El 25 de febrero, en la colonia militar británica de Gibraltar y en La Línea de la Concepción vivieron unos minutos de terror cuando un Airbus A320 de la British Airways intentó aterrizar en el aeródromo de la RAF con fuerte viento transversal y turbulencias que le obligaron a abortar la maniobra y dirigirse a Málaga.
Este «aeródromo militar disponible para vuelos civiles» está construido en la mitad sur del istmo, que es español en su totalidad; esa mitad ocupada por los británicos no fue cedida en Utrecht ni en momento posterior alguno. Los británicos jamás han sido capaces de presentar documento alguno con validez jurídica internacional que avale su ocupación, que es ilegal y contraria a los principios del derecho internacional.
Un conocido pro-hombre de Gibraltar dijo en 2006 que «sólo a un loco o a un militar se le hubiera ocurrido ponerlo [el aeródromo] donde lo puso». En efecto, sus vulnerabilidades hacen que tenga el dudoso honor de figurar, año tras año, en las listas de los diez aeropuertos más peligrosos del mundo.
Estos peligros no se limitan a los vientos de levante o del suroeste que, corriendo por las laderas del Peñón, provocan fuertes turbulencias como las del día 25.También los vientos y las trombas de agua pueden obligar a cerrar la pista de aterrizaje hasta unos 90 días al año.
Esa pista tiene 1.852m. de longitud. Su centro está a 430m. del Peñón, algo que debe imponer bastante al aterrizar. Las aguas del Mediterráneo bañan el extremo este mientras que el oeste entra en la bahía de Algeciras, en donde suelen fondear petroleros.
Por sus características estructurales ni tiene ni puede tener ayudas electrónicas a la navegación. Los aterrizajes y despegues son visuales.
Existen viviendas a unos 100m. al sur de la pista mientras que a 700m. al norte se encuentran los primeros edificios de La Línea. Así pues, este aeródromo se encuentra literalmente incrustado en una zona urbana, lo que supone un peligro para las poblaciones de los dos lados de la pista.

Vista parcial, desde La Línea, de la mitad occidental del aeródromo, con un pequeño almacén para materiales peligrosos. A su derecha se ve una estructura de color marrón claro.
Podemos señalar más de una docena de peligros que obligan a mantener una alerta permanente. Todavía no se ha caído ningún avión comercial pero militares sí que se han ido al agua. Destaca el hecho de que la pista está atravesada por la única carretera y paso peatonal que une al Peñón con La Línea. Esto aumenta el riesgo de caída de objetos extraños, la presencia de vehículos que se averían en el trayecto y de animales domésticos que han llegado a correr sin control. También corriendo pasan los contrabandistas de tabaco que atraviesan la pista, que es zona militar, para salir por los boquetes que ellos mismos hacen en la verja. Además de estos peligros tienen miles de gaviotas que no comprenden que no deben molestar a los aviones así que sus turbinas ocasionalmente se tragan alguna.
La presencia del aeródromo impone limitaciones en la altura de los edificios próximos en Gibraltar pero lo que no pueden limitar es la altura de las instalaciones en La Línea, ni la de los palos de los barcos que navegan por sus proximidades o fondean en la bahía.
La nueva térmica de Gibraltar, de gas licuado con sus depósitos al aire libre, está a 450m del extremo occidental de la pista. En caso de explosión la onda expansiva iría hacia La Línea. A unos 250m de la pista existen dos gasolineras. Son riesgos a considerar.
Otra amenaza son las cometas y los drones. Si han causado problemas en Heathrow no debe ser difícil causarlos aquí. La verja construida por los ingleses en 1909 para partir en dos el istmo está, en su punto más cercano, a 120m de la pista; de ahí al norte tenemos la playa y la ciudad de La Línea con su intrincada zona urbana.
Tan dramática es la seguridad de este aeródromo que «si no fuese un aeropuerto militar habría que cerrarlo» y que «bajo las normas actuales de las autoridades británicas de aviación civil, el aeropuerto de Gibraltar no tendría licencia para operar como aeropuerto civil», como afirmaron en 2001 autoridades del ministerio de Defensa británico. Mientras tanto, tenemos a conspicuas autoridades civiles y empresarios españoles que se desviven porque esta base aérea pueda ser aprovechada por los linenses no sabemos con qué fines.
Recurriendo al aeropuerto de Málaga y con el Reino Unido en la Unión Europea, han ido solventando los problemas. Eso sí, con este aeródromo impidiendo la aprobación del Cielo Único Europeo por estar construido en territorio español. Ya veremos lo que ocurre después del brexit con el tráfico aéreo de Gibraltar y con las facilidades de que dispone ahora; lo mismo cabe decir de los vuelos que se desvíen a Málaga, de sus pasajeros y de las empresas que los transportan entre los dos aeropuertos, sean o no regulares.
La seguridad debe importar muchísimo a los británicos, sobre todo por las vidas de sus compatriotas que están en juego. Tan es así que a 200m. del extremo occidental de la pista y en su lado norte han construido un pequeño almacén de 18x5m. para materiales peligrosos, seguramente munición de los aviones de combate. Está situado lo más lejos posible de los edificios de Gibraltar lo que supone bastante cerca de La Línea.
También les preocupa la seguridad en el entorno del aeródromo así que, a unos 5m del almacén citado, tienen una estructura de color marrón claro con una pequeña torreta en la que destaca un gran visor optrónico. Basta observarlo para darse cuenta de las posibilidades que ofrece para la visión en superficie, nocturna y diurna. Entre ellas debe encontrarse la de satisfacer la curiosidad de los militares cotillas que tienen dentro de su alcance a las viviendas de la avenida Príncipe de Asturias (en La Línea) que dan frente a la bahía. A buen seguro que pueden conocer hasta el color de los ojos de todo el vecindario; de ellas y de ellos.
Ángel Liberal Fernández, capitán de navío (R.)
Blog: generaldavila.com
7 marzo 2019



























