CARTA DE UN PADRE A SUS HIJOS AL JURAR BANDERA EN EL CUARTEL DEL BRUC (BARCELONA)

Un buen amigo de Barcelona, su amada ciudad donde se siente España con una profundidad desconocida para muchos  y donde algunos han decidido, con el apoyo del Gobierno (s) instalar un falso relato sobre el rechazo a España, me remite la carta que en su día les mandó a sus hijos que iban a Jurar Bandera junto a su abuela (q.e.p.d). Fue en el histórico y bello Cuartel del Bruc donde toda la familia refrendó con un beso el juramento a su bandera.

La carta de mi amigo me ha emocionado no solo por el contenido espiritual y patriótico que encierra, sino porque hace un recorrido, muy necesario a día de hoy, sobre la posición de reconocidos filósofos junto a las particulares suyas que enriquecen la carta con la propiedad de quien ama a España con profundidad intelectual, histórica y sentida.  Es un documento que conviene guardar y de vez en cuando releer, pero sobre todo compartir, transmitir, dar a conocer, y con esa intención les dejo, con su autorización, sus palabras. Con su nombre es suficiente: mi amigo Enrique.

Gracias Enrique y vuela para ti el abrazo de quien no siente vergüenza por envolverse en su Bandera, nuestra Bandera.

General Dávila

 

CARTA A SUS HIJOS

Barcelona, Mayo de 2010
Queridos hijos:

Ley 39/1981, de 28 de octubre. Artículo primero.

La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución.

Se acerca el gran día en el que vais a jurar bandera y es bueno que vayáis tomando conciencia de lo que significa. Sé que una buena parte de lo que aquí reflejaré es algo denso, pero ya es hora que dejéis de tocar de oído o con el simple sentimiento y no sólo para que podáis participar en conversaciones desmontando argumentos demagógicos, sino, y eso es lo importante, para que vuestra convicciones y sentimientos encuentren el adecuado y racional sustento. No es más que la aplicación de aquello que dice Mamá con los novios: No sólo basta el corazón, la cabeza tiene que decir también que sí.

De entrada recordemos la Salutación a la Bandera de Sinesio Delgado (1859-1928) médico y escritor a quién Alfonso XIII le otorgó la Gran Cruz del Mérito Militar.

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
tal como en triunfo por la tierra toda
te llevaron indómitos guerreros.


Tú eres España, en la desdicha grande,
y en ti palpita con latido eterno
el aliento inmortal de los soldados
que a tu sombra, adorándote, murieron.


Cubres el templo en que mi madre reza,
las chozas de los míseros labriegos,
la cuna donde duermen mis hermanos,
la tierra en que descansan mis abuelos.

Por eso eres sagrada, en torno tuyo,
a través del espacio y de los tiempos,
el eco de las glorias españolas
vibra y retumba con marcial estruendo.

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
manchada por el polvo de las tumbas,
teñida con la sangre de los muertos.

Entre otros importantes elementos del juramento estará el de: entregar vuestra vida en defensa de España.

Cuando acabéis de Jurar supongo que se os realizara la siguiente o parecida admonición:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella»

La jura y la admonición posterior no tratan de un mero formulismo. Es un importante compromiso, con baja probabilidad de tener que cumplir; pero antes de jurar preguntaros a vosotros mismos si seriáis capaces de cumplirlo. Si la respuesta que os sale es que no, no hagáis el juramento, no pasa nada, os lo digo de corazón; desde luego no lo hagáis por mí. Peor sería hacerlo y luego no hacer honor a él. Pero si la respuesta que os sale es que sí, tenéis además que saber la razón y profundizar en su significado más allá de cualquier folclórica ilusión.

Entrando en materia. Lo primero que resulta obvio es que el juramento a la bandera, no es más que un juramento a España a través de su símbolo, y representa, ese compromiso personal del cumplimiento de un deber auto impuesto hacia la Patria.

¿Por qué imponerse un deber hacía la Patria? ¿Qué sentido tiene?

Para dar una respuesta coherente y racional hacía ese sentimiento, que os surge espontáneamente, es bueno que sepáis responder a la pregunta sin estereotipo alguno y sin un nacionalismo exacerbado de corte fascista o neofascista carente de noción intelectual alguna.

Empecemos con una definición del concepto: Patria es la propia nación y país con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras, que por sí y en conjunto provocan la decidida adhesión del patriota. (Enciclopedia GER).

El concepto es complejo pero Augusto del Noce, filosofo italiano (1910-1989) trató magistralmente el concepto de Patria y su evolución:

“Se trata de un ideal que ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos ….Así, para algunos, morir por la Patria ha sido considerado como ejemplo característico del mayor de los deberes. ……. En la Patria ven así la raíz del propio ser, la conciencia de la propia realidad histórica, la tradición en la que uno ha sido forjado, la concreta familia humana de la que se es miembro.”

Continúa del Noce:

“…. una vez iniciado el proceso de unificación del mundo, el sentido de la particularidad del propio país ha venido determinando una concepción distinta de la Patria…… De la aldea a la provincia, a la región, a la nación, al continente, al concierto de las naciones, es toda una serie de partes que se van incluyendo, cada una con su propio valor de parte. ….. Pues si las partes permanecen, es sólo a condición de situarse en el contexto más amplio; si no, su valor se empobrece: la aldea da lugar al localismo, la provincia al provincialismo, la región al regionalismo…

Para que el valor de la parte pueda mantenerse, debe hallar su puesto en el todo y vivir de la vida del todo………

La transformación creciente de la vida nacional en vida internacional no puede menos de incidir de una manera sustancial sobre un ideal que hasta ayer podía parecer el mayor de los ideales. Señalemos que, no obstante, el sentido de la Patria como lugar en que se nace o como identificación con la tierra que se posee, hereda o transmite, permanece, adquiriendo todo su valor en los momentos de intensidad dramática. El sentimiento de la Patria une, mientras no se identifique con razones políticas partidistas. La Patria perdura mientras desaparecen sistemas o se realizan profundísimas transformaciones sociales, e incluso por encima de las uniones supranacionales. Por eso, los que arguyen que es un concepto artificial, sólo terminan demostrando que está más ligado al hombre que al entorno del mismo y, por tanto, que es una construcción cultural. Pero difícilmente pueden sustituirlo por otro valor, aunque ciertamente aciertan cuando afirman que no es el valor supremo.

Así es. Que duda cabe que existen otros valores superiores empezando por Dios nuestro Señor e incluso el conjunto de la humanidad. La consideración de este último por los internacionalistas y humanistas ha llevado a intentar la sustitución del valor Patria por el valor “Humanidad” por encima de fronteras y territorios. Se proclama la ciudadanía del mundo incluso con serias influencias economicistas que por definición necesita espacios mayores en el que pueda desenvolverse la actividad financiera y mercantil.

Decía a este propósito Tomás Elorrieta (1883-¿?) catedrático en Salamanca: «la humanidad es algo lejano, vago, ante cuya inmensidad nos perdemos; la patria es algo que nos envuelve, que vemos, sentimos y tocamos»

Para no enrollarme mucho más, de todo lo dicho se pueden sacar varias conclusiones:

a).- La Patria es un concepto y valor vivo, consustancial al ser humano, que por un lado sobrevive y debe sobrevivir:

  • a otros valores y conceptos que incluso superiores quedan muy lejanos y resultan de difícil aprehensión: Humanidad.
  • a su empobrecimiento como dice del Noce, por reducción a ámbitos cada vez menores en un localismo (autonomías, regiones….) que tiene como efecto una menor solidaridad y en consecuencia un demérito del propio valor.  A cuantos menos queremos menos solidarios seremos como el Catalanismo independentista (no confundir, aunque tampoco participemos de él, del catalanismo no independentista) que no puede tener hoy otra justificación, mas que la de un egoísmo excluyente fundamentalmente economicista, (que además podría tener otros encajes), atendida la urdimbre demográfica y de todo orden consecuencia de siglos de historia en común (forzada o no) con el resto de España.

b).- Así la Patria (España) es un alto valor, inferior a valores supremos (humanidad) que se nos escapa y un valor superior ya que resulta más integrador a cualquier otro de rango inferior y de ámbito local.

c).- Como la Patria integra y engloba otros ámbitos, hemos de sentirnos orgullosos de ser catalanes y de sus símbolos a pesar que otros les otorguen un valor separatista o disgregador.

d).- La Patria es un valor que une y no separa. Otra cosa es que en una equivocada concepción se transmita y se imponga inadecuadamente y produzca rechazo.

Fijaros lo que se dijo en un acto de jura (he perdido el autor):

Nuestro compromiso nos liga a algo que formamos consustancialmente todos los españoles y la tierra que pisamos, algo a lo que llamamos Patria. Hoy, la bandera, como símbolo de la Patria, ha venido a situarse en el centro de nosotros para recibir de sus hijos su juramento o promesa de que, si en algún momento se les exige, darán incluso su vida por defender aquello a lo que nos referimos cuando hablamos de los ideales patrios y su significado.

En definitiva jurar dar la vida en caso necesario y extremo por ese valor superior adquiere su sentido porque integra todos y cuantos valores y virtudes debe aspirar un ser humano. La defensa de la Patria no es más que la defensa de esos valores. Destaco las palabras de Nietzsche (1884-1900) sobre la Patria ya que este filósofo alemán se cargó todo (cristianismo, moral……) pero mantuvo este concepto como uno de los pocos valores al lado de su construcción sobre el “superhombre” e introduciendo una interesante y acertada aproximación. Dijo:

Patria no es la tierra de los padres, sino la tierra de los hijos. La Patria no es el pasado ni el presente: es, por el contrario, algo que todavía no existe, más aún, que no podrá existir como no pugnemos enérgicamente para realizarlo nosotros mismos. Patria en este sentido es precisamente el conjunto de virtudes que faltó y falta a nuestra Patria histórica, lo que no hemos sido y tenemos que ser, ….

En definitiva amar a la Patria es querer a todo lo que nos identifica, al igual que nos identificamos con la familia Morera, con sus defectos y sus virtudes, pero que encarna las virtudes a las que aspiramos, el ideal que perseguimos y por el que nuestros antepasados lucharon y murieron.

No existe nada más noble que morir por un ideal. Así en el banderín de La Primera Bandera de Paracaidistas del recién creado Ejército del Aire en 1946 el joven capitán Ramón Salas Larrazabal (1916-1993) acuño esta máxima[1]:

               “SOLO MERECE VIVIR QUIEN POR UN NOBLE IDEAL ESTA DISPUESTO A MORIR”

Sólo hay un ejemplo de mayor gloria que morir por la Patria, -equiparable a morir por la familia-, el de los que han dado la vida por sus creencias religiosas como los antiguos cristianos en el circo o los mártires religiosos de nuestra guerra civil entre otros muchos. Pero en definitiva y en cualquier caso, la inmolación, que duda cabe, es por un noble ideal.

Nadie sabemos como reaccionaríamos en un caso extremo, pero lo importante es la disposición y a eso nos lleva el juramento.

Nada hay mas duro para un padre que perder a un hijo sea cual sea la situación pero pensar, y ya para acabar, que llegado el caso, -no quiero ni pensarlo-, y muerto en vida de dolor estaría orgulloso que hubierais hecho honor al juramento, que Dios mediante y si estáis convencidos, pronunciaréis en conciencia.

Para dar significado a estas últimas palabras acabo con lo sucedido en la heroica defensa del Alcázar de Toledo (Guerra Civil) con Moscardó (Laureado de San Fernando) y su hijo:

Luis Moscardó de 17 años fue arrebatado a su madre y trasladado a la Diputación Provincial de Toledo. El día 23 de julio de 1936, Luis fué sacado del sótano y llevado al piso principal, donde se hallaba la Comandancia de las milicias rojas. Desde allí se le conminaba por teléfono al coronel para que rindiera el Alcázar. ‒ Exijo ‒ gritó el comandante rojo ‒ la inmediata rendición. Si no lo hace así, fusilaré a su hijo a quien tengo en mi poder. Moscardó replicó con energía: ‒ Usted ni es militar, ni es Caballero. Si lo fuera, sabría que el honor militar no claudica jamás ante amenazas. No sólo la vida de mi hijo, la de mi familia entera podría usted acabar, y no me apartaría del cumplimiento de mi deber. ‒ Eso la dice usted porque no cree en mi amenaza. Pero ahora hablará usted con su hijo. ¡A ver, que venga Moscardó! Y Luis, pálido y humilde, cercado por sus verdugos, se pone al aparato. ‒ Dile ‒ le grita el jefe de aquellos facinerosos ‒ que te vamos a fusilar como no se rinda. ‒ ¡Hola, papá! ‒ ¿Qué pasa, hijo? ‒ Nada de particular, papá. Que me dicen que me fusilarán si tú no te rindes. ‒ Ya sabes cómo pienso yo; y si es cierto que te van a fusilar, encomienda tu alma a Dios, da un viva a España y otro a Cristo Rey, y muere como un héroe, que tu padre no se rinde por el honor de España. ‒ Un beso muy fuerte, papá. ‒ Adiós, hijo mío; un beso muy fuerte. Y Luis Moscardó fué conducido a los sótanos, y fusilado más tarde (14 agosto de 1936).

 Al final y como se dijo en la graduación de Dani Visa el pasado viernes en el IESE lo único que importa al final y lo que te llevas es “a cuantos has querido y cuantos te quieren”. Pues bien amar a Patria es querer a muchos y eso es la semilla que permite a su vez que muchos os quieran,

Bueno hijos espero que gritemos todos juntos con el corazón en un puño:

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL REY!

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2025

 

[1] Parece que se inspiró en la frase de José Antonio Primo de Rivera “LA VIDA NO VALE LA PENA SI NO ES PARA QUEMARLA EN EL SERVICIO DE UNA EMPRESA GRANDE”

REY SIN ATADURAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Sabemos que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. El periódico digital El Debate nos mostraba ayer una de ellas al hablar de las visitas del Rey a las zonas devastadas por los incendios.  El artículo anda por la fina y peligrosa línea de la tibieza que pretende justificar lo injustificable lo que da lugar a que navegue entre graves errores que ningún favor hacen a la Corona. La información la lleva alguien que parece ser especialista en los temas de la Casa del Rey; en fin solo decirle con cierto conocimiento de causa que en ese tema  nunca se es especialista. Asuma el consejo antes de que se dé cuenta por usted mismo.

Dice El Debate que el rey está deseoso de acudir a los lugares de la tragedia «…su deseo era acudir sobre el terreno a las zonas afectadas cuando la evolución de la situación y las circunstancias así lo aconsejen». Continúa: «pero para hacerlo Don Felipe necesitará contar con el refrendo del Gobierno» (alude al art.64 de la Constitución). Para rematar: «Si Don Felipe fuera en pleno incendio, su visita obligaría a desviar recursos para el operativo de seguridad y no ayudaría resolver antes el problema. Sin embargo, cuando el fuego se extinga, el Rey podrá escuchar a los afectados, acompañarles, valorar el alcance de los daños y convertirse en un altavoz de sus demandas». Todo ello aderezado con una errónea e innecesaria lección constitucional que mejor sería dejar en manos de especialistas.

No caeré en el mismo error, pero conviene ser claro y no acuñar doctrinas equivocadas que alguno puede asumir como un catecismo. Cuando se habla de temas políticos complejos, interesados las más veces, hay que ser claro y hablar para todos. El lenguaje constitucional en boca de aficionados suele ser retorcido; incluso entre interpretadores constituidos en Tribunal. Ese es el peligro de vivir entre golpistas que atacan con permanencia  la unidad de España. Hasta en la tragedia salen a buscar su rentabilidad.

Por mucha buena voluntad que ponga, hay veces, como ésta, que intentar justificar lo injustificable es contraproducente.

La figura del rey no es tan  irrelevante como alguno pretende hacernos ver y para nada el artículo 64 de la Constitución permite a Gobierno, en su recta interpretación, limitar la función constitucional del rey como símbolo de la unidad nacional, impidiendo Su presencia cuando las circunstancias lo requieren, o, por el contrario, exigiéndola, cuando precisamente esas circunstancia no lo aconsejan.  Creo que no es necesaria mayor explicación. La presencia o la ausencia es precisamente uno de las potestades regias con las que se arbitra y se modera. El «gesto Real» suele penetrar más hondo que la palabra.

El rey no es un objeto que se mueva a voluntad del Gobierno de turno y menos para sus intereses partidistas. Máxime en momentos de crispación política.

Hay algo aún más relevante que explica la figura del rey en toda su dimensión, sobre todo en la de su auténtico valor como símbolo de la unidad de todos los españoles. Es precisamente eso: ser símbolo de la nación, reinar. Un matiz esencial que diferencia a la Corona de otra cosa. Solo faltaría que el rey estuviese secuestrado en sus movimientos por aquellos que gobiernan apoyados por los que pretenden romper la nación: España. ¿O no recuerdan las palabras del rey el 3 de octubre de 2017? Sería paradójico que nuestra nación esté secuestrada por un prófugo de la justicia que obliga al secuestro del Rey.

¿Saben ustedes lo que a algunos molesta del Rey?: Simbolizar la unidad y permanencia del Estado. El rey no puede intervenir en el proceso de dirección política, pero es el símbolo de la nación, es España, y a Él se dirigen las miradas cuando aparece la posible «no España». ¿Les parece poco? No es en este caso árbitro, sino fiel cumplidor de sus obligaciones como rey recogidas en la Constitución. Si no fuese así nada valoraría su existencia.

La presencia del rey entre los afectados por la tragedia de los incendios es más que un acto de Gobierno, es un acto de Estado, de toda España simbolizada en Él, y también con la Reina; hasta me atrevería a apuntar que era el momento de la Princesa de Asturias. No es necesario explicarlo. Ustedes saben lo que quiero decir y digo.

No inventen leyes ni interpreten. El Rey debe estar donde le corresponde porque no Gobierna, sino que Reina. Ahora elijan ustedes.

Como dice Alfredo Pérez de Armiñán y de la Serna, Letrado de las Cortes Generales, «El Rey y la Familia Real tienen una función semejante a la de los símbolos no personificados de la comunidad política, como la bandera, el escudo y el himno, que cumplen un fundamental papel identificador y unificador».

Así damos con la clave.

El símbolo. Eso es lo importante y lo que se eleva por encima de las mezquina política que tanto daño nos está haciendo como nación.

La interpretación sesgada o equivocada del artículo 64 de la Constitución, si fuera correcta, revelaría una irrelevancia absoluta de la figura del Monarca.

Insistir en que una visita de los reyes a los afectados perturbaría las labores de extinción es falso y una auténtica manipulación. El rey con su presencia, siempre sin exageración de medios, no como hacen otros, no perturba ninguna acción, sino que las impulsa, anima y transmite fuerza y consuelo.

Cuando hay correspondencia entre el pueblo y su rey no es necesaria mucha parafernalia ni seguridad. Se está seguro y querido . Repito: no como otros.

Es necesario ante catástrofes de tal magnitud recoger los sentimientos, más allá de lo político, algo solo posible a través del símbolo de la convivencia y solidaridad de todos, que solo representa el Rey; y la familia Real.

Solo el símbolo es capaz de movilizar sentimientos, identificarse con el propio grupo, con su pasado y su futuro. Es lo único que permite creer en un proyecto y no en invalidadas promesas.

Es por eso que el símbolo debe estar en su lugar sin que nada ni nadie marque sus movimientos que equivaldría a tener un rey encadenado.

La Constitución se fundamenta en la unidad y permanencia de España: «La indivisible unidad de la Nación española«. Es la Monarquía la representación simbólica de España, como magnitud histórica, y política y también la de los pueblos que sin perder su personalidad la integran. Eso es así si  respetamos la Constitución.

No se debe hacer peligroso funambulismo en temas tan graves como la unidad de España. Esa es la única razón que lleva a la maldad del desgobierno a separar la figura del Rey de su pueblo con el que siempre se ha identificado y cuya unidad y sentimiento es su única razón de ser.

Convendría que la Princesa de Asturias empiece a darse cuenta y a participar de la trascendencia de su figura como heredera del trono de esta compleja nación: España.

El Rey reina, pero no gobierna. Pues eso: déjenle reinar y permitan que España crea en su futuro como nación. Mucho más cuando sufrimos una desoladora tragedia.

Si el rey, o la Casa del Rey, aceptase que el Gobierno ponga límites a su presencia y movimientos en territorio español estaríamos ante el fin de la monarquía, porque la Constitución precisamente la misión que le asigna es ser un elemento de integración nacional y no de discusión nacional.

En este caso concreto de la tragedia que ha provocado el fuego, los afectados necesitan no solo ayuda, sino también la cercanía y el consuelo que trasmiten sus reyes.

Llegar tarde es no llegar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2025

UNA ESPAÑA ENFRENTADA A SÍ MISMA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Lo han logrado. Unos contra otros. ¿España? Ideologías.

Recoges lo que siembras: odio era la semilla. Cuando a punto estaba España de que el milagro sucediese alguien dijo no. Volaron los puentes y de nuevo el no pasarán. Centinelas de la ideología. Hay fecha, conocemos al culpable y el nombre de cada uno de los que forman el ejército de seguidores. Son unos canallas. Mientras España arde saben que nadie pondrá un pie en la calle. Eso solo saben manejarlo ellos. Pero todo tiene un límite. Podría ser el campo. Ese que hemos abandonado y del que huyen los jóvenes y los pájaros. Las fincas de Lagunero o la de Mora nunca se queman ni abandonan.

Hay un silencio borreguil en esta siesta de agosto que nos ha despertado con las llamas en las ventanas.

Arderéis como en el 36. Lo dijeron ellos.

Seguimos así: ellos y los otros. No nos queremos. Y mira que la Iglesia, amor al prójimo, la que ahora calla, sabe de esas cosas del fuego. El prójimo es pronto enemigo.

La Transición cometió muchos errores, muy graves, pero el primero de ellos fue creer que todo se iba a olvidar. Aquí no hay olvido, sino fuego, hogueras de pasión, quema de brujas, inquisición y, lo peor, mucha desconfianza. No fiarse ni del compañero de pareja.

Han tomado el poder con toda la gravedad que ello supone. Nada ni nadie, nadie, se mueve sin contar con su aprobación. Desde el Constitucional, la Conferencia de obispos o la Cúpula Militar, todos están en el primer tiempo del saludo. Una democracia no es esto. El Poder tiene límites y los Poderes del Estado deberían hacerse notar en momentos de máxima gravedad. Tienen miedo. Esta es una sociedad encerrada en el miedo.

Todo es un «a la orden orden» y sumisión a un único poder. Esto no es democracia. Dos Españas enfrentadas y la que ha cogido el poder ahora no lo soltará porque anda en esas cosas de la venganza. Quedan deudas pendientes.

Hay una España intermedia, como colchón que amortigua. Aguanta lo que el poder decide y por eso es la mayor culpable, la del vómito de los tibios.

Por otro lado solo necesitamos una chispa. Mientras nos miramos de reojo.

Las Autonomías han servido para eludir responsabilidades y de camino acabar con la idea de unidad en el esfuerzo y la solidaridad. Ardemos a trozos, por autonomías de un lado u otro.

En el 2004 España saltaba por los aires.

Guadalajara 16 de julio de 2005. Un incendio quemaba 13.000 hectáreas y dejaba 11 víctimas mortales, convirtiéndose en el más letal del siglo XXI. Nadie hizo nada más allá de crear la Unidad Militar de Emergencias. Una forma de eludir responsabilidades. Solución Manu militari. Esto empezaba a cambiar; hacia ellos, claro está. Emergencias era el poder del Gobierno sobre un mundo de Yupi que hoy mantiene vivo. Lo vimos en Valencia cuando su actuación, tarde y mal, estuvo sometida a una férrea disciplina y orden del Gobierno. El Jefe del Estado Mayor de la Defensa se dejó ningunear y fue un mando subordinado quien asumió la operación, un mando político para no estar bajo la capacidad operativa del Mando de Operaciones que dirige cualquier organización conjunta del Ejército español. Había que eludirlo ya que la organización militar debe siempre estar desarticulada y rota. Inaudito. Las Fuerzas Armadas convertidas en una chapuza en su mando y coordinación.  O se manda o no se manda, pero parches en la cadena de mando es un desastre, que lleva a lo ocurrido en Valencia. Ahora en  los incendios: la capacidad de la UME es limitada y, superada esta, es el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Mando de Operaciones) el que debe asumir la responsabilidad y no un general de «Emergencias» desbordado e incapaz de asumir toda la coordinación. Triste  ejemplo tenemos en Valencia.

No se puede marginar la unidad y capacidad de mando para ser manejado desde el Gobierno con intereses políticos más que de eficacia en la gestión.

Miren todo el problema reside en lo siguiente: o conmigo o contra mi. En Valencia estabas contra mi, así que te quedas solo y si necesitas ayuda la pides. Todo es mío.

Ahora volvemos al error. La tragedia al margen.

Que el fuego no afecte al Partido. Una vergüenza. Todo lo manipulan.

Se han atrevido hasta con el Rey. Después de ocho días de abandono, de inmerecidas vacaciones, han manipulado la visita del Rey y la han mezclado de manera ostensiblemente malvada con la del presidente del Gobierno. Visten al Rey de uniforme y le ponen la dirección:  a Torrejón de Ardoz a visitar la UME. Ese no es el lugar de la tragedia. No es el momento de simbolizar el Mando Supremo de las FAS, lo digo con toda intención, cuando han quitado del mando operativo de las FAS a la UME. Un sinsentido. Se equivoca el Rey, más como Rey que como Jefe del Estado; no se equivoca el presidente del Gobierno que actúa con malévola intención. Hay mucho análisis en este tema aparentemente sin importancia.

Por mucha negociación previa nunca la Casa del Rey debería haber aceptado el trato. Tiene truco.

La Corona que siempre se ha distinguido en España por su proximidad a los que sufren, en cualquier tragedia, sin limitaciones, sin acuerdos ni paparruchas, se ha equivocado. No ha estado donde el corazón siente sin analizar el precio.

Hubo reparto. Erróneo. Tu de uniforme vas a ver las tropas, esas que están fuera de la cadena de mando operativa.

Las tragedias tienen su lado ético y estético. Fondo siempre trágico y formas que dejan una huella imborrable. Imposible olvidar esos lugares de vacaciones mientras España ardía.

A Borges le oí decir: «Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida».

Y el sabio Maquiavelo sin pelos en la lengua: «Pero ¿cómo puede un príncipe conocer al ministro? Hay un procedimiento que no falla nunca. Cuando ves que un ministro piensa más en sí mismo que en ti y busca en todas las acciones el provecho propio deduce que ese individuo ni será nunca un buen ministro ni podrás nunca fiarte de él porque aquel a quien se ha confiado el gobierno no debe pensar nunca en sí mismo sino siempre en el príncipe».

Ya ven lo que está pasando. Por sus obras los conoceréis.

Vuelvo a recordar este bello poema del Indio Naborí que figura (¿o figuraba?) en la entrada del partido comunista cubano:

Si no vienes a dar,

a dar el tiempo, el corazón, la vida

no desesperes por entrar

que en la entrada comienza tu salida.

Si vienes a buscar

el privilegio, la ocasión mullida,

no desesperes por estar

donde la flor más bella es una herida.

Este lugar es un lugar propicio

para el amor al sacrificio

aquí tienes que ser

el último en comer

el último en dormir

el último en tener

y el primero en morir.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 agosto 2025

 

ALASKA NO ES UCRANIA. UN EJERCICIO DE ESCUCHA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

El que crea que la reunión entre Trump y Putin en Alaska es exclusivamente para tratar la guerra de Ucrania no sabe nada de geopolítica.

Ucrania es un paso más en el desarrollo que conlleva una política internacional en revisión que deja atrás un mundo viejo para entrar en el futuro. Estados Unidos y Rusia están obligadas a entenderse y Ucrania es una excusa para ir más allá. Es marginal en el conjunto del problema, pero forma parte de él porque deriva de la situación originada por la desaparición de la antigua URSS. Hablamos de poder, del poder perdido. Ninguna nación que haya pasado por un proceso de transformación o crisis tan grave como el de la URSS, a punto de desaparición, o peor, a vivir desde la insignificancia en una zona clave del mundo donde su influencia fue y podría dejar de ser, se conforma con ese destino.

Rusia se resiste a aceptar un destino tan humillante. Ni sus gobernantes ni el pueblo ruso están dispuestos a asumir tan señalada derrota material y moral.

El movimiento que ha llevado a pasar de la URSS a la actual Federación Rusa ha provocado convulsiones sísmicas que aún siguen desplazándose sin encontrar su lugar en esta nueva estructura que sucede en una zona muy frágil, delicada, que va a marcar el futuro del mundo nuevo. No se puede abandonar a la Federación Rusa a su libre albedrío y se hace necesario prestar atención como si de una enfermedad se tratase, aunque mejor sería hacerlo como un proceso de crecimiento y estabilización. Si tratamos el asunto como una enfermedad podemos sufrir el contagio, pero si lo hacemos en su justa medida y entendemos las razones y las medidas a tomar, todos nos beneficiaremos. No hay razón alguna para ver en el futuro a una Rusia enemiga y a Europa en permanente actitud con las armas en la mano. Eso lo entiende la buena diplomacia, esa que ahora es escasa y la manejan hombres sin historia.

Es lo que busca Trump en Alaska. No es Ucrania; es mucho más. Pero la trumpmanía está desatada contra quien hasta ahora ha pacificado zonas que llevaban años en guerra. La paz y la guerra forman parte de un negocio muy delicado a la hora de tratarlo y el tránsito de una situación a otra tiene mucho que ver con la capacidad de los negociadores y, como no, de la jauría, que alienta las armas disfrazada de Caperucita, en rojo.

Veremos quien ríe el último porque la vulgaridad preside las interminables reuniones de deslustrados dirigentes que se juntan en torno a la política, la economía y la guerra. Ni de lo uno ni de lo otro saben. Soberbios que conducen y parece gustarles la guerra. Trump y Putin parecen distintos a esa moderna serie que ahora manda sin saber lo que eso significa.

Ni Trump ni Putin son vulgares. Eso es seguro. Para bien o para mal. Deben entenderse por encima de los comediantes que forman el desafinado coro. En Europa ningún político alcanza sus niveles. Son políticos vulgares tendentes al poder omnímodo más que al interés de su nación. Cuando los vean abrazarse no piensen otra cosa: están en lucha.

Putin y Trump no tratarán una guerra en concreto, de pasada surgirá Ucrania, en un contexto mucho más amplio. En Alaska nada pinta Zelenski. Lo hará más tarde, cuando se echen los dados al futuro con el cubilete de China, cuando decidan a dónde, por dónde, cómo y cuándo.

Mientras tanto, el resto, los aficionados a la política, economía y guerra, que guarden silencio y dejen hablar a quienes saben.

Por si acaso preparen la artillería y cambien de generales.

Podemos entrar en el nuevo mundo por la puerta buena o acabar con todo dando un portazo nuclear.

Es el momento de la elección. Sería una pena convertir el mundo en un tell como los de Mesopotamia.

Vaticino un pronto alto el fuego con dificultades, pero será el inicio hacia la comprensión y la paz. Es importante tener en cuente el verbo comprender, entender,  que tanto hace en diplomacia. Un «ejercicio de escucha» lo ha definido la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. Tammy Bruce. ¿Camino de nuevo a Yalta? ¿Quién falta? Escuchemos.

Nos queda esperar. En un día como hoy, arrodillarse y rezar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 agosto 2025

PUBLICADO HOY EN EL DIARIO «EL MUNDO» por General Dávila

España arde y el mundo también: entre fuegos vivimos y Gobierno y oposición veranean y sestean ante el desolador panorama. Ya llegará el invierno para todos. Y en otro fuego, en este caso el de Ucrania, la comunidad internacional se juega parte o todo de su futuro. Y, como previo a la reunión, llena de incertidumbre, que se celebrará mañana en Alaska entre Trump y Putin, Zelenski viajó este miércoles hasta Berlín para reunirse con el canciller alemán, Friedrich Merz, y por videoconferencia con el presidente de Estados Unidos y varios líderes europeos.
Trump pretende hacer que escucha a Europa; era casi obligado antes de escucharse a él mismo en la cita con el ruso. Pero el inquilino de la Casa Blanca lo tiene todo decidido. Y, o acepta Putin sus condiciones, o esta grave crisis geopolítica dará una vuelta de tuerca completa. Me atrevo a augurar que el inquilino del Kremlin, a su manera, cederá.
Naturalmente, lo hará de mala gana, como si no lo hiciese. Alcanzarán un acuerdo que en principio no lo parecerá, porque nadie quiere mostrar una Rusia débil. Pero habrá acuerdo. El final de la guerra abierta en Ucrania se acerca. Díganme de las cientos de propuestas del presidente estadounidense en variados temas en cuál no se ha salido con la suya en los meses que lleva de mandato. Es cabezón y contundente. Pero, en concreto, con Putin es ganador a priori. Porque ha dejado muy debilitado al mandatario ruso. Lo ha hecho en Siria y en Irán, le ha echado del Mediterráneo y sabe que en cuanto se lo proponga hará una maniobra en Ucrania para que sus tropas lleguen más allá de Kursk. Putin está en debilidad militar, económica y tecnológica respecto a Trump. China es un gigante eficaz, pero lento y perezoso. Esta no es su guerra. No es su momento.
Europa es un convidado de piedra que tiene que comprarle las armas a los Estados Unidos de Trump, quien gana en todos los frentes. La reunión de ayer buscaba complacer a Europa. Pero mañana viernes, en la hora de la verdad, en Alaska no estará Europa, sólo Putin y Trump.
¿Y España? Como nación es respetada y su posición estratégica en el Estrecho muy valorada, aunque nos hayan ninguneado allí nuestro poder. Otra cosa es su Gobierno. Desde el año 2004, España no es lo que era, ni militar ni políticamente. En lo militar perdimos todo nuestro prestigio con la retirada de Irak poniendo en peligro la vida de nuestros soldados aliados. Ahora, después de recuperar el prestigio con muchos sacrificios, la política del Gobierno nos ha hecho ser menos fiables que nunca. En materia de Defensa e Inteligencia nadie juega a los soldaditos. Aquí o cumples o te vas. Es nuestro caso.
España está desarmada, sin armas ni municiones, sin poder militar y diplomático, pero lo más grave: es una nación rota por sus opuestas ideologías entre las que destacan las de quienes quieren destruirla. Eso internacionalmente se valora mucho.
A España, desde el punto de vista de la estrategia militar o diplomática global, no se la tiene en cuenta. Sé de lo que hablo. En los foros internacionales nadie nos pregunta ni por nosotros se pregunta. Caminamos en dirección contraria al mundo occidental que conocemos y nuestros aliados ya no se sorprenden, sino que adoptan la mejor medida: el olvido. Lo pagaremos en lo económico.
Basta ver que España no estuvo representada ayer en la reunión con Trump. No cabe tomarlo como una ofensa, sino como algo inevitable, algo que nos hemos ganado a pulso. La Mareta no es el lugar idóneo en este momento en el que arden España y el mundo.
Se antoja el mejor escenario para dar paso a los acuerdos y al fin de una larga guerra. Y, como siempre, nos pillará fuera de nuestro sitio.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2025

https://www.elmundo.es/internacional/2025/08/14/689cadcee4d4d8a27c8b4580.html

NO HAY EJÉRCITO SIN SOLDADOS MOTIVADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La nueva guerra se muestra extraña y puede que asuma los adjetivos de progresista y sostenible. Todo depende del lado en que se esté. El progreso será cosa de Hobbes que ya hablaba de ello después de haberse empapado de Spinoza. Un estado del alma. El alma ha desaparecido y la sustituye la Inteligencia Artificial, nuevo Olimpo. Seguirá la guerra porque los dioses actuales la alimentan. Progresa adecuadamente.

De la guerra habrá que buscar una nueva definición, más allá, su no ser, en la filosofía. Lo dice de manera rotunda e inteligible el maestro Albiac: «La guerra es el arte del no yo: sabiduría» (Diccionario de ADIOSES, Confluencias, 2020). Ese es el comienzo de todo.

Nos asusta cuando el filósofo nos habla del experimento de 1914 «tan doloroso para el alma europea, porque no es un deseo cualquiera el que se estrella contra la realidad; es el deseo ilustrado más básico: la ensoñación de que todo, absolutamente todo, en el comportamiento humano pudiera ser gradualmente reductible a educación y cultura». Y nos dice que ese majestuoso proyecto del género humano se desmorona en el estruendo de las trincheras del 14. A la misma conclusión habían llegado Einstein y Freud.

Tendrá que caminar la educación y la cultura con la guerra, no hay alternativa; no habrá arte, sino guerra sin más, las armas son herramientas de mal agüero; ahora son otra cosa, de tal manera que lo que empezó siendo una parte, ahora se ha convertido en un todo donde no hay diferencias entre soldados y civiles. Todos son protagonistas en el escenario bélico, el que buscaban; ahora la guerra en un hecho total que se representa cada día, sin día de descanso. Sostenible. Para ello la política de una Europa perdida, la diosa, que quiere ganar la guerra sin ejércitos, sin soldados, sin diplomacia, solo con normas y arrogancia.

Europa murió y en su intento de redimir culpas camina hacia una deshonrosa capitulación; «Ni un solo aliento de fuerza ha vuelto a adivinarse sobre Europa después de aquello. Europa cerró su tiempo en la guerra del 14». «La Gran Guerra primero; luego el oscuro ascenso de estalinismo y fascismo; la segunda guerra mundial, de inmediato, como colofón resolutorio. Y sus cincuenta, impensables, millones de víctimas…». Ahora esto. Sin centinelas una mecha encendida cruza las fronteras y recorre los antiguos campos de batalla en busca de la acumulación de pólvora. Será un día D a una hora H.

Hoy vivir en Europa es, aún, «sobrevivir en los escombros de después de esa guerra».

De nuevo la inquietud cuando el maestro Albiac nos recuerda la hipótesis más original del ensayo clausewitziano: «La paz es un acto de guerra», que sale, sin duda, del fondo de Spinoza «Si los sujetos de un cuerpo político no recurren a las armas porque el terror los paraliza, debe de hablarse más de ausencia de guerra que de paz».

Europa es una ensoñación reductible a educación y cultura que se desmoronó en las trincheras de ratas y piojos cuando cobardeaban los que deberían alzar el ánimo. Se hizo la traición un intruso entre los ejércitos de los vencedores y de los vencidos. El mejor de sus generales se despojó del uniforme y se dedicó a otros menesteres más rentables como repartir eufemismos de misiones de paz sin saber muy bien que aquello era la guerra.

España acompaña a Europa en su agonía.

Leo en el que fue diario monárquico ABC el imprescindible artículo de Ignacio Ruíz Quintano. Debería repartirse por las Academias militares españolas, esas que aún no han encontrado el Plan Docente para los futuros oficiales del ejército. Ensoñaciones que buscan el «Perfil de egreso del oficial del Cuerpo General del ejército de Tierra». Para el «Entorno Operativo Terrestre Futuro 2035». Toda una apuesta de futuro sin saber qué es la guerra y las motivaciones que llevan al hombre a proyectarla. ¿Por qué la guerra? se preguntaban Einstein y Freud. Eso no importa. A los futuros oficiales del ejército de Tierra español les colocan un chip para 2035 que conlleva una ideología progresista y sostenible. Los valores están enterrados por orden del sepulturero que inició el proceso del cambio militar, que era el de España, acabar con la que rezaba, que desapareciese la virtud como referencia y aquella rica historia de la Hispanidad, del heroísmo, de la grandeza de sus olvidados soldados. El enterrador se hará cargo.

Estas cosas son difíciles de relatar, siempre queda un vacío de inexpresión que sabes que no has podido transmitir. Solo si recurres al poeta eres capaz de hacerlo.

Hasta aquí llegó, España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

(Luis López Anglada)

 

Aquella mañana vi al sepulturero como la enterraba. Vi al sepulturero aquella mañana.

Europa pierde. Gana la economía. ¿Para que sirve? Para ser más pobres al borde de la desaparición. Nada hay que se parezca a Alejandro Magno. Pericles enmudeció antes.

Ignacio Ruíz Quintano titula su artículo: «Un cementerio». Es Europa, observada por un sepulturero de tétrica mirada. Sé que en ese cementerio no se encuentran las lápidas al honor de los soldados ni a su indiscutible valentía. Solo olvido

Es una única lápida con el nombre en letras doradas: Europa.

Dentro de la fosa está su cultura, su falsa unidad llamada Unión Europea y la soberbia de tener una nueva formación militar para los ejércitos del futuro, allá por 2035 en España, que se nutra de jóvenes que mantengan un comportamiento despreciativo, arrogante, desenvuelto, ese  que tienen al creerse vencedores de lo que ellos jamás hicieron, lo que hicieron sus padres y abuelos de lo que ellos jamás serán capaces.

Europa no tendrá ejércitos como los que define Ruiz Quintano de «tíos jóvenes, físicamente aptos, dispuestos a comer barro, a marchar cuarenta kilómetros con cuarenta kilos a la espalda y a clavar una bayoneta en la garganta del enemigo». Eso no existe en Europa. Solo forman filas entre el descontento y el despliegue incomprensible, más que aburrido e inútil.

Europa carece de Ejércitos porque falta la motivación para luchar. Está enterrado y el sepulturero no da abasto; casi no queda espacio para este gran cementerio.

Pero los cementerios no son obstáculos, se ocupan y siembran con nuevas semillas. No habrá obstáculo. Los campos de Europa ya se llenan de semillas por doquier, todas más o menos dan fruto, secan a las pocas que aún permanecen en su antiguo solar.

No hay soldados que vigilen las fronteras, no hay ni siquiera fronteras. Aquí todo se ha cambiado por progresismo y sostenibilidad. Ese es un uniforme que destruye las formaciones de soldados. No hay progreso sin ejércitos dotados de moral, virtudes y armas. El progresismo lo quiere Europa para su industria: gas; energía. Pero sin soldados con virtud no hay ejército sostenible.

Los nuevos campesinos remueven la tierra, no entienden nada más que de cosechas y hacen uso de cualquier herramienta. Si es necesario tiran de  guadaña para cortar las viejas hierbas. Están a las puertas, otros desde dentro preparan el terreno. Vacío, desolador. Un cementerio de ponis.

Traen lo necesario: ganas, ideas, un credo, un mandato y ganas de luchar. No ceden terreno y de nada se asustan porque les guía algo abstracto, una nueva bandera ante la nuestra desgarrada convertida en trapo.

Europa es un cementerio de viejas glorias y honores enterrados que ya no interesa. Todo está  bajo sus campos de batalla ya olvidados y efectivamente es un cementerio sin lápidas que recuerden el honor.

De cada tumba  nace un rosal blanco y un  espino albar…

A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar,
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco;
de él, un espino albar.
Crece uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella nacería una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
Juntos vuelan par a par.

 No veo por ningún lado a la Unión Europea unida y sí el interés egoísta de cada unidad; por separado. Eso dio comienzo a una guerra que puede abarcarlo todo. Justo en esa fina línea roja que separa y a la vez une intereses que son energía (alternativa), no precisamente como virtud para obrar.

No hay que rearmarse y construir una cúpula defensiva, para sobrevivir a esta incertidumbre, sino tener fe en la victoria y soldados con virtudes. Dispuestos no solo a andar cuarenta kilómetros con un peso de cuarenta kilos, sino simplemente a luchar por sus creencias y morir, si necesario fuera, por su bandera. Eso ya no existe. Por tanto no hay resurrección. «Desde que los romanos se aficionaron a los placeres, empezó la ruina de mi patria» (El arte de la guerra. Maquiavelo).

Por ahora nos entregamos muy bien y la invasión está en marcha sin defensa alguna.

España ha de pensar más en el sur que en otros lugares donde cada vez pintamos menos por intereses y capacidades.

Está claro que a Europa nos miran desde una prudencial distancia. No habrá Ejército que nos defienda,  pero ya han empezado a militarizar a una sociedad confusa que banalizó su seguridad y defensa. Esperemos que no sea tarde y el uniforme esté hecho a la medida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

5 agosto 2025

Blog: generaldavila.com

 

 

 

FALSO: ESPAÑA RETIRA LA BANDERA DE LOS ISLOTES «ISLA DE TIERRA» E «ISLA DE MAR». General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

FALSO: ESPAÑA RETIRA LA BANDERA DE LOS ISLOTES «ISLA DE TIERRA» E «ISLA DE MAR». General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

«En una acción inesperada, las autoridades españolas retiraron su bandera de las islas de «El Bar» y «El Bahar» (Isla de «Tierra» e isla de el «Mar»), ubicadas frente a la costa mediterránea marroquí, cerca de la ciudad de Alhucemas. Esta acción se produce más de veinte años después de que la bandera se izara en estas pequeñas rocas, lo que provocó tensiones diplomáticas entre Rabat y Madrid», informan medios marroquíes.

La noticia ha corrido como la pólvora, nunca mejor aplicado, y como la intención es contraria a nuestros intereses y procede de medios de dudosa fiabilidad conviene aclarar los hechos con información fiable.

La noticia, dada por supuestos medios marroquíes, puedo decir que es falsa en base a las informaciones que he recibido de fuentes más que solventes. Ello nos da a entender que es un mensaje lanzado con mala intención a la espera de la reacción de España que en este caso responde con ese silencio sospechoso al que nos tiene acostumbrados con cualquier tema que se relacione con Marruecos. Nos parece bien no entrar en el tema a nivel oficial ya que sería hacerlo a una provocación absurda que ninguna nación seria admitiría, pero todos sabemos que hay muchos procedimientos para responder de manera rotunda sin tener que entrar de manera directa en los hechos. Desde luego nunca hubo «tensiones diplomáticas» por izar la bandera en esos islotes por la sencilla razón de que nunca se izó. Busquen en la hemeroteca a ver si encuentran alguna noticia sobre esos hechos hace veinte años.

Como es lógico desde la ocupación del islote de Perejil en julio de 2002, saltaron las alarmas y se estrechó la vigilancia sobre cualquier trozo de tierra española, sea isla, islote o tierra adentro. Pero concretamente en esos islotes nunca se izó la bandera de tela porque sencillamente es imposible mantenerla dados los fuertes vientos que obligarían a cambiarla casi a diario.

Isla de «Tierra» e isla del «Mar» son dos islotes rocosos de 300 metros cuadrados a escasos 150 m de la playa y a 700 m del Peñón de Alhucemas, donde está la guarnición española.

No están abandonados a su suerte y sobre ellos hay continua vigilancia militar. Están fuertemente alambrados en todo su perímetro con triple alambrada y carteles de prohibido el paso con fondo de la bandera española. La alambrada y los colores de nuestra bandera son fáciles de identificar y se revisa su estado continuamente. Siempre se han respetado porque acceder no es fácil y la gendarmería vigila con una patrulla que nadie intente entrar. Una zodiac española con soldados armados armados hace una patrulla por la mañana y otra por la tarde en el perímetro.

Isla de Mar este sábado día 2 de agosto 2025

Se hicieron unas plataformas de cemento (que les muestro) pintadas con los colores de la bandera de España que se ven desde cualquier lugar. Me manda las fotos un amigo melillense que estaba en la playa y fotografió después de leer la noticia. Los bloques se mantienen y limpian cada cierto tiempo dado el estado en el que quedan después de la acción de las numerosas gaviotas de la zona.  Llevan esos bloques allí colocados unos cinco años. Nadie ha quitado ni ha puesto nada. Desde la bahía de Alhucemas se ven perfectamente como se comprueba por las fotos.

Isla de Tierra este sábado día 2 de agosto de 2025

No se ha puesto bandera de tela nunca porque el viento la destrozaría. Ningún bañista se ha acercado nunca allí de los muchos que van a la playa y a sus chiringuitos, algo habitual entre los melillenses.

Por tanto la noticia es tan sonora como mal intencionada y falsa.

Si hay algo que no sea cierto en nuestra información que se diga y si hay algo que no sepamos también. ¿Podría ser?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 agosto 2025

 

 

MONTE LA REINA (TORO). UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Y la bóveda se vino abajo

Ahora toca contarle el cuento de Caperucita a Zamora. La bella y sufrida tierra no se merece un Gobierno que les mienta. ¿Lo recuerdan?

Me llegan recomendaciones para que evite «dar tanta caña» (literal) como últimamente hago, pero es que no me dan la más mínima oportunidad para abandonar la pluma, y la espada ya tiene heredero. Con las cosas de España y sus Ejércitos no debería haber vacaciones. No me las tomo.

Vengo hoy a hablar de Zamora y las promesas de la ministra de Defensa, que anda de cuartel en cuartel sin entrar en el Cuerpo de Guardia que es donde se rinden los honores, pero donde nadie entra a ver como late el corazón de sus centinelas que a día de hoy han perdido el santo y seña.

La ministra de Defensa ha ido a visitar el románico de transición que no conocía, y de camino a hablar del futuro, ese que nunca se produce, sino a través del baile que ejecutan en su Gobierno: Un paso adelante, dos pasos atrás, como la obra de Vladímir Lenin. Lo hacen muy bien, unos usan el micrófono y otros el despacho, pero todos son conscientes de que su obra es regresar a un punto de partida que les dé el poder para siempre. Esa es la lucha, sea obra o Cuartel.

El micrófono ha estado en Toro donde murió doña Elvira, «hija del rey Fernando el Magno, vaso de fe, honra de España, virtud de justicia, luz y honra de la patria». Quizá no tenga asesores la ministra que lean más allá de 1931 y luego hagan trampa saltándose las páginas para reescribirlas. La ministra de Defensa, ha presentado en el Ayuntamiento de Toro el Plan Regional del nuevo acuartelamiento de Monte La Reina. Serán 1.400 militares y sus familias los que lleguen a Toro como venturosa oenegé creando cientos de empleos con el acuartelamiento.

De eso se trata, de españolear en tierras españolas, solventar un problema con lo más sencillo y disciplinado: los soldados. Utilizados como peones de maniobra social.

¿Lo de Loyola?, bien gracias! Pisos por Cuarteles. Se trata de expulsar a los militares de tierras vascas. ¿Y Cataluña? ¡Hombre si es rentable!, la pela es la pela, el Talarn ni me lo toque.

Dice en Toro la ministra: “la Defensa sirva como vertebrador territorial y herramienta dinamizadora […] esta tierra con tanta historia y con tanto futuro gracias a este proyecto”. De historia del 31 saben y quieren volver a ella.

Operación Campamento en Madrid: 20 años y nada.

Podría crearse un gran acuartelamiento, incluso con campo de maniobras, en La Línea, mirando (o apuntando) a Gibraltar; o en el Gurugú. Invitar a la OTAN a su inauguración antes del ataque de Putin.

Porque aún la señora ministra no sabe de donde sacar los 1.400 militares que tendrá que llevar a Toro; junto a  sus familias. ¿Voluntarios?

¿Será con los 1300 en situación de reserva? ¿Con los reservistas de especial disponibilidad? ¿Con las plazas que ya no se cubren? ¿O será una base vacía como vacíos se sienten muchos soldados.

Eso es secundario. Forzosos y firmes.

El problema de fondo llevo denunciándolo día tras día. El enorme valor que significa para una nación sus Fuerzas Armadas se mide por su capacidad moral y por el cuidado que la nación presta a sus soldados. Su misión sirve para ser una nación respetada y querida por sus ciudadanos, que sientan sus símbolos y unidad. Los integrantes de las Fuerzas Armadas no tienen ni quieren un sindicato, simplemente que no les hablen alto. Jugar con ellos para acudir a misiones que no les corresponden o utilizarlos sin tener en cuenta el sacrificio familiar que suponen los traslados impagados e injustificados, pagarles poco, no solucionar su futuro después de muchos años de servicio, formarles para que se vayan, o utilizarles como herramienta social,  no es mandar sino desmandar.

Eso es lo que ocurre con nuestras Fuerzas Armadas. Hoy llega uno y hace, para que mañana llegue el otro y deshaga. Un Cuartel por aquí, otro retiro de allá.

No sabemos si habrá soldados para tanto Cuartel y tan poco ministerio. Quizá deberían llevar allí la sede del de Defensa. ¿Voluntarios o forzosos? ¡Ah claro que no son militares! y los que lo son van de paisano.

Zamora es honra de España y allí es difícil dar una paso adelante y dos para atrás. Ojalá se cumpla la promesa, pero la Operación Campamento va para 20 años; que es nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 julio 2025

 

 

 

EL GRAVE PROBLEMA DEL EJÉRCITO ESPAÑOL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Uno más! Confundir un Ejército con una ONG y formar a sus tropas y cuadros de mando en una mentalidad antimilitarista es un grave proyecto puesto en marcha por el socialismo que militarmente inauguró un personaje llamado Narcis Serra que hizo todo el daño que pudo en las interioridades militares y que, con intención, o sin ella (peor es no darse cuenta), culminaron los siguientes ministros de Defensa, de uno u otro partido, dirigidos por su respectivos presidentes. En buena ley no podemos resaltar el buen hacer en lo militar de ningún presidente del Gobierno ni de ninguno de sus ministros. Han vivido obsesionados con el «Franquismo» algo que no sabemos muy bien su significado, inexistente, tal y como ellos lo plantean, en las filas militares y solo cultivado en su imaginación, lo que les vino muy bien para hacer y deshacer (eso sobre todo) con vana disculpa. Véase el 23F, aún sin el análisis documental hecho, o la situación de desconfianza en lo internacional en materia de Defensa, una cruda realidad que no quieren reconocer, pero que nos ha llevado al rincón del olvido en la estratégico que es lo económico y político. A no ser nadie como potencia militar o industrial. Presumimos de lo que no hacemos ni somos. Un ejemplo sencillo: en ayuda militar a Ucrania alcanzamos el número 20 en el ranking, pero presumimos como si fuésemos los primeros.

Los Ejércitos han sido durante todo el periodo democrático, desde 1975, una preocupación a  la que se miraba de reojo mientras «se les metía en cintura» cuando era y es la institución más democrática, disciplinada, honrada y cumplidora de su deber. Ejemplo para buenos y malos.

Los daños materiales sufridos por la desaparición de unidades claves a las que se les ha robado su espíritu y tradiciones negándolas el pan y la sal, convirtiéndolas en una más (o menos); las carencias de armas, vehículos y materiales que han provocado evitables accidentes y nos han dejado en desequilibrio irrecuperable en años; todo es poca cosa si se compara con el daño moral que han sufrido las Fuerzas Armadas y por tanto la nación española.

En nuestro libro De soldado a general hemos expuesto la situación alcanzada y la gravedad de lo acontecido. Hablan no unos trasnochados militares, sino quienes desde los puestos de mayor responsabilidad, en todos los empleos y unidades, de todas las Armas (ahora llamadas especialidades) y Cuerpos han conocido de cerca el proceso y su desarrollo.

Desde la educación hasta la posible desaparición, lenta y silenciosa, del compañerismo y la virtud. Todo está diseñado.

Sin efectivos (faltan cerca de 15.000 militares en plantillas, perdidos entre 2010 y 2023),  13.000 militares en reserva de los que solo el 7% ocupa un puesto de trabajo (incomprensible), más de 5.000 militares en situaciones especiales, es decir fuera de los ejércitos (?) y más de 3.000 aptos con limitaciones, es decir cerca de 22.000 militares desaprovechados, es todo un derroche de irresponsabilidad y desprecio inasumible. Eso sí, echamos a la tropa a los 45 años por inservibles para pasar a «Reservista de Especial Disponibilidad» con una ridícula paga de 600 euros y el paro como meta. No hay Ley de Movilización, nadie sabe como estructurar una posible movilización ante una emergencia, no va a volver el servicio militar obligatorio porque en España no hay sentido del servicio en un Gobierno que aspira a destruir España y que cada Autonomía se las apañe como tristemente vemos cada día. Un desastre.

Y nos hablan de virtud. ¿Qué virtud?

España aún permanece unida, aunque el futuro es estremecedor se mire por donde se mire. No hay Defensa ni valores que la sustenten.

Faltan capitanes y comandantes, faltan soldados en las unidades y tripulaciones;  cada vez hay menos incorporaciones de tropa ¿a quién le extraña?

Lo militar es una maquinaria inservible porque cuando quiera o debiera ponerse en marcha no lo hará y nuestra postura defensiva será entregar las armas, el espíritu, y no  habrá deber cumplido; me temo que nunca se cumplirá.

La mayor prueba de ello es el ataque desde el mismísimo Gobierno de la  nación a la unidad de España, misión principal de las Fuerzas Armadas. Deber incumplido.

El teórico aumento del porcentaje del PIB en Defensa, del que tanto presume la ministra, no es sino el negocio de las armas que llevan ya hace tiempo fomentando para su puesta en escena internacional con su poder en lo mediático, en lo tecnológico y ahora con el negocio de las armas. Esa es la política socialista y su amor interesado a los Ejércitos.  Es una vieja historia que les mantiene en el plano internacional.

Todo esto me viene de nuevo a la memoria porque cada vez recibo más correos de jóvenes desorientados en su vocación militar. Todavía la hay. Mucha. Mucho amor a España y a un oficio, el más bello y antiguo: el militar.

Sin tropas no hay Ejército y con tropas descontentas aún peor. Desatendidas en lo moral, mal pagadas, desorientadas y aburridas no hay manera de sostener unas Fuerzas Armadas.

Nos venden lo que no hay. Vivimos en la teoría de los valores recitando lo que nos enseñaron otros; y otros practicaron. Son valores que conforman un marco vacío que a día de hoy nada enmarcan. Un lienzo en blanco del que se han borrado sus bellas hazañas.

Pero aún nos queda el valor y el honor de nuestros soldados por pocos que sean. Ese es el gran obstáculo que esos a los que señalo tienen para cumplir su objetivo de acabar con España. Antes tendrán que acabar con cada uno de nosotros, en activo, en la reserva, o retirado. Siempre seremos de especial disponibilidad, con o sin uniforme, y en ellos estamos desde nuestro puesto de centinela.

A la virtud siempre le llega el relevo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 julio 2025

MILICIA Y VIRTUDES. EL MANDO DE LAS TROPAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

De soldado a general está a punto de cumplir un mes de vida y va creciendo a pesar de las zancadillas que le han puesto desde su gestación. Puede que dado el interés que ha suscitado tenga más hermanos de sus mismas características porque el tema no está cerrado y las guerras de todo tipo se suceden cada día, cada mes, cada año. Este proyecto fue creado, como ya les dije, para constituirse en conversaciones audiovisuales y ofrecido a un periódico digital que lo rechazó, y es comprensible porque los medios también están sometidos a la presión de sus ideas fuerza que no son otras que grupos económicos que se reparten el amplio espectro de las ideologías de consumo, por tanto siguen al pié de la letra los raíles por donde circular sin tener en cuenta más allá de su verdad. Las armas y las bendiciones en el caso del digital se entrelazan en un escudo de armas que une los cañones al metal más dorado y adorado. Bendiciones a cañonazos.

La guerra es un invento tan antiguo que nunca lo fue, sino, hijo del hombre, su primer gesto al encontrarse con el otro. Quizá sea porque del enfrentamiento nacen la amistad y la muerte anticipada. Nada hay en el ADN del hombre tan claro como la guerra. Puede que no sea tan mala como la presentamos y esa sea la razón de que tanto nos guste repetir. Debo recurrir como tantas veces al poeta Ángel González que retrata el panorama en definitivos versos. Dice nuestro sabio poeta que hay dos cosas que se repiten y las dos se hacen con sangre: la historia -que es la guerra- y la morcilla. Nunca lo olviden.

Interpretación del pesimista:
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.

Un poeta lo entiende. El Emperador no. Pasar a la Historia de la humanidad como un gran hombre que ha ganado la fama y la grandeza fruto de la guerra es una de las mayores contradicciones, difícil de encajar. El incomprensible personaje tiene un nombre: Napoleón. Él, inventor de la guerra del pueblo, para el pueblo, solo entendía de soldados, nunca le interesaron los hombres. Sigue ocurriendo en este mundo tan pacífico. Mueren siempre los mismos. La guerra se extiende en armas, con tecnologías inimaginables, pero en las trincheras sigue el hombre.

Napoleón después de la tan inútil como sangrienta batalla de Eylau, al ver devastado su Ejército, pronuncia quizá la más doliente y cruel definición del hombre. Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: la nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París».

Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

Lo que demuestra que el Emperador no era ese gran militar del que habla la Historia, sino un enloquecido jugador del peor de los juegos: la guerra. Nunca un hombre así debe estar al mando de las tropas.

En el ardiente verano las rotativas olvidan la guerra de los cañones y ellos siguen a la suya que se resume en hacer caja. Los intelectuales de la guerra ¿un oxímoron? hablan en los cursos de verano de virtudes cuando la política que los dirige no practica lo que ordena.

Debemos recordar que Cervantes fue soldado. Lo fueron Garcilaso, Hurtado de Mendoza, Francisco de Aldana, Lope de Vega, Quevedo, Pedro Calderón de la Barca... Todos iguales a la hora de defender la lealtad al Rey y su fe católica. Lo hicieron con la pluma y la espada allí donde nadie era más que otro, si no hacía y sabía más que otro. Un ejército que se basaba en la meritocracia. Bueno es recordarlo y ejercerlo.

«¿Qué opinión tiene un villano? Aquella misma que vos, que no hubiera un capitán si no hubiera un labrador. Puedo decir no hay un soldado que no sea por la sangre de las armas noble. ¿Qué más excelencia?»

Y de la sangre de las armas surgieron nobles las letras. Las armas llevan a las letras, las letras cuentan de las armas, una batalla que recorre los siglos, coexisten y se necesitan. Cuando una nación es grande en su política y milicia va acompañada del engrandecimiento de su cultura.

Ora la pluma, ora la espada. Escribía el Inca Garcilaso, soldado y escritor cuando:

Allende nuestros mares

allende nuestras olas

¡El mundo fue una selva

de lanzas españolas!

Valor, honra y honor. Son condecoraciones permanentes en nuestros uniformes. Lo hemos exportado por el mundo. Desde nuestro Siglo de Oro hasta hoy. Armas necesarias para la victoria, incluso para la derrota, que no es tal cuando el honor no se pierde. Por eso no puede llevar el uniforme de soldado quien quiera sino quien pueda. Este es un oficio exigente que te lleva a mandar con el ejemplo más que con el mandato. Lo predicaba el soldado Francisco de Quevedo que prefería llevar los ojos en las espaldas de su capitán que tener los ojos del capitán a sus espaldas. Los buenos ejércitos es lo primero que aprenden. Nuestros soldados con su ejemplo han demostrado a través de los siglos lo que significa cultura militar, ejemplaridad y valor; de reemplazo o profesionales todos iguales a la hora del compromiso. Épicas gestas y cultura de guerra: el valor, el honor y la honra.

Siglos en los que se combatió ora la pluma, ora la espada. Soldados de letras y armas que las armas requieren espíritu como las letras.

No hay rejas ni bombas que acaben con la palabra cuando se ha manejado con nobleza la espada. La palabra penetra más hondo que las balas.

Ahora está de moda apagar la voz de la historia. Se habla, incluso se escribe, otra historia. No es la nuestra, la de todos, sino la de unos pocos. ¿Serán más fuertes? ¿O nosotros más cobardes? La tibieza es una de las formas con las que suele presentarse la cobardía.

«Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía».

El valor, el honor y la honra son la esencia de nuestra cultura militar, nuestra fuerza, nuestro distintivo allá por donde vamos. Fue el estado militar fiel trasunto del estado social. Era frecuente dar de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de los camaradas, perpetuando así las glorias del ejército y el poderío que alcanzó la patria.

Es un torrente de ideas que fluye en esta canícula ya insoportable por larga.

No me hablen de virtudes, si no es con las palabras y el ejemplo de Francisco de Quevedo: «Cuánto más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato. Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita».

No creo que nada de lo que ahora se ve sea imitable para buen gobierno de las tropas.

De milicia y virtudes les hablamos en el libro De soldado a general.

«Entre las armas del sangriento Marte, do apenas hay quien su furor contraste, hurté de tiempo aquesta breve suma, tomando, ora la espada, ora la pluma».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 julio 2025

AHORA ES EL ALMIRANTE JUAN MARTÍNEZ NÚÑEZ (SEGENPOL) EL QUE DEFIENDE LA POLÍTICA DEL GOBIERNO

 

De nuevo el ministerio de Defensa sigue con su campaña de acoso y derribo a las Fuerzas Armadas. Ahora es el almirante Juan Martínez Núñez secretario general de Política de Defensa (SEGENPOL) quien en una charla, o algo así, en la Fundación Alternativas (Pesoe), se posiciona a favor del Gobierno, repite la cantinela de que es suficiente para la Defensa el porcentaje del 2.1% del PIB y no el 5% que exige, y hemos firmado, la OTAN para la Defensa común.

Lo avisé en mi anterior artículo y señalé al almirante como el primer eslabón de la cadena militar que asumió el encarguito del Gobierno. Les dije que el pulpo empezó a soltar tinta cuando el SEGENPOL le dijo al Jefe de Estado Mayor de la Defensa:

De SEGENPOL a JEMAD.

-Teo, del 2,1% ni una cifra más. Tú sabes cómo hacerlo, así que ajústate a lo que hay y vamos a quedar bien. Nos da los mismo el 2 que el 5, ya sabes que algún JEME se enfada pero que les den. Nosotros a lo nuestro y a ver si sacamos el portaviones adelante.

De JEMAD  a su Estado Mayor y Mando de Operaciones.

El 2,1%. Es una orden.

El llamado SEGENPOL, anclado en su puesto como pulpo o lapa a la roca desde 2002, corta trajes a medida sin contemplaciones de ningún tipo. Pero se le acaba la tinta y ya nada puede ocultar.

El argumento para razonar que con el 2.1% es suficiente es de un rigor sorprendente, tanto como el del presidente del Gobierno, que dice una cosa, firma otra y no hace ni lo uno ni lo otro. El almirante alega que si aumentamos el 2.1% hasta el 3.5%, como nos pide la OTAN, habría que comprar armas y municiones fuera y debe referirse a otro Ejército, el suyo no, ya que nosotros compramos todo fuera. Claro que después de rescindir los contratos con Israel e insultar al presidente Trump es probable que volvamos a fabricar flechas de sílex.

«Habría que comprar al exterior» dice

¿Y?

«Un exceso de armamento no supone más seguridad», remata. ¿Lo dirá por INDRA? El futuro se escribe con un retiro sustancioso. No lo veo muy claro en este caso.

¿Por qué han salido en tromba el almirante SEGENPOL y el almirante JEMAD en momentos críticos para el Gobierno? ¿Disponen de preferencias políticas?

Todo suena raro dados los momentos tan confusos de una España en la que nada funciona.

¿Será para enmendar lo bien que lo hicieron en la DANA perdiendo el mando? ¿Será para olvidar el Desembarco de Alhucemas? ¿Por el 8×8 o el S-80? ¿Será porque les sobra el dinero del Presupuesto de Defensa y no saben en qué utilizarlo? Desde luego en soldados no saben.

¿Por qué? ¿Responden a una única voz? Quizá tengamos que comprar mangueras y quitanieves o limpiafangos. En eso estamos.

Porque este Gobierno empeñado en demostrar que hay algo que funciona pretende hacer propaganda de su progresismo con las Fuerzas Armadas a base de vender su particular oenegé en lo que las ha convertido y presumir de la Unidad Militar de Emergencias que utiliza de manera irresponsable y alejada de las misiones de los ejércitos.

En la España de julio de 2025 nada funciona. Ni Correos, ni RENFE, ni las líneas aéreas, ni las carreteras, la Sanidad, ni la Seguridad, ni el Gobierno. Parece que las Fuerzas Armadas tampoco.

Nos venden que la Unidad Militar de Emergencias limpia barrancos, carreteras y retira el fango ¿es esa su misión? ¿o volvemos a la mano de obra barata?

Ya hubo, y sigue habiendo dudas razonables en su actuación tarde y con consignas políticas en la riada de Valencia. Estuvieron luego meses desempeñando misiones de simple limpieza muy alejadas de su misión real de emergencia. Mano de obra barata. Mal y tarde.

Ahora nos venden sus apaños en reparaciones de tuberías y limpieza de carreteras, y nadie habla de sus presupuestos. Que no les falte de nada.

Como he dicho muchas veces el problema no es militar, sino político y, es evidente, traspasa el ámbito militar. Nuestros  soldados con la formación que se les da en nuestros ejércitos, sus suboficiales y oficiales, son únicos y sin igual. Los mejores del mundo, tanto en la Legión como si les encargas de achicar agua. La tragedia llega cuando su uso roza o se enmarca en lo político de tal manera que llega politizado de arriba abajo de manera tan ostensible como notable y se utiliza a los ejércitos para todo menos para cumplir su misión. Cuando eso está apoyado desde el mando operativo, desde uniformados que saben cual es su misión pero miran para otro lado, la cuestión es de máxima gravedad.

No me cansaré de repetirlo y les aconsejo a los mensajeros que eviten tanta insistencia en evitarlo porque sé quién manda el mensaje y en nada me van a apartar de mi labor ni me causan el más mínimo desasosiego. Evítense la molestia. No me asustan. Todo lo contrario.

General de División (R.) Rafel Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 julio 2025

 

PIDO LA PAZ Y LA PALABRA. Por Agapito Maestre en Libertad Digital: Sobre el libro De soldado a general.

Pido la paz y la palabra: Libro ‘De soldado a General’ del general Rafael Dávila

https://esradio.libertaddigital.com/la-noche-de-dieter/pido-la-paz-y-la-palabra/2025-07-11/libro-de-soldado-a-general-del-general-rafael-davila-7276074/

Blog: generaldavila.com

12 julio 2025

 

EL JEFE DE ESTADO MAYOR -Almirante General López Calderón- DEDERÍA DIMITIR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Napoleón tuvo gestos que denotaban su capacidad de Mando. En Tolón a la llegada de muchas carrozas oficiales recibieron el fuego enemigo y al intento de refugiarse sin encontrar parapetos en la posición, sin inmutarse, Napoleón contestó: «Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye».

Parapetos de soldados. Pechos valientes y bravos. Siempre es lo mismo.

Es la contribución de España a la OTAN. Parapetos de soldados. Baratos son los soldados y caras las armas.

Recuerdo la anécdota porque nuestro Napoleón español, dependiente y no precisamente pendiente de las tropas, se ha permitido, el día que el presidente del Gobierno se sometía a la dura prueba de la corrupción (¿presupuestada?), a prestarle su apoyo de manera tácita aludiendo a su éxito ante la OTAN y justificando la aportación española del 2,1% contra la del 5% que nos pedían y que al final hemos firmado.

El almirante general, Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Teodoro Esteban López Calderón, es, como mínimo, un imprudente además de inoportuno. No es el suyo un ejemplo de capacidad para el Mando y la irresponsabilidad es grave cuando esas declaraciones muestran un olvido absoluto del elemento principal del combate y que él debería conocer: los soldados. Habrá que explicarlo con el objetivo de que él y alguno de los que con él planifican la maniobra sepan que son soldados y no máquinas lo que manejan.

Veamos. Cómo éramos pocos…, surge de sus silenciosas cavernas el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD). En ese mismo momento el presidente chapoteaba en el lodo de la corrupción.

El verano es propicio a los calentones y en la milicia se sabe que es época de guerra. Los cursos de verano sirven para eso: veranear y darse a conocer. Incluso los militares se dejan querer y hablan de su buen hacer como Directores Generales de una institución que ha perdido su razón de ser. De todo menos defender y enseñar a combatir, a hacer la guerra.

El jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón, hace gala del éxito  que ha sido lograr una inversión del 2,1 % en defensa, propuesto por él, y no admitir el exigente 5% OTAN, que todos las naciones de la Alianza, incluida España, han aprobado, y asegura que España puede hacer la magia de cumplir las capacidades exigidas con ese mínimo del 2.1%. Lo dice la máxima autoridad operativa de las Fuerzas Armadas. Pues me permito decirle que no es cierto o si prefiere le digo que miente.

Se ha dejado escuchar en un empachoso desayuno informativo organizado por el Executive Forum en El Escorial, -¡Ay!, si Felipe II escuchase- donde el JEMAD ha explicado  que previamente a la cumbre «nosotros hicimos un trabajo con todas las hipótesis y aproximaciones con los nuevos objetivos de capacidades (nadie sabe cuales son) que nos habían asignado a España…». ¿Por cierto, quiénes son el Executive Forum para que asista el JEMAD a dar clases particulares?). Debo repetirme, no lo olviden: en ese momento el presidente del Gobierno escapaba de la corrupción escondido en el saco de los independentistas y terroristas, y era llevado al «Tribunal de la Protección» por si llegaba el caso de liarse a amnistiazos.

De manera clara el JEMAD estaba echando un capote al presidente, introduciendo su naríz en la política partidista de manera indecente como ya algún general hizo cuando la riada de Valencia y otras ocasiones.

Este embrollo hay que aclararlo para el bien de España y de los españoles a los que es fácil engañar en asuntos de la Defensa y sus dineros.

Debemos dejar claro que el tema de los porcentajes contributivos a la OTAN que avala el presidente del Gobierno y apoya el JEMAD no es un problema de porcentajes sino de las capacidades que otorgas y España lo hace casi única y exclusivamente a base de soldados. De ahí la gravedad del asunto y que no debamos admitir que esto quede como la verdad del Mando. Soldados por materiales, vidas humanas que ahorran el dinero que hay que invertir en sistemas de armas. La escasez de medios modernos y materiales tecnológicamente adecuados para estas guerras lo suplimos mandando soldados obedientes y disciplinados que, eso sí, siguen evidentemente siendo los mejores del mundo. Incluso sin equipo y medios. Todo lo aguantan, ahora hasta que les hablen alto. Adecuaron su formación a la sumisión ideológica de partido.

De ahí que nuestras tropas vayan todavía en el BMR, que es un suicidio, esperando el 8×8 que nunca llega y lo hará pasado de moda, y en vehículos chinos de combate porque nuestra industria militar todavía no está en las manos que pretenden. Por no hablar de  nuestra pérdida del patrimonio de Defensa, mal vendido, no disponer de municiones más allá de un día de combate, unidades bajo mínimos, canibalización, sin reservismo ni posibilidades de una movilización ordenada. Sin olvidar el tema estrella: unos ejércitos mal pagados, mal atendidos en sus planes de futuro, soldados en paro a los 45 años, en definitiva insuficiente personal con difícil e incierto panorama de cara al futuro. Tropas desmotivadas y con baja moral.

Pues a la vista de la desastrosa gestión, su responsable, el JEMAD, nos dice con descaro y sin justificación rigurosa que con el 2.1% es suficiente para nuestros compromisos ya que la moral de las tropas no le preocupa ¿a quién le importa? ¿a los sindicatos?

En vista de lo cual contribuimos con personal y con unidades que engullen a otras. El presidente y su JEMAD presumen de ser una de las naciones que más tropas proporciona a las misiones OTAN, ¿carne de cañón?  Las Fuerzas Armadas españolas están presentes en 17 misiones en el exterior con hasta 3.000 militares y guardias civiles desplegados en cuatro continentes, según detalla el Ministerio de Defensa.

«Todo lo que nos llega de la OTAN» es agradecimiento al pueblo español por su contribución, que sitúa a España como el 6º o 7º país de la Alianza en despliegues en misiones en el exterior dice el JEMAD repitiendo lo ya dicho por el presidente. La lección bien aprendida. Hay que tener cuajo.

«Puedo afirmar que estamos muy bien considerados tanto en la aportación de fuerzas como en la calidad del personal».

Deber saber el almirante que eso es motivado por la confianza que se desprende de nuestra actuación y que por ello nos tienen confiada la seguridad en el Estrecho. Por ejemplo.

Parapetos de soldados allí donde nada se nos ha perdido. En lugar de presupuesto pongamos a la tropa. Ni cañones ni mantequilla, usemos a los soldados como si fuesen clínex, cuestan poco y en unos años los que nos sobren a la calle.

Olvida o desvía la atención hacia el problema fundamental.

¿Quién atiende y con qué a todo eso de lo que el JEMAD no habla y la OTAN se desentiende?

Olvida el JEMAD contarnos cuales son esas capacidades que nos exige la OTAN y si coinciden con nuestras verdaderas amenazas como son el Estrecho de Gibraltar, Ceuta, Melilla y Peñones, El Sahel, la inmigración ilegal, las fronteras como la de Gibraltar (vergonzosa cesión), el tráfico ilegal de personas y drogas, además de olvidar la amenaza interna que es misión constitucional de las Fuerzas Armadas de acuerdo con el artículo 8. El socio principal del Gobierno, gracias a quien se mantiene, al mando de un prófugo de la justicia, acaba de comunicarle al presidente del Gobierno que ellos ya votaron el 3 de octubre del 2017 y que Cataluña es un Estado independiente, algo contrario al fundamento de la Constitución y que evitarlo entra de lleno en la misión principal de las Fuerzas Armadas. ¿Hay presupuesto para todo esto, o está includio en el 2,1%? ¿O es que la amenaza independentista no debe ser contemplada por las Fuerzas Armadas y la Constitución es un camelo en manos de sus intérpretes?

También olvida el JEMAD, o no se atreve a molestar al presidente o a la ministra, explicar la situación en la que hemos quedado después de romper con la industria tecnológica y armamentística de Israel y enfrentarnos a los Estados Unidos. Sin armas ni municiones, sin repuestos industriales a la vista, hablar de Defensa y no hablar de cómo defendernos o hacerlo engañándonos es inadmisible. Le reto al almirante general en  un «curso de verano» en El Escorial o en Los Monegros (a ver quién lo paga) a discutir sobre el tema de manera abierta y aceptando la discrepancia. Con datos, con papeles. No secretos ni con secretos inconfesables. Cara a cara.

Mi opinión o versión de los hechos es la siguiente y a partir de ahí podemos empezar a hablar.

El esquema se ha desarrollado de la siguiente manera:

De ministra a Secretario General de Política de Defensa (SEGENPOL):

-No pueden pasar ustedes del 2,1 %. Ajusten las capacidades a esa cifra.

De SEGENPOL a JEMAD.

-Teo, del 2,1% ni una cifra más. Tú sabes cómo hacerlo, así que ajústate a lo que hay y vamos a quedar bien. Nos da los mismo el 2 que el 5, ya sabes que algún JEME se enfada pero que les den. Nosotros a lo nuestro y a ver si sacamos el portaviones adelante.

De JEMAD  a su Estado Mayor y Mando de Operaciones.

El 2,1%. Es una orden.

España lo defiende todo menos lo que debe de defender: la misión interior, constitucional, y la exterior que amenaza por el sur. Desde El Sahel. No estemos esperando un ataque ruso, que no se producirá. Así que almirante general, lo mejor será recordarle sus palabras de hace algunos años ante la mesa de Defensa del Congreso de los Diputados  cuando usted decía claramente que nuestras capacidades están solo para un conflicto menor, por el sur en concreto, pero no para uno mayor. ¿Cuáles son nuestras capacidades para ello?

¿Tenemos munición de combate, contracarro, de artillería, Defensa Antiaérea, vehículos de combate? ¿Para cuantos días de combate? ¿Cuántos drones, que capacidades en unidades? ¿Aviones, submarinos, radares, comunicaciones, Guerra electrónica, radios vehiculares…?

¿Soldados?

Vuelvo a Clausewitz: «En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy yo, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo».

Todo entra dentro del desarrollo normal de la batalla cuando tienes al enemigo dentro y lo sientas a tu mesa y le entregas el mapa de las operaciones. Acabas perdiendo la guerra y solo te queda contemplar tu territorio ocupado.

Que los militares hagan incursiones en la política partidista es muy peligroso, tanto que seguimos confundiendo la Defensa con la defensa de espurios intereses. Así estamos de moral. Aquí nadie defiende ni su hogar. Un okupa es el que manda.

«Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye».

Lo malo es que ya no hay patriotismo, ni soldados ni armas. No queda nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 julio 2025

 

Misiones internacionales en curso

Lugar Misión Inicio Mandato
Mozambique EUMAM-Mozambique Noviembre- 2021
Bulgaria y Rumanía Persistent Effort: Policía Aérea Reforzada (consultar periodos de activación) Febrero- 2022
Países Bálticos Persistent Effort: Policía Aérea del Báltico (PAB) (consultar periodos de activación) Mayo- 2020
República Centroafricana EUTM RCA Julio – 2016
Somalia EUTM-Somalia Enero – 2010
Irak Apoyo a Irak Octubre – 2014
Oceano Índico Atalanta Septiembre – 2008
Turquía Persistent Effort: Apoyo a Turquía Septiembre – 2014
Bosnia i Herzegovina EUFOR Althea BiH Diciembre – 2004
Varias zonas Grupos navales permanentes de la OTAN (consultar periodos de activación) Enero – 2017
Líbano Líbano (FINUL) Septiembre – 2006
Colombia ONU-Acuerdo de paz en Colombia Agosto – 2012
Letonia, Eslovaquia y Rumanía Despliegue de Fuerzas Terrestres en el Flanco Este: Letonia, Eslovaquia y Rumanía Junio – 2017
Varias zonas Sea Guardian (consultar periodos de activación) Noviembre – 2016
Golfo de Guinea Diplomacia de la Defensa y seguridad cooperativa Septiembre – 2014

ESPAÑA AL BORDE DE LA RUPTURA. ¿QUÉ DICEN LOS MILITARES? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Silencio: se rueda.

La situación requiere ir más allá de lo cotidiano porque no vivimos en la normalidad, sino en un Estado alarmado, al que el Gobierno de turno ha metido mano en todas las áreas, de lo que no se libra ni la mismísima Jefatura del Estado.

Todo lo tocan, llegan a lugares que no les corresponde, y allí, donde hay que andar con más cuidado, hacen uso y abuso de la autoridad del nombramiento, o dicho de otra manera del chantaje del ascenso o destino. Es una política del control de todo poder a base de la colocación después del análisis del candidato. Infiltración. A veces eligen entre lo más corrupto del sistema. Eso sí, sin querer queriendo.

El mayor ejemplo de esa política de colocación está en el Tribunal Constitucional, no solo por el nombramiento de su presidente y componentes, sino por convertirlo en jurisdiccional.

Las Fuerzas Armadas no escapan a este indecente juego de la política y ahora no solo tienes que ser bueno, sumiso y manejable para ser general, sino que además debes de tener formación de «Director» y olvidar la de «General». Se miran unos a otros y hay desconfianza. Lo siento. Que cada palo que aguante su vela.

Todo empezó cuando desde Túnez el extraño personaje entonces presidente del Gobierno de España por accidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se subió al púlpito de esa religión extraña que practica y arremetió contra todas las naciones de Occidente como si él fuese el gran enviado y que, como se ha visto, solo trajo desaprobación internacional y desprestigio para las Fuerzas Armadas a las que irresponsablemente convirtió en una oenegé no fiable más allá de nuestras fronteras. Su ministro de Defensa se encargó de manipular a los generales y hacer uso de las Fuerzas Armadas como un cortijo donde su doctrina de enseñanza y futuro tenía como primer objetivo desmilitarizar todo lo militar. Era el trabajo encargado a aquel ministro que cambiaba a su antojo los ritos y tradiciones militares, y que contó con el apoyo de algunos uniformados que incluso intentaron ocupar mesa y mantel en el lugar de honor de la OTAN. El rechazo internacional está a la vista cuando se nos vetó clamorosamente en lo militar; como no podía ser de otra manera. El equipo del señor Bono estaba al descubierto y no engañaba a nadie. Así nos ha ido; desde entonces las Fuerzas Armadas no levantan cabeza y cuando recobramos el prestigio perdido, cuando remontábamos, hubo la posibilidad de nombrar al General de Ejército Fernando Alejandre presidente del Comité Militar de la OTAN, pero todo se vino abajo al entrar los actuales dirigentes de Defensa. La gran oportunidad perdida. En todos los sentidos.

Si no es por el fervor a la nación, el respeto y la vocación de los jóvenes oficiales, suboficiales y tropa, a los que es imposible engañar, y saben muy bien lo que es el compromiso de servir a España sin tintes políticos y lo que significa el deber contraído al Jurar Bandera, la situación se habría precipitado. Seríamos una impecable oenegé con simbólica  representación militar.

Ni aquí ni allí, ni en Valencia ni en La Haya. ¡Qué desastre!

Unas Fuerzas Armadas tan manipuladas como el conjunto de las instituciones.

Las derivadas de toda esta situación no pasan desapercibidas para los profesionales, pero nadie habla alto y claro de todo lo que está ocurriendo en estos nefastos años.

Desde el punto de vista internacional es de tal gravedad que nos lleva a situaciones como la indefensión por el sur, allí donde tenemos el más valioso de nuestros poderes estratégicos en lo militar y por tanto en lo político y económico: el Estrecho de Gibraltar, en su angostura. Lo hemos perdido y está controlado, además de ocupado desde dentro (cuidado con este aspecto), por el Reino Unido, Estados Unidos y Marruecos. Esto es suficiente para que al hablar de los silencios militares debamos llamar la atención de la gravedad del reciente «acuerdo para el acuerdo» con Reino Unido sobre  Gibraltar que tan detalladamente ha sido explicado en este blog por el Capitán de Navío Ángel Liberal Fernández. Explicaciones que han llegado a altas magistraturas del Estado y que tiemblan al descubrir la mentira y traición que encierra el hipotético acuerdo.

Conscientes somos de que alguna de estas autoridades ni se imaginaba lo que esconde: vulnerar nuestra integridad territorial. Es decir, desde el mismo Gobierno se va contra la Constitución, se renuncia a restaurar la integridad territorial, se engaña a las Fuerzas Armadas y aquí no ha pasado nada porque nadie se ha enterado de nada. Mientras esto se acordaba, los submarinos nucleares británicos se proveían de misiles Tomahawk en la base militar de Gibraltar a la vista del todo el mundo. ¿Habrán participado en el ataque a Irán? ¿En el Parlamento español alguien ha preguntado sobre tan graves hechos? ¿España estaba informada?

No creo que diga ningún disparate si traigo a colación el artículo 8 de la Constitución que habla de quiénes son los responsables de mantener la integridad territorial de la nación, aunque suena a tomadura de pelo cuando resulta que el mismísimo Gobierno puede abandonar territorio así por las buenas, con o sin Parlamento, con o sin Fuerzas Armadas, con o sin Jefatura del Estado, con o sin Mando Supremo de las Fuerzas Armadas. Con o sin Schengen. Así que ¿para qué seguir? Vendrán detrás Ceuta, Melilla y Peñones. Tiempo al tiempo. Granada en peligro. Hasta Toledo. Como París.

Dejémonos de acuerdos y mentiras. Este Gobierno renuncia de hecho a reintegrar Gibraltar a España y está dando los primeros pasos. Nadie se opone, los españoles lo desconocen y la oposición está a otras cosas. Pero los militares deberían decir algo. Aunque solo sea porque se les nombra en el Título Preliminar de la Constitución y allí se les marca su misión principal. Que por nosotros no quede. Podría ser tan grave como no haberse enterado que pretenden que nos olvidemos de una parte de nuestro territorio, el que nos pidan, a las buenas o a las malas, por ejemplo Gibraltar. Asumamos que España empieza a ser carcomida por el sur desde Gibraltar, por el istmo penetran hasta Sotogrande y Málaga; por ahora.

Simple ejemplo de la ruptura del artículo 8 de la Constitución española. Olvidado. Dinamitado desde dentro.

Pero la cosa no queda ahí. Hemos sido derrotados por el Golpe de Estado dado por los independentistas catalanes en 2017, indultados y amnistiados. Admitimos a los terroristas en las instituciones por ordeno y mando de un Tribunal Constitucional que se atrevió a enmendar al más alto Tribunal Jurisdiccional.

Los Ejércitos y la Armada son unos grandes desconocidos que se mueven al orden cerrado que les marca un Gobierno antimilitarista que les acaba de dejar en ridículo frente a la OTAN y para más inri nos quedamos sin armas y municiones al romper los recientes contratos con Israel y no existir nadie que los sustituya en capacidades. Desarmados.

Me veo en la obligación de preguntar si entre los Ejércitos y la Armada, allá por las alturas de la llamada Cúpula Militar, alguien se ha hecho las preguntas pertinentes ante tales desmanes, si es que se han dado cuenta de ello. ¿O forma parte de la Política de Defensa que dirige el ministerio desde su Dirección General? Porque bien está que nada sepamos y que estas cosas se hablen, si es que se hablan, en voz baja en los despachos, pero no vemos consecuencias. Ni dimisiones. Solo tragaderas.

Tenemos el mejor Ejército desde los Reyes Católicos. Dicen. Podría ser. Sobre todo ahora que nos hemos quedado sin armas, sin munición y nos enfrentamos a un enemigo fantasmal, interno y externo, sin armas ni municiones. Desarmados materialmente. La oenegé está sin pistolas.

¿Moralmente?

Déjenme que les cuente. No se engañen. No es oro todo lo que reluce. Lo nuestro no es un problema del 5% ni del 2%. No. Es un problema ideológico de rechazo absoluto de los Ejércitos. Repito: rechazo absoluto. El 2% y el no al 5% responde únicamente a un problema de corrupción moral, como es la pretensión de dominar desde el partido la industria del armamento fusionando desde la tecnológica, ya en su poder, la industria de armamento en una empresa concreta que ahora se posiciona como líder del mercado español,  con todos los apoyos institucionales y cuyo presidente se autocompra su empresa. No miren en otra dirección. Por cierto hay que revisar a fondo las puertas giratorias y los puestos de honor que ocupan nuestros retirados soldados de alto rango. ¡Premio!

Además de la corrupción ahora se debilitan cuando les está fallando la pata que sostiene su guerra ideológica, la cognitiva, a través de lo mediático, y en ello están por un quítame unas acciones de un socio francés que habla de libertad de información. ¿Eso qué es para ellos?  Humo.

Al final todo esto nos conduce a organizar esas Fuerzas Armadas prefabricadas por estos gobiernos socialistas que tan alérgicos son a las Fuerzas Armadas organizadas y estructuradas bajo la virtud. Prefieren y recuerdan las dirigidas por sus comisarios políticos con mono azul y pistolón al cinto, eso si, siempre desde la retaguardia. A día de hoy las pintan y desfiguran alejándolas de su misión principal, la que el Gobierno incumple sistemáticamente, y las entretienen con misiones secundarias lejos de nuestros intereses como nación.

En fin queríamos saber lo que piensan los militares y seguimos con la duda, aunque me permito sugerirles que se asomen al libro que acabamos de publicar con la colaboración de mis compañeros de Armas: DE SOLDADO A GENERAL. Descubrirán algunas opiniones.

Puede que sean solo las de unos pocos, pero sin duda muy consolidadas y rigurosas.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 julio 2025

 

PUBLICADO HOY EN EL DIARIO «EL DEBATE» Por Juan Van Halen. «De Soldado a General»

 

en primera línea Juan Van-Halen
 

De soldado a general

Me temo que las Fuerzas Armadas viven un momento de escaso reconocimiento social, probablemente no atajado por el actual Gobierno por aquello de no molestar a sus socios comunistas. No les gustan las Fuerzas Armadas y el papel que reciben en la Constitución, porque tampoco aceptan la Constitución

 Actualizada 01:30

El general de división Rafael Dávila Álvarez, de familia con brillante tradición militar, hoy retirado, ocupó importantes destinos. Fue ayudante de campo del Rey Juan Carlos I, coronel jefe de la Guardia Real, general jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII, jefe de Tropas de Canarias y jefe de la Primera Subinspección del Ejército (Madrid), entre otras muchas responsabilidades. Sus distinciones españolas e internacionales son numerosas, y su prestigio indiscutible. Escribe diariamente su blog «generaldavila.com» que acumula millones de visitas. El general, admirado amigo, protagoniza hoy este artículo como un reconocimiento a la verdad, cualidad que no caracteriza precisamente a la realidad nacional que nos ha tocado vivir en esta España atribulada y hasta en riesgo de desaparecer al menos como la conocemos.

El Debate

Me interesa sobre todo el general Dávila como historiador, revelador de hechos históricos con una solvencia basada en documentos, desde ideas claras y muy buena pluma. Está en la línea de algunos generales cultos, pensadores, del XIX. Hay militares distinguidos en aquel siglo que han llegado a nosotros como espadones, tan al gusto decimonónico, y se olvida que acudían a tertulias literarias, eran asiduos en las redacciones de los periódicos y se codeaban con intelectuales. Entre aquellos cultos militares se contaban quienes aparcaban su condición intelectual cuando sonaba el primer cañonazo, a veces promovido por ellos. Si leemos algunas «Memorias» de la época, con el remoquete de «justificativas», que ya es indicativo, observaremos que están bien escritas. Yo desciendo de uno de aquellos espadones que compatibilizó la conspiración y el gusto literario. Mereció, en 1933, ser biografiado por Baroja. Es una cadena familiar de marinos, en la que, según estudio del historiador y capitán de navío Blanco Núñez, se cuentan veinticinco eslabones.

El conjunto de la obra publicada por el general Dávila destaca por la documentación a menudo desconocida que aporta y las ideas que desarrolla, siempre interesantes, que suponen decisivas contribuciones a la Historia con mayúscula. Desde su libro La Guerra Civil en el norte hasta el reciente De soldado a general, pasando por El nuevo arte de la guerra y La segunda guerra civil de Franco la contribución del general Dávila a la historiografía militar es un regalo para quienes seguimos con interés este tema, a menudo tan abandonado. Me temo que las Fuerzas Armadas viven un momento de escaso reconocimiento social, probablemente no atajado por el actual Gobierno por aquello de no molestar a sus socios comunistas. No les gustan las Fuerzas Armadas y el papel que reciben en la Constitución, porque tampoco aceptan la Constitución. Sánchez ya afirmó hace años que sobraba el Ministerio de Defensa.

Como todo historiador, el general Dávila ha tenido detractores, pero en su caso de folclórica presencia. En internet encontré un texto, de 2022, de un par de ignotos en el ámbito histórico, sin obra conocida, en que era fustigado por aparecer en los medios; le tildaban de «filofascista», lo primero que se le ocurre a la izquierda contra sus discrepantes. Manejaban el catón del izquierdismo. Me recordó un debate entre Pablo Iglesias y Fernando Paz que circula en internet en el que aparecía, entre otros, el mito de Guernica, pero no se hablaba, claro, de los bombardeos de Cáceres o de Cabra. Iglesias, ante los datos del otro profesor, quedó en ridículo. De nuevo el catón que, en personas con lecturas, no se comprende. Búsquenlo, merece la pena.

En el ya citado último libro del general Dávila De soldado a general —el título no se refiere al autor sino al ámbito que recoge—, aparecen las opiniones de militares sobre qué piensan y cómo reaccionan ante los problemas de la sociedad española, desde un ex-Jemad, Fernando Alejandre, a un cabo caballero legionario, Carlos Tapia. Opinan tenientes generales, generales de división y de brigada, coroneles, capitanes de navío, suboficiales… De Tierra, Mar y Aire. También generales jurídicos y de sanidad militar, y un páter coronel. Destaco, por mantenida admiración, las opiniones del coronel Pedro Baños, buen comunicador. La mayoría de los interlocutores no se muerden la lengua. El libro podría ser interminable y se hace corto, con más de cuatrocientas páginas. Es un significativo amplio sondeo.

Los temas de conversación son diversos y de gran interés. Si no están en la calle, en el debate social, deberían estarlo. Al menos algunos de ellos. Se habla de los militares y la política, de la Ley de Memoria Democrática, de la unidad de España, de la ciencia y el arte militar, de la sociedad española y la milicia, de las tradiciones y la historia, de la guerra, del terrorismo de ETA, de las misiones internacionales, de las emergencias y las Fuerzas Armadas, del papel de España en el mundo, de los presupuestos militares, del servicio militar obligatorio, de la tropa profesional Y dos temas de más calado del que pudiera suponerse, porque las respuestas, aunque lo parezcan, no son obvias: Oenegés con pistolas y ¿para qué sirven las Fuerzas Armadas?

Mientras leía De soldado a general, del general Rafael Dávila, que abre un haz de respuestas desde la verdad, un análisis riguroso, Sánchez se presentaba ante los suyos como un capitán que defiende su barco. Sí, su barco. No el barco que representa la nación. Aún me sorprendió más su autodefinición como «un referente de progresismo en todo el mundo». ¿No leerá los periódicos internacionales? Asunto de patología. Enhorabuena por tu nuevo libro, mi general. Recomiendo su lectura.

 Juan Van-Halen es escritor y académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando

Mi agradecimiento al Maestro y profundo amigo Juan Van Halen y a El Debate.

Añado uno de los comentarios al artículo hecho por Baxán al que le agradezco sus palabras.

Baxán
Baxán
Una oportuna y buena recensión de un libro de gran interés e importancia. El último, hasta ahora, en la importante obra del General Dávila, fundamental en la historiografía militar contemporánea española y ejemplo de erudición clásica y riqueza de soporte documental.

En este último libro el General Dávila da voz, en forma de entrevistas, a muy distinguidos compañeros de armas, de soldado a general, y nos ofrece un completo panorama de la esencia, situación y problemas de nuestras Fuerzas Armadas en un momento tan grave y crucial para España.( Por cierto, entre los temas tratados con profundidad y preocupación me llama particularmente la atención el de la nefasta deriva de la Enseñanza militar).

Hasta no hace tanto, fue tradición de la Real Academia Española contar entre sus miembros con un General. O tempora, O mores.

Solo decirles a todos: ¡Gracias»

Blog: generaldavila.com