Hace dos años publiqué en este blog un artículo [1]en el que anunciaba el muy probable aumento por parte del Reino Unido (RU) del mar territorial de su Colonia en Gibraltar porque, en aquel momento, el mar territorial reclamado ilegalmente por el RU, según lo acordado en el Tratado de Utrecht, era solo de tres millas con lo cual quedaba envuelto por el mar territorial español, de doce millas, algo que parecía incongruente con la provocadora vocación expansionista del RU en la zona. Esto, al fin y al cabo, no fue un excesivo problema para el RU porque, durante este tiempo intermedio, no tuvo inconveniente alguno en declarar unilateralmente “alta mar” esta “envoltura” de nueve millas de mar territorial español.

En azul, aguas de jurisdicción española que el RU se quiere adjudicar en Gibraltar.
El pasado mes de agosto el gobierno británico, a través de su Secretario de Transportes, presentó ante el Parlamento un documento sobre la Estrategia de Seguridad Marítima[2]británica en el que, en relación a Gibraltar, se establece un mar territorial de 12 millas, y pretende apropiarse al mismo tiempo de una zona del Mar de Alborán que parece ser una amplia y generosa Zona Económica Exclusiva (ZEE),incompatible con la ZEE que , en cualquier caso , el gobierno español puede promulgar en cualquier momento en esta zona.
Como es muy posible que todo ello sea un globo sonda, debemos de esperar que nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación(MAEC) rechace rotundamente, y denuncie como corresponde ante NNUU, esta nueva invasión británica, sin esperar a lo que decida su Parlamento. Denuncia que parece no va a tener lugar no si nos atenemos al reciente e intrascendente discurso del presidente del gobierno ante la organización internacional, para alegría y satisfacción de las “autoridades” gibraltareñas, según su prensa local.
Pero ¿Cómo es posible que todo esto suceda entre dos aliados en la OTAN y, hasta hace muy poco, dos miembros de la misma Unión Europea (UE)?
En un intento probablemente infructuoso de entender lo imposible, podemos reconocer dos motivos fundamentales:
-Uno, imputable principalmente a la Estrategia Naval de la Royal Navy concebida para asegurar sus operaciones en cualquier parte del mundo, Gibraltar incluido, estrategia que sin duda tiene la íntima y directa aprobación del gobierno británico y la no menos importante y tácita aprobación de los EEUU. Todos los gobiernos ingleses, amantes de su historia y tradiciones, confían ciegamente en su Royal Navy casi tanto como confían en su propia institución monárquica, como recientemente hemos podido constatar.
– El otro motivo, y no menos importante, se refiere a las carencias de casi todos los gobiernos de España que, desde la transición, están demostrando una insufrible desorientación y falta de determinación a la hora de defender los intereses españoles y de encontrar el camino diplomático que permita llegar a una solución negociada que resuelva el problema definitivamente.
Como es bien sabido los ingleses tomaron Gibraltar por la fuerza en el año 1704, para apoyar, decían ellos, al candidato austracista al reino de España, dentro de lo que fueron los prolegómenos de la se llamó la Guerra de Sucesión. Esta invasión se “legalizó” en el año 1713 por el Tratado de Utrecht[3]absolutamente gravoso para los intereses españoles.
A partir de entonces la historia de Gibraltar es una historia llena de despropósitos ingleses. Apartándose absolutamente de los mandatos del Tratado de Utrecht y de las resoluciones de NNUU que obligan a respetar la integridad territorial de España, el RU se apropió, con capciosos engaños y por la vía de los hechos consumados, del istmo donde construyó el actual aeropuerto, y a continuación, y de forma progresiva como aún estamos viendo, delas aguas, solo españolas, que rodean el Peñón. Pero no terminan aquí los afanes expansionistas británicos.
Cuando España ingresó en la OTAN, esta organización tuvo que suprimir, a petición española, el mando de COMGIBMED ejercido por un oficial inglés, lo que demostró que la permanencia del RU en su Colonia no era consecuencia de su propio y pleno derecho. Que España pertenezca a la OTAN fue, y es, un plus para la Alianza atlántica que nuestros sucesivos gobiernos deben de hacer valer como corresponde. Y este plus merece un respeto.
Aunque el Plan General de la Armada (PLANGENAR)del año 1978 definía que el Estrecho era para la Armada una razón de permanencia la realidad es que, actualmente, no tenemos una estrategia concreta para el Estrecho de Gibraltar [4]mientras el RU si la tiene, principalmente naval, y en concierto con otras bases con las que cuenta en el Mediterráneo. Gran reto para España. Parece que debemos de ir a por todas y demostrar ante la OTAN, y también ante la UE, que no necesitamos que otros controlen el Estrecho en nuestro nombre porque es nuestro derecho y porque podemos hacerlo con mayor eficacia por evidentes razones geoestratégicas y por irrenunciables requerimientos de nuestra propia defensa y seguridad.
Dejando aparte el nutrido grupo de colaboracionistas, la mayor parte de los españoles desean terminar con el problema colonial con la excepción de algunos políticos de la zona que viven en la ficción de creer que la permanencia de los ingleses en nuestro territorio, sea el que sea, podrá ser fuente de incontables beneficios. Cuando esta ficción alcanza al gobierno de la nación y provoca en él un oculto deseo de que no se termine el hecho colonial, el resultado es catastrófico. Porque la verdadera razón del bajo nivel económico de los habitantes que viven en la Línea, y trabajan en Gibraltar con muy limitados ingresos, es el hecho colonial mismo como expertos con los conocimientos y preparación necesarios, y que viven habitualmente en la zona, han sabido y saben demostrar.
La idea de crear en La Línea algo parecido a un área de cooperación transfronteriza y de prosperidad compartida con la Colonia es un peligro en si misma porque obligaría para siempre al libre tránsito de personas y mercancías a través de la verja cuya desaparición, se propicia irresponsablemente en beneficio de la parte inglesa. Esta desaparición aumentaría extraordinariamente las posibilidades del RU de retener la Colonia para siempre y hasta aumentar su territorio a costa de La Línea.
Ante la gravedad de la situación que el RU está creando en Gibraltar, todo parece indicar que el gobierno español estaría obligado a:
-Denunciar ante NNUU, una vez más, esta apropiación indebida del mar territorial español en el ejercicio de una soberanía que en absoluto le corresponde al RU por ir en contra el derecho internacional, por oponerse a lo dispuesto en el Tratado de Utrecht y por oponerse a las propias resoluciones de las NNUU.[5]
– Buscar el apoyo de la UE en la solución de un problema que también le afecta directamente ante las dificultades surgidas en las conversaciones que tratan de hacer compatible el Brexit con el Acuerdo de Schengen.
-Buscar el apoyo de la OTAN para que España pueda ser un motivo de unidad y eficacia en un momento de grave crisis en Europa.
Aurelio Fernández Diz. CN (R.)
Blog: generaldavila.com
[1] FERNANDEZ DIZ, Aurelio. “Aguas de Gibraltar. Crónica de un conflicto anunciado”. Blog General Dávila 24.08. 2020
[2]NATIONAL STRATEGY FOR MARITIME SECURITY para los próximos cinco años. August 2022. Disponible en http://www.gov.uk/official-documents.
[3] Según el Tratado de Utrecht el asentamiento del RU en Gibraltar fue sin jurisdicción de la potencia colonizadora, es decir, sin soberanía, sin comunicación ni comercio alguno por tierra (verja cerrada) y sin más aguas que las interiores del puerto.
[4]En el lenguaje actual esta estrategia de control del Estrecho podría adoptar la forma de un plan A2/AD(Anti-Access and Área Denial)de planificación y ejecución conjunta, por parte de los ejércitos de Tierra Mar y Aire.
[5]En 1968, la resolución 2429 de la XVIII Asamblea General de Naciones Unidas pedía al Reino Unido que pusiera fin a la situación colonial en Gibraltar, antes del 1 de octubre de 1969, por ser una situación contraria a los principios y propósitos de la Carta de las NNUU y al contenido de la Resolución 1514 sobre descolonización. El RU lleva 54 años sin cumplir ambas resoluciones.