Enfermedades y epidemias son compañeras inseparables de nuestras vidas. Desde la primera oleada que se cuenta con información, la Peste Negra universal del año 1330, la humanidad ha sufrido decenas de pandemias y cientos de millones de fallecidos. Solamente la Gripe universal de 1918 causó en un año 80 millones de muertos, el doble que la Primera Guerra Mundial (las cantidades son aproximadas). Nos parecen cifras espeluznantes para nuestra sociedad del bienestar, en parte porque los avances científicos y tecnológicos nos hacen sentir como los amos del mundo, pero en realidad somos unos modestos supervivientes.
Ahora ha llegado el turno al Coronavirus, calificado en titulares como segunda pandemia universal. Los canales de alerta mundiales avisaron con tiempo de su inminente llegada, pero las autoridades de cada país han reaccionado a su manera y sus ciudadanos la sufren de distintos modos. Por ello pretendo compartir, desde la Retaguardia de esta pandemia, la idea de que pensemos por nosotros mismos en Planes de Contingencia y Lecciones Aprendidas como ciudadanos de a pie.
Al Coronavirus la combaten cuerpo a cuerpo un puñado de valientes encabezados por médicos, enfermeros, sacerdotes, voluntarios y personal del sector sanitario y servicios sociales. Y a estos valientes se han unido también profesionales esenciales como militares, guardias civiles, policías nacionales y municipales, guardias jurados, bomberos, voluntarios, agricultores, ganaderos, pescadores, fabricantes, transportistas, taxistas, suministradores, almacenistas, periodistas, reporteros de radio y TV, profesores, así como personal de protección civil, juzgados, cárceles, servicios funerarios, tiendas y supermercados, empresas, instituciones, limpieza, recogida de basuras y un largo etc.
Empleando un símil militar, estos valientes se encuentran en la primera línea de lucha contra el Coronavirus. En segunda línea del frente y puestos de mando claves se encontrarían nuestros dirigentes públicos, mientras que la Retaguardia la cubrirían el resto de personas que, en ejercicio del bien común, permanecen confinadas en casa. Solo la lealtad y coordinación entre estos tres frentes por igual podrá ganarle la batalla al Coronavirus.
Y hablando de batallas, hay conceptos extraídos de la experiencia militar que se deben compartir en la gestión de crisis, porque los militares son ciudadanos como los demás, porque forman uno de los colectivos más sobresalientes y cualificados, y porque tienen el deber de contribuir activamente al bienestar de sus compatriotas. Algunos conceptos útiles son las Estrategias, los Planes de Contingencia y las Lecciones Aprendidas.
En el caso de España se dispone del documento del Gobierno “Estrategia de Seguridad Nacional 2017”, que señala las siguientes AMENAZAS a la seguridad (Terrorismo, Espionaje, Crimen organizado, Conflictos armados, Proliferación armas destrucción masiva), y los siguientes DESAFÍOS (Epidemias y Pandemias, Emergencias y catástrofes, Vulnerabilidad energética, Inestabilidad económica y financiera, Daños en infraestructuras críticas, Flujos migratorios irregulares, Cambio climático). Además se cuenta desde 2013 con la “Estrategia de Seguridad Marítima Nacional”, y desde 2019 con la “Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional”, la “Estrategia Nacional de Protección Civil” y la “Estrategia Nacional de Ciberseguridad” (se citan textualmente para facilitar su búsqueda en Internet). Estos documentos, junto a la Constitución española de 1978 constituyen los cimientos de nuestra Seguridad y Libertad. Todos ellos deberían estudiarse suficientemente en institutos y universidades, pues esta Seguridad y Libertad no son gratuitas sino que hay que luchar por ellas cada día en este mundo.
Estos documentos sobre “ESTRATEGIAS”, llamémosles teóricas, se actualizan cada varios años y se desarrollan hasta concretarse en PLANES DE CONTINGENCIA para hacer frente a cada amenaza y riesgo señalado anteriormente. Estos planes se organizan por niveles de responsabilidad gubernativa (nacional, autonómico, local) y por tipo de interviniente (Servicios de Inteligencia, Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Policía Local, Protección Civil, Servicios de Salud, etc.). A nivel de población general, los Planes de Contingencia que los ciudadanos, empresas e instituciones tienen asumido por Ley son los relativos a Incendios, Evacuación de edificios, Prevención de Riesgos de Salud y Laborales, Protección de Datos personales y Redes informáticas.
Dejando aparte los distintos Planes de Contingencia oficiales y gubernativos sería deseable que, desde la Retaguardia, las instituciones, empresas e incluso autónomos y otras unidades laborales de carácter general elaborasen sus propios Planes de Contingencia para cubrir las posibles amenazas o riesgos que ellos mismos consideren que pudiesen afectarles gravemente. Todas las unidades militares, la UME (Unidad Militar de Emergencias), etc. trabajan continuamente con estos conceptos, y ello les permite reaccionar de forma rápida y eficaz. Los militares saben muy bien que las improvisaciones cuestan vidas.
Un Plan de Contingencia puede consistir en un breve documento escrito donde identificar claramente el eventual riesgo o amenaza a la que harán frente los intervinientes, así como los pasos que cada cual debe dar para minimizar los efectos de una incidencia leve o de una situación grave. Este plan debe ser accesible de inmediato, conocido por los afectados y practicado periódicamente. Son válidos para civiles y militares.
Los Planes de Contingencia se alimentan, entre otros ingredientes, de LECCIONES APRENDIDAS. Y centrándonos por ejemplo en las pandemias, resulta que una de las Lecciones Aprendidas en Corea por su gobierno y su población -y compartida con la red mundial de sanidad- tras las recientes pandemias del SARS en 2002 (Síndrome respiratorio grave), de la Gripe Aviar en 2005-2011-2014, o la Gripe Porcina en 2009, fue la recomendación de uso generalizado de mascarillas, por lo que su población y desde la Retaguardia, empezó a usarlas antes incluso de que se les ordenara su empleo; desde el mismo momento que oyeron de los primeros casos de Coronavirus en China.
Si bien cada organismo gubernamental tiene sus Estrategias, Protocolos, Planes de Contingencia, y debería extraer y difundir en su momento las Lecciones Aprendidas de esta nueva crisis, pensemos ahora en: ¿Cuáles podrían ser las Lecciones Aprendidas del Coronavirus para los ciudadanos y profesionales que nos encontramos en la Retaguardia? Brevemente y sin ánimo de exhaustividad podrían ser las siguientes:
1º) Disciplina y prevención: Hay que seguir, como mínimo, las consignas de las autoridades competentes. Pero además se necesita aprender todo lo posible y entender la naturaleza de la amenaza, para colaborar activamente y adaptar las medidas a nuestro entorno y circunstancias particulares. Hay que prevenir para garantizar la Seguridad.
2º) Conocer al enemigo: En este caso, la Coronavirus es un agente viral que se encuentra en estudio. Recopilando las recomendaciones dadas, sabemos que ataca a cualquier persona siguiendo un patrón sin distinción geográfica y con predilección sobre los mayores. Se aloja en el infectado con suma facilidad de contagio sin que se entere, y a partir de ahí se transmite por contacto en nuestra boca, nariz y ojos por medio de micropartículas aéreas y superficies de contacto sobre las que se posa el virus. Podría compararse con el radio de acción del humo de tabaco, pero que no se ve ni se huele. Para evitar su contagio hay que mantener distancia preventiva de unos 2 metros (equivale a no tocarse entre dos personas con sus brazos extendidos), evitar reuniones, usar material de protección, limpieza, etc. La mayoría de las personas lo sufren con escasos efectos (asintomáticos) y nuestros científicos van encontrando su tratamiento, vacunas, etc., pero mientras tanto en la Retaguardia debemos aprender individualmente como combatirlo. Estas amenazas, riesgos y desafíos actuales no son lineales, sino que presentan COMPORTAMIENTOS EXPONENCIALES de contagio y pueden provocar desbordamientos y colapso.
3º) Equipo de Protección Individual (EPI): Un combatiente o un grupo ha de luchar protegido, y volviendo a recopilar recomendaciones, se deben usar mascarilla y guantes, siendo recomendable según la actividad usar gafas y vestuario de protección. Este material hay que manejarlo adecuadamente para colocarlo y retirarlo, evitando contacto con posibles partes contaminadas. El vestuario, gorros, batas, zapatos, etc., también requieren limpieza, las manos o guantes requieren frecuente lavado con jabón y no tocarnos boca, nariz u ojos. Este material se asemeja al EPI de un combatiente, o al de un obrero en su trabajo frente a sus riesgos laborales. Es una responsabilidad individual manejarlo correctamente, por la propia seguridad y la de los demás. Es un material individual, intransferible y habrá que seguir usándolo mucho tiempo.
4º) Reservas y reposición de material: Cada persona enfrentada a potenciales contagios debe disponer de su propio stock de EPI y renovarlo adecuadamente para poder ser autónomo. Si no se encuentra material óptimo se debe suplir transitoriamente con otro opcional (pañuelo y guantes textiles, gafas de jardín,plásticos, lo que sea). Una vez conseguido el material hay que tratarlo, limpiarlo o desecharlo según el caso tras su uso. Este virus, u otros, pueden volver a reproducirse aunque sea con menor virulencia en el futuro, por lo que en cada domicilio o unidad laboral (oficina, empresa, fábrica, hospital, etc.) debería haber un stock suficiente de RESERVA, y tener identificados los canales de REPOSICIÓN y fabricantes suministradores de dichas reservas y otros equipos críticos en la propia localidad o región (en el campo militar se llama Reserva de Guerra y Canales de Aprovisionamiento). En una pandemia o emergencia generalizada nuestra administración pública tendrá que atender muchas prioridades y no siempre podrá cubrir nuestras necesidades en la Retaguardia. En esta pandemia de evolución exponencial, los niveles de reservas de EPI han resultado insuficientes, y al superar en magnitud exponencial los Planes de Contingencia previstos ha habido que improvisar la adquisición de material y otros equipos críticos de refuerzo (respiradores, test de pruebas, medicamentos, etc.).
5º) Plan de Contingencia: Se elabora para cada unidad colectiva, ya sea empresa, fábrica, hospital, etc. Hay que practicarlo periódicamente y garantizar que cada persona usa su EPI y cumple los protocolos adecuadamente. Con ciudadanos responsables, bien informados y formados, los protocolos de confinamiento se aliviarían y la economía sufriría mucho menos. En el futuro habrá que insertar anuncios de recordatorio estacionales en prensa, radio, TV e Internet, y quizás, tal y como se hace en la actualidad con los avisos de niveles de contaminación o de agentes que provocan alergias, habrá que añadir avisos temporales en paneles por epidemias o pandemias. Además de lo anterior, y para salir progresivamente del confinamiento por sectores productivos, es fundamental que seamos muy responsables y disciplinados. Nos va la vida en ello.
6º) Continuar siendo humanos e implementar apoyos económicos: Las crisis y el uso futuro que habremos de hacer de mascarillas, guantes, EPI, etc. no debería hacernos perder nuestra humanidad. Podremos comunicarnos por muchos medios, saludar con un gesto, con la mirada, o con una sonrisa que podrá adivinarse en los ojos o tras la mascarilla. Habrá que sacar adelante medidas y apoyos económicos drásticos, justos y solidarios, y no cabe duda que nos afectarán a todos los niveles, debido al nivel de interdependencia económica de nuestra sociedad.
Concluyo con una palabra que considero importante: CONFIANZA. Confianza en la resolución de esta crisis, en la vuelta ala actividad de nuestros comercios, en viajar por este mundo, y en la esperanza de poder modificar este diseño de “Inhumano Desorden Mundial” que construimos. Esta Pandemia nos ha dado un importante aviso de humildad en forma de minúsculo virus. Aprovechemos la oportunidad para reflexionar, y oremos también por las almas de nuestros fallecidos. ¡¡ Descansen en la paz de Dios ¡¡
Coronel Ejército del Aire en la Reserva, Carlos de Palma Arrabal.
Piloto Combate. Diplomado Estado Mayor. Curso Senior OTAN. Curso Oficiales Superiores Iberoamericanos.
14 abril 2020
Blog: generaldavila.com