UNA DAMA LEGIONARIA DE HONOR ¿O UNA DAMA LEGIONARIA SIN MÁS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy mi testimonio va a ser un poco más largo de lo habitual. Lo entenderán ustedes al terminar su lectura.

He dudado en su publicación, pero como pienso que solo puede transmitir buenos sentimientos me he decidido a ello.

No importa de quién viene este testimonio, solo saber que una anciana me lo mandó cuando yo mandaba la Legión. La había nombrado Dama Legionaria de Honor. Su edad y estado de salud la impidieron venir a recibir su título. Un comandante se ofreció voluntario para llevárselo personalmente.

Había sido enfermera durante la Guerra Civil y estuvo en un hospital de sangre donde atendió a muchos soldados entre ellos legionarios.

Me escribía con frecuencia. Esta es una de sus cartas.

“Hay muy pocas cosas en la vida que te llenen de satisfacción, en un plan jocoso como recordatorio de mi juventud se cantaba “tres cosas hay en la vida salud, dinero y amor, el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios”. Yo añadiría “, “y el Honor”. También he oído que cuando hay que cumplir o agradecer es muy socorrido y breve por añadidura: -No sé qué te diga –y en los funerales:-No quiero decirte nada, no tengo palabras.

Ahora me toca a mí expresarme para decirle a Vd. que cuando recibí el Título a mi nombre, con esa presentación, con letra gótica, en color, porque yo en mi vida había visto tal delicadeza hacia mi persona y de la mano de quien viene y si hice algo a favor de unos hombres, sufridos, callados ante muchos dolores, perder miembros y ojos, con su valiente resignación, nos enseñaron que el sufrimiento, mejor callado para no hacer sufrir. La verdad es que no tengo mérito alguno por haber sido una mera espectadora de tanto dolor. Consolé, vendé, di varias veces mi sangre a hombres que no lloraban solamente se les humedecían los ojos y apretaban los dientes. Las enfermeras estábamos como clavadas en el hospital, sin medir la hora y el tiempo.

No había bastantes sanitarios, los médicos y cirujanos iban y venían de Zaragoza a Pamplona, de los pueblos…

Pero volvamos a donde he comenzado. Yo le doy mi palabra, a mi también se me han humedecido los ojos (solo humedecer, General) porque soy legionaria porque Vd. me lo ha hecho saber de su puño y letra y ante tanto dolor y tantos años que el viento se ha llevado, un reencuentro que no se olvida lo que aquello fue.

Muchas gracias Don Rafael ya tengo un lugar en mi casa (el mejor) para colocar el honro que me ha hecho y creo que un día cuando Dios quiera que yo ya no esté en mi casa, mis nietos o bisnietos dirán: -este Título de legionaria, era o es de nuestra abuela que se lo dieron por servir a la Legión y por España.

Solo eso, que para mí será una de las mejores memorias que les deje. Hoy vivo sola, se pierde al marido, los hijos, los nietos, todos tienen su vida, mi casa que estaba llena de alegría, hoy está triste, vacía, llena de recuerdos, hasta llena de soledad. Me paseo por la terraza y voy echando pan para los pájaros y las palomas. Me conocen y vienen a bandadas. Ellas son mi compañía. Mi nieta… trabaja en el hotel… de… Le envío un relato imaginativo que escribí cuando murió mi marido. Se lo dedico. Quise escribir unos versos para la Legión, pero la poesía no es mi fuerte y los rompí. Pero termino con esta estrofa: ¿En quién confía la Nación? En la Legión y de todo corazón.

Un saludo, un abrazo. Muchas gracias por todo lo que se ha molestado por mí. Que sepa que le tengo muy presente.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!”

 

Este es el cuento que me escribió y dedicó. Juzguen ustedes.

LA SOLEDAD

Había conseguido un empleo fijo, eso me ayudaría a disponer de una vivienda estable y dejar el hostal. Repasé los anuncios de pisos en renta, hasta que en una agencia me ofrecieron uno con condiciones especiales, era para una persona sola y solvente.

Fui examinada y preguntada, con informes, más tres fianzas adelantadas. Por supuesto amueblado. En la entrevista  para ver la vivienda, se personó el dueño, un hombre de unos cincuenta años que me repitió hasta la saciedad las condiciones. El piso para mí, más que suficiente. Después de firmar el contrato, entregar las fianzas y ponerme los rayos x, me invitó a un café donde se explayó para decirme:

-Le dejo caso todo, yo no lo necesito. En el piso vivía mi madre que l final de su vida la tuvimos que llevar a una residencia “de los de la tercera edad”, todos los hijos trabajamos, los nietos también, nos es imposible atenderla, ya le digo, hasta que falleció en la residencia.

Me dio las llaves y le pedí un inventario del que me haría responsable. Accedió. En la mesa del comedor fuimos apuntando, tantos muebles, una vajilla, tantos cubiertos, tanta ropa de mesa y un etcétera muy largo. Al pasar por una habitación pequeña me sorprendió una máquina de coser, plancha, innumerables cajas de hilos, tijeras… El señor me aseguró que él no necesitaba nada de aquello y que ignoraba su uso. En una cesta bastantes ovillos de lana, una estampa con la virgen y agujas para tejer…, el señor me dijo que allí estaban todos los tesoros de su madre y que me regalaba todo lo que había en el pequeño taller de costura, a él no le hacían falta.

Me apercibí de que era un hombre frío y algo ausente del cariño hacia su madre.

Nos despedimos, me deseó suerte, con su tarjeta y el teléfono por si necesitaba llamarle. Me trasladé desde el hostal con mis pertenencias, comenzando mi vida en aquel piso.

Pasaron los días, una tarde de otoño lluvioso volví a repasar en la cesta de los ovillos de lana ya las agujas, parecía todo preparado para empezar una labor. Calculé qué se podría hacer; quizá un echarpe, conté hasta veinte ovillos, más que suficiente… Aquella tarde monté los puntos. Como las tardes las tenía libres, enseguida terminé con el primer ovillo. No di crédito a mis ojos, en vez de papel en que se empezó a devanar la lana se desarrugaron unos billetes de aquellos de diez mil pesetas, conté hasta diez billetes disimulados, dobladitos en el ovillo.

Me dio un vuelco el corazón. Sospeché que quizá hubiera más dinero oculto. Desdevané ovillo tras ovillo y en todos encontré el mismo hallazgo que en el primero. Pero en uno dobladita una nota o vamos a decir confesión o carta firmada por la que creí era de la señora la carta. Leí despacio, merecía la pena, decía así:

-Me han dejado sola, a veces me parece que llaman a mi puerta y corro para recibir al que creo que viene, pero no es nadie, solo el viento que bate una persiana, solo el viento. Están muy ocupados, quiero mentirme a mí misma, no es que me dejen sola. Y los disculpo, otro día vendrán o me llamarán por teléfono.

Estoy sola y alguna vez me caen lágrimas negras, deben ser del rímel que aún me unto en mis ojos que fueron bonitos.

He querido mucho a mi familia, les he dado de todo, hasta mi inmenso cariño que no han sabido valorar. Mis bienes materiales sin medida. Hoy he sacado del banco lo último que tengo. He esperado mucho a que vinieran a verme. La semana pasada me llamó mi hijo por teléfono: “que vaya pensando en ingresar en una residencia”. No quiero irme de mi casa y tampoco que encuentren dinero para pagarla. Lo voy metiendo en los ovillos, no creo que lo hallen. Lo dejo para quien lo encuentre tejiendo mis lanas, se llame como se llame…

Fue un 25 de Diciembre Navidad de 2001

 

Lo recuerdo como el mejor regalo de Navidad.

Las Damas y los Caballeros Legionarios de Honor solo deben diferenciarse de las Damas y Caballeros Legionarios que han formado o forman en las filas de la Legión en el lugar donde lucen el uniforme. Unos lo llevan por fuera, los otros por dentro y todos deben vestir su alma con el Credo de la Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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PRESIDENTE EN FUNCIONES… ¿DE REY? PROHIBIDO EXHIBIR LA BANDERA HISTORIADORES A LA CÁRCEL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Dicen que en cierta ocasión un ministro de la Gobernación, ya saben, le preguntó a su Jefe de Gabinete que qué hora era. Este, pelota de oficio, le contestó:

-La que usted quiera que sea señor Ministro.

Pedro Sánchez marca la hora y no ha llegado tarde a la audiencia con el Rey. Fue el Rey el que se anticipó. La hora es Pedro Sánchez. Ya avisó en su día. Yo y el Rey.

¡Qué bien estuvo aquel imperativo: ¡¿Por qué no te callas?! ¿Lo recuerdan?

Mañana 10 de agosto se conmemora la gesta de Magallanes y Elcano que por primera vez, hace 500 años, circunnavegaban el mundo. Pero como si nada. España se deshace entre la dispersión y las luchas internas.

A dos chavales de 14 años que recogían sus trofeos de piragüismo con la Bandera de España en sus hombros se les ha prohibido tajantemente tal exhibición. Dos incipientes héroes, ejemplo de patriotismo, que renunciaron a sus premios porque por encima de ellos está su Bandera. Espero que la ministra de Defensa tome note y sea ella la que premie a los chavales por su patriótica actuación: los sevillanos Pablo Ogazón Rodríguez y Carlos Sánchez Bernal. Los mayores, los que quieren ser maestros del desencanto, han quedado al descubierto por cobardes e infames.

El Grupo socialista del Congreso ha presentado una excluyente proposición de ley con la que pretende reescribir la historia, redactar el pasado a su antojo y mejor servicio, ley de Memoria Histórica y Democrática, un atentado contra la democracia, una apuesta por la mentira, por la inquina, una falsa historia que les permita justificar los crímenes, de entonces, y condenar los otros. En definitiva un fusilamiento histórico en el siglo XXI. Muerte a la historia. A la convivencia.

Acabarán justificando los crímenes de la ETA. Es cuestión de tiempo y darles rienda suelta.

¿Quieren que siga? Lo tienen delante de su narices, ahora, aquí, en España, mes de agosto de 2019. Estos son datos.

-Un presidente perdido en su soberbia y fatuidad.

-Una España que olvida su historia.

-Un partido político que pretende enfrentar de nuevo a los españoles, como en su día lo hizo, y escapar de su historia vergonzosa.

-El ultraje a los símbolos de la Nación, la sectaria educación, a los niños,  en el odio a España. ¡Irresponsables!

-Todo consentido, en esta España troceada, dispersa, sin identidad, crispada, camino desaparecer como Nación. Puede que ya ni Instituciones, ni Estado queden.

-Todo sin enterarnos, mientras miramos los barquitos en la mar, los atardeceres rojos, las terracitas de conversaciones con el móvil, los paseos al compás de las cigarras o el ombligo de nuestros semejantes en esas playas tan acogedoras donde hay que madrugar para coger sitio.

El sitio lo hemos perdido. Sin darnos cuenta.

Rey don Sancho, rey don Sancho, no digas que no te aviso…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 agosto 2019

EL PASTOR Y SUS OVEJAS CON LA TECNOLOGÍA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No sé cuanto ha que no me pedían la hora (la hora no se pregunta, se pide, ¿me puede dar la hora?, como el turno en la pescadería: ¿quién da la vez?).

Suelo correr durante una hora todas las mañanas por los campos cercanos a Madrid. Uno de estos días me encontré con un rebaño de ovejas que pastaba en un barbecho mientras el pastor junto a sus perros las vigilaba sentado al borde del camino. Al pasar a su lado me pidió la hora. Eran las diez y veinte. Me ha asombrado. ¿La hora? Ni reloj, ni móvil, ni radio, nada, nada, o todo; un zurrón, un bastón, sombrero de paja, sus perros y sus ovejas. Todo. Menos la hora. ¿Sabrá cuando tiene que irse para el pueblo que está a unos 3 kilómetros? Después de hablar durante un rato con él he sacado la conclusión que conoce las horas y los días mejor que yo con la información que me da el móvil. Su petición al borde del camino ha sido de cortesía, él no necesita saber la hora, la lleva dentro por la posición del sol. De la misma manera que conoce  y mira de reojo a la pareja de aguiluchos ceniciento que nos sobrevuelan o cuándo llegan o se van las avutardas que en la lejanía me enseña levantando el bastón.

¿Lleva usted hora? Así se iniciaba en tiempos una amistad, al menos una conversación. Hoy me cruzo con alguno que como yo corretea por los caminos y es difícil que conteste al saludo.

El caso es que el pastor me ha dejado pensativo. Hay mucho que pensar. ¿Será un caso único? Me da la impresión que cada vez va a ser más frecuente. Que se estabilice esta epidemia, vivir enganchado (¿conectado?) las veinticuatro horas del día; regresaremos a otros modos de vida. Hoy vivimos conectados al que está lejos de nosotros  y desconectados del que está a nuestro lado; eso es lo que yo veo. No rechazo la tecnología, la uso como bendición y avance que es, me limito a ser un observador de lo que acontece y ya me gustaría poder colocar en su sitio las piezas de este puzle. Hoy mi asombro es por culpa de esta pieza que no encaja: ¿me da la hora?

El caso es que estos días como habrán podido comprobar me estoy dando un banquete de clásicos del Arte de la Guerra y al llegar a casa me ha saltado lo que intento entretejer de uno y otro.

Creía Sun Tzú,  y más tarde Lidell Hart, que el estratega hábil debía ser capaz de someter a su enemigo sin combatir, tomar sus ciudades sin sitiarlas y derribar sus gobiernos sin derramar sangre. Lo cual es un hecho patente en nuestra querida España. Hace falta saber quién es el estratega. Creo adivinarlo.

Aguilucho cenizo

Si tengo que reclutar un ejército recurriré a las Instituciones Militares de Flavio Vegeccio y mi primer recluta será el pastor, <<porque para la guerra no hay gente mejor que la del campo>> y porque <<más vale tener soldados fuertes que grandes>>. Porque el pastor ni está aborregado ni sometido al  hábil estratega.

¿De qué te sirve saber la hora si no sabes la posición del sol ni conoces el augurio de las aves? ¿Será por el abuso de lo que entra por ese cordón umbilical que llevamos colgando y que no sabemos muy bien a qué y a quién está conectado? ¿Será al hábil estratega?

No; no sabemos la hora sino que vivimos al dictado de la hora que nos envían. Si solo fuese la hora…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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7 agosto 2019

AUDIENCIA FALLIDA. PEDRO SÁNCHEZ DEBERÍA APROVECHAR EL VERANO PARA ASISTIR AL COLE Y APRENDER URBANIDAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<La puntualidad es deber de caballeros, cortesía de reyes, hábito de gente de valor y costumbre de personas bien educadas>>. Eran otros tiempos. Adivine ustedes que a mí me da pereza.

El presidente del Gobierno español es un mal educado. Ha dado plantón a todos los españoles. El día que impartían urbanidad en el cole él no asistió.

Una hora ha estado esperando el Rey a Su Excelecia. Razón de urgencia ninguna; solo su mala educación. El Rey es España y los españoles y a todos nos ha dado plantón. Yo no volveré a darle audiencia. Ya le he oído y visto lo suficiente. Trilero. Total para nada. El truco está muy visto. Este presidente fallido es un inmaduro fruto, que no da fruto y que acabará secándose.

Dice el Rey que bueno sería que no hubiese elecciones. Digo yo que malo sería que el posible presidente fuese un mal educado. Me postulé manejando criterios del Arte de la Guerra para aceptarlo y luego rematarlo (políticamente), pero creo que es tal su desvergonzada actuación, en lo poco y en lo mucho, que no merece ni una oportunidad.

España es mal educada. Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez, han crispado a los españoles. Son personajes bordes, soberbios y -lo peor- groseros; han acabado con la España alegre y solidaria, transmitiendo el enfrentamiento en todos los sectores políticos o no.

¡Pa na! Audiencia fallida. Na de na, en un personaje vacío de contenido. España camina día a día a ningún lado y lo hace de la mano de la crispación y sobre todo de la mala educación. Urbanidad es más importante que urbanismo.

La culpa es de quien se lo consiente. Ustedes y yo.

La hora es la hora, ni un minuto antes ni uno después. Cuando se tienen gabinetes, secretarias, aviones, helicópteros, acudir una hora tarde a una audiencia con el Rey solo tiene una excusa: mala educación.

Ese es el presidente que nos preside.

Decía Unamuno que si al asistir a una fiesta el que la organiza no te saluda porque no se da cuenta es peor que si lo hace intencionadamente. Si hay intención hay razón. Aquí, el personaje, ni intención ni na de na; mala educación. Puede que eso sea un triunfo en esta sociedad mal educada.

Sigan ustedes con él y disfrutando del verano. Yo hace tiempo que me di de baja; de lo uno y de lo otro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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7 agosto 2019

GENERALES EN LA COMISIÓN DE DEFENSA DEL CONGRESO. QUEREMOS SABER. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aparece la lista de de los componentes de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Hay varios militares. Dos generales: Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu (Partido Popular), General de División en la reserva, y Agustín Rosety Fernández de Castro (VOX), General de Brigada de Infantería de Marina retirado. Creo que también hay un guardia civil por Unidas Podemos, pero no es relevante.

Lo ofrecí y vuelvo a hacerlo. Este blog está a su disposición. Con humildad, pero no podemos mirar para otro lado. Cerca de cuatro millones de visitas al blog (creciendo) y la constatación de que se nos lee en el ámbito de las Fuerzas Armadas es motivo para que ofrezcamos este altavoz para conocer su actividad. Conviene saber lo que se ha hecho, lo que se hace y lo que se pretende hacer. En la Comisión de Defensa del Congreso. De desconocida actividad.

Un militar lo es hasta en gayumbos y, cómo no, en el Congreso. Se olvida en cuanto surge la oportunidad del uso de chaqueta y corbata. Un militar que pasa a militar en un partido político no debe olvidar su condición militar a no ser que no lo haya sido nunca, que casos hay; como los hay que renuncian a la unidad de España y militan en partidos independentistas o batasuneros.

Estar en la Comisión de Defensa exige una enorme responsabilidad para el que ha sido soldado, para el general Gutiérrez y para el general Rosety. Responsabilidad con los españoles y con sus compañeros de armas. Porque ellos están ahí porque les han votado, pero por ser lo que han sido y no por otra cosa, por ser soldados. La mujer del César… debe parecerlo. No dudamos de su capacidad, entrega y buen hacer. De lo que dudamos es de conocerlo. Se puede hacer mucho y bien, pero además hay que contarlo.

Mis queridos generales, por encima de vuestro partido están otras cosas. Sé que os debéis a la disciplina de partido, y más zarandajas… Lo sabemos. Pero en vosotros hay algo más: vuestros compañeros y sobre todo España. Para ello y para ellos debéis trabajar. Y si no es así pasaréis a ser el señor Gutiérrez  y el señor Rosety; nunca el general (R.), como la ley permite, porque la ley dice, pero los hechos confirman.

Queremos saber lo que hacéis y los resultados que obtenéis; hasta el más mínimo detalle. Es un compromiso que cumplir esperamos de vosotros.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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MILITARES Y POLÍTICOS DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Termino de leer una de las muchas biografías que se escriben de los protagonistas de nuestra última Guerra Civil. Es reciente y aporta pocas o ninguna novedad. Insiste en las descalificaciones por lo que me temo que nada va a cambiar la historia que seguirá llena de repeticiones, copiarse unos a otros, con los mismos errores de origen, se postule de un lado o de otro; independientes, frías y desapasionadas hay pocas.

Sería bueno trabajar la verdad y dar explicaciones documentadas, con objetividad, y evitar los juicios que pretenden volver a enfrentar a unos contra otros, esta vez manejando la sintaxis que como nos recuerda el profesor Albiac en su origen helénico significa «la orden de la tropa para entrar en el combate». Bienvenido ese orden si se hace desde el respeto al conocimiento que debe ser desapasionado y por encima de todo honrado.

No voy a promocionar esta biografía porque creo que no la volveré a leer y cuando un libro no se lee una segunda vez es que no mereció leerlo la primera. Esbozaré que se trata de la biografía de un general franquista del que según los papeles que dejó escritos, que ahora sacan sus familiares, Franco era como militar un inútil; a la par que sus compañeros de armas. Pocos se libran del juicio fatal. Eso ahora; entonces no desveló su forma de pensar lo que significa que debió sufrir lo suyo.

Tengo en mis manos unos documentos que ilustran la época, el momento, y que pueden arrojar luz.

Finalizada la guerra la proximidad a los militares era algo buscado  y deseado por razones de conveniencia y de seguridad. Aunque el poder de estos era relativamente escaso a excepción del generalato, en su proximidad se podían conseguir influencias y prestigio en la administración. La guerra en los campos de batalla había terminado y empezaba la guerra de despachos, de la influencia, y para ello era bueno haber lucido estrellas en el uniforme o tener buena relación con los que todavía las lucían. Con estrellas en la bocamanga algunos vislumbraron el momento para dedicarse al próspero negocio de la política.

Dentro del Ejército la situación no pasó desapercibida, especialmente entre los capitanes que en sus boletines de información denunciaban la situación al ver que se ponían los intereses militares en manos de manejos e influencias políticas. Mensualmente los Coroneles de los Regimientos tenían la obligación de remitir a los Capitanes Generales de cada Región Militar un “INFORME RESERVADO” con la opinión de la oficialidad. Los boletines eran confeccionados fundamentalmente con la opinión de los capitanes, empero de gran prestigio y desde donde más conocimiento se tenía del sentir y pensar del conjunto de la Unidad. El resumen de los informes lo confeccionaba el Ministro quien evaluaba su contenido y lo trasladaba si existían indicios preocupantes al Jefe del Estado. En el año 1940 uno de estos informes creó una cierta inquietud ya que corrió un Boletín de Información de los capitanes con el lema “LOS MILITARES GANAMOS A LA PATRIA; TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE IMPEDIR QUE LOS POLÍTICOS LA PIERDAN UNA VEZ MÁS”. El boletín, surgido en Melilla, dio lugar a la apertura de una causa (número 278 de 1940) instruida contra los capitanes de Infantería — y —. En la carta con la que se dirigían a sus compañeros decían “Que la unión de los militares combatientes, debe estar sobre todo y contra todo”… “Los militares ganamos a la Patria, tenemos la obligación de impedir que los políticos la pierdan una vez más”… “Unánime sentir de los Capitanes, que ven con estupor, asombro e indignación, que por quienes menos méritos guerreros tienen se lanzan a los españoles por los peligrosos caminos de una sorda y callada guerra política, amparada por los nombres de Dios y de España, y basada en un macabro reparto del número de nuestros sagrados muertos”.

En la investigación abierta por el Mando se llegó a la conclusión que el boletín era una muestra de la más alta ideología Patria y que todo él se extendía dentro de la disciplina y del más exaltado amor a la Profesión. Pero…

“Todo ello, se concluye, es perfectamente entendible y justo, pero siempre que el referido escrito, no sea base para posteriores trabajos que en algún momento pudiesen llegar a apartarse de los límites que siempre nos impone la Disciplina y el Deber (Juntas de Defensa o situación análoga); pero expuestos por una sola vez, con el máximo respeto, con el ideal perpetuo de Dios y España y bajo el mando de Franco, constituye una síntesis profunda, del estado latente de nuestro sentir, entristecido por las realidades que señala y con el pensamiento fijo en los altos destinos de nuestra Patria”.

Fueron años difíciles donde se introdujo un enemigo de mayor peligro que el combate a cañonazos: la desconfianza.

Este enemigo duró demasiados años, tantos que su peor consecuencia fue precisamente esa. El tiempo perdido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 agosto 2019

EL JEFE Y EL ESTADO MAYOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Casado y su Estado Mayor

Los partidos políticos se están viendo obligados a cambiar sus Estados Mayores. Se avecinan duros combates y las recientes diferencias dentro de cada partido hacen muy necesaria la acción del Mando. Los cambios son oportunos. Se trata de contar con un selecto grupo de auxiliares que ayuden al Jefe en la toma de decisiones. En la vida militar esta es función del Estado Mayor que le debe proporcionar al Jefe los elementos de juicio y los datos necesarios para fundamentar sus decisiones, materializarlas en órdenes o instrucciones, velar por su cumplimiento e informarle del estado moral y material de sus tropas y de las posibilidades logísticas. Todo ello sin olvidar esa herramienta tan importante como es “el relato” que junto a la información  condiciona cualquier decisión por muy acertada que esta sea. No se gana nunca una batalla, ni la guerra, si se pierde la de la información, un buen relato que convenza de la bondad de tu acción y sus resultados. Ardua labor la del Estado Mayor que requiere lealtad, espíritu de sacrificio, amor a las tropas y ningún protagonismo.

Decía Maquiavelo:

<<… debe un príncipe no tener otro objetivo ni otro pensamiento ni dedicarse a ningún otro arte fuera del de la guerra y de las órdenes y disciplina de la misma porque ello es el único arte que se espera del que manda>>.

Ahí es donde debe estar el Estado Mayor; defender los intereses generales de la nación y no los suyos personales y jamás inmiscuirse en el mando de las tropas.

El Estado Mayor no impone, ofrece alternativas, proporciona datos, elementos de juicio, pero no decide. Cuando la decisión del Jefe está tomada, debe ser asumida por su Estado Mayor como si fuese propia y defenderla con entereza e ilusión.

Napoleón rodeado de su Estado Mayor

El Estado Mayor nunca debe creerse el jefe ni separar a este de sus tropas. Un equipo se forma de arriba abajo, pero la fuerza se transmite de abajo a arriba; sin ese flujo ascendente y descendente no hay ejército, ni equipo.

De la misma manera que el trabajo del Estado Mayor es impersonal, callado, humilde y sin protagonismos, por el contrario el Jefe, con humildad, pero firmeza, debe mantener su personalidad en la victoria y en la derrota, no ampararse en su Estado Mayor y menos en sus tropas, debe hacerse ver y sentir, y su virtud está en la facultad de inspirar confianza. Hay responsabilidades que no se pueden compartir, es la soledad del mando, ese el momento en que se muestra de verdad la personalidad del Jefe.

<<De los aqueos habíase enseñoreado la ingente fuga, compañera del glacial terror, y los más valientes estaban agobiados por insufrible pesar>>.

En el decisivo Canto IX de la Ilíada Agamenón se muestra partidario de huir: <<Huyamos en las naves a nuestra patria tierra, pues ya no tomaremos a Troya, la de anchas calles>>. Decisión sin consulta.

La Ilíada canto IX

Es el valor y la experiencia los que se levantan a dar solución a los afligidos aqueos. Diomedes, valiente en el combate, se niega a la retirada y habla por sus hombres, por los valientes aqueos. Néstor, el caballero, la experiencia, inicia su discurso con una definitiva sentencia: <<Sin familia, sin ley y sin hogar debe vivir quien apetece las horrendas luchas intestinas>>. Después aconseja a Agamenón que congregue a los caudillos y siga el parecer del que le dé el mejor consejo. <<Pues de uno bueno y prudente tienen necesidad los aqueos, ahora que el enemigo enciende tal número de hogueras junto a las naves… Esta noche se decidirá la ruina o la salvación>>.

Ruina o salvación. De la decisión y del consejo dependen. La una es del Jefe, la otra de su Estado Mayor, pero la responsabilidad es únicamente del que manda sin poder delegarla ni compartirla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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5 agosto 2019