CARA A CARA. Rafael Dávila Álvarez

El futuro está en sus manos. Nada descubrirán ellos. Tú decides.

Ethos es palabra griega recogida por el Diccionario de la Real Academia: «Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad».

Nos recuerda el mariscal Montgomery en su libro Historia del arte de la guerra que Polibio escribió que un general debe «aplicarse en conocer las inclinaciones y carácter de su adversario».

Un general debe conocer la mentalidad de su oponente y por ello no es extraño que profundice en el estudio del mando al que se enfrenta y lo haga en todos sus aspectos, no solo militar, gustos, aficiones, fortalezas y debilidades. Muchos se hacen incluso con una fotografía de su adversario en la que buscan un detalle que le haga vulnerable.

Recojo en mi libro El nuevo arte de la guerra la insistencia de Polibio en este tema cuando dice: «Si alguien cree que en el arte de la guerra hay algo más importante que conocer las preferencias y el carácter del general enemigo, es un ignorante y está cegado por la soberbia».

Por mucho que nos duela estamos en el duelo. Son dos los que intervienen. No son Héctor y Áyax Telamón donde prima la nobleza.

La política se convierte en algo irreconciliable cuando hace uso del arma más dolorosa que existe: la palabra.

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y entre los dos elige la victoria; que puede que no esté en tus manos. Mide cada palabra y cada gesto porque si no lo haces nunca sabrás cuando de la palabra va a pasar a la acción: lo hará.

Sabíamos quién era, pero no que llegase a tanto. Es y mucho. ¡En manos de quién estamos, estábamos…! Los debates cuando se pincha hondo dan fruto y dejan ver lo escondido.

Todo ha quedado a la vista. Ahora empieza el ataque. ¡Cuidado! Hay armas ocultas.

¿Debate? ¿Lloriqueo presidencial?

Razonamientos pocos, todo latiguillos y sin explicación que para el que dice haber hecho debería saber lo que ha hecho.

Ha habido crispación, mala educación y mucho nerviosismo de quién se veía acorralado en su arrogancia.

Casi podíamos reducir la cuestión a latiguillos ya conocidos. Cuando no se sabe o te sabes pillado recurres a esas muletillas que hacen ruido, silencian el mensaje del contrario; las ha prodigado el señor presidente:

«Nosotros hemos hecho… Hemos hecho… Hemos hecho…»

«El señor Abascal… el señor Abascal… el señor Abascal…»

«PP y Vox…PP y Vox… PP y Vox…»

«No es verdad… No es verdad… No es verdad…»

«¿Puedo responder…? ¿Puedo responder…? ¿Puedo responder…?»

Recuerden el Áyax de Sófocles. Triste final. Metáfora con las ovejas…

Un debate a tono con lo que cada día vivimos en nuestras calles e instituciones, donde ni los lenguajes corporativos se salvan. Los institucionales no tiene el nivel exigido, la jerga política en su gran mayoría no habla sino que miente, con ordinariez y mal gusto. Se vive, se escribe y se politiquea desde los escusados.

No conozco a ningún político que tenga problemas para pagar su hipoteca. Ayer leí una pintada en el metro: «Pagad la hipoteca no la guerra», otro «Mi guerra es la hipoteca y lucho contra el Banco». Las explicaciones sobre la economía no nos sirven.

Si hay algún político que no pueda pagarla creo que es el momento de salir a la palestra y contarlo porque ganaría muchos votos. Cuente con el mío.

Entre todos los españoles, los hipotecados o no, pagamos una hipoteca de la que nadie nos libra: La Moncloa. Es el momento de negociarla. Tenemos cita con el Banco el 23 de julio.

Creí que asistiría a un «cara a cara» entre dos caras de la misma moneda: que es en definitiva España y esos que hasta ahora éramos llamados con orgullo españoles. No. Era algo mucho más real y prosaico: España deshecha, la clase media y los mayores son los sufrientes de los que nadie habla.

Ni una palabra de Residencias de mayores, de esos mayores callados a los que la revolución tecnológica y el abandono institucional ha encerrado en sus años de tristeza. ¡Tristeza! ¡Abandono! Ni una palabra para los desplazados por la edad.

Ser viejo en España es una tragedia.

Mucho daño hace la verdad al mentiroso. Es verdad: «Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta». El presidente volvió al pasado del que procede. Sonaba música de guerra y era Irak, un nombre que nunca se borrará de la historia militar española. Es su única canción que entonan con el hacha de guerra alrededor de la hoguera. Dejaron el prestigio de nuestros soldados por los suelos y ha costado años recuperarlo de nuevo y, a pesar de ello, nadie, ni dentro ni fuera, lo olvida: la retirada de las tropas de Irak. En la Cumbre de la OTAN de Vilna tampoco. (Lean España en Irak. Gran manipulación. Juan Van halen)*

Vuelve la mentira, un engaño, una grosera manipulación. El 11M se intercala con la retirada de Irak en esa danza que no cesa: no hay otra más allá: inauguran el origen de nuestros males políticos. Derrotado, hay que sacar a pasear al dóberman.

Nos quedamos sin saber nada de Marruecos, del móvil del presidente y del de la ministra de Defensa (¡Oiga que no era la de Sanidad!), del Falcón o de economía (lean Manual de Resistencia), de la unidad de España y de la herencia de la ETA.

Nos quedamos con la crispación y, por algo será, cuando más sube el nivel de irritación es cuando se le recuerda al presidente, por este orden:

Sanchismo

Sólo Sí es Sí

¡Que te vote Txapote!

Eso pone al presidente fuera de sí y de no. Será por algo. Será Historia que le acompañe.

Feijóo había estudiado bien a su enemigo (político). Ese es el camino: «aplicarse en conocer las inclinaciones y carácter de su adversario».

Y amar a España y a los españoles (a todos) por encima de todas las cosas; incluso más que a ti mismo.

Mucho más. Hubo un minuto de oro y otro de plástilina. Hay que elegir.

*España en Irak. Gran Manipulación

Rafael Dávila Álvarez (Militar y escritor)

Blog: generaldavila.com

12 julio 2023

 

 

 

 

 

EL VOTO MILITAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Claro que puestos en elecciones todo lo que sea un grupo cohesionado, fuerte y característico por su disciplina y valores es reo de vil propaganda y melifluas caricias para ver si consiguen sacarle unos votos.

Les suelen llamar «colectivos», definición que en nada encaja con la institución militar. Aquí nos une la Patria y es el servicio nuestro uniforme, aunque, eso sí, nos hemos ido pasando el santo y seña día tras día, año tras año, centuria tras centuria, y dice:

«Estos son españoles, ahora puedo

hablar encareciendo estos soldados

y sin temor, pues sufren a pie quedo

con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo

y aunque soberbios son, son reportados,

todo lo sufren en cualquier asalto.

Sólo no sufren que les hablen alto».

Que nadie ose la alabanza o use la lisonja para acercarse a lo militar porque no hay mayor ofensa para un soldado que la descortesía del incumplimiento escondido tras la adulación. Adular a un soldado viene a ser hablarle alto. En el mundo del deber todo se reduce a cumplirlo y tener la voluntad presta para ir incluso más allá de su estricto cumplimiento. Nada esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

En esas estamos: promesas.

Los programas electorales ya sabemos que están para no cumplirse. Somos mayores de edad. Sobra ese gasto inútil que sonroja a quien lo redacta. Al que lo lee.

Hay instituciones a las que no debería prometérseles nada en época electoral, sino rendir cuentas y esto se hace poniendo al lado de su misión a cumplir, su más alto deber, lo que el gobernante ha hecho no solo para facilitar su cumplimiento, sino para impulsarlo, y así dar cuenta  de los medios materiales y morales que ha puesto a ese servicio y contrastarlo con los resultados obtenidos.

Por tanto veamos cual es la misión de las Fuerzas Armadas para poder llevar a cabo ese balance. El militar no pide nada para él, sino para el servicio, para el mejor cumplimiento de la misión, esa que la sociedad demanda y que no ha redactado él sino que está en la Constitución. Vayamos a la Ley de Leyes. Nos dice:

«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Por partes.

Soberanía e independencia de España: ¿Soberanía? ¿Es España un Estado independiente, soberano? ¿Independencia o dependencia política, económica, energética, militar, cultural, territorial…? Nos viene el recuerdo de decisiones como la de Marruecos y el Sahara, Gibraltar y los intentos secesionistas ¿dependencia del voto independentista?, ¿dependencia de las imposiciones de otros…? ¡Ay nuestra soberanía en Gibraltar!

Defender su integridad territorial: que es lo contrario a lo que nos muestran grupos que gobiernan en territorios de España, que buscan romper con España, con su integridad territorial y con los que el Gobierno de España pacta para gobernar en España. ¿Contradicción? Se ha consentido romper España. ¿Qué nos une? ¿En Cataluña y en el País Vasco que queda de España?

—En fin eso de la defensa de la integridad territorial habrá que verlo y lo de la Constitución pasa por echar una ojeada y comprobar cómo está formado y conformado el Tribunal llamado Constitucional.

Por no hablar de pactos (¿puntuales?: simplemente no es cierto) con aquellos que tanto sufrimiento nos han dejado como tatuaje imborrable en nuestras almas de soldados.

Es decir que en un breve análisis habrá que preguntarse si lo importante es la misión o el voto, si una cosa es la letra y otra la música, o al revés, porque sonar suena todo muy bonito en campaña, electoral, pero lo militar va más por comprar cañones para guerrear allá lejos, muy lejos, que para defender lo indefendible.

Podría ser, que no lo sé, que hayan cambiado la misión constitucional de las Fuerzas Armadas y no me haya enterado, en cuyo caso pido disculpas.

Nuestra integración en Europa no significa que debamos perder nuestra cultura y tradiciones y menos dejarnos llevar por imposiciones ideológicas. También lo de la OTAN pasa por que nos expliquen Estado Unidos y el Reino Unido sus amaños en el Mediterráneo, ambas orillas del Estrecho, en la angostura, allí donde el Peñón, y ¿por qué? nunca un militar español ha sido Presidente del Comité Militar de la OTAN, ¿no valemos? ; ¿por qué en este concierto internacional no somos nadie?

Algo preocupante me queda en el tintero. Para votar en libertad convendría saber, que ya lo saben, quien espió lo que contenía el móvil del presidente del Gobierno de España y el de la ministra de Defensa del Reino. También, eso es seguro que se sabe, que información tenían esos móviles, porque no creo que fuese una simple lista de citas o reuniones.

Las irresponsabilidades en estos casos las paga España, es decir todos. Puestos a pedir no estaría de más conocer los viajes del presidente haciendo uso de medios militares para cuestiones no militares, porque militares son las de Estado.

Claro que todo esto dicho es más bien una cuestión conceptual. Así nos va, que es lo mismo que decir que no nos va o si lo prefieren que da lo mismo que vaya o que no vaya que no cabe duda que «ni la madre que la parió».

Por último: todo ejército que se retira deja al caballo de Troya dentro. Eso hizo la coalición que atacaba la ciudad del Escamandro.

Echen cuentas. El balance se inclina mucho a un lado inequívoco: por incumplimiento.

El voto es personal, directo y secreto. Allá cada cual. Para ello les recuerdo lo que decía Alejandro Magno: «La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo».

Ahora vayamos a votar. Lo demandó el honor…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 julio 2023

EL PIE DE FOTO DE ABC. AJUSTICIADOS Rafael Dávila Álvarez

Los errores cometidos en la prensa escrita quedan para la historia de las letras y hacen su servicio, de ellos se aprende, sirven incluso como ejemplo en las escuelas de periodismo, pero cuando el error lo comete un diario de la, se supone, altura del ABC el error se convierte en sospecha, en malos pensamientos de intención, en tristeza y hasta en dolor.

Este es el caso del último ABC Cultural (para más inri) en el que figura la reseña de un libro estremecedor Salir de la noche en el que el periodista Mario Calabresi narra la investigación hecha por él mismo sobre la muerte de su padre asesinado en el periodo conocido como Los años de plomo en Italia, donde el terrorismo dejó huellas imborrables de dolor por toda la nación italiana. Es una historia marcada por la violencia y relata el horror al que fue sometido su padre, la familia entera. La misma historia que hasta hoy y para siempre acompañará a otras muchas víctimas y que es inevitable unirla al sufrimiento que el terrorismo ha dejado en España y que ahora con indecencia y más dolor si cabe, alguno quiere sacarle rédito electoral diciendo por un lado que ellos han vencido a la ETA y por otro pactando con su franquicia.

Pero no era de esto de lo que me proponía escribir, que lo hago con frecuencia y mucho dolor, sino que quería traer a primera página el pie de foto que acompaña a la recensión del libro.

«Mario Calabresi acomete una investigación sobre el asesinato de su padre, un comisario al que unos terroristas ajusticiaron en 1972».

¿Nada que añadir?

Por si acaso, ante tanta infamia no me queda más remedio que anotar:

Ajusticiar significa «aplicar la pena de muerte a un reo», no equivale a asesinar.

Si acudimos al Diccionario de la RAE:

De justicia

Conju. Actua c. anunciar

  1. 1Dar muerte al reo condenado a ella.
  2. tr. desus. Condenar a alguna pena.

Ajusticiar es lo que ahora parece que alguno pretende hacernos creer y visto lo visto todo es posible.

ABC: ¡quién te ha visto y quién te ve!

Con la palabra entró la epidemia y cuando sobre ella se escribe el objetivo está conseguido.

¿Qué no es para tanto?

Claro: ahí está el dolor: no es para tanto y por tanto son recibidos en las instituciones como justicieros.

¡Ayayay! ¡ABC, quién te ha visto y quién te ve!

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 julio 2023

¡QUE VIENEN LOS ROJOS! Rafael Dávila Álvarez

Rojos eran los rojos que les gustaba que les llamasen rojos, lo sentían y se sentían, con orgullo nacional, rojo y gualda, como dicen en el argot taurino: se gustaban. Hasta escalar en la bono época hasta la cúspide. Lo bono si bono dos veces bono, ¿o no era así? Además de heredar un Consejo de Administración, porque los que eran rojos lo eran, lo malo eran los que ni eran ni dejaban ser que siempre arrimaban el ascua a su sardina y al fin de mes pasaban una factura que ni Iberdrola gas/luz.

No sé que será ser de derechas o de izquierdas, pero nada me gusta que se perciba como que los unos van con los pobres y mullidos y los otros con los ricos y aventajados. Mira por donde siempre me he encontrado que la cosa era al revés y ahora miro y remiro y pasa lo mismo.

Esto de la política no es un evangelio y mal hacen los que quieren predicar con mensajes que nada tiene que ver con su profundo ser y sentir. Porque aquí no hay ni un solo partido que no sea una férrea dictadura. Todo es política y lo militar no es ajeno a ella; y a ello. De lo militar podría hablar como ejemplo.

¿El ejército está politizado? Pues no hace mucho comía con muchos militares y todos muy transparentes, aunque me dio la impresión que esa transparencia alguno la entiende como política y observé cómo nos sentábamos en grupos ¿de opinión?, ¿de afectos?

Afectos hubo que ya no sirven para aquel afecto que te encumbraba. Todo está mediatizado por el interés que tanto te quiere… política de mis entresijos que incluso te hace general (lo más común) o Consejero de administración de una multinacional o nacional..

Fama honor y vida son parece que decía un soldado de la fiel infantería. Aquí todos acabamos mirándonos de reojo. Conmigo o contra mí. No sé qué guerra prefiero si la de verdad o la de las miradas insidiosas y los comentarios en off.

¿Y tú qué eres? Pues ahora se da el caso de tener unos principios y si no les gustan puedo sacar del fondo del cajón otros. Olvidarlos también.

El uniforme de un general debe ser la virtud y solo la virtud.

Si todos hicieran la guerra por convicción no habría guerra (Tolstoy. Guerra y paz). Continúa el diálogo entre el príncipe Andrés y Pedro

—Eso estaría muy bien —Repuso Pedro.

El príncipe sonrió.

—Sí, es posible que estuviera muy bien, pero no ocurrirá nunca.—Bien, entonces, ¿por qué va usted a la guerra?—preguntó Pedro.

—¿Por qué? No lo sé. Es necesario. Además, voy porque… —se detuvo.

—Voy porque la vida que llevo aquí, esta vida, no me satisface.

Joaquín Rodríguez Ortega, Cagancho, la lio parda en Almagro. Aquel día decidió no ofrecer completo su recital de verónicas con su afamado capote de color rojo Cagancho. Un rojo intenso y penetrante de sangre de toro bravo. Tuvo que salir de la plaza acompañado de la guardia civil al querer matar el toro a pinchazos desde el burladero.

En los mapas militares donde plasmábamos los ejercicios tácticos, los colores utilizados eran el rojo y el azul que correspondían a los dos bandos enfrentados. Los buenos éramos los azules. Con «la ley de los rojos» cambiamos el azul por el rosa.

A algunos compis les gustaba el rojo pasión, eran Fernando, Pedro, Manolo, Julio y esos. Por eso cuando había gresca siempre saltaba uno que les gritaba: «Eres más rojo que el capote de Cagancho». Nos echábamos unas risas y fin de fiesta. Hubo que recordarles que marcar el paso era ¡izquierda! ¡derecha!, y así. Perdían el paso, siempre al contrario de la Compañía. Para ellos solo había izquierda o ir a contramano.

Entre rojos y azules había sus matices. El rojo, el rojillo y el encarnao; el azulón, y el engañabaldosas, que nunca sabías cual era la que pisaba. El caso es que convivíamos sin ir a mayores, incluso ahora ya de mayores, ¡sorpresa!, que volvemos a vernos y los rojillos se han hecho de derechas.

Es historia. No son términos que hayan salido de la nada, sino que fue una forma de denominar a los bandos enfrentados en la Guerra Civil española, esa que pretende seguir protagonizando nuestra actualidad ¡con la que está cayendo!

¿Rojos? Ellos así se llamaron. Muchos historiadores siguen utilizando esos términos.

Los rojos se bautizaron; a los nacionales los bautizaron. Unos eran el Gobierno de Madrid, los otros el de Burgos. No eran republicanos contra monárquicos; republicanos eran casi la mayoría después de haber echado de mala manera al Rey Alfonso XIII el año 1931 en unas elecciones municipales que nada tenían que ver con monarquía o República.

Cuando aquellos del Pacto de San Sebastián perdieron las elecciones y ganó la derecha dijeron: ¡No; esto es demasiado!, ¡hasta aquí hemos llegado! No hemos hecho la Revolución roja para que ahora vengan estos con su orden y ley.

El 27 de septiembre de 1934 El Socialista publicó: «Las nubes van cargadas camino de octubre. Repetimos lo que dijimos hace unos meses. ¡Atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras […] tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y nuestra política internacional. Y nuestros planes de socialización». Era el octubre rojo y se anunciaba el Ejército Rojo.

Anota Gustavo Bueno: «La guerra preventiva comenzó en 1934».

Julián Marías habla de frivolidad y de la irresponsabilidad máxima del Partido Socialista en octubre de 1934, aprovechada por los catalanistas, que llevó a la destrucción de una democracia eficaz y del concepto mismo de la autonomía regional.

Ellos, los revolucionarios, se definen en el bando dictado por su Comité: el Ejército Rojo.

«HACEMOS SABER: Desde la aparición de este bando queda constituido el Ejército Rojo, pudiendo pertenecer a él todos los trabajadores que estén dispuestos a defender con su sangre los intereses de  nuestra clase proletaria. Este ejército quedará compuesto y se dirigirá en la forma siguiente…».

«Dicho Ejército sería el instrumento necesario de la Revolución, y como núcleo anticipado del mismo se alistaban las milicias juveniles semiuniformadas, que solían desfilar con frecuencia por las calles» (Aproximación histórica a la Guerra Española. Vicente Palacio Atard).

Era la Revolución roja que amparaba Largo Caballero: «Las finalidades concretas de este Ejército serán: sostener la guerra civil que desencadenará la instauración de la dictadura del proletariado, realizar la unificación de este por el exterminio de los núcleos obreros que se nieguen a aceptarla y defender de fronteras afuera, si hace falta, nuestros principios…» (Largo Caballero alocución en Oviedo 15 junio 1936).

Pues sí: Ejército Rojo. Más rojo que el capote de Cagancho.

En el Parlamento Europeo tiene un lio monumental con estas cosas. Torre de Babel. Úrsula von der Leyen ha venido a echarnos una ojeada/bronca y se va roja de pasión.

España no cambia. Siempre es España, lo diga Agamenón o su porquero.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 julio 2023

 

 

MERCADERES DE LA MUERTE Y MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estatua ecuestre en Padua del condotiero Erasmo de Narni, conocido como Gattamelata (escultura de Donatello).

Tomarse estas cosas de la guerra como un negocio es una hipócrita manera de aprovechar el enfrentamiento para rentabilizar la muerte y más concretamente los artilugios que para ello se utilizan, pero sobre todo el peor de ellos: el hombre que los maneja, da lo mismo que sea soldado o no, lo que importa es que participe en la lucha, mate y requiera armas para ello. Algo que el mercantilismo vio hace unos años: ¡vaya negocio que es la guerra!

Homero fue tanto profeta como poeta, que quizá sea lo mismo, y en sus primeros versos, con tanta belleza como ironía, describía al hombre y su permanente quehacer: matarse.

Canta, diosa, de Aquiles el Pelida

ese resentimiento —¡que mal haya!—

que infringió a los aqueos mil dolores,

y muchas almas de héroes esforzados

precipitó al Hades,

y de sus cuerpos el botín hacía

de perros y de todas

las aves de rapiña…

Los miles de años han sellado el terror entre los hombres. Hasta el tiempo teme a esos que se hacen llamar humanos. No tanto a los que se hacen la guerra como a los que te llevan a la guerra y te dotan para ello. Ni al inicio de una frase puede mayuscularse su nombre: mercaderes de la muerte: dioses minúsculos.

¿Quién fue de entre los dioses el que a entrambos

los enzarzó en reyerta

para que contendieran?

En el mercado de la guerra el producto es material y humano: ahora aparece de nuevo el negocio: mercenarios. No den marcha atrás a la historia. No es necesario repasar la paz de Westfalia ni leer detenidamente (cosa que no suele hacerse) a Maquiavelo; ni siquiera es necesario explicar lo que era un condotiero (los hubo magníficos). Sin saber nada de eso hoy sabemos algo más y mayor: que en los tiempos que corren tener mercenarios es humillante: para la sociedad y para los ejércitos. Los Estados deberían avergonzarse y los Ejércitos estudiarse. Es un mercado de muerte.

Tanto que produce rubor leer hasta donde llega su presión.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España llega a decirnos, cito textualmente, como nos afecta este mercado de muerte alrededor de la guerra.

«Nosotros estamos haciendo un esfuerzo enorme por mantener estas misiones (se refiere a nuestra misión en el Sahel) de forma que podamos intentar ayudar a estos países a salir adelante y que ellos sean capaces de gobernar en la totalidad de su país, porque ahora mismo no lo son. Pero también tenemos el problema de la penetración de Rusia y, encima, la mayor parte de esa penetración es con una compañía privada de seguridad como es Wagner cuyas reglas de juego son las que ellos deciden, sin ningún tipo de respeto a ninguna legalidad vigente ni a nada. Ahí tenemos una clara competencia con ellos, porque, claro, nosotros formamos a los soldados malienses con una serie de respetos a los derechos humanos, respeto a la dignidad de la mujer y con respeto a todas estas cosas, que luego utilizan Wagner. Entonces es ahí cuando la Unión Europea ha decidido que se corte el adiestramiento, porque no puede ser que nosotros formemos a esos soldados que luego se empleen de otra manera distinta…». La Unión Europea se ha ido; sin más. España, nuestros soldados se han quedado, con acuerdo bilateral.

Los mercaderes han descubierto que para matar solo hay que pagar y que entre fabricar un arma y pagar al que la utiliza el saldo es muy positivo. Mientras más armas sean necesarias a más hombres pagaremos y la guerra será más larga: de eso se trata.

Siempre es guerra o intervalos de preparación y repostaje: altos técnicos. Hobbes decía: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte».

Mercenarios que los mercaderes manejan como esclavos y venden al mejor postor. Los ejércitos regulares, por ahora, guardan las capacidades y mantienen los valores, aunque nadie sabe hasta cuándo. No saben qué valores predicar y algunos dudan de que existan valores que predicar.

Tú formas soldados, pero otro que paga más los deforma y forma en la forma de matar más económica y rentable mientras saca de las entrañas de la tierra los escondidos tesoros que guarda: para comprar más matadores.

Freud se plantea junto a Einstein: ¿Por qué la Guerra? Pulsiones es todo lo que dicen. «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

La preocupación se convierte en una necesidad imperiosa: que alguien estudie al ser humano como lo hizo Homero. Porque desde entonces nada ha cambiado.

Hay aquí un negocio muy rentable para los que trabajan desde la sucia retaguardia del poder amparados por sus colegas que escriben con los muñones y sobre piedra, pero a la hora de la cuenta de resultados las ganancias son opíparas incluso después de haber pagado a la viuda y haber corrido con los gastos de ese monumento que no va más allá de una piedra encima. Los vaqueros del Oeste americano tenían mejor final después de perder el duelo. Al menos habían muerto en la libertad de aquellas inhóspitas tierras dominadas por el vuelo del águila y el sonido del cascabel de la serpiente.

Vivimos uno de los fenómenos más antiguos del mundo: el fenómeno del fenomenal negocio de la guerra que a todos ponía de acuerdo: amigos y enemigos acordaban matarse. Todo aquello Homero nos lo presenta lleno de guerreros prototipo de la virtud unos y de los mayores vicios otros, del sacrificio y del egoísmo, del amor y la traición, guerra pura y cotidiana. El gran Homero hoy tendría que minimizar el heroísmo y casi su Ilíada sería un lamento a la degradación a la que ha llegado el hombre.

Los elementos fundamentales de la actividad militar  son los hombres y las armas. Hoy no son lo fundamental, son simplemente los que alimentan las fábricas de guerra. Más hombres, más armas, componen una industria brillante; los unos y las otras.

La guerra es un negocio, antes lo era la vida que al fin terminaba con la muerte. Muy rentable es matarse.

Leo a Simone Weil en La Guerra de Maite Larraruri:

«Ojalá los humanos hicieran las guerras por algo tan material como las riquezas; quizá entonces calcularían las ganancias y las pérdidas de un conflicto y sabrían detenerlas a tiempo. Pero desgraciadamente las guerras las hacen los que no piensan».

Ya no hay forma de detenerlas. Las riquezas no piensan, solo se alimentan alejadas de la vista y el ruido.

Deberíamos hacer un esfuerzo enorme por recuperar los valores tradicionales que adornaron a nuestros ejércitos en otros tiempos y que tanto bien hicieron a una sociedad joven y animosa. Lo estamos haciendo muy bien, pero no es necesario mendigar ni escribir sobre el fondo del mar lo que está escrito en el granítico uniforme militar cuyo precio es la vida de tantos que abonaron la historia militar de España. No requiere más cambio que saber contarla. Hecho esto no habrá miedo a contratistas ni mercenarios.

El valor y el honor componen el mejor ejército del mundo.  No es necesario pagarlo; se nace con ello.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 julio 2023

A VOTAR QUE SON DOS DÍAS. Rafael Dávila Álvarez

Nadie pensaba que el poder democrático (parece un oxímoron) pudiera llegar a ser tal, que un poderoso (¿el poder del pueblo?) limitase o manipulase las sagradas fechas vacacionales de los ciudadanos para manejar su poder o llevarlo a su parcela egoísta y colocar unas elecciones, en las que tanto nos jugamos, en el momento del año del merecido descanso, cuando ni el cuerpo ni la mente están en las urnas, sino en la playa en la montaña o donde a cada uno le venga en gana.

Recuerdo aquella anécdota de mi amigo, un lord inglés llamado Charles, que un viernes cuando preparaba sus palos de golf para disfrutar del fin de semana recibió la urgente visita de su secretario que le avisaba de que la principal de sus fábricas se estaba quemando. No hubo reacciones alocadas ni gritos de espanto ante la posible ruina que se le avecinaba. Mi amigo Charles, flemático, siguió preparando sus palos de golf y una pequeña maletita de viaje para trasladarse de Londres al Tenby Golf Club de Gales. Después de un rato, que al secretario le pareció eterno, levantó la vista y mirándole con vidriosos ojillos y seria sonrisa, gestos que siempre eran los mismos, ante el dolor o la felicidad, contestó:

—No sabe el disgusto que me voy a llevar el lunes. Ustedes hagan cada uno lo que se debe hacer en esto casos.

La historia continuó, como no podía ser de otra manera, el lunes cuando Sir Charles Dawison regresó al despacho y, aunque ya lo sabía, le informaron que los bomberos llegaron a tiempo, en la fábrica nadie sufrió daños, y que solo se había perdido una sala de máquinas de lo que el seguro se hacía cargo.

Mi amigo el lord sentenció.

—Esa manía que todos tenemos de levantar la voz ante la tragedia hace perder mucho el tiempo, cuando lo más fácil es que cada cual cumpla con su deber. Yo sé dirigir mis fábricas, pero todavía no he aprendido a apagar los fuegos. No soy bombero. Deles las gracias a todos y si hay algún pirómano entre nosotros échenlo.

En esto pensaba y he decidido seguir el ejemplo o el consejo del lord, mi amigo que lo sigue siendo y, aunque no iré este año al Tenby Golf Club, me iré tranquilo de vacaciones no sin antes aprender la lección para evitar el incendio de la fábrica de todos, pero antes de irme voy a dar también vacaciones al pirómano que me han dicho anda suelto por la fábrica.

Cogeré las vacaciones después del 23 de julio. Si es posible y con la ayuda de todos: espero que ya sin el peligro de que esto siga ardiendo.

Menos aspavientos y que cada cual cumpla con su deber.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 junio 2023

 

JAVIER TRIAS: «QUE US BOMBIN A TOTS». A TI EL PRIMERO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Quería ser alcalde de Barcelona o algo así, sin democracia, porque sí, sin más; quería y quiere ser alguien porque ser Donnadie le parece poca cosa.

Y como no lo ha sido: «Que os den». No me doy por aludido. ¿Ustedes?

Algunos no olvidamos su poca cosa para dar, su falta de talla moral y española, por tanto su escasa talla catalana. Ni para dar ni para alcalde de Barcelona; que hasta lo ha sido Colau.

Los militares lo sabemos bien y entre militares aún más, supongo, los marinos. ¿Lo recuerdan? Creo que pocos. Les refrescaré la memoria.

Javier Trias fue alcalde de Barcelona entre 2011 y 2015. Durante ese periodo demostró, sin que a nadie le preocupase ni contase, su rechazo a España. Hemos denunciado aquellos hechos en varias ocasiones. En concreto el del insulto y menosprecio a la Corona y a las Fuerzas Armadas. Volvemos a hacerlo porque es necesario que estas cosas se sepan, aunque sea a base de repetirlas. No es por pesadez, sino por necesidad. Hay que conocer con quien nos jugamos los cuartos. Los de todos. Lo contaré cien veces ya que los directamente afectados nada dijeron, por prudencia; y por eso de la corrección, que comprendemos, pero hay que escribir la historia.

En el año 2012 se llevaron a cabo los preparativos para entregar la Bandera de Combate al Buque Insignia de la Armada española el “Juan Carlos I”. Fue elegida Barcelona como ciudad para organizar la ceremonia. Le correspondía por tradición. El “Dédalo”, la fragata “Cataluña”, el “Príncipe de Asturias”, la fragata “Don Juan de Borbón” son algunos de los barcos que han recibido su Bandera de combate en el puerto de Barcelona.

La madrina de la bandera sería la Reina Doña Sofía. La Casa del Rey junto a la Armada y el ministerio de Defensa se pusieron manos a la obra. Pero la empresa duró poco tiempo. Nada más llegar la petición y ofrecimiento al alcalde de la ciudad, señor Trias i Vidal de LLobatera, se negó en rotundo a aceptar que su ciudad acogiese tal acto. Sé muy bien el empeño de la Casa Real y las gestiones de todo tipo que se hicieron, pero todo fue inútil.

No es no, y España, la Corona y las Fuerzas Armadas no fueron recibidas en Barcelona. Poco después la ceremonia se trasladaría a Cádiz donde la Reina de España, entré vítores a España, sus Reyes y sus Fuerzas Armadas, pudo entregar la bandera de Combate al buque insignia de la Armada española: el “Juan Carlos I”.

Eso son los hechos y nunca se ha oído una explicación por quien debería darla.

Ahora el que quería ser alcalde que fue de Barcelona dice «que us bombín a tots». Pero donde las dan las toman.

¿Por la popa del buque? Hagan cola.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 junio 2023

 

PRIGOZHIN UN REBELDE AL QUE LE GUSTABA SER GENERAL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En estos momentos la rebelde y extraña aventura del grupo mercenario llamado Wagner encabezado por Prigozhin parece haber terminado. Sabemos los hechos y su relato, sin más, pero nada de sus razones y objetivos finales. Puede que todo sea más sencillo de lo imaginado o de una complejidad aturdidora. Un episodio más que se suma al misterio de la voladura del gaseoducto de Nord Stream, de los ataques al Kremlin o de la voladura de la presa de Kajovkha por poner solo algunas de las hipótesis impensables, pero ejecutadas con dirección política y precisión militar, con sorpresa, siempre con inexplicable decisión y supuestas consecuencias; todas iban a ser apocalípticas y definitivas. Nada ha cambiado en el escenario de la guerra, sino los muertos en el frente que cada vez son más, que se suman en cantidades incontables, que lo mismo da uno que mil: simple estadística.

Ustedes querrán saber lo que ocurre hoy, ahora, en Rusia: yo también. Les aseguro que antes de que ocurriese el simulacro de rebelión armada del grupo mercenario Wagner dirigido por Prigozhin preparaba un artículo cuyo título llevaría el nombre: El misterio de la guerra en Ucrania. Lo hay. Era impensable una guerra de estas características, que se parece a todas y a ninguna, pero que tiene un trasfondo único: muchos intereses. Todos los analistas dan nombres de países interesados, en que acabe o no, y Ucrania es la pizarra donde escriben con sangre. La guerra continúa sin que haya un solo paso hacia la paz y el entendimiento. No se entiende. Hay muchas cosas que no sabemos. Creo que hasta se vislumbra cuando puede haber un cambio de tendencia y empezar a hablar de paz. Esperemos que se llegue a tiempo. Antes de que se desvele lo innombrable.

Prigozhin no es Jenofonte ni conduce a los diez mil. Putin no es Ciro. Alejandro no aparece. Los ejércitos se enfrentan sin tener claro si habrá un día final, con o sin victoria, ¿después qué?, ¿mereció la pena?

Wagner y otros grupos de su estilo son un ejemplo de lo que el dinero logra en mentes que no asimilan el poder y los confunde, los ilumina hasta creerse capaces de hacer guerra y paz. Prigozhin, como otros muchos, desearía con todas sus fuerzas que los generales rusos se dirigiesen a él con un «A sus órdenes». Algo así es capaz de colmar los mayores deseos de algunos hombres. Es frecuente y trae malas consecuencias como la historia nos demuestra.

Sin saber qué es lo que ha ocurrido en las interioridades del Kremlin y entre esa estrecha relación Putin-Prigozhin-Lukashenko algo anuncia que si esto acaba así y acaba aquí es que empezó ahí y acaba ahí y así. Perdonen el fácil juego de palabras. Es decir: todo queda en casa. Tú te montas una tienda de perritos calientes en Bielorrusia y Wagner pasa a llamarse Chaikovski, que se constituirá en reserva del mando situada en Melitopol para interpretar El Cascanueces allí donde la presión enemiga sea más fuerte. La opción llevaría tiempo fraguándose, porque los que saben de la guerra no admiten injerencias ni que el cabo mande los Cuerpos de Ejército a no ser que la quieran perder. Podría dar resultado.

La razonable pregunta de si ha sido una rebeldía en toda regla es conveniente hacérsela. Entonces. ¿Qué pretendía?, ¿una audiencia con Putin o con el ministro de Defensa después de más de mil kilómetros de marcha por carretera? ¿Levantar al resto de unidades y al pueblo ruso? ¿Se retiraron antes de llegar al objetivo los apoyos que tenía prometidos? ¿Por qué nadie los intentó detener? ¿Qué hacía Wagner en Rostov sede del mando y Estado mayor de la Fuerzas de la Operación Especial Rusa sin que se les pusiese oposición alguna?

De ser una rebelión la cuestión no admite dudas. En términos militares, y más en guerra, una acción de este tipo —aún siendo «Modelo Prigozhin» que se estudiará en las academias militares— debería acabar con un Consejo de Guerra por rebeldía y traición del cabecilla y que el grupo Wagner desapareciese.

Nos cuentan que el corazón de Prigozhin se ablandó al oír la voz de Alexandr Lukashenko susurrarle al oído el dolor de la Gran Patria Rusa y quizá nombrarle el Discurso fúnebre de Pericles. El corazón roto por el dolor hizo que ordenase desde su elevado puesto de mando la retirada a los cuarteles «según el plan previsto».

Nadie nos ilustrará con la verdad, pero, ¡fíjense qué cosas!, fue el republicano y peor gobernante, escritor aburrido, Manuel Azaña, el que mejor definió la rebelión, o la aventura, de este ruso que quería armarla en Rusia porque le gustaba ser general.

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló). Todo por hacer general a un empresario o algo así y darle el mando. Es más frecuente de lo que podamos pensar.

¿Cómo se verá afectado el frente de guerra? Esa será la señal, el rastro de lo sucedido.

¿Derrumbarse desde el Kremlin a Kiev o desde Jerson a Moscú?

¿Mantenerse con firmeza en las posiciones y derrotar la ofensiva ucraniana?

Occidente guarda silencio. La reacción de Ucrania se espera más que nunca.

Será la señal de los tiempos: guerra y paz.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 junio 2023

 

GUERRA UCRANIA 17. PUNTO DE SITUACIÓN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

OFENSIVA UCRANIA

—Ofensiva Ucrania: Después de dos semanas de lo que parece ser la ofensiva ucraniana todavía no se ven sus efectos de manera táctica ni estratégica. Si, como parece, su objetivo estratégico es recuperar el terreno perdido y expulsar a Rusia incluso de Crimea no parece que vaya Ucrania por buen camino. Es una ofensiva sin poder aéreo y sin el necesario impulso de tropas: no llegará muy lejos. A pesar de que se anuncia que “El mayor ataque está por llegar”. No lo parece. Veremos.

—Estoy pensando como remota posibilidad un ataque del Ejército de Ucrania por otra dirección distinta a la que ahora nos muestran. Sería Vhuledar-Novoazovsk.

En cualquier caso la impresión sigue siendo de guerra larga y a corto plazo solo se ven dos posibilidades:

-Continuación de la guerra, lenta y cada vez más armada, hasta un final inesperado. Las elecciones americanas son un factor que no se debe olvidar. Aunque el fondo de esta guerra es mucho más hondo y complejo.

-Ese final inesperado puede ocurrir en cualquier momento: desde el riesgo nuclear (menor: Central Zaporiyia), o mayor (uso de armamento nuclear táctico) a la ampliación del conflicto con la entrada de tropas de la OTAN o de manera individual de un país OTAN.

PRESA DE KAJOVKA

Seguimos sin saber que fue lo ocurrido. Como el Nord Stream II. Conforme pasa el tiempo el riesgo de la Central Nuclear aumenta. Se habla de que las fuerzas rusas han plantado minas adicionales dentro y alrededor de la planta de energía nuclear ocupada de Zaporiyia, incluido el estanque de enfriamiento (jefe de inteligencia militar de Ucrania, Kyrylo Budanov, a la televisión nacional el 20 de junio).

Mientras más tiempo pase la voladura de la presa favorece a Ucrania por haber disminuido el caudal del Dniéper y tener mayor facilidad para cruzarlo e intentar un desembarco que conduzca a Crimea. No se ve ventaja alguna para Rusia. ¿Podría haber sido una decisión precipitada del mando (de la zona) ruso para evitar lo que podría haber sido un desembarco de Ucrania? Todo es posible, pero por ahora nada está claro.

Solo el riesgo cada vez mayor de la Central Nuclear de Zaporiyia, algo que vengo avisando desde el inicio de la guerra y que cada vez se ve más cercano.

ARMAS NUCLEARES A BIELORRUSIA

No creo que haya duda de que se llevará a cabo. Pero por ahora parece más un aviso que una realidad. El despliegue requiere una labor previa muy compleja que abarca desde la seguridad del emplazamiento como la logística que ello supone. En cualquier caso el uso de armas nucleares tácticas no es decisivo desde el punto de vista de lograr con ellas una victoria definitiva. El riesgo mayor es de escalada del conflicto y la entrada de otros actores. Hay desconocimiento sobre este tipo de armas y los efectos de su utilización. Rusia con el anunciado despliegue nuclear táctico en Bielorrusia no está pensando solo en Ucrania sino que su mirada está puesta también en la OTAN (Polonia, Lituania, Letonia y Estonia: mar Báltico) y Kaliningrado (corredor de Suwalki).

POLÍTICA

La visita de Antony Blinken jefe de la diplomacia estadounidense a China no ha servido para apaciguar las relaciones ya que en ese momento el presidente Biden llamaba “Dictador” a Xi Jimping. Nadie entiende nada. O Biden dirige esta nación de manera peculiar, o no la dirige,  o vamos camino del holocausto o (que podría ser) tiene una carta escondida que el resto desconocemos.

Zelensky-Biden contra Putin y viceversa están dispuestos a todo. ¿Los terceros en discordia? Es una larga lista de afectados y no solo es Europa, también  BRICS, África, Indo-Pacífico y la amenaza de Taiwan. A eso hay que añadir que también este martes, Biden aseguró que el presidente chino había mostrado su preocupación por el llamado grupo de seguridad estratégica Quad, que incluye a Japón, Australia, la India y Estados Unidos. El mandatario precisó que previamente le había asegurado a Xi que su país no estaba tratando de rodear a China con esa alianza.

El mensaje y el enfrentamiento no es militar, algo que no nos hemos dado cuenta: es de poder, dominio, económico, cultural e ideológico, financiero, militar también, y el líder capaz de negociar y asumir este mundo nuevo no aparece por ningún lugar.

Europa cada día es menos, ha sido reducida a la dependencia total, sola está incapacitada para desarrollar un conflicto ni de baja intensidad, sus arsenales han quedado vacíos, sus industrias no existen, su economía es virtual y el resto más.

Fábricas, industrias mano de obra, están en el mundo asiático y las europeas emigran a EEUU.

Se acaba de anunciar una nueva ayuda de la Comisión Europea a Ucrania por valor de unos 50.000 millones de euros (55.000 millones de dólares) en los próximos cuatro años. Alguien me pregunta: ¿Quién paga mi hipoteca que sube y sube como el gasto de guerra? Es difícil responder. El dinero para la guerra no tiene fin. Europa se empobrece y usted lo va a sentir pronto.

FINAL

La guerra va para largo y cada vez crece más la impresión de que las razones no son exclusivamente, como he dicho, bélicas.

Hay —parece—muchos interesados en que esta guerra continúe y podían encontrarse en los dos bandos.

Si Ucrania no logra alguna ventaja de aquí al otoño habrá que cambiar la forma de enfrentarse a esta guerra y será el final o el principio de algo peor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 junio 2023

 

 

 

 

¡QUÉ CARA HAY QUE TENER! Rafael Dávila Álvarez. Escritor

Pues sí: «Que te vote Txapote» y de camino «Sólo sí es sí». ¡Cuánto cuesta la verdad y cuan placentera es la mentira!

«Yo nunca he pactado con Bildu…». «He tenido cambios de posición…». Entrecomillado por ser palabras de Sánchez, el actual presidente del Gobierno.

No hay nada como tener memoria, incluso democrática si eso es posible: al menos para decir la verdad.

Como si fuese una «revelación olímpica» una exministra socialista dice:

«Seguimos prefiriendo la paz. Pero hoy sabemos que para alcanzarla necesitamos invertir en defensa». ¡Qué cara hay que tener!

La «ex» en cuestión era de Exteriores y dejó un lío incomprensible (algo sabremos en su momento) en nuestra relación con Marruecos. Ahora predica desde la Escuela de Asuntos Internacionales de París. Así lucen los asuntos internacionales y nacionales. Donde L(os) (H)aya.

Ahora a todos les da por las armas. Todos quieren armas y municiones, esas que cargaba el diablo, ¡cuidado!: el tiro suele salir por la culata cuando no sabes manejar la verdad y te explota en las narices.

«Así vemos, pues que la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios. Queda sólo como exclusivo de la guerra la peculiar naturaleza de sus medios» (Clausewtiz).

¡Qué peculiaridad!: la de las armas y más las de la política que hace la guerra cuando no sabe hacer otra cosa y, cuando ve su error, pide armas y municiones, señala a los militares.

«…necesitamos invertir en defensa». ¿Alguien será responsable de estas guerras?, ¿de que nos haya pillado con el pie cambiado? ¿Pero no es la guerra la continuación de la política con otros medios? ¿Pero qué pasó con los medios?

¡Invertir en defensa! Es el mantra socialista. ¿Qué es la defensa?

Ha quedado claro: «He tenido cambios de posición…».

¿Serán esos cambios aquellos que recoge el artículo 8 de la Constitución: soberanía e independencia de España, defensa de su integridad territorial y su ordenamiento constitucional?

Pues ha faltado munición (a otros les sobraba), ha sido una mala gestión que ha traído un malestar general que nos ha llevado hasta el 23J.

Por mentir, entre otras cosas; por no respetar la verdad que para un político está en la Constitución y no en su forma peculiar de interpretarla.

Es el momento del «cambio de posición» ganado y merecido.

«Que te vote Txapote» y de camino «Sólo sí es sí».

Rafael Dávila Álvarez. Escritor

Blog: generaldavila.com

20 junio 2023

 

MILITARES: ¿GUERREROS DEFORMADOS POR EL INDUSTRIALISMO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«La Patrulla»: Obra de Ferrer Dalmau

La bofetada que la OTAN le ha dado en la mejilla izquierda a España debería hacernos meditar sobre nuestra postura internacional en materia de Defensa y en política Exterior. De paso no estaría de más tener un recuerdo para nuestros soldados que son los primeros en acudir a tapar la herida en cuanto surge una crisis internacional.

Como ya saben a la importantísima reunión de la OTAN con los máximos representantes de la industria de Defensa europea y norteamericana España no ha sido invitada.  La Alianza Atlántica no ha incluido a ninguna empresa española. En el plan para alimentar la guerra España no cuenta.

Quizá sea uno de los momentos más graves en nuestra errática Defensa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. No verán ni oirán nada en la campaña electoral. La Defensa no da votos, no interesa. Está supeditada a la industria.

¿Nuestros Ejércitos? La pregunta encierra un hecho clave.

Lo único que han descubierto los políticos en España es que los Ejércitos, es decir las Fuerzas Armadas, son una rentable empresa que puede dar muchos beneficios, individuales también. Que eso de los soldados está muy bien, pero siempre y cuando sea por el material, el armamento que necesitan, la industria que a su alrededor se mueve, es decir su valoración económica y rentabilidad. Lo demás es muy costoso, poco rentable, cosa del ministerio de Defensa que debe manejar con firmeza y fuerte control. Pareciendo que hace y haciendo lo contrario de lo que parece.

Los hombres, los soldados, son algo muy incómodo de organizar, de renovar y de asegurar su futuro. Démosles tanques y aviones, barcos y municiones y ellos que se limiten a su manejo, sin tomar decisiones ni tácticas ni estratégicas. También es necesario que la tropa tenga fecha de caducidad no vaya a ser que ganen la guerra y que su moral sea definitivamente de victoria y lleguen a tener sentido Patrio, cuando lo patriótico debe de ser únicamente la cuenta de resultados.

El futuro que quieren para nuestros soldados es el de un funcionario más que fiche y que obedezca sin preguntar por sus armas: esas ya las negociamos nosotros desde el minisdef.

¿Soldados? ¿Política de personal? ¿Debate sobre el presente y futuro de nuestros soldados?

Deben ser lo que decía el sabio Ortega y Gasset: «Guerreros deformados por el industrialismo».

Eso se pretende y es mucho el camino ya andado.

La OTAN, Europa y los Estados Unidos de América no invitan a España en un foro de armas para la guerra, un foro clave no para la industria de armas, que también, sino para el prestigio de nuestros ejércitos. Un golpe bajo donde más duele.

Ahora surge el gran interrogante: ¿debemos fiarnos nosotros de Europa, de la OTAN, de los Estados Unidos de América? ¿Por qué no les invitamos a un foro de Defensa Colectiva y que nos den a conocer los límites?

A partir de este punto debemos poner sobre el papel los temas candentes y pendientes.

Empecemos:

—Ceuta, Melilla, y Peñones

—Archipiélago Canario

—Gibraltar. El Centro de Inteligencia y polvorín alli montado.

—Estrecho. ¿Quién lo controla; la OTAN no?

—Marruecos…

—El Sahel

—El Sáhara…

—Cataluña; ya saben.

—País Vasco; ya saben.

Déjense de armas y suban un escalón. Ese donde está la nación: España.

Nuestros soldados no son máquinas revestidas de armas. Tampoco un organismo de Protección Civil empleado en misiones que nada tienen que ver con la suya gastando y malgastando sus recursos en cometidos que corresponden a otros organismos.

Nuestros soldados no son guerreros mediatizados por la industrialización.

Son hombres, los mejores soldados del mundo, que lo único que requieren es ser recordados, valorados, y sobre todo estar bien mandados.

¿Quieren detalles?

Junto al lamento del horror de la guerra surge el negocio de las armas. Un gran negocio que como nunca antes ahora sale a los escaparates de las naciones en guerra o no. Los medios de comunicación se cobijan a su sombra y en una página cuentan los horrores de la guerra y en la de al lado muestran los beneficios de la industria del armamento con sus piezas más modernas y mortales.

No verán ustedes organizar un foro para hablar de nuestros soldados, de su futuro, de los sacrificios que se impone a sus familias. No se ven páginas dedicadas a esos apoyos de todo tipo necesarios para las tropas en combate y sus familias. Los soldados son los grandes desconocidos y olvidados. Parecen soldados virtuales. Dentro de poco asistiremos a una industria del armamento que te venda el carro de combate con su tripulación incluida y un repuesto de garantía. El cañón más los artilleros, el avión con piloto y mantenimiento incluidos, incluso te vendan a un general con su Estado Mayor sin estrenar… Si se dan una vuelta por la redes sociales verán que las Academias de Estado Mayor están en youtube impartiendo lecciones diarias.

Esta guerra se está convirtiendo en un negocio escandaloso y nadie hace sino atizar más el fuego e invertir en armas y municiones.

Aunque la fábrica de soldados esté desatendida. Pronto alguien se dará cuenta de su posible rentabilidad económica.

Los soldados combaten en el frente y mueren, las retaguardias polemizadas y distantes, las armas un negocio rentable.

Soldados: guerreros mediatizados por la industrialización.

Armas sí, soldados no.

Las armas dan dinero. Lo soldados… A lo mejor van camino de convertirse tambien en parte del negocio.

De nada sirven las armas sin el valor moral del soldado que las maneja. ¿O eso era antes?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

19 junio 2023

EMBAJADORES MARCA EJÉRCITO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He asistido al acto de nombramiento de Embajadores de la Marca Ejército de D. Álvaro Mendiola Fernández y Dª María Dolores Soler Ciurana.

El acto presidido por el Jefe de Estado Mayor del Ejército, General de Ejército, D. Amador Enseñat y Berea se ha celebrado en el Cuartel General del Ejército y creo necesario extraer algunas enseñanzas de estos actos que sellan la cada vez más necesaria relación y unidad entre militares y civiles.

He agradecido mucho la invitación porque es corriente desde la situación de retirado quedarse al margen de actos de tanto significado.

Álvaro Mendiola y su esposa, me hacen volver a mis momentos del mando de la Legión cuando él era el Hermano Mayor de la Congregación de Mena. Inolvidable. Han querido que les acompañe en este acto de tanta trascendencia y el Jefe del Ejército, mi querido amigo y respetado General Amador Enseñat, me ha hecho el honor de invitarme.

Relucía en el acto ese espíritu legionario que su Credo reza especialmente para estos momentos: Amistad, Compañerismo, Unión y Socorro.

Los Ejércitos son valores, son relaciones muy profundas, tanto que parece que el tiempo se hubiese detenido —¡hace ya tantos años de aquello!— aquel día que se inició la amistad. La Legión es una amistad eterna, te lleva, te conduce y se va contigo.

Pensaba mientras el acto seguía su emotivo protocolo en la razón de ser de un Embajador de la marca Ejército.

Pensaba, es mi humilde opinión, que España y su Ejército son más que una «Marca», son la historia, nuestra nación junto a una institución del alma, una religión de hombres honrados, y eso es lo que se quiere materializar con este título de «Embajador de la marca Ejército»: llevar los valores de España, del Ejército, representarlos allá donde estéis.

Como decía el JEME: «Os lo habéis merecido, pero el trabajo, la embajada, empieza ahora».

Pensaba que los Ejércitos son un instrumento para la paz, pero estamos para la guerra y que es absurdo ocultar una cruda realidad que ahora se vive con tanta intensidad.

Llama la atención que en un periodo de guerra como el que en estos momentos vive el mundo se hable tanto de armas y casi nadie hable de soldados. Son solo una estadística de bajas y muertes.

Todos conocen los nombres de las armas, sus características, lo más moderno de la guerra; nadie sabe el nombre de un solo soldado.

Se reúnen los gobiernos para hablar de armas, municiones, apoyos de carros de combate, aviones y barcos. ¿Dónde está el hombre? ¿Dónde los valores que cada combatiente lleva en su recámara?

Es muy difícil ser Embajador de los soldados, que eso es en definitiva serlo de la «Marca Ejército»; porque eso es el Ejército: sus soldados: esos que hoy deben estar preparados para la guerra si es que no están ya en su cruda realidad.

No tengáis miedo de aceptar la dureza de esta misión y defender a nuestros soldados, sus valores que los hacen ser los mejores soldados del mundo.

Los nuevos Embajadores saben de lo que hablo. Este no es un nombramiento protocolario ni un título honorífico, esta es una realidad que hay que ejercer cada día y que te exige un constante examen de conciencia en el cumplimiento del deber.

Pensaba por tanto, al conocer desde hace mucho tiempo a los nuevos embajadores, que su nombramiento es justo, equitativo y necesario.

Mi abrazo y felicitación. También os entrego todo lo que soy y tengo, si en algún momento lo vieseis necesario. Solo gritad: «A mí la Legión».

Si todo esto así lo hacéis la Patria, el Ejército, os lo agradecerá, y premiará.

Abrazo legionario y agradecimiento a los que todo lo dais por España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 junio 2023

 

 

 

CLARIFICANDO EL VOTO Rafael Dávila Álvarez

Con brevedad, pero espero que con contundencia.

Esto no pretende ser un artículo, sino una crónica de sucesos para que sepamos con quienes nos jugamos el futuro. El día 23 de julio es la clave.

Separar la paja del trigo, retirar la cizaña es lo que debemos tener claro. ¿Quién es paja, quién cizaña?

El delegado del Gobierno en Madrid, un tal Francisco Martín, acaba de expresar el siguiente plan de guerra para el futuro:

«Han hecho más por los españoles y por España que lo que han hecho todos los patrioteros de pulsera». ¿Saben a quienes se refería?: A EH Bildu y también a ERC.

El hecho ha ocurrido en un desayuno de Nueva Economía Forum y todo con la presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el ministro de Sanidad, José Manuel Miñones. Esos son sus poderes. Era la presentación de sus armas.

A ninguno se le ha atragantado el desayuno, pero el vómito del delegado de este Gobierno del PSOE recorre España.

Queda y quede claro el cartel electoral: la Patria España está en manos de los herederos de la ETA y de los que buscan la ruptura de España: los antiEspaña. ¿Algo más que plantear ante estas elecciones?

Ese es el futuro que nos ofrecen, esa es la España que amanece.

No se diga una palabra más y que pongan las urnas: ¡Ya!

En nuestras manos está. No olviden que el pecado es por acción y por omisión. Esto hubiese requerido una mayor contundencia, pero la tibieza nos asola.

—¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 junio 2023

 

 

 

LA OTAN DEJA FUERA A ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Toidos a una Fuenteovejuna

Hay guerra para rato y más de uno se frota las manos. Esto es un negocio que está dejando en pañales a la Primer Guerra Mundial.

El arte de la guerra está en decadencia desde que las trincheras se llenaron de piojos y mandos irresponsables que no sabían lo que significa mandar hombres ni conocían las tácticas de la guerra.

Ahora la guerra es la misma farsa de entonces: unos mueren en las trincheras y otros viven de ellas. Todo consiste en machacar las posiciones, que no queden ni las ratas, y que oleadas de soldados siembren los campos, antes de trigo, donde durante algunos años no se recogerá más fruto que el que produzca la chatarra bélica envuelta en sangre.

Es época de guerra y la industria de armamento es una inversión segura y muy rentable. La solidaridad y la cooperación alrededor de las armas son verdaderamente conmovedoras.

¿La OTAN? De entrada no… Decían los socialistas; hasta que vieron el negocio.

No hace muchos les hablaba de la flamante industria armamentística española de la que los socialistas son expertos directivos. Sería interesante constatar la lista de políticos y de militares retirados de alta graduación que se sirven de ella —de uno y otro color— inmersos en esta floreciente industria.  En el artículo No a la guerra. Sí a las armas les hablaba de la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF) que celebraba su tercera edición en plena guerra de Ucrania en Madrid. Momento perfecto para posicionarse cara a la guerra, cara al negocio.

Tan sencillo como que los Ejércitos no importan, lo que importa es el armamento, la industria, la guerra que produce miles de puestos de trabajo, unos en el frente y muchos más en la retaguardia.

Así estaban las cosas, inversiones en la industria de armamento español, cuando la unidad y cooperación de la OTAN se viene abajo.

Hoy se celebra una importantísima reunión de la OTAN con los máximos representantes de la industria de Defensa europea y norteamericana. España ha quedado fuera.  La Alianza Atlántica no ha incluido a ninguna empresa española. Debe organizar un plan para seguir alimentando la guerra, pero España no cuenta.

No pretendo analizar el problema desde el punto de vista económico que debe ser gravísimo para esa industria española. Más grave bajo mi punto de vista es responder a la pregunta: ¿Por qué?

No hay razones de calidad, ni de seriedad en la fabricación, ni en la eficacia y rigor de nuestra industria. Me atrevo a aventurar que el problema es mucho más grave. Es el mismo que responde a las razones que ya henos expuesto por activa y por pasiva de que España nunca ha tenido un puesto militar relevante en la OTAN; nunca; a pesar de los intentos como ya les hemos contado y que se inauguró con el portazo dado a aquel que fue JEMAD español, Félix Sanz Roldán, que no superó ni la primera votación para ser el máximo cargo militar en la Alianza.

Asumamos la realidad: en el plano internacional desde el punto de vista militar no somos nadie. No lo somos no porque nuestros ejércitos no sean buenos, que lo son, los mejores del mundo, sino por nuestra famosa y extendida irresponsabilidad política y dentro de ella gracias a nuestra errática política militar que es capaz de retirarse con verdadera humillación de Kosovo o de Irak. Esas cosas no se olvidan. O tener un Gobierno infectado de políticos que parecen haberse pasado al enemigo.

Pues no; España no está invitada a la reunión para el negocio de las armas. La industria española se queda fuera con FEINDEF o sin ella. Esta no es su feria

La guerra es hombres y materiales. Los materiales españoles se quedan sin negocio en esta guerra de la OTAN. Los hombres esperan en Letonia, Turquía, el Báltico, el Mediterráneo… Esos no cuentan en la cuenta de resultados.

El enfado de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y su no participación en la reunión de hoy de la industria de la Defensa europea y norteamericana para la producción armamentística les importa un bledo.

El presidente del Gobierno de España no sabemos de lo que habló con Biden ni de lo que habla cuando recorre Europa en el mystere.

No tenemos el más mínimo peso específico ni en Europa ni en el mundo. Abramos los ojos. Recoges lo que siembras.

Fruto de nuestra política Exterior y de Defensa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 junio 2023

LA INFANTERÍA: REINA DE LAS BATALLAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tercios de Flandes. La infantería española. Obra de Augusto Ferrer-Dalmau

Drones, misiles, aviones, carros de combate, artillería…

¿Dónde está la Infantería?

Entre las muchas reformas llevadas a cabo en nuestros Ejércitos hay una que nunca entenderé. Las Armas clásicas desaparecieron como tales: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros. El Ejército de Tierra se organizaba para el combate en Armas en función de su peculiar forma de acción y misión a cumplir. Ahora todo se difumina en ingente número de especialidades muchas de ellas ajenas al conocimiento de la gran mayoría.

En el cambio (denominarlas «Especialidades») no busquen una explicación militar: no la hay, nunca la hubo, aunque si quieren pueden inventarse una apropiada para cualquier cátedra de la guerra actual ¡tan científica y alejada del arte!

Ahora aquellas Armas clásicas nacidas con la guerra se multiplican y se les llama especialidad. Es decir, ser Infante es una especialidad.

De ser Reina de las batallas ha pasado a ser un cuerpo más de la recién creada república militar donde el Capitán de Infantería ya no logra ser el General que los abarca a todos como fue su origen: el Capitán de los capitanes.

La guerra es movimiento, es choque de hombres que tratan de expulsarse del terreno que ocupan o hayan alcanzado, es fuego que quebranta y destruye, que facilita o dificulta el movimiento, es trabajo que favorece la propia maniobra y entorpece la del enemigo.

Es el movimiento la forma fundamental de la acción porque hace reconsiderar la situación en cada avance o retroceso.

Es la Infantería el Arma de la maniobra, la principal en el combate y en provecho suyo han de actuar todas las demás. La Infantería no es una especialidad porque en ella se reúnen todas las formas de la acción y solo ella es capaz de firmar la última batalla: la victoria.

Podrá andar, navegar, o volar, ir en vehículos, mecanizarse, acorazarse o lanzarse en paracaídas, pero nunca dejará de ser quien culmina ese momento decisivo del combate, el cara a cara donde entras en la intimidad del combate, cuando destruyes o te destruyen, cuando ocupas o desocupas, cuando izas o arrias tu bandera, y eso solo puede hacerlo un Infante.

El mundo está en guerra, una guerra desconocida donde se habla demasiado y se engaña aún más. No se habla de infantería que es el Arma del hombre, el elemento de mayor valoración en la guerra, el de las fatigas, riesgos y penalidades, el que marca el ritmo de la maniobra e imprime sello al combate. Es el arma maniobrera por excelencia: fuego movimiento y choque ¡Infantería!

Cuando la guerra se mide en número de carros de combate, de misiles, de aviones, estamos deformando a la Infantería ya que sin su presencia y valoración no es posible ganar un combate. Los ejércitos parecen empresas al servicio de las armas y son estas las que priman a la hora de evaluar las capacidades. Grave error porque la única vencedora de las batallas es la Infantería que «no es la masa, es la compañía».

Ayer y hoy sigue siendo la Infantería la Reina de las batallas, un conjunto equilibrado de capacidades medias que la llevan a ser el Arma decisiva porque la victoria es más fruto del valor de sus infantes que de la muchedumbre.

Fiel reflejo de las virtudes y defectos de la sociedad a la que sirve, la Infantería, constituye el nervio y la categórica expresión de la valía del Ejército.

Dedicatoria: Este artículo está dedicado al Embajador de España, mi amigo, D. Juan Manuel de Barandica y Luxán, alférez de la Infantería española, por tanto portador de la Bandera de España allí dónde su Patria lo requería.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 junio 2023