
SONETOS DEL ARMA MÍA
su Patrona en el Arte, 1
Cómo en estas fechas, un infante, sea cual sea su situación no se ha de acordar de María, “la Inmaculada”, su patrona, patrona de su Arma y patrona de España. Desde Toledo donde en “la cuna” la celebraremos vaya mi felicitación para todos los compañeros infantes, para todos aquellos de otros Cuerpos y Servicios que también gozan de su patronazgo y para todos los españoles de bien. Un tríptico en su honor, mi homenaje.
Inmaculada de Oballe. EL GRECO
ETÉREA
(Soneto)
De cohorte seráfica asistida,
tú ahí, a los umbrales de la Gloria,
que exultante ante tu convocatoria
a la belleza tal queda rendida.
De lo Alto por el Hálito asistida,
flamígera tu imagen de victoria,
estela tú, azul jaculatoria,
intangible, etérea tú, fluida.
Sobre el pecho tus manos; tu mirada
se pierde por moradas celestiales,
y una música se oye en tono quedo.
Y entre flores y símbolos, bañada
de ésa su única luz se ven, geniales,
caprichosas, las trazas de Toledo.
su Patrona en el Arte, 2.
Inmaculada con S. Juan. EL GRECO
SIGNOS
(Soneto)
En liviano sitial acomodada,
sobre escabel de infantes querubines;
la música en tu honor de serafines,
y es el arco celeste tu morada.
Que por bendita, tú, la afortunada,
entrando en Sus designios y Sus fines
de uno al otro, del orbe en los confines,
serás tú la sin mancha, Inmaculada.
Y es ligero tu escorzo, y muy pensado,
el que el Genio te da en el movimiento,
como el grácil girar de tu cabeza.
Mientras Juan -y ninguno hubo dejado
de tus signos, aquel en su recuento-
deslumbrado se prenda en tu belleza.
su Patrona en el Arte, y 3.
Inmaculada del Escorial. MURILLO
ICONO
(Soneto)
Azul de eternidad viste su manto,
es nívea su túnica en pureza;
y su rostro, dechado de belleza,
eleva hacia lo alto; que amor cuánto,
el que siente en su adentro, por su encanto,
por su gracia, primor y sutileza;
el que mueve al infante cuando reza
a María, embargado en fervor tanto.
Ilumina la escena luz dorada
-pasmosos claroscuros ambarinos-
con la luna a sus pies, excelso trono.
Que así el pintor, bendita Inmaculada,
te vio por que velaras los destinos,
y así de mi Arma ser, su eterno icono.
(Continuará)