LA FORMACIÓN NAVAL DE LA PRINCESA DE ASTURIAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Toda España sigue  con verdadero interés la formación naval de la Princesa de Asturias en el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, pero hay un marcado acento mediático marginal al de su formación, como si este crucero de instrucción fuese unas vacaciones alrededor del mundo. El verdadero objetivo de esta navegación es para la Princesa de Asturias, como para sus compañeros a bordo, de acuerdo con la Escuela Naval: «Echar los cimientos de una formación marinera que le acompañará a lo largo de toda su carrera. El buque-escuela es el escenario donde el Guardia Marina toma su primer contacto profundo con la mar».

No se trata de una navegación de recreo; se trata de la formación de los marinos de guerra de la Armada para adquirir los conocimientos necesarios para combatir en la mar. Se trata de formarse para la guerra naval y hay que empezar por conocer el medio donde esta va a desarrollarse. No son vacaciones en la mar. Es aprender los secretos del mar, el alma de los marinos de guerra españoles, y su historia.

La Princesa de Asturias no tendrá  que mandar una fragata ni el buque «Juan Carlos I», sino un barco de mayor envergadura, incomparable a cualquier otro, mas fuerte y poderoso, lleno de historia, complejo, delicado y con muchos tripulantes a bordo: España.

Difícil navegación. Como mando supremo de las Fuerzas Armadas debe conocer a los que las componen y desempeñan una misión constitucional de tan alto valor como es garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

El rey de Francia Luis  XIV hizo grabar en sus cañones la leyenda ultima ratio regum. Todos entendemos el significado.

Por tanto la futura Reina de España se forma más allá del mando de un buque de guerra, de sus maniobras, navegación y dificultades. Ella debe profundizar en el alma de los que llevan el rumbo de la nave España, superando tormentas y marejadas, bonanzas y aquilones. He repetido muchas veces aquello que figura en la capilla de la Escuela Naval: «El que no sepa rezar, que vaya por esos mares, verá que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie».

La dureza de la vida en la mar es la forja donde se fabrican nuestros insignes marinos, gloria de nuestra Historia. Hombres de guerra, cuya preparación exige mucho tiempo, sacrificio y una gran vocación. La formación militar naval, a pesar de su dureza, es gratificante por ser una escuela única de compañerismo, donde se conoce sin pliegues el alma humana, una convivencia tan íntima que no cabe secreto ni engaño, una camaradería que dura toda la vida, bien guardado todo en cada intimidad, algo inexplicable para quien no lo ha vivido.

No. La Princesa de Asturias no embarca en un crucero de vacaciones. Inolvidables días de navegación donde el duro aprendizaje va más allá de la mar, porque en la soledad de las largas noches de vigilia, las añoranzas familiares, el riesgo, el deber cumplido, tristezas y alegrías, férrea disciplina y la convivencia en la mar, conforman un conjunto muy necesario para llevar el timón de España.

Un viaje más allá, al horizonte que la espera, una responsabilidad que no es de papel cuché, sino que se graba en la piel y penetra hasta el corazón del que más ama a España.

Cuando además el viaje es por la América española se entiende más a España, lo que es, fue y será. Lo que debemos ser, porque aquellas tierras que vemos en el horizonte en el que nos esperan son España.

La Princesa de Asturias pasó por la Academia General Militar, entró en los secretos del Ejército de Tierra, ni pedir ni rehusar, navega ahora por la mar y su historia de grandeza y volará el año próximo por los cielos de España con el Ejército del Aire y del Espacio.

Inolvidable.

No hay más bello y noble sacrificio para ser Reina de España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

31 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

UNA SOCIEDAD DESINFORMADA Y ATEMORIZADA. MAREA ROJA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es evidente que el mando militar siempre debe estar sujeto a la dirección política, aunque hay situaciones que requieren una iniciativa inmediata, una toma de decisión que no puede esperar o que está sujeta a interpretaciones, por lo cual hay que confiar en uno mismo, en los conocimientos y formación, en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición marcará el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción. Ni te escondas ni huyas ante los problemas de la guerra que suelen atacar en primer lugar al ánimo del que manda. Que los métodos y procedimientos aprendidos en las largas horas de estudio, aplicados con sentido común y serenidad, ayudarán a adoptar las decisiones más convenientes aún en soledad.

En la película Marea Roja de Tony Scott el comandante del submarino nuclear SSN «Alabama» ante la grave decisión que ha de tomar sobre el lanzamiento de sus misiles nucleares, sin comunicaciones, sin órdenes claras, le dice al segundo comandante: «Luchamos para preservar la democracia no para ejercerla». La película no resuelve el dilema sobre qué hacer en situaciones de aislamiento y sin órdenes claras; sólo plantea la crudeza del momento y nos hace ver diferentes alternativas. Es lo que pretendo.

Mi punto de vista sí que lo doy. En combate no se toman las decisiones a mano alzada, por urnas o comisarios políticos. Esa es la grandeza de la milicia: el mando. En eso se diferencia del liderazgo. Las órdenes se cumplen porque hay quien manda, no lidera. Liderazgo que alguno ejercía con un mono azul y un pistolón al cinto.

Nuestros militares son una auténtica biblioteca de conocimientos sobre la teoría del arte de la guerra, pero está su acceso restringido y el Diario de Operaciones solo disponible para algunos privilegiados. Silencio.

El mundo lleva varios años en guerra, cada vez más cerca de España, las amenazas son evidentes, estamos en manos de locos que cuando se intenta negociar la paz cargan las armas y provocan una guerra de mayor envergadura.

¿Qué sabemos de esta guerra? ¿Qué dicen los militares en activo? ¿Qué sabemos del pensamiento militar español? En breve publicaré un libro en el que trato de forma directa el tema con protagonistas de primera línea. Tendrá que ser desde la reserva ya que no hay otra manera de abordarlo. La palabra del militar está restringida y eso sería lógico y bueno si esa restricción no fuese partidista.

Es saludable que una sociedad desarrollada, aparentemente democrática, esté informada con las debidas limitaciones que impone la Seguridad Nacional y los derechos a la intimidad de cada cual. No más y sin meter en el puchero de la Seguridad Nacional todo aquello que no se quiere contar por razones partidistas o por tratarnos de manera infantil.

Este ya no es un periodo de entreguerras. Es de guerra. Desde lo militar hay un silencio absoluto. Algunos retirados o en la reserva agitamos la tensión del ministerio de Defensa contando lo poco que sabemos, analizando lo que vemos y, ¡cómo no! provocando todo lo que podemos para que, ese ministerio llamado de Defensa, despierte del letargo o del sueño político en que se encuentra.

Ninguna información tenemos, los militares callan, los aíslan de la sociedad en el plano intelectual; lamentable ya que deberíamos saber qué futuro nos espera. ¿Viene la guerra? ¿Por qué ahora hay que armarse si se está hablando de paz? ¿Qué nos ocultan?

Podría ser y eso sería más grave, que nadie sabe nada de nada. Ni de la guerra que ya está aquí ni de la que viene.

Una democracia sin información no es una democracia completa y cuando esta información está manipulada es que nos acercamos al abismo de aquello que es lo contrario a la democracia.

Una sociedad debe estar informada y no atemorizada. En el tiempo que llevamos de guerra en Europa y Oriente Medio ningún profesional de las armas ha informado de manera oficial, profesional, y contado sin partidismos cuales son los riesgos y amenazas que tiene España. Nadie. ¿Que no se pueden contar las cosas de manera real y con independencia? Se puede hacer de manera absolutamente imparcial contando las hipótesis más probables y las más peligrosas.

Lo malo de todo esto es que se saben muchas cosas y no las saben los que debería saberlas.

La realidad de la situación la saben los militares. Los políticos creen saber hasta que se encuentran con la cruda realidad de los cañones habiendo hecho caso omiso de lo que los mandos militares les dijeron.

Ahora desde Europa, los políticos europeos, nos asustan a todos con manuales de supervivencia y kits para aguantar aislados en casa si vienen mal dadas. La amenaza curiosamente llega cuando más cerca estamos de la paz, momento en el que Europa parece dar la espalda al intento de calmar los cañones.

No acabo de entenderlo a no ser que algo se traigan entre manos y pretendan encerrarnos otra vez en casa. Que todo es posible.

Cuando lo hicieron por la pandemia sacaron al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), al General de la Guardia Civil, al máximo responsable de la policía (no sacaron al Presidente del la Conferencia Episcopal de milagro) a dar explicaciones, día a día, y así cubrir una mala gestión. Los utilizaron de escudo defensivo y todos se prestaron al juego. Todos encerrados. Disciplinadamente.

Ahora ante lo que nos anuncian desde Europa como una posible catástrofe  bélica o no se sabe muy bien qué, armarnos (con perdón) hasta los dientes, hay algo que no encaja.

¿Qué nos están ocultando? ¿Saben algo que nosotros no sabemos? Hay una gran responsabilidad en no contar, en ocultar, y más en crear tanta inquietud en la población y que nadie, ni Gobierno ni oposición, digan qué está ocurriendo. Habrá, caso de estar ocultando información, muchas responsabilidades compartidas, aunque toda sea de uno. Los demás tendrán que rendir cuentas de su decisión en momentos de incertidumbre.

Somos unos imberbes en democracia, pero la vieja y sabia Europa está peor, enferma de gravedad y sus políticos nos llevan a la guerra.

¿Se ha perdido la comunicación y el misil ya lo han lanzado?

¿O nos quieren encerrar otra vez? ¿Saldrán entonces a darnos explicaciones? ¿Marea Roja?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 marzo 2025

 

 

 

EL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS Y NUESTRO FUTURO ARMADO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento: Propósito del JEME para 2025

En septiembre de este año se cumplirá el Centenario del Desembarco de Alhucemas, cuyo recuerdo no puede faltar en la historia militar del Ejército español por su importancia para la integridad territorial de la nación española además de constituirse en un hito dentro de lo puramente militar como operación conjunta y combinada que sirvió de base para futuras operaciones de este  tipo. España se ponía al frente de la doctrina militar y sus soldados eran ejemplo de valentía y eficacia. Parece ser que desde el actual ministerio de Defensa y los Cuarteles Generales de los  Ejércitos y Armada  no  lo ven así  y prefieren que este aniversario trascendental pase desapercibido mientras se produce el mayor de los desembarcos contra nuestra unidad nacional.

Pero no será hoy el día que escriba para recordar aquella trascendente operación a la que en su momento dedicaré el tiempo y espacio que se merece.

Hoy no es el día. Es solo un aviso previo y preocupante.

Me ha venido a la memoria al leer un documento que ha publicado el Ejército de Tierra: PROPÓSITO DEL JEME PARA 2025 (El JEME es el Jefe del Ejército).

En el documento al hablar de «Tradición» textualmente dice:

  • El Ejército de Tierra heredero y depositario de una gloriosa tradición militar que se preserva y fortalece.
  • 40 años de la Jura de Bandera de Su Majestad el Rey y 50 aniversario de la Academia General Básica y de la Escala de Suboficiales refuerzan la identidad y legado del Ejército.
  • Efeméride principal 2025, «De Pavía a Breda (1525-1625), cien años de preeminencia de los Tercios españoles en Europa».

Asombrado cuando en 2025 en mi opinión no es esa la efeméride principal. Hay dos efemérides este año que es necesario preservar y fortalecer. Brillan por su ausencia en el citado documento. Me cuesta mucho trabajo pensar que ha habido un olvido. Imposible. Más bien será eso que todos pensamos y haya sido imposición política. ¿Es que no son importantes estas efemérides?:

Batalla de Pavía (24 de febrero de 1525). V Centenario. Ni una palabra. Fue hecho prisionero el rey francés Francisco I, aquel que exclama cuando llega trasladado a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>. <<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>.

Desembarco de Alhucemas (8 de septiembre de 1925). Centenario que ni se menciona. Se nos abre el pensamiento a varias razones.

Francia y Marruecos.

Dos fechas imprescindibles por destacar militarmente sobre otros acontecimientos militares de menor calado histórico. Pavía fue el inicio de la maniobra de la infantería española cuyo arte ha llegado hasta nuestros días: fuego y movimiento.

Alhucemas fue una primicia táctica de la maniobra conjunta de fuerzas de Tierra, Armada y Aire, y combinada con fuerzas francesas.

Será un tema a tratar con mayor detenimiento. Hoy vamos a centrarnos en el documento del Ejército de Tierra porque ya que está de moda lo del rearme (con perdón) y nos anuncian que la guerra está a las puertas de casa. Veamos lo que se propone nuestro Ejército de Tierra para este año 2025.

Hay que decir antes de nada que a día de hoy cualquier militar español debe sentir la positiva frustración de no haber participado en una guerra, algo así como el cirujano que toda la vida se preparó para operar del corazón y jamás estuvo en un quirófano. Con un matiz: para el militar no hay mayor victoria que esa: que no haya guerra. Disuasión armada. Como para el cirujano lo sería que nadie enfermase del corazón. Pero la realidad se impone, el corazón es débil e inevitable que enferme y la guerra puede tardar, pero llegará, y lo hará en cuanto dejemos de defendernos adecuadamente, o lo que es peor, que la cobardía política nos haga rehenes de ella y sus efectos. Nuestras Fuerzas Armadas han dado un ejemplo de eficacia y capacidades en todas aquellas misiones de paz (eufemismo sin duda) en las que han intervenido, pero eso no son guerras en el concepto para las que hay que estar preparado y armado en estos momentos cruciales para España y su integridad territorial. Como no los son las misiones derivadas de emergencias climatológicas, epidémicas o de otro tipo. La única guerra que hemos tenido ha sido olvidada, escondida y maltratada: Ifni (1958), donde se dieron las últimas Laureadas al valor heroico.

Hoy las cosas se complican y es urgente que siga vigente la verdadera misión de las Fuerzas Armadas: prepararse para la guerra. Para ello se debe exigir no solo los materiales adecuados, sino el espíritu que lleva a dar la vida por la Patria, si necesario fuera, para garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Rearmarse está mal dicho, dice el acertado y visionario responsable político, el que suprimiría el ministerio de Defensa, el presidente del Gobierno, que prefiere decir «mejorar la seguridad y defensa». Pues será con minúscula. Hablemos con eufemismos.

La realidad de nuestra situación es muy delicada y quizá tenga razón el presidente, porque él es capaz de acabar con la integridad territorial sin un disparo ni el ruido de un cohete. Un buen desembarco político vale más que un Alhucemas y no digamos que un Normandía.

España ha renunciado a su Defensa desde el momento en que lo ha hecho a su integridad territorial. Aquí ya nadie defiende lo fundamental y nos vamos lejos a defender lo ajeno.

El documento del que les hablo es muy preocupante porque es una clara demostración de que a los garantes de la unidad de España y su integridad territorial se les ha cambiado el espíritu de combate por el de pacíficos y eficaces servidores de algo distinto a su misión constitucional, esa que es la prioritaria. ¿Para qué queremos Ejércitos?

Les aseguro que los rusos no van a llegar a los Pirineos, pero otros peligros nos rondan y están tan a la vista que no los vemos. Nuestra Defensa  es la del médico al que le dicen que opere del corazón, pero sin bisturí y sin derramar una gota de sangre. No se habla de las amenazas más allá de la rusa que con todos mis respetos debería ser explicada y razonada. ¿Nos va a atacar Rusia?

Siento que hay ocasiones en las que para decir poco o nada mejor callarse y no rellenar folios con eufemismos, bondades repetitivas y palabras poco inteligibles.

Tardaría meses en explicar mis conclusiones sobre el documento, pero para mi un error de base es el amalgama que se ha hecho con términos y propuestas que confunden a los españoles, con sabor político, que introduce en los ejércitos lo saludable, sostenible y ecológico. El eufemístico lenguaje empleado mezcla conceptos:

Conflictos de alta intensidad» (qué será eso), ¿No es la guerra de siempre?

-Labores de «Preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas». Lo que toda la vida se hizo sin restar medios y presupuesto a las unidades de combate ni modificar su instrucción y adiestramiento..

-Un ejército «cercano y comprometido», ¿con qué? ¿con quién? ¿es que no lo estuvo siempre?

– «La formación continua y el liderazgo, pilares fundamentales para alcanzar el éxito» a lo que toda la vida se ha llamado instrucción y adiestramiento.

-¿Liderazgo?, que puede estar muy bien para la empresa pública, pero que aquí toda la vida se llamó «Mando» que es mucho más que liderazgo. Lo eficaz es mandar con el ejemplo, «…llevar los ojos en las espaldas de tu capitán mejor que tener los ojos de tu capitán en tus espaldas».

¡Ay, cuanto echo de menos palabras dirigidas al corazón de los soldados y no tanto tecnicismo moderno, hueras palabras!

Me quedé en el guerrero Áyax, en  los versos de Calderón, en las arengas de Alejandro Magno; me quedé en el sufrir cuando me hablan alto, y el honor de morir en el combate.

Es necesario mover a los soldados con maniobras del corazón, con arengas que conmuevan o muevan al sacrificio. Esa es la alta intensidad que necesitan las tropas.

También leo algo confundido en un capítulo de título «MÁS QUE COMBATIENTES» que el Ejército de Tierra es una herramienta flexible de la que dispone el Gobierno de la nación para poder hacer frente a estas situaciones en apoyo a la Unidad Militar de Emergencias, aportando todas aquellas capacidades que necesite de manera rápida y eficaz».

No entiendo lo de «Más que combatientes«. ¿No es más que suficiente? Es el mismo eufemismo que cuando se quiso crear en la ONU  unos ejércitos exclusivos para el «mantenimiento de la paz». Los grandes tratadistas de lo militar (aún debe quedar alguno) y los mandos más cualificados lo desecharon después de fuertes criticas porque no hay mejores tropas para ese eufemismo de «mantenimiento de la paz» que aquellas que están preparadas para el combate. Esa es la única misión de los Ejércitos.

En España los ejércitos han intervenido de manera inmejorable en todas las emergencias nacionales que ha habido en su historia sin necesidad de desviar recursos de otras instituciones ni crear unidades que tiene mucho eco social, pero con las que se está rebajando el verdadero espíritu  y vocación de los militares.

Como uno de los párrafos que leo en el capítulo dedicado a «Tradición e innovación» en el que se nos ofrece un nuevo modelo ¿de Ejército?, que «no solo requiere de nuevas tecnologías, sino principalmente de un cambio cultural para actualizar nuestra forma de pensar y de operar». Operar sin bisturí ni… ¿anticuados en la forma de pensar?

Es de agradecer el esfuerzo que hace el Ejército de Tierra y su proximidad a todos ofreciéndonos este documento que sometido a critica y discusión supongo tendrá mayor valor que si fuese algo estático e inflexible. La crítica hace mejorar a las instituciones.

Se echa en falta además de lo expuesto cual es nuestra situación por el sur, y saber si hemos perdido el control del Estrecho, como será el rearme (con perdón) y si además del cambio climático tenemos otro enemigo (con perdón) al que enfrentarnos.

Termino con una recomendación que les hago: no se fíen de mi palabra y lean ustedes el documento para sacar sus conclusiones.

Otro día hablarán, digo yo, del futuro de la guerra, de la capacidad de generar fuerzas (movilización y reemplazos) ¿hay algo previsto?

Y ¡cómo no! alguien debe decir algo definitivo, claro y contundente sobre el futuro de nuestros soldados. Y en este caso no me refiero a la guerra.

Sinceramente es de agradecer el esfuerzo por darnos a conocer lo que será este 2025, pero es necesario algo más de claridad.

Y sobre todo es necesario en la milicia conmover para motivar.

General de División(R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento: PROPÓSITO DEL JEME PARA 2025

Blog: generaldavila.com

24 marzo 2025

 

 

 

LA MINISTRA DE DEFENSA RESPONDE A LA COMUNIDAD DE MADRID CON UN EXABRUPTO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La ministra de Defensa ha contestado al interrogante sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el acto central que se celebrará en la Puerta del Sol de Madrid el día 2 de mayo. Un exabrupto.

Ha sido una respuesta desilusionante y llena de partidismo muy alejado de lo que el deber la impone como ministra de Defensa. El respeto institucional y la disciplina en los Ejércitos va de arriba abajo exactamente igual que de abajo hacia arriba. Una ministra no tiene entre sus cometidos marcar diferencias ideológicas que afectan a las unidades militares, al conjunto de los Ejércitos.

La respuesta a que no participen en el acto central del 2 de mayo en la Puerta del Sol es un desprecio y desconocimiento del mundo militar que también afecta a los uniformados que tienen el deber de asesorarla.

«Los actos cívicos son actos cívicos», ha dicho la ministra. «Pasar revista con un pasodoble en un acto militar quizá no sea lo mejor».

Toda una declaración de intenciones que viene a decir que no consienten que la presidenta de la Comunidad de Madrid se suba a un pódium, se le rindan honores y pase revista a una fuerza militar. Tiene todo el derecho del mundo y así lo contempla el Reglamento de Honores militares.

Sectarismo por decirlo de manera suave. Para este Gobierno todo lo que no sean españoles de su ideología o partido está fuera de su círculo. Eso no es lo que se espera de una ministra de Defensa y pone en evidencia que los militares están dirigidos desde la ideología.

Con todo respeto le pido a la ministra que cambie el discurso, su decisión, o mejor que dimita. Los Ejércitos no pueden estar mandados desde el sectarismo y la repulsa a un gran parte de españoles que no comulgan con su opción política.

Estas son las Fuerzas Armadas de España, las de todos y no las del PSOE y Puigdemont.

Por cierto si no lo sabe señora ministra le daré la definición de pasodoble del Diccionario de «Marcha a cuyo compás puede llevar la tropa el paso ordinario«. El paso doble es una marcha militar.

Puede que tampoco sepa que El Novio de la Muerte que cantan los legionarios es un pasodoble que el general Millán Astray incorporó como marcha para la Legión.

En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa. Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.

Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.

El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria. Puede que no le suene señora ministra, como el Desembarco de Alhucemas ¿le suena?

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…

Soy valiente y leal legionario

En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta.

El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:

…Si algún día Dios me llama me llama

Para mi un puesto reclama

Que a buscarte pronto iré.

Fíjese lo que da de sí un cuplé. ¡Como para no ser adecuado a lo militar!

La ministra ha dicho que «solo participarán en actos estrictamente militares«, ¿se refiere a la guerra, a mantener, como dice su misión  constitucional la integridad territorial, la independencia y soberanía…? ¿Seguirán las unidades acompañando a las Cofradías en Semana Santa?

¡Qué desilusión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

19 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

DOS DE MAYO. POLÍTICA Y FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

 

 

 

DOS DE MAYO. POLÍTICA Y FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La sensibilidad democrática de una nación se demuestra por el acontecer diario de su principal cimiento: el respeto a la independencia del Poder Judicial y  a las Fuerzas Armadas. Respecto a lo primero poco que decir. A la vista está el espectáculo de la Fiscalía General del Estado y el del  Tribunal Constitucional, que no es órgano jurisdiccional, constituido ad hoc. Está de manera indecente a la vista de todos.

Nos interesa mucho, por estar oculto, el tema de las Fuerzas Armadas porque al ser una institución silenciosa en exceso y disciplinada en su justa medida, es difícil saber el uso, o abuso, que se da en su utilización institucional.

De un tiempo a esta parte, quizá por el ruido de la guerra, nuestra atención a los ejércitos va más a las formas que al fondo. Pero son estas inevitablemente fiel reflejo de lo que ocurre en las honduras, por lo que es difícil maquillar los errores doctrinales e institucionales que se cometen ante la pasividad de la gran mayoría, incluidos uniformados.

Viene al caso la noticia que desde la Comunidad de Madrid se ha dado a conocer, en pocos días olvidada, de la ausencia este año de las Fuerzas Armadas en el acto que se celebra en la Puerta del Sol de Madrid en conmemoración del 2 de mayo de 1808, día de la defensa de Madrid, cuando todo el pueblo español se levantó contra la invasión francesa de Napoleón Bonaparte. Acto tradicional que se ha convertido en uno de los más populares de España y que ha levantado desde el año 1983 gran expectación y cariño entre los madrileños como fiel reflejo de sus virtudes. Pueblo y Ejército hermanados en lucha por la libertad que el invasor francés le robaba.

Pues este año 2025 no habrá soldados, no estarán las tropas con su pueblo en la histórica Puerta del Sol por simple capricho político.

Entramos en un compás de espera y esperamos que la ministra de Defensa sea capaz de superar el obstáculo gubernamental e ideológico para entender que con las Fuerzas Armadas no se juega ni se las utiliza para la guerra política que su presidente tiene abierta contra Madrid. ¿Tendrá la valentía la ministra de rectificar? Una buena prueba de ese amor por las tropas del que hace gala.

Pero no podemos ocultar nuestra preocupación por algunos signos en estos convulsos últimos tiempos que como soldados nos mantienen muy alertados y confusos. Sin tener que alejarnos en las fechas citaremos alguno de los recientes acontecimientos que son preocupantes.

Empecemos por la gestión de la DANA en Valencia donde la impecable intervención de las Fuerzas Armadas, como expliqué detalladamente https://generaldavila.com/tag/dana/, llegó tarde y todo da a entender que fueron razones políticas las que retrasaron esta intervención. Algo que suponemos analizado hasta el más mínimo detalle en el obligado juicio crítico que se habrá llevado a cabo en el Estado Mayor de la Defensa, en la independiente UME, con su general al mando directo de la ministra, y en los Ejércitos. De esos análisis y experiencias adquiridas nada sabemos.

Sigamos con el intento de manipulación del discurso del Rey el día de la Pascua Militar, algo dado a conocer desde este blog y que se calló en casi todos los medios por confusas razones a pesar de revestir una gravedad sin precedentes. En la página web de la Casa del Rey aparecía un párrafo en el discurso que nunca fue pronunciado por el Rey. Decía:

«En el calendario de 2025 tenemos también muchas fechas señaladas: en primer lugar, se cumplen cincuenta años de los hechos que dieron paso al proceso de transformación de nuestras Fuerzas Armadas, ya desde los albores de nuestra democracia; un proceso de transformación que empezó tras el fin de la dictadura -una página oscura de nuestra historia común y un tiempo de división de los españoles, hoy felizmente superado- y tras la llegada al trono de mi Padre, el Rey don Juan Carlos. Una metamorfosis que fue vital para el afianzamiento de la democracia en España y en el que la Corona desempeñó un papel esencial».

No es algo inventado o posible sino que figuraba, repito, en la página oficial de la Casa del Rey. ¿Un error? Es posible. Lo seguro es que ese párrafo, que el Rey se negó a pronunciar, no fue redactado por el Cuarto Militar de la Casa de SM ni tampoco en Gabinete alguno de la Casa Real, sino que fue incluido desde Moncloa ¿Vía ministerio de Defensa? A eso se llama injerencia y no respetar lo que dice el artículo 62 de la Constitución: «Corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas»

El tercer síntoma de uso indebido de las Fuerzas Armadas es  la ausencia por voluntad gubernamental de los Ejércitos en un día clásico, venturoso e histórico como ninguno para los soldados y el pueblo: el 2 de mayo. Ninguna razón, a no ser política, para fundamentarlo, ya que hay tropas suficientes en Madrid para atender y servir al pueblo en algo que va más allá de lo lúdico.

La emblemática Puerta del Sol símbolo de la independencia, de la soberanía nacional, de la integridad territorial, de la defensa a muerte de la libertad, hombro con hombro, de los españoles contra el invasor, junto a  sus queridas unidades de guarnición en Madrid, se quedará sin las tropas: el pueblo solo y abandonado de sus Ejércitos. Todo un símbolo.

Ya el año pasado hubo malestar entre miembros del Ejecutivo por la participación de la Patrulla Águila del Ejército del Aire y del Espacio y la Patrulla Acrobática de Paracaidismo. Infame postura política y manoseo de los ejércitos.

La política perjudica a los madrileños en este caso. En definitiva a España cuando no se guarda el debido respeto a la soberanía nacional. Quizá no entiendan eso de soberanía y creen los que ejercen la política ser soberanos, sin saber que soberano es el que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente. Esa no reside en la Moncloa sino en la calle. Como se vio el 2 de mayo de 1808.

Es necesario rectificar y hacerlo con urgencia. Algo que el ministerio de Defensa no puede sustraer al pueblo de Madrid y que la Cúpula Militar debe disciplinadamente exigir.

Al grito de ¡España está en peligro! proclamaba el alcalde Móstoles:

«No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

19 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

 

EL ACUERDO DE PAZ Y LA MILITARIZACIÓN  DE LA SOCIEDAD. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Putin no tiene prisa, pero el tiempo le va cercando alrededor de un Kremlin cada vez más inseguro. Su debilidad está provocada de manera indirecta por la guerra de Ucrania, donde está siendo vencedor, pero lo coyuntural de la guerra le ha llevado a una situación estructural caótica de su economía que en nada se parece a lo deseado al invadir Ucrania. La jugada le ha salido mal y ha sido rematado con un inesperado desequilibrio, actual y futuro, que nunca imaginó, en Oriente Medio. Pierde influencia y poder. Pierde el Mediterráneo. Pierde sus ventas de gas y petróleo a Europa. A ello se suma una gran derrota tecnológica. Rompe un vínculo inesperado: el de Occidente que siempre mantuvo viva a Rusia. En este histórico momento es la mayor de sus debilidades.

Sus devaneos africanos también se disipan y su influencia estratégica, aun siendo importante, ya no es tan decisiva como esperaba.

Trump y Putin son los únicos que saben a día de hoy lo que el futuro nos ofrece. Keir Starmer también, como lanza estadounidense en Europa. La Unión Europea no sabe nada. Ucrania obedecerá si no hay un golpe de Estado antes. Turquía mantendrá el tipo en Siria junto a Israel (norte y sur) que por ahora es un tema menor. Los Servicios de Inteligencia de todo el mundo (especialmente en Europa) llevan tiempo alertados por un probable atentado terrorista de esos indefinibles y sin origen conocido.

A Europa todo esto le ha pillado sin diplomacia ni Ejército. No cuenta por ahora, es un largo camino, un calvario lo que le espera.

Sin  analizar algunos aspectos militares, nada periodísticos, será imposible entender algo más allá de las invenciones que a diario nos mandan, incluso desde el frente, que en su mayoría forman parte de la guerra informativa, muy lejos de la verdad.

Nadie se ha parado a pensar que los hombres serán capaces un día de destruir el mundo. Lleva tiempo, pero cada vez estamos más cerca. Esta guerra marcha por un camino de destino fatal, la escalada  a los extremos, porque ha traspasado el interés concreto y se ha convertido en un enfrentamiento global que está conmocionando a Oriente y Occidente. La historia se repite violentamente, incapaz de resistirse a la fuerza y todo, incluso la razón, la justifica. La sociedad camino de la militarización vive manipulada, de espaldas al conflicto humano, hasta que la llevan a la guerra, quiera o no quiera.

Es necesario recordar Auschwitz e Hiroshima. Se repite cada cierto tiempo, el suficiente para creer que aquello es el pasado. Pero de manera inevitable el concepto se hace realidad. El hombre acabará con el mundo, ese es el fin y la guerra será el medio.

Ni Einstein ni Freud pudieron resolver el ¿por qué la guerra? Dan vueltas a las pulsiones: conservar y unir; destruir y matar. ¿Son lo mismo? «El ser viviente protege en cierta manera su vida destruyendo la vida ajena». Es cuestión de tiempo, los iguales se rechazan; es el tan conocido combate entre dos gemelos o, según Clausewitz, la guerra; cualquier guerra conduce a la escalada a los extremos (En Acabar a Clausewitz de René Girard).

El duelo es la constante en el desarrollo que conduce al enfrentamiento, la acción recíproca detallada magistralmente por Clausewitz. Una ley de guerra sigue secretamente todas las relaciones humanas.

Francis Fukuyama nos asombró cuando dejó escrito que la Historia, como lucha de ideologías, terminaría tras la Guerra Fría gracias a la democracia liberal. Estábamos convencidos de que lo que narraba en El fin de la historia sería el de las guerras ideológicas. La sociedad se lanzaba al placer y bienestar. Toda una generación entendió mal y cayó en el optimismo hegeliano. El comercio se impondría a cualquier ideología. Lo cual hasta ahora se ha demostrado como un fracaso. «Desde que los romanos se aficionaron a los placeres, empezó la ruina de mi patria» (El arte de la guerra. Maquiavelo).

Podría haber individuos satisfechos con el disfrute de su bienestar material y de los placeres hedonistas, sin luchas dialécticas, pero vemos que no es así. El hombre ama más la caza que la presa, nos dice Pascal.

Destruirnos o amarnos y entre las dos opciones está la competición que lleva al enfrentamiento, el juego que consiste en aniquilar al adversario. Siempre presente. «Además, los hombres tienen menor consideración en ofender a quien se hace amar que a quien se hace temer pues la amistad, como lazo moral que es, se rompe en virtud de que la crueldad lleva a los hombres a cuidarse de sus intereses. En cambio, el temor se mantiene merced al castigo, sentimiento que no se abandona jamás» (Maquiavelo, El Príncipe).

Hasta ahora solo se ha demorado, pero siempre ese juego regresa y lo hace con más poder de destrucción: la guerra nuclear o la inteligente. En nada ha puesto más inteligencia el hombre que en la guerra.

Vamos camino de un mundo nuevo y la tecnología nos permite adivinar al menos los pasos que habrá que ir dando. Ninguno nos separa del enfrentamiento. En un mundo dominado por el comercio, la economía es la guerra, y no creo que la guerra sea economía, sino su derivada.

Más cercano a una realidad de los hechos se nos muestra Clausewitz, aún no superado en las razones de la guerra, aunque el siguiente paso está muy cerca: una guerra sin límites, de la que nada se podrá escribir.

Europa, que va más allá de la Unión Europea, se arma. No sabemos muy bien porqué ha tardado tanto, ni a qué se han dedicado los asesores  militares en la OTAN tantos años atrás. ¿No veían que ya desde Maquiavelo «Los principales cimientos en que asentar un Estado -sea nuevo, viejo o mixto- son las buenas leyes y los buenos ejércitos»?

Es bueno amar la paz, pero grave irresponsabilidad no saber hacer la guerra.

Concluyamos que la paz solo llega en la guerra cuando uno de los contendientes es derrotado de forma irreversible o bien existe un equilibrio sin que se prevea ningún cambio probable en ese estado, casi inamovible.

De una u otra manera se ha llegado en la guerra de Ucrania a un interés mutuo por no seguir, por ahora, con el enfrentamiento. Las razones las hemos analizado en muchas ocasiones, pero todo pesa, la acción de unos y la inacción de otros; en ambos casos hay una debilidad sospechosa que nos hace dudar y mirar en otras direcciones en no mucho tiempo. Si no fuese así la guerra terminaría con un claro vencedor, sin renunciar a sus iniciales objetivos, la invasión para uno y la recuperación del terreno invadido para el otro. No será así.

Se abre un dudoso acuerdo. «Siempre, en lo que yo recuerdo. o bien se hizo la guerra o bien se discurrió cómo hacerla; ahora discurrimos, dentro de nada la haremos; y cuando la hayamos acabado volveremos a discurrir sobre ella». Eso decía en 1526 Maquiavelo y hoy es actualidad: discurrimos.

Es muy pronto para ver las condiciones y los efectos de las mismas.

Es difícil asumir ese empeño de seguir con la guerra a cualquier precio, tarde o temprano el equilibrio se romperá; ahora soñemos mientras discurren.

Las condiciones previas nadie las sabe, pero como en toda negociación se emiten señales para ver si hay respuestas de los que quedan fuera.

-Alto el fuego antes de mayo.

-Retirada de las tropas ucranianas de Kursk.

-Se abre el espacio aéreo y marítimo sobre Ucrania y mar Negro. El mar de Azov control ruso.

-Ucrania acepta soberanía Rusa sobre Crimea y conversaciones sobre Dombás que pasan a Administración rusa.

-Elecciones en Ucrania a corto plazo.

-Ucrania renuncia a su entrada en la OTAN y a su expansión hacia el este.

-Se autoriza extracción minerales y reconstrucción de Ucrania.

-La OTAN renuncia a su expansión. No participará en nada sobre acuerdos de paz en Ucrania

-Las tropas estadounidenses en Letonia, Lituania y Estonia se retirarán a los EEUU.

-Se negociarán las sanciones a Rusia.

-Rusia acepta soberanía Ucrania y reconoce su independencia y libertad.

-Fuerza de Verificación Alto el Fuego a lo largo de la actual línea del frente con Reino Unido y Francia (¿Alemania?). Otras: España, Italia, Polonia, Turquía… Entre 15 y veinte mil hombres.

-Acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU.

No será Europa quien lleve el mando de las tropas, caso de enviarse, a una línea de armisticio. El Reino Unido se ha hecho cargo del alto el fuego y será el representante de Trump en Europa. Es significativa la desaparición o ausencia del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (Kaja Kallas). Ni está ni se la espera.

Europa o apuesta por la política de Trump o tiene un futuro preocupante en Defensa. Tampoco la OTAN que será un simple observador que vaya perdiendo cada vez más fuerza. Por ahora no hay ninguna señal de que la Defensa de Europa vaya a sostenerse en un Ejército Europeo. Aún poniéndose en marcha de manera urgente y todos de acuerdo se tardaría no menos de 5 años en contar con un embrión de Ejército, Armada y Aviación más todo lo que conlleva de Inteligencia, Operaciones Especiales, ciberguerra, y sobre todo una poderosa industria militar de armas y municiones muy condicionada por los intereses de cada uno. A día de hoy parece imposible por lo que la UE deberá ceder y confiar en Trump.

España ha de pensar más en el sur que en otros lugares donde cada vez pintamos menos por intereses  y capacidades.

Está claro que a Europa nos miran desde una prudencial distancia. No habrá Ejército, pero ya han empezado a militarizar a una sociedad confusa que banalizó su seguridad y defensa. Esperemos que no sea tarde y el uniforme esté hecho a la medida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

17 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

EL AMARGOR DE LA DERROTA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Antes de entrar en guerra examinad previamente la magnitud de los elementos imprevisibles, ya  que aquella, al prolongarse, suele confiar al azar la mayoría de las circunstancias, azar del que nos encontramos a la misma distancia y sobre el que se cierne la incertidumbre respecto a cuál de los dos se verá favorecido» (Historia de la guerra del Peloponeso. Tucídides).

Nos llevan a una nueva guerra. Esta no es la invasión de Ucrania por Rusia. Esto es distinto. Significa el comienzo de una guerra en Europa. «Si todos hiciesen la guerra por convicción no habría guerra». La frase la leemos en Guerra y Paz de Tolstoy. Recomendable en estos tiempos.

«Siempre recurre usted a citas ya muy alejadas de estos tiempos». Me acusan. Cierto. Ahora no encuentro referencia. ¿No ven que ya no existe la palabra, que ahora todo se reduce a guerra?

Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: sangre sobre la nieve. Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

Napoleón, en su crueldad, o quién sabe si solo pensaba en rehacer su ejército, pronunció  una terrible frase que ha pasado a la historia y que de alguna manera define la guerra, todas las guerras, que siempre conducen a la escalada a los extremos, lo que narra René Girard en su estudio de Clausewitz.

La nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París».

Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

«Mire usted, una cosa son los soldados y otra cosa son los hombres. Napoleón fue un genio para los soldados. Pero ignoró a los hombres. Ni los conoció ni le interesaron. Ese fue su gran error» (Charles de Gaulle).

Ahora en Europa pasa lo contrario. Los 27 conocen a los hombres, o creen hacerlo, pero desde luego no a los soldados.

Primero morirán los soldados y detrás todos los demás.

Ninguno ha caído en la cuenta de que no hay soldados de usar y tirar, que un soldado no está para cumplir un mandato de dudosa legalidad (inmoral es seguro). ¿Qué poder tiene Europa para mandar a los soldados de 27 naciones distintas a hacer la guerra? ¿Quién lo autoriza? ¿Hay un pacto de bandera y nación?

Olvidan Rumanía donde una vez más se ha impuesto su talante y criterio democrático. En Israel se volvieron a equivocar de enemigo. Nadie les ha pedido explicaciones.

Siria es algo menor para ellos.

Las inviolables fronteras les traen sin cuidado.

Después de tres años de guerra están incapacitados para adoptar decisión alguna.

Putin, junto al cambio climático, son los grandes enemigos de una sociedad perdida.

Generales y almirantes se lanzan en tromba para aceptar lo inaceptable. Saben que es un imposible ya que nos conduce directamente a la guerra total. Una irresponsabilidad de la que tendrán que dar cuenta. Deberían asesorar: -¡No! No jueguen con fuego. Vamos todos en ello. Ni podemos ni debemos.

-¡Alto el fuego!

Esto de la unidad es un problema de difícil solución, porque no estamos por la labor y no hay dos ideas que compartamos juntos. Ni siquiera una bandera o un himno. No hay mayorías, sino una dispersión enloquecida a la búsqueda de la individualidad subvencionada. Europa es una dispersión o si lo prefieren una alianza en la que nadie da órdenes. No solo militar. En ese campo la dispersión es aún mayor porque seguimos de maniobras para compatibilizar nuestros sistemas de Mando y Control. No hay alianzas que cien años duren. La nuestra está rota de antemano. Derrotados antes del primer disparo. Porque no hay razón alguna para iniciar esta guerra donde no tenemos ni poder disuasorio.

Napoleón tuvo gestos que denotaban su capacidad de Mando. Sigo con Ludwig que nos cuenta que también en Tolón a la llegada de muchas carrozas oficiales recibieron el fuego enemigo y al intento de refugiarse sin encontrar parapetos en la posición, sin inmutarse, Napoleón contestó: «Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye». Parapetos de soldados. Pechos valientes y bravos. Siempre es lo mismo.

¿Europa es un ejemplo de patriotismo o de bastardos intereses?

Tengo serias dudas del lugar que ocupa el patriotismo entre los miembros de una alianza que nos oculta si son ellos o los bancos y las industrias los que tienen que disparar con sus cañones.

Supongo que esa es la gran duda.

«Mientras pasaban allí la noche acampados cayó de nuevo una tremenda nevada que cubrió por entero las armas como los cuerpos de quienes se encontraban tumbados; también las bestias quedaron inmovilizadas por la nieve, y la mayoría de los soldados vacilaba a la hora de levantarse, ya que la nieve caída, en tanto que no se deslizara por dentro de sus ropas, les infundía calor mientras siguieran tendidos. Entonces Jenofonte se atrevió a ponerse en pie y, apenas sin ropa, comenzó a partir leña. Acto seguido se levantó otro y a continuación otro más, que le quitó el hacha de las manos y continuó cortando leña. A raíz de esto. Se levantaron los demás…» (Anábasis). Nadie de los reunidos en este extraño cónclave hacia la violencia alzará los brazos para cortar leña. Ya van calientes.

Ni se ve bandera ni soldados que la reclamen. El fuego se apaga.

Las caras de los pocos que aún sostienen un arma son el grito de Munch y cruzan el puente para pedir una explicación a aquellos que después de tres años de guerra ahora gritan:

¡A las armas!

Ya es tarde. El amargor de la derrota se ve en las caras de los soldados vencidos antes de combatir. Recuerdan que Europa nunca hizo nada en común. Nunca. Más enojados por la injusticia que por la violencia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 marzo 2025

 

 

UN EJÉRCITO EUROPEO General de División (R.) Rafael Dávilla Álvarez

El maestro Sun dijo: «Quien conduce un ejército con poca inteligencia, es pretencioso. Quien conduce un ejército con poco valor, es egocéntico. Quien conduce un ejército sin conocer el camino y traba sucesivas batallas sin darse por satisfecho, si sobrevive es solo por cuestión de suerte».

Inteligencia, valor y preparación nos señala Sun Bin a la hora de dirigir un ejército.

El tiempo permanece con su implacable repetición en el espacio terrestre sin que la fuerza deje de ser el actor principal para que la vida se desarrolle. No es discutible. Es necesaria la fuerza para sostener a la justicia y por tanto ser libres.

El maestro Quijano dijo: «…responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. Y es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe de estimar en más».

Desde que tengo uso de razón militar recuerdo que nos ponían delante de un mapa para desarrollar siempre el mismo ejercicio defensivo que consistía en un despliegue fantasioso desde los Pirineos hasta un arroyo del río Tajo en Toledo. Era una maniobra retardadora de desgaste que lograba detener al Ejército Ruso, que había invadido Europa, en el arroyo del Guajaraz (Toledo). De allí no pasaban; creo que seguimos esperándolos. Desde entonces el único ataque real que hemos tenido ha sido por el sur, una marchita coloreada y una ocupación; no había rusos.

¿Ustedes creen que nos va a invadir Rusia?

Ahora que echamos a los yanquis, nuestro Estado Mayor de la Defensa debería recuperar aquellos planes defensivos del arroyo toledano y ofrecérselos a Kaja Kallas. Están convencidos, por mayoría absoluta, que Putin llegará a Granada, amenazando Gibraltar, Marruecos y Canarias.

Organizar un Ejército por parte de la Unión Europa para la amenaza rusa es extravagante, imposible y, lo más importante, no viene al caso. La OTAN es suficiente (pendiente de profundos cambios de estrategia) y lo único que hay que hacer es pagar y asumir una industria de Defensa propia sin que cada uno tenga su avioncito, su carro de combate y su vehículo (chino en el caso de España). Más importante que inventarse un Ejército Europeo, por ahora, es tener una retaguardia que lo sostenga, material e ideológicamente. Además de pagar a los soldados lo que en justicia se merecen y no dejarlos abandonados por edad. De todo ello carecemos y cada vez de manera más acusada.

Las Fuerzas Armadas no son el brazo político de ningún partido ni ideología, sino que deberían estar al servicio de todos y eso, que nadie duda, es incompleto y falso cuando su estructura, presupuestos, incluso misiones y capacidades, no son consecuencia de un acuerdo común sino partidista. Lo cual lleva a los vaivenes de los que somos víctimas y a los desajustes de todo tipo en unas Fuerzas Armadas, en este caso las españolas, que no acaban de alcanzar su meta porque no saben muy bien cual es esta. Empezando por su misión, que se duda entre la principal y las que no lo son. Sin un acuerdo en materia de Defensa entre todos los partidos políticos la organización militar carece de lo más elemental: a dónde, por dónde cómo y cuándo. Gasto inútil de recursos, exposición gratuita a graves riesgos. Uso inadecuado y sin consenso de la Fuerza.

Algo así no se puede despachar en veinte minutos y dejar fuera a parte de los españoles. Estamos dispuestos a crear un Ejército para luchar contra el cambio climático.

Pues si esto es y será, y de ello somos conscientes, sin ponernos de acuerdo dentro de nuestra propia nación, ya me dirán cómo hacerlo entre 27 que forman la Unión Europea; por cierto, entre ellas no está el Reino Unido.

Bueno será que se hable de la Defensa de Europa, que se saquen conclusiones de su necesidad o no, de los cambios a introducir,  pero a ningún lugar conducirá hacer mudanza en tiempo de crisis y, por tanto, en estos momentos, mejor sería llegar a un acuerdo inmediato con los Estados Unidos antes que ponerse a discutir si son galgos o podencos.

La creación de un Ejército propio en Europa abre numerosos interrogantes y a día de hoy parece un imposible sin apoyarse en la organización  de la OTAN que de una u otra manera dispone de los elementos esenciales para dirigir una estructura militar. Suponemos que ese sería el comienzo si es que lo hay. Ir sustituyendo lo anglosajón (¿Reino Unido?) por mandos de los ejércitos de la UE. Revisar las estructuras, los objetivos estratégicos y la industria de Defensa. Un Ejército cuya única misión sea defendernos de la invasión rusa (y del cambio climático) es absolutamente absurdo, ineficaz y fuera de lugar cuando los peligros del futuro están en otros lugares más al sur. Un ejército tan previsible es un ejército derrotado.

La disuasión nuclear, únicamente en manos francesas, es una auténtica sinrazón; nunca será de Europa. El Reino Unido es una incógnita, fiel a los EEUU. Y esa es otra derivada ¿aliados o no de los Estados Unidos? ¿Nos quedamos desnudos ante el poder nuclear? ¿Qué disuasión ofrecemos?

Todo lo que vivimos es una locura y una vez más se demuestra que «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia» (Baruch Spinoza).

Se ha hablado de paz y Europa se va a la guerra. Con todas  sus consecuencias. Sin preguntarnos. Europa nunca lo hace. Apaga incendios donde no los hay.

Un Ejército es propio de un Estado y la Unión Europea a día de hoy no va más allá de una Alianza de normas y dineros, no es un Estado, por lo que habría que pensar en una ley muy compleja y difícil de acordar ya que el poder de la Fuerza es mucho poder cuando no hay de manera clara uno que mande. ¿Quién manda en Europa? ¿Uno, dos o veintisiete?

Para empezar es necesaria una firme voluntad: voluntad de defenderse con las armas, para lo que hay que fabricarlas sin dependencia de otros, y disposición a utilizarlas más allá de ser solo un instrumento de disuasión que deja de serlo cuando descubres el temor a su empleo. Quedaríamos en una situación de grave riesgo nuclear.

Europa ha vivido de espaldas a la guerra y abandonó su defensa entregándose a la exigencia de la norma sin la fuerza. Ahora que las circunstancias exigen la Fuerza parece que llegamos tarde. ¿O se equivoca de enemigo? Siempre quedará el interrogante de si este enemigo que ahora descubre Europa lo es o no lo es. Está por descubrir la voluntad y la unidad ¿contra quién?

Bueno será un Ejército, pero de nada servirá si no sabemos para qué ni contra quién. Todo ello sin tener la base de una Cultura de Defensa Europea que muchas naciones desconocen y otras que intencionadamente están desmilitarizadas en su concepto fundamental, entre ellas España.

No es fácil diseñar un Ejército para la guerra que viene. Sin esta claridad de ideas todo lo que se invierta será tirar el dinero. Las guerras no se ganan con los cañones, sino con la inteligencia, la una y la otra, pero sobre todo la que nos dice donde ejercer el esfuerzo principal, que no tiene porqué ser en cañones; la ideología mata más y mejor.

En Europa hemos estado años, demasiados, sin saber lo que necesitábamos en materia de Defensa porque dudábamos de su necesidad creyendo que la guerra era cosa de otros. Aquello del esfuerzo del 2% del PIB fue una trampa que nunca llegó a ponerse en marcha. Hubo dos razones que aún se mantienen: la ideología y la falta de un criterio único. Esto es un gran impedimento y presenta un negro futuro, mucho mayor que el riesgo a un posible ataque armado, ya que la ideología y falta de acuerdo lanza a diario su ataque contra Europa de manera invisible, programada, bien encauzada y dirigida por todas las direcciones, sin que la invasión sea vista como un ataque sino como una cultura. Europa quiere armarse por un lado cuando ya ha arriado la bandera en sus fronteras y ha perdido la identidad. El ataque está triunfando y nosotros en retirada, otros ocupan nuestras antiguas posiciones. Más que defenderse habría que atacar para recuperar lo perdido.

El escenario que se vislumbra requiere tomar medidas, eso es indudable, pero nunca suele coincidir lo necesario con lo posible. Confundir esto a la hora de ponerse a hacer planes militares es ir derecho al fracaso al no tener claro, ni poder materializarlo caso de tenerlo, el concepto de empleo de las Fuerzas Armadas. Ahora no se trata de hablar de lo que nos gustaría tener, ya es tarde, sino hacer frente a la situación de debilidad que tenemos y maniobrar con inteligencia para mediante las alianzas, el esfuerzo común bien definido, y los propios ejércitos bien diseñados y atendidos, alcanzar la situación deseada.

En cuestiones de Defensa programar como si ya tuviésemos el dinero es fracasar incluso a corto plazo. España lleva años con los Programas Especiales de Armamento y solo ha logrado mucha deuda y pocas armas y municiones. Jamás hemos aceptado ni acordado una ley de programación y financiación de la Defensa que hemos dejado en manos de ideologías, distintas, incluso enfrentadas, que es quedar en manos del adversario.

Europa debe empezar no marcando un 2% o más, sino creando un escenario económico estable para financiar la Defensa. La cifra será en función de la necesidad y no ajustar la necesidad a la cifra que ahora sin sabe porqué se ha dado: 800.000 millones ¿A qué responde?

Se hace imprescindible además de las partidas presupuestarias por nación, tener en cuenta la posición estratégica de cada una y por tanto la misión que le corresponde dentro del conjunto. Una Europa influyente no puede tener un Ejército que sea un tapón absurdo contra Rusia olvidándose de otras responsabilidades quizá más graves y de mayor peligro. Desplegar toda una estrategia contra alguien no deja de ser una atrevida provocación cuando no un desconocimiento total de la historia y su futuro. Hay mucho de esto entre los dirigentes europeos. No ven más allá del paisaje de su ciudad. Es necesario definir los esfuerzos de cada uno, asignar medios y misiones. Lo defensivo, de entrada, nunca debe ser expansivo ni provocador, solo disuasivo.

Nos queda la duda. No la resolverán porque no lo saben. Vaguedades, incumplimientos, abstracciones, normas y más normas. Ni una Estrategia de Seguridad. ¿Con la OTAN o sin ella? ¿Desaparece la OTAN? ¿Acaso los Estados Unidos han denunciado el Tratado de Washington? ¿Si la Unión Europea puede ser una alternativa por qué Finlandia y Suecia han entrado por la vía de urgencia en la OTAN y Ucrania busca su salvación en ello? ¿Y si aparece una nueva, o se expande por el sur, con Marruecos, Reino Unido (Gibraltar), (SATO)?

Tropas, Mando y control, armas, inteligencia, ciberdefensa, ciberespacio, tecnología… Eso no es un Ejército.

Un Ejército requiere permanencia, soldados motivados, con voluntad de vencer, virtudes, territorialidad y valores por los que dar su vida.

Un abanderado y una bandera a seguir.

Todo ello contando con una retaguardia que los apoye.

Pregunten. Imposible. No existe, no es posible un Ejército de 27. Ni siquiera de dos.

«Para ganar hay que tener voluntad de vencer, sin olvidar conocer la medida de las posibilidades y siempre prefiriendo concretar lo bueno, pero posible, antes de emprender la consecución de algo mejor, pero imposible».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2025

 

EL FEO GESTO DE TAPARSE LA BOCA. ¿CÓDIGO SECRETO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Recorre los medios la foto del Rey Don Felipe y el presidente del Gobierno, Sánchez, manteniendo una conversación entre dedos en el Mobile World Congress 2025 celebrado en Barcelona.

El gesto está de moda para evitar que los lectores de labios nos revelen la conversación. Entre futbolistas más bien.

Pues en mi opinión este ha sido un gol que el presidente le ha metido al Rey sin que haya habido VAR (videoarbitraje).

Se comprende el poco tiempo de «Despacho» y que haya que aprovechar cualquier momento para tratar asuntos de Estado, que se acumulan y son de urgencia notoria.

El caso es que particularmente me parece un gesto feo y con calificación que evito, pero les digo con sinceridad que prefiero la abrupta conversación en el despacho oval de la Casa Blanca, con luz y taquígrafo, con detalles e interpretaciones, que estos «quiero y no debo…».

El silencio es forma de llevar asuntos de Estado. Debe ser que el lugar es algo accesorio. ¿Para qué tanto salón, protocolo y alfombras o tapices? Agendas, despachos, audiencias, credenciales, ¿para qué?

Las conversaciones las hay públicas, secretas y encriptadas. Callejeras también.

Sé de alguien que en su día emplomó las puertas del despacho para que nada se oyese fuera. Confianza. En los lugares de traiciones se sabe todo (casi) porque hay dos Españas; la que usted conoce, la que le cuentan los medios y la auténtica que vive en clausuras. Si supiésemos lo que se dice (y se hace) en los altos niveles de las instituciones preferiríamos la vida de ermitaño.

La correspondencia entre Fernando el Católico y el Gran Capitán estaba cifrada a través de un código secreto. Los técnicos en Inteligencia de Señales del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lograron descifrarla.  Un reto que les planteó el Museo del Ejército en 2015 poniendo a su disposición unas cartas cifradas entre el Rey Católico y el Gran Capitán. Meritorio esfuerzo que tuvo sus frutos. A pesar del éxito por lograr descifrar esas cartas no deja uno de sentir una lírica frustración al ver la intimidad rota del Rey Católico con su Capitán.

Los secretos deben guardarse para crear una cierta fantasía ante la cruda y aburrida realidad de la que suele componerse la historia.

Decía D. Sabino Fernández Campo que dada «la representación y el simbolismo que al rey le corresponde constitucionalmente es necesario marcar unas normas, un sistema, unas formas, unas características especiales que constituyan lo que podríamos denominar un <estilo real>.

En palabras suyas no debe existir un exceso de confianza que pudiera rayar en lo vulgar ni una altanería y rigidez alejadas de las exigencias de nuestro tiempo. Recordaba D. Sabino la frase de Shakespeare en Enrique V, «La  familiaridad engendra desprecio» .

Recordaba D. Leopoldo Calvo-Sotelo los despachos con el Rey en los que el Soberano mantenía en todo momento y con todo cuidado el respeto por la autonomía del presidente, la distancia constitucional; pero, al mismo tiempo, extendía al presidente su apoyo personal, la asistencia en sus dudas y el estímulo en sus desfallecimientos.

Mejor hacer imaginativos relatos y suponer un profundo intercambio de política de alto nivel, balbuceante, de tapadillo, pero apasionante por lo que la imaginación puede llegar a entender.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 marzo 2025

 

RELACIONES DE ALIANZAS NO DE VASALLAJES. SI HUBIESE BUEN SEÑOR… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De honradez, señores, de honradez material y moral. Esas son las alianzas y no otras.

Han muerto tantos soldados en Ucrania que por sus numerosos ríos baja la sangre que se junta con la que fluye de sus manantiales. Hasta el Mediterráneo llega el dolor que nos traen las sanguinolentas aguas del mar Muerto. Metáfora de la guerra.

Europa salpicada, perdido el prestigio y la honradez de la verdad; además no tiene Ejército ni lo tendrá. Una ley, un protocolo y una norma. Eso es todo después de haberse dormido con la canción de cuna de los cañones. ¿Cómo se enfrenta a su futuro? ¿Es Starmer, el del Reino Unido, el que no pertenece a la Unión Europea, el que encabezará las tropas contra la paz propuesta por Zelenski mientras su Rey Carlos III le invita a visitar su amado reino?

¿Alianza o vasallaje de la Europa reunida con el primer ministro británico? ¿Es la OTAN, es la Unión Europea o es UK? ¿Dónde está Europa? ¿En Dunkerque o en Normandía? ¿Quizá en Berlín? ¿O estará en Gibraltar? ¿Puede que esté en Rumanía? ¿También podría ser en los Balcanes? ¿Dónde estaba Europa cuando la ofensiva ucraniana de finales del verano de 2022? ¿O dónde estaba aquel 7 de octubre, ¿y después? Sepulcros blanqueados.

Vasallaje me parece a mí que es sentarse en una mesa de negocios privados en Gibraltar habiendo sido presidente del Gobierno de España; o siendo vicepresidente de una de nuestras ciudades autónomas ir a rogarles que lleven sus negocios a Melilla. Vasallaje es no poder gritar ¡Gibraltar español! o expedientar y cesar  al jefe de Policía del puesto fronterizo de Gibraltar por hacer que se cumpla la ley sin permitir que aquello sea un trágala. Esta alianza, en este caso con los chicos de Starmer, se aleja bastante de la de civilizaciones que predica el libertador actual del Sáhara.

¡Dios, qué buen vasallo! ¡si oviesse buen señor!

¿Alianzas? El vasallaje se impone.

A España esto de la guerra le lleva a que el presidente del Gobierno se olvide de suprimir el ministerio de Defensa, se coloque un casco e insista en que las tropas vayan a Ucrania antes que a Valencia, mientras es feudatario del sur.

El sur de España, allí por terrenos robados, ¡Gibraltar español!, por la españolidad de nuestra ciudades autónomas y Peñones, hay mucho vasallaje y poca alianza. Esperemos no acabar  como el Sáhara. Amplia autonomía. Donde dije digo… Todo dura lo que el vasallaje impone. No más. Se es vasallo cuando saben mucho de ti y ello te obliga a tener una gran dependencia del que sabe. ¿El apoyo a un Sáhara marroquí fue alianza o vasallaje?

«España considera que la iniciativa de autonomía es la base más seria, realista y creíble para la resolución de este diferendo».

Ahora en Canarias,  en la III Conferencia Internacional para el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental, todo un lobby con dinero, Zapatero, expresidente, socialista, del Gobierno de España, y su ministro de Defensa, Bono, defienden a capa y espada la postura marroquí de anexión del Sáhara a Marruecos. La conferencia organizada por el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP) tiene como peculiaridad ser un vasallo más del Reino de Marruecos; como los conferenciantes.

En fin que en estas cosas de vasallajes España está en buen lugar. Por el sur.

Nos han quitado el control del Estrecho, los aliados, y cualquier día nos quitan Ceuta, Melilla y Peñones. Canarias a la vista está. Poco a poco. Paso a paso. ¿Vasallaje o alianza?

Europa por el sur empieza en Ceuta y Melilla, territorio español y pasa por Gibraltar, español, donde nuestro aliado, Reino Unido, metió la pezuña y pretende el vasallaje.

¿Relaciones de alianza con quién?

No se fíen de las reuniones y  declaraciones, de las palabras más altas o más bajas, ruedas de prensa, manipuladas informaciones, todo ello son las bambalinas, el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

Estos personajes de atrezo no saben lo que es la guerra y la palabra paz se les ha atragantado después de mantenerse lejos, tres años alejados de la guerra, tres años de mentiras y trucos. Ni una palabra, ni un gesto, ni una buena acción.

Es el vasallaje de la guerra. La muerte se ha cebado con los más débiles y ahora, al hablar de paz tiemblan los pastores porque temen que las ovejas, convertidas ya en lobos, se revuelvan contra ellos.

«A fuerza de ser ciego, el destino establece una especie de justicia, ciega también, que castiga a los hombres armados con la pena del talión…» .

«Ares es justo, y mata a los que matan[…] La guerra hace desvanecerse toda idea de objetivo, incluso de los objetivos de la propia guerra. Borra el pensamiento mismo de poner fin a la guerra]». (La fuente griega).

No hay señor, no hay paz. Vasallos de la fuerza.

Han oído la palabra paz y hacen resonar los tambores de guerra con la fuerza suficiente para silenciar cualquier acuerdo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 marzo 2025

 

 

 

«VOLUNTAD PARA RECORDAR» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

La OTAN ensalza a la mula murciana.

 En la era de la Inteligencia Artificial, la Brigada de Infantería de Montaña «la Gebirgsjägerbrigade 23 ‘Bayer’», es una de las pocas unidades que sigue operando con animales de carga en el entorno OTAN. 

Es el «arma secreta» de la Infantería de montaña alemana, donde una parte de los animales de carga que dan servicio a esta unidad han sido adquiridos a ganaderos murcianos en la última década debido a  su resistencia y docilidad.

Animales híbridos y poco agraciados en su belleza, pero que en su defensa os digo que difícilmente desatienden la voz familiar y raramente, por el contrario, se someten ante personal extraño.

Son dóciles si se les trata con cariño, les anima la música, los cantos y los gritos enérgicos, duermen unas tres horas diarias, solo se acuestan cuando les rinde la fatiga, la misma que les hacen bajar la cabeza, llevar el cuello hasta la horizontal,  y mover las orejas al compás de su paso. 

Exigirles más, en esos momentos, cuando «abanican las orejas» es destruirlos.

 

Las pocas veces que me invitan, el  volver a  mis anteriores destinos me ayudan a rumiar nostalgias, me hacen creer que no estoy del todo retirado, y es que hay lugares de los que nunca se vuelve. El tiempo muda unos recuerdos y respeta otros, pero siempre me cambia el corazón. No en balde recordar es decir, volver a pasar por el corazón ( «re» de nuevo y «cordis», corazón), es de las cosas que más alimentan el alma del ser humano.

Por todo esto mi memoria, esa linterna que me alumbra contra el olvido, aunque ya  con las pilas en la reserva,  me recuerda, entre otras muchas cosas, la generosidad de mis vecinos aragoneses y me lleva hasta  los años cuarenta, a los pueblos del Maestrazgo, donde los dueños de las masías, verdaderos santos condenados y guerreros sin gloria, criaban tres cerdos cada año. Uno era para los «maquis», otro para la Guardia Civil, y el último para la casa.  La expresión francesa «prendre le  maquis» es equivalente a la italiana «darsi alla macchia»​ y a la española «echarse al monte».

Hoy la cosa ha cambiado, ahora uno es para Hacienda, otro para los amigos y el tercero para la casa.  Ha cambiado todo,  ellas más que nosotros, pues veo a las  mujeres que me rodean romper esquemas, cadenas y tabúes para  instalarse en el futuro, mientras que yo sigo abrazado al viejo balón de cuero, de mi infancia, ya deshinchado, …a los tiempos en que los besos  me sabían a nocilla.

A pesar de tanto cambio, hoy, como dijo Albert Einstein, hay  una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: es la Voluntad.  La que le falta a Europa, esa voluntad de recurrir a las armas, no para buscar la guerra, que  sería una locura, sino para que un posible agresor sepa que los europeos podemos responder y estaríamos dispuestos a hacerlo. Tenemos que decidirnos de inmediato entre seguir haciendo nada, como hasta ahora, o probar a  hacer algo, a ver qué tal.

Los del «Continente Viejo», deberíamos tener presente aquello que dice: Si te rodeas de personas más pequeñas que tú, acabarás siendo un enano; si lo haces con personas más grandes, puedes acabar siendo un gigante.

Pero cuidado, si seguimos con el ojo por ojo y diente por diente, pronto  acabaremos todos ciegos y mellados. Parece que  hemos olvidado aquello que dice  que la pluma puede ser  más fuerte que la espada.

En el Pirineo han pasado de la mula al helicóptero,  últimamente  parece  que aún así, ya no hay Voluntad. Los caminos llegan a donde llegan, y allá arriba no existen.

Recordando los buenos tiempos por aquellos montes con la boina verde, hoy me veo rebasando el Paseo de los Melancólicos y de lleno meterme  en el Barranco de Epifanio, en la ladera este de los Arañones y Canfranc, para ver de nuevo las obras de protección frente a aludes, los famosos «diques secos», que en épocas de lluvias y tormentas adquieren gran importancia.

Me cuentan que hoy, también a estas alturas, hay una gran falta de voluntad,  pues cuando hay que arreglar y limpiar estas defensas,  obras que conducen las aguas, la nieve y las  piedras que caen   de 2400 metros de altitud,  no hay muchos trabajadores  que quieran subir a diario en helicóptero  al tajo a 2000 metros. Antes sí lo hacían.

Se me enciende la linterna y me recuerda que la Doctrina para el Empleo Táctico y Logístico de las Armas y los Servicios en el Ejército, ha variado con el paso del tiempo: La del año 1924, inspirada en la francesa después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, fijaba como principios fundamentales: «Voluntad de vencer, libertad de acción y economía de fuerzas». La  de 1956, la que estudié en la Academia de novato en 1958, como consecuencia de los resultados de la Segunda Guerra Mundial, tenía como fundamentales: «Voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa», y  la  de 1976, derivada de la oficial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), recoge como fundamentales: «Voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución».

Como hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, la acción conjunta es cualificada por todos como «principio básico» de actuación de las Fuerzas Armadas, y el Libro Blanco de la Defensa la considera imperativa para las operaciones militares actuales, pero la Voluntad de vencer, como firme propósito de imponerse al adversario, lidera en todas las épocas esos principios fundamentales

Si no hay Voluntad, nada se puede ganar.

… Cuando el sueño y la fatiga llamen a mi puerta, con mi Voluntad resistiré, pues no deseo perder el hechizo de mis historias ni decir adiós a sus personajes, y aunque me vaya fuera, siempre volveré a esta acera para recordarlos; ya sé que mis amigos serán más viejos, pero también más sabios e igual de imprescindibles y por eso  quisiera de nuevo:  verlos, gozarlos y beberlos.

Pero exigir más, cuando «abaniquen las orejas» es destruir.

Recordar «Re» de nuevo y «Cordis corazón, es de las cosas que más alimentan el alma del ser humano.

Como no quiero acabar  de manera tan trascendental, me quedo leyendo a las plumas más influyentes de la España del momento en la edición de la tarde del periódico  Marca.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza marzo 2025.

02 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

CRISIS EN EUROPA. SÁLVESE QUIEN PUEDA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Macron no lidera Europa. Francia tampoco está en sus manos. Quiere, pero no puede. De la visita al presidente Trump poco que cosechar. Es un hombre tan sonriente como ineficaz. La pregunta está en el aire: ¿Quién es el interlocutor válido en  Europa?

La presidenta italiana ha hablado largo y tendido con Trump. El presidente Polaco, Andrzej Duda, se reunió con él este sábado pasado. El jueves le toca al británico Starmer. Que no forma parte de la Unión Europea y no sabemos si va por libre.

El presidente del Gobierno de España ni está ni se le espera. Una pena ya que debería ser presidente de todos los españoles y no de unos partidos revolucionarios y separatistas. Más nos vale mirar hacia el sur. Nunca hemos estado más peligrosamente amenazados.

Hasta ahora la sensatez solo se ve en el presidente de Polonia, que en su cuenta de X dejó escrito:

«Hace unos minutos, el presidente Zelensky me llamó. Tuvimos una conversación franca después de las recientes reuniones con el General Kellogg y otros acontecimientos. Le trasmitía que creemos firmemente que no hay otra manera de detener el derramamiento de sangre y lograr una paz duradera en Ucrania excepto con el apoyo de los Estados Unidos. Por este motivo, propuse al presidente Zelensky que mantuviera el compromiso de cooperar con calma y de manera constructiva con Trump. Confío en que la buena voluntad y la honestidad sean la base de la estrategia de negociación de Estados Unidos. No tengo ninguna duda de que el presidente Trump está guiado por un profundo sentido de responsabilidad por la estabilidad y la paz mundiales».

Pensamos en la Alemania resultante de las elecciones. Hay una demostración clara, se mire en la dirección que se mire, que en Europa hay un generalizado descontento con la tibieza de la política y que el resultado de cualquier elección señala en direcciones opuestas. En la memoria aún permanece aquella Alemania que pactó de manera unilateral con Rusia un gaseoducto «Nord Stream 2» directo de Rusia a Alemania, sin UE ni nada parecido. Estados Unidos dijo no y aquello voló. ¿Quién manda en Europa?

La tracción desde los extremos es muy peligrosa. Recordar las palabras de Julián Marías es un ejercicio de modernidad:

«Todavía recordamos cuando la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus extremos, trajo desastrosas consecuencias. Ese torso de la sociedad que poco o nada tenía que ver con los grupos extremistas, en lugar de rechazar sus pretensiones, se dejó dividir, siguió, con mayor o menor docilidad, a los dos fragmentos que no querían convivir con los demás. Es el peligro que acarrea el dejarse llevar por los elementos perturbadores que utilizan: la reiteración y la utilización. El primero produce un efecto hipnótico y el segundo pone a prueba la tesis que interesa sin probarla, demostrarla o justificarla, sino haciéndola funcionar. Se sobreentiende que su funcionamiento es prueba de su verdad. En definitiva, manipulación difícil de captar si no estamos dotados de un pensamiento alerta capaz de descubrirla».

Luego llegan las guerras.

Hay que preguntarse quienes mueren en la guerra.

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó: —¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

—Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Sin duda había llegado tarde y obtuvo la respuesta adecuada.

Espero que los líderes europeos no lleguen tarde y recuerden cual es el protocolo que mueve al mundo.

Les recomiendo la Ciropedia de Jenofonte, libro de cabecera de cualquier soldado, que dice que al hombre de confianza debes situarlo a tu izquierda para que te proteja ese lado que es donde está el corazón.

«Cuando llegaron los invitados al banquete, no hizo sentar a cada uno tal como estaba, sino que al que estimaba más, a su izquierda (porque un posible asesino intentaría alcanzarle en el corazón, por tanto, lo más seguro es tener a la izquierda al hombre de más confianza), pensando que este sitio es más apropiado para las agresiones que la derecha; al segundo en su estima, a la derecha; al tercero, de nuevo a la izquierda, y al cuarto de nuevo a la derecha -y así sucesivamente, si es que eran más-. Dejar en claro cuál era su estima por cada uno, esto a él le parecía bueno, porque donde los hombres creen que el que sobresale no va a ser proclamado ni a recibir recompensas, es evidente que entonces no muestran entre ellos afán de competir; en cambio, donde el mejor queda claro que es el que obtiene más ventajas, entonces es evidente que todos están muy dispuestos a rivalizar. Ciro de esta manera dejaba en claro quiénes eran los mejores ante sus ojos, comenzando desde el lugar que ocupaban a su lado, sentados o de pie. Sin embargo no asignaba el orden de los asientos a perpetuidad, sino que hizo usual el promocionar a un asiento más honroso por medio de nobles acciones, y si alguien flojeaba, el retroceder a un asiento menos honroso. Era un pundonor para él que el que ocupaba el asiento de honor quedase claro ante todos que era objeto de muchísimas atenciones de su parte. Estas costumbres instituidas en época de Ciro, hemos comprobado que permanecen igual todavía en nuestros tiempos».

Habrá que ver quién hace méritos y el pundonor de cada uno. Aunque esto se parece más bien a un «Sálvese quien pueda». Las leyes sin fuerza que las ampare no sirven de nada. Europa es uno y es el otro, pero en nada se parecen entre ellos. Van por libre sin saber el objetivo de cada uno. No hay alguien que mande ni Ejército que obedezca.

Que no gane la izquierda de las guerras. Es su hábitat, donde crecen como hongos que envenenan los estómagos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 febrero 2025

 

 

 

SÍ A LA GUERRA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nada peor que un eslogan que recoja en nada todo, especialmente cuando todo es nada. Aquél noalaguerra era el más guerrero de los antiguos nopasarán cuyo interés, ahora como entonces, no es la guerra ni los que en ella mueren, sino la ideología de la guerra, mantener en alto las espadas, pero pintadas del color vencedor de un yugo regresivo. La ideología sabe armarse para evitar la paz.

Aquel noalaguerra era el antónimo del «Sí a la paz», permanecer siempre en el punto de partida y jugar dentro de ese límite entre darte la mano y el empujón a su abismo. Nunca creyeron los belicosos del noalaguerra en paz alguna, sino en una guerra a su manera, y así ha de seguir «a su manera».

Permítanme que muestre mi sorpresa ante la avalancha de fervorosos partidarios de la guerra que de repente surgen ante el inicio de conversaciones de paz en Riad para llegar a un acuerdo que termine con la de Ucrania.

Cuando no hay armonía surge la guerra. Nadie supo ganar la guerra antes de empezarla. ¿No existía una mínima posibilidad de hacerlo? Sí, responde el análisis más elemental. No se quiso. Como ahora, que parece que no se quiere terminar con ella.

No deja de ser sorprendente que los que en aquel entonces caminaban tras el noalaguerra sean los mismos que ahora se apuntan a criticar al presidente de los Estados Unidos de América por querer acabar con ella. Para más inri se les han sumado advenedizos seguidores que nunca sospechábamos, aunque sea evidente que el poder del dinero tapa las conciencias más lúcidas. Es el llamado dinero democrático donde siempre el que parte y reparte se lleva la mejor parte.

¿Qué es esto que nos tiene sometidos a los caprichos y vaivenes de aquellas personas que encabezan un grupo de poder? ¿Cómo puede hacerse uso del hombre como una materia a destruir para más tarde concluir que aquello no sirvió para nada? ¿Quedará sin responsabilidad? ¿Acogerá la misma bandera a los que mandaron a tantos a la guerra, a los que en ella murieron y a los que ahora muestran que era posible la paz? ¿Se construye el mundo con la guerra destruyendo a los que no tomaron decisión alguna sobre el enfrentamiento? Cuando resulta que había alguna otra solución más allá que la de las armas. ¿Se concluye que es la fuerza rey y señor de todas las cosas?

Un resumen trágico: «Había alguien, y , un instante más tarde no hay nadie».

Al utilizar su poder, nunca sospechan de las consecuencias de sus actos. Porque en la guerra no se quiere algo, sino todo, y en la guerra todo es nada.

La prolongación de la fuerza del hombre es la máquina y con ella se inventa el negocio de las armas, inversión del momento, y pasan los muertos al macabro número de una estadística. Justificada, dicen.

No es posible estar sometidos a este juego en el que todos somos conscientes del engaño, pero después de siglos el único cambio ha sido a mayor destrucción. No puede haber élites de la conciencia que sometan a las multitudes inconscientes. Dura ya demasiado tiempo. La historia comenzó con la destrucción de Troya, un crimen. Al menos hubo virtudes en contraste con el dolor.

¿Se habrá convertido la guerra en costumbre?

Nos señala Simone Weil (La fuente griega) que el verdadero héroe, el verdadero tema, el centro de la Ilíada, es la fuerza, «La fuerza es lo que hace una cosa de cualquiera que le esté sometido». Juguetes rotos en manos de locos. El miedo, la derrota, la muerte de compañeros, el porvenir mismo, «hacen al fin desvanecer toda idea de objetivo, incluso de los objetivos de la propia guerra». Nada ha cambiado y morir por la destrucción del enemigo prevalece, incluso «la muerte de los compañeros amados suscita una sombría emulación del morir».

Cada vez que una guerra finaliza, ¿qué deberíamos pensar de tanta muerte? ¿a quién señalar entre los vivos? ¿a quién servía el combate?

Finalizará la contienda por cansancio político. Inútil agotamiento hasta coger fuerzas para la próxima. Con el tiempo, viudas o huérfanos se avergonzarán hasta de las medallas; las arrojarán porque serán señalados y sus banderas quemadas. La guerra sigue.

Ucrania se ha batido con valor y honor mientras la política asistía desde su balcón privilegiado a la contienda. Nadie movió un dedo para evitarla y una vez que se oyeron los primeros disparos se echó leña al fuego para que se no se extinguiese. ¡Qué espectáculo!

Sois vosotros políticos con y sin nombre los únicos responsables. Los que seguís alimentando de guerra nuestros corazones. Solo sois vosotros, los de uno y otro lado, los culpables. Dejad de meter vuestras sucias manos en la paz. Retiraros o acudid a las trincheras a relevar a los que ya han muerto; demasiados. Sois los Paris más cobardes de la guerra.

Las deserciones entre los soldados aumentan de manera escalofriante junto a la fatiga de la guerra. ¿Cerca de un millón de bajas no es suficiente para tentarse las ropas? Se acerca la cifra a los trescientos mil muertos sumando las de ambos bandos. La invasión por parte de Rusia de Ucrania no admite la más mínima justificación, como no la tiene estar durante tres años de destrucción sin la más mínima aproximación a un acuerdo, sino todo lo contrario. Desde el balcón de Europa, con asiento en primera fila. Se os acaba el espectáculo; y el negocio.

Lo que es inadmisible es que el primer intento de paz, tanto en Ucrania como en Oriente Próximo, sea recibido con una oleada de SÍ A LA GUERRA que más bien parece una campaña organizada y dirigida por los mismos del NO A LA GUERRA. Porque no  es solo Ucrania. Habéis pasado por alto el 7 de octubre. Habéis pasado y silenciado el ataque despiadado a la libertad. Ahora tembláis ante la paz.

Cualquier acuerdo de paz debe de tener en cuenta a todas las partes y hacer justicia sin olvidar exigir responsabilidades a los responsables de la invasión, pero es necesario dar un primer paso que detenga los cañones. Tres años sin un susurro de aquellos de noalaguerra dejan en evidencia a muchos, tantos como los que ahora, -nadie sabe las razones- se suben al carro del síalaguerra.

Ya no es un problema de izquierdas o derechas, más bien lo es de subvenciones, porque solo de pan vive el hombre. Y de desvergüenza.

El hombre es un animal que come pan. Lo dijo Hesíodo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 febrero 2025

 

 

LA MANIOBRA ESTRATÉGICA DE DONALD TRUMP General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tensa espera. Guerra y economía o lo que es lo mismo: futuro. ¿Lo es Trump? Cuatro años por delante. El mundo no suele ir marcha atrás. Siempre avanza, pero a costa de tropiezos como Hiroshima y Nagasaki. Ser protagonista estelar es una tentación ¿física? Nunca olvidemos.

Es como si de repente alguien hubiese dado cuerda a los acontecimientos y su tictac ya resuena: «TrumpTramp».

Ayer había guerra. Hoy pretenden callar las armas y regresa la palabra envuelta en su espesa y agria bilis de mentira. Tregua hasta fabricar más ingenios bélicos.

Se habla del fin de la guerra en Ucrania. Es muy pronto. Pero hay que contemplarlo.

«Ya lo decía yo». Es la frase de los diletantes estrategas que juntan letras. El único que sabía lo que quería era y es Trump. Lo que no sabemos es hasta donde llega ese poder para cumplir su voluntad. La guerrra de Ucrania es una buena prueba. Rusia no va a ceder más allá. Sus límites ya los hemos puesto sobre el papel muchas veces. Crimea es intocable, los mares Azov y Negro suyos y en Kursk no debe quedar ni sombra de invasión. El futuro de Zelensky lo veo un tanto como trabajador neoyorquino. El resto, como Europa, forma parte de alguna migaja del negocio. El gas y la reconstrucción.

Las dictaduras actuales son democracias con ideologías sometedoras que restringen las libertades fundamentales de los ciudadanos, entre ellas sirvan como ejemplo dos sagradas: la propiedad y la seguridad. Europa a un lado, Asia al otro. Siempre algo las divide en vaivén este-oeste-este.

Europa no es una «Unión», sino una recopilación de leyes asfixiantes e inútiles. No hay Constitución y en su Parlamento se refugian los viejos mastodontes a rumiar su fracaso político. Ni cultura, ni idioma, ni orígenes; si acaso guerras, enfrentamientos a causa del vaivén. Ni seguridad ni propiedad.

Muy mal estábamos cuando Estados Unidos tuvo que ponernos bajo el rescate de un general y señalar un lugar: Normandía. ¡Que cosas! El lobo no se comió al póney: fábula de la actual Europa. Que sigue dependiendo de un sheriff  americano.

A la «Nueva Europa» hay que explicárselo casi todo. A los vividores a sueldo que han encontrado allí un retiro dorado -¡vaya vergüenza!- y a los Cancilleres que se pasean presumiendo de idiomas de guerra y acuerdos progresistas de hambre y miseria. Balbucean un idioma que desconocen: el patriotismo.

El fenómeno «Trump» es tan complejo, y sencillo a la vez, que puede ser que solo accedan a su comprensión los iniciados. No lo soy, pero la historia es un buen lugar para ver el futuro; con  más claridad que el presente. Hemos sido advertidos del peligro de manera insistente y a los dirigentes europeos les  ha sentado mal. Ahora nos queremos encaramar a los acontecimientos cuando la carrera está casi terminada y ya no se nos espera. Estos siguieron su curso y Europa insistió en el insulto y el rechazo a su defensa.

El 7 de octubre de 2023 practicó la tibieza, incluso algo peor, cuando era la misma guerra e igual ceguera; contra Israel y contra Europa.

Todos los esfuerzos eran inútiles, no había más solución que intervenir en los acontecimientos de manera inteligente. Era el momento. Rotos los Acuerdos de Abraham, el mundo árabe se echó a temblar. Ni Arabia Saudí ni los países del Golfo levantaban la voz, suelen hablarlo en secreto, pero saltaban las alarmas de futuro: Irán, o lo que es lo mismo, Hamás y Hezbolá, Gaza, Líbano, Siria, Irak, Yemen. Corea del Norte.

Rusia abría otro escenario que creía rentable. Quiso encender el mundo y se apagó su luz.

Europa, huida de África, desunida en su interior, no contaba para el proyecto por no tener ni fuerza ni poder.

Israel y Estados Unidos, con un apoyo interno y sagaz, como suele ser el de los árabes, acabó con el terrorismo de Gaza; limpió Líbano de terroristas y armas de Hezbolá que escondía delante de las tropas de la ONU; destruyó el poder de unos y otros en Siria y los dejó como carta fuera de la baraja por ahora. Irán quedó en entredicho por los propios persas que adoran más su milenaria cultura que la religión de sus ayatolás. La carcoma ha empezado a horadar sus púlpìtos. Ese mundo ya no existe.

Estados Unidos ha barrido en una estrategia impensable y digna de estudio. Ha roto los esquemas que algunos creían indestructibles. Rusia ha perdido. Le queda Corea del Norte. Vaya usted a saber. ¿Yemen? Una hora.

Habrá que tener en cuenta a China. No es su guerra. Por ahora solo pretende que sean los vecinos los que se enreden en discusiones de guerra. No es su momento. No ha alcanzado el desarrollo y liderazgo para asumir unos BRICS que solo han asomado la cabeza incapaces, por ahora, de ir más allá.

En resumen: a Putin se lo ha comido Trump en una maniobra envolvente por el sur. Está derrotado y solo le queda aceptar las condiciones del nuevo Sheriff que como buen  estratega sabe que debe dejarle vivo, asegurarle la retirada honrosa, y no imponerle una humillación. Las ojivas nucleares no aguantan una noche de vodka.

El vicepresidente de los Estados Unidos, James David Vance se dirigía a Europa: «Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales».

Habrá que arreglar eso.

Prometeo dio a la humanidad el regalo del fuego. Pero no era para las armas.

Dijo Océano:

«No hay beneficio mayor que el de parecer loco porque se es bueno».

Respondió Prometeo:

«Ese defecto parece ser el mío».

Así que, al parecer, era un loco. ¡Estos estrategas!

Normandía esta vez pasó por Gaza y llegó hasta el Dniéper. Putin es el perdedor.

Podría contarlo de otra manera, pero los movimientos que se reflejan en los mapas son inapelables.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

LA OTAN, CEUTA Y MELILLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Veremos quien ríe el último

Puede que a la mayoría de los españoles no les interese nada eso de la OTAN. Quizá ni sepan que es una «Alianza» de carácter político y militar formada por 32 naciones que, guste o no guste, su gran valor está en sus soldados y armas. Su contribución a la paz y desarrollo está basada en el diálogo político, pero su poder principal es la disuasión amparada en su fuerza militar. Actualmente consta de 32 miembros, pero ustedes saben que la baza de Ucrania está en la mesa de una negociación diríamos que actualmente en «estado de guerra».

Recientemente ha estado en España el nuevo Secretario General de la OTAN, el holandés Mark Rutte y su visita al Rey y al presidente del Gobierno ha pasado desapercibida. Casi todos sabemos que en esta visita había algo más que un protocolo de presentación. El mensaje que traía desconocemos si venía del otro lado del Atlántico, pero es más que probable. La Defensa hay que pagarla.

Los europeos nos hemos ahorrado unos cuantos millones en nuestra Defensa gracias a los Estados Unidos, lo que se traduce en que la hemos abandonado. Lo dijo el Señor Borrell cuando empezó la guerra de Ucrania: «Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».

Somos dependientes (mucho) lo cual no creo que sea bueno. Ese aspecto es el que deberíamos resaltar a día de hoy.

Es indudable que mal que bien la OTAN ha cumplido; y no ha sido fácil. Otra cosa es lo que el futuro le depare. Trump no es tan tonto como nos lo quieren presentar. Su política <<America First>> no es arbitraria ni el presidente ha perdido la cabeza.

Hablo de Trump porque hablo de la NATO, o si lo prefieren en francés de la OTAN; el español no es idioma oficial, y no toda España entra en los planes defensivos de la OTAN. A Ceuta y Melilla, por mucho que digan o dejen de decir, a la OTAN no le interesan. Tampoco Gibraltar español.

La Organización es, hasta ahora, los Estados Unidos de América y sus ejércitos. Guste o no guste, en esta organización hay, cada vez más, mucho convidado de piedra. <<OTAN, de entrada no>>, bien podría aplicársele ahora lo de <<OTAN, de pagar no>>. Si no pagas te echan del club, o te desahucian y otro se queda con tu casa. Quedan muchas cosas pendientes. Políticas y militares. No han ido juntas, nunca, en esto de la Organización. Mientras los militares estadounidenses abogaban por la entrada de España en la NATO, las autoridades políticas se negaban. Mientras los militares españoles querían formar parte de la Alianza aquí teníamos que contentarnos con el Off y el On. Una vez que somos miembros de hecho y derecho, aunque no paguemos, deberíamos ser más exigentes. Exigentes ¿con qué? Ceuta y Melilla son la frontera sur de Europa. Europa y la Alianza no se dan por aludidos. Gibraltar es una ofensa a España como socio. Estados Unidos lo consiente y ¿los prefiere a nosotros? (prefiero no contestar).

1.-Hay que pagar el coste de la Defensa. Cada uno el que le corresponde.

2.-Europa debe despertar y pensar que sin un Ejército propio y poderoso puede que alguien vuelva a preguntar ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?

Por ahora estamos desplegados en la frontera con Rusia, los aviones españoles patrullan las aguas del Báltico y los misiles de nuestros artilleros apuntan ¿a dónde?, desde Turquía. Vaya panorama.

Donald Trump no juega a los soldaditos y toma decisiones.

Cumplir cumple, así que Europa o espabila o habrá que revisar el concepto de NATO.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com