UNA PREGUNTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA EN EL DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 25 de mayo será el acto central del Día de las Fuerzas Armadas 2024. Los Reyes presidirán el Homenaje a la Bandera, el acto de recuerdo a los muertos en defensa de la Patria y el desfile final, que cerrará la necesaria convivencia entre pueblo y ejército que cada año se centra en un lugar de España, en esta ocasión en el Principado de Asturias.

En los preparativos de este día todos hablan y explican lo que hacen y dejan de hacer las Fuerzas Armadas, unos con mayor conocimiento que otros. Entre los que mejor saben ese quehacer y misión principal está el Jefe de Estado Mayor de la Defensa JEMAD.

Alguien le ha debido preguntar por eso tan difícil de explicar en los tiempos actuales:

-¿Para qué sirven las Fuerzas Armadas?

Sin duda que es complejo dar una contestación acorde con los titulares que a diario nos desayunamos. El JEMAD ha entrado al trapo.

<<Las Fuerzas Armadas sirven para que la sociedad viva en paz y tranquilidad>> ha dicho la máxima autoridad militar de los ejércitos.

Mi preocupación, solo eso, me lleva a meditar en voz alta y decirle:

-Lo siento Almirante, pero no entiendo nada.

Creo palpar que la sociedad vive de manera distinta y ninguna cercana a la paz y tranquilidad, ni esta sociedad, la nuestra, ni aquellas de otros.

Paz y tranquilidad: a la vista está.

Pero permítame que me centre más en su respuesta porque estamos metidos en un buen lío. Las cosas se crean por necesidad y, para evitar malos entendidos, se regla su funcionamiento a la vez que se concretan sus misiones en cada caso. Al paraguas no es necesario decirle que está para la lluvia, también para el sol en su caso, incluso un día sirvió para pescar angulas. No creo necesario explicar a nadie que un juez está para juzgar o un médico para curar, que el cura reza y que el sembrador siembra. Claro que a la hora de hablar del militar ¿qué decimos? ¿para hacer la guerra? ¿o la paz? ¿o es lo mismo? Está mal visto eso que hacemos a diario: la guerra.

Quiero explicarle cual es mi duda en estas cosas de la paz y la guerra, porque la confusión podría venir de la propia definición de nuestra misión (me refiero a la militar) y no solo a mí me alcanza. Alguien pensó en su día que el juez juzgaría, que el médico curaría, pero que el militar no militaría y que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió y entonces dijo: pongamos la venda antes de la herida. Creo Almirante que me entiende, y de eso se trata. Porque si España va camino de dejar de serlo convendría que se explicase al personal (ese era el término usado por Azaña para referirse a los militares). Porque lo que hacen las Fuerzas Armadas, es decir su misión, puede ser una y otra, es decir la fundamental y otras diversas, incluso alguna ni eso. Y a la hora de ver su prelación e importancia habrá que irse a la Ley y en este caso que tratamos dice, que conviene repetir, que <<…tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. Pues a ver cómo se garantiza eso, ¿con la guerra? Porque al ser fuerza armada lo suyo son las armas, como al cirujano es el bisturí o al juez el Código.

Si, que ya lo sé. Que políticamente todo es posible y que los ejércitos no deben meterse en política y que hay que hacer o deshacer, que hoy es la España del 98 y luego salta a la del 31, incluso a la del 78 dándose una Ley que dice lo que dice. ¿Ve Almirante como es necesario explicar las cosas? La Historia conviene explicarla sin ley, sino como ha sido. Para la paz y la tranquilidad. Pues eso le quería decir. Hay mucho personal que no está tranquilo y al ser esto así se pregunta si las Fuerzas Armadas llegado el caso de materializarse su intranquilidad estarían para lo que están o para otra cosa. O sea que mañana van los de la mayoría de la casa que protegen los leones (de bronce) y dicen que cierran España por derribo y son avalados por un Constitucional que responde al -¿Quién manda en la fiscalía? Y todo se acabó, incluida la misión de las Fuerzas Armadas que se quedan el Sahel o en Turquía.

Usted Almirante no diga nada, no es necesario que me responda, pero lo de la paz y la tranquilidad me ha intranquilizado.

Ya sabe:

-El Sahara. Marruecos. El Sahel. Ceuta. Melilla. Canarias. Gibraltar… ¡Vaya!, mira por donde ahora están negociando la base militar de Gibraltar, su aeropuerto, sus túneles, su armamento ¿nuclear?, sus piratas en sus aguas, sus mentiras sobre la economía de la zona, su contrabando, pero de lo militar nada. Cuando eso es lo verdaderamente importante: una Base Militar Británica en suelo español. ¿Pero no éramos aliados? Ese no es un tema que nos preocupe, que exista una colonia (base militar extranjera) en tierra española. O lo más grave: que no representemos nada ni nada seamos militarmente en esa angostura del Estrecho. Ni en parte alguna.

En resumen que eso de la integridad territorial, de la soberanía y no sé cuantas cosas más lo han colado en la Constitución por eso de rellenar Títulos, pero que en definitiva para fuerzas armadas las británicas y cosas así.

Paz y tranquilidad para que Gibraltar sea eso, Ceuta y Melilla ya veremos, y…

Nada más fácil que acabar con esa integridad territorial que brindar en bandeja su desintegración, con la cabeza de España sangrante y caliente a los que ahora mandan en lo que queda de España.  Cataluña, País Vasco, Gibraltar, Ceuta, Melilla… cositas así.

Tranquilidad ninguna, ¿paz? Según como se mire.

No conteste, por favor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 abril 2024

 

MARRUECOS PROVOCA ESPAÑA SE EMBOTA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las maniobras militares emprendidas por Marruecos frente a las costas Canarias y en aguas territoriales del Sahara son una provocación con tintes de amenaza militar y con el visto bueno de los Estados Unidos de América. Pocos han caído en la cuenta, o muchos silencian, que estas maniobras anunciadas para tres meses (abril, mayo, junio) se solapan con las combinadas «African Lion» de finales del mes de mayo que realizan en esa misma costa y territorio Marruecos, Estados Unidos y varios países de la OTAN (Reino Unido, Italia, Países Bajos…) además de Ghana, Senegal y Túnez. Maniobras que cumplen veinte años de ayuda militar y secretos compartidos. España hubo algunos años en los que tímidamente participó hasta darse cuenta de que era un convidado de piedra. ¿Con razón o sin ella? Las relaciones internacionales en el ámbito militar son difíciles y están basadas en una férrea confianza que en el momento que incumples un compromiso te dejan fuera sin remisión.

Deberíamos empezar diciendo que Marruecos alcanzó la «amistad militar» de los Estados Unidos de América en julio de 2004 al recibir de manera oficial la consideración de Major non NATO ally que la elevaba a miembro preferente en el ámbito militar y desde entonces no ha cesado el apoyo militar y la confianza mutua en detrimento de la que EEUU mantenía con España.

Es necesario observar con detalle la fecha de este pacto militar con Marruecos y lo que ocurría en España: 2004. Atentado terrible, retirada unilateral de Irak, ofensas públicas con repercusión internacional desde la boca del presidente del Gobierno español a los Estados Unidos, en fin un despropósito que justo o injusto ahí está para mal nuestro. ¡Como para fiarse!

Marruecos avanzaba en su posición atlántica y mediterránea, España era un mero accidente geográfico en el Estrecho, y su control pasaba a manos estadounidense a través de Marruecos y Reino Unido (Gibraltar). Ni Ceuta, Melilla, Peñones o Alborán. Si acaso sus playas, y Rota para no perder esa orilla atlántica con una costa tan bella y cálida. De Morón a Vicenza y ya veremos.

Las maniobras de Marruecos responden a esa forma tan característica que tiene el Rey de Marruecos de tratar los asuntos españoles y el órdago echado a la Unión Europea porque su Tribunal Penal no va a aceptar que el Sahara pertenezca a la soberanía marroquí y ello lo debe pagar España a la que tiene amedrentada no sabemos muy bien porqué, aunque decididamente aceptamos el Sahara marroquí. Ya veremos qué pasa si el Soberano alauita aprieta un poco con Ceuta y Melilla. Este es el momento. Junto a Cataluña.

La debilidad se paga, los insultos no se olvidan, y el miedo es el peor enemigo en las relaciones internacionales porque equivale a cobardía. ¿Por que tenemos miedo a las reacciones del vecino del sur?

Albares cree ser ministro de lo exterior (que se prepara el de lo interior) y aplaude a Marruecos porque maniobra muy lejos y sin inmiscuirse en nuestro territorio. Albares no se ha enterado de nada ni siquiera del bloqueo a las fronteras de Ceuta y Melilla ni de que el vicepresidente de Melilla se haya ido a Gibraltar a negociar con Picardo para que abra delegaciones comerciales en Melilla. De esto no se entera nadie cuando debería avergonzarnos.

Miren nuestra Defensa es una pantomima. Cualquier nación que se precie y manifieste honradez con su compromiso ante cualquier posible agresión pone al menos un mecanismo conocido como To show the flag que consiste en mostrar un despliegue militar  preventivo demostrativo de no estar dispuesto a dejarse intimidar por nadie. Ni Marruecos ni veinte Marruecos. Ni Major non NATO ally ni la OTAN entera. Que no, que ya me ataco yo desde dentro sin que nadie me apriete con barcos, aviones y tanques. Una votación vale más que todos tus poderes militares.

¿Defensa? He oído hablar algo sobre Cultura de Defensa y me pierdo en la rigidez y 0scuridad de los planteamientos de nuestra Defensa en momentos tan difíciles como los actuales donde todas las naciones hablan de guerra y se preparan para el día después.

De Mali nos vamos porque nos echan. Al finalizar mayo maletas y a casa. Antes, nuestra última intervención habrá sido financiar un curso de costura.

Consciente soy de mi desconocimiento de la vida militar después de más de cincuenta años de servicio en ellas. Formamos generales, Estados Mayores y tropas. No sé muy bien para qué.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 abril 2024

ANTE LOS NUEVOS EJÉRCITOS DE MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todos ustedes saben que finalizada la Guerra del Peloponeso unos 12.000 hoplitas se encontraron sin trabajo ni futuro estable. Su vida se había convertido en un constante guerrear después de haberse educado en las campañas contra el medo y en su propia guerra civil de manera que no tenían claro aquello de la «globalización» que se avecinaba en el reducido mundo de entonces. Para aquellos combatientes se trataba de poder asumir su futuro con las herramientas con las que siempre habían vivido: las armas.

Ciro el Joven, sátrapa de los territorios próximos a Grecia, en las orillas del Egeo, estaba en permanente lucha con su hermano Artajerjes, Rey de los persas, y vio la posibilidad de reclutar a aquellos soldados griegos, presentarse con ellos a las puertas de Babilonia, vencerle y acceder al trono. Así fue y después de un largo recorrido lleno de vaivenes e indecisiones llegaron a enfrentarse los ejércitos de Artajerjes y Ciro el Joven. Los griegos no fueron derrotados, pero al morir Ciro en la batalla de Cunaxa, a las puertas de Babilonia, y ser el ejército de Artajerjes muy superior en número al de los griegos, estos se encontraron desplazados, muy lejos de su lugar de origen y sin medio alguno después de que su campamento fuese saqueado mientras luchaban.

Ciro el Joven debió ser un gran rey según nos cuenta Jenofonte en la Ciropedia, que a todos recomiendo leer, mucho más clara y explicativa de lo que hoy ocurre en el mundo que todo lo que escribimos politicólogos, aficionados, cuentistas de guerra e incluso militares.

A aquellos griegos se les planteó la decisiva pregunta: ¿Qué hacer? Sin sus generales, que habían sido detenidos, sin nadie que les pagase, sin medios y sin patria decidieron que la única salida que les quedaba era el regreso a casa: Grecia. La épica aventura está narrada en la Anábasis de Jenofonte, una de las historias más ricas jamás escrita.

Ayer y hoy se repite esta extraña pero permanente lucha entre Occidente y Oriente que tira de uno y otro extremo como si el mundo estuviese llamado a fracturarse por ese lugar que aún hoy se debate entre la confusión y la ocupación guerrera.

Suenan extrañas las Guerras Médicas, la del Peloponeso, Jenofonte y Tucídides o más adelante Alejandro Magno, y con menos armas y más lectura comprenderíamos al fin de donde venimos y a donde vamos sin necesidad de volver la mirada al Oráculo de Delfos. O del Capitolio o el Kremlin.

Para aquellos griegos y persas su mundo era tan global como para nosotros el nuestro. El oficio de las armas no ha variado mucho desde entonces, solo las máquinas los diferencia, pero sigue habiendo soldados y mercenarios. El ejemplo de entonces nos enseña y no hay mejor oráculo para saber lo que nos espera que conocer el pasado.

En estos momentos hay serios indicios y semejanzas con aquellos hoplitas griegos convertidos en mercenarios al servicio del Rey Ciro. Puede que configuren los nuevos ejércitos bendecidos por leyes futuras que impongan empresas y economías estatales. Hay negocio a la vista: carne de cañón.

Las empresas de mercenarios pisan fuerte y lo que empezó como un apoyo controlado en Irak hoy está tomando una fuerza a tener en cuenta.

El protagonismo de Wagner y su histórica marcha hacia Moscú no debe de quedar en el olvido, en lo anecdótico. Es una seria advertencia de un loco, de un rico, o de ambas cosas a la vez.

Wagner no ha muerto y genera grandes beneficios que se traducen no solo en dinero, sino en influencia y territorio.

En Mali, Europa (España entre otros) ha estado formando soldados combatientes y lo ha hecho material y moralmente. Una destacada mayoría ha olvidado su formación como soldados respetuosos con la ley y los Derechos Humanos y lo ha cambiado por dinero. No hay más moral que la del que mejor pague. No son soldados, son hombres armados y enseñados en la lucha a muerte sin ninguna convicción moral.

Los nuevos ejércitos ya están en marcha y debemos asumir la cruda realidad. No necesitan uniforme ni distintivo alguno. Las armas actuales no requieren más que formación técnica, no moral. En la mayoría de los casos ni siquiera sabrás si matas ni a cuantos. Ese no es tu problema.

ISIS-Estado (?) Islámico, Hamas, Hizbolá, milicias de distinto género, se mueven entre el terrorismo sin adjetivos y el terrorismo de Estado, pero en el fondo actúan como otras empresas que se dedican a formar combatientes sin moral alguna. A las empresas que los forman y contratan las conocen todos ustedes porque son Estados.

Wagner no es un caso único, sino que las grandes potencias occidentales crean empresas privadas (?) donde se forman auténticos guerreros que componen ejércitos privados de mercenarios. Sus mejores clientes son los Estados a través de sus Centros de Inteligencia y Servicios Secretos, incluso ministerios de Defensa.

Son auténticos ejércitos de mercenarios, pequeños por ahora, pero con visión de futuro. Sin limitación legal, pero con licencia para matar. Incluso con poder para entrar en el núcleo de los nucleares.

¿Será el futuro? Un enorme interrogante se abre cuando sabemos que la paz es solo un periodo de descanso entre guerra y guerra, un periodo que prepara un nuevo enfrentamiento.

Para estos nuevos ejércitos hay clientes, es un negocio seguro; como el de las armas. El mercado está abierto y los mercaderes están en los más insospechados lugares. Esos desde los que se alienta la convivencia, la igualdad y la fraternidad, y desde donde se lanzan doctrinas de paz y amor.

¡Que se lo han creído!

Están trabajando ya en muchos lugares y entre ellos uno que ustedes y yo conocemos muy bien.

Claro que ya saben: ¿Quién manda en la Fiscalía?

Después de una guerra por todas partes quedan hoplitas sin trabajo.

NOTA: Este artículo estaba escrito antes de la masacre vivida en Rusia. Me queda añadir que la acción terrorista, sea quien sea quien se esconde detrás, está dirigida por un <<Estado>> y ejecutada por mercenarios. Hoy es muy fácil hacerlo y Occidente debería darse cuenta de que retirándose de Afganistán y ahora de Irak lo único que hace es mostrar su debilidad y vergüenzas. Mejor haberse quedado en casa debajo de la cama. La guerra hoy no se lleva a cabo en los campos de batalla sino en oscuros despachos donde la riqueza y la pobreza conviven, la miseria moral. No es una guerra ideológica como intentan vendernos. Es por el Poder.

Por ello todos matan. Pagan por ello, compran almas y armas. A millones.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 abril 2024

 

LA SEMANA SANTA Y LA REINA DOÑA SOFÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Terminó la Semana Santa entre luces y sombras primaverales y la bendición del Cielo sobre nuestra Patria España. Han sido días de lágrimas ocultas que conformaban las nubes al regar nuestros campos tan necesitados. Lluvia, sol y sobre todo fe.

Permítanme que me quede con una imagen a comentar y compartir con ustedes.

Málaga, Mena, la Legión. Madrid, Cristo de los Alabarderos, de la Fe. La Reina Doña Sofía.

El Jueves Santo desde primeras horas de la mañana con un fuerte temporal de viento y lluvia la Reina presidía el desembarco de la Legión en Málaga acompañada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, JEME, para a continuación asistir a la entronización del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas acompañando en su fervor al Protector de las Damas y Caballeros legionarios. Fe y devota emoción.

A pesar del desapacible día la Reina presidía el acto con egregia figura, temple castrense y ejemplo constante. Pasaba revista a la Compañía de la Legión. Quien ha mandado a los legionarios conoce el significado que oculta la hierática expresión de sus rostros. Desde la lejanía se oyó un grito que yo les aproximo: ¡Viva la Reina! Parecía provenir de una garganta legionaria. Era el que todos llevaban, silenciado por el solemne momento, en la carta escondida en su pecho: ¡Viva la Reina! Málaga vibraba con su Semana Santa. Inolvidable Mena.

No ha quedado ahí la presencia de Doña Sofía. El Viernes Santo, acudió al Palacio Real de Madrid para acompañar al Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, que tiene su sede canónica en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Reina Doña Sofía siempre ha tenido un enorme cariño a sus Fuerzas Armadas siendo un permanente apoyo para todos y mostrando una especial sensibilidad hacia la tropa.

Su presencia procesionando con ellos es un símbolo de enorme importancia y esa es nuestra obligada lectura: La Corona, la Fe, el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Todos en la calle, abrazados a la Fe, dando testimonio de su tradición, la de ese pueblo que reza, que a pesar de todo reza, y desbroza el camino para que lo recorra la esperanza. Y allí la Reina.

¡Al Cielo con Él! ¡Al Cielo con Ella! Por ir a tu lado a verte… Mi más leal compañera… Cristo de la Fe de los soldados de España.

A lo lejos, mirando hacia ese cielo amenazador de tormenta, mientras corrían las nubes empujadas por mil vientos de la primavera oscilante, me llegaba la imagen del Rey Don Juan Carlos. No pude contener una lágrima que humedecía la imagen de nuestro reciente pasado.

Gracias Señora por acompañarnos, por ser portadora de una esperanza puesta en nuestra tradición que la encabeza el amor a España desde los siglos y por los siglos de los siglos.

Han sido días de fe y esperanza. Recuperadas. No olvidadas.

¡Al Cielo…! Resurrección.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD. Rafael Dávila Álvarez

 

Si, También «La guerra es la paz» y «La ignorancia es la fuerza».

El primer síntoma de una dictadura es el miedo. El que hay en España es de libro. Es un silogismo cuya conclusión les dejo a su inteligencia.

Miedo a mirar, a escuchar, a escribir, a hablar y hasta a pensar.

Prefiero 1984. Lo sabes y luchas. Aquí te diviertes y no hay ayer ni mañana.

La situación es de tal calibre que la misma justicia da miedo. Más miedo que la guerra.

Es un miedo impensable que está en todas partes. Recorre los sistemas de arriba a bajo y al contrario. Miedo mutuo y por tanto desconfianza.

Temes al que está arriba, a tu lado o abajo. Cualquiera lanza contra ti, a favor tuyo, o te entibia. A todos los niveles ocurre.

El tema es muy complejo, pero cada vez esto se parece más a un Estado policial. Eso de la libertad es un camelo. Si te roban, por ejemplo en la tienda o incluso el idioma, lo mejor no es recurrir a la Justicia, sino cerrar la tienda y hablar otro idioma, aunque te arruines. Ellos se encargarán de arruinarte si no lo haces y será mucho peor.

Es un miedo peor que a las armas ¡tan conocidas! Y con ellas nos meten aún más miedo, amenazante; no hagan caso, forma parte de su juego contra la libertad. Contra ellos no hay forma de defenderse y te vas muriendo poco a poco relleno de sus promesas de una falsa lucha que los enriquece.

El gran negocio en estos momentos es la información. Estamos encadenados a ella y es dominada por el que ostenta el Poder, todo el Poder, incluso cuando no gobierna ya que su virus queda dentro haciendo su labor.

Para que se me entienda: 1984.

En España solo hay que repasar desde 1978. Nos lo creímos, pero los dosieres han engordado desde entonces lo suficiente. Muchos lo saben y callan. Otros se sorprenden. Hay imbéciles que dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan. Imbéciles del ¡Ay si yo contara! Los que saben sonríen: «Otro».

Alguno queda sorprendido al comprobar de manera indirecta que sobre él se sabe todo y que es aprovechado cuando menos se lo esperaba o cuando más fuerte se creía.

El miedo recorre las editoriales. Lanzan carnada para atraer a los peces mientras pescan en otro lugar. La información no está en los Servicios de Inteligencia, sino en otro tipo de «servicios» en los que hay préstamos y hasta hipotecas. Podríamos hacer una larga lista desde 1978. Hagan un repaso y verán que siempre son los mismos. Es hereditario.

Opinan que si nos dejasen ser libres acabaríamos con la especie humana. No nos merecemos, según esa filosofía, ser libres. Puedes ser libre el mismo tiempo que duras sin respirar. Más no.

Claro que al final de todo esto te preguntas: ¿A qué tienes miedo? Y respondes que a nadie. ¿Y quién es nadie? Y respondes que lo busques en la Odisea.

¿Por qué no eres libre? Contesto con El Discurso sobre la servidumbre de Étienne de La Boétie. ¡Menuda pesadez y trabajo eso de ser libre!

Resulta que dicen que venimos de un sistema dictatorial donde la libertad estaba controlada y dosificada. ¡Coño! ¿Y esto que c… es?

Que si hablabas todo se sabía y te señalaba la justicia. ¡Coño! ¿Quien manda en la Fiscalía?

Que la prensa estaba controlada. Permítanme que me ría.

Que no había Ley sino imposición. En nada ha cambiado.

Y decían que España era una grande y libre. Pues mira en eso sí que hemos cambiado. Ni grande ni libre.

Ahora sin duda que la libertad es la esclavitud, la guerra es la paz y la ignorancia es la fuerza.

1984 no: 2024.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

EL REY REINA, AUNQUE NO GOBIERNA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me llegan, con cierta preocupación, los ataques disimulados, muy educados y hasta con hipócrita ironía, que circulan por los mentideros de varios tenedores, incluso en la singular prensa escrita y en la digital, al Rey de España por su actitud; en líneas generales y particulares.

-Que si el Rey podría… -Que si el Rey debería…

Si hace porque hace, si no hace porque no hace.

No sé si todo forma parte de la Agenda 2030 ¿o 2031?: la que conmemorará el Centenario.

Todo esto es muy español donde la Plaza Mayor lo mismo sirve para una misa Pontifical que para el garrote vil frente a la Carnicería.

Claro, les gusta sacar a relucir la diferencia entre gobernar y reinar. Reinar, vienen a concluir, después de adoctrinar, no es nada más allá de bodas y bautizos. Confundidos o no, pretenden que lo estemos nosotros.

No es fácil dominar las honduras de la política cuando la moral ya no es guía de comportamiento de tal forma que incluso puedes ser acusado en un juzgado por ser moralista.

En fin, habrá que explicar que un presidente del Gobierno o, en su caso, de la República, no tiene la más mínima auctoritas ni potestas, sino una limitada autoridad y poder representativo de unos cuantos, más o menos, desde luego nunca de todos, y, en cualquier caso, no es ni se puede erigir en el símbolo de la nación. Mucho menos si lo que siembra y acontece a su alrededor es el enfrentamiento, el permanente insulto, la persecución y el rechazo a media España, incluso a la unidad de la nación a la que debería representar. El caso es que eso hace que se le pierda el respeto cuando él deja de respetar; incluso a su nación. Algo que puede ocurrir y que de hecho está ocurriendo. Será lo que sea, pero no es ni representa a todos los españoles máxime cuando las distancias entre unos y otros son de tal calibre que asustan y amenazan con el enfrentamiento provocado. Él es el único culpable.

El Rey reina, aunque no gobierna. A eso se le llama seguridad institucional alejada de la manipulación política en una nación como la nuestra tan dividida y multipartidista. Significa que gracias a una monarquía constitucional, sin crispaciones, no se permita, con su sola existencia, que la nación sea dividida en nacionalidades equivalentes a naciones. Sin esa seguridad institucional, constitucional, es evidente que la Monarquía no tiene razón de ser.

La Corona es el símbolo de la Nación indivisible e indisoluble. Cualquier maniobra que se haga en contra de ello es también contra la Corona y está claro que sin unidad e indivisibilidad no hay Monarquía que se sustente.

Reinar requiere una habilidad que no todos comprenden ni apoyan y que casi siempre se desconoce ya que el Rey debe manejar el juego de los despachos con silencio, precaución, maestría y una información que pocos poseen. Incluso ni el presidente del Gobierno dispone de ese grado de información y poder institucional, porque les puedo asegurar que en las relaciones internacionales, ante problemas de máxima gravedad, hay una fluida corriente de comunicación e información entre Jefes de Estado que incluso está por encima de los Jefes de Gobierno. Es un mundo muy difícil y delicado del que no todo conocemos, pero sí opinamos. La Corona no es el mundo de los cotilleos ni se alinea a un lado u otro políticamente, sino que reinar es exclusivamente mantener la unidad de España y su prestigio en el mundo nacional e internacional. Cuando ese prestigio nacional o unidad de la nación están en riesgo el Rey no permanece ni quieto ni mudo, aunque muchas veces no percibamos su labor prudente y eficaz. Su gesto y palabras aquél día 3 de octubre de 2017 permanecen por encima del Poder que otros se adjudican y que no tienen.

Hay una política en las relaciones internacionales que está muy por encima de las políticas partidistas de los gobernantes porque no todos gobiernan para y por su nación, sino alguno para y por su prestigio y oscuros intereses. Tan oscuros que se requiere casi un libro para poder hablar de ello.

Reinar es vivir cada minuto del día y de la noche para los españoles y por tanto transmitir esa seguridad Constitucional que hace que la Ley se cumpla y que cada uno esté en su lugar, legislativo, judicial o ejecutivo, y que todo sea por la unidad y la grandeza de España: auctoritas-potestas.

Cierto es que España es a día de hoy un puzle. Algunas piezas andan bailando y sin encontrar su lugar. De manera destacada estas piezas perdidas son: La Unidad, La Corona y la Iglesia.

Se Gobierna contra la unidad de España. La Corona es señalada y provocada, con intención; la Iglesia, desparecida de la sociedad, parece que ya no orienta y no sabemos si reza.

Conviene recordar que esos tres puntos fueron señalados por el historiador Jesús Pabón como los tres grandes errores de Napoleón en España.

Napoleón anda suelto, pero la sabiduría del pueblo español y el buen hacer de la Corona pondrá a cada cual en su sitio. Saldremos de esta pocilga.

No empujen. Todo a su tiempo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2024

LA BANDERA BLANCA DEL PAPA EN UCRANIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Su Santidad el Papa Francisco I ha concedido una entrevista entrevista a la Radio Televisión Suiza (RSI), que se retransmitirá el próximo 20 de marzo. Ha sido adelantada por algunas agencias y quiero detenerme en su opinión sobre la guerra de Ucrania a raíz de una pregunta del entrevistador.

-En Ucrania hay quienes piden el coraje de la rendición, de la bandera blanca. Pero otros dicen que esto legitimaría a los más fuertes. ¿Qué opina?

-«Es una interpretación. Pero creo que son más fuertes quienes ven la situación, quienes piensan en el pueblo, quienes tienen el coraje de izar la bandera blanca y negociar. Y hoy se puede negociar con la ayuda de las potencias internacionales. La palabra negociar es una palabra valiente. Cuando ves que estás derrotado, que las cosas no van bien, necesitas tener el coraje de negociar. Te da vergüenza, pero ¿con cuántas muertes terminará? Negociar a tiempo, buscar algún país que actúe como mediador. Hoy, por ejemplo, en la guerra de Ucrania, hay muchos que quieren actuar como mediadores. Turquía se ofreció a ello. Y otros. No tengan vergüenza de negociar antes de que las cosas empeoren

-¿Usted también se ha ofrecido a negociar?

«Estoy aquí y punto. Envié una carta a los judíos de Israel para reflexionar sobre esta situación. La negociación nunca es una rendición. Es la valentía de no llevar al país al suicidio. Los ucranianos, con la historia que tienen, pobrecitos, los ucranianos en la época de Stalin, cuánto sufrieron…”.

Sin duda el mensaje es de hondo calado y tendrá sus consecuencias. El Vaticano siempre tiene mucho cuidado al mostrar su opinión máxime cuando es la voz del Papa. Allí nada ni nadie se mueve sin haber meditado cada una de las consecuencias. La diplomacia Vaticana no da puntada sin hilo.

Estas declaraciones son claves en el momento actual y requieren un análisis minucioso, sin apasionamientos, y con la difícil objetividad que supone afrontar estas palabras que pueden sonar a rendición ante la cruel invasión sufrida por el pueblo ucraniano.

¿Qué significa negociar?: ¿Rendirse? ¿Tirar las armas para que otros las recojan?

¿De qué han servido tantas muertes inocentes?

¿Admitimos la invasión y cedemos ante la fuerza?

¿Ha ganado Rusia? ¿Ha perdido Ucrania? ¿Los Estados Unidos de América? ¿La OTAN?

En mi artículo anterior PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS abogaba por un acuerdo digno y daba las razones que me inclinaban a ello. Eran razones militares fruto del análisis de acontecimientos que se divisan a corto plazo. La misma idea que contienen las palabras del Papa. Claro que yo no soy el Papa y detrás de mis palabras estoy yo solo. ¿Detrás de las del Papa?

Es una declaración sensata la de Su Santidad y, suponemos, avalada por causas mayores, pero que el conjunto desconocemos en profundidad, un aviso profético ante la tragedia; ¿o son una imprudencia, una temeridad?

El Papa nos pone ante una difícil disyuntiva, su rotundidad preocupa y podría afectar a la moral de todo un pueblo y de sus Fuerzas Armadas.

Entregar las armas. La historia demuestra que cuando tiras las armas siempre hay otro dispuesto a recogerlas.

De repente algo ha cambiado. ¿Elecciones? ¿Máximo riesgo ante la posibilidad de una acción que la mayoría desconocemos?

Honda preocupación traen las palabras de Su Santidad. Asusta pensar que Rusia se ha impuesto, ha derrotado las ansias de libertad de un pueblo que se ve obligado a ceder ante el invasor.

Unas veces hay que poner la mejilla. Otras sacar el látigo. No me atrevo a juzgar más allá las palabras del Papa, que tienen luces y sombras. Se abre un enorme debate, ese que lleva rondando las conciencias desde Gilgamesh o la Guerra del Peloponeso. No miren a los militares, ellos no provocan las guerras; es el hombre y sus ansias de poder y destrucción.

Las palabras del Papa no pueden ser otras que la paz.

Lo de la rendición merece una explicación más detallada.

Solo un dato: Europa ha duplicado la compra de armas en los últimos años por la guerra de Ucrania y hoy no hay mayor rentabilidad que la inversión en la industria del armamento.

Todo un negocio. A ver quien se rinde antes.

Recupero la lectura de Tucídides, que recomiendo, Historia de la guerra del Peloponeso y se abre el libro de manera casual:

«Según parece, los hombres se enojan más por ser objeto de injusticia que de violencia, pues lo uno parece que es abusar en condiciones de igualdad, mientras lo otro imposición desde un estado de superioridad».

Rusia, China e Irán realizan un ejercicio militar naval <<Cinturón de Seguridad Marítimo 2024>> en el Golfo de Omán entre el  11 y el 15 de este mes de marzo.

Francia pretende formar una coalición  de naciones occidentales para enviar personal militar a Ucrania.

La bandera blanca del Papa oscurece. Las sombras se ciernen sobre todos nosotros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 marzo 2024

DONACIÓN DE MI FAJA DE GENERAL AL BENDITO SIMPECADO DE LA HERMANDAD DEL ROCÍO DE MÁLAGA LA CALETA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este próximo sábado 16 de marzo donaré mi faja de General del Ejército español al Bendito Simpecado de la Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta.

A petición de la Real, Ilustre y Venerable Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta depositaré ese símbolo de Mando a los pies de su Bendito Simpecado porque es a Sus benditos pies donde se ha de depositar una vida de servicio cuando Ella ha sido quien marca el Camino, el Rocío de luces, la paz anhelada en la Blanca Paloma.

Es para mi un honor inesperado poder devolver a quien todo me lo ha dado, esa faja de mando que sin Ella pierde su significado.

A Vuestros benditos pies Señora, en Vuestra imagen del Simpecado, devuelvo el mando y me pongo a Vuestras órdenes para empezar el Camino.

Desde los tiempos de Flandes la prenda distintiva de los soldados españoles era una banda roja y la de los capitanes una faja roja ceñida a la cintura, muy ancha en el caso de los maestres de Campo y Maestres Generales equivalentes respectivamente al empleo de Coronel y General actuales, aunque todos ellos llevaban el nombre de Capitanes.

El término «General» tiene su propia historia. Como nos ilustra el general Bermúdez de Castro en su obra Arte del buen mandar español la palabra general aparece en el siglo XVI, pero su significado, sus atribuciones y deberes, son tan antiguos como la guerra. <<Lo mismo que se llama estratego entre los griegos, cónsul con los romanos, duque en los godos, cabdiello en el primer periodo de la Edad Media, condestable en el resto de la Edad Media y capitán al finalizar esta>>.

El capitán y el cabo eran los mandos principales que agrupaban desde las mesnadas a las compañías y posteriormente a las colunelas transformadas en coronelía de donde surgió el coronel.

La coronelía en Italia se dividía en compañías mandadas por capitanes. Fue Gonzalo Fernández de Córdoba el capitán de estos capitanes por lo que para distinguirlo de ellos le llamaron general porque los abarcaba a todos. Me parece que así queda definido, ampliamente aclarado, el significado de general como abarcador, común a todos sus hombres que constituyen un todo bajo el mando del que los abarca: el general.

Por eso suelo decir que ser General es eso: lo más común, algo de todos y al servicio de todos.

Este símbolo del generalato -la faja- se remonta por tanto al siglo XVI y ha sido una característica en los ejércitos españoles hasta nuestros días. Un símbolo que reúne a todos los que forman Compañía o Hermandad.

Para evitar aburrirles saltémonos un poco su historia hasta llegar a 1815 cuando se reguló el uso de las fajas de generales, determinando la forma de las borlas, que casi sin variaciones ha llegado hasta nuestros días. En 1840, las fajas del generalato se clasificaron como de gala y de diario. Las primeras fueron de seda carmesí, en punto de red, con borlas de canelón de hilo de oro, pendientes de un ovoide labrado de oro, con la espada y el bastón cruzados en aspa, bordados a realce o sobrepuestos, y superados con corona en un lado, y en el opuesto, la cifra del monarca reinante; el remate de la mencionada pieza era la corona real. Las de diario, eran iguales, diferenciándose únicamente en que las borlas eran de seda encarnada con la capa exterior de hilillo de oro y sin corona. usaban también los pasadores correspondientes al grado.

En diciembre de 1989 se dispuso que la faja fuese única para gala y diario, de punto de seda encarnada, con borlas de hilo de oro, flecos de seda roja y entorchados de empleo.

Hoy día, la faja roja sigue distinguiendo a todos aquellos militares que por su destacada valía tienen el honor de formar parte del cuerpo de oficiales generales, a los que corresponde también la más alta responsabilidad en la conducción del ejército.

Escribiendo esta reseña recordé aquel proverbio italiano que dice:
“Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”. La carrera de las armas no es ningún juego, pero el significado del proverbio es aplicable a una vida donde nadie es más que otro si no hace más que otro. No es un juego, es una vida entregada a la Patria España.

Así un día, cuando el símbolo de tu mando, la faja del generalato, duerme encerrada en la caja y alguien te sorprende: «Donásela a la Virgen», a la Señora de las marismas, a la Blanca Paloma, a Málaga La Caleta, a su Simpecado, abres la caja, acaricias la faja y miras tu pasado.

Hecho: ¡A Sus pies Señora! De nuevo al Camino devuelvo el símbolo. Nunca pensé en tanto honor. Acompañar desde Málaga al Rocío, al Simpecado de La Caleta, iniciar otra carrera, convertirme en humilde caminante: ¡Eterno caminante! ¡Camino de Almonte!

La Virgen tiene que llevar faja de gala, Generala de nuestros ejércitos de infantes, la que lleva el verde del campo, flores en sus bordados, árboles de luz que escoltan su camino como buenos soldados.

¡Qué honor tan grande! Caminante me hago, del Rocío, a los pies del Simpecado, Virgen del Rocío, en La Caleta de Málaga, a Tus pies Señora, mi faja de general he depositado, es la de todos mis soldados, los tuyos que nunca dejarán de estar a tu lado.

Será este sábado cuando, en la Málaga legionaria, donaré mi faja legionaria que ha acompañado al Cristo de la Buena Muerte muchos Jueves Santo. Nada se puede pedir más cercano al Cielo y así espero que cuando toque la hora y el centinela de la puerta diga:

-¡Alto, ¿quién va?!, me abran las puertas al responder que soy el del Camino, el que va arrodillado en el Bendito Simpecado, que allí en Málaga La Caleta , mi faja de general he depositado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 marzo 2024

FRANCO Y FELIPE GONZÁLEZ: “EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

-Toledo es la ciudad más bella del mundo.

-Eso es cosa de gustos y sobre gustos no hay nada escrito.

-Pues lo dirá usted. Sobre gustos hay mucho escrito pero usted no ha leído nada.

Lo hablaban unos cercanos en un día a manteles en la bella Toledo.

Desde un gran ventanal veía el Cerro del Bu, la inicial posición defensiva del risco toledano. Desde su cima mejor que en ningún otro lugar se percibe el hondo sonido de la historia imposible de esa ciudad que nadie puede encerrar con letras. Solo el murmullo apacible del Tajo y los ecos de las callejuelas pueden hacerte entender los misterios de ese Toledo único e indescriptible. No es posible escribirlo ni contarlo. Por eso Toledo es así.

A Fray Juan de Yepes le encerraron en ella, anduvo y cayose por sus riscos: quería subirla, o bajarla, quizá entenderla de tantos rezos como contenía.

En una noche oscura

con ansias, en amores inflamada.

Oh dichosa ventura,

salí sin ser notada,

estando ya mi casa sosegada.

Porque en Toledo se reza en varios idiomas y hay ritos para todos sin molestar ni enfrentar dioses contra dioses. Aires de aquí y de allá, que llegan de todas partes y se quedan en parte.

Hay allí una Venta que es eso y eso condimentan: Aires. Unos la conocen de una manera otros de aquella otra, pero todos cogen el aire de la cocina toledana. Aprendí a distinguir y a comer allí la perdiz y a que no me diesen gato por liebre.

Resulta que malos aires corren ahora y entonces, por si acaso, me entero que allí acaba de estar reunido, alrededor de todo lo que cuento, Felipe González Márquez. Yo sé que tiene mucho que decir, pero lo importante lo dice bajito para que solo lo entiendan algunos. Otros entendemos de otras cosas. ¡Mira que si Felipe llega a ser el sucesor de Franco! ¿o lo fue?

Este lunes fue día de manteles en la Venta de Aires, en Toledo de todos los creyentes, de los que creen en España también, del Señor González con Emiliano García-Page, menos conocido claro, quizá porque no acaba de rematar, y pocos más, del pesoe de antes, del que ya no queda: en Venta de Aires. ¡Que cosas!

El libro de visitas de la Venta de Aires llevaba la firma de Francisco Franco, ¿la lleva? No sé que puso. Algo así como «Por España».

Felipe González dejó también ayer su firma con estas palabras: «En la Venta de Aires se siente la historia». ¿¡Qué habrá querido decir!? Como el de Yepes: salir sin ser notada, tener la casa sosegada, está la noche oscura; ¡pobrecillos!, dijo fray Juan.

Es una dedicatoria que da para hablar largo y tendido. “Se siente la Historia”. ¿Que Historia?

¿La de la Memoria o la de España y su destrucción como Nación?

Vendedores de aires que si se juntan provocan tempestades. Más vale que siembren bondades y brinden con vino de Yepes.

En la Venta de Aires, en Toledo, hay un comedor privado y en una de sus paredes, con azulejos de cerámica de Talavera, se ha dejado recuerdo de la fecha en la que Franco comió en 1937 en plena Guerra Civil. He comido en ese lugar en varias ocasiones y era foto obligada hacérsela junto a los azulejos. Durante algún tiempo había creído que fue allí donde Franco almorzó el día 29 de septiembre de 1936 después de entrar en el liberado Alcázar de Toledo. Tiene su anécdota porque en esa fecha almorzaron los generales Franco, Varela y Millán-Astray, los coroneles Moscardó, Martín Moreno y varios jefes hasta hacer un número de trece. Millán-Astray, que era muy superticioso, debió contar y darse cuenta de aquella cifra. Al entrar un botones del restaurante no se lo pensó dos veces y le obligó enérgicamente a sentarse en una esquina de la mesa y así completarla a catorce comensales. Pendientes y centrados la mayoría en la conversación de Moscardó, que narraba los sufrimientos padecidos, no todos se dieron cuenta de aquella maniobra según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo. Pero no. Ese almuerzo de los catorce fue en el Hotel Castilla.

Lo que no sé es el número de los que se reunieron alrededor de González, ¿doce, trece, catorce…? Ni tampoco si el almuerzo y firma se hizo en el comedor del 37 y hubo algún botones añadido. Un Koldo o algo así. Incluso Pegasus. Yo si fuese ellos no me fiaría.

La noticia es lo que dejó escrito Felipe González: «EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA«. ¿Qué quiso decir?

Fueron felices, comieron perdices y nos dieron a todos con un canto en las narices.

¡Que historia la nuestra! No hay sosiego. Enrarecidos aires.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2024

 

PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tu Wu: «No permitas que tus enemigos se unan».

Wang Hsi: «…Examina  la cuestión de sus  alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición débil».

Así leemos en El Arte de la guerra de Sunzi y nos asusta que tantos años después sus palabras tengan la vitalidad de antaño cuando la guerra era limitada y nunca tan humillante y cruel. Ahora se mata más y desde más lejos, los matadores no ven a sus víctimas y no oyen su grito final lo que hace de la guerra una noticia más, sin trascendencia para el que no está en riesgo inminente. Costumbre.

Esta guerra que tanto se acerca al corazón de Europa es extraña en sus inicios, compleja en su ejecución y cruel en su finalización (ya se intuye). Nadie a ciencia cierta sabe que esconde y a qué responde. Se ha inculcado una idea y pocos ahondan en la verdadera idea de lo que allí ocurre. Unos son víctimas de la guerra y otros de la información.

Las cosas están cambiando. En el mundo y por tanto en la guerra, fiel reflejo y constancia de que vienen tiempos difíciles.

Macron habla de utilizar tropas europeas, de la OTAN, en Ucrania; Alemania no quiere entregarle misiles Taurus; Estados Unidos dice que paguemos la factura; la guerra sigue…

Doy mi opinión: Creo que todo va a cambiar. Drásticamente.

Rusia utiliza procedimientos que debería saber Occidente y para los que debería estar en guardia. La información y su uso en la guerra es una de las claves de la victoria en las guerras modernas y un éxito local bien propagado y adornado puede ser una victoria estratégica en un momento clave. En esas estamos con la noticia que ahora se difunde sobre el espionaje Ruso al Ejército Alemán. Sin que nos equivoquemos a la hora  del análisis, que no es el espionaje la noticia, sino lo que se ha filtrado del contenido de la conversación entre altos mandos militares  alemanes y el significado de sus palabras que traduce el sentir de ese mando (¿con mayúsculas?). El espionaje era de suponer, así que cada palo aguante su vela; lo grave es ver que no hay una unidad de Doctrina y comunidad de ideas en Europa. Eso es lo que Rusia destaca al lanzar el fruto de su ciberguerra. Está claro que lo importante es el desacuerdo existente entre Francia y Alemania. Ahondar en esa herida es el objetivo de Rusia.

No parece casualidad que coincida la filtración de la noticia en medios rusos junto a las declaraciones de Macron sobre la no descartable participación de tropas de la OTAN en territorio ucraniano.

Son varias las causalidades que en este momento tan crucial se unen y no es necesario acudir al oráculo de Delfos para intuir que algo va a ocurrir.

-Elecciones en Rusia

-Elecciones en la Unión Europea

-Elecciones en Estados Unidos

Europa indecisa e incapaz de mantener una mínima defensa de sus intereses tiembla ante el panorama. Entre sus naciones componentes algunas se prestan a liderar la partida. Alguien debe de tomar el mando cuando este es abandonado. Europa no es por ahora una unidad de pensamiento y de comportamiento, sino una simple unidad de intereses, probablemente económicos. No existe todavía una Europa basada en pilares culturales,  históricos y familiares que compongan un  conjunto con fortaleza interna y espiritual. La libertad es un valor espiritual, la democracia lo es también, valor político y de convivencia, pero no tenemos la exclusividad ni podemos presumir de una historia pacífica y de ejemplo de paz. Aquí nadie puede tirar la primera piedra. Hay muchos intereses y muy distintos. Alemania y Francia parecen iniciar el camino del liderazgo de una Europa en la que urge dejar claro el futuro: paz o guerra. Hay que elegir. Para empezar ¿es posible formar un  Ejército Europeo? La OTAN está en  crisis y más que lo va a estar. ¿Es que nadie se  ha dado cuenta de lo que viene, de que el mundo  ha cambiado?

Ante el panorama que se avecina, ante el cúmulo de errores cometidos, ante el egoísmo de unos y el abandono de otros, ante el incierto futuro que se nos presenta, la única salvación a la vista es que emerja la figura de alguien que sepa manejar esta crisis con verdadera maestría política y militar, con firmeza y delicadeza, con honor, sentido de la justicia y de la supervivencia.

El panorama político es desolador. El militar en Europa también.

Sin duda que hay que buscar una solución a la guerra de Ucrania. Ya se ha visto que los pasos dados hasta ahora no conducen más allá de una guerra sin vencedor.

La mesa de las negociaciones de Turquía debe abrirse de nuevo. «Estamos dispuestos a restablecer la mesa de negociaciones que establecimos anteriormente en İstanbul para la construcción de la paz», dijo el presidente Erdogan al cumplirse el segundo año de guerra. No es mala idea a no ser que la OTAN tenga otra que desconozcamos nosotros. Si así es hay que esperar que la ponga en marcha lo antes posible. La estrategia contraria podría empezar a dar resultado: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Entonces estaríamos perdidos.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 de marzo 2024

 

CONSTITUCIÓN. FUERZAS ARMADAS. GOLPE DE ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Conformaban una ecuación conocida del siglo XIX español. La ley del espadón era manejada por los políticos que metían la mano por detrás del uniformado muñeco y así movían su espada como pluma para escribir la historia. Era una ecuación de primer grado y la única incógnita eran los generales. De manera que el vulgo asoció golpe de Estado con espadas y corría de boca en boca: «ruido de sables».

Se fue el ruido cuando sacó el político la mano de la espalda del espadón y trazó un garabato de nombres en forma de lista, de apellidos en alejandrinos tan emotivos como medievales, para constituir el Ejecutivo, constituirse en Legislativo y asaltar democráticamente el Judicial. Era la mejor forma de acabar con los Golpes de Estado: incorporarlos al quehacer político. Alguien había adivinado cómo alcanzar el poder único a través del espectáculo escénico dirigido por su manaza. Se puso a escribir el guión y eligió a los actores. José Luis, Alfonso, Yolanda, Felipe, Pedro, Manolo, José María, Félix, Isabel…,incluso Koldo. Ni siquiera Eurípides alcanzó este lugar interpretativo.

El articulado de la Constitución era un guión premeditado digno de los actores que iban a representar la obra y su principal característica debería ser la libre interpretación, que cada director escénico pudiera darle su personalidad a cada frase, incluso cambiar el texto si venía a cuento; y surgió la mayor virtud de la Constitución: interpretable, asegún: «Que aunque soy Tiempo glorioso, / alegre y de buen aseo / asegún lo que aquí veo / sé que volverá lloroso / (Gil Vicente. Diccionario histórico de la lengua española 1933-1936).

El guión constitucional va y viene, articulado simbólico o no, es y no es, dice una cosa y la contraria. Todo depende. La intencionalidad ha ido descubriéndose con el tiempo, cuando han empezado a surgir los versos ocultos, los que el incauto lector aplaudía sin entender. Ahora ya puede que sea tarde.

La Constitución rima con interpretación. Por eso sus padres nos dejaron -a conciencia o no (?)- aquello del artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». ¿Fundamento? ¿Es simbólico? ¿Indisoluble? ¿Indivisible?

-Hombre mire usted. Aquí hay una nación repleta de nacionalidades que no son naciones, o sí, o sea que hay que cuadrar el círculo. Nosotros ahí lo dejamos y pasamos a la historia.

Así ha sido: ¡Padres de la Constitución! Pero será para lo bueno y para lo malo y todo se resume en ese artículo 2. Solo hay que encender la mecha.

Resulta que el Ejecutivo, y el Legislativo en peligrosa proporción, se muestra a favor de la divisibilidad y solubilidad, de igualar Nación a nacionalidades. Un artículo -¡Ay las interpretaciones!- con efectos retardados como los de una bomba a tiempo y que ha iniciado su cuenta atrás.

Claro que cuando hablas del 8 la cosa se pone seria. Nadie, -soy consciente del significado- «ninguna persona» acaba de entender este 8 constitucional; yo mismo creía entenderlo hasta encontrarme con catedráticos de Derecho Constitucional, magistrados y jueces con criterios no distintos, sino enfrentados. En menudo lío nos hemos metido.

El tema resulta grave máxime en tiempos de fractura, como el actual, que incluso podría verse más agitado por razones políticas internas; y externas también.

Un artículo de la Constitución debe ser claro, rotundo y de obligado cumplimiento. No son recomendaciones ni cantos al sol de la mañana. No pueden dar lugar a equívocos ni a interpretaciones sobre todo cuando es algo tan claro como la unidad de España: fundamento constitucional.

No puede ser que lo que hoy es amnistía mañana sea prisión, que podría, solo porque una vez estaban unos y otra los otros. Y los unos metan en trena a los otros.

A este 8 se refería Ramón Tamames en una reciente Tercera de ABC: «…no se plantea el mecanismo para regular las funciones del articulo 8 de la Constitución -tan propio y normal en la Carta magna como lo es el artículo 155- en el que se asigna a las Fuerzas Armadas la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Pero sin decir como deben activarse esos principios protectores, porque el punto 2 del referido artículo 8 no ha sido desarrollado con una ley orgánica como se preconiza en la propia ley de leyes».

Es decir, una confusión más que permite decir una cosa y la contraria sin que se resquebraje la Ley.

Visto lo visto estamos ante un 8 que no se activará ni aunque nos ataque Puigdemont al frente de su ejército, sea este real o virtual. Lo del sur está incluso más claro.

Dicen que «de buena ley» todo es simbólico. Usted tiene derecho a un trabajo, y a una casa…

Y más. Eso de que el Rey es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas queda muy bien dentro del simbolismo, pero poco más. Como miembro de las mismas está sujeto, mientras nadie diga lo contrario, al Gobierno ya que la misma Constitución le encomienda «dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». En román paladino allí donde acuda el Rey vestido de uniforme y ante sus tropas es Su Majestad, Mando Supremo, el que debe dar novedades al presidente del Gobierno. La cadena de mando tiene un último eslabón que se llama presidente del Gobierno y no Majestad. Ese es el mundo de los símbolos. Vaya mando que ni la voz ejecutiva <<mar >> puede pronunciar.

¿Cómo se han quedado? Pues hay más.

Cierto es que en la elaboración de la Constitución y su posterior debate parlamentario se planteó la conveniencia de no incluir en el Título Preliminar a las Fuerzas Armadas ya que parecía más conveniente su inclusión en el Titulo IV referido al Gobierno y la Administración ya que las Fuerzas Armadas, debidamente jerarquizadas, forman parte del poder Ejecutivo. El argumento tenía peso en una situación normal de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España, ya que se otorgaba a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo» por lo que parecía más conveniente incluirlas en el Título relativo al Gobierno y a la Administración. No fue así y el hecho es que figuran en el Título Preliminar con todas sus consecuencias. Lo que refuerza, a nuestro criterio, el fundamento de la Constitución: la unidad de España, su indivisibilidad e indisolubilidad, para lo que recurre como ultima ratio a la fuerza, como no puede ser de otra manera.

Dada la situación legal el hecho es asumirlo mientras no se pueda legalmente hacer lo contrario. Otra cosa es ver si se debe hacer. Entonces surgen las opiniones que, aun pareciendo claras, están llenas de sombras a la hora de la interpretación por los que son expertos en la materia.

Las preguntas de siempre: A dónde, por dónde cómo y cuándo.

Para empezar, como decía el profesor Ramón Tamames, el punto 2 del artículo 8 no está desarrollado. ¿Quién y cómo se pone en marcha el 8? ¿Cuándo? ¿El Rey, el Gobierno, Las Cortes, el ministro de Defensa…, o el fiscal de vara?

El artículo 62 de la Constitución establece que, «corresponde al Rey el mando supremo de las fuerzas armadas». Nada resaltable ya que «sus actos, serán refrendados por el Presidente del Gobierno y en su caso por los Ministros competentes». Si acudimos al Título IV en su artículo 97 «encomienda al Gobierno dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». Lo que les decía: el Rey de uniforme debe cuadrarse al ministro y al presidente.

Este artículo 62 parece encerrar la clave; pero entonces el señor Magistrado me dice:

-Sí, pero el 8 no está en este Titulo IV lo que, en román paladino, significa que se le escapa al Gobierno de las manos.

¡¡¡¿Ah?!!!

En fin un lío constitucional como el 2. Nación y nacionalidades. Real o virtual. ¿Símbolo constitucional o ley? ¿Interpretable?

Ya sabemos que la Constitución deja clara la actuación del ejército en la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de Junio que regula los estados de alarma, excepción y sitio (artículo 32) cuando se declara el estado de sitio, en los supuestos de insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional que no pueda resolverse por otros medios.

Queda claro, pero no está tan claro, porque el 8 está donde está que no es en el Titulo IV y la Constitución se fundamenta en la indisoluble e indivisible unidad de España.

Las Fuerzas Armadas son ejemplo de virtud y servicio a España. Saben al detalle cual es su misión y quienes son sus mandos. Y saben que su única razón de ser es la que figura en el artículo 8 de la Constitución, incluso por encima del cumplimiento de los acuerdos internacionales o de ocuparse de emergencias de distinta naturaleza a lo militar. Otros no lo tienen tan claro e interpretan la Ley e incluso quieren tener un ejército propio para institucionalizar su particular 8.

Desde luego lo que debe estar claro es que no se puede alejar a las Fuerzas Armadas del mandato constitucional de la defensa nacional para centrarse en emergencias o en las misiones en el extranjero.

Pero lo más grave es que desde donde se manda y ordena se incumple ese artículo 2 de la Constitución a la vez que ofenden cuando quieren, aunque no puedan, al Rey y a las Fuerzas Armadas, es decir a la Nación española. Y tiene amparo donde debería estar la amparada la Fuerza.

Todos lo vemos y comprobamos. Día a día. Gobierno tras Gobierno. El ruido ya no es de sables, sino de corrupción política. Ha cambiado la guerra y los golpes de estado. Ahora todo se hace en el silencio cobarde de la distancia e interpretación que da el poder con el asentimiento de la oposición que espera a que le toque su turno. Porque ahora los golpes de estado se han incorporado a la normalidad democrática.

¿Dónde está la Constitución? Es un símbolo. Como la Bandera, el Himno, el Rey… Bodas y bautizos.

Al menos antes todo lo aguantaban… menos que les hablasen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 febrero 2024

DOS AÑOS DE GUERRA. UCRANIA (II). GUERRA MUNDIAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Los primeros días de guerra

Llamemos a las cosas por su nombre.

He repasado los muchos artículos que he escrito sobre la guerra en Ucrania desde su inicio. En todos, a pesar de convivir con la incertidumbre, he intentado entender lo inentendible y hacerlo manejable para mostrárselo a ustedes de manera asequible. Vemos que las predicciones se han ido cumpliendo y no había que ser muy listo ya que era notorio que esto iba para largo. Porque más allá de lo que hablamos, nadie tiene prisa por acabar esta guerra. Quizá esta terrible frase no se entienda. Requiere un cierto análisis y mirar más lejos de lo habitual y más atrás de lo que acostumbramos. Nos toca vivir una situación que requiere tiempo para asimilarla y ese tiempo ya no es nuestro, estamos sumergidos en su acontecer y no podemos contarlo.

Es tiempo de guerra. Asúmanlo o sigan viviendo. La solución no está en sus manos.

La guerra de Ucrania es solo una grieta en la gran muralla que divide en dos partes al mundo. Nada nuevo, por cierto. Siempre la hubo, incluso hubo épocas en las que se derrumbó, pero pronto volvió a construirse. Rusia no quiere acabar la guerra, por ahora. Ucrania hace lo que le diga Estados Unidos y a día de hoy la situación permanece en stand-by.

Rusia no ganará la guerra, Ucrania tampoco, ninguno perderá, ¿entonces?: no es una guerra de ganadores y perdedores, sino de cambio de rumbo, una guerra mundial, un cambio estructural que llevará tiempo y ni siquiera sabemos si tendrá un final que puedan generaciones futuras narrar o entraremos en una nueva era oscura. Todo está bajo la tutela de la ciencia. Hasta la inteligencia a eso ha sido reducida. Hemos pasado de Platón a la máquina de pensar y la hemos dado vida con los datos incorrectos. Se asemeja más al arquero que dispara y se esconde que al guerrero que muestra las armas en sus toscas manos.

Sustituir al hombre por un muñeco es fácil. Lo difícil es igualar su maldad. No hay máquina que lo haga. Eso lo maneja otra inteligencia irreproducible, inimitable, que siempre llevó cuernos y rabo. La guerra será protagonizada por la inteligencia artificial, pero los que mueran será hombres (con inteligencias robadas) sin cuernos ni rabos. Y se matan unos a otros con o sin máquinas.

«Si la guerra fuese exclusivamente una ciencia el hombre dejaría de hacerla. Ni siquiera merecería la pena escribir sobre ella. Es más que ciencia, algo íntimo, intrínseco a su naturaleza: un arte. Por ello la narra en hexámetros un supuesto poeta: Homero. Desde entonces, a pesar de que la voluntad de destrucción del ser humano no tiene límite, sigue siendo el arte la única capacidad o habilidad de la que dispone para acabar con ella con una cierta dignidad» (Jenofonte V).

Solo nos salvará el hecho de que haya algo más que Ciencia. Si no es así estamos perdidos.

La invasión de Ucrania no fue una sorpresa. Los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos de América conocían los planes rusos y gracias a ello Rusia no ocupó Kiev ni alcanzó el Dniéper para dominar definitivamente el Donbás y los mares Azov y Negro que era su verdadero objetivo estratégico. La invasión generó en guerra. Rusia lo había preparado, lo estaba, pero mal y equivocada por culpa de hacer la guerra solo con visión política. Su objetivo estratégico era y sigue siendo incierto y, para combatir, la táctica no la tenían depurada. El que mucho abarca poco aprieta. Su Estado Mayor y sus generales han hecho durante dos años una guerra lamentable en lo táctico, basada únicamente en la destrucción de sus hombres, en las masas, en el fuego y el obstáculo renunciando a la maniobra hábil y a la sorpresa táctica para evitar arrojar hombres al frente como si fuesen bots.

Su gran fallo no superaría un examen de ingreso en ninguna escuela de Estado Mayor.

A día de hoy las cosas han cambiado.

Rusia ha aprendido de sus errores. Ha reestructurado sus grandes unidades. Ha movilizado a un gran ejército. La industria militar de guerra es nueva y eficaz. Ha superado el aislamiento económico y dispone de nuevos y poderosos aliados. Solo una, no probable, desestabilización interna puede acabar con la guerra de la que está saliendo fortalecida.

Ucrania depende cada día más de occidente. Sus unidades con gran experiencia de combate se ven mermadas de personal y para la movilización cada vez dispone de menos gente joven en edad de combatir. Sus campos de cereal son chatarra bélica. Su industria de armamento no existe al verse en constante amenaza. Cada vez es más difícil mantener sus posiciones. Solo una mayor implicación material y moral de occidente puede hacer cambiar las cosas.

La guerra está en un punto que podríamos definir como equilibrio inestable.

Todo depende de las elecciones en los Estados Unidos de América.

Es tal el temor que Europa rompe su Alianza Atlántica, a todas luces insuficiente, titubeante ante el fenómeno Trump, así que comienza cada nación a pactar alianzas por su cuenta y en Europa entra la fiebre guerrera.

«El presidente de uno de los países grandes tomó la palabra y me preguntó: ‘Si no pagamos y somos atacados por Rusia, ¿nos defenderíais?’. Le dije: ‘¿No has pagado? ¿Estás en deuda? Entonces no, no te protegería. De hecho, los animaría (a los rusos) a hacer lo que quisiesen. Tienes que pagar. Tienes que pagar tus cuentas». Es palabra de Trump y es que esto es la guerra. Una guerra mundial en la que estamos todos, queramos o no.

Es la guerra. ¿O qué te habías creído?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 febrero 2024

EL REY DON JUAN CARLOS I DE ESPAÑA. LA LLAVE DE LA POSICIÓN DEL 75 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Leemos en Clausewitz un enigmático capítulo, sin desarrollar al completo, que lleva por título Llave del país. «La idea indeterminada y confusa que se esconde bajo esta antigua metáfora militar, se aplicaba tan pronto a la parte más descubierta de una país como a la más fuerte».

La simplicidad del ejemplo militar nos lleva a entender que en España si poseo La Zarzuela, símbolo del  Reino, posición donde ondea la bandera de la Nación, poseo el país. De manera que para un hipotético enemigo de España esa sería la llave maestra.

En buena estrategia hay que buscar un objetivo en quién centrar la mirada mientras se socava el conjunto. Nada como ir directamente a por la bandera, lo más elevado de la nación: acabar con el símbolo para que lo simbolizado desaparezca: La Corona: España.

Los ataques frontales producen muchas bajas y no suelen ser decisivos. Se impone la maniobra que se constituye en un juego del espacio con el tiempo. La cerradura de la posición del 75 era firme y a partir del 78 se reforzó con una «Constitución» que vigilaba la puerta y los interiores para que nadie asaltase las estancias.

El descuido y la complacencia de muchos bajó la guardia de las murallas. Los centinelas se dormían al calor del bienestar y la bandera languidecía perezosa, falta de viento para flamear. Era el momento de hacerse con la llave. «Decimos pues: si la palabra llave debe tener una significación determinada en estrategia, no puede designar nada  más  que una porción de territorio sin la posesión de la cual no  podemos exponernos a penetrar en un país». Lo penetraron. Cambiaron la llave y van camino.

Muchos son los que lo piensan: ¿El  Rey?, aunque nadie lo dice en voz alta. Ni en círculos reducidos porque quizá ya no los hay. Todos callan y nadie se fía, mucho menos del compañero de pareja. Demasiadas traiciones en el camino. Nadie quiere comprometerse con nadie ni con nada. Estamos ante la España cobarde ¡tienen tantos tanto que callar!

Mientras discutimos la amnistía se consume sin pausa, sin prisa, la mecha ya prendida: diez, nueve, ocho, siete, seis cinco…

España ha pasado de ser un modelo de convivencia a ser un Estado vengador. Calificar a la Nación no me atrevo ante su peso histórico. Como Reino ha sido de una grandeza incomparable. Todo ha terminado y ahora «el conjunto de los poderes y órganos de gobierno» nos enfrentan al abismo, no hay futuro. Estamos postrados ante un Estado vengador.

España vive en la anormalidad política, institucional e histórica. ¿Democrática?

¿Alguien puede explicar por qué el Rey de España D. Juan Carlos vive fuera de España en contra de su voluntad? ¿Quién (es) se lo impide (n)? ¿Cuales son las razones?

No se nos muestran los denunciadores, ni las acusaciones. Mientras lo hacían, en la manipulación de las redacciones, ocultaban su rostro no fuese alguien a escribir en el suelo. En las cuevas se han criado y de los pechos de una serpiente mamaron.

Así que se han ido retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos. No es la Justicia. No hay ley que se lo impida. No es el dinero culpable ni otra acusación ronda los juzgados.

Nadie a Don Juan Carlos ha echado. Echar a un Rey  equivale a hacerlo a la Corona, a la institución, a la dinastía que representa. ¿Entonces? ¿Quién (es) se opone (n)?

Evidente anormalidad que debe de tener algún oculto sentido para que nadie se atreva a poner negro sobre blanco.

¿Será la llave del país, de la que hablaba Clausewitz?

El Rey Don Juan Carlos I, que fue de España y sacó adelante a España, no  puede vivir en su nación porque… Nadie lo sabe.

Esos puntos suspensivos acabarán con España y será a jirones, cuando ya vemos los primeros desgarros de los traidores que se instrumentalizan desde sus cargos para la venganza institucionalizada. Cuidado con tirar de los extremos porque de acuerdo con Ortega acaba produciendo «una escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada ejercida desde sus extremos».

Hay tres imperdonables contra los que se dirige todo lo que se instruye y construye. Tres motivos de venganza: Transición, Corona, Constitución.

Hay facciones infiltradas en la organización que de manera sutil conducen el rebaño que se define con inocentes siglas, que no dicen nada, pero son la marca al hierro candente que caracteriza la historia más triste de los pueblos.

El Rey Juan Carlos fue el conductor de la Transición, de la Corona y de la Constitución. Lo hizo con mano hábil y férrea hasta culminar la democracia. No era fácil. Mantuvo la unidad de España y el prestigio internacional fue acrecentándose hasta ser una nación referente en el mundo. Algo imperdonable para el socialismo que irrumpió con aquel «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos», que sentenció Tierno Galván. Aceptaron el reto, el «ya veremos» lo convirtieron en un futuro de progreso para España hasta que regresó la torpeza y el rencor histórico socialista de antaño con dos gobiernos alimentados desde fuera y con España como objetivo: José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Habría que volver al 31 y si era necesario al 36.

La demolición supone empezar con los tres imperdonables citados: Transición, Corona, Constitución. Son dinero y luego Poder: ejecutivo, legislativo, judicial.

La  Transición ha sido denostada. La Constitución vulnerada. La Corona señalada. La llave estaba en La Zarzuela. A por ella…

¿Qué queda?

La anormalidad está en el conjunto, pero la que hoy señalamos del Rey Don Juan Carlos tiene muchas lecturas. Es solo una parte del recorrido. Habrá segunda parte.

Algunas de esas razones que llevan a tener al Rey de la Transición y la Constitución alejado de España saltan a la vista, pero para no reiterarme señalaré solo algunas:

-Apoderarse de «la llave del país».

-Desarticular, desprestigiar, desmontar la Transición y señalar a su mayor culpable. Recuperar la violencia y rencor socialista de antaño.

-Acabar de manera definitiva con la Constitución. Borrar la Ley de forma que se imponga el «Partido único».

-Llegar al final del recorrido a la República de repúblicas.

-Acabar con aquel proceso que cristalizó en 1969 con la aprobación por las Cortes de la designación de D. Juan Carlos como sucesor del Generalísimo a título de Rey.

-Demostración de fuerza: aquí mandamos nosotros. Buena prueba de que se puede echar a un rey sin que pase nada.

-Abril del 31: sin amparo legal ni ley que lo apoye expulsamos al rey de España y le declaramos delincuente. Sea. Agenda 2030+1.

Es palpable y objeto de terror comprobar que de todo este proceso salgan ganadores: el terrorismo y el independentismo. Debería hacernos pensar, pero puede que ya sea tarde después de haber educado a unas cuantas generaciones en un proceso sin retorno.

El camino recorrido no tiene vuelta atrás. Es terreno ganado de manera irreversible. Ha sido preparado meticulosamente y nadie se hace idea de las instituciones infectadas que han colaborado en el proceso. Nombres y apellidos que descansan como si hubiesen sido conductores de la democracia a la que minaban de manera hipócrita ¿o traidora? Algún día se sabrán sus nombres.

El dinero mueve guerras, pero cosas más sutiles y sencillas también. Si. Las de toda la vida.

Enumerar la lista de traidores aún es posible. No habrá rincón de la tierra que oculte su nombre, y menos los apellidos.

Han quebrantado la fidelidad y lealtad a quien todo le deben, han traicionado a quien trajo el sistema que se lo ha permitido y Él ha tenido que sacrificarse por la Corona de España.

Esperemos que haya servido para algo porque mientras discutimos la amnistía, se consume la mecha ya prendida: diez, nuevo, ocho, siete, seis, cinco…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 febrero 2024

ELEGIR EN GALICIA. LA CLAVE. Rafael Dávila Álvarez

Ahora hay que espabilar y no dejarse llevar por el minuto de gloria y  andar con cuidado con el  enemigo que intentará atacar por ambos flancos. Unidad y  vigilancia son buenas compañeras del general vencedor. Debe dosificar su victoria y cuidarse  de un enemigo que buscará el lado oscuro para resurgir a la vez que lanzará un fuerte ataque antes de probarse en otra batalla que sabe perdida. Todavía tiene la fuerza de ese efímero poder de los independentistas y marginales de la Ley.

El perdedor no está acostumbrado a  semejante derrota.Se creía invencible. Waterloo.

Estamos en un momento decisivo en la reciente historia de nuestra nación.  Hay que saber  dosificar y explotar el éxito. Es el momento de los auténticos generales.

Ante todo hay que definir con claridad al adversario y no confundirlo con otros ya que siempre hay quien pretende sacar rentabilidad al río revuelto. Hay que sacar el máximo partido al esfuerzo realizado y evitar posibles reacciones del adversario (las habrá y muy duras). Las características  de la explotación del éxito en el campo militar son aplicables  al de la política:

-Oportunidad: para no iniciar un  desgaste innecesario ni con precipitación. Tampoco  retrasarse en la acción de  manera que el adversario tenga tiempo para reaccionar.

-Rapidez: para evitar la reorganización del contrario y la llegada de sus reservas que  en este caso están bien  identificadas.

-Energía: para no ceder ante fracasos locales, mantenerse firme en los principios, mostrar una imagen sin  engaños y no ceder en el ataque continuo.

-Permanencia: para estar en todos los lugares mediáticos, de uno y otro lado, invadir los lugares  donde se reúne el adversario y allí mostrar su  fuerza y decisión.

Galicia nos muestra  el camino a seguir y debe ser un referente para dar  la batalla en la línea que el resultado electoral indica: la unidad de España.

Porque lo que  verdaderamente hacía temblar a España era que hubiese habido una victoria de la izquierda  actual que hubiese significado el fin de España; de manera irreversible. De lo que podemos hoy estar contentos no  es de que  haya ganado un partido político determinado sino de que ha ganado España, su unidad, su futuro como Nación.

Ahora hay que saber administrar esta victoria que es  de los españoles y no de nadie en concreto. Así que a ver si se ponen de acuerdo los que deben hacerlo y dejan de dividirnos en buenos y más buenos. Aquí importa España y no un partido político ni una escisión del mismo.  Hoy no eran unas elecciones en clave política, sino en clave histórica: o España o su destrucción. ¿Que exagero? Miren a  su alrededor y luego me cuentan.

España debía ser la ganadora. Lo ha sido. Ahora hay que rematar la faena: explotación del éxito hasta la derrota total del adversario (de  España).

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 febrero 2024

 

LA GUERRA A LOS DOS AÑOS. UCRANIA (I) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Poner fechas a los comienzos y finales de la guerra no deja de ser una boutade. Queda muy bien el titular: Dos años de guerra en Ucrania. Es no decir nada. ¿Cuándo termina?

Nos invadirán los think tank y los politicólogos dictarán sentencia. Los militares repetiremos unos cuantos lugares comunes sobre la guerra sin mayor información de campo que la pura especulación y todos tan contentos, pero la guerra seguirá, impertérrita, mortal, definitiva y humana.

Asistimos a un periodo de la evolución muy característico porque supone un cambio religioso, económico, social, y sobre todo científico -cosmológico- de los que con lentitud pero sin pausa se producen a lo largo de la historia de la humanidad y suponen un antes y un después. Una gran evolución, más que revolución, de consecuencias impredecibles.

Son periodos lentos, pero imparables y llegan con o sin trágicas consecuencias. Ahora llámenlo pospetróleo, cambio tecnológico, llegada de extraterrestres o globalización, pero algo está ocurriendo y está llamando a las puertas; inevitablemente. La guerra forma parte de ello. Esa guerra que a pesar de lo que Clausewitz dijo, y todos repiten, no es la continuación de la política por otros medios, sino que me atrevo a recoger en mi libro El nuevo arte de la guerra que todo lo que lleva, supone, empieza y finaliza en la guerra es un acto más de la economía, consustancial con el hombre: produce, consume, se reproduce y muere. La economía lleva el nombre de guerra desde que en la Ilíada se escenificó una aparente lucha por el idilio de Helena y Paris cuando la causa era la menis, la cólera, el resentimiento, que hizo recurrir a las armas. ¿Por qué la misma causa de entonces: cólera?

El hombre antes de pensar, realiza un acto de posesión: alimentarse y reproducirse: eso es la guerra. Las causas fundamentales de la guerra siempre fueron biológicas o económicas. Todo poder, el dominio sobre otros hombres, lleva cólera, resentimiento, injusticia.

No fue política, sino esa economía impulsiva que estimula el deseo de extenderse, alimentarse, reproducirse, que inunda con su raza otros campos y paisajes. Para lograrlo y defenderlo necesitaron el trigo que alimenta y el estaño que endurece. Ahora es lo mismo.

No hay cambios: siempre hay quien domina, muestra su poder y nos predispone a la guerra. Un mundo dividido en «dos pulsiones fundamentales: las eróticas, que tienden a conservar y a unir, y las agresivas, que tienden a destruir y a matar».

Eso fue lo que encendió la cólera y el resentimiento de Aquiles porque en el juego de las pulsiones además siempre hay quien todo lo da contra el que todo lo quiere. En eso se resume la vida y la muerte, la guerra: cólera entre los que todo lo quieren y para ello hacen uso de los que todo lo dan. Porque no todos tienen la capacidad de ser guías y lideres de la alimentación y reproducción. Deben de seguir a otros y aceptarlos como jefes.

Recordar a Hobbes no vendría mal: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte». Las dos vienen a ser equivalentes. Heráclito de Éfeso se nos había adelantado: «la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos”.

La ONU está rota. El mundo por tanto. Europa es fuerte políticamente, pero ha descuidado su Defensa y se forma a base de un conglomerado de naciones con intereses muy diferentes, incluso enfrentados. La libertad no nos une, lo anglosajón tampoco. El Mediterráneo se ha llenado de piratas que lo atraviesan con sus productos.

Es ahora cuando más que nunca podemos entender que «la paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia». Virtud imposible mientras las desigualdades relacionan los intereses y se usan las armas para imponerse. Desigualdades que endurecen el corazón de los hombres.

Norman Mailer en su novela Los desnudos y los muertos pone en boca de un general americano en plena guerra en el Pacífico:«Nosotros tenemos el nivel más alto del mundo y, por consiguiente, los peores soldados». Dura sentencia que entonces y ahora se repite. Eisenhower antes del desembarco de Normandía ordena instruir a sus soldados porque dice que son muy buenos deportistas, pero no combatientes. Es muy difícil para occidente asumir el rol de soldado. Vamos más camino de convertir los ejércitos en unas ONG,s. disciplinadas y obedientes a las que espanta la lucha armada. Pero otros se benefician de esa cultura y rompen la armonía de las relaciones. No es posible confiarse y ser la bella Europa que desaparece entre sus quimeras por irresponsables políticas que han acabado con la cultura.

Este ha sido el comienzo de la guerra que ya va para los dos años. El hundimiento mientras suena un eterno vals.

<<No se conoce una nación poderosa en los campos de la ciencia, el pensamiento, la economía y la cultura sin el poder de  las armas>> (El Nuevo arte de la Guerra).

Vayamos en próximos artículos con el análisis de lo que la guerra hasta hoy ha dado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 febrero 2024