Una de sus obras más interesantes y enigmáticas es la representación compleja y altamente intelectual por parte del pintor sevillano del mito clásico de Aracné. Según la fábula narrada por el autor romano Ovidio (Metamorfosis, Libro VI, I), Aracné era una joven lidia (Asia Menor) maestra en el arte de tejer, que retó a Atenea, diosa de la Sabiduría a superarla en habilidad. Ésta, consciente durante la competición de la superioridad de la mortal en tal aspecto y viendo su burla al representar en su tapiz la infidelidad conyugal de su padre Zeus, que en forma de toro y rapta a la ninfa Europa, convirtió a Aracné en araña para que tejiera durante toda su vida
El mito aparece representado en dos planos bajo la apariencia de un día cotidiano en la Fábrica de Tapices de Santa Isabel. Al fondo de la escena y en una estancia a un nivel más elevado el rapto de Europa aparece hilado en el tapiz que cuelga de la pared, y ante él Atenea vestida con armadura castiga a Aracné. Las mujeres que observan el suceso, y que podríamos confundir con clientas de la fábrica, serían en realidad las jóvenes lidias testigos del momento. En primer término, las hilanderas representarían el desarrollo del concurso. Atenea, hilando en la rueda y Aracné devanando una madeja.
Trate sobre lo que trate, estamos ante una de las mejores pinturas, en la que Velázquez ha sabido dar sensación de movimiento, como se aprecia en la rueca de la izquierda, cuyos radios no vemos, y en la figura de la derecha que devana la lana con tanta rapidez que parece que tiene seis dedos. También hay que destacar el particular efecto atmosférico del taller en el que flotarían partículas de hilos y tejidos; la sensación es así de que entre las figuras existe ese aire que distorsiona los contornos y hace que éstas estén borrosas. Otra vez, el genio se nos presenta como el pintor del aire.
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LOS VERSOS DEL CORONEL
(El Maestro, cont.)
Retrato de corte de la infanta Margarita, hija de Felipe IV y de Mariana de Austria y futura esposa del emperador Leopoldo de Austria. La Infanta, protagonista también de Las Meninas posa delante de un cortinaje de terciopelo luciendo un rico vestido bordado en rosa y plata mostrando un pañuelo en su mano derecha y una rosa en la izquierda.
Es quizá la última obra en que Velázquez puso los pinceles, y aun es posible que, como algunos críticos afirman, el lienzo haya sido concluido (incluso realizado) por su yerno Martínez del Mazo, que hereda su puesto de pintor de cámara.
Ya ven que yo y por solo desearlo más que por la realidad en sí, me inclino por la primera de las hipótesis; al menos en lo que se refiera a la autoría (impresionante e “impresionista”) del pañuelo, y de la rosa ; lástima no haber encontrado el detalle de ésta última.
LOS VERSOS DEL CORONEL
(El Maestro, cont.)
Rondando los cuarenta pintaría Velázquez este autorretrato, la (pen) última de sus obras que gloso en este trabajo.
En cualquier publicación sobre las mismas de éste nuestro ya también amigo podréis entrar en el estudio de su estilo, su pincelada suelta, la luz, el oscuro colorido, su efecto volumétrico…: yo he preferido ya casi al final quedarme con la mirada del hombre, la del genio que tantas y tantas pintó y que les he intentado ir apuntando en mi soneto; pueden irlas recordando dando un repaso a sus personajes.
Félix Torres.
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