El pasado 4 de enero, en la resaca del anuncio de un posible acuerdo sobre el futuro de Gibraltar en la Unión Europea (UE), el diario El País informó sobre un posible convenio España – Reino Unido (RU) en materia de seguridad y defensa que incluiría «medidas de confianza sobre la base de Gibraltar».
Respecto a las medidas, el texto se limita a informar que España mantiene lo que el redactor denomina «restricciones». Se refiere al STANAG 1100 de la OTAN por el que los buques de Estado de cualquier país no pueden entrar en puertos españoles antes o después de hacerlo en Gibraltar. Tampoco se permite el sobrevuelo del territorio español a los aviones de Estado que se dirijan o procedan de Gibraltar, que también tienen una zona de sobrevuelo prohibido en la bahía de Algeciras.
Conviene señalar que no se trata de «restricciones» sino de medidas adoptadas por España para proteger nuestros derechos sobre el puerto y el istmo, violados sistemáticamente por los británicos.
El puerto actual de Gibraltar poco tiene que ver con el cedido en Utrecht; fue construido a finales del siglo XIX haciendo rellenos en las aguas de la bahía de Algeciras, que son españolas.
El STANAG 1100 pone a la vista de la comunidad internacional, y especialmente ante la OTAN, que España no está conforme con la ocupación de ese puerto ampliado. Es una prueba con hechos, no con frases más o menos elaboradas que –sin negarles su valor jurídico- pueden estar repitiéndose por los siglos de los siglos sin perjuicio alguno para los ocupantes.
El aeródromo de la RAF está construido en el istmo, en un terreno ocupado ilegalmente aprovechando, como de costumbre, momentos de debilidad de España. Los británicos nunca han podido presentar un documento con validez jurídica internacional que les atribuya los derechos que dicen tener. Este aeródromo está considerado, año tras año, entre los diez más peligrosos del mundo pero no nos confundamos, como ya explicamos en este mismo Blog el 7.03.2019, si no fuese un aeródromo militar los británicos tendrían que cerrarlo debido a sus problemas de seguridad. No es ni podrá ser un aeropuerto civil aunque le llamen «Gibraltar International Airport» y lo utilicen también aviones comerciales. En la torre de control hay un gran letrero bien visible que pone «RAF Gibraltar».
La prohibición de sobrevuelo también tiene efectos prácticos pues aleja del cielo español a los intrusos que usan el istmo ocupado. Normalmente son aviones de transporte procedentes de la base aérea de Brize-Norton (RU). Suelen ir a Gibraltar bordeando el espacio aéreo español y sobrevolando Portugal. Esto supone un recorrido de unas 1.126 millas, 183 millas más que si sobrevolasen la Península. Lo utilizan Galaxy C17, Airbus A400M y Hércules C130 que es el más lento de ellos; a éste, la diferencia en distancia le supone media hora en un vuelo de unas 3 horas.
Ni que decir tiene que, como nos enseña la Historia en relación con los británicos, cuando se habla de medidas de confianza se refiere a las que España tendría que adoptar para ganarse la confianza de los ocupantes del Peñón. Sería mediante nuevas concesiones para que, una vez reafirmada la capacidad económica de Gibraltar gracias a la «prosperidad compartida», se garantice la operatividad de la base militar que podría seguir siendo de «ultra bajo coste» financiada por la economía local sin sobresalto alguno y cómo no, dentro del espacio Schengen, con ayuda de los españoles y para satisfacción de los militares.
Podríamos enumerar varias medidas pero, de acuerdo con El País, nos centramos en las que apuntó sobre el puerto y el aeródromo. De hecho, desde su implantación hace más de 50 años, los británicos no han dejado de pedir su supresión, una y otra vez, por su orgullo herido. Hasta ahora sin éxito. Ya veremos qué pasa en los próximos meses con la nueva cooperación entre España y la colonia militar.
Pero hay más. La base naval tiene una limitaciones escandalosas especialmente sobre el suministro de combustible (véase este mismo Blog del 14.11.2019) pues carece de depósitos, algo inconcebible. Los tanques en los túneles y la red de suministro están inutilizados. El que proporcionan lo traen de la refinería española de CEPSA, en la bahía de Algeciras, que está sujeta a la legislación de la UE. Para no depender de España, el RU tendría que rehabilitar túneles y tuberías a un coste desorbitado. Mejor que España le garantice el suministro y con ello se gane algo de confianza de la Royal Navy.
Tampoco puede suministrar energía para los barcos atracados en el muelle, ni siquiera a los submarinos nucleares en reparación. Las térmicas de Gibraltar no ofrecen garantías así que empresarios españoles acuden raudos a solucionar este problema facilitando los grupos electrógenos necesarios, como parte del «negocio de Gibraltar». En su momento tuvieron problemas porque las autoridades españolas no permitían su paso por la verja. Ahora, lógicamente, querrán que los españoles les proporcionemos sin dificultad cuanto puedan necesitar para reparar los submarinos nucleares.
El aeródromo se centra en los vuelos de transporte desde el RU. Hoy día, en su mayor parte se dirigen a Mali en apoyo de las operaciones que los británicos llevan a cabo junto con fuerzas de otros países como España. También reciben aviones de los EEUU; casi siempre son de transporte de la US Navy con material y personal para reparar sus submarinos nucleares o sus instalaciones en Gibraltar. Proceden de Nápoles o de Sicilia. España veta los vuelos de o hacia Rota si se relacionan con Gibraltar. Suponemos que tratarán de que se anulen todas las prohibiciones que afectan a este aeródromo.
A pesar de sus repetidos abusos, los vuelos civiles tienen al aeropuerto de Málaga como alternativo. Es posible que los militares pidan facilidades en Málaga y en Jerez así como en los aeropuertos militares de Rota y Morón, también utilizados por los americanos.
También es CEPSA la que les proporciona el combustible de aviación; algo que, naturalmente, querrán asegurarse.
Con estas cesiones españolas –y unas cuantas más –dirán que podemos ganar su confianza para desempeñar nuevos puestos de responsabilidad en la OTAN; es improbable que ofrezcan algo que incida sobre Gibraltar.
Creemos que los militares británicos no pueden aceptar que España se entere, sobre el terreno, por ejemplo, de los abusos que cometen, de los tipos de munición que mueven entre el puerto, el aeródromo y los túneles, de la carga de sus aviones, de los materiales radiactivos que manejan y del espionaje de las comunicaciones, incluyendo las españolas militares, comerciales y particulares; tampoco permitirán que España participe en las actividades que desarrollan en nuestro mar territorial con sus equipos de acústica submarina. Todas estas cuestiones inciden directamente en la capacidad británica para aprovechar su posición en esta zona de la máxima importancia estratégica también para ellos y, les sirven para neutralizar las capacidades españolas.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)
Blog: genereladavila.com
26 enero 2021




















