LA BANDERA BLANCA DEL PAPA EN UCRANIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Su Santidad el Papa Francisco I ha concedido una entrevista entrevista a la Radio Televisión Suiza (RSI), que se retransmitirá el próximo 20 de marzo. Ha sido adelantada por algunas agencias y quiero detenerme en su opinión sobre la guerra de Ucrania a raíz de una pregunta del entrevistador.

-En Ucrania hay quienes piden el coraje de la rendición, de la bandera blanca. Pero otros dicen que esto legitimaría a los más fuertes. ¿Qué opina?

-«Es una interpretación. Pero creo que son más fuertes quienes ven la situación, quienes piensan en el pueblo, quienes tienen el coraje de izar la bandera blanca y negociar. Y hoy se puede negociar con la ayuda de las potencias internacionales. La palabra negociar es una palabra valiente. Cuando ves que estás derrotado, que las cosas no van bien, necesitas tener el coraje de negociar. Te da vergüenza, pero ¿con cuántas muertes terminará? Negociar a tiempo, buscar algún país que actúe como mediador. Hoy, por ejemplo, en la guerra de Ucrania, hay muchos que quieren actuar como mediadores. Turquía se ofreció a ello. Y otros. No tengan vergüenza de negociar antes de que las cosas empeoren

-¿Usted también se ha ofrecido a negociar?

«Estoy aquí y punto. Envié una carta a los judíos de Israel para reflexionar sobre esta situación. La negociación nunca es una rendición. Es la valentía de no llevar al país al suicidio. Los ucranianos, con la historia que tienen, pobrecitos, los ucranianos en la época de Stalin, cuánto sufrieron…”.

Sin duda el mensaje es de hondo calado y tendrá sus consecuencias. El Vaticano siempre tiene mucho cuidado al mostrar su opinión máxime cuando es la voz del Papa. Allí nada ni nadie se mueve sin haber meditado cada una de las consecuencias. La diplomacia Vaticana no da puntada sin hilo.

Estas declaraciones son claves en el momento actual y requieren un análisis minucioso, sin apasionamientos, y con la difícil objetividad que supone afrontar estas palabras que pueden sonar a rendición ante la cruel invasión sufrida por el pueblo ucraniano.

¿Qué significa negociar?: ¿Rendirse? ¿Tirar las armas para que otros las recojan?

¿De qué han servido tantas muertes inocentes?

¿Admitimos la invasión y cedemos ante la fuerza?

¿Ha ganado Rusia? ¿Ha perdido Ucrania? ¿Los Estados Unidos de América? ¿La OTAN?

En mi artículo anterior PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS abogaba por un acuerdo digno y daba las razones que me inclinaban a ello. Eran razones militares fruto del análisis de acontecimientos que se divisan a corto plazo. La misma idea que contienen las palabras del Papa. Claro que yo no soy el Papa y detrás de mis palabras estoy yo solo. ¿Detrás de las del Papa?

Es una declaración sensata la de Su Santidad y, suponemos, avalada por causas mayores, pero que el conjunto desconocemos en profundidad, un aviso profético ante la tragedia; ¿o son una imprudencia, una temeridad?

El Papa nos pone ante una difícil disyuntiva, su rotundidad preocupa y podría afectar a la moral de todo un pueblo y de sus Fuerzas Armadas.

Entregar las armas. La historia demuestra que cuando tiras las armas siempre hay otro dispuesto a recogerlas.

De repente algo ha cambiado. ¿Elecciones? ¿Máximo riesgo ante la posibilidad de una acción que la mayoría desconocemos?

Honda preocupación traen las palabras de Su Santidad. Asusta pensar que Rusia se ha impuesto, ha derrotado las ansias de libertad de un pueblo que se ve obligado a ceder ante el invasor.

Unas veces hay que poner la mejilla. Otras sacar el látigo. No me atrevo a juzgar más allá las palabras del Papa, que tienen luces y sombras. Se abre un enorme debate, ese que lleva rondando las conciencias desde Gilgamesh o la Guerra del Peloponeso. No miren a los militares, ellos no provocan las guerras; es el hombre y sus ansias de poder y destrucción.

Las palabras del Papa no pueden ser otras que la paz.

Lo de la rendición merece una explicación más detallada.

Solo un dato: Europa ha duplicado la compra de armas en los últimos años por la guerra de Ucrania y hoy no hay mayor rentabilidad que la inversión en la industria del armamento.

Todo un negocio. A ver quien se rinde antes.

Recupero la lectura de Tucídides, que recomiendo, Historia de la guerra del Peloponeso y se abre el libro de manera casual:

«Según parece, los hombres se enojan más por ser objeto de injusticia que de violencia, pues lo uno parece que es abusar en condiciones de igualdad, mientras lo otro imposición desde un estado de superioridad».

Rusia, China e Irán realizan un ejercicio militar naval <<Cinturón de Seguridad Marítimo 2024>> en el Golfo de Omán entre el  11 y el 15 de este mes de marzo.

Francia pretende formar una coalición  de naciones occidentales para enviar personal militar a Ucrania.

La bandera blanca del Papa oscurece. Las sombras se ciernen sobre todos nosotros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 marzo 2024

DONACIÓN DE MI FAJA DE GENERAL AL BENDITO SIMPECADO DE LA HERMANDAD DEL ROCÍO DE MÁLAGA LA CALETA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este próximo sábado 16 de marzo donaré mi faja de General del Ejército español al Bendito Simpecado de la Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta.

A petición de la Real, Ilustre y Venerable Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta depositaré ese símbolo de Mando a los pies de su Bendito Simpecado porque es a Sus benditos pies donde se ha de depositar una vida de servicio cuando Ella ha sido quien marca el Camino, el Rocío de luces, la paz anhelada en la Blanca Paloma.

Es para mi un honor inesperado poder devolver a quien todo me lo ha dado, esa faja de mando que sin Ella pierde su significado.

A Vuestros benditos pies Señora, en Vuestra imagen del Simpecado, devuelvo el mando y me pongo a Vuestras órdenes para empezar el Camino.

Desde los tiempos de Flandes la prenda distintiva de los soldados españoles era una banda roja y la de los capitanes una faja roja ceñida a la cintura, muy ancha en el caso de los maestres de Campo y Maestres Generales equivalentes respectivamente al empleo de Coronel y General actuales, aunque todos ellos llevaban el nombre de Capitanes.

El término «General» tiene su propia historia. Como nos ilustra el general Bermúdez de Castro en su obra Arte del buen mandar español la palabra general aparece en el siglo XVI, pero su significado, sus atribuciones y deberes, son tan antiguos como la guerra. <<Lo mismo que se llama estratego entre los griegos, cónsul con los romanos, duque en los godos, cabdiello en el primer periodo de la Edad Media, condestable en el resto de la Edad Media y capitán al finalizar esta>>.

El capitán y el cabo eran los mandos principales que agrupaban desde las mesnadas a las compañías y posteriormente a las colunelas transformadas en coronelía de donde surgió el coronel.

La coronelía en Italia se dividía en compañías mandadas por capitanes. Fue Gonzalo Fernández de Córdoba el capitán de estos capitanes por lo que para distinguirlo de ellos le llamaron general porque los abarcaba a todos. Me parece que así queda definido, ampliamente aclarado, el significado de general como abarcador, común a todos sus hombres que constituyen un todo bajo el mando del que los abarca: el general.

Por eso suelo decir que ser General es eso: lo más común, algo de todos y al servicio de todos.

Este símbolo del generalato -la faja- se remonta por tanto al siglo XVI y ha sido una característica en los ejércitos españoles hasta nuestros días. Un símbolo que reúne a todos los que forman Compañía o Hermandad.

Para evitar aburrirles saltémonos un poco su historia hasta llegar a 1815 cuando se reguló el uso de las fajas de generales, determinando la forma de las borlas, que casi sin variaciones ha llegado hasta nuestros días. En 1840, las fajas del generalato se clasificaron como de gala y de diario. Las primeras fueron de seda carmesí, en punto de red, con borlas de canelón de hilo de oro, pendientes de un ovoide labrado de oro, con la espada y el bastón cruzados en aspa, bordados a realce o sobrepuestos, y superados con corona en un lado, y en el opuesto, la cifra del monarca reinante; el remate de la mencionada pieza era la corona real. Las de diario, eran iguales, diferenciándose únicamente en que las borlas eran de seda encarnada con la capa exterior de hilillo de oro y sin corona. usaban también los pasadores correspondientes al grado.

En diciembre de 1989 se dispuso que la faja fuese única para gala y diario, de punto de seda encarnada, con borlas de hilo de oro, flecos de seda roja y entorchados de empleo.

Hoy día, la faja roja sigue distinguiendo a todos aquellos militares que por su destacada valía tienen el honor de formar parte del cuerpo de oficiales generales, a los que corresponde también la más alta responsabilidad en la conducción del ejército.

Escribiendo esta reseña recordé aquel proverbio italiano que dice:
“Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”. La carrera de las armas no es ningún juego, pero el significado del proverbio es aplicable a una vida donde nadie es más que otro si no hace más que otro. No es un juego, es una vida entregada a la Patria España.

Así un día, cuando el símbolo de tu mando, la faja del generalato, duerme encerrada en la caja y alguien te sorprende: «Donásela a la Virgen», a la Señora de las marismas, a la Blanca Paloma, a Málaga La Caleta, a su Simpecado, abres la caja, acaricias la faja y miras tu pasado.

Hecho: ¡A Sus pies Señora! De nuevo al Camino devuelvo el símbolo. Nunca pensé en tanto honor. Acompañar desde Málaga al Rocío, al Simpecado de La Caleta, iniciar otra carrera, convertirme en humilde caminante: ¡Eterno caminante! ¡Camino de Almonte!

La Virgen tiene que llevar faja de gala, Generala de nuestros ejércitos de infantes, la que lleva el verde del campo, flores en sus bordados, árboles de luz que escoltan su camino como buenos soldados.

¡Qué honor tan grande! Caminante me hago, del Rocío, a los pies del Simpecado, Virgen del Rocío, en La Caleta de Málaga, a Tus pies Señora, mi faja de general he depositado, es la de todos mis soldados, los tuyos que nunca dejarán de estar a tu lado.

Será este sábado cuando, en la Málaga legionaria, donaré mi faja legionaria que ha acompañado al Cristo de la Buena Muerte muchos Jueves Santo. Nada se puede pedir más cercano al Cielo y así espero que cuando toque la hora y el centinela de la puerta diga:

-¡Alto, ¿quién va?!, me abran las puertas al responder que soy el del Camino, el que va arrodillado en el Bendito Simpecado, que allí en Málaga La Caleta , mi faja de general he depositado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 marzo 2024

FRANCO Y FELIPE GONZÁLEZ: “EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

-Toledo es la ciudad más bella del mundo.

-Eso es cosa de gustos y sobre gustos no hay nada escrito.

-Pues lo dirá usted. Sobre gustos hay mucho escrito pero usted no ha leído nada.

Lo hablaban unos cercanos en un día a manteles en la bella Toledo.

Desde un gran ventanal veía el Cerro del Bu, la inicial posición defensiva del risco toledano. Desde su cima mejor que en ningún otro lugar se percibe el hondo sonido de la historia imposible de esa ciudad que nadie puede encerrar con letras. Solo el murmullo apacible del Tajo y los ecos de las callejuelas pueden hacerte entender los misterios de ese Toledo único e indescriptible. No es posible escribirlo ni contarlo. Por eso Toledo es así.

A Fray Juan de Yepes le encerraron en ella, anduvo y cayose por sus riscos: quería subirla, o bajarla, quizá entenderla de tantos rezos como contenía.

En una noche oscura

con ansias, en amores inflamada.

Oh dichosa ventura,

salí sin ser notada,

estando ya mi casa sosegada.

Porque en Toledo se reza en varios idiomas y hay ritos para todos sin molestar ni enfrentar dioses contra dioses. Aires de aquí y de allá, que llegan de todas partes y se quedan en parte.

Hay allí una Venta que es eso y eso condimentan: Aires. Unos la conocen de una manera otros de aquella otra, pero todos cogen el aire de la cocina toledana. Aprendí a distinguir y a comer allí la perdiz y a que no me diesen gato por liebre.

Resulta que malos aires corren ahora y entonces, por si acaso, me entero que allí acaba de estar reunido, alrededor de todo lo que cuento, Felipe González Márquez. Yo sé que tiene mucho que decir, pero lo importante lo dice bajito para que solo lo entiendan algunos. Otros entendemos de otras cosas. ¡Mira que si Felipe llega a ser el sucesor de Franco! ¿o lo fue?

Este lunes fue día de manteles en la Venta de Aires, en Toledo de todos los creyentes, de los que creen en España también, del Señor González con Emiliano García-Page, menos conocido claro, quizá porque no acaba de rematar, y pocos más, del pesoe de antes, del que ya no queda: en Venta de Aires. ¡Que cosas!

El libro de visitas de la Venta de Aires llevaba la firma de Francisco Franco, ¿la lleva? No sé que puso. Algo así como «Por España».

Felipe González dejó también ayer su firma con estas palabras: «En la Venta de Aires se siente la historia». ¿¡Qué habrá querido decir!? Como el de Yepes: salir sin ser notada, tener la casa sosegada, está la noche oscura; ¡pobrecillos!, dijo fray Juan.

Es una dedicatoria que da para hablar largo y tendido. “Se siente la Historia”. ¿Que Historia?

¿La de la Memoria o la de España y su destrucción como Nación?

Vendedores de aires que si se juntan provocan tempestades. Más vale que siembren bondades y brinden con vino de Yepes.

En la Venta de Aires, en Toledo, hay un comedor privado y en una de sus paredes, con azulejos de cerámica de Talavera, se ha dejado recuerdo de la fecha en la que Franco comió en 1937 en plena Guerra Civil. He comido en ese lugar en varias ocasiones y era foto obligada hacérsela junto a los azulejos. Durante algún tiempo había creído que fue allí donde Franco almorzó el día 29 de septiembre de 1936 después de entrar en el liberado Alcázar de Toledo. Tiene su anécdota porque en esa fecha almorzaron los generales Franco, Varela y Millán-Astray, los coroneles Moscardó, Martín Moreno y varios jefes hasta hacer un número de trece. Millán-Astray, que era muy superticioso, debió contar y darse cuenta de aquella cifra. Al entrar un botones del restaurante no se lo pensó dos veces y le obligó enérgicamente a sentarse en una esquina de la mesa y así completarla a catorce comensales. Pendientes y centrados la mayoría en la conversación de Moscardó, que narraba los sufrimientos padecidos, no todos se dieron cuenta de aquella maniobra según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo. Pero no. Ese almuerzo de los catorce fue en el Hotel Castilla.

Lo que no sé es el número de los que se reunieron alrededor de González, ¿doce, trece, catorce…? Ni tampoco si el almuerzo y firma se hizo en el comedor del 37 y hubo algún botones añadido. Un Koldo o algo así. Incluso Pegasus. Yo si fuese ellos no me fiaría.

La noticia es lo que dejó escrito Felipe González: «EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA«. ¿Qué quiso decir?

Fueron felices, comieron perdices y nos dieron a todos con un canto en las narices.

¡Que historia la nuestra! No hay sosiego. Enrarecidos aires.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2024

 

PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tu Wu: «No permitas que tus enemigos se unan».

Wang Hsi: «…Examina  la cuestión de sus  alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición débil».

Así leemos en El Arte de la guerra de Sunzi y nos asusta que tantos años después sus palabras tengan la vitalidad de antaño cuando la guerra era limitada y nunca tan humillante y cruel. Ahora se mata más y desde más lejos, los matadores no ven a sus víctimas y no oyen su grito final lo que hace de la guerra una noticia más, sin trascendencia para el que no está en riesgo inminente. Costumbre.

Esta guerra que tanto se acerca al corazón de Europa es extraña en sus inicios, compleja en su ejecución y cruel en su finalización (ya se intuye). Nadie a ciencia cierta sabe que esconde y a qué responde. Se ha inculcado una idea y pocos ahondan en la verdadera idea de lo que allí ocurre. Unos son víctimas de la guerra y otros de la información.

Las cosas están cambiando. En el mundo y por tanto en la guerra, fiel reflejo y constancia de que vienen tiempos difíciles.

Macron habla de utilizar tropas europeas, de la OTAN, en Ucrania; Alemania no quiere entregarle misiles Taurus; Estados Unidos dice que paguemos la factura; la guerra sigue…

Doy mi opinión: Creo que todo va a cambiar. Drásticamente.

Rusia utiliza procedimientos que debería saber Occidente y para los que debería estar en guardia. La información y su uso en la guerra es una de las claves de la victoria en las guerras modernas y un éxito local bien propagado y adornado puede ser una victoria estratégica en un momento clave. En esas estamos con la noticia que ahora se difunde sobre el espionaje Ruso al Ejército Alemán. Sin que nos equivoquemos a la hora  del análisis, que no es el espionaje la noticia, sino lo que se ha filtrado del contenido de la conversación entre altos mandos militares  alemanes y el significado de sus palabras que traduce el sentir de ese mando (¿con mayúsculas?). El espionaje era de suponer, así que cada palo aguante su vela; lo grave es ver que no hay una unidad de Doctrina y comunidad de ideas en Europa. Eso es lo que Rusia destaca al lanzar el fruto de su ciberguerra. Está claro que lo importante es el desacuerdo existente entre Francia y Alemania. Ahondar en esa herida es el objetivo de Rusia.

No parece casualidad que coincida la filtración de la noticia en medios rusos junto a las declaraciones de Macron sobre la no descartable participación de tropas de la OTAN en territorio ucraniano.

Son varias las causalidades que en este momento tan crucial se unen y no es necesario acudir al oráculo de Delfos para intuir que algo va a ocurrir.

-Elecciones en Rusia

-Elecciones en la Unión Europea

-Elecciones en Estados Unidos

Europa indecisa e incapaz de mantener una mínima defensa de sus intereses tiembla ante el panorama. Entre sus naciones componentes algunas se prestan a liderar la partida. Alguien debe de tomar el mando cuando este es abandonado. Europa no es por ahora una unidad de pensamiento y de comportamiento, sino una simple unidad de intereses, probablemente económicos. No existe todavía una Europa basada en pilares culturales,  históricos y familiares que compongan un  conjunto con fortaleza interna y espiritual. La libertad es un valor espiritual, la democracia lo es también, valor político y de convivencia, pero no tenemos la exclusividad ni podemos presumir de una historia pacífica y de ejemplo de paz. Aquí nadie puede tirar la primera piedra. Hay muchos intereses y muy distintos. Alemania y Francia parecen iniciar el camino del liderazgo de una Europa en la que urge dejar claro el futuro: paz o guerra. Hay que elegir. Para empezar ¿es posible formar un  Ejército Europeo? La OTAN está en  crisis y más que lo va a estar. ¿Es que nadie se  ha dado cuenta de lo que viene, de que el mundo  ha cambiado?

Ante el panorama que se avecina, ante el cúmulo de errores cometidos, ante el egoísmo de unos y el abandono de otros, ante el incierto futuro que se nos presenta, la única salvación a la vista es que emerja la figura de alguien que sepa manejar esta crisis con verdadera maestría política y militar, con firmeza y delicadeza, con honor, sentido de la justicia y de la supervivencia.

El panorama político es desolador. El militar en Europa también.

Sin duda que hay que buscar una solución a la guerra de Ucrania. Ya se ha visto que los pasos dados hasta ahora no conducen más allá de una guerra sin vencedor.

La mesa de las negociaciones de Turquía debe abrirse de nuevo. «Estamos dispuestos a restablecer la mesa de negociaciones que establecimos anteriormente en İstanbul para la construcción de la paz», dijo el presidente Erdogan al cumplirse el segundo año de guerra. No es mala idea a no ser que la OTAN tenga otra que desconozcamos nosotros. Si así es hay que esperar que la ponga en marcha lo antes posible. La estrategia contraria podría empezar a dar resultado: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Entonces estaríamos perdidos.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 de marzo 2024

 

CONSTITUCIÓN. FUERZAS ARMADAS. GOLPE DE ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Conformaban una ecuación conocida del siglo XIX español. La ley del espadón era manejada por los políticos que metían la mano por detrás del uniformado muñeco y así movían su espada como pluma para escribir la historia. Era una ecuación de primer grado y la única incógnita eran los generales. De manera que el vulgo asoció golpe de Estado con espadas y corría de boca en boca: «ruido de sables».

Se fue el ruido cuando sacó el político la mano de la espalda del espadón y trazó un garabato de nombres en forma de lista, de apellidos en alejandrinos tan emotivos como medievales, para constituir el Ejecutivo, constituirse en Legislativo y asaltar democráticamente el Judicial. Era la mejor forma de acabar con los Golpes de Estado: incorporarlos al quehacer político. Alguien había adivinado cómo alcanzar el poder único a través del espectáculo escénico dirigido por su manaza. Se puso a escribir el guión y eligió a los actores. José Luis, Alfonso, Yolanda, Felipe, Pedro, Manolo, José María, Félix, Isabel…,incluso Koldo. Ni siquiera Eurípides alcanzó este lugar interpretativo.

El articulado de la Constitución era un guión premeditado digno de los actores que iban a representar la obra y su principal característica debería ser la libre interpretación, que cada director escénico pudiera darle su personalidad a cada frase, incluso cambiar el texto si venía a cuento; y surgió la mayor virtud de la Constitución: interpretable, asegún: «Que aunque soy Tiempo glorioso, / alegre y de buen aseo / asegún lo que aquí veo / sé que volverá lloroso / (Gil Vicente. Diccionario histórico de la lengua española 1933-1936).

El guión constitucional va y viene, articulado simbólico o no, es y no es, dice una cosa y la contraria. Todo depende. La intencionalidad ha ido descubriéndose con el tiempo, cuando han empezado a surgir los versos ocultos, los que el incauto lector aplaudía sin entender. Ahora ya puede que sea tarde.

La Constitución rima con interpretación. Por eso sus padres nos dejaron -a conciencia o no (?)- aquello del artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». ¿Fundamento? ¿Es simbólico? ¿Indisoluble? ¿Indivisible?

-Hombre mire usted. Aquí hay una nación repleta de nacionalidades que no son naciones, o sí, o sea que hay que cuadrar el círculo. Nosotros ahí lo dejamos y pasamos a la historia.

Así ha sido: ¡Padres de la Constitución! Pero será para lo bueno y para lo malo y todo se resume en ese artículo 2. Solo hay que encender la mecha.

Resulta que el Ejecutivo, y el Legislativo en peligrosa proporción, se muestra a favor de la divisibilidad y solubilidad, de igualar Nación a nacionalidades. Un artículo -¡Ay las interpretaciones!- con efectos retardados como los de una bomba a tiempo y que ha iniciado su cuenta atrás.

Claro que cuando hablas del 8 la cosa se pone seria. Nadie, -soy consciente del significado- «ninguna persona» acaba de entender este 8 constitucional; yo mismo creía entenderlo hasta encontrarme con catedráticos de Derecho Constitucional, magistrados y jueces con criterios no distintos, sino enfrentados. En menudo lío nos hemos metido.

El tema resulta grave máxime en tiempos de fractura, como el actual, que incluso podría verse más agitado por razones políticas internas; y externas también.

Un artículo de la Constitución debe ser claro, rotundo y de obligado cumplimiento. No son recomendaciones ni cantos al sol de la mañana. No pueden dar lugar a equívocos ni a interpretaciones sobre todo cuando es algo tan claro como la unidad de España: fundamento constitucional.

No puede ser que lo que hoy es amnistía mañana sea prisión, que podría, solo porque una vez estaban unos y otra los otros. Y los unos metan en trena a los otros.

A este 8 se refería Ramón Tamames en una reciente Tercera de ABC: «…no se plantea el mecanismo para regular las funciones del articulo 8 de la Constitución -tan propio y normal en la Carta magna como lo es el artículo 155- en el que se asigna a las Fuerzas Armadas la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Pero sin decir como deben activarse esos principios protectores, porque el punto 2 del referido artículo 8 no ha sido desarrollado con una ley orgánica como se preconiza en la propia ley de leyes».

Es decir, una confusión más que permite decir una cosa y la contraria sin que se resquebraje la Ley.

Visto lo visto estamos ante un 8 que no se activará ni aunque nos ataque Puigdemont al frente de su ejército, sea este real o virtual. Lo del sur está incluso más claro.

Dicen que «de buena ley» todo es simbólico. Usted tiene derecho a un trabajo, y a una casa…

Y más. Eso de que el Rey es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas queda muy bien dentro del simbolismo, pero poco más. Como miembro de las mismas está sujeto, mientras nadie diga lo contrario, al Gobierno ya que la misma Constitución le encomienda «dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». En román paladino allí donde acuda el Rey vestido de uniforme y ante sus tropas es Su Majestad, Mando Supremo, el que debe dar novedades al presidente del Gobierno. La cadena de mando tiene un último eslabón que se llama presidente del Gobierno y no Majestad. Ese es el mundo de los símbolos. Vaya mando que ni la voz ejecutiva <<mar >> puede pronunciar.

¿Cómo se han quedado? Pues hay más.

Cierto es que en la elaboración de la Constitución y su posterior debate parlamentario se planteó la conveniencia de no incluir en el Título Preliminar a las Fuerzas Armadas ya que parecía más conveniente su inclusión en el Titulo IV referido al Gobierno y la Administración ya que las Fuerzas Armadas, debidamente jerarquizadas, forman parte del poder Ejecutivo. El argumento tenía peso en una situación normal de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España, ya que se otorgaba a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo» por lo que parecía más conveniente incluirlas en el Título relativo al Gobierno y a la Administración. No fue así y el hecho es que figuran en el Título Preliminar con todas sus consecuencias. Lo que refuerza, a nuestro criterio, el fundamento de la Constitución: la unidad de España, su indivisibilidad e indisolubilidad, para lo que recurre como ultima ratio a la fuerza, como no puede ser de otra manera.

Dada la situación legal el hecho es asumirlo mientras no se pueda legalmente hacer lo contrario. Otra cosa es ver si se debe hacer. Entonces surgen las opiniones que, aun pareciendo claras, están llenas de sombras a la hora de la interpretación por los que son expertos en la materia.

Las preguntas de siempre: A dónde, por dónde cómo y cuándo.

Para empezar, como decía el profesor Ramón Tamames, el punto 2 del artículo 8 no está desarrollado. ¿Quién y cómo se pone en marcha el 8? ¿Cuándo? ¿El Rey, el Gobierno, Las Cortes, el ministro de Defensa…, o el fiscal de vara?

El artículo 62 de la Constitución establece que, «corresponde al Rey el mando supremo de las fuerzas armadas». Nada resaltable ya que «sus actos, serán refrendados por el Presidente del Gobierno y en su caso por los Ministros competentes». Si acudimos al Título IV en su artículo 97 «encomienda al Gobierno dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». Lo que les decía: el Rey de uniforme debe cuadrarse al ministro y al presidente.

Este artículo 62 parece encerrar la clave; pero entonces el señor Magistrado me dice:

-Sí, pero el 8 no está en este Titulo IV lo que, en román paladino, significa que se le escapa al Gobierno de las manos.

¡¡¡¿Ah?!!!

En fin un lío constitucional como el 2. Nación y nacionalidades. Real o virtual. ¿Símbolo constitucional o ley? ¿Interpretable?

Ya sabemos que la Constitución deja clara la actuación del ejército en la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de Junio que regula los estados de alarma, excepción y sitio (artículo 32) cuando se declara el estado de sitio, en los supuestos de insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional que no pueda resolverse por otros medios.

Queda claro, pero no está tan claro, porque el 8 está donde está que no es en el Titulo IV y la Constitución se fundamenta en la indisoluble e indivisible unidad de España.

Las Fuerzas Armadas son ejemplo de virtud y servicio a España. Saben al detalle cual es su misión y quienes son sus mandos. Y saben que su única razón de ser es la que figura en el artículo 8 de la Constitución, incluso por encima del cumplimiento de los acuerdos internacionales o de ocuparse de emergencias de distinta naturaleza a lo militar. Otros no lo tienen tan claro e interpretan la Ley e incluso quieren tener un ejército propio para institucionalizar su particular 8.

Desde luego lo que debe estar claro es que no se puede alejar a las Fuerzas Armadas del mandato constitucional de la defensa nacional para centrarse en emergencias o en las misiones en el extranjero.

Pero lo más grave es que desde donde se manda y ordena se incumple ese artículo 2 de la Constitución a la vez que ofenden cuando quieren, aunque no puedan, al Rey y a las Fuerzas Armadas, es decir a la Nación española. Y tiene amparo donde debería estar la amparada la Fuerza.

Todos lo vemos y comprobamos. Día a día. Gobierno tras Gobierno. El ruido ya no es de sables, sino de corrupción política. Ha cambiado la guerra y los golpes de estado. Ahora todo se hace en el silencio cobarde de la distancia e interpretación que da el poder con el asentimiento de la oposición que espera a que le toque su turno. Porque ahora los golpes de estado se han incorporado a la normalidad democrática.

¿Dónde está la Constitución? Es un símbolo. Como la Bandera, el Himno, el Rey… Bodas y bautizos.

Al menos antes todo lo aguantaban… menos que les hablasen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 febrero 2024

DOS AÑOS DE GUERRA. UCRANIA (II). GUERRA MUNDIAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Los primeros días de guerra

Llamemos a las cosas por su nombre.

He repasado los muchos artículos que he escrito sobre la guerra en Ucrania desde su inicio. En todos, a pesar de convivir con la incertidumbre, he intentado entender lo inentendible y hacerlo manejable para mostrárselo a ustedes de manera asequible. Vemos que las predicciones se han ido cumpliendo y no había que ser muy listo ya que era notorio que esto iba para largo. Porque más allá de lo que hablamos, nadie tiene prisa por acabar esta guerra. Quizá esta terrible frase no se entienda. Requiere un cierto análisis y mirar más lejos de lo habitual y más atrás de lo que acostumbramos. Nos toca vivir una situación que requiere tiempo para asimilarla y ese tiempo ya no es nuestro, estamos sumergidos en su acontecer y no podemos contarlo.

Es tiempo de guerra. Asúmanlo o sigan viviendo. La solución no está en sus manos.

La guerra de Ucrania es solo una grieta en la gran muralla que divide en dos partes al mundo. Nada nuevo, por cierto. Siempre la hubo, incluso hubo épocas en las que se derrumbó, pero pronto volvió a construirse. Rusia no quiere acabar la guerra, por ahora. Ucrania hace lo que le diga Estados Unidos y a día de hoy la situación permanece en stand-by.

Rusia no ganará la guerra, Ucrania tampoco, ninguno perderá, ¿entonces?: no es una guerra de ganadores y perdedores, sino de cambio de rumbo, una guerra mundial, un cambio estructural que llevará tiempo y ni siquiera sabemos si tendrá un final que puedan generaciones futuras narrar o entraremos en una nueva era oscura. Todo está bajo la tutela de la ciencia. Hasta la inteligencia a eso ha sido reducida. Hemos pasado de Platón a la máquina de pensar y la hemos dado vida con los datos incorrectos. Se asemeja más al arquero que dispara y se esconde que al guerrero que muestra las armas en sus toscas manos.

Sustituir al hombre por un muñeco es fácil. Lo difícil es igualar su maldad. No hay máquina que lo haga. Eso lo maneja otra inteligencia irreproducible, inimitable, que siempre llevó cuernos y rabo. La guerra será protagonizada por la inteligencia artificial, pero los que mueran será hombres (con inteligencias robadas) sin cuernos ni rabos. Y se matan unos a otros con o sin máquinas.

«Si la guerra fuese exclusivamente una ciencia el hombre dejaría de hacerla. Ni siquiera merecería la pena escribir sobre ella. Es más que ciencia, algo íntimo, intrínseco a su naturaleza: un arte. Por ello la narra en hexámetros un supuesto poeta: Homero. Desde entonces, a pesar de que la voluntad de destrucción del ser humano no tiene límite, sigue siendo el arte la única capacidad o habilidad de la que dispone para acabar con ella con una cierta dignidad» (Jenofonte V).

Solo nos salvará el hecho de que haya algo más que Ciencia. Si no es así estamos perdidos.

La invasión de Ucrania no fue una sorpresa. Los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos de América conocían los planes rusos y gracias a ello Rusia no ocupó Kiev ni alcanzó el Dniéper para dominar definitivamente el Donbás y los mares Azov y Negro que era su verdadero objetivo estratégico. La invasión generó en guerra. Rusia lo había preparado, lo estaba, pero mal y equivocada por culpa de hacer la guerra solo con visión política. Su objetivo estratégico era y sigue siendo incierto y, para combatir, la táctica no la tenían depurada. El que mucho abarca poco aprieta. Su Estado Mayor y sus generales han hecho durante dos años una guerra lamentable en lo táctico, basada únicamente en la destrucción de sus hombres, en las masas, en el fuego y el obstáculo renunciando a la maniobra hábil y a la sorpresa táctica para evitar arrojar hombres al frente como si fuesen bots.

Su gran fallo no superaría un examen de ingreso en ninguna escuela de Estado Mayor.

A día de hoy las cosas han cambiado.

Rusia ha aprendido de sus errores. Ha reestructurado sus grandes unidades. Ha movilizado a un gran ejército. La industria militar de guerra es nueva y eficaz. Ha superado el aislamiento económico y dispone de nuevos y poderosos aliados. Solo una, no probable, desestabilización interna puede acabar con la guerra de la que está saliendo fortalecida.

Ucrania depende cada día más de occidente. Sus unidades con gran experiencia de combate se ven mermadas de personal y para la movilización cada vez dispone de menos gente joven en edad de combatir. Sus campos de cereal son chatarra bélica. Su industria de armamento no existe al verse en constante amenaza. Cada vez es más difícil mantener sus posiciones. Solo una mayor implicación material y moral de occidente puede hacer cambiar las cosas.

La guerra está en un punto que podríamos definir como equilibrio inestable.

Todo depende de las elecciones en los Estados Unidos de América.

Es tal el temor que Europa rompe su Alianza Atlántica, a todas luces insuficiente, titubeante ante el fenómeno Trump, así que comienza cada nación a pactar alianzas por su cuenta y en Europa entra la fiebre guerrera.

«El presidente de uno de los países grandes tomó la palabra y me preguntó: ‘Si no pagamos y somos atacados por Rusia, ¿nos defenderíais?’. Le dije: ‘¿No has pagado? ¿Estás en deuda? Entonces no, no te protegería. De hecho, los animaría (a los rusos) a hacer lo que quisiesen. Tienes que pagar. Tienes que pagar tus cuentas». Es palabra de Trump y es que esto es la guerra. Una guerra mundial en la que estamos todos, queramos o no.

Es la guerra. ¿O qué te habías creído?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 febrero 2024

EL REY DON JUAN CARLOS I DE ESPAÑA. LA LLAVE DE LA POSICIÓN DEL 75 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Leemos en Clausewitz un enigmático capítulo, sin desarrollar al completo, que lleva por título Llave del país. «La idea indeterminada y confusa que se esconde bajo esta antigua metáfora militar, se aplicaba tan pronto a la parte más descubierta de una país como a la más fuerte».

La simplicidad del ejemplo militar nos lleva a entender que en España si poseo La Zarzuela, símbolo del  Reino, posición donde ondea la bandera de la Nación, poseo el país. De manera que para un hipotético enemigo de España esa sería la llave maestra.

En buena estrategia hay que buscar un objetivo en quién centrar la mirada mientras se socava el conjunto. Nada como ir directamente a por la bandera, lo más elevado de la nación: acabar con el símbolo para que lo simbolizado desaparezca: La Corona: España.

Los ataques frontales producen muchas bajas y no suelen ser decisivos. Se impone la maniobra que se constituye en un juego del espacio con el tiempo. La cerradura de la posición del 75 era firme y a partir del 78 se reforzó con una «Constitución» que vigilaba la puerta y los interiores para que nadie asaltase las estancias.

El descuido y la complacencia de muchos bajó la guardia de las murallas. Los centinelas se dormían al calor del bienestar y la bandera languidecía perezosa, falta de viento para flamear. Era el momento de hacerse con la llave. «Decimos pues: si la palabra llave debe tener una significación determinada en estrategia, no puede designar nada  más  que una porción de territorio sin la posesión de la cual no  podemos exponernos a penetrar en un país». Lo penetraron. Cambiaron la llave y van camino.

Muchos son los que lo piensan: ¿El  Rey?, aunque nadie lo dice en voz alta. Ni en círculos reducidos porque quizá ya no los hay. Todos callan y nadie se fía, mucho menos del compañero de pareja. Demasiadas traiciones en el camino. Nadie quiere comprometerse con nadie ni con nada. Estamos ante la España cobarde ¡tienen tantos tanto que callar!

Mientras discutimos la amnistía se consume sin pausa, sin prisa, la mecha ya prendida: diez, nueve, ocho, siete, seis cinco…

España ha pasado de ser un modelo de convivencia a ser un Estado vengador. Calificar a la Nación no me atrevo ante su peso histórico. Como Reino ha sido de una grandeza incomparable. Todo ha terminado y ahora «el conjunto de los poderes y órganos de gobierno» nos enfrentan al abismo, no hay futuro. Estamos postrados ante un Estado vengador.

España vive en la anormalidad política, institucional e histórica. ¿Democrática?

¿Alguien puede explicar por qué el Rey de España D. Juan Carlos vive fuera de España en contra de su voluntad? ¿Quién (es) se lo impide (n)? ¿Cuales son las razones?

No se nos muestran los denunciadores, ni las acusaciones. Mientras lo hacían, en la manipulación de las redacciones, ocultaban su rostro no fuese alguien a escribir en el suelo. En las cuevas se han criado y de los pechos de una serpiente mamaron.

Así que se han ido retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos. No es la Justicia. No hay ley que se lo impida. No es el dinero culpable ni otra acusación ronda los juzgados.

Nadie a Don Juan Carlos ha echado. Echar a un Rey  equivale a hacerlo a la Corona, a la institución, a la dinastía que representa. ¿Entonces? ¿Quién (es) se opone (n)?

Evidente anormalidad que debe de tener algún oculto sentido para que nadie se atreva a poner negro sobre blanco.

¿Será la llave del país, de la que hablaba Clausewitz?

El Rey Don Juan Carlos I, que fue de España y sacó adelante a España, no  puede vivir en su nación porque… Nadie lo sabe.

Esos puntos suspensivos acabarán con España y será a jirones, cuando ya vemos los primeros desgarros de los traidores que se instrumentalizan desde sus cargos para la venganza institucionalizada. Cuidado con tirar de los extremos porque de acuerdo con Ortega acaba produciendo «una escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada ejercida desde sus extremos».

Hay tres imperdonables contra los que se dirige todo lo que se instruye y construye. Tres motivos de venganza: Transición, Corona, Constitución.

Hay facciones infiltradas en la organización que de manera sutil conducen el rebaño que se define con inocentes siglas, que no dicen nada, pero son la marca al hierro candente que caracteriza la historia más triste de los pueblos.

El Rey Juan Carlos fue el conductor de la Transición, de la Corona y de la Constitución. Lo hizo con mano hábil y férrea hasta culminar la democracia. No era fácil. Mantuvo la unidad de España y el prestigio internacional fue acrecentándose hasta ser una nación referente en el mundo. Algo imperdonable para el socialismo que irrumpió con aquel «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos», que sentenció Tierno Galván. Aceptaron el reto, el «ya veremos» lo convirtieron en un futuro de progreso para España hasta que regresó la torpeza y el rencor histórico socialista de antaño con dos gobiernos alimentados desde fuera y con España como objetivo: José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Habría que volver al 31 y si era necesario al 36.

La demolición supone empezar con los tres imperdonables citados: Transición, Corona, Constitución. Son dinero y luego Poder: ejecutivo, legislativo, judicial.

La  Transición ha sido denostada. La Constitución vulnerada. La Corona señalada. La llave estaba en La Zarzuela. A por ella…

¿Qué queda?

La anormalidad está en el conjunto, pero la que hoy señalamos del Rey Don Juan Carlos tiene muchas lecturas. Es solo una parte del recorrido. Habrá segunda parte.

Algunas de esas razones que llevan a tener al Rey de la Transición y la Constitución alejado de España saltan a la vista, pero para no reiterarme señalaré solo algunas:

-Apoderarse de «la llave del país».

-Desarticular, desprestigiar, desmontar la Transición y señalar a su mayor culpable. Recuperar la violencia y rencor socialista de antaño.

-Acabar de manera definitiva con la Constitución. Borrar la Ley de forma que se imponga el «Partido único».

-Llegar al final del recorrido a la República de repúblicas.

-Acabar con aquel proceso que cristalizó en 1969 con la aprobación por las Cortes de la designación de D. Juan Carlos como sucesor del Generalísimo a título de Rey.

-Demostración de fuerza: aquí mandamos nosotros. Buena prueba de que se puede echar a un rey sin que pase nada.

-Abril del 31: sin amparo legal ni ley que lo apoye expulsamos al rey de España y le declaramos delincuente. Sea. Agenda 2030+1.

Es palpable y objeto de terror comprobar que de todo este proceso salgan ganadores: el terrorismo y el independentismo. Debería hacernos pensar, pero puede que ya sea tarde después de haber educado a unas cuantas generaciones en un proceso sin retorno.

El camino recorrido no tiene vuelta atrás. Es terreno ganado de manera irreversible. Ha sido preparado meticulosamente y nadie se hace idea de las instituciones infectadas que han colaborado en el proceso. Nombres y apellidos que descansan como si hubiesen sido conductores de la democracia a la que minaban de manera hipócrita ¿o traidora? Algún día se sabrán sus nombres.

El dinero mueve guerras, pero cosas más sutiles y sencillas también. Si. Las de toda la vida.

Enumerar la lista de traidores aún es posible. No habrá rincón de la tierra que oculte su nombre, y menos los apellidos.

Han quebrantado la fidelidad y lealtad a quien todo le deben, han traicionado a quien trajo el sistema que se lo ha permitido y Él ha tenido que sacrificarse por la Corona de España.

Esperemos que haya servido para algo porque mientras discutimos la amnistía, se consume la mecha ya prendida: diez, nuevo, ocho, siete, seis, cinco…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 febrero 2024

ELEGIR EN GALICIA. LA CLAVE. Rafael Dávila Álvarez

Ahora hay que espabilar y no dejarse llevar por el minuto de gloria y  andar con cuidado con el  enemigo que intentará atacar por ambos flancos. Unidad y  vigilancia son buenas compañeras del general vencedor. Debe dosificar su victoria y cuidarse  de un enemigo que buscará el lado oscuro para resurgir a la vez que lanzará un fuerte ataque antes de probarse en otra batalla que sabe perdida. Todavía tiene la fuerza de ese efímero poder de los independentistas y marginales de la Ley.

El perdedor no está acostumbrado a  semejante derrota.Se creía invencible. Waterloo.

Estamos en un momento decisivo en la reciente historia de nuestra nación.  Hay que saber  dosificar y explotar el éxito. Es el momento de los auténticos generales.

Ante todo hay que definir con claridad al adversario y no confundirlo con otros ya que siempre hay quien pretende sacar rentabilidad al río revuelto. Hay que sacar el máximo partido al esfuerzo realizado y evitar posibles reacciones del adversario (las habrá y muy duras). Las características  de la explotación del éxito en el campo militar son aplicables  al de la política:

-Oportunidad: para no iniciar un  desgaste innecesario ni con precipitación. Tampoco  retrasarse en la acción de  manera que el adversario tenga tiempo para reaccionar.

-Rapidez: para evitar la reorganización del contrario y la llegada de sus reservas que  en este caso están bien  identificadas.

-Energía: para no ceder ante fracasos locales, mantenerse firme en los principios, mostrar una imagen sin  engaños y no ceder en el ataque continuo.

-Permanencia: para estar en todos los lugares mediáticos, de uno y otro lado, invadir los lugares  donde se reúne el adversario y allí mostrar su  fuerza y decisión.

Galicia nos muestra  el camino a seguir y debe ser un referente para dar  la batalla en la línea que el resultado electoral indica: la unidad de España.

Porque lo que  verdaderamente hacía temblar a España era que hubiese habido una victoria de la izquierda  actual que hubiese significado el fin de España; de manera irreversible. De lo que podemos hoy estar contentos no  es de que  haya ganado un partido político determinado sino de que ha ganado España, su unidad, su futuro como Nación.

Ahora hay que saber administrar esta victoria que es  de los españoles y no de nadie en concreto. Así que a ver si se ponen de acuerdo los que deben hacerlo y dejan de dividirnos en buenos y más buenos. Aquí importa España y no un partido político ni una escisión del mismo.  Hoy no eran unas elecciones en clave política, sino en clave histórica: o España o su destrucción. ¿Que exagero? Miren a  su alrededor y luego me cuentan.

España debía ser la ganadora. Lo ha sido. Ahora hay que rematar la faena: explotación del éxito hasta la derrota total del adversario (de  España).

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 febrero 2024

 

LA GUERRA A LOS DOS AÑOS. UCRANIA (I) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Poner fechas a los comienzos y finales de la guerra no deja de ser una boutade. Queda muy bien el titular: Dos años de guerra en Ucrania. Es no decir nada. ¿Cuándo termina?

Nos invadirán los think tank y los politicólogos dictarán sentencia. Los militares repetiremos unos cuantos lugares comunes sobre la guerra sin mayor información de campo que la pura especulación y todos tan contentos, pero la guerra seguirá, impertérrita, mortal, definitiva y humana.

Asistimos a un periodo de la evolución muy característico porque supone un cambio religioso, económico, social, y sobre todo científico -cosmológico- de los que con lentitud pero sin pausa se producen a lo largo de la historia de la humanidad y suponen un antes y un después. Una gran evolución, más que revolución, de consecuencias impredecibles.

Son periodos lentos, pero imparables y llegan con o sin trágicas consecuencias. Ahora llámenlo pospetróleo, cambio tecnológico, llegada de extraterrestres o globalización, pero algo está ocurriendo y está llamando a las puertas; inevitablemente. La guerra forma parte de ello. Esa guerra que a pesar de lo que Clausewitz dijo, y todos repiten, no es la continuación de la política por otros medios, sino que me atrevo a recoger en mi libro El nuevo arte de la guerra que todo lo que lleva, supone, empieza y finaliza en la guerra es un acto más de la economía, consustancial con el hombre: produce, consume, se reproduce y muere. La economía lleva el nombre de guerra desde que en la Ilíada se escenificó una aparente lucha por el idilio de Helena y Paris cuando la causa era la menis, la cólera, el resentimiento, que hizo recurrir a las armas. ¿Por qué la misma causa de entonces: cólera?

El hombre antes de pensar, realiza un acto de posesión: alimentarse y reproducirse: eso es la guerra. Las causas fundamentales de la guerra siempre fueron biológicas o económicas. Todo poder, el dominio sobre otros hombres, lleva cólera, resentimiento, injusticia.

No fue política, sino esa economía impulsiva que estimula el deseo de extenderse, alimentarse, reproducirse, que inunda con su raza otros campos y paisajes. Para lograrlo y defenderlo necesitaron el trigo que alimenta y el estaño que endurece. Ahora es lo mismo.

No hay cambios: siempre hay quien domina, muestra su poder y nos predispone a la guerra. Un mundo dividido en «dos pulsiones fundamentales: las eróticas, que tienden a conservar y a unir, y las agresivas, que tienden a destruir y a matar».

Eso fue lo que encendió la cólera y el resentimiento de Aquiles porque en el juego de las pulsiones además siempre hay quien todo lo da contra el que todo lo quiere. En eso se resume la vida y la muerte, la guerra: cólera entre los que todo lo quieren y para ello hacen uso de los que todo lo dan. Porque no todos tienen la capacidad de ser guías y lideres de la alimentación y reproducción. Deben de seguir a otros y aceptarlos como jefes.

Recordar a Hobbes no vendría mal: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte». Las dos vienen a ser equivalentes. Heráclito de Éfeso se nos había adelantado: «la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos”.

La ONU está rota. El mundo por tanto. Europa es fuerte políticamente, pero ha descuidado su Defensa y se forma a base de un conglomerado de naciones con intereses muy diferentes, incluso enfrentados. La libertad no nos une, lo anglosajón tampoco. El Mediterráneo se ha llenado de piratas que lo atraviesan con sus productos.

Es ahora cuando más que nunca podemos entender que «la paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia». Virtud imposible mientras las desigualdades relacionan los intereses y se usan las armas para imponerse. Desigualdades que endurecen el corazón de los hombres.

Norman Mailer en su novela Los desnudos y los muertos pone en boca de un general americano en plena guerra en el Pacífico:«Nosotros tenemos el nivel más alto del mundo y, por consiguiente, los peores soldados». Dura sentencia que entonces y ahora se repite. Eisenhower antes del desembarco de Normandía ordena instruir a sus soldados porque dice que son muy buenos deportistas, pero no combatientes. Es muy difícil para occidente asumir el rol de soldado. Vamos más camino de convertir los ejércitos en unas ONG,s. disciplinadas y obedientes a las que espanta la lucha armada. Pero otros se benefician de esa cultura y rompen la armonía de las relaciones. No es posible confiarse y ser la bella Europa que desaparece entre sus quimeras por irresponsables políticas que han acabado con la cultura.

Este ha sido el comienzo de la guerra que ya va para los dos años. El hundimiento mientras suena un eterno vals.

<<No se conoce una nación poderosa en los campos de la ciencia, el pensamiento, la economía y la cultura sin el poder de  las armas>> (El Nuevo arte de la Guerra).

Vayamos en próximos artículos con el análisis de lo que la guerra hasta hoy ha dado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 febrero 2024

EL CAMPO. Rafael Dávila Álvarez

Obra de Marceliano Santa María

En guerra.

¿Quién no lo está frente a estos personajes insidiosos que nos gobiernan a base de enfrentarnos mientras ellos uncen a su yugo la inconsciente tragedia que se avecina?

Me encanta el dicho: «No saben hacer la O con un canuto».

La buena gente del campo dice que allí la vida son cinco años buenos, cinco malos, en definitiva diez regulares. Eso era antes cuando el campo era y se amaba, cuando era algo más que un paisaje, cuando se entendía y se intercambiaban diálogos de futuras cosechas solo mirando el vuelo de los pájaros o los signos de las laboriosas hormigas. Eso era antes; y ahora es un sufrimiento por el creciente abandono de gobiernos muy europeístas y globalistas, que en lo ajeno ven lo suyo. Roban con la mirada, pero el campo es más serio que toda la inteligencia artificial junta, que todos sus científicos juntos y es imposible reducirlo a una fórmula matemática. No hay sabiduría si no se aprende en el campo. Es la naturaleza sobre las cosechas, el ganado, el agua, el sol, la tierra… quienes marcan las pautas y emiten enseñanzas.

Debemos mostrar toda nuestra solidaridad con esta gente tantos años abandonada y cada vez más arrinconada, con limitaciones insuperables que les llevan a llorar sobre sus campos y rebaños.

Porque los del campo sufren y con ellos debemos mostrarnos y juntarnos para de una vez por todas volver a la cordura de la España que fue y es, la del campo y la libertad, porque si alguien sabe ganársela enfrentándose a los desafíos y retos, fortaleciéndose y entrenándose en ello, son la gente del campo.

¿Qué saben estos señoritos de la moqueta y del antojo? ¿Qué saben sin haber pegado un palo al agua, no haber movido un molino, recorrido el terreno con el tractor o mirar al cielo suplicante? ¿Qué saben de semillas y de flores, de las señales de los pájaros, de los lirios del campo?

Volvemos a las Geórgicas de Virgilio como consuelo.

Y es el arado objeto de disgusto y

yace sin honor; y de las hoces

forjan para guerrear armas atroces;

y nuestros campos ¡ay! faltos de brazos

palidecen eriazos.

Guerra nos mueven de una y otra parte;

entre los pueblos la discordia estalla,

y acuden a los campos de batalla,

rotos los pactos, y el terrible Marte

pasea por el orbe su estandarte.

Mientras el campo llega a las grandes ciudades que se habían olvidado de donde nacen y crecen, el maestro Jiménez Lozano escribe una carta a Kierkegaard y le dice.

Le escribo a Soren Kierkegaard

las últimas noticias: disolución del mundo.

Mas hay aves en el cielo,

lirios en el campo. No ocurre

nada.

Contesta el teólogo: «Así las cosas, lo mejor es buscarse otros maestros cuyo discurso no sea incomprensión, cuya animación no encierre ningún reproche, cuya mirada no juzgue, cuyo consuelo no exaspere en vez de calmar».

No lograrán nada de Europa que ha consentido arruinar su huerta, acabar con su ganado y repartir abono a los bancos. Sembrar placas solares

<<Tiempo vendrá, cuando los campos esos

recorra el rastro y la pesada yunta,

en que la reja de acerada punta

saque a la luz del sol los grandes huesos

de la generación allí difunta.

Y las lanzas y espadas

por el orín tomadas,

pasando irán, a par de otros despojos,

del labrador absorto ante los ojos.

Y al tropezar el rastro con el yelmo

abollado y vacío,

oirá el choque sonar del hierro frío>>.

No hay consuelo a esta fábrica que se han construido de destrucción y donde los últimos vestigios de nuestra cultura se incineran como en una pira inquisitoria. Europa es una religión de normas. Fin de la fe.

Guerra.¡Arde Roma!

Mas hay aves en el cielo, lirios del campo. No ocurre nada. Consuelo de los afligidos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 febrero 2024

LA GUARDIA CIVIL Y LA ESPAÑA DEL SILENCIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Conmovida España. El dolor es inabarcable, ¡tan injusto tener que padecerlo!
David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez son dos Guardias Civiles que acaban de dejarse la vida por usted y por mi, por todos nosotros. Murieron en el cumplimiento de su deber, aunque bueno sería abrir una seria y rigurosa investigación sobre todo lo que rodea a este execrable crimen; pero hecha con todos los pronunciamientos y sin mediaciones políticas y que el que tenga que hablar que lo haga o se retire para siempre.
Ahora hay que hacer tiempo para todo. Apartar las sucias manos políticas y que hable el interior honor de la Guardia Civil. Un ataque de estas características a nuestra Guardia Civil en un tema de tanta gravedad para la sociedad y nuestra seguridad que no puede dejarse de lado. Con el aumento del narcotráfico se están dando pasos en una dirección peligrosa que se extiende cada día más. «Esto iba a ocurrir y algo más» es el comentario generalizado por esos lugares donde el delito está a la vista tanto al sol como a la sombra.
Hoy el recuerdo está con sus familias. ¿Quién sufrirá con ellas? ¿Quién se acordará pasado el tiempo? ¡Dios mío!, ¡cuantas cosas deberíamos recordar!, ¡cuántos nombres…!
Forman parte de la España del silencio, la entregada hasta la muerte y olvidados hasta sus nombres. ¿Sus asesinos…? No se han borrado aún sus  huellas.
Los narcotraficantes seguirán enriqueciéndose y generando víctimas de su mercancía y de su impunidad.
Esta tierra nuestra es mucho de clamar un día y olvidar al siguiente.
Mañana volverá el consabido «aquí paz y después gloria». El ministro volverá a su despacho rodeado de generales y comisarios que darán soluciones urgentes porque el ambiente social está que arde. Habrá muchos reproches e informes, también algún «sálvese quien pueda», muchos dedos acusadores y casi ningún acusado.
Entre nuestros olvidos este será uno más, porque habrá un interminable proceso judicial que puede alcanzar años con unos buenos abogados, que dinero no les falta a los que trafican con nosotros.
Un día más. Una tragedia más. No nueva. Se lleva avisando hace demasiado tiempo.
Porque demasiado tiempo y demasiada gente sirve a su patria sin pedir nada a cambio, sino respeto. Es algo que no se mide con buenas palabras y con inútiles promesas baldías. El respeto consiste en hechos y sin tintes políticos.
Por cierto la fiscalía bien podría ordenar una investigación para comprobar quienes eran los que jaleaban y agitaban a los narcotraficantes en su criminal ataque contra la guardia civil. ¿Quién manda en la Fiscalía?
Hay muchas cosas oscuras en estos hechos, pero lo que está muy claro es que el ministro del Interior mejor es que interiorice que la Guardia Civil no es una Institución suya, sino nuestra, de todos los españoles y donde se le espera es en su despacho trabajando y no en otros lugares donde su presencia al menos incomoda, después de conocerse algunos detalles de la lucha contra ese delito del narcotráfico que deberían aclararnos. Tener un mínimo de sensibilidad también se le exige a su cargo. A su presidente no es necesario; ya sabemos que de eso no entiende.
Una vez más muere un trozo de la España del servicio y del silencio.
Honrados y nunca olvidados sean.
Nuestro Guardias Civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez sirvieron con honor y murieron por ello. Por nosotros.
¡Presentes!
A sus familias es duro dirigirse. Un «lo siento» ya no vale. Es tarde.
Solo una esperanza: la de miles y miles de compañeros guardias civiles, policías y soldados, ciudadanos, que sienten que se les va un trozo de ellos mismos. Es la sufrida España del silencio. Demasiado silencio.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
12 febrero 2024
Blog: generaldavila.com

LA MONARQUÍA: NI VULGAR NI ALTANERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Ayudante de Campo del Rey (1990-1995) y Jefe de la Guardia Real (1995-2000)

Alfonso X «El Sabio»

La Monarquía española siempre fue próxima, cercana, incluso algo castiza, lo cual no quiere decir que a lo largo de la historia haya pecado de vulgar o zafia. Estuvo siempre en su lugar y no sabemos si será y seguirá igual dada la nueva moda de «desmadejarlo» todo, aunque algunos sigamos empeñados en el «no-madeja-do» de Alfonso X, sea o no lo sea una anécdota de la historia.

Dicen que atendía a Alfonso XIII un nuevo peluquero por enfermedad del suyo habitual.

-¿Cómo debo dirigirme a usted Majestad?

-Menos de usted, como mejor te parezca.

He repetido hasta la saciedad que España en sus últimos tiempos ha huido de la didáctica de la Monarquía y hay un desconocimiento intencionado de su razón de ser y legado histórico. Convendría descubrir y transmitir de nuevo su auténtico valor en épocas tan convulsas como las actuales. Hay una sutil, pero trascendente, diferencia entre Reinar y Gobernar.

El Rey, la Reina, los Príncipes, no son como usted y yo; no gozan de la normalidad de un ciudadano, sino que con ellos va la magia de la realeza y su poderosa atracción, pero también la inapreciable soledad, lo que se combina para dar lugar a esa exigida distancia necesaria para que no se rompa el misterio del símbolo.

Si el Rey se apease de su lugar y simbolismo para pasar a ser un funcionario, tomarse a diario unas cañas y unos pinchos de tortilla en la Plaza Mayor y luego irse de compras a Zara o a El Corte Inglés, estaría dejando poco a poco su Trono para acabar discutiendo los problemas del presente y futuro de España en el Café Gijón, en el Varela o en cualquier redacción de periódico o televisión. La cordialidad Real, su proximidad, incluso algo de casticismo, no pueden dar pie a saltarse el protocolo, hacia arriba o hacia abajo, que es el debido respeto al símbolo de España, a todos los españoles en el Rey representados. El que lo hace, incluso de manera intencionada, enseguida nota su error sin necesidad de que se lo señalen. Es hacerlo a lo que representa.

Un presidente de la República nunca alcanzó ni alcanzaría las necesarias cotas de eficacia y respeto y sería imposible que ni siquiera rozase la virtualidad de la Realeza, donde queda depositada la historia de una nación sin paréntesis ni puntos y aparte. Fiel reflejo de las virtudes y defectos de la historia de un pueblo.

Lo Real es mucho más que lo real. Es una virtud que se hereda y se custodia de generación en generación, sin ir más allá de su símbolo ni traspasar otros umbrales, pero también sin bajar a otras instancias o estancias menores.

Felipe II fue el artífice de la mayor y mejor biblioteca de Europa, quizá del mundo, la de El Escorial, y, aunque no leyera ninguno (que no fue el caso), engrandeció a España por las armas y las letras sin bajarse nunca del trono ni subir más allá del monte Abantos.

No es fácil ser Rey, Soberano de una nación, símbolo de la misma y no es cosa que se aprenda, sino que se engendra.

La Corona no es sustituible por algo o alguien parecido, pero para ella sería un grave error caer en la altanería o en la vulgaridad, dos extremos peligrosos cada uno con su dosis de atracción.

Sabino Fernández Campo lo expresaba como la necesidad de un estilo que permita marcar diferencias y evitar confusiones con otras figuras elevadas de la organización del Estado, pero más transitorias: el «»estilo real» […] que se adapte a la época y con el que se consiga la perfecta combinación entre la grandeza basada en una tradición secular y la sencillez que exigen los tiempos modernos; entre la distancia y el fasto de una superioridad ostentosa y la proximidad humana y natural, perfectamente graduadas y combinadas armónicamente. Ni un exceso de confianza que pudiera rayar en lo vulgar ni una altanería y rigidez alejadas de las exigencias de nuestro tiempo. “La familiaridad engendra desprecio”, decía Shakespeare, que añadía en Enrique IV: “¡A cuántos intensos deseos del corazón deben renunciar los reyes y sin embargo disfrutan los hombres privados!»

Iba el Rey camino del Palacio Real de Madrid. En la cuesta del Parque del Oeste el Rolls Royce se paró. El teniente coronel Ayudante de Campo de S.M. después de inspeccionar el vehículo y recibir los datos que le daba el mecánico, se acercó al Rey y en marcial postura, primer tiempo del saludo, después de la reglamentaria y enérgica inclinación de cabeza, le dio la novedad:

-Monarca: el coche se ha parado.

Lo de «Monarca» hizo temblar el espacio. La Reina reía a carcajadas.

-La próxima te diriges a mi como Emperador.

Había terminado el invierno. Los árboles apuntaban con su verdes yemas el nuevo y esperanzador amanecer de la primavera. Aquello solo quedó entre los mirlos que correteaban por el césped del parque con su melodioso diálogo algo impertinente.

Todo sucedía de manera natural, sin vulgaridad ni altanería.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Ayudante de Campo del Rey (1990-1995) y Jefe de la Guardia Real (1995-2000)

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8 febrero  2024

ALBARES SE VISTE DE SEDA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

José Manuel Albares Bueno es un diplomático metido a político, o al revés, que desempeña el cargo de ministro de Asuntos Exteriores o bien podríamos decir del asunto exterior, porque a día de hoy el Gobierno de España no tiene más asunto que mantenerse vivo o muerto en el poder. Para entretenernos mientras se mantienen, o les mantengan, usan la tinta como el pulpo o el calamar y ello supone aceptar distintas libreas que les confundan con el medio, lo que se traduce en hacerse cargo del postureo.

Es un término por el que voté como palabra del año pero la FundéuRAE eligió polarización que no está mal y además coincide con eso de orientar en dos direcciones contrapuestas algo muy propio del postureo. Este Gobierno nuestro además de polarizado es muy de postureo y poco más.

«Postureo: actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción».

¡Bueno, bueno, bueno!, lo que les voy a contar… No sé si se han enterado del postureo que ahora se gastan en el ministerio de Exteriores. Ante la relajación generalizada de la vestimenta entre ministros, ministras, séquitos y séquitas, que parece que van de trapillo, pero esa ropa cuesta una pasta, que ya ni corbata o pajarita, sino vaqueros y sudaderas con capucha, el ministro ha recordado que ellos tiene uniforme, que les queda como la seda, que los hay para ellos y ellas, y que incluso lleva enganches para las condecoraciones.

Ha sido sorprendente, vibrante y sobrecogedor ver al ministro de lo exterior, Albares, tierras blanquecinas en altos y lomas, mostrarnos su uniforme de elegancia plena, etiquetado de tik tok, para mostranos su porte distinguido con su uniforme rescatado de la naftalina, más bonito que un san Luis y falto, el pobre, de condecoraciones para sus enganches, que para mi señalaba su pecho casi desnudo de Grandes Cruces y medallas ganadas a pulso en sus luchas por recobrar Gibraltar y mantener las fronteras del sur de Europa, de mantener el rango de la España unida, medallas al valor de la defensa de España, que ahora compartirá con el de Cultura por aquello de limpiar los museos de colonizadores malvados, sin uniforme, de culturas bárbaras, que los españoles siempre hemos sido más guerreros que soldados y más invasores que diplomáticos. ¡Esos pechos vacíos de medallas! ¿No te das cuenta Sánchez de lo que tu ministro reclamaba?

No sé, pero puede que sea una manera indirecta de reclamar uniformidad para el Gobierno. No estaría de más un poco de uniformidad para todos, vestidos y peinados realizados por el mismo que usa el Presidente, que nos sale barato y lo damos por bien empleado ante el postureo del que viven.

Ver al ministro de lo exterior vestido con el uniforme diplomático puede llamar la atención, pero ya que lo hace que lo haga bien y con todas sus consecuencias y recuerde que ese uniforme, en palabras de un buen amigo que las dejó escritas en este blog, nos representa a todos en el exterior y «personifica la dignidad del ejercicio de un poder público, igual que hacen los policías, guardias civiles, militares, jueces o fiscales, que de forma ejemplarmente digna, con frío o con calor, se presentan ante los ciudadanos revestidos de autoridad formal, garantía para todos los administrados de que no están actuando “por sus pistolas”, sino en nombre y representación de un poder del Estado, del que son depositarios precisamente para actuar sometidos al imperio de la ley y a la estricta observancia de procedimientos».

Postureo ninguno. Un uniforme significa todo. Lo han llevado millones de españoles que vestían su cargo de España. Eso eran al ejercerlo. No sé, señor ministro, si alguien le ha hablado de la mística del uniforme.

Se lo agradecemos señor ministro. Pero recuerde que a un ministro del exterior no le pedimos que ejerza las funciones de maniquí, sino que nos hable sin tapujos ni falsas vestimentas de la cruda realidad de nuestra política Exterior si es que la hay. Entre los temas preferidos por la audiencia me vienen a la cabeza dos: Gibraltar y nuestras relaciones con Marruecos.

Esas cosas tan ocultas por las tierras de los desiertos, blanquecinas de seco sol, calcinadas por la desidia y el olvido. Para ello póngase el uniforme.

En este Gobierno no hay uniformes para todos. Hay disfraces para la tragedia que representan cuyo dramático final ni ellos mismos conocen. Nadie saldrá con vida de Tebas sin antes adivinar el enigma de la esfinge; imposible para quien nunca ha abandonado el caminar a cuatro patas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 febrero 2024

EL DEBATE. FRANCO JEFE DEL ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Leo en el periódico digital El Debate un denominado «Documental de Historia» cuyo título y contenido «Cómo Franco llegó a convertirse Jefe del Estado» me obliga a escribir algo sobre el tema no para corregir al periódico, algo que no es de mi incumbencia, sino para dar luz sobre este decisivo acontecimiento de la historia de España de acuerdo con los documentos que en los archivos de uno de sus auténticos protagonistas he podido consultar.
En mi libro La guerra civil en el norte editado por La Esfera de los libros abordo esta decisiva cuestión de la Jefatura del Estado de Franco y lo documento, pero hay cierto sector, académico o cercano a ello, que no admite nada sobre la reciente historia de España que no sea de acuerdo con lo que ellos dicen y dirigen, y esto ocurre entre los que se muestran partidarios de un bando y los del otro, creándose un clima en el que la densa niebla que cubre todo lo que se refiere a la Guerra Civil española y sus consecuencias, siga convirtiendo la historia en enfrentamiento ideológico alejado del exigible rigor. Unos y otros han construido un relato sustentado sobre pilares propios que consideran inamovibles y si alguien intenta sustituirlos por otros renovados y más firmes el intruso es señalado como un advenedizo en lugares privados.
El rigor histórico exige que lo que algunos creen irreversible pueda ser revisable y convertible después de nuevas investigaciones que traen la aparición de documentos y que muchos aún permanecen ocultos por temor a aquellos que han convertido la historia en ley y en delito la opinión contraria. También por las limitaciones impuestas por los que pretenden ser juez y parte en sus interpretaciones.
Todo sea por dar una opinión más con todo respeto a los autores de la publicación de El Debate, pero a la vez expresando la confusión que me produce el documental que de entrada se anuncia con una frase exenta de todo rigor por decirlo de una manera suave: «Las palabras del General Yagüe que convencieron a Franco para aceptar el mando único en la guerra». Solo esa frase debería ser suficiente para no ir más allá en los comentarios. Una película mal montada, poco creíble y sin documentar.
El entonces teniente coronel Yagüe ni estaba ni se le esperaba entre aquellos firmes generales que formaban la Junta de Defensa Nacional, con ideas muy claras y que no eran fáciles de doblegar en su criterio de cómo conducir las operaciones militares y la administración de la España nacional.
La Junta de Defensa Nacional (no Junta Nacional de Defensa como con grave error dice el documental) se formó a la muerte del general Sanjurjo y en ningún momento se pensó en Franco como sucesor y cabeza del alzamiento, sino que los nombres que se barajaron fueron los del Infante D. Carlos de Borbón y el del general Severiano Martínez Anido. Nadie habló en aquellos momentos de Franco ni de Cabanellas ni Mola quiso, que bien pudo hacerlo, alzarse con el mando único. La Junta era firme y muy conocedora de la situación tanto dentro como fuera de España y con ella colaboraron un insigne grupo de diplomáticos y personal de la Administración civil excelentes y experimentados en la política interna y exterior de España.
Una vez que se precipitaron los acontecimientos y hubo unión material entre los ejércitos del Norte (Mola) y el Expedicionario (Franco) fue cuando se vio la necesidad del mando único. Hubo efectivamente dos reuniones en Salamanca de los miembros de la Junta de Defensa de la que no formaban parte ni el general Kindelán ni el teniente coronel Yagüe.
Las dos se realizaron en el aeródromo de San Fernando, situado en la finca del ganadero Pérez Tabernero, a 32 kilómetros de Salamanca en el término municipal de Matilla de los Campos. En ella se autorizó la presencia del general Kindelán a pesar de no ser miembro de la Junta. Se trataron los siguientes temas como se demuestra en la correspondencia posterior a la reunión entre los generales Dávila y Orgaz (Documentado en La guerra civil en el Norte):
-El Movimiento y su porvenir.
-La unión de los ejércitos del Norte y Sur.
-La necesidad de establecer un Mando único.
-El problema de la toma de Madrid y desviarse o no a liberar Toledo y su Alcázar.
-Los servicios de retaguardia.
Desde luego allí no se tomó ninguna decisión firme sobre el mando único que quedó en simples palabras y propuestas. Insisto en que Yagüe ni estaba ni se le esperaba.
El día 28 de septiembre se celebró el segundo Pleno de la Junta en el mismo lugar y con los mismos protagonistas. Se volvieron a tocar los temas del futuro de la guerra, de la unión de los ejércitos y la necesidad del Mando único. Hubo discusiones y no un único criterio sobre ello por lo que se pasó a realizar una votación en la que empezó a votar Kindelán, por ser el general más moderno y no participar en ella los coroneles. Aprobada la moción relativa a nombrar Generalísimo de los ejércitos se pasó a decidir la persona que ostentase tal cargo, que recayó en el general don Francisco Franco Bahamonde, que lo aceptó, decretándose por tanto el mando único para las operaciones militares, que se ejercitaría por el general Franco, sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa Nacional. Allí no se le dio el poder, todo el poder a Franco. La historia es increíblemente distinta a la que se cuenta y se da por cierta.
La decisión del mando único a Franco fue decidida por la Junta pero exclusivamente como mando único militar, como jefe de los ejércitos en operaciones, pero concederle el mando civil, la Jefatura del Estado, fue producto de una serie de circunstancias que se originaron fuera de la reunión en asamblea de la Junta como relato de acuerdo con los documentos del protagonista de este asunto y de otros claves en el desarrollo de la Guerra Civil: el general Fidel Dávila Arrondo.
Lo que pasó ya finalizada la reunión de la Junta dista mucho de lo que repiten tantos y tantos que lo descubren una y otra vez incluso diciendo que es una novedad histórica.
Los generales salieron de la Junta sin darle a Franco el verdadero poder ya que estaba limitado por la Junta de Defensa por lo que el Mando militar de Franco no tenía libertad de actuación siempre mediatizado por ella.
Además se creaba un grave problema ya que la Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas se sabía que algunos gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Esta situación fue captada por el general Dávila que se la expuso a Mola y estos a Franco que aceptó que la Junta declinase sus poderes en él nombrándole Jefe del Gobierno.
«Lo que decidáis los miembros de la Junta yo lo acato» dijo Franco.
Todo ocurrió cuando ya los miembros de la Junta se habían ido a sus destinos o estaban a punto de hacerlo por lo que se emprendió una difícil y ardua tarea para volver a reunir a sus miembros o tener su voto positivo.
La historia final y como se nombró a Franco Jefe del Estado sustituyéndolo por el nombramiento inicial de Jefe del Gobierno del Estado español es tan increíble como cierta. Lo narré en La guerra civil en el norte, pero ¿para qué? Ya no hay marcha atrás y mejor que se cuente en tecnicolor.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 febrero 2024

REUNIÓN DE SALAMANCA: FRANCO NO FUE ELEGIDO JEFE DEL ESTADO NI NOMBRADO GENERALÍSIMO
«A renglón seguido hizo el general Franco manifestaciones propias del caso y designó personal para cargas que implicaba la nueva modalidad castrense terminando con ello la reunión y trasladándose el personal al comedor de la casa donde estaba preparado el almuerzo.
Terminado este un tanto avanzada la tarde comenzó el desfile de los vocales hacia sus respectivas residencias produciéndome ello extrañeza y contrariedad pues apreciaba no se había desarrollado en la reunión de la mañana la trascendente misión que la Junta debía afrontar en relación con la representación y facultades que el gobierno de la Nación imponía y muy singularmente cual consecuencia de la decisión recaída en la reunión de este día; pretendí por ello retrasar a los compañeros y continuar la sesión para zanjar el asunto, pero el ambiente y marcha iniciada no se prestaba a ello por lo que expuse a Mola cuan preciso e inaplazable era tratar con toda urgencia el tema ya que, aparte la imperiosa necesidad de que el Mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin riesgo de las trabas, impedimento o rémoras inherentes a actuación de la Junta de Defensa, era muy de tener en cuenta que nuestra Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas que hasta nosotros habíanse deslizado, algunos de tales gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Mostrose Mola conforme asintiendo a la consecuencia de que debiera la Junta declinar sus poderes en el general Franco nombrándole Jefe del Gobierno que él constituiría con elementos y organización no afectados por la tara que al Estado del momento se achacaba y, por ende, que convenía someterlo a la consideración de Franco cual hicimos inmediatamente reuniéndonos los tres en el patinillo de la finca donde aislados se trató el asunto concretamente y con pocas palabras contestando él sin dilación alguna se hallaba dispuesto a asumir el cargo y pechar con la papeleta si se tomase tal decisión. Obtenida pues su conformidad asumí la tarea de llevar a vías de hecho lo expuesto emprendiendo inmediatamente el regreso a Burgos acompañado del coronel Montaner a quien expuse detalladamente, durante el viaje, toda la gestión anterior y tarea que me incumbía para ponerlo sin dilación en conocimiento de los demás vocales de la Junta demandándole sobre la marcha su voto. Montaner dio en el acto su plena conformidad y voto afirmativo. Llegados a Burgos, pasadas las 22 horas, encontré en nuestra Sala-Despacho de la Junta a Cabanellas y Gil Yuste por lo que pude exponerles sin pérdida de tiempo y detalladamente las consideraciones expuestas al general Franco y réplica obtenida, y terminé recabando de ambos su aquiescencia para llevar a vía de hecho la solución que se consideraba forzosa e inaplazable. Cabanellas dio rotunda negativa y Gil Yuste hizo presente no haberse considerado por la Junta el aspecto que traía a colación cosa que de haberlo estimado conveniente no hubiera dejado de tener en cuenta al deliberar aquella mañana y acordar el nombramiento de Franco cual Jefe Supremo del Mando Militar, así pues le parecía un tanto anormal el planteamiento sin que de momento formulase juicio en firme acerca del particular. Lo avanzado de la hora y vicisitudes del día no eran propicios para proseguir gestiones que dejé para el día siguiente en cuya mañana llamé por teléfono al coronel Moreno Calderón quien apenas esbozado motivo de la conferencia dijo, cual si tuviera conocimiento del hecho, que habíamos de atenernos a lo concreto y específicamente deliberado en la Junta, le repliqué en el acto haber muy contundentes razones y motivos para lo que habíale insinuado cual le expondría dentro de breves horas pues me trasladaba seguidamente a Valladolid cual hice poniéndole de relieve con todo detalle cuan ineludible era adoptar la resolución que se trataba, previamente me hizo saber Moreno Calderón le había enterado telefónicamente Queipo de Llano de que estaba tramándose la decisión de que se trata lo cual él se oponía terminantemente considerando nulo lo que se hiciere al margen de lo acordado en la reunión de la Junta de Defensa. Explicado cual antes se expresa los fundamentos originarios de la propuesta mostrose Moreno Calderón de acuerdo con la realidad de lo mismos y sus consiguientes derivaciones así pues otorgaba su voto afirmativo para la solución de nombrar a Franco Jefe del Gobierno. Contando pues con tal voto así como conocer el pensamiento de Orgaz, tiempo atrás héchome presente por él mismo, más el voto de Mola al que había de considerar unidos los de Saliquet y Ponte (que era Mola encargado de recabar y de ser disconformes me lo hubiera dado a conocer
inmediatamente) se reunía ya la mayoría absoluta de la Junta, sin embargo era de desear y más aún consideraba lo obligado de reforzar el acuerdo uniendo a tales votos los de Gil Yuste y Cabanellas, así pues regresado a Burgos acto seguido de la entrevista con Moreno Calderón, celebro una reunión con ambos insistiendo en el tema con los puntos de vista que lo imponían sin género de duda alguna mostrando Gil Yuste conforme en que se plasmase tal acuerdo de la Junta nombrar a Franco (independientemente de su cargo de Jefe Supremo de las Fuerzas) Jefe del Gobierno del Estado Español, y persistiendo Cabanellas en su manifestación de lo improcedente del acto que se propugnaba dejando él al margen los argumentos que se aducían y cuya valoración no negaba; hube de hacerle presente cuan terminante era la mayoría absoluta de votos afirmativos patentizados y cuán capital transcendencia y significación tenía el que no hubiera de llegarse a la decisión con la constancia del voto en contra de la Presidencia accediendo últimamente a que el acuerdo fuera el de nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado Español. Tan luego dio Cabanellas su conformidad avisose al Sr. Yangüas Messía (que colaboraba cual Asesor en la Junta de Defensa) pasase al Salón donde teníamos el Despacho los Vocales de la Junta y en la cual se acababa de celebrar la entrevista y dándole conocimiento del acuerdo y decisión a que había llegado la Junta se le encomendó redactase la disposición legislativa procedente encareciéndole la conveniencia de hacerlo sobre la marcha por lo que permanecimos los cuatro en el despacho hasta quedar plasmada la disposición que aquella misma noche queríamos dar a conocer al País en la sesión oficial de la Radio Nacional a la que se avisó quedaba diferida la hora de tal emisión.
Redactada aprobada y difundida por Radio la disposición aludida enviose al Boletín la diligenciada copia correspondiente para su publicación en el ejemplar a publicarse en la mañana inmediata considerando por tanto finiquitado el asunto, pero en la madrugada de este día despertome llamada telefónica producida por Nicolás Franco quien desde Salamanca me hace saber no se encontraba acertada la disposición, precisábase mayor libertad de acción y por tanto de atribuciones que las compartidas a la concreción de Jefe de Gobierno replicándole yo que quedaría resuelto el punto pues se suprimirían del texto del articulado las palabras “del Gobierno” y quedaría cual nombramiento el de “Jefe del Estado Español”. Quise ponerlo en conocimiento de los compañeros de la Junta radicantes en Burgos pero el tiempo apremiaba la imprenta llevaba tirados ya unos cuantos bastantes ejemplares y habían sido remesados ya paquetes a las localidades fuera de Burgos de dificultosa interceptación así que decido motu propio ordenar la rectificación cual se llevó a efecto. Esta es la causa por la que aparte lo que la transcripción de la emisión radiada pueda exhibirse algún que otro ejemplar en el que aparezca el nombramiento de Jefe del Gobierno del Estado Español».
Los vocales de la Junta de Defensa Nacional a los que directamente el general Dávila pudo consultar la designación de Franco como presidente del Gobierno de España le mostraron su parecer de que él mismo asumiese ese cargo «porque él era el único aceptado por todos los generales y jefes del Ejército». Dávila se negó argumentando su edad de 58 años y el ser desconocido por la mayoría del pueblo, con la ineludible precisión de necesitarse una persona joven para regir los destinos de España y, al propio tiempo, de prestigio, por lo que abocó en todo momento por el general Franco a quien en definitiva en su consulta había obtenido la mayoría de votos, incluido el suyo propio. Hubo en ese nombramiento del general Franco reticencias del presidente, general Cabanellas, de algún otro vocal y rechazo absoluto del general Queipo de Llano.
La iniciativa del general Dávila constituyó realmente un cambio de escenario porque en la reunión de Salamanca, como hemos visto, la votación se limitó a decretar el Mando Único para las operaciones militares por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa. Posteriormente Dávila propone el hecho de la jefatura del Gobierno de la Nación obteniendo, fuera ya de la reunión en pleno de la Junta, el consenso de los vocales, pero nunca se había hablado de la Jefatura del Estado sino del Gobierno, matiz de enorme trascendencia ya que era elevar a Franco al máximo cargo de la nación. ¿Cómo es posible que se modificase el texto legal acordado sin que nadie alegase nada? Nadie replicó a la modificación del texto; ningún miembro de la Junta puso el menor reparo cuando la modificación ya estaba hecha. Solo se explica por elevado prestigio del que gozaba el general Dávila entre sus compañeros de la Junta que callaron sus posibles reticencias y acataron tan inopinada decisión. Tampoco conviene olvidar el párrafo del decreto que dice textualmente: «…se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado». ¿Hay alguna diferencia entre decir «asumirá todos los poderes del Estado», o «se nombra Jefe del Estado»?
¿Qué movió al general Dávila a atender la indicación de Nicolás Franco? Conozco la respuesta que dará el general Dávila: «Con Franco nos salvamos; sin Franco nos hundimos»; lo esencial era la unidad en el mando político y militar y en aquellos momentos las circunstancias lo imponían.
(Del libro La guerra civil en el norte, editado por la Esfera de los libros).

SIN FUERZAS ARMADAS ARMADAS NO HAY INDEPENDENCIA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me extrañaba esa lucha por mantener a toda costa la Academia General Básica de Suboficiales del Talarn (Lérida). Cada vez que el ministerio de defensa anunciaba cualquier modificación en la enseñanza militar el ínclito Arturo Mas y su partido saltaban indignados: ¡El Talarn ni tocarlo, eh!

¡Qué cosas!  ¿A España servir hasta morir? ¡Fuera!, ¡quítelo inmediatamente señor ministro o se van a enterar…! Consulta al Presidente, sí, al del Gobierno; ¡quítalo, quítalo Pepe…!, no quiero líos. No te preocupes Presidente. Tú dale dinero a Arturo que ya me encargo yo de los militares. Dicho y hecho. La excusa: impacto visual para el paisaje. España nubla la vista, pero él sabe manipular el paisaje. Como el texto del homenaje a los caídos. El hacker de Pemán, en magistral ironía del maestro Antonio Burgos. Todo depende. Ministro en defensa de… Nunca lo fue de defensa que no fuese la suya propia. Morir de vanidad. Rentables libros donde no da ni una a derechas, todas a diestro y siniestro. De aquellos polvos… Cesión, renuncia de España. ¿Eso dicta la Constitución para el presidente y el ministro? Tú ve poniendo más dinero que yo iré quitando lo de nación. Dice Arturo, al hilo de lo discutido y discutible. Patada a la Constitución. Por toda la escuadra.

Me extrañaba el interés por mantener la Academia de Talarn.

Diplocat se llama el consejo de diplomacia pública de Cataluña. Organiza cosas, conferencias, independentismo; gente listilla que le saca partido a esas cosillas: Tú ve poniendo más dinero…

Sin fuerzas armadas no hay independencia. Se lo ha dicho el profesor Malcom Chalmer (miembro de un think tank londinense especializado en defensa) en una conferencia organizada por Diplocat, diplomacia pública (¿), en Cambridge.

¿Has oído? Corre, corre… Y al Talarn que se han ido. ¡Rápido!, llama a la asamblea nacional catalana y organiza una conferencia. Epicentro de Tremp, 17 de julio, y pongamos el título:

‹‹Futuro y oportunidades de la Academia General Básica de Suboficiales de Talarn en el Estado Catalán moderno››. Decidles, que se enteren bien, que el futuro de un Talarn español es muy negativo, mientras que en Cataluña independiente es brillante.

¿Lo entienden ahora? ¡El Talarn ni tocarlo, eh!

El caso es que, en la conferencia o mesa redonda, que no se sabe muy bien lo que fue, la gente de la zona mostraba un interés más prosaico. Cosas de los transportes, del turismo, de la economía. La pela, la mía, la suya. ¡Nada, nada!, aquí habrá universidad, aeropuerto, hoteles, y la OTAN; la OTAN en pleno a la que invitaremos a que abra un Cuartel General de Alta Disponibilidad. Saltos de alegría. Todo para el 27 de septiembre.

Podría habérmelo inventado pero es una realidad. La conferencia, la mesa redonda y la estupidez humana, que no tiene límites.

Mientras en otro lugar los responsables del paisaje dialogaban, incluso parecían discutir y defender acaloradamente aquello de las lindes soberanas, de la Constitución, llegaron los bandidos y se colaron en la viña. Avisó el guarda, pero cuando quisieron darse cuenta ya el paisaje era otro. De aquel tan viejo y noble paisaje, a España servir hasta morir, había desaparecido España. Ya no hacía falta servir ni, por tanto, morir. No existía España.

Por las montañas leridanas, por la comarca del Pallars Jussà, sonaban los redobles del tambor del Bruch. El general Prim se agitaba sobre sus estribos mientras gritaba: ¿dónde está el sargento Luis Baró y Roig? ¡¡¡Izad la Bandera de España!!!

Se está celebrando el acto de inauguración de la Academia Militar Catalana. Forman los recién llegados aspirantes a oficial. El colorido de la formación parece extraído de un cuadro de los Tercios de Flandes, gran parafernalia, guiones y banderines, largas cornetas, tambores… El sonido de la fanfarria estremece a los asistentes. Preside de uniforme el más alto cargo en el escalafón de las fuerzas armadas. Don Arturo Mas, de uniforme de gala, entra en el patio de armas y se le rinden los honores de ordenanza… Pasa revista, lento, persistente, recreándose en cada paso que avanza.

En su discurso se dirige a los nuevos aspirantes a oficial. Vibrantes palabras que va leyendo desde el atril. Hay un momento en que se detiene; absorto levanta la mirada que dirige sobre el monte Costampla medio oculto por la niebla. Aún se vislumbra la huella: ‹‹A España servir hasta morir››. Parece perdido. Enseguida se recupera y con mayor énfasis, de memoria, termina su discurso inaugural:

‹‹¡Disciplina!…, nunca bien definida y comprendida. ¡Disciplina!…, que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina!…, que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que os inculcamos, esta es la disciplina que practicamos. Este es el ejemplo que os ofrecemos››.

Puede que Putin o su mensajero le recordase a Puigdemont aquello de que sin Fuerzas Armadas no hay independencia y las españolas no son fáciles de derrotar

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2024