SANTÍSIMO CRISTO DE LA FE. CRISTO DE LOS ALABARDEROS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cristo de la Fe. Cristo de los Alabarderos saliendo del Palacio Real de Madrid

 

Es una larga historia que guardo en la recámara del alma. Ese lugar que se descubre cuando entras en el silencio interno:
‹‹Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará››.
Viernes Santo en Madrid. Noche del silencio. Catequesis popular que inunda las calles. Cada uno busca su devoción, su encuentro en privado y lanza su plegaria. Él nos lo dijo. ‹‹Pedid y se os dará››, y allí, a ello vamos mientras damos gracias agradecidos. Tiene que haber un rincón en alguna de las calles, un recodo del recorrido donde desde lo oculto pueda dirigir mi plegaria al Cristo de la Fe con el que mantengo una relación desde la intimidad hace muchos años.
Fue una lejana mañana cuando, casi sin querer, tuvimos el primer encuentro en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. Pero esa es otra historia que algún día tendré que contar. Hoy buscaba la mirada entre los dos, sin intermediarios, de soldado a soldado. Como aquel de la Fe, el Centurión de Cafarnaúm. Algo parecido tenía yo que tratar. Petición por medio; en nuestra debilidad siempre pedimos más que damos. Él lo sabe, pero espera, creo que le gusta que se lo cuentes, aunque lo sepa de antemano.
Había mucho ruido en Madrid. El silencio se hace necesidad en ciertos momentos, sobre todo cuando buscas un encuentro en secreto. El Sacramento, recordé. Era el mejor lugar para, a la luz de las tímidas farolas, encontrarnos en silencio. La calle del Sacramento tiene una larga historia de alabarderos y de fe. Allí está la Iglesia Catedral Castrense, la Casa de nuestro Cristo de la Fe, el de los Alabarderos.
Me aposté en la calle Sacramento, esperando su paso, el encuentro disimulado. El olor del incienso lo anunciaba, se acercaba ya con el gesto que este Cristo de la Fe tiene que parece que mientras te mira -siempre te mira- quiere bajarse de la Cruz y andar como alabardero a tu lado. Es un Cristo cercano, protector como sus titulares alabarderos. Quizá porque estuvo muchos años alejado, guardado en una pequeña capilla, esperando. La fe es algo sencillo, como Él, que muchas veces tenemos escondida y olvidada. Todo se encuentra en ese misterio. El resto viene por añadidura. En esas andaba cuando… Se detiene el Cristo y con Él hablo…
Pero me interrumpe algo, voces conocidas.
¡Buenas noches mi general!
¡Buenas noches mi general!
Creo que me ha mirado. Me llega su mirada a través de los ojos penitentes de sus hermanos: El Mayordomo Capataz, Antonio Calahorro y Nico S. Camacho.
Nos conducen a mi mujer y  mí ante el Cristo. Conduce la Fe y ante Él nos llevan: ‹‹aquí están››, el general tiene algo que decirte. Allí de repente nos encontramos. Delante del penitente, un solo de miradas, peticiones al aire, el Cristo que mira, la Fe ¡Ay la fe si se pierde! Y claro que hablamos. Como hablan los soldados. Breve y concreto. Muy claro. Obediencia y entusiasmo. A los ojos el mensaje y a sus órdenes estamos.
Hubo mucho tiempo en aquel minuto que duró todo. Fue mayor la intimidad que la que yo esperaba. Cara a cara, entre Madrid rebosando de gente, se hizo el silencio que necesitaba. Gracias hermanos.
Quizá entendí más que nunca, allí delante de aquella bendita imagen, empujado por amigos de fe, lo que otro soldado dijo:
‹‹Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios››
Ya estaba todo hablado. Ya todo estaba consumado.
SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
CRISTO DE LA SANTA FE
TENME SIEMPRE A TUS PIES
Y ESCLAVO DE TU AMOR.
DAME TU GRACIA SEÑOR
Y NO ME DEJES, QUE YO QUIERO
COMO UN FIEL ALABARDERO
LLEVAR A LA CRUZ EN TU HONOR.
SEA MÍ TU DOLOR
Y TU LUZ ME LLEVE AL CIELO
PUES DE TU BONDAD ESPERO
ALCANZAR EL REINO ETERNO
Y ALABARTE POR TODOS LOS SIGLOS.
AMEN.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 abril 2017

¿UN CRISTO LEGIONARIO? PREGUNTEN AL PUEBLO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

v026mo01Humilde el origen de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Málaga, humilde su nacimiento y larga su espera hasta hacerse legionario y acoger a la muerte buena.

Cristo de la Buena Muerte hecho vida en la madera a través de las manos de aquel artista llamado Pedro de Mena. Todo comienza con una salida en la procesión de 1883. Después nada. Quedó solo el Cristo, acuñado el término menoso, y una esperanzada espera hasta el 22 de agosto de 1915 en que se constituye en Santo Domingo de forma oficial la Real y Pontificia Congregación de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad. Años de auge, duro trabajo y esperanza, mientras seguía la espera.

En los años veinte la muerte se instala en las portadas del quehacer diario. Es la guerra en África. Se muere cada día, de cualquier manera, en el olvido. Se desvía la mirada de la tragedia, el honor en ocasiones perdido.

Como si de un milagro se tratase, nace la Legión. Novios de la muerte a la que convierten en su más leal compañera. Los acontecimientos, la necesaria y buscada protección llevan irremisiblemente al encuentro.

En 1927 los legionarios montan su primera guardia al Cristo de la Buena Muerte. Desembarcan en su búsqueda, lo convierten en compañero legionario, le dan escolta y desfilan por Málaga en 1930. Es el inicio del vínculo que, a pesar de los muchos pesares sufridos, llega con fuerza hasta nuestros días. A pesar de querer quemar con su odio la vida, aquellos que solo pueden quemar la madera. El vínculo proclama la victoria sobre la muerte. Y el Cristo de la Buena Muerte obra el milagro. Vínculo del pueblo con los legionarios, juntos siempre y más si cabe, el Jueves Santo. ¡Preguntadle a ellos! el porqué de aquella atadura alrededor de aquél madero donde está clavado El Cristo legionario.

Por ir a tu lado a verte…

No sé si lo entienden. Yo lo siento y lo entiendo pero me cuesta explicarlo; no sé hacerlo. Pregunten al pueblo, háganse pueblo o legionario, que es lo mismo, esa noche mágica del Jueves Santo.

Morir debe tener una razón, un credo común, intemporal, indestructible, vencedor; un credo sencillo hecho en la humildad de la calle. Un credo para los momentos trascendentes. Ese es el vínculo indestructible que supera las ideologías y el paso del tiempo. Es la fuerte e inexplicable atadura entre el Cristo, el pueblo y los legionarios. Es el secreto que encierra la hermandad, el compañerismo, la amistad, el espíritu de unión y socorro, la dureza y el sufrimiento. No sé si lo entienden, pero ante todo no busquen una puesta en escena ni una representación. Pregunten al pueblo cuando a su vera pase el Cristo legionario.

Este milagro que ocurre cada Jueves Santo en Málaga ni escenifica ni representa, es simplemente un clamor, un grito de esperanza que dice que la muerte no es el final.

Sobre hombros legionarios, sobre sus gargantas, su corazón y sus labios, sobre los que con su mirada siguen sus pasos, con aquel Cristo, el de la Buena Muerte, van todos nuestros muertos legionarios. Entender aquello es como intentar meter todo el agua del mar en un pequeño agujero hecho en sus orillas. El misterio se explica por sí solo cuando formas parte del mismo. Esto es lo que ocurre en Málaga el Jueves Santo. No le den más vueltas. Todos callan porque todos rezan mientras cantan. La muerte está ya muerta:

jpeg-1Por ir a tu lado a verte…”. Música de combate con la que se vence a la muerte.

Si quieren entenderlo pregunten al pueblo.

Silencio. Suele surgir después de los duros combates cuando sabes que tu vida concluye. Cuando la muerte en acecho te espera. Cuando no la llamas ni la huyes. Cuando le dices que puede venir cuando quiera. Cuando no tienes miedo a verla porque esperas en buena muerte resurgir a mejor vida. Por eso ni la llamas ni la huyes, puede venir cuando quiera.

Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera

me hice novio de la muerte.

Puedes venir cuando quieras.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

La Congregación de Mena celebrará en 2015 el pri

SEVILLA: LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO SEÑOR DEL GRAN PODER Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La antigua iglesia de San Hermenegildo de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

Terminada la guerra civil había que volver a la normalidad y para ello contar con la Autoridad Militar era imprescindible. Sevilla quería ser pionera en el regreso a sus tradiciones y en 1940 organiza su primera Feria de Abril después de la contienda. El Teniente de Alcalde mostraba su agradecimiento al Capitán General de Sevilla ya que «su decidido interés por servir a la ciudad ha hecho el milagro. Y yo, el más modesto de los munícipes, con mi sola y exclusiva representación le reitero mi agradecimiento». A D. Manuel Bermudo le correspondió el empeño de la primera Feria de Abril de Sevilla en el año 1940.

No solo los festejos tradicionales eran objeto de revisión y puesta en marcha, sino que hubo peticiones lógicas a la Autoridad militar para revertir a su función y propietario de lo que podríamos denominar «situación de guerra». Dos casos resaltan sobre el conjunto.

Franco saluda desde el Palacio de Yanduri

EL PALACIO DE YANDURI

Una de las joyas arquitectónicas de Sevilla, el palacio de Yanduri en la plaza de Jérez, construido por orden de los marqueses de Yanduri entre 1901 y 1904 y situado junto al Real Alcázar albergó al general Franco y a su Cuartel General en el momento que alcanzó la península con sus tropas.

El palacio, a la muerte de su propietaria, la señora Teresa Parladé y Heredia (1933), se convirtió bajo testamento en Fundación que fue entregada a las Hijas de la Caridad con una dotación de un millón quinientas sesenta y cinco mil pesetas para asilo de huérfanas de padre y madre y un taller dedicado a la confección de ropas.

No pudo llevarse a acabo la misión encomendada por la situación política española, pero una vez finalizada la guerra civil el Albacea de la Fundación invitó al Patronato a su constitución y así se hizo el 28 de junio de 1939 con la asistencia de las Hijas de la Caridad y con el capital fundacional a disposición del Patronato. Todo estaba en regla, pero la casa palacio estaba requisada y a disposición de residencia accidental en Sevilla del Jefe del Estado además de haber sido designada como enlace del Cuartel General del Generalísimo. Esa razón llevó al albacea, D. Francisco Villagrán a elevar consulta para conocer la actitud que debían adoptar, todo ello «con gran respeto y sumisión a las órdenes que reciban». Así la Fundación pudo iniciar su andadura, pero a principio de los años ochenta dejó de cumplir con los fines fundacionales.

El edificio del Palacio Yanduri fue abandonado y objeto de expolio hasta que la Junta de Andalucía se hizo cargo de la Fundación constituyendo un nuevo Patronato.

El Palacio de Yanduri no podrá usted visitarlo, sino se lo pide a los del Banco Santander, sus actuales ocupantes.

LA IGLESIA DEL CUARTEL DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER. SEVILLA

En septiembre de 1940 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Sevilla se dirigió al Caudillo solicitándole su intervención para que al llevarse a cabo el derribo del Cuartel de San Hermenegildo en Sevilla, como se rumoreaba, fuese respetada por su interior histórico y artístico la Iglesia anexa al antiguo Colegio de San Hermenegildo, que entonces era almacén del Regimiento de Infantería Granada.

Deseaba la Hermandad según manifestaba en carta al ministro del Ejército, D. José Enrique Varela Iglesias, «que el Ramo de Guerra ceda en nombre del Generalísimo dicha Iglesia para establecer en ella la citada Cofradía, recogiendo la observación hecha por el Caudillo durante su visita la pasada Semana Santa al Señor del Gran Poder, en que se sorprendió de las reducidas proporciones de la Capilla que ahora tiene».

La petición fue puesta en marcha por el Jefe de la Casa Civil del Caudillo, D. Julio Muñoz Aguilar, pero aquello no pudo llevarse a cabo porque de acuerdo con la contestación de la Capitanía General de la Región Militar «hasta el presente  no hay nada sobre el derribo del mencionado Cuartel que en la actualidad sirve de alojamiento al Regimiento de Infantería de guarnición en esta Plaza, sin que pueda adelantarle nada sobre el particular ya que como le dejo indicado dicho local es necesario para acuartelamiento y aún no existe plan que permita asegurar haya de procederse a su derribo».

Lo que posteriormente ocurrió es conocido. Fue sede del Parlamento de Andalucía y ahora se barajan otras opciones.

Como ocurre con todo ahora: no sirve quien vale, sino que vale quien tiene.

Todo es de los Bancos o de las Instituciones y debes buscarte la vida; como los sindicatos de gorriones que se alimentan, pues eso, como las aves del cielo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

17 enero 2022

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HONOR Y DOLOR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En estos días tan cargados de virtud para un soldado me llega la triste noticia de la muerte de dos infantes que junto a la virtud llevaban grabada en su recámara el mejor regalo del que un hombre dispone como ofrenda: la amistad.

Dos amigos se me acaban de ir sin siquiera tener el consuelo de poder estar junto a sus familias, el abrazo y el cariño mostrado, pero por causas ajenas e inevitables he tenido que rezar en solitario. En oraciones me ha parecido escuchar: «Rafa no es necesario, no vengas que aquí seguimos y sabes que el camino no se acaba; esto solo es un descanso. Levanta tu ánimo y dile a todos que ya hemos llegado, que en ese sitio tan querido ya estamos, y que nunca lo hemos recorrido solos, siempre acompañados, que entre nosotros los soldados ni en estos momentos, que lo son todo, hay tristeza ni abandono».

Teniente General Agustín Muñoz Grandes y Coronel José María Álvarez de Toledo: son dados de alta en el Cielo. ¡Presentes!

Con Cristo muerto, como su Cristo: ¡Resucitado!

Semana de dolor que acaba en Resurrección: es ese el mensaje.

Vidas ejemplares y humildes, con entrega a la virtud que fue su camino, el honor de servir sin servirse, sin pedir nada a cambio, más allá de una sonrisa, como la que ellos esparcían como sembradores de buena semilla.

Es primavera en el Cielo, también, los frutos caen de esa madura Cruz bendita regada con sangre de heridas abiertas, que solo cura la amistad, el compañerismo, la unión y el socorro que se predica entre los que solo necesitan: fe, amor y amistad.

Es el resumen de la vida de dos soldados, de dos amigos que ya han llegado, que hicieron de su caminar un homenaje al honor de ser servidor, a su fe, a España, a la amistad y, también, ¡cómo no! a la tradición española y a su historia. Sin mácula de mentira ni rastro de egoísmo.

Recibirán ciento por uno, serán nuestra referencia, seguirán siendo nuestros amigos, nos indicarán, cuando nos desviemos, el camino.

Mi General, mi Coronel, amigos, soldados, ¡Presentes!

Creo que nunca he sentido una emoción tan grande como cuando portaba al Cristo legionario por las calles de España, las de Málaga y tantos otros lugares; llevaba el Cielo sobre mis hombros y en él a mis soldados.

Esta Semana Santa a los lados de la Cruz del Cristo de la Buena Muerte, el Legionario, aunque sea en la distancia, portaré vuestras armas de virtud, el honor, aunque os lo digo con una lágrima de inmenso dolor.

Que Cristo también lloró cuando se le fue un amigo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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12 abril 2022

 

 

PÁTER HUIDOBRO. A LA DEVOCIÓN DEL SANTO LEGIONARIO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Es el ejemplo. Nunca le importó estar entre los pecadores y la muerte en ese juego fatal que enfrenta en la guerra a unos hombres contra otros. La muerte, que anda por medio, los elige. Pero el final es el mismo para ambos. Páter Huidobro estaba allí. En el consuelo y el perdón. No hay lugar para las balas en su corazón y nunca hubo rencor en medio de la batalla. Solo aquel Crucifijo que todos besaban, a todos ofrecía. No había valiente que lo rechazara. Sería una cobardía ante ese curita diminuto y enclenque al que parecía no importar la lluvia de explosiones y el silbido de la muerte.

Hay hombres que acompañan y consuelan sin interferir en tu libertad.

En aquella guerra estaba aquel curita, de la orden de los Jesuitas, convertido en castrense, que cerraba los ojos de la última mirada, agarraba el final movimiento de manos curtidas que habían manejado un fusil como toda experiencia, consolaba a los que su vida era una terrible lucha sin Dios y sin esperanza, sin pasado, sin futuro que no fuese la muerte y un amigo que no te abandonara. Porque la mayoría eran seres abandonados, por eso quiso Huidobro estar allí, en la dureza y la más cruel de las historias: la de los legionarios.

Era el cura legionario, pero el hombre santo, bueno si lo prefieren, para todos y dispuesto siempre al perdón de uno y otro lado.

Páter Huidobro era el espíritu de Amistad, de Compañerismo, de Unión y Socorro, sin armas, pero combativo frente a la dureza de la vida, de la soledad. Era la razón entre tanta sinrazón, sinsentido y sigue siendo a quién acudir ante la incoherencia de un mundo enfrentado, donde el primer enemigo eres tú mismo. Perdida la fe y la religión hay que volver al ejemplo de hombre como el Páter Huidobro.

Necesita de nosotros porque le necesitamos. Me dicen que solo hubo una razón que detuvo el proceso de su Causa de Beatificación: la escasa devoción conocida. No acercarse a él, —¿habrá perdido la Legión a su Páter— no pedir su intercesión, en definitiva: el olvido.

Ahora se ha recuperado a través del Arzobispado Castrense la Causa de beatificación y se hace necesaria nuestra participación, recen, y pregonen su labor entre hombres en guerra y en paz.

Es necesario ese reencuentro con Fernando Huidobro. Rezadle, pedidle, os escuchará y consolará. Os lo concederá y si no es factible al menos estará siempre a vuestro lado.

Luego contadlo. Proclamad vuestra devoción al que sabemos legionario y Santo. Queremos que se haga oficial.

No es solo una medalla. La Legión necesita un Santo.

En el LXXXV Aniversario de su muerte, recemos y pidamos junto a él y por él, para que su causa de beatificación siga adelante y a nosotros  nos alcancen sus favores y santidad.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

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11 abril 2022

CAMPAÑA DE MARRUECOS. LA LEGIÓN Y EL SOCORRO A MELILLA

El 24 de julio de 1921 después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta, la I y II banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tábores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas. Antes había llegado  un Batallón del Regimiento 71 de “La Corona” procedente de Almería.  Un ayudante del Alto Comisario asciende al barco y da las tristes noticias: el desastre de Annual y la desaparición del general Fernández Silvestre.

Los guiones y banderines de la Legión se agitan en lo alto mientras la banda de música entona “La Madelón” que cantan los legionarios.

El teniente coronel Millán-Astray pronuncia una vibrante arenga, prólogo a una de las más heroicas gestas del Ejército español.

El día, 26 el recién llegado general Sanjurjo toma el mando conjunto de las unidades encargadas de la defensa de Melilla y de la reconquista del territorio de su comandancia.

Español lee y divulga:

9.722 muertos

35.000 heridos

1.000 desaparecidos

46.000 bajas en total.

7 Laureadas de San Fernando y 12 Medallas Militares, colectivas.

23 Laureadas de San Fernando y 211 Medallas Militares individuales.

Es su Credo. Héroes incógnitos todos. Nadie aspire a saber quienes son.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

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20 julio 2018

LA LEGIÓN ANTE EL FUTURO: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LEGIONARIO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De antemano les digo que no voy a dar respuesta alguna. Sería descubrir un misterio y eso por definición es imposible. Lo que podemos hacer entre todos es aproximarnos al significado y escuchar el latido del sentimiento legionario por lo que hemos visto, vivido y aprendido cerca de los que sin saber lo que es ser, lo son.

De entrada aprecio que uno de las grandes virtudes del legionario es su soberbia humildad. Un oxímoron que hace de la soledad altiva, del que sabe que no hay tiempo que perder, una reflexión que le sublima ante las puertas de lo grande que le va a suceder: la muerte si es que llega.

Hay que hablar del Credo. De los artículos para la guerra y los permanentes para cualquier situación. De guerra es el espíritu del legionario, el de marcha, sufrimiento y dureza, acudir al fuego, disciplina, combate, muerte y bravura. Siempre y en cualquier situación: la bandera y la Legión.

Estos que parecen los más duros y difíciles de hacer realidad, vida y presente, encuentran en la práctica un sencillo cumplimiento del que está llena de ejemplos la historia de la Legión.

Otros espíritus más sencillos y usuales a priori, que deberían ser de uso diario y constante, tienen un cumplimiento más dudoso y presentan mayores dificultades en la cotidiana vida dentro y fuera: Compañerismo, Amistad y Unión y Socorro.

El Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

El Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

Durante estos últimos años oigo con una preocupante frecuencia, repetido como si de un mensaje se tratara, desde dentro, que la Legión se ha adaptado a la modernidad y al nuevo estilo que la sociedad demanda. Lo he oído tantas veces que me ha hecho reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.

Me ha sonado el mensaje como una renuncia a lo que fue la Legión, una excusa (¿pedir perdón?) de lo que fue en el pasado, un no querer ser aquello que fue y por tanto renuncia a su historia primigenia y sus fundamentos o principios. La historia de la Legión no puede explicarse en color, en tecnicolor, porque la guerra es en blanco y negro y solo reluce en roja sangre y dolor eterno. La Legión está hecha para la guerra y no hay más. Si es otra su misión que se llame de otra manera y que sirva de manera distinta. Busquen a otros.

Ser legionario significa combatir hasta morir. No otra cosa, que para otra cosa no es necesaria legión, ni la Legión.

El futuro de la Legión es dudoso, porque entendieron (es una vieja historia de uniformados) que puede sobrevivir con su folklore más o menos atractivo, incluso con su polémica existencia, siempre que, con cobarde habilidad, quede solo su representación. Bambalinas, una teatral escenificación.

Al valor se le engaña: «Cuán dulce el engaño,/ que encamina al fin imaginado y deseado…». Porque ya han pasado los tiempos aquellos en los que se podía, entonces, ser sabio y guerrero; y poeta. Hoy basta con ser malvado.

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, lo dejó escrito: «¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

La Legión es tragedia, belleza homérica para quien la siente, una comedia que no requiere escenarios ni actores deslucidos. Solo el campo de batalla.

Solo la realidad del combate, la tragedia que se representa cada día.

No les entrenéis para la escena; no para otra cosa que no sea el combate. No engañéis a los legionarios para que sean como los demás o, si así lo queréis, borrad su nombre; llamadlos de otra manera. ¿Quién sabe del duelo con la muerte sino los analfabetos de la vida?

Contad la verdad con la dureza y sin temor a las consecuencias. Pero jamás admitáis un sucedáneo de la historia con el peso que ello significa para su continuidad. Ser legionario es insoportable, para algunos inadmisible; por ello hay que mantener algo más que su imagen: su verdad.

Cien años de Legión no pueden tirarse por la borda de la historia ni contar cosa distinta a lo que fue, a lo que debe ser y seguir siendo.

Que cada uno ocupe su sitio en formación y todos cumplan con su deber.

Y tuvimos que vivir un Centenario entre sombras.

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004.

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15 noviembre 2020

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (V) LA BANDERA DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La Reina Victoria entrega la primera Bandera a La Legión en Dar Riffien

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

Orden dada, orden cumplida…  Es la norma de La Legión.

La Reina Doña Sofía, entonces Princesa de España, entrega la Bandera al Tercio Duque de Alba

Tuvo que pasar tiempo para que la Legión tuviese su anhelada bandera. No quisieron cobijarse en ella hasta que con sus vidas hubiesen demostrado su amor y entrega. Fue un largo cortejo, un enamoramiento lento que se consumó cuando se había derramado la última gota de sangre. Ofreciéndose en sacrificio teñían de roja sangre aquella Enseña Nacional  que una Reina ya bordaba. La guerra está en marcha, la Legión sin bandera… ¡Tiene que ser la más gloriosa! Eso requería una espera de sangre y sacrifico.  El jefe y fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, había señalado las condiciones necesarias para alcanzar el Amor de la Bandera, para llevar la Enseña al combate. El valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte. Con ello se lograba el Amor a la Bandera. Nunca quiso decir ‹‹es la más gloriosa››, como algunos equivocadamente recitan, sino ‹‹será››. Es un permanente compromiso. Es la constante búsqueda de su gloria; nadie puede pronunciar el verbo ser hasta que no lo ha entregado todo. En la Legión ‹‹todo›› es la vida. Por eso cada uno lanza su juramento diciendo ‹‹será la más gloriosa›› como lo es ya para los muertos por ella. Cada caído en combate, cada sangre derramada hace gloriosa a la Bandera de la Legión. Mientras, en la diaria entrega, estás en deuda con ella, tienes el compromiso de hacerla la más gloriosa. En la Legión no se admite apropiarse de la gloria de los demás sino aprender de ellos e imitar su comportamiento. La bandera es gloriosa desde el primer día, pero un legionario vive con el compromiso constante que se conjuga en será, será, será… hasta que tengas por sudario, legionario, la Bandera Nacional. Tu gloria es la de tu Bandera y por ello tu vida está hipotecada a su futuro de gloria. Nunca al tuyo.

Tiempo costó recibir aquella bandera. Los primeros legionarios juraron Bandera ante la Enseña Nacional del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60. Fue un 21 de octubre de 1920 en el llano de El Tarajal. La formación era mandada por el comandante Jefe de Instrucción Francisco Franco, siendo el abanderado el capitán Justo Pardo Ibáñez, el diseñador del emblema de la Legión. La presidencia la ostentaba el fundador del Tercio de Extranjeros, teniente coronel Millán-Astray.

La fórmula del juramento fue: ‹‹¿Juráis a Dios y prometéis al Rey, defender la Bandera de España hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os mande?››.

Cuando se retiraba la bandera, la emoción se unía al deseo de ser merecedores de tener su propia bandera.

La primera Bandera de La Legión

‹‹Tendréis Bandera propia y estaréis cobijados por ella›› decían los carteles de propaganda. Pasaron tres años hasta que se iniciaron los preparativos para la ceremonia de entrega de la merecida Enseña propia a la Legión. Debería ser en la Corte el año 1923. Cuando una Bandera expedicionaria formada por legionarios de todas las unidades de La Legión se encontraba en Algeciras camino de Madrid para el acto de entrega y el Jefe de La Legión, teniente coronel Valenzuela, ya estaba en la capital del Reino organizando el acto, los acontecimientos en el protectorado exigieron la presencia de todas las unidades y sus jefes, por lo que la programada y tan ansiada entrega de la Enseña Nacional se vio suspendida.

Finalizada la Guerra de Marruecos en la que La Legión ocupó un lugar destacado pudo de nuevo volver a organizar los actos de entrega de la Bandera. Por fin. Se realizó el 5 de octubre de 1927 en Dar Riffien siendo la madrina Doña Victoria Eugenia, Reina de España.

‹‹La Bandera que recibís lleva en cada puntada de sus bordados las gotas de sangre heroica que los hombres a que se destina ofrecieron como anticipo a la gloria con que llega a vuestras manos.

[…]

Os incumbe desde hoy la misión honrosa de guardarla, defenderla y glorificarla.

[…]

La Bandera de La Legión será la más gloriosa…

Mi corazón palpita y mis manos tiemblan al despedirme de ella, aun conociendo lo muy fuertes y nobles que son los que la reciben, que la nobleza es redentora y engendra siempre nobleza de la vida a los altos ideales de la Patria y a la civilización por la que venís luchando, guiados por el nombre glorioso y evocador de España››.

Eran palabras de la Reina. Quedaron grabadas en los pliegues de la Bandera de la Legión. Para siempre. La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República, pasando al Museo del Ejército donde en 1991 su Director la entregó al Jefe de la Legión siendo depositada en el Museo de la Legión en Ceuta. Finalizado el acto de imposición de condecoraciones es de resaltar que S.M. el Rey Alfonso XIII, nombró coronel honorario de La Legión al general Millán-Astray. El coronel Sanz de Larín entregó su bastón de mando al fundador. El heroico mutilado avanzó hacia los legionarios y les dirigió una de sus más encendidas arengas que terminaba agradeciendo al Rey:

‹‹Señor: Este es el día más feliz de mi vida, gracias por haberme nombrado Jefe de esta pléyade de bizarros soldados, que lucen cicatrices en la cara, la cual jamás han vuelto al enemigo››.

Con voz vibrante y gorro en alto, gritó:

‹‹¡Legionarios! Descubríos ante el recuerdo de los muertos que con raudo vuelo fueron a la gloria, y gritad con todas las fuerzas de vuestros pulmones:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!››

La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República pasando al Museo del Ejército. En 1991 su director hizo la entrega al Jefe de La Legión depositándose en el Museo de la Legión en Ceuta.

La Reina Sofía, entonces Princesa de España, entregaba la Bandera al Tercio Duque de Alba

El 20 de septiembre de 1970 la Reina Doña Sofía entregaba en Ceuta la

Bandera al Tercio Duque de Alba. Volvió a recordar aquella primera Bandera empapada de gloria por la sangre de sus legionarios.

Hoy camino del Centenario traigo el recuerdo de sus palabras y el documento que estuvo en sus manos cuando entregó la Bandera:

‹‹Siento gran emoción al entregaros esta Bandera, símbolo de nuestra España milenaria, foco de cultura, de heroísmo y de honor.

Bandera por la que han muerto tantos héroes, cuya defensa jurarán nuevas generaciones con el mismo amor a la Patria que yo juré en mi corazón cuando pisé tierra española.

Quisiera representar en estos momentos a todas las madres españolas; las que trabajan en el campo, en la fábrica, las humildes o desvalidas. Todas, ejemplo magnífico de las virtudes de la mujer, que cuando atiende y cuida su hogar, piensa en vosotros, que aseguráis la libertad y paz de sus familias y de sus hijos.

Documento original que leyó la Reina Sofía en la entrega de la Bandera al Tercio Duque de Alba

Cuando la Reina Victoria entregó a la Legión su primera Bandera, sabía muy bien, que manos la recibían. La que ahora yo os entrego, está enriquecida por el sacrificio de vuestros predecesores, y estoy segura, que todos los días os haréis dignos del depósito de honor que en ella nos legaros, para que así la reciban vuestros sucesores en el futuro con más gloria››.

No hay duda, el mandato está cumplido y la sangre legionaria sigue tiñendo de rojo la Bandera de España y siempre queda hueco para el oro de su gloria.

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

General de División Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de La Legión entre 2001-2004)

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1 junio 2017

A NUESTROS LECTORES. Blog: generaldavila.com

Por razones técnicas ajenas a nuestra voluntad esta semana rebajaremos la intensidad de nuestras publicaciones y sólo pondremos artículos publicados con anterioridad.

Disculpen y volvemos enseguida.

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5 abril 2022

UCRANIA: LA TENAZA RUSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde que escribí mi primer artículo sobre la guerra en Ucrania en nada he modificado mis hipótesis que veo como día a día se confirman. Fijé las líneas que a mi juicio se desarrollaban en el marco estratégico y táctico de las operaciones militares y señalé como objetivo estratégico militar llegar al dominio del Mar de Azov y Mar Negro y expuse que para comprender el político deberíamos abrir el zum del mapa y observar el conjunto que abarca el mar Báltico por el norte y el Mediterráneo por el sur. Es una amenazante tenaza que se cierne sobre Europa apoyada en el punto de engranaje que es la energía de la que vive el llamado viejo continente.

Dije así mismo que la guerra que Rusia está llevando a cabo entra dentro de los conceptos que dejó Clausewitz en su libro De la guerra del que destacaba el hecho de que la guerra es una gestión de las relaciones políticas, un acto político sin más y que por ello negociar no significa un alto el fuego, sino palabras que suenan a cañonazos hasta que el acuerdo sea firmado y además de manera ventajosa. Putin no va a soltar su presa, esa que persigue desde un primer momento y que ya hemos definido y vemos ahora con mayor claridad.

La guerra ahora se muestra como lo que es: un fracaso de la política y por ello de sus políticos, responsabilidad de la que hoy ninguno se libra al no haber sabido gestionar una crisis que se veía venir al menos desde 2014.

Ahora se echan las manos a la cabeza viendo las atrocidades de una guerra y animando a los que en primera línea mueren cada día en defensa de lo que ellos no han sabido negociar en esas mesas llenas de flores que nos avergüenzan.

¿Serán capaces de encontrar el acuerdo perdido, la negociación por encima de más cadáveres, de más acusaciones mientras los hombres se siguen matando animados por tanto irresponsable?

Se desangra Europa y en Ucrania la muerte es televisada para vergüenza de los que nos rigen, a unos y a otros, incapaces de emprender un camino que no sea el de echar más gasolina al incendio y dictarnos el pensamiento para que no intuyamos lo que se esconde detrás de tanto valor como tiene el petróleo, el gas o los misiles.

¿Los valores morales?

Después de analizar lo estratégico en el campo político y militar, también lo táctico, resulta que las piezas siguen sin encajarme y veo, siento decirlo, cada día más peligro, un desenlace fatal, un inesperado final en esta terrible guerra que nunca debería haber comenzado si la inteligencia y la sensibilidad de nuestros mandatarios hubiese leído el futuro que se mostraba con señales claras y de muy fácil interpretación.

Creo que llegamos tarde. Rusia seguirá, cada día más firme, camino de sus objetivos por el sur, hasta el Dniéper, y se dará un respiro para seguir ampliando su tenaza hasta tenerlo todo dispuesto para apretar con sus brazos en abrazo mortal a Europa. Su nombre es muy conocido en carpintería y debería serlo en la milicia: la tenaza rusa.

Les señalo un nombre. No lo olviden por si la negociación del fin de esta guerra no prospera: el Corredor de Suwaki. Apenas noventa kilómetros que constituyen la única unión entre las Repúblicas Bálticas y Polonia, o dicho de otra manera con la OTAN. Bielorrusia, el corredor de Suwaki y Kaliningrado. Abran el mapa y observen. Luego ciérrenlo y pidan a estos que gritan paz que se sienten y pongan a cada cual en su sitio, pero sin engaños. Que no se engañen ellos ni nos engañen a nosotros.

Vuelvo a repetir que el deber de un general es ganar la guerra y el de un político no provocarla.

En el tablero del mortal juego de la guerra, en este actual, hay algo que no encaja, un proyecto nuevo que deberían explicarnos los que lo afrontan con miedo.

El miedo cuando se aproxima la muerte solo lo tiene el dinero, que es lo más cobarde que hay en paz y en guerra. El que lo tiene y distribuye puede llevarse todo por delante antes de que alguien acabe con él. El que se encuentra cercado y sin futuro también.

Termino con palabras de Sunzi, tan antiguas como sabias: «Es necesario dejar una salida a un enemigo cercado. No fuerces hasta el límite a un enemigo que se encuentra en una situación apurada».

Es bueno entenderlo; para unos y otros. Tiempo habrá de reproches, pero con las armas en la mano es un juego que puede acabar en fatalidad y apretar donde no querías.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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5 abril 2022

LOS ÓSCAR DE HOLLYWOOD Y LA GUERRA . Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No suelo ver la televisión, nada tengo contra ella, sino que el tiempo no puedo dedicarlo a otra cosa que no sea aprender cosas nuevas. Queda mucho por saber y hay poco tiempo para aprender acerca de las grandes dudas que se han ido acrecentando con el paso del tiempo y que cada vez se presentan más oscuras en interminable laberinto que apenas deja horas para dormir buscando su salida. No será la nueva conciencia de la imagen la que lo solucione.

Ahora entiendo algo más porqué Dédalo construyó el laberinto para encerrar al Minotauro que solo aplacaba su ira con sacrificios humanos.  Sin olvidar recrearse en la obra de una pista de baile para Ariadna.

Empieza a desvelarse el gran secreto que se encierra en la escasa evolución del cerebro humano cuyo líquido parece ser el rojizo color del atardecer de fuego. Es el Minotauro. Pasión por el animal.

La televisión nos ofrecía los premios al espectáculo real de ese arte profundo que atrapa la ilusión óptica con el color, la luz y el movimiento, todo eso que atrae al hombre más remoto; algo que creíamos podría ennoblecerle al verse en su desnudez sentado en la caverna de Platón: el cine entrega los Óscar.

Desde el lugar más culto, dicen, la meca del cine, del blanco y negro al tecnicolor, de la pulcritud de la imagen, arte sublime, nos llegó el cine sin dirección, pero con un guion muy antiguo: un hombre abofetea a otro por defender a su mujer, a la que cree propiedad. Poder. Posesión. Expresarlo con más brutalidad, con menos primor, con escándalo, no sería muy difícil. No es necesario. Ustedes me entienden. Claro que como era Hollywood todo era color y no sabemos muy bien si fue o no, solo película sin doblar.

La escena ha sido de cine. Solo ha faltado el beso del perdón, un buen beso, de esos, repito, de cine, eternos, de ella a él que agradecida planta en los labios de su defensor. Todo después de un intermedio para el duelo de pistolas por la solitaria calle, estática, rota la imagen por ese indefinible matojo que rueda por el viento, que se supone.

Puede que la Ilíada narrase esa escena de película o fue incluso antes. Aquiles, o fue Menelao el engañado, o Paris abofeteado. No sé que tuvieron que ver Briseida o Helena en todo este acontecer que es la guerra.  Bofetadas hubo para todos y pasiones desbordadas, guerras y más guerras hasta que Einstein le preguntaba a Freud el porqué de las guerras y este contestaba que la culpa fue de una palabra a la que se respondió con una bofetada. Que eso no cambiará y que puede que se llame amor, u otra cosa distinta que tiene que ver con poder. O mejor con posesión: «conservar y unir (eróticas)—destruir y matar(de destrucción)». Siempre en una se da algo de la contraria. Es la vida.

El mejor ejemplo es la Ilíada. Pocas diferencias. «Por consiguiente, parece que el intento de sustituir el poder real por el poder de las ideas está condenado por el momento al fracaso» y sentencia: «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

Einstein y Freud no llegan a soluciones. Se les había adelantado Pascal:

«Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones.

Si no hubiera más que la razón sin pasiones.

Si no hubiera más que las pasiones sin razón».

Una bofetada o una guerra. Misma pulsión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 abril 2022

 

¡AL CIELO CON ÉL! ¡LEGIONARIOS! (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Fue en Sevilla pero pudo ser en cualquier otro lugar de España. Ocurre al menos una vez al año que se desgarra el alma y convertimos una semana en santa, en la Santa Semana.  Aparece la muerte alzada entre Hermandades y Cofradías, pasión que se siente, una semana al menos en nuestra constante vida penitente.

Se llamaba Ricardo Gordillo Díaz pero era el Balilla. Nombre de guerra de aquellos soldados bajitos y fieros. ‹‹ ¡Díselo al Balilla! ¿Dónde está el Balilla? Pregúntale al Balilla…  lo ha dicho el Balilla››. Heredan el apodo, el estilo, de generación en generación; para eso hay que tener condiciones. Sin ser cabo son más cabo que el cabo de varas. Con veinte años era ya el Balilla. Tenía que haber sido legionario. Ahí es nada. Pero era muy joven y le tiraba mucho Sevilla. ¡Quién sabe! De la misma raza que el legionario de la melódica que nos contaba hace unos días en El Recuadro del ABC sevillano el cabo Burgos. Hacen historia y son historia. La del ingenio y el valor ante la vida. Que es el honor del pueblo. Da lo mismo un roto que un descosido. Resignación siempre, su vida en manos de los demás. Surgen y se elevan en los momentos en los que el alma está al filo de lo imposible. No están hechos para la vulgaridad aunque su vida se vea como algo muy vulgar. ¡Al cielo con Ella! No pudo salir de otro lugar que no fuese el corazón de aquel hombre apodado el Balilla: ¡Al cielo con Ella! Solo cuando algo es verdad trasciende. Aquello ocurrió la madrugada del Viernes Santo de 1952 siendo Ricardo Gordillo Díaz costalero de la Hermandad del Cristo de los Gitanos.100_0377 200

Mandaba yo la Legión cuando un día lo oí: ¡Al cielo con Él! Preparaban mis legionarios la Semana Santa y en sus ensayos fue cuando observé como el cabo de la escuadra de gastadores repetía cada vez que quería motivar a sus legionarios: ¡Al cielo con Él!

Subía el Cristo al cielo como solo puede subir de brazos legionarios. Por un momento quedaba suspendido en el aire. Temblaba aquel madero, del golpe de las manos, temblaba hasta el suelo, de los golpes de las botas legionarias, y temblaba el mismo cielo de ver aquel espectáculo. No temblaban los legionarios.

¡Al cielo con Él! Decir legionario, por aquello de la Buena Muerte, del compañero jamás abandonado, de los cincuenta mil muertos y laureados.jpeg-2

Temblaba el general de tener aquel mando y aquellos hombres tan bravos que convierten hasta la rutina en valor, cualquier cosa que hacen es en ellos lo más apreciado, su deber más sagrado.

¡Al cielo con Él! ordenaba el cabo legionario

Tiene que haber un cielo legionario, pensé. No es fácil alcanzarlo, ser legionario, de verdad, y Él tiene que ser allí capitán, un capitán legionario, el capitán de los legionarios. Un cielo para los valientes por sencillos y humildes legionarios. Para los que nada han sido sino legionarios, para los que eso que han vivido, pobres y olvidados, ha sido ya desde la tierra un cielo, aunque sea legionario, el mejor cielo encontrado. Porque allí juraron su amistad que nunca en otro lugar encontraron. Porque allí nunca se vieron abandonados hasta perecer todos, juntos y hermanados. Un cielo para los hombres bravos, donde no se oye la queja sino el grito de socorro del legionario hermano, donde se obedece hasta morir y morir es el mayor honor cuando te espera la Buena Muerte de ese tu capitán, el Cristo legionario y hermano. ¡Dios mío! Tiene que haber un cielo legionario cuando se muere por tu jpeg-29Bandera y por tu hermano.

¡Al cielo con Él! ordenaba aquel cabo legionario y su voz de mando resonaba como el mandato de la historia de los cincuenta mil muertos legionarios.jpeg-17

El Cristo legionario

Me quedó esta historia que hasta hoy guardo, la del Cristo legionario, ensayando en un patio de armas, velando, orando y llevando la historia de una leyenda de vida y muerte, la leyenda inmortal, la historia, va para cien años, legionaria. Hubo momentos que confundí el Cristo con aquellos legionarios y aunque el cabo ordenaba con potente voz de mando, como general me di cuenta enseguida que el capitán era aquel legionario al que herido sobre el tronco llevaban, al cielo legionario, y que como solo ellos saben gritar, como si de una orden se tratara, orden legionaria, solo se oía un grito: ¡Al cielo con Él! Cristo, capitán legionario.

No podía la voz del Balilla estar sola: ¡Al cielo con Ella! Era necesaria la voz legionaria que como una orden, mandara: ¡Al cielo con Él!jpeg-42

¡Dios mío! Tiene que haber un cielo legionario.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO EL RETABLO DE MAESE PEDRO, SÁNCHEZ Entrega cuadrigentésima septuagésima segunda

 

Lo ha vuelto a hacer; Pedro Sánchez ha vuelto a mentir. Pero aún sería peor  que el personal se dejara  engañar y él piense (n)  que somos bobos. ¡No, hombre no! El gachó se cuelga todas las medallas y pretende ser el salvador de (casi toda) la humanidad, o por lo menos de todos los españoles; con la limosna que graciosamente deja de robarles, momentáneamente.; que en junio ya veremos.

Y además se encampana y llama a todas las fuerzas políticas, las instituciones, los agentes sociales, emprendedores, autónomos, comerciantes, transportistas, … y a la compañía de coches camas de  los grandes expresos  europeos a que se sumen al pacto social que él se ha inventado y del que su propia vicepresidenta económica se entera por la prensa (oído en antena). Cuando lo acaben de pergeñar se lo enviarán a todos los citados: el que no esté conforme, reo será de leso patriotismo; y un facha, por supuesto. ¡Es que España y yo somos así, señora! Si no lo dice, seguro que lo piensa.

Digámoslo bien claro: EL PERSONAL NO QUIERE SUBVENCIONES. Mientras leemos que  “Sánchez destina fondos a «derechos sexuales» en otros países mientras niega ayudas fiscales al transportele recordamos que  lo que “el pueblo” demanda simplemente  es que BAJE LOS IMPUESTOS, para poder trabajar; y si me dice que no hay caja: ¡PRIORICE!, Sr. mío.

Desde aquí, desde la atalaya y huido del mundanal ruido las cosas se ven meridianamente claras; aquí al pan se le llama pan y al vino (… se le llamaba) Montilla o Manchego. Y  las cuentas se resuelven todas por la “cuenta la vieja” en las que incluyo la regla de tres simple; no se necesita más.

(Y no hagan mucho caso de los porcentajes reflejados; es por cuestión de la métrica y tómenlos como licencia literaria. Aunque éstos no están muy alejados de los reales)

De la presa de marzo de 2022

*** UNA VEZ MÁS, EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO INCUMPLE SU PALABRA.

Después de comprometerse con los 17 presidentes autonómicos en la Conferencia de La Palma a poner en marcha «rebajas fiscales para amortiguar el impacto de los precios de la energía en los recibos que pagan familias y empresas y otras que se puedan plantear», el socialista no ha presentado ninguna bajada de impuestos más allá de prorrogar la reducción del IVA en el recibo eléctrico.

*** EL GOBIERNO BONIFICARÁ EL COMBUSTIBLE CON 20 CÉNTIMOS POR LITRO

La primera medida que Sánchez ha anunciado es la bonificación directa de 20 céntimos por litro de combustible para el conjunto de consumidores. De esa cuantía la Administración bonificará 15 céntimos, mientras que el presidente ha asegurado que las petroleras tendrán que aplicar un descuento adicional de 5 céntimos por litro.

Don Eufemio, mar. 22

 (Continuará Dm; y si nos dejan)

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LA PAZ AMENAZADORA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Señales de Guerra

«Y por la mañana: Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador. ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?» (Mateo 16:3).

No habrá milagros.

El G20

El 24 de octubre de 1945 los representantes de 50 países se unen en la Conferencia de San Francisco para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Ratificada por China, Francia, las Unión Soviética, Reino Unidos, Estados Unidos y el resto.

Las Naciones Unidas son todas (hoy 193), pero son unas más que otras.

Como no eran suficientes luego vino lo del G20 donde gobernantes y banqueros discuten —¿o se reparten la tarta?—sobre políticas relacionadas con la estabilidad financiera internacional. Es decir: todo. ¿España? No, no forma parte, sino que es una invitada, Curioso. Con los cerebros que aquí tenemos.

Rusia y China dicen no. No han asistido a esta reciente reunión. Nula de hecho y derecho. El cambio climático no les interesa, sino el cambio del mundo que es lo que ahora tenemos sobre el tablero: calentamiento. No hay duda de ello, pero no hay que mirar al cielo, basta con leer el termómetro del mundo. Las señales de los tiempos. Se calienta el ser humano, no el mundo como conjunto de todo lo existente, no el medioambiente sino el ambiente.

La ONU

La ONU sigue sin Divisiones Acorazadas, y su aspecto moral ni está ni se le espera. Fondos y vivir lo hacen y muy bien. La saducea trampa de sus 193 miembros es matemáticamente un imposible como lo era el problema de los puentes de Königsberg. Euler no daría con la fórmula para recorrer el mundo pasando solo una vez por cada uno de los 193 países que compone la Organización, puentes del futuro.

La solución es sencilla: China, Francia, la Unión Soviética, Reino Unido, y Estados Unidos. El resto es calderilla, no es la ONU, donde ni Asamblea ni naciones, sino Consejo de Seguridad es el único capaz de tomar decisiones y vetarlas. En resumen: 193-5. El resto calderilla, ni siquiera hoplitas.

En cualquier Academia Militar, no necesariamente de Estado Mayor, se estudian las señales que anuncian un posible conflicto, los síntomas de una posible guerra. Uno de ellos es este que hemos visto en la última reunión del G20: la ausencia de Rusia y China. Más cuando va precedida -o ligada- a otras muchas señales: la pandemia, los movimientos en las fronteras, nuevos y desconcertantes despliegues de tropas, reactivación del servicio militar en algunos países (algo impensable hasta ahora), grupos armados sin control (?), ciberguerra declarada, focos de tensión que entran en actividad: Taiwán, Báltico, Kaliningrado, Bielorrusia, Crimea, América española, Argelia-Marruecos; y los de siempre agazapados con sus átomos a cuestas.

No lo digo yo, sino que está escrito: la guerra es un fenómeno inevitable.

La Guerra

«Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Sólo la necesidad debe obligar a emprenderla. Independientemente de su resultado y su naturaleza, los combates resultan funestos incluso para los propios vencedores. Únicamente hay que librarlos si la guerra no se puede conducir de otra forma. Si al soberano le mueven la cólera o la venganza, no debe declarar la guerra ni movilizar tropas» (Sunzi).

Los signos de estos tiempos son claros, pero no sabemos discernirlos. Se reúne el G20, no asisten dos de sus actores principales, la ONU ni está ni se la espera. No creo que nadie quiera llevar a su nación a una despiadada guerra. Sí, creo y veo, sin necesidad de interpretar ningún signo, que los que mandan, y pueden mandar aún más terror y desasosiego, son incapaces de reunirse y decidir una paz solvente y no una paz amenazadora.

El mundo en nada ha cambiado, y si lo ha hecho es a peor.

Vivimos sobre una paz amenazadora y eso no es paz. El gran pensador de la guerra, Carl von Clausewitz (1780-1831), dejó el vaticinio de los males que anuncian el futuro: las guerras son el reflejo de las sociedades que las sostienen.

Mirémonos. No habrá milagros. Sostenella y no enmendalla.

«Empiezo a cantar a la poderosa Palas Atenea, protectora de las ciudades, que se cuida, juntamente con Ares, de las acciones bélicas, de las ciudades tomadas, de la gritería y de los combates; y libra al pueblo al ir y al volver (del combate).

Salve, diosa; y danos suerte y felicidad» (Homero. Himnos).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Fue publicado el 8 noviembre 2021

LA BATALLA POLÍTICA CONTRA ETA. Libro de Carlos de Urquijo Rafael Dávila Álvarez.

España tiene abiertos varios frentes desestabilizadores de su integridad territorial, de su soberanía, respeto y cumplimiento de la Constitución. Uno de ellos surge en el norte, en el País Vasco, y allí sigue enclavado y con profundas raíces que parece que no se secan porque alguien las sigue regando: la ETA.

Es tal el crecimiento de la mala hierba que se cuela por la Administración y desprende su nauseabundo olor incluso en los centros democráticos por excelencia. Poco les importa a unos cuantos vivir entre esa inmundicia, como si fuese inevitable, aceptable, incluso para algún partido beneficioso.

Escribimos, denunciamos, nos la jugamos para nada, porque nada cambia, sino a peor. Y lo peor es llegar a ser partido en puertas de gobierno y en apoyo al Gobierno que se deja querer por terroristas, a los que ahora denomina hombres de paz.

Hay hombres y mujeres no dispuestos a soportar esta ignominia que cada día sale a defender la justicia y a recordar a los casi mil asesinados, a sus familiares, que no están solos y que moriremos en la lucha contra el terrorismo, aún a costa de la nuestra.

Uno de estos hombres es Carlos de Urquijo, nacido en Llodio y servidor de todos nosotros, defensor de la justicia, de la honradez y además un valiente que no ha tenido inconveniente en plantar cara a los asesinos. Lo sigue haciendo.

No voy a hablar de él. Solo de su libro: La batalla política contra ETA.

Es un testimonio vital de lo que significa vivir junto a la hiena, plantarle cara y aplicar la ley sin dejarse achantar ni amenazar con el tiro en la nuca o la bomba lapa. Carlos Urquijo estuvo muy cerca.

Español lee y divulga que uno de los episodios más vergonzosos de la reciente historia de España se llama la ETA, terroristas a sueldo, que han conseguido la victoria. Han logrado con las pistolas, las bombas y las amenazas alzarse con los puestos en la administración, y sin pedir perdón van de hombres y mujeres de paz, buenos, cuando lo que son solo tiene una palabra: asesinos.  No han sido ellos solos. Hay nombres que desde posiciones privilegiadas les han abierto las puertas de la defunción de España, para que sigan aterrorizando y erosionando su integridad territorial y el orden constitucional.

Eso es lo que nos cuenta en su valiente libro Carlos Urquijo. Acompaña en el prólogo una de las personas más valientes, juiciosas y admirada por todos. Un ejemplo: María San Gil. Está dicho todo.

Gracias valientes amigos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 abril 2022