EL PUEBLO Y SUS REPRESENTANTES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un tema para la meditación. O para el enfrentamiento, porque uno ya no sabe quien le representa y a quienes representan los que uno creía que le representaban.

Resulta que en Canarias el cabo 1º Trujillo y el soldado Sánchez, ambos de la Brigada Canarias XVI han hecho que me sienta más reflejado en ellos que en todos esos que dicen que nos representan protegidos por dos grandes leones, los de los cañones de Tetuán, Malospelos y Benavides. También el soldado del Ejército del Aire, Gómez López, con destino en la Base Aérea de Getafe se suma a Trujillo y a Sánchez en la ejemplaridad y se convierten en representantes de lo que este pueblo, el español, ha sido siempre y nunca dejará de ser. Solidaridad, compañerismo, entrega y servicio sin pedir ni preguntar. Esa solidaridad que plantea sus dudas al ver lo que vemos y escuchar lo que escuchamos. Cada uno a lo suyo y con la defensa dispuesta.

El cabo 1º Trujillo salió sin vacilar en defensa de una señora a la que intentaban robar y retuvo al malhechor hasta la llegada de la policía.

El soldado Sánchez se lanzó al mar bravo de Roque Chico para salvar la vida a un hombre que se ahogaba.

El soldado Gómez López puso en marcha sus conocimientos de reanimación y salvó a una conductora que había sufrido un accidente de tráfico y peligraba su vida. Todo ha sucedido en unos días.

Acciones sencillas, normales, rutinarias, hechas desde el uniforme militar con el sentido de ese carácter que tiene un soldado: alegre, y decidido a servir sin preguntar, sin desear otra cosa que lo mejor para esos a los que sirve.

No hacen falta alharacas, oficialismo, barroquismo, coches con conductor o gruesas moquetas. Estos hombres en su sencillez nos representan a todos. No legislan, no juzgan, no pontifican ni lanzan programas y propuestas. Solo empeñan una vez, para siempre, su palabra y la cumplen: Servir a España hasta morir. Empeño que se llama servicio. A todos.

Son unos ciudadanos más, que hacen lo que la mayoría haría, de uniforme o no, como cada día comprobamos en la solidaridad de la calle. Lejos del mensaje populista y demagógico solo pretendo poner de relieve una gran realidad. La lejanía que hoy existe entre los representados y los que dicen ser nuestros representantes. A diario vemos en los medios caras viejas con un único discurso, siempre el mismo, hasta las más jóvenes se hacen tan conocidas por aburridas y antiguas.

Es la lejanía del poderoso, en poder de la verdad y la representación. Todos le dan la razón, pero no sabe que nadie le escucha.

Hoy me he sentido representado por estos soldados y me he llevado una gran alegría porque hace mucho tiempo que no me veo representado por quienes dicen que son mis representantes.

Es hora de que los representantes aprendan y practiquen la  sencillez y el servicio. Para ello solo tienen que cambiar las formas, el fondo y la actitud. Con lo sencillo que es… ¡Servir!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 marzo 2017

 

 

 

 

 

 

 

MUJERES EN LAS FUERZAS ARMADAS. LA MINISTRA DE DEFENSA. VISUS 4 marzo 2018

Estar donde se debe estar es arte difícil que en la vida militar se aprecia, pero no siempre se domina. Requiere mucho entrenamiento, pero sobre todo sensibilidad. Claves de la victoria en combate: adivinar lo que hay al otro lado de la colina, como decía Wellesley, junto al don de oportunidad. Esto es así no solo en la guerra sino también en su aspecto más amable, la paz.

Se cumplen 30 años de la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas. Conté hace tiempo que mandando yo la Legión cierto medio quiso entrevistar a las Damas legionarias que partían para Irak. No fue posible, no hubo manera. De esto hace ya tiempo. Sencillamente ellas no quisieron. El hecho de ser Dama legionaria les parecía tan normal que no entendían que eso fuese un hecho destacable, una noticia que las señalase como algo singular. No querían ser un objeto mediático ni nada distinto a sus compañeros. Ellas sabían que estaban donde debían estar: cumpliendo su vocación, querer a España, su vocación y sino. Se cumplen treinta años de la mujer en las Fuerzas Armadas. Normalidad. Más que en muchos otros sectores de la sociedad.

Nuestra ministra es una mujer. Sabe estar donde debe. Hoy la vemos en un submarino de la Armada. Emergiendo. Parece un símbolo. Una confirmación de que saldremos a flote de esta temporal inmersión, que ya se hace demasiado larga y profunda. De lo que estamos seguros es de ser una esperanza. Como lo fue el ingreso de las primeras mujeres en las Fuerzas Armadas y que hoy se constata como una feliz realidad.  

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 marzo 2018

EL REY DE ESPAÑA ANTE NUESTRO PADRE JESÚS DE MEDINACELI Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Cada primer viernes de marzo la fe se arrodilla a las puertas de El Señor de Madrid, nuestro Padre Jesús de Medinaceli. Como el ciego del polvoriento camino -¡Hijo de David ten piedad de mí!-, grita la fe proclamando su necesidad. Sobrecoge preguntar a cualquiera del millón de fieles que se arrodillan en la eterna espera que convierten en milagro. Solo explicable porque cada año ocurre lo extraordinario que surge en los que han creído que iba a suceder.

¿Por qué estás aquí? Estremecedoras respuestas de los que se confiesan bajito, con la misma devoción y humildad que se lo piden al Nazareno: un hijo, el paro, el marido… Se repite siempre el doloroso paro y el cáncer.

Lo más extraordinario es que casi nadie pide para él. Es otro el necesitado del milagro, del ruego, de la oración. Quizá por eso se conceden tantos y la mayoría no nos enteramos. Aunque los muertos resuciten

En esas largas colas se iguala la necesidad, quizá la única igualdad auténtica, esa que no distingue entre las posibles diferencias.

No hay encuestas ni estadísticas de lo que allí ocurre. Nadie lo sabe, o al menos se guarda como las cosas delicadas: en el corazón.

Todo el que va pide, con devoción, respeto y agradecimiento. Repite cada año porque la necesidad es insoportablemente repetitiva, infinita.

También el Rey de España está necesitado; su necesidad es seguramente la de todos…, quizá más.

Debe hacerse eco de lo suyo y de lo de todos. Pongámonos de acuerdo al menos en una cosa: que sea por España.

Ayer Don Felipe, Rey de España, se presentaba por primera vez como Rey ante El Señor de Madrid. Se conocían de antes. Ahora es de Rey a Rey. En su petición iba todo. Era el gesto de España, necesitada como cualquier español. Interpretar la santa voluntad de los españoles es también misión de un Rey. Con los gestos también se reina y llegan incluso más lejos que un buen discurso. En el gesto se nota la mano del que lo escribe. En las palabras nunca se sabe.

Se agradece el gesto del Rey, auténtico y de frente, católico y castizo, entrañable. Don Felipe, el Rey Católico, se acercó al Señor y habló en nombre de todos los que fuera, en la calle, esperaban el milagro.

¡Felipe pídeselo por mi!, pude escuchar desde una alejada esquina.

Esclavo del Cristo de Medinaceli, rendido a sus pies, junto a la inmensa necesidad de los que llevan horas, meses, días y años esperando que el milagro sucediese. Y Felipe, el Rey, también pidió por aquella señora de la esquina que le gritaba.

Amén.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 marzo 2018

 

 

INDEPENDENTISTAS-CHEQUISTAS-REVISIONISTAS. EL CÓCTEL PERFECTO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

PSOE con la Cruz a sus espaldas

De nuevo convocan a Franco en el Valle de los Caídos. No saben rezar, pero saben posar, entrar en las iglesias e inmortalizarse con la Cruz a sus espaldas que no a cuestas. Es irremediable, lo llevan en las entrañas. Es la nostalgia de querer ser, pero no poder serlo. Sus expectativas electorales están en la Guerra Civil. Quieren ganarla a toda costa. Creen que el lugar de la batalla sigue siendo la Sierra madrileña desde donde se alza la amenaza en forma de Cruz inmensa que asedia a Madrid por el norte. ¡No pasarán! Allí se fueron a emprender de nuevo la batalla cuando ya no hay enemigos tras las matas. Silencio y lluvia arropaban el entorno de los rezos benedictinos.

No había nadie. Solo la visita del rencor. Solo ellos. No era el Partido Socialista, era otra cosa, la de antaño, añeja y rancia, eran los chicos de Pedro Sánchez que ahora llevan a pretéritos planteamientos su política partidista o particularista. La foto con la Cruz al fondo era el desarrollo del plan de ataque. Fueron a hacérsela para difundirla y señalar el lugar. ¡Allí está! No nos cuentan si entraron en la Basílica, ni a qué fueron. Para ese viaje mediático y de corto recorrido no era necesario tan intelectual exhibición. Con leer y contar la verdad es suficiente.

Es un error confundir un partido con una banda que divide a los españoles en bandos, a base de bandadas de reproches que traen presagios negros.

El líder se fue al sur, que no es suyo, mientras perdía el norte. No quieren esos sus votantes. Allá él. Y están preocupados por dentro, por la escasa altura, de miras me refiero. No es tiempo de algaradas, revanchas y guerracivilismo. Ese no es un mensaje joven y de futuro. Pero estos cuantos sueñan con desfilar por la Castellana, por la Avenida de la Unión Proletaria, al son de banderas victoriosas, las suyas.

España, tarde o temprano, no perdonará las políticas ni a los políticos que han ido a lo suyo; y lo suyo, ya se sabe, no es España sino convertirla en un valle de lágrimas. No perdonará, y condenará a personajes que no deberían haber ido más allá de presidentes de su comunidad de vecinos para atascar el ascensor en el bajo; eternamente. Sus nombres están a disposición de cualquiera. Con luces de neón llenan las avenidas centrales; para que no se olviden.

Es de una extraña naturaleza que un partido llamado a asumir responsabilidades de gobierno se suba a las tapias de los cementerios para contar muertos y derribar cruces. España esperaba otra cosa de ellos.

No sé por qué me da que sus votantes también.

Independentistas, chequistas y revisionistas por todas partes. Un cóctel perfecto. Más bien una purga.

Para quien quiera vomitar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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2 marzo 2018

FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN. LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Llevo tiempo escribiendo con la mente puesta en una fecha histórica que hay que alcanzar con los deberes bien hechos. Supongo que a quien le corresponda estará en ello y que todos podamos colaborar, unidas nuestras fuerzas, a difundir y apoyar tal celebración: El Centenario de la Fundación de la Legión.

En la Legión, los que aún vivimos estamos recorriendo el camino, estamos en el proceso, pendientes del esfuerzo definitivo para alcanzar el mandato: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

La Legión

Los que ya murieron con la camisa legionaria, en paz o en guerra, son los únicos que definitivamente han cumplido el Credo de la Legión, su deber, y ellos deben guiar estos pasos legionarios, en marcha legionaria, hasta alcanzar el Centenario.

Se escribirán historias, se editarán libros, se recordarán las viejas canciones mientras surgen las nuevas. La poesía volverá a narrar las épicas y nobles acciones. La historia continuará hasta el fin de los tiempos. A pesar de que siempre volverá el primer legionario a decirle al segundo en alistarse: Esto ya no es lo que era… Pero la Legión seguirá…

“En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.
flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

Habrá novedades y propuestas, pero hay cosas inamovibles que deben tener prioridad en un Centenario, porque son algo más que historia, son su fundamento y espíritu:

España. Única razón de su existencia.

Entrega de la Bandera al Tercio de Extranjeros. SM la Reina Victoria Eugenia

La Bandera. Siempre la Bandera de la Legión entregada por la Reina Victoria Eugenia. La sangre derramada por la grandeza de la patria acredita el honor para ser guardadores de la Enseña Nacional.

Sus ritos y tradiciones.

Los muertos, heridos y desaparecidos.

Su fundador: El teniente coronel José Millán- Astray.

Los héroes: condecorados o no. Conocidos o no.

Los veteranos.

Eso es el Centenario. El resto es seguir andando a paso legionario.

La fecha de inicio del Centenario debe ser el 28 de enero de 2020, recordando así la del Real Decreto de su Fundación: 28 de enero de 1920. Cien años.

Desde ese día debe ser anunciado por todos los medios que la Legión celebra su Centenario. Ese día deberían abrirse las puertas de todas las Unidades de la Legión en un acto singular y único que fuese el toque de llamada a los legionarios de ayer, hoy, y siempre. No sé cómo hay que hacerlo, pero si sé que hay que hacer algo singular y legionario. Será el inicio de los actos centenarios que deben culminar en la gran celebración del 20 de septiembre.

Estamos ya en marcha. Llegan los cien años. Hay que encender la llama de la ideas para que todos puedan exponer las que crean necesarias y realizables, valiosas para el homenaje.

Hay un indudable orden de valores en la Legión. Ese es el inolvidable sentido de la celebración. Recordar, revivir, homenajear y reafirmarse en esos valores que dan sentido a lo hecho y a lo que queda por hacer.

La >Legión, libro escrito por Millán-Astray

Lo primero es España y sus símbolos que son el sello legionario como lo demuestran sus vivas: A España, al Rey, la Legión.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

<<Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo legionario, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas  grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados. Y ellos también dan los suyos. Ellos también os entregan su espíritu, y cuando los oís resonar el alma vibra feliz. ¡Aquellos hombres son vuestros!… Conservadlos para la Patria, para cuando llegue el momento>>. Así decía su fundador el Teniente Coronel Millán-Astray al que nadie debe olvidar ni retirar de su puesto de honor en este Centenario. Peligro latente por culpa de los arribistas al poder sin escrúpulo, pero con mucho odio y desconocimiento.

La Bandera, la más gloriosa, aquella que bordó la Reina Victoria Eugenia debe presidir el 20S del Centenario. En la plaza de Armas de Viator en Almería, sede del Mando Institucional de la Legión. No estaría de más, al menos analizarlo, que la Brigada de la Legión, Mando institucional y unidad armada, dispusiera de su bandera sin que eso prive a los Tercios de las suyas laureadas, sus Banderas de combate. La Brigada, unidad superior e institucional,  al margen de la actual normativa siempre fácil de modificar, debería tener su propia Bandera que acoja a todas aquellas unidades dependientes del CG directamente y que no la tienen.

No me cabe la menor duda que los actos del Centenario del 20S serán presididos por SSMM. los Reyes con sus hijas y la compañía de Don Juan Carlos y Doña Sofía y el Gobierno en pleno.

El Cristo de Mena, Cristo de los Legionarios, el de la Buena Muerte

Ese día deben juntarse todas las Unidades legionarias en Almería y allí trasladarse el Cristo de Mena, el Cristo de la Buena Muerte, El Legionario, acompañando a sus fieles Caballeros Soldados y con Él, a su lado, todos los muertos legionarios, ya resucitados en el Cielo de los Caballeros.

Representantes de todos los Ejércitos, de la Guardia Civil, y de todas las Instituciones del Estado deben arropar este Centenario. Allí estarán Ceuta y Melilla. Estarán todos aquellos lugares que han pisado los legionarios desde su fundación hasta el día de hoy. Todos los Ejércitos del mundo con especial relevancia de la Legión Extranjera Francesa, nuestra hermana, que debe ocupar un puesto en formación.

Y ¡cómo no!, que no falte la formación de veteranos en ese lugar preferente que la historia les otorga. A su lado los Legionarios de Honor que con su ejemplo de vida se han ganado tan honroso título. Y las fieles Cofradías que amparan, rezan y protegen con oraciones de amor a la Legión.

Muchas cosas quedan por meditar y ejecutar. Estas son solo algunas que a vuela pluma se nos ocurren. Queda mucho trabajo por hacer.

Es el día de la Legión, es el día de España.

Caballeros Legionarios Veteranos

Y queda la gran noticia esperada… ya está en camino: La Laureada. La ganada por los hechos en combate del Tercio de Extranjeros en la Campaña de Marruecos. Nuestras noticias es que solo es cuestión de trámites. Que ya está ultimado y pronto se dará a conocer. Debería imponerse a la Bandera de la Legión, la que se debería otorgar y entregar a la Brigada “Rey Alfonso XIII”, por ser una condecoración de toda la Legión.

Mientras tanto sigamos, Camino del Centenario, del acontecimiento más importante del Ejército español en sus últimos cien años: La Fundación de la Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Fue Jefe de la Legión.

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1 marzo 2018

 

 

EDCHERA. LOS ÚLTIMOS LAUREADOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Edchera 1958 CL.Maderal Oleaga

Hasta aquí  llegó España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

Así empieza el poema del poeta y soldado don Luis López Anglada titulado: Edchera. Se cumplen 60 años. Probablemente nadie le dedicará un párrafo a aquella guerra olvidada: Ifni-Sahara. Aquel día de muerte y heroísmo: 13 de enero 1958. Parece que los héroes molestan cuando son humildes soldados a los que el cumplimiento del deber llevó a la muerte. Pero la Legión no olvida a sus muertos.

<<A principios del año 1958 se encuentra toda la XIII Bandera reunida en su acuartelamiento de Aaiún. El día 13 de enero participa en el combate más cruento e importante de todos los que tuvieron lugar durante la Campaña Ifni-Sahara.

Dicho día salió la Bandera a las 07.00 horas, al completo de sus efectivos, en dirección a Edchera, con la misión de efectuar un reconocimiento sobre la zona. Marchaba en vanguardia la 2ª Compañía, que al alcanzar Edchera encontró al enemigo establecido sobre el borde Este de la Saguia, perfectamente organizado.

Ante la fortísima resistencia y el fuego enemigo, se recibe la orden de repliegue, que no fue posible ejecutarla por haberse adelantado el capitán Jaúregui con una sección y un auto-radio. Llevado de enorme espíritu de acometividad, rebasa la línea marcada, perdiendo el enlace con su Compañía y avanzando hasta el fondo de la Saguia, donde sostiene un violento combate a corta distancia con un enemigo que les embosca.

Por esta acción se concedieron las dos últimas Laureadas de San Fernando al brigada Francisco  Fadrique  Castromonte y al legionario Juan Maderal Oleaga, últimos héroes legionarios que derramaron su sangre por España y la Legión>>.

Así reza la efeméride legionaria. Así de sencillo se condensa el Credo de la Legión en sus más sublimes espíritus:

EL ESPÍRITU DEL LEGIONARIO

Es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

EL ESPÍRITU DE COMPAÑERISMO

60 Aniversario combate de Edchera

Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Habló el valor y se quedó clavada

la razón, para siempre, de la hombría.

Hoy es un día de sueños. Sueños legionarios que se elevan a los paisajes donde se formó y curtió esta humilde unidad del pueblo llano: la Legión. Una unidad de hombres en donde el compañerismo se vive y reafirma en combates como el de Edchera. No es la Legión un lugar para la calma y el reposo. Aquí se está para combatir y morir, ¡legionarios a luchar- legionarios a morir!, si puede ser, como Fadrique y Maderal, como héroes. Hoy es un día legionario y debería ser fiesta nacional en los Ejércitos de España. Los dos últimos Laureados llaman a nuestros corazones, gritan: …¡las eternas tumbas españolas!

Hasta aquí llegó España…

Y ahí está coronada por el viento,

alzando para siempre el monumento

de las eternas tumbas españolas.

¡Dios mí qué solos se quedan los muertos!

No olvidéis legionarios de donde venís y a donde vais. Seguid los caminos de los héroes olvidados por la vulgaridad y la rutina del ocio. No seáis masa, sino compañía. Caminad juntos con el honor por bandera de colores rojo y gualda. No paréis; que no os detengan palabras vanas y premios vacíos. Vosotros sois continuo combate, sin descanso ni oportunidad para el aburrimiento o el ocio. Os espera la Laureada del deber cumplido. Os esperan vuestros muertos. Os vigilan y alientan. Aquí nadie muere. Solo mueren para siempre los cobardes que no supieron darle cara a la vida. Enfrentarse en limpia lucha, rectitud del arma que maneja el alma de los valientes.

La tierra del desierto no sabía

sino del poderío en la pisada

No olvidéis la tierra del desierto que os vio nacer y crecer. Allí quedó vuestra sangre de soldados valientes de España.

Quedó mucho más; algún día florecerá: lo lejano se ha de ver cerca. Cuando la inteligencia se convierta en la sabiduría del arte del combate. Cuando la flor se convierta en fruto abundante. Cuando no se olvide que las eternas tumbas de los soldados españoles se alzan para siempre como monumentos al ejemplo.

laureados de la Legión: Brigada Fadrique. CL. Maderal Oleaga

Lo son, y laureados, Francisco Fadrique Castromonte, Juan Maderal Oleaga,

38 muertos, 51 heridos: Edchera 13 enero 1958.

Porque ellos emprendieron el camino del arte de ser legionario que consiste en luchar contra el enemigo y vencerle. Ellos alcanzaron la fuerza y la sabiduría del combate eligiendo el camino de la rectitud; el que así lo hace habrá de vencer siempre: es un héroe.

Muriendo con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

¡Dios mío que solos se quedan los muertos!

 

Hasta aquí llegó, España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

La tierra del desierto no sabía

sino del poderío en la pisada.

Habló el valor y se quedó clavada

la razón, para siempre, de la hombría.

Hasta aquí llegó España; la frontera

se convirtió en altar donde tuviera

lugar la Cruz, en el desierto, a solas.

Y ahí está; coronada por el viento,

alzando para siempre el monumento

de las eternas tumbas españolas.

Coronel Luis López  Anglada

Hoy en los acuartelamientos de la Legión se rinden honores a nuestros muertos. Que no los olvide España. No los olvidéis nunca legionarios.  Seguid el ejemplo y su camino: el de la rectitud. Se llama La Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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13 enero 2018

 

 

EL MAESTRO DE ARTEIXO Y EL LORD CON BOTAS (General de División Rafael Dávila Álvarez)

amancio-ortega-zara-rico-bloomberg-default-720x320El maestro José era el zapatero más afamado de la ciudad de Sevilla.duque-de-wellington-goya Llegar a maestro es saltar por encima del oficio, alcanzar la dignidad del respeto, máxime cuando el título es un documento jurídico estampado por el pueblo llano.

Desde Portugal andaba  lord Wellington, un maniático del calzado, con unas cómodas botas inglesas, ya viejas y desgastadas, hechas por Hobby, su zapatero de la calle St. James en Londres. Al llegar a Sevilla, después de la campaña portuguesa y tras su paso por Madrid,  llamó a José y le encargó un par de botas como las que, ya envejecidas, él llevaba.

-‹‹No se las voy a hacer iguales, señor; las haré mejores››,  contestó con cierto orgullo el maestro José.

Sorprendido Wellington del desparpajo,  adivinando cierta fanfarronería, le replicó.

-‹‹Pero, hombre, si no se trata de eso. No quiero botas de lujo, elegantes para vestir, sino botas que sean cómodas para andar. Hágamelas iguales››.

WellingtonBootsHouseholdCavalry

Wellington boots

-‹‹Iguales, no. Serán mejores››.

El general se impacientó ante la firmeza del maestro José y le soltó como si de un reproche se tratase:

-‹‹Mire, hágamelas como usted quiera››… ¡Estos españoles!

No pasó mucho tiempo, cuando recibía el lord las impecables botas que encantaban a la vista. Al verlas pensó que la belleza iría contra la comodidad:

-‹‹Seguro que me harán daño››.

Se las puso lord Wellington y tuvo que admitir que eran más bonitas, nuevas y hasta más cómodas que sus viejas botas. Sin duda eran mejores.

-‹‹Estas dos peluconas en pago a su trabajo espero que le bastarán. Pero ahora quisiera que me hiciese media docena de botas iguales a esta››.

-‹‹ ¡Quia, señor! He trabajado durante dos semanas. Ahora con las dos peluconas tengo bastante para un mes o más. ¡Qué voy a trabajar  mientras tanto!››.

No son como nosotros ni como el resto de los europeos. Son buenos soldados, superan a todos. Orgullosos y fanfarrones, cuando se arrojan a la batalla valen por tres y como más de tres trabajan. Nadie les supera en lealtad. Pero no son como nosotros. Pensaba lord Wellington, vizconde de Talavera de la Reina, sobre los humildes españoles.

Pudo el maestro José de Sevilla crear un imperio con aquellas botas que le hizo al lord de las Wellington boots, hoy un diseño famoso y usado en el mundo entero. Pero era español: ¡Ca, señor…! ¡Qué voy a trabajar!

Aquello sorprendió al lord británico. Nunca nos entendió.

Estos días ha saltado a primera página de todos los diarios una noticia que debería ser un homenaje a la tan insistente ‹‹marca España››.20060927105057-p9231322

Amancio Ortega, entre León, Tolosa y La Coruña, recorrido a pie y sin dinero, golpe a golpe, verso a verso, es el hombre más rico del mundo.

El maestro de Arteixo, infantería de la calle, la que se hace cada mañana en el esfuerzo de la honrada madrugada, es el más rico del mundo.

A pie y sin un ochavo en los bolsillos, calado hasta los huesos y con el estómago vacío, anda la infantería española. Amos del mundo y sin dinero izaron la bandera donde les dio la gana. Lo decía Don Camilo, el gallego universal.

-‹‹Seguro que me harán daño››.

‹‹Ca, señor… ¡Qué voy a trabajar!››.

No entendió el lord, grande de España, lo grande que son los españoles y la ventaja que le sacaba en las batallas de la vida el maestro José de Sevilla. Era el más rico del mundo con sus dos peluconas. Sin título alguno más allá del otorgado por el pueblo: maestro José.

Ahora el de Arteixo es el hombre más rico del mundo. Poco le importa el título. Jamás se preocupó del dinero sino de los que no lo tenían. Y en esas está. En silencio honrado, con humilde inteligencia, con el favor de sus empleados, con el fervor de quien le conoce y también de los que no.

Un imperio de sueños impregnado de trabajo, primoroso trabajo. Soñar y seguir soñando hasta el final, aunque dos peluconas te hagan rico por un mes, por toda una vida, nunca dejar de soñar, ir más allá.

Él, que ha hecho grande a España, solo tiene un título: Amancio Ortega.

No es lord, ni duque. Nada que ver con conde, vizconde, barón o señorío. No es grande de España. ¿Ustedes lo entienden? Convendría repasar títulos y titulaciones. Quién corresponda.

aguadorLord Wellington se llevó de España casi todo, aunque el mejor tesoro fue el par de botas hecho por el maestro José. Por dos peluconas.

El maestro de Arteixo con dos patacones y mucha ilusión se ha hecho el hombre más rico del mundo. Su título es universal. Va junto a su obra.

‹‹No son como nosotros ni como el resto de los europeos››,  decía el titulado lord Wellington. Yo no lo sé, pero cuando veo a españoles como Don Amancio Ortega, mire milord, me gusta como somos.jerarquia Nobleza

Ahí están sus botas, las españolas. Quédese con ellas. Que usted las ande bien. Ahora las hace ZARA.

Para marca España, ya saben, y para títulos, uno: Amancio Ortega. Supera al lord y no solo en dinero. ¡Estos españoles!

-‹‹No se las voy a hacer iguales, señor; las haré mejores››.

¡Ay si quisiéramos!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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