En la antigua Doctrina del Ejército para el Empleo Táctico y Logístico de las Armas y Servicios, se definía la Infantería algo así, cito de memoria, como Arma principal en el combate en provecho de la cual actúan todas las demás. Fiel reflejo de las virtudes y defectos de una raza constituye el nervio y categórica expresión de la valía de un Ejercito.
Infante (del latín infans, infantis, con el prefijo in–, de negación, y por el participio presente del verbo fāri: «hablar», «el que no habla») empezó refiriéndose a los niños pequeños cuando todavía no sabían hablar, luego a los niños hasta 10 años.
El origen de la palabra Infantería nos remite al infante, al príncipe, al hombre a la persona que en definitiva es el mayor capital de un Ejército como lo es de una Nación. En consecuencia debemos asumir que la persona, el infante, es también jinete, artillero, ingeniero, marino y aviador; y que en cualquier Servicio, Instituto, Arma o Ejercito, el factor humano es lo principal. Las características de la Infantería, la de los militares, Adherencia, Adaptación, Flexibilidad y Fluidez, permiten una respuesta mental organizada y rápida que se traduce en hechos ante el cumplimiento de cualquier misión desde las Operaciones Especiales y bombardeos estratégicos hasta el socorro ante catástrofes naturales o provocadas.
Los recientes conflictos, a pesar del nivel tecnológico alcanzado, siguen mostrando la supremacía y necesidad del hombre. Por otra parte, el hombre continua siendo el objetivo a confundir, neutralizar, dividir, conquistar o destruir, vaciando su economía de valores morales y sustituyéndolos por bienes materiales para después hacerle dependiente restringiéndoselos y robotizándolo.
Los gobiernos occidentales, lejos de ser proactivos, han perdido la iniciativa y andan, reactivos, tratando de tapar agujeros ante el desafío económico, las migraciones, el narcotráfico, el control de las reservas de recursos minerales mundiales, el terrorismo islámico, nacionalista o narco,… Falta estrategia, designación de objetivos a largo plazo, concentración de esfuerzos, acción de conjunto, medios a emplear,…con un enfoque integral u holístico (“comprehensive approach”), etc. Hace falta una catarsis democrática.
La fuerza militar en España son sus militares y su moral, no así sus materiales, muy por debajo de las necesidades. Los Soldados salen de la sociedad española y sirven a la sociedad española. Estadísticamente podrían parecerse a los diputados pero no es así. Las Cortes, debido a la ley electoral, no reflejan el pensamiento de la mayoría los españoles y menos el de los militares españoles. Tampoco el gobierno actual los representa.
Si en grandes números pudiéramos decir que en España comemos un jamón por cabeza al año, bajando al detalle, podríamos ver que alguno puede comer 12 jamones y 11 nada.
En lo que se refiere al amor a España los militares son calificados de 10 en Amor a España. En todas las profesiones hay muy buenos, buenos, regulares, malos y muy malos en la Milicia, en lo de SERVIR a España, hay sobre todo muy buenos.
La crítica interna entre militares es abundante tanto en el sentido horizontal como en el jerárquico de arriba abajo y de abajo arriba.
En la Milicia, “religión de hombres honrados”, se parte desde abajo y se aprende a obedecer como reza el verso del Soldado de los Tercios, Calderón de la Barca, en una pared de la Academia General Militar de Zaragoza fundada en 1928 por el general mas joven de Europa: ..Aquí la mas principal hazaña es obedecer y el modo como ha de ser es ni pedir ni rehusar…
La superioridad del militar no se basa en el origen del Soldado, tampoco en su afiliación política, ni en su poder económico, ni en su fuerza física,…
La superioridad del militar estriba sobre todo en su amor a España comprometido, hasta la muerte, en su juramento o promesa con su evolución política impuesta.
- «Soldados: ¿Juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre?» Respuesta: «Sí, lo juramos». Contrarespuesta «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella. Soldados: ¡Viva España!»
- 1980: «¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?»
- 1999¿Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?”
- 2007 «¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?»
Superioridad del militar que estriba en la voluntaria renuncia a la actividad política en beneficio de España, en su espíritu de sacrificio, en su inteligencia y valor, en su preparación exigente, en su unidad en la diversidad y especificidad, en un planeamiento convergente y centralizado y una ejecución descentralizada,…en su sentido del Honor y Responsabilidad, en su Disponibilidad ante el Servicio, en su obediencia al Rey y en su respeto a la Ley y a la Constitución.
Los ejércitos de España sufren porque no son partidistas y ven, sin intervenir, los intereses feudales y la corrupción rampante de la política española, que, legislatura tras legislatura, con sus oscuros y claros, nos ha llevado a la situación actual de ataque a España y a los Españoles, secesión, enfrentamiento social y fraude Constitucional.
En las Fuerzas Armadas, “las grandes mudas”, No hay sindicatos por lo que los Jefes de Estado Mayor son los responsables de ejercer como representantes sindicales para que sus subordinados y compañeros sean considerados como se merecen en los aspectos políticos, económicos y sociales sin entrar en política. Nadie mientras sirve en el ejercito se entromete en asuntos civiles si quiere satisfacer a quien le reclutó.(2ª carta de s. Pablo a Timoteo).
Una de las características de los Militares y mas de sus jefes es preocuparse y proteger a los mas débiles, estoy convencido que el Mando Operativo de las FAS está muy preocupado por la salud de los militares retirados que por su edad y circunstancias, después de haberlo dado todo, son un grupo de riesgo ante el COVID. Sin duda apoyado por la JUJEM tratará de establecer listas y ubicaciones, instrucciones… para apoyar si fuera menester. Desde aquí le damos las gracias por sus desvelos.
Las diversas profesiones en la sociedad han ido evolucionando mediante las lecciones aprendidas en base a la experiencia y estudio y responsabilidad. La Agricultura, la Industria, la Arquitectura, la Medicina, la Veterinaria, la Electrónica,…No ha ocurrido lo mismo con la política donde, amen de no haber evolucionado en siglos, no han sacado lecciones técnicas y se conforman con algunos buenos oradores, por otra parte superados por sus ancestros, junto con ideas apolilladas. En España de la cantidad de electos políticos, muchos carecen de conocimientos y valores para servir a la Sociedad. Las listas electorales cerradas son un ejemplo de la consideración del ciudadano.
Hay muchos modelos de Democracia, y como ya escribí, una era la comunista República Democrática Alemana de la Stasi. Desde Nuremberg Invocar la obediencia debida dejó de ser internacionalmente un salvoconducto.
La Democracia solo es posible como en el toreo “al toro por los cuernos y con la VERDAD por delante”. ¿Cómo se puede dar ordenes contra tu país? ¿Dónde está el honor? ¿Cómo se puede acceder al cargo de Servicio a los Españoles sin jurar ni prometer? ¿ Acaso los Españoles somos sus esclavos o son ellos quienes deben SERVIR?
En esta tragicomedia del camarote de los 23 camaradas, invocar democracia, como “acogerse a sagrado” en la Edad Media, mientras se implanta una dictadura no deja de ser un fraude de la auténtica DEMOCRACIA que puede ser desenmascarada con los hechos diarios.
¿Qué diferencia hay entre jurar -sin Dios- o prometer por tu conciencia y honor?
NOTA (Gregorio Salvador): PROMETER y jurar, que no prometer o jurar, disyuntivamente, tal como los usos políticos han establecido de un tiempo a esta parte, no se sabe muy bien por qué. Tenemos el reciente espectáculo televisivo de la jura de los nuevos ministros, que ha sido una jura sin juramentos, pues todos se han limitado a prometer, que es bien poca cosa, porque las promesas de los políticos no son, en principio, fiables, como nos dejó dicho mi ilustre y llorado compañero el profesor Tierno Galván, que algo debía saber de ese asunto.
Una jura sin juramentos es, a lo sumo, como un partido de fútbol sin balón, o como una corrida de toros descornados, o como una carrera ciclista en motocicleta. Un paripé. O, si queremos atenuar la expresión, nada entre dos platos.
Para el más manejable, actual y popularizado de nuestros diccionarios de uso, el de Planeta, dirigido por Francisco Marsá, prometer es <<decir alguien que se obliga a hacer o dar algo>>, mientras que jurar es <<afirmar o prometer algo tomando por testigo alguna cosa o a alguien que se considera sagrado>>.
Vivimos en un Estado de derecho y hora va siendo ya de que recordemos lo obvio: las palabras jurar y juramento pertenecen a la familia del latín jus, juris. Son voces jurídicas, por lo tanto, no eclesiásticas. Más vinculaciones religiosas han tenido prometer y promesa en nuestra lengua. El incumplimiento de la simple promesa nunca es grave para quien lo omite o lo descuida, el del juramento se convierte sin más en un delito: el perjurio.
Prometer es fácil, jurar es comprometido. Y todo asunto que afecte a la Administración Pública debe rodearse de las mayores garantías, toda persona que desempeñe un cargo debe hacerlo con proclamada responsabilidad.
En una democracia, lo menos que merece la ciudadanía es el compromiso explícito de sus gobernantes y legisladores, el juramento que lo corrobore.
Vicente Díaz de Villegas y Herrería
Soldado de España
19/1/2021