ejército es un magnífico exponente de los servicios que las Fuerzas Armadas han prestado y prestan al conjunto de la sociedad además de su función primordial, cual es vertebrar la seguridad y defensa nacional. Desde este modesto blog, abogamos por el merecido reconocimiento al que se ha hecho acreedora por su larga y fecunda trayectoria y que se ha materializar en el centenario de su creación el año que viene. Ojalá que no quede todo en una mera efeméride celebrada de puertas adentro. Antes bien, que el Ministerio de Defensa promocione su centenario otorgándole la importancia que merece e invite al propio ministro de Educación, Cultura y Deporte, en reconocimiento de la labor de la Escuela en pro de la educación física en el sistema educativo nacional.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog generaldavila.com

10 marzo 2018

Comentario del día EL ODIO QUE NO CESA Adolfo Coloma Contreras General de Brigada (R.)

Obras de Pilar Millán Astray

Más de una generación de españoles nos hemos desternillado de risa con aquel sainete “La tonta del bote” magistralmente interpretada en nuestra memoria por la mal lograda Lina Morgan ¿lo recuerdan? Bueno, pues lo que puede que muchos de Vds. ignoren es que la autora de tan celebérrima obra, que se estrenó en Madrid en 1925 y estuvo en cartel nada menos que 310 días consecutivos, era Pilar Millán Astray (La Coruña 1879, Madrid 1949). Una mujer adelantada a su tiempo, autora de más de 40 títulos entre novelas y obras de teatro escritas entre las dos guerras Mundiales. Se le otorgó el premio literario Blanco y Negro en 1919 y en tiempos la II República, fue directora del Teatro Muñoz Seca de Madrid.

Todo un personaje de la vida cultural que mereció mucho, después de su muerte, que la ciudad de Madrid le dedicase una calle – modesta y no muy conocida – en el barrio del Retiro en el año 1978, ya en época democrática, siendo el alcalde de la capital José Luis Álvarez Álvarez. Pues bien, la madrugada del martes 18, según recogen varios medios, el Foro de la Memoria de la comunidad de Madrid, retiró clandestinamente las placas de la Calle Pilar Millán Astray (además de otras dedicadas a José María Pemán y el Comandante Zorita) con el potente argumento de que son “símbolos fascistas”

Yo me pregunto, como estarán haciendo muchos de Vds, queridos lectores, qué relación puede tener Pilar Millán Astray con el fascismo, aparte de su talento literario costumbrista y el hecho de haber ingresado en 1936 en la “Prisión para Damas de España” que el Gobierno de la República organizó en Alaquas (Valencia), donde pasó casi tres años recluída y cuyas memorias dejó Pilar para la posteridad en su obra: “Recluidas. 32 meses en cárceles rojas”

¡Ah, sí! Doña Pilar es sujeto de oprobio al ser hermana del fundador de La Legión, el General José Millán Astray, que también tiene una calle en Madrid, en el barrio de Aluche  sometida al catálogo de calles que el Comisionado de la Memoria Histórica (Paca Sauquillo) del ayuntamiento de la capital ha propuesto que se retire (La calle Pilar Millán Astray no está sometida a revisión alguna). El ayuntamiento lo ha aceptado, pero con tan pobre argumentación que hasta el Defensor del Pueblo se ha pronunciado en contra de la tramitación administrativa, a instancia de la Plataforma Millán Astray.

Una muestra más del sectarismo, del revanchismo, en definitiva, del odio, que destilan estos activistas pseudointelectuales, educados en modelos de conducta que cada vez se van asemejando más a las nefastas “sacas” que todos quisiéramos olvidar como lo peor de lo peor de nuestro pasado.

¿Hasta cuándo tanto odio?

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com 

21 julio 2017