Tarde fría y gris y lluviosa de éste que parece ya un otoño toledano como Dios manda; tarde de un domingo que da fin a la nueva versión de “semana trágica” vivida en Barcelona, y a los disturbios producidos en las capitales catalanas y otras del territorio nacional.
Supongo al lector al corriente de los gravísimos sucesos ocurridos; de la violencia, el odio, la cerrazón y la mentira causantes de 300 servidores heridos, de millones de euros de desperfectos, de miles de impactantes imágenes que han colmado nuestras retinas…, y de la cobarde inoperancia, la hipocresía, tergiversaciones, embustes y pleitesías de un Gobierno en funciones que, desbordado, no funciona.
De esos miles de imágenes, he rescatado la que a mi juicio resulta más esclarecedora: la soledad del “soldado” después de la batalla. No pretendo editorializar, que sesudos comentaristas, periodistas, gurús y tertulianos ya lo hacen a modo: simplemente una imagen, tres frases y tres sonetos.
Un TRÍPTICO DE LA VERGÜENZA que dedico a mi amigo JMPC, sufridor en directo.
Y tras la primera semana vendrá la segunda, me temo.
De la prensa, octubre 2019
Frase primera
“Salí tomar una hamburguesa, y a la media hora volví” (Grande Marlaska)
Lo de la bolsa de patatas no es licencia retórica sino pura realidad, vista la fotografía del “kit” de supervivencia; bien es verdad que falta incluir el bocata de chorizo, pero ni la rima ni yo dábamos más de sí.
(Soneto con estrambote)
En el “Válgame Dios”, las diez pasadas,
cenaba, entre dimes y diretes
Don Marlaska, ya ven, mientras cohetes,
las carreras, los cortes, algaradas,
las cargas en directo presenciadas,
los incendios por cientos, los piquetes
del terrorismo urbano, mozalbetes,
los hijos de papá, cuyas andadas
se alientan desde altas las instancias
quemaban la ciudad, los angelitos,
violentos, los que llaman infiltrados.
Sirenas de bomberos, ambulancias…,
y para los que cumplen, voces, gritos,
agresiones, insultos, mal pagados
y a cargo de un solemne papanatas
-con más de veinte horas la jornada-
un yogur, y una bolsa de patatas.
Frase segunda
“Se puede ir a Barcelona con toda normalidad” (Grande Marlaska)
Por eso él tardó casi una semana en aparecer; y las agencias, operadores, cruceros, imsersos etc. han cancelado allí sus estancias.
SUFRIENDO
(Soneto con estrambote)
Dejando, resignado, la poltrona
pues le suena, vehemente, la campana,
a poco de cumplir una semana
aparece Don Grande (¿?) allá en persona
en su carne mortal, en Barcelona,
do en batalla campal, guerrilla urbana,
inmersos allí viven, cotidiana,
con Lérida, Gerona y Tarragona.
Imágenes, las vemos, pavorosas,
furibundos, dolidos, y crispados,
sufriendo su dolor y su abandono.
Y palabras, palabras sospechosas
de oscuros los manejos ya pactados,
por -do ut des- conveniencia del patrono.
Y ante la duda pregono,
pues el día llegará;
si le retan, me cuestiono:
¿Todo y más aguantará,
digamos, tendido prono?
Frase tercera
«Hay un agente herido al que le cayó una piedra en la cabeza» (TVE 1)
Sobrecogedoras las imágenes en las que los compañeros tratan de auxiliar al herido de una pedrada que le hundió el casco en el cráneo y que ahora se debate entre la vida y la muerte; búsquenlas, si no las han visto.
Una consecuencia, entre trescientas, de la pacífica revolución de las sonrisas.
FAVORES
(Soneto)
Pues la Naturaleza hoy y ahora
no hace como antes, ¡ay!, lo hiciera;
ya no deja caer, como cayera,
bendita aquella lluvia bienhechora.
Aquella, de los campos salvadora,
la que hacía crecer la sementera:
que tornose en, ¿razones las tuviera?
arisca, vengativa y agresora.
Llueven piedras, y cambio tan dañino
la Uno propagó a los cuatro vientos
y sin cortarse un pelo lo proclama,
en otro atento, solícito, mezquino
sectario y servicial favor a cuenta,
pues que allí el que manda lo reclama.
(Continuará, D. m.)

























