UN PUEBLO Y UN EJÉRCITO CONFUNDIDOS POR SU CONSTITUCIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cuando hablamos de la integridad territorial, tan en duda, tan cuestionada, conviene saber de qué estamos hablando. Nos lo figuramos, pero no está definido.

Es importante ya que constituye una de las misiones que la Constitución asigna a las Fuerzas Armadas: «…garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional»(subrayado propio).

Nuestra actual Constitución guarda silencio sobre cual es el espacio físico donde se ejerce la soberanía nacional, es decir que no determina cual es el territorio del Estado. Sí lo hicieron la Constitución de Cádiz de 1812 (art. 10) y la Constitución de la Segunda República de 1931 (art. 8). La actual se limita a hacerlo de manera indirecta al hablar de las circunscripciones electorales (arts. 68 y 69)

El territorio del Estado es «el espacio físico (terrestre, aéreo y marino) donde se ejercen las competencias y funciones del Estado, con exclusión de análogos poderes por parte de otro Estado o sujetos internacionales».

¿Integridad territorial? ¿Cuál es el territorio nacional?

Cuando las cosas están claras no parece necesario insistir en esa realidad física, jurídica e histórica. Todo se complica cuando vives en constante conspiración y es la propia Constitución la que abre sus puertas a la libre interpretación con el confuso e intrigante término de «nacionalidades» junto a su fundamento: «se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles», es decir que todo apunta a pretender justificar lo injustificable: «a la vez que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Todo un lío sin aclarar ya que nos pone abiertamente ante la necesidad no solo de definir, con rotunda claridad, a qué territorio abarca, sino también de definir los mecanismos para evitar que el principio y fundamento en el que se apoya se venga abajo. El territorio es una realidad física y jurídica que debe ser definido y protegido. Ni le hemos definido ni protegido. Parece intencionado.

Es difícil saber cual es tu nación si no está escrito en algún lugar, si ninguna ley dice cual es el territorio nacional. Ese espacio terrestre, marítimo y aéreo que conforma la identidad nacional y del que ni un metro cuadrado has de abandonar, máxime cuando es la misma Constitución la que ordena defenderlo como misión principal de las Fuerzas Armadas. «…defender su integridad territorial».

¿Cuál es el territorio? ¿Integridad territorial? ¿De qué territorio hablamos?

Todo está en el aire.

Me preocupa ver que la Constitución dice una cosa y la contraria y que su interpretación está en manos del partido (s) político gobernante, es decir que no dependemos de la Ley sino de la trampa.

Lean ustedes e interpreten antes de que sean otros los que lo hagan.

Constitución española de 1978 (el subrayado es propio).

Artículo 94- La prestación del consentimiento del Estado para obligarse por medio de tratados o convenios requerirá la previa autorización de las Cortes Generales, en los siguientes casos:

  1. a)Tratados de carácter político.
  2. b)Tratados o convenios de carácter militar.
  3. c)Tratados o convenios que afecten a la integridad territorial del Estado o a los derechos y deberes fundamentales establecidos en el Título I.
  4. d)Tratados o convenios que impliquen obligaciones financieras para la Hacienda Pública.
  5. e)Tratados o convenios que supongan modificación o derogación de alguna ley o exijan medidas legislativas para su ejecución.
  6. El Congreso y el Senado serán inmediatamente informados de la conclusión de los restantes tratados o convenios.

Todo ello sin olvidar el artículo 95 que dice que: «La celebración de un tratado internacional que contenga estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión constitucional» está en manos de ese llamado Tribunal Constitucional Ad hoc: «El Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede requerir al Tribunal Constitucional para que declare si existe o no esa contradicción».

No dispongo de la preparación jurídica necesaria, pero interpreto -corríjanme si me equivoco- que se puede ceder territorio nacional mediante un «Tratado» y además por mayoría simple. Es decir que la Constitución se fundamenta en «la indisoluble unidad de la Nación española» y «la defensa de la integridad territorial» es misión de las Fuerzas Armadas, pero es un camelo que nos han contado ya que la misma Constitución permite, por mayoría parlamentaria, deshacer eso que llamamos «integridad territorial» recurriendo a lo que llaman -vaya usted a saber- un tratado internacional. Inaudito tener una Constitución adaptable a la interpretación sesgada de unos teóricos magistrados afines al Gobierno de turno y que abra paso de manera sutil y dudosa a romper con la integridad territorial. ¿En qué quedamos?

La irreductibilidad de España, su integridad territorial, su fundamento, y hasta la integridad territorial de todas su provincias… todo en el aire de un «tratado internacional».

Así estamos, con la duda más que razonable, si España seguirá siendo España, si su Constitución se fundamenta en su indisoluble unidad, si Ceuta y Melilla, Chafarinas, Perejil y los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas son irrenunciables, «si renunciamos a nuestro derecho sobre Gibraltar y aceptamos la extralimitación de la colonia militar británica respecto a lo cedido en Utrecht». Por último, y no menos importante, si alguna Comunidad Autónoma podría dejar de formar parte del territorio nacional sin que las Fuerzas Armadas intervengan en el cumplimiento de su misión ya que una treta de interpretación constitucional puede lograr ese tratado de cesión territorial sin que ni una pareja de la Guardia Civil lo impida.

Hágase la Ley y no olviden adjuntar la trampa.

Lo de las Fuerzas Armadas es una tomadura de pelo, o quizá una previsión por si Putin cruza los Pirineos por el Rosellón.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 abril 2025

INVESTIDURA EN CATALUÑA: TRAICIÓN SOCIALISTA A ESPAÑA CON GOLPE DE ESTADO INCLUIDO. Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

 

¡Traición!

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución».

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007: «La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento».

Olvídense de Puigdemont. Aquí la traición está consensuada y además existe el grave problema de que no sabemos hasta donde alcanza la metástasis y a cuantas instituciones y partidos ha infectado.

No creo que una imagen valga más que mil palabras, pero en este caso la traición queda grabada en la foto de la toma de posesión del socialista de turno, el viejo conocido, por insoportable, señor Illa, de la presidencia de la Generalidad de Cataluña.  En cualquier nación democrática la ceremonia debería ser anulada por marginar al Estado español, a la nación española simbolizada en su bandera. El acto fue una escenificación de independencia  presidida por un claro representante del que dice ser  presidente de la nación española, socialista, obrero, español. Indignante. Nada peor que acostumbrarse y como ya dije hace tiempo nos están acostumbrando a no ser españoles.

No requiere el tema de muchas explicaciones. Un acto independentista ilegal en su simbología para que un socialista encabece el proceso de independencia de Cataluña dirigido desde La Moncloa por Pedro Sánchez. ¿Necesitan alguna prueba más? ¿Por qué hablan y les extraña el sainete o  la comedia menor de Puigdemont si el traidor está en otro lugar y de cara al público?

Desenmascaremos de una vez por todas el proceso. Lo encabezan desde  La Moncloa y el que no quiera verlo es porque está de acuerdo. No son cosas de un día para otro sino que tiene todo un planeamiento en el que a cada elemento se le ha asignado el momento de entrar en escena.

Si yo estoy indignado con lo visto y lo que veremos es por dos razones: una por español y la otra por militar español. Como español no necesita explicación y como militar tampoco, pero haré alguna matización para que se me entienda.

Empezaremos con la Constitución que si no me equivoco se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y que en su artículo 8, Título Preliminar, señala de manera rotunda: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

¿Qué soberanía? ¿Qué independencia: española o catalana?, ¿quizá la vasca? ¿Qué integridad territorial: catalana, vasca, Gibraltar, quizá Ceuta y Melilla? Suena a broma cuando el mismo presidente del Gobierno habla del primer paso para el federalismo desintegrador. ¿Qué ordenamiento constitucional?: ¿el del golpe de Estado, la amnistía?, ¿el amañado desde el poder político para manipular la Constitución? ¿el asalto al Poder Judicial?

El juramento a la bandera: «¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?»

¿Qué bandera? ¿Qué Constitución? ¿Conciencia, honor? ¿Norma fundamental de qué Estado? ¿A qué obligaciones militares se refiere? ¿Rey, jefes, quién abandona a quién? ¿Defensa de España, de qué España, donde está su bandera? Claro que son simples preguntas que te haces, se hacen o te hacen los soldados.  Mejor suprimir todo el articulado y decir otras cosas que respondan a la verdad  que se nos ofrece y escenifica. No merecemos que se nos mienta y menos por escrito en forma de ley.

El que ordena miente y no cumple lo que ordena.

Las Reales Ordenanzas, la Directiva de Defensa Nacional, leyes y reglamentos repiten lo mismo por activa y por pasiva, pero mi bandera, nuestra bandera es ultrajada y no hay mayor ultraje que abandonarla o hacer como si no existiese en territorio español, cambiarla por otra que es ofenderla con el desprecio. Eso en lenguaje militar y español es traicionar a España y hacerlo de la manera más indigna: abandonar la bandera. Todos los que estaban en esa toma de posesión lo hicieron con su simple presencia y por no denunciar con su ausencia inmediata de  aquel lugar donde se despreciaba a la bandera de España.

No hablo nada más que por mi, pero estoy seguro que como yo hay miles de militares y españoles indignados por algo tan simple como es haber despreciado a nuestra bandera con el mayor de los desprecios: ignorarla.

Fue un acto independentista en toda regla la toma de posesión del señor Illa que da inicio con ello a la desintegración territorial de España desde el mismo Estado español, eso que está tan atado y bien atado en la Constitución, tanto que ordena a las Fuerzas Armadas que sean ellas las que velen por esa integridad territorial

Así que termino con un ruego: no nos engañen si no quieren llamarse a engaño. Cambien la Ley y no manipulen a los soldados, desde el primero al último, que todo lo aguantan menos que les hablen alto. Que les mientan.

No nos hagan responsables de lo que no somos ni nos señalen misiones que incumple el que las ordena. Casi diría que ordena el mismo que legisla, ejecuta y juzga. Y manda. Con traición.

A la vista está. La toma de posesión del señor Illa, del partido socialista, ha sido un acto independentista en toda regla apadrinado por el presidente del Gobierno español. El problema de España no es el independentismo catalán ni vasco, es la desintegración territorial que lleva a cabo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de la mano de los señores Zapatero y ahora Pedro Sánchez.

Algo habría que hacer, pero resulta que hay mil acciones todas distintas y dispersas porque todos nos creemos tener la solución y ser la nuestra la única válida. La derecha  desunida da un espectáculo lamentable, como el de esta España dividida. Hemos (ellos han) puesto las bases de la desunión de manera que ya no sabemos cual es la bandera, ni el rey, ni la forma de Estado. Aquí lo único que sabemos es que la delincuencia política gana posiciones y España está cada día más cerca de desaparecer y, parece, que con la bendición de una Europa que está acompañando en su vuelo a los buitres. Una España rota abrirá otras rutas, quizá por Gibraltar o Marruecos.

Hemos asistido a la ceremonia inaugural de independencia en el Parlamento de  Cataluña. Atado y bien atado. Acaba de romperse España y los españoles sin enterarnos.

No más engaños: cambien la Constitución, cambien la Jura de Bandera, rompan España sin engaños, devuélvanme lo que es mío y bórrenme de su listado. Yo me voy ante esta traición porque ya solo me queda la pluma.

Enfundaré la espada para no formar parte de su traición.  No la pluma que tanto les molesta.  Antes  permítanme que repita una y mil veces: ¡Traidores!, que seguiré escribiendo.

Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

Blog: generaldavila.com

12 agosto 2024

 

VISIÓN DE ESPAÑA TRAS EL VERANO: LAS DEMOCRÁTICAS DICTADURAS Rafael Dávila Álvarez

Trabaja el tiempo. Del que dependen los resultados. La caótica situación de España no es algo nuevo, repentino, sino un proceso que tiene origen y nunca final. Seguirá la tierra, cambiarán los hombres y sus nombres, se removerán las tumbas, pero todo será consecuencia de un acto anterior; habrá unos culpables de enterrar o desenterrar, pero todo quedará escrito, única huella de que fuimos polvo y polvo seremos, y de que no todo polvo fue bueno.

Hay una tierra, una semilla, sembradores y cultivadores que pueden durar generaciones o recoger prontas cosechas, depende de cómo sea la tierra, la semilla, de los cuidados y de la voluntad del que maneja la guadaña. Nunca se vio ni se sabe de nada que haya nacido de la nada. En principio fue el hombre el que todo lo provocó después de que en su soberbia quisiese suplantar a Dios.

No iremos muy lejos para hablar de estos frutos y de sus sembradores; cuando ahora parece que hay que segar la hierba en España; cuando decrece la tierra cultivable y crecen los segadores.

Transición en buena voluntad, entendimiento, todo eso fue y es pasado que ahora resucita para dejar al descubierto que los sembradores eran encapuchados que manejaban la azada de la magistratura y escribieron sobre la  hondura de la tierra aquello: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

La siembra estaba hecha por los que llamaban franquistas (por  cierto término nunca utilizado durante el mismo), dicen, porque venían de Franco y a él habían servido . Guardaron el recuerdo escondido entre los aperos de labranza. Dejaron caer que entre las palabras estaba el  secreto de todo, la semilla para ellos, «las nacionalidades», y que ese era el fondo constitucional: el enfrentamiento por querer ser más que España.

Solo había que abonar, dejar que los otros creyesen que era trigo sin que se delatase la cizaña, sabían que la guadaña sus hijos y nietos la manejarían cuando el trigo estuviese agostado y floreciente la cizaña.  Solo era cuestión de tiempo, de su tiempo, y de los nuevos vigilantes.

Diversidad y pluralidad unen o separan y ha llegado la hora de dividir las tierras, señalar largas y escabrosas lindes, poner puertas al campo, arar con toros bravos y disparar al cielo de golondrinas que viajeras penetran cielos que no son suyos. Progresismo de barreras culturales, idiomas infernales que construyen este babel de odios vecinales, después del tiempo, de diferencias cada vez más acusadas impuestas por los vigilantes, cada vez más acentuadas por los regadores con agua salada y abonadores con cal viva.

Vemos los primeros frutos que quieren recoger de una cosecha que se seca: «Convención constitucional, nación foral, federalización asimétrica, horizonte confederal del Estado, plurinacional…», que equivale a dividir la tierra seca y que cada cual riegue su terruño, su bancal, su huerta y su futuro, descentralizar para más hambre y menos solidaridad, acabar con este monstruo que es España, deconstruir la nación desde el parvulario de la historia, barbaridades políticas e intelectuales propias de un gañán:

«¿Por qué  en un Estado sólo puede haber una nación? Y ¿por qué el Estado español no puede ser plurinacional, como lo fue en la práctica hasta el siglo XVIII?», ¿y él lo pregunta? Pregunta el segador que sembró la cizaña y ahora pretende engañarnos con trigo. Más escuela, cultura y menos odio.

Por mucho que insistan no pueden dejar de ser españoles. La Historia se ha encargado de ello y ya no es posible borrar una huella que a pesar del empeño en traer a colación la «cultura política anglosajona» son, tanto unos como otros, sembradores y recolectores, tan griegos como Aquiles o Ulises sin tener el valor de uno ni la sagacidad del otro.

Sin duda es la hora del segador de la guadaña, del que nunca pisó las tierras de labranza ni deshizo sus terrones a golpe de biblioteca. Por ahora la Inteligencia Artificial no ha logrado que todos hablemos el mismo idioma ni el comunismo que todos seamos iguales.

España. Nación. Indisoluble. Indivisible. Era el primer paso, luego vino lo divisible para dar paso a lo soluble que además es visible, y todo terminará en la guerra. Una vez más. Divide y vencerás. Penetra en silencio, alcanza la retaguardia y vuélvete contra los flancos: siembra y abona, con tu semilla y tu estiércol de laboratorio. Llegará el momento en el que tendrás que levantarte en armas, pero primero organiza tu nación y aprende en Maquiavelo a hacerlo adecuadamente porque si no volverás a ser derrotado.

El proceso es conocido y ha llevado tiempo. En España se araron las tierras y los labradores se dejaron engañar, como siempre, con semillas traídas de fuera, con abonos cuyo origen era la pólvora, levantaron fronteras de odio entre los campos libres, los jornaleros no se entendían entre ellos y las diferencias empobrecieron a muchas de las parcelas donde no daban ni para el pan. Al final la tierra se fue agostando y ahora es momento de recoger las miserias para acabar con todo si no acaba antes con nosotros la pobreza con su guadaña al hombro.

Esta es España. La de las nacionalidades que nos vendieron como semilla pacífica y ha crecido tanto que ya no hay tierra, sino un páramo agostado.

No se ve una fuerza lo suficiente en número y virtud que haga frente a los recolectores que pretenden que recojamos los frutos que en aquella Transición sembraron y que una vez cosechados rociarán el resto de las tierras de agua con sal y abonarán con cal viva.

Miremos atrás, ahora hay que hacerlo para que la Historia reconozca a los culpables, que no son sólo los de ahora, sino que también lo fueron los que sabían muy bien el significado de aquel artículo 2 y la disposición adicional primera.

Hubo hombres de buena voluntad, hubo también tontos y los más: malvados que esperaban el momento.

El proceso está en marcha. El final es desconocido.

No olviden que esto es un Estado donde ha desaparecido la nación y que hace tiempo dejó de ser un Reino.

No hay nada más triste que un árbol seco o una golondrina muerta. ¿Para qué tan largo viaje?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 septiembre  2023

 

TODO POR LA PATRIA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todo por la Patria. ¿Recuerdan el lema? Todavía puede verse en algún acuartelamiento de las Fuerzas Armadas o Casa Cuartel de la Guardia Civil. No sé cuánto durará, ya ha habido intentos desde dentro para retirarlo. Para un militar el concepto de patria no es complicado. Incluso al margen del sentimiento, que es profundo, legalmente no hay mucho que opinar y sí mucho que cumplir. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Está claro. No hay para un soldado más patria que España, como no hay para la Constitución española otra patria que no sea la Nación española.

Como decíamos, legalmente hay poco que hablar; la Constitución, la ley orgánica de la Defensa Nacional, la de carrera militar, la ley orgánica de derechos y deberes junto a las Reales Ordenanzas son tan claras como contundentes en la misión asignada a las Fuerzas Armadas. “Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional… Su disposición permanente para defender España… Guardar y hacer guardar la Constitución… Cumplimiento de los preceptos contenidos en la misma”. No lo han escrito los militares y lo aprobaron los españoles. No caben opiniones ni interpretaciones, ni tampoco alarmismos fuera de lugar que sólo pretenden desviar la  atención y ocultar las malas intenciones con la tinta de la insidia. Aquí nadie actúa con su individual criterio sino con el estricto cumplimiento de la ley. Se mueven los soldados en una ejemplar neutralidad política y pública. Mientras otros viven anclados a un pasado de rencores, ellos han realizado un ejemplar trabajo por España y la democracia. Dentro y fuera, con su trabajo silencioso e incluso con su vida, y no es justo que nadie ponga en duda su neutralidad, disciplina, honradez, sacrificio y amor a la patria, es decir a España. El cumplimiento estricto de la ley no significa que no haya preocupación entre los militares. La hay, pero no es otra que la que tienen millones de españoles que no quieren que se rompan siglos de historia, de sentimientos y trabajo en común que han logrado una gran Nación, la española. Parece intencionado aprovechar los momentos de crisis de valores y debilidad económica para crear tensión interna y debilitar nuestras fuerzas.

Sí, “Todo por la Patria”, la común e indivisible de todos los españoles y no “todo por la tapia” como pretenden los caprichos de unos y permite la dejadez de otros. La ley es igual para todos y está para cumplirla y hacerla cumplir. La ley y la igualdad, la justicia es el fundamento primero de la cohesión nacional. Para un soldado está claro el concepto de patria, España, desde el sentimiento y desde la ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 octubre 2020

¡TRANQUILO, JORDI, TRANQUILO! (General de División Rafael Dávila Álvarez)

puyolrey14ab-640x640x80Eran alrededor de las ocho y veinte de la tarde del 23 de febrero de 1981. Jordi Pujol, Presidente de la Generalidad de Cataluña, visiblemente asustado, hablaba con el Rey. ¡Tranquilo, Jordi, tranquilo!, contestaba Su Majestad intentando transmitir a toda España un mensaje imposible.

¿Quién se acuerda?  De esto hace treinta y siete años. Solo nos quedan los titulares. Algunos llevaban intención, primera y segunda intención.

¡La bandeja está grabada!, ¡quieto todo el mundo!, ¡se sienten, coño!, ¡ni está, ni se le espera!, la llegada del elefante blanco o el pacto del capó”, por poner algún ejemplo, forman parte de una literatura que había iniciado su andadura con el “golpe de timón” o, el más traumático, “golpe de bisturí”, que todos repetían como papagayos.

timonLa expresión “golpe de timón”, junto a la de “golpe del bisturí”, fue creada por Josep Tarradellas cuando este acababa de dejar la presidencia de la Generalidad.

¿Qué quería decir el expresidente? Desde luego no pedía una medida de fuerza sino que expresaba, pregonaba, una grave preocupación.

Si no hay unidad en España, en Cataluña, en el País Vasco, en todo el país, no nos salvamos. Soy un ciudadano catalán y español apasionadamente preocupado por el país”.

Delataba los síntomas.

Vino a Madrid donde le susurraron al oído lo que ya antes alguien le había contado en privado. Acuerdos entre partidos, conciliábulos, propuestas de dudosa constitucionalidad… Pudo comprobar el ambiente enrarecido de la Villa y Corte.

Se habló de tramas. No todas salieron a la luz, aunque desde distintos lugares se dispuso con astucia o dolo el enredo, el engaño y la traición. La trama no se gestó en los cuarteles ni están los militares en poder del enigma. Entre los pliegues de las guerreras buscó protección más de un villano. Ahí sigue escondido.

descarga (1)No sabemos mucho, pero sabemos que en el momento decisivo las Fuerzas Armadas, como no podía ser de otra manera, estuvieron al lado del Rey, al lado de la democracia y de la unidad de España, cumpliendo fielmente la misión que la Constitución les otorga y que nadie puede interpretar a su libre albedrío. Presenciaron en su mayoría, como todos los españoles, y en su caso avergonzadas, aquella comedia sin reconocer a los protagonistas.

Todo es ya historia. Hace ya treinta y siete años.

Se acabó el tiempo de los golpes, los de timón y los otros. Es el momento de la responsabilidad, de asumirla y exigirla, desde la ley, desde su aplicación, desde la Justicia. Responsabilidad exigible a los que ofenden y golpean, con distintas formas de golpe, en lo más íntimo del sentimiento de millones de españoles con un jaque a la esencia de la Constitución que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. También a los que se lo permiten.

Nadie está por encima de la Ley, ni entonces ni ahora.

Seguimos caminando en la incertidumbre.

Dudoso es el curso de la culebra, torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza. Señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje”. (Diego de Saavedra Fajardo)

Deseable sería que, sin engaños, el cuerpo siempre supiera por donde le ha de llevar la cabeza. Que supiéramos la intención de este incierto viaje para el que ¡Tranquilo, Jordi, tranquilo! se ve insuficiente, sea quien sea el Jordi de turno.6a010536fa9ded970b0163000877a1970d

La incertidumbre genera intranquilidad y desconfianza. Cualquier cosa es posible…, si al andar no vuelves la vista atrás y ves la senda que nunca se ha de volver a pisar. ¿Golpe a golpe? Mejor verso a verso.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

25 noviembre 2018

 

«TODO POR LA PATRIA» General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Recuerdan el lema? Todavía puede verse en algún acuertelamiento de las Fuerzas Armadas o casa cuartel de la Guardia Civil. No sé cuanto durará, ya ha habido intentos desde dentro para retirarlo. Para un militar el concepto de patria no es complicado. Incluso al margen del sentimiento, que es profundo, legalmente no hay mucho que opinar y sí mucho que cumplir. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Está claro. No hay para un soldado más patria que España, como no hay para la Constitución española otra patria que no sea la Nación española.DGC-121012-Fiesta-Nacional-07-G

Como decíamos, legalmente hay poco que hablar; la Constitución, la ley orgánica de la Defensa Nacional, la de carrera militar, la ley orgánica de derechos y deberes junto a las Reales Ordenanzas son tan claras como contundentes en la misión asignada a las Fuerzas Armadas.Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional… Su disposición permanente para defender España… Guardar y hacer guardar la Constitución…Cumplimiento de los preceptos contenidos en la misma”. No lo han escrito los militares y lo aprobaron los españoles. No caben opiniones ni interpretaciones, ni tampoco alarmismos fuera de lugar que sólo pretenden desviar la  atención y ocultar las malas intenciones con la tinta de la insidia. Aquí nadie actúa con su individual criterio sino con el estricto cumplimiento de la ley. Se mueven los soldados en una ejemplar neutralidad política y pública. Mientras otros viven anclados a un pasado de rencores, ellos han realizado un ejemplar trabajo por España y la democracia. Dentro y fuera, con su trabajo silencioso e incluso con su vida, y no es justo que nadie ponga en duda su neutralidad, disciplina, honradez, sacrificio y amor a la patria, es decir a España. El cumplimiento estricto de la ley no significa que no haya preocupación entre los militares. La hay, pero no es otra que la que tienen millones de españoles que no quieren que se rompan siglos de historia, de sentimientos y trabajo en común que han logrado una gran Nación, la española. Parece intencionado aprovechar los momentos de crisis de valores y debilidad económica para crear tensión interna y debilitar nuestras fuerzas.Todo Por la Patria

Sí, “Todo por la Patria”, la común e indivisible de todos los españoles y no “todo por la tapia” como pretenden los caprichos de unos y permite la dejadez de otros. La ley es igual para todos y está para cumplirla y hacerla cumplir. La ley y la igualdad, la justicia es el fundamento primero de la cohesión nacional. Para un soldado está claro el concepto de patria, España, desde el sentimiento y desde la ley.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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EL COMENTARIO DEL DÍA «LA PLURINACIONALIDAD» General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Llega la «plurinacionalidad» (?)

No saben lo que eso significa. El Diccionario de la RAE no lo define. Sí plurinacional: De múltiples naciones. El artículo 2 de la Constitución introdujo perversamente el enfrentamiento: ‹‹La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas››. Nacionalidades equivale a confusión. Incluso el mencionado diccionario la introdujo al definir, en su tercer significado, como nacionalidad: ‹‹Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural››. Ya está el lío organizado. La gran mayoría, en nuestros limitadísimos conocimientos, entendemos lo de Nación con mayúscula y lo de Autonomías,  pero ir más allá es jugar con fuego. Si a eso le sumamos intereses y partidos el resultado es preocupante. ¿Quiénes realmente defienden la unidad de España sin fisuras y sin extraños vocablos que permiten lo uno y lo otro dependiendo del interés del momento? Hagan la suma por partidos políticos y se encontrarán que vamos camino de perder a España por goleada. Solo es cuestión de intereses y falta de responsabilidad. Podemos encontrarnos en un espacio muy breve de tiempo con la desaparición de la Nación española. En menos tiempo del que nos creemos. Luego volverá aquel famoso: ‹‹No era eso, no era eso››y la soledad como ‹‹la velada de Benicarló››. Peo ya será tarde.

Las bases están puestas. Los movimientos ya se han dado. Hoy se ha culminado el que faltaba y ahora solo queda ampliar y cerrar el pacto. ‹‹España, nación de naciones›› ha ganado; ya está aprobado por el Congreso del PSOE el reconocimiento del carácter plurinacional de España, ‹‹la plurinacionalidad›› (?). ¿Después que viene? Federalismo, autonomismo, autogobierno, nacionalidades, cualquier cosa menos España. Nunca pude imaginar, ¡qué tiempos aquellos!, que aquel que nos anunciaba que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió fuese un profeta de tal magnitud y que esto que ahora ocurre es a lo que se refería.

Pues sí señores coincidimos con Alfonso Guerra y lo hemos dicho antes que él. Aplicación del 155. Nos congratulamos de no estar solos en nuestro pensamiento. No éramos rancios soldados. Los hechos cantan. El que fue vicepresidente de España pide aplicar el artículo 155 de la Constitución y que se expliquen las razones por las que no se hace. Luego lanza la pregunta al secretario general de su Partido, Pedro Sánchez: ‹‹España nación de naciones… ¿de cuantas naciones?…una solemne bobería››. Constitución española. Art. 155

Esto se complica y es cada vez más necesario que aparezcan los hombres de Estado y pongan orden y concierto. España se nos va, se les va, de las manos y todos somos responsables.

Todo empezó con aquel artículo 2 y ahora sigue con su interpretación al libre albedrío. Luego vendrá el resto del articulado, el 1, el 2…

Antes de lo que nos esperamos. Tiempo al tiempo. ¡Ah! ¿Que no era eso?

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

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18 junio 2017