Para iniciar los testimonios legionarios (Camino del Centenario) creo que es necesario empezar con las palabras que su fundador, el teniente coronel Millán Astray, pronunció <<cuando la Legión ya había hecha gloriosa la Bandera porque la tiñe de rojo la sangre de los legionarios>>.
No he encontrado mejores palabras para definir el espíritu de su Credo, ni creo que nadie sea capaz de hacerlo.
Mi general: desde el permanente recuerdo legionario, de todos los legionarios, gracias por dejarnos esta obra de amor y dolor por la que sin duda seguiremos dando la vida sin pedir nada a cambio.
¡Viva España! ¡Viva el Rey! Viva la Legión! ¡Viva Millán-Astray!
ARENGA PRONUNCIADA EN DICIEMBRE DE 1921 POR EL TENIENTE CORONEL MILLÁN ASTRAY, FUNDADOR DE LA LEGIÓN
¡Legionarios!
Hemos pasado de 1.000 bajas en los combates; de ellas 15 oficiales y 200 legionarios cayeron para siempre cubiertos de gloria; de los restantes son , 54 jefes y oficiales y 775 legionarios. Entre los primeros están como los más preclaros héroes de la legión los 15 legionarios que, al mando del cabo Suceso Terreros, marcharon voluntarios al blocao de ‹‹La Muerte›› en Melilla, y en el que perecieron gloriosamente entre sus escombros cuando fue destrozado por el cañón enemigo; estos heroicos legionarios cumplieron con el ‹‹Espíritu de acudir al fuego›› que nos manda nuestro Credo.
Son gloriosas las hazañas de la Primera y Segunda Banderas en Melilla y que cada día escriben una nueva página que aumenta nuestros laureles.
La Tercera Bandera selló con su sangre en el combate de Buharras su ejecutoria legionaria. La Cuarta Bandera en Magán se llamó desde entonces digna hermana de las tres primeras y la más joven de todas; la Quinta Bandera alcanzó igual título en Ayalia.
Son vuestros jefes los comandantes Franco, Fontanes, Cardeira, Villegas y Liniers; tenéis capitanes y oficiales que son orgullo del Arma de Infantería, y vosotros legionarios, podéis ya contestar como un honor, como yo os prometí, cuando os pregunten que quienes sois, diciendo: ‹‹Soy un legionario››.
Seguid el camino emprendido; no olvidéis nuestro Credo, y acometed siempre al enemigo por mucho y pujante que sea; no abandonéis al caído en el campo, hasta perecer todos; quereos como hermanos, acudid a la voz de ¡A mí la legión!, a defender a quien os llame; marchad sin fatiga; no os quejéis jamás; trabajad con fe, auxiliando a todo el que pida ayuda a la Legión; acudid al fuego como lo hizo el cabo Terrero con los 15 inmortales y como fueron los enfermos y asistentes en socorro de Ait-Aixa en Melilla.
Seguid cumpliendo vuestro deber; obedeced hasta morir, demandad ansiosos, un día y otro, el combatir sin tregua ni descanso y si llega la hora de la muerte pensad que tenéis asegurada la gloria en la tierra y en el Cielo.
Y como dice nuestro Credo que la bandera de la Legión será gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios, hoy también que hemos cumplido nuestra promesa, os digo que la Bandera de la Legión es ya gloriosa porque la tiñe de rojo la sangre de los legionarios.
¡Caballeros legionarios! Seguid el camino emprendido, seguid combatiendo con bravura legionaria y seguid en todos los lugares en donde estéis demostrando el ‹‹Espíritu de disciplina y obediencia›› que a todos os caracteriza.
Legionarios: Digamos los vivas con que vamos al combate, con que celebramos nuestras fiestas, con que veneramos a España y a nuestro Rey y con los vivas mismos que son la despedida de los que nos abandonan para siempre.
Legionarios: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!
(Arenga pronunciada en diciembre de 1921 por el Teniente Coronel José Millán Astray, fundador de la Legión).
Las palabras de nuestro fundador son la Legión. Nada se puede añadir. Eran, son y serán el mejor resumen de su obra. La Legión cumple pronto sus cien años, pero ya cumplió la eternidad.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
1 febrero 2018























