Hoy escribe con nosotros
Carlos Urquijo Valdivielso
Concejal y portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Llodio entre los años 1987 y 2011. Entre 1994 y 2011 fue Parlamentario Vasco y Portavoz adjunto del Grupo Popular.
Desde 2012 hasta 2016 fue Delegado del Gobierno en el País Vasco. Luchador incansable por España ha hecho del cumplimiento de la Ley hasta en sus más mínimos detalles su lucha diaria en el País Vasco. Valiente donde los haya, se ha jugado la vida por la defensa de sus ideales que no son otros que el amor a España y la convivencia en paz.
Su trabajo sacrificado, como tantos otros conocen y han vivido, merece el reconocimiento de todos los españoles de bien y es un honor para este blog contar con la firma de un hombre forjado en la lucha y el sacrificio por España en un puesto de especial dedicación y, por qué no decirlo, evidente riesgo.
Gracias Carlos. La palabra es tuya.
DEFENDER ESPAÑA
Me pide el General Dávila que escriba unas líneas con motivo del desafío planteado por el Gobierno de la Generalidad de Cataluña para el próximo uno de Octubre. Un desafío a nuestro Estado de Derecho cuya pretensión es la secesión de una parte de España y por tanto la liquidación de su integridad consagrada en el artículo dos de nuestra Constitución.
Esta bravata se quedará en charlotada pero eso no resta un ápice de gravedad a las decisiones que durante años lleva adoptando un gobierno autónomo que, lejos de resolver los muchos y serios problemas de su Comunidad, ha dedicado todos sus esfuerzos a desbordar la legalidad.
El Gobierno de España tiene la grave responsabilidad de evitar la escenificación de esta asonada prevista para el uno de Octubre. Eso y no otra cosa es lo que ha planteado el Gobierno encabezado por el independentista Puigdemont, un Presidente que ha olvidado que es el representante ordinario del Estado en Cataluña. Un Presidente que enfrenta a los catalanes, divide a los españoles y trata de subvertir la legalidad que debe defender tal y como prometió en su toma de posesión.
La respuesta de nuestro Gobierno no será la de 1931 frente a Maciá ni la de 1934 frente a Companys cuando, aprovechando el río revuelto, proclamaron la República catalana. Creo que tampoco será la de Tony Blair cuando suspendió ¡En cuatro ocasiones! la autonomía del Ulster por las deslealtades de su Gobierno autónomo. Cada momento histórico tiene sus circunstancias. No sé cuál será la respuesta exacta ahora pero tengo la seguridad de que no se permitirá que nuestra Constitución sea desbordada por unos políticos desnortados, embarcados en un proyecto imposible.
Todos los españoles tenemos la obligación de afrontar este desafío con la firmeza y la determinación con que abordamos otros en el pasado. Y debe hacerse sin perder un minuto. La estrategia de los independentistas es conocida y cada día anuncian el paso siguiente para la consecución de su objetivo. El Gobierno de España no desvela la suya para frenar la amenaza, quizá sea la táctica adecuada para ganar la batalla, pero los independentistas sí deben saber una cosa : Nunca alcanzarán su propósito.
Durante el largo tiempo dedicado a la política en el País Vasco, si algo aprendí, es que frente a los que tratan de imponer un proyecto por la fuerza no cabe otra respuesta que plantar cara con decisión. Eso se hizo en el País Vasco a partir del año 2002 con el Gobierno del Partido Popular y funcionó hasta que otros vinieron a desmontar lo logrado. La mano tendida y el diálogo pueden ser una opción durante un tiempo pero esa opción no es válida si solo sirve para que avance el independentismo y retroceda España.
Frente al desafío más grave de los últimos ochenta años no puede articularse una respuesta que la otra parte solo va a interpretar en clave de debilidad. Lo importante no es tanto cómo nos encontremos nosotros sino cómo nos percibe el adversario y si éste nos cree encogidos seguirá avanzando.
Ignoro cuál puede ser la fórmula más eficaz para acabar con este despropósito pero tengo confianza en que el Gobierno del Partido Popular estará de nuevo a la altura que el reto exige. No olvidemos la lección de patriotismo que fue la vida del Almirante Blas de Lezo –Vasco de Pasajes- y sobre todo su legado resumido en su famosa sentencia “Una nación no se pierde porque unos la ataquen sino porque quienes la aman no la defienden” Más de cinco siglos de vida en común no se destruyen con unos meses de mentiras y amenazas, pero eso no nos libera de nuestra obligación de permanecer vigilantes y dispuestos a defender España.
Carlos Urquijo Valdivielso






























