EL COMUNISMO SE INSTALA EN ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La calle en España siempre ha sido el preludio, de un homenaje o de un crimen, de la paz o de la guerra, el caso es estar en la calle. Ahora ocurre algo inédito cuya respuesta es imprevisible. Sin calle ¿qué será España?

Los datos que el <<Comité Científico>> maneja son espeluznantes. La enfermedad que padecemos se llama libertad. Urge acabar con ella. No se sabe cómo, pero ocurrirá. Los datos lo avalan.

Semana Santa en privado. Ningún rezo en público, ni una saeta al aire. Iglesias cerradas. Solo cerradas. Por ahora. Iglesia que guarda silencio expectante, cartujano y previsor. A veces parece de color tibio.

Feliks Yakovlevich Kon: <<¡Celebramos mitines en una sala en la que están sentadas decenas de millones de personas! ¡Esto es magnífico!>>.

Mitines diarios. Mordaza a los medios, si es que alguno(s) queda(n) libre(s) camino de la extinción. Al resto se le subvenciona la fidelidad. El tiempo que esta dure. Las televisiones son tres y todas del mismo dueño: del poder. Alguna otra hace que reza, pero bajito, no vaya a ser.

<<No hay censura, sino una monitorización de las redes sociales por si hay discursos de odio>> (Fernando Grande-Marlasca. Juez y parte).

Colas en los supermercados. Distancias contagiosas. Desabastecimientos elementales. El papel higiénico se agota, como el papel de la Constitución.

Asusta leer: <<…la declaración del estado de alarma no permite, a su amparo, decretar, como se ha hecho, la suspensión generalizada del derecho de libertad de circulación y residencia de los españoles, medida que solo puede adoptarse en el estado de excepción, como determina el artículo 55.1 de la Constitución […]. La protección de la salud es una finalidad que legitima la actuación de los poderes públicos, por supuesto, y más aún, es una obligación que les viene impuesta, pero ese objetivo solo puede llevarse a cabo a través de las reglas del Estado de derecho. Ambas obligaciones son, y deben ser, perfectamente compatibles>> (El País, 10 abril 2020. Manuel Aragón. Catedrático emérito de Derecho Constitucional y magistrado emérito del Tribunal Constitucional).

Dice también que a su juicio no se ha respetado la Constitución. Grave.

Amenazan con el 128: <<Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general>>. Han aprendido bien en el país caribeño. Aprovechan el momento: Queda aprobado injuriar a la Corona y ultrajar a España. Eso no es odio. Luego se ocupará el Palacio como bien público;  o la segunda vivienda.

La cátedra habla de <<Dictadura constitucional>>.

Economía sumergida; ante la política submarino. Todo a escondidas. Todo  oculto. Trapicheos gubernamentales.

Empiezan por el tuteo y te acaban robando la cartera, según la proximidad paternalista aumenta.

Enjaulados por la ineficacia. Los niños aprenden lo que es la libertad, entre paredes, sin las sonrisas de otros niños. Aprenden a no fiarse de andar entre niños o entre mayores. Todos pueden ser contagiosos de ideas. Educar en prevención: mirar de reojo. Ni del compañero de pareja.

Los mayores son víctimas del triaje por su reprochable edad. Inservibles y caros.

Controles policiales. Todo es policial y controlado. Sin claridad democrática. Carnet o uniforme. Salvoconductos.

Soldados a la calle, a pasear popularidad; de popular. Donde no los quieren se van, los echan y es una huida que su jefe no asume como tal, sino como libertad.

Nadie sabe quién manda. Solo el que todo lo manda. La justicia ha cerrado por defunción; o posible; y lo que es, o no es, justo, nadie lo sabe. Todo articulado en su Código. Solo ellos juzgan sentados en el banco de los créditos a la insolvencia.

Geolocalización. Gran hermano. Movimientos controlados, denuncias, miradas tras los visillos. Venganzas.

Despidos estatales, ellos deciden quién sí, quién no. El futuro de cada uno en sus manos de largos dedos que todo lo tocan.

Los que pueden oponerse se empequeñecen. No tienen alternativa. No saben tomar decisiones valientes en tiempos recios. Cada uno labra su parcela en una lucha feroz y egoísta por las lindes. Poco más que lechugas y algún tomate. Viento sembrado entre las hortalizas. Seguirán oponiéndose a nada. Tempestad.

Surge, y será aún más fuerte, la desconfianza, que es el primer paso para acabar con la libertad.

Mienten. Todos mienten. El que más miente denuncia la mentira, pero él es juez y parte.

Ruina, miseria y miedo; más que miedo.

Miedo a la muerte, pero es peor perder la libertad.

<<El comunismo es una desmemoria. No un olvido, sino la destrucción de la historia, de todo lo que nos recuerde lo que henos sido o venido a ser, para poder imponernos lo que, como una página en blanco que llenarán nuestros amos, vamos a ser, querámoslo o no>> (Federico Jiménez Losantos. Memoria del Comunismo).

Si ven que el barco se hunde, recuerden que Lenin tiró por la borda a Marx. De todo son capaces.

¿Vacuna? Llega tarde. Vamos a ser nada. Querámoslo o no.

Yo, que felizmente soy nada, solo hay una cosa que en estos momentos deseo más que ser nada: equivocarme.

Solo, para ello, veo una solución: dejemos de pensar en lo que puede pasar y pensemos también en lo que podemos hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 abril 2020

Malos presagios Melitón Cardona (*)

Bonita corbata con lo que deja en su caminar

Como cada pueblo tiene el gobierno que su oposición se merece (y la nuestra no es excepción), no hay que descartar que uno de los gobiernos más canallas que ha padecido el pueblo español a lo largo de su historia, con miles de muertos a sus espaldas que acabarán siendo decenas de miles, termine yéndose de rositas.La sesión parlamentaria del Jueves santo fue la prueba de lo que afirmo, porque lejos de hacer un acto de contrición, ese personaje cursi, felón y fullero que preside el Gobierno de España no sólo no dio muestras de asumir la magnitud criminal de sus errores sino que tuvo el desparpajo de sacar pecho y justificar su impresentable actuación con una ristra de mentiras tan burdas que sólo un plagiario consumado como él es capaz de endilgar impunemente en sede parlamentaria. Para colmo, ofreció pactos a una oposición a la que previamente insultó y descalificó. Inútil decir que, en cualquier país de nuestro entorno, semejante personaje no sólo habría dejado de presidir su gobierno sino que estaría en prisión provisional a la espera de juicio.

Escrito lo anterior, creo que debo justificar mi pesimismo, que se basa en el hecho de que la sociedad española es hoy lanar, chabacana, encanallada y manejable como nunca antes lo ha sido en su larga historia. Basta tener la paciencia de molestarse en ver determinados programas televisivos de los de mayor audiencia para verificar los estragos que han hecho nuestras sucesivas leyes de educación: la chusma más despreciable, adornada con argollas en narices y orejas, con el pelo teñido de colores inverosímiles y modales de prostituta poligonera atraen la atención de millones de conciudadanos que, en su fuero interno, no tendrían recato en emular a semejantes representantes de la degradación moral de una sociedad. Como esos millones de individuos tienen derecho a voto, no es de extrañar que favorezcan con el suyo a personajes fulleros a los que ansiarían emular si ello estuviera a su alcance; ya se sabe que el votante suele elegir a los gobernantes que se le parecen. Sólo cuando la terrorífica crisis económica en ciernes toque los bolsillos de esa masa cretinizada y aumenten por millones los parados habrá una ligera esperanza de cambio de gobernantes, al menos por un tiempo.

El porvenir de España se me antoja descorazonador: pienso que acabará convirtiéndose en un estado quebrado y, tal vez, como Venezuela, en narcoestado. Lo presagió Tocqueville al escribir:»como el pasado ha dejado de iluminar el futuro, la mente humana vaga entre las sombras».

*Embajador de España

!2 abril 2020

ATAQUE BIOLÓGICO CONTINÚA LA GUERRA ECONÓMICA Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

En Francia durante la temporada 1973-1974 el libro mas vendido fué “Cuando China despierte” de Alain Peyrefitte. Alai Peyrefitte, “enarca” , ministro de Degaulle, como presidente de la Comisión de Asuntos culturales de la Asamblea Francesa encabezando una delegación de una veintena de personas visitó China en 1971. El viaje le inspiró el libro.

El titulo atribuido a una frase de Napoleón ,“Cuando China despierte el mundo temblará”, lo habría pronunciado después de leer “Viaje a China y a Tartaria” de Lord Mc Cartney.

Años mas tarde, destinado en la Embajada Española en Paris tuve ocasión de asistir en Junio de 1989 a la presentación de otro de sus libros “L’EmpireImmobileou les Choc des Mondes”. Olvidar el pasado entre generaciones es solo de animales e intentar aplicar criterios estrechos de pensamiento cultural diferente es un grave riesgo.

En aquella presentación recuerdo como anécdota: Una mujer miembro de la Embajada China que, junto a otros camaradas llegaban puerta a puerta de su domicilio a su embajada situada al lado de la Española en Paris, asistía a la presentación del libro, al final de la misma hubo un aperitivo. La pobre mujer, acostumbrada a comer el arroz de cocido semanal, aprovechó la ocasión y comió… en exceso y se puso malita.

Los libros de Peyrefitte, son dos tomos interesantes para leer y entender algo sobre China.

China ha entrado en el tablero de juego y, sin cambiar el régimen político, ha mutado su modo de acción, ha atraído los ávidos capitales del mundo mas desarrollado en lo económico y tecnológico aunque con debilitada moralidad. Bajo una aparente oferta generosa para atraer a China al mundo libre, se escondía la avaricia de grandes capitales e industrias que han provocado, ya antes de la pandemia, muchos cierres nacionales por no poder resistir los costes de producción.

Como es posible que tengamos que acudir, muy tarde por cierto, a que nos faciliten mascarillas o equipos de tecnología simple.

La guerra económica con EEUU ha saltado a la luz mas recientemente, pero la expansión económica china lleva ya muchos años en marcha.

En Africa de Argel a Ciudad del Cabo los chinos y sus contratos de trueque con los gobiernos están presentes en las motocicletas, artículos de ferretería, maquinaria agrícola, generadores, obras publicas,…a cambio de recursos como minerales o combustibles.

En los mares asiáticos se crean islas artificiales para reclamar soberanía sobre mar territorial y recursos de las plataformas submarinas.

Por falta de información veraz, hay muchos puntos oscuros en esta pandemia, demasiadas incoherencias sobre la expansión de la pandemia y el numero de muertos en cada país que no permiten afirmar rotundamente, de momento, que esto es una guerra lanzada aunque no declaraba. Sin embargo los indicios de que anda como un pato nada como un pato y vuela como un pato nos llevan a declarar que eso es un pato. El ataque Alemán a Polonia en base a un ataque a una emisora fué una mentira mas.

Dicen que la primera víctima de una guerra es la verdad ciertamente en España la verdad lleva muerta muchos años y nos ha llevado a la situación actual empleando la palabra democracia como pasaporte.

“Spain is different”, por incapacidad, maldad e interés, batimos los récords de muertos y a eso habrá que sumar la ruina económica. No se han seguido las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Protegidos por EPIs políticos a nuestros gobernantes les resbalan las advertencias de la OMS primero y las críticas después.

Nuestro vecino Francia, ante los desastres de la 1a y 2a Guerras Mundiales, en plena guerra, cambiaron generales y POLITICOS.

Como decía en un articulo anterior: Saldremos de ella como salieron nuestros predecesores de las anteriores catástrofes. En la 1aGM entre 1914 y 1919 murieron entre 10 y 31 millones entre civiles y militares. En la 2aGM entre 1939 y 1945 Murieron entre 70 a 83 millones entre civiles y militares.

En un solo día el 22 de agosto de 1914 murieron 27.000 soldados franceses. En febrero de 1916 se inició la batalla de Verdun en Francia. Diez meses después, 300.000 muertos y más de 400.000 heridos, continuaba. Su héroe fue el Mariscal Petain.

La 1a GM costó, 10 millones de soldados muertos y 20 millones de heridos y entre 5 y 10 millones de civiles muertos. Al terminar la guerra, una pandemia mundial de gripe, llamada española, dejó 40 millones de muertos (300.000 muertos en España).En la Segunda Guerra Mundial se duplicaron los soldados muertos llegando a 20 millones y se multiplicaron las víctimas civiles llegando a 47 millones.

Cada Guerra ha cambiado los parámetros de la anterior necesitando una adaptación al nuevo escenario. Hoy esta guerra Global y biológica, además de las bajas humanas ya ha cambiado el ritmo de vida de la sociedad y la marcha de la economía. El tiempo era y es un factor clave para coordinar con oportunidad. La globalización no solo ha llevado a los viajes también a los intercambios de información mediante cesión, venta o copia.

En la era de la información, la velocidad y la inteligencia artificial se necesitan “SERVIDORES” con amor a España y a los Españoles de antes de ahora y del futuro. Esta pandemia se está cebando en una generación que sin haber combatido en la guerra civil si ha sido testigo del trabajo, unión y desarrollo de España y sus Españoles.

El eliminado servicio militar y el social permitían, ademas de las enseñanzas técnicas, habituarse al sentido de la responsabilidad, al trabajo en equipo y a la autodisciplina.

El Orgullo por lo hecho por nuestros predecesores, del triunfo sobre la pandemia a pesar del virus gubernamental impulsará a nuestros sucesores.

La desinformación que como parte de las PSYOPS (operaciones sicológicas) tiene objetivos audiencia como el enemigo, la población propia y las fuerzas propias. La “Influencia” de palabra y de obra puede cargar el esfuerzo en la solución de la crisis o en las próximas elecciones. Para ello nada como los bulos, postverdades, verdades a medias o rotundas mentiras. Perdida la credibilidad de una información oficial puesta al servicio de los partidos políticos gobernantes, las redes sociales se han constituido en focos de información a los que se intenta confundir difundiendo mentiras y medias verdades desde troles al servicio de los diktadores.

¡Aló Presidente y “democráticos” enterradores!! Reconozcan los errores ya, pues para destruir un error hace falta mas tiempo que para darle vida. Gustave le Bon) y pedir perdón pues aunque la clemencia que perdona a los criminales es asesina (Shakespeare), más que un ejercito hiriendo vence un héroe perdonando (Calderón de la Barca) y héroe es el pueblo español, camino de los 20.000 muertos.

Hay que activar la economía y para ello proporcionar con urgencia detectores y equipos que permitan trabajar.

Españoles! Esta guerra es una oportunidad que nos ayuda a descubrir, en que estamos fallando, qué sobra y qué falta y sin retórica tomar medidas, con obras que son amores.

Ama y haz lo que quieras. La medida del amor es amar sin medida (S. Agustin) Esperando la orden.

Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

6/4/2020

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LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

 Pintó El Greco  este  cuadro como parte del retablo mayor del Colegio de Dª María de Aragón, dama de compañía de la cuarta esposa de Felipe II, Ana de Austria, en Madrid. Lo completan la Anunciación, Adoración de los pastores, Bautismo de Cristo, Crucifixión y Pentecostés; todos ellos realizados hacia 1600 por un Greco en su plena madurez; un Greco en estado puro. Exceptuando la Crucifixión de dimensiones más equilibradas, el resto adopta el mismo aspecto de rectángulo alargado en su verticalidad, muy del gusto del pintor.

 Cristo, en el momento de su Resurrección, luminoso, desnudo, triunfante, en solitario, ascensional, ocupa la parte superior del cuadro mientras en la inferior se cuentan hasta ocho soldados en actitudes y escorzos extremos: cuatro, de pie, uno armado, elevan los brazos como si aceptaran el milagro, dos se tapan los ojos ante el portento; hay otro cuyo rostro de espanto no vemos pero adivinamos  que yace en tierra como contrapunto al Cristo que se eleva; y hay un último tocado de casco que, curiosamente, ajeno al momento parece pensar o dormitar. Es posible que Velázquez hubiera prestado atención a este soldado y lo tuviera presente al pintar su “Marte”. Un cuadro, como tantos, que el genio parte en dos para resaltar lo más característico de este y otros más de sus motivos; el contraste entre ambas mitades.

 Resurrección de Cristo. 1597-1604. Museo del Prado

CONTRASTES

(Soneto)

 De Cristo, mayestática, gloriosa,

-sobre la muerte el triunfo de la Vida-

la humanidad divina revivida

asciende triunfadora y  victoriosa;

 

y ante ésa su actitud majestuosa,

do todo lo sublime ha su cabida,

de sobrenatural luz embebida,

elegante, sutil, serena, airosa,

 

un círculo en violento cromatismo

con posturas y escorzos extremados,

de inútiles por parcos los ropajes,

 

en vehemente y cuidado paroxismo

de aterrados, turbados, deslumbrados,

y a las armas, ilusos, personajes.

PD.- Aunque no pudiera pertenecer exactamente a la misma, con este cuadro de la Resurrección de Cristo finaliza la “miniserie” que coincidiendo con las fechas litúrgicas vividas he querido remitir a los sufridos y apreciados lectores con el nombre de LA PASIÓN A SU “MANIERA”, lo que nos ha permitido la oportunidad de admirar el arte de un genio que lo fue aquí, en Toledo donde encontró la verdad de su pintura, ya eterna.

Es posible que vuelvan a estas “páginas”, pero no puedo por menos de traer hoy a ellas los versos que un gran amigo le dedicara como epitafio; y no se extrañe el lector si los encuentra con unos distintos signos de puntuación, lo que cambiaría el sentido; éste es que un servidor considera más apropiado.

 Creta le dio la vida, y los pinceles

Toledo, mejor patria donde empieza

a lograr con la muerte eternidades.

 

(Continuará, D. m.)

ANCIANAS Y ANCIANOS. -CORONEL DE INTENDENCIA (R). LUIS MARTÍN-PINILLOS MARCO.

Como veréis no cumplo las reglas al uso, soy antiguo (viejo),

Y por lo tanto, para mi, siempre las damas primero

Ya sabemos, cuando nacemos, que nos llegará el momento

de morir. Durante nuestra infancia no pensamos en ello, ni

tampoco en la juventud ni de adultos. Después ya es otra

cosa, aunque no nos quita el sueño, y muchos ni lo piensan (

siempre hay felices o insensatos ).

Ahora nos ha llegado esta dichosa Pandemia y las cosas

cambian, pero permitirme que vuelva atrás.

Para llegar a anciano, nos han pasado muchas coas, hemos

jugado de niños hemos ido creciendo,hemos estudiado

en los distintos, Universidades, Academias y hemos

empezado a trabajar.

Hemos formado una familia, hemos sido felices, hemos sido

padres . . .  hemos educado a nuestro hijos como creíamos

que era mejor para ellos, hemos pasado por momentos

buenos y otros menos buenos y así durante muchos años y

siempre dedicados a ellos. Los hijos son un regalo del cielo.

Ya más viejos empiezan otras cosas maravillosas, te

empiezan a hacer abuelo y eso ya sí que es una bendición,

uno, dos, tres. . . nueve ( Bingo ).

Y vuelta a empezar, “ abuela… puedes”, y la abuela siempre

dispuesta, acude.

Estudios…, de nuevo otra vez… a luchar y ayudar a los hijos

Lo escrito anteriormente es toda una vida de un ESPAÑOL

de hoy.

Ahora llega la Pandemia y resulta que unos desalmados,

opinan que somos “ prescindibles”, y no podemos ni tener

un respirador, debemos morirnos y no estorbar.

No tengo palabras para calificarlos, no se si tendrán

padres o abuelos, pero creo que en su vida han querido a

nadie, ni han sido felices nunca.

Como estamos en Semana Santa:

«La muerte no es el final

El morir en el combate es el mayor honor

 Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?»

PERDÓNALES SEÑOR, NO SABEN LO QUE DICEN

Luis Martin-Pinillos Marco. Coronel de Intendencia (R.)

Blog: generaldavila.com

10 abril 2020

CRISTO DE LA BUENA MUERTE MÁLAGA

Entrevista Jueves Santo en Onda Cero Málaga (Al Hombro) sobre El Cristo de la Buena Muerte y la Legión.

Propuesta del general Dávila para que Málaga, los malagueños vean, oigan y palpen a su Cristo legionario.

AL HOMBRO JUEVES SANTO

ONDA CERO MÁLAGA

9 DE ABRIL 2020

PONCIO PILATOS Y LA GESTIÓN DE UNA PLAGA DE PROPORCIONES BÍBLICAS (CUANDO LAVARSE LAS MANOS NO ES SUFICIENTE) Eloisa Pérez de Pascua

Pilato se lava las manos [y mira hacia otro lado] Obra de GebhardFugel (Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart)

Estamos en una Semana Santa ciertamente atípica que, por razón de la plaga que, en forma de virus, nos azota, hemos de celebrar con impuesto y extremo recogimiento. Semana Santa de confinamiento y forzada ausencia de las celebraciones populares que – aunque ferozmente atacadas desde alguno ámbitos – forman parte de nuestra  tradición  y son reflejo y manifestación del sentir de un pueblo – el de Dios – en el que cada uno, a su manera y medida, practica los preceptos que su fe y conciencia le dictan. Pueblo, en el que el respeto a los demás y a sus sentimientos constituye principio fundamental y guía de conducta (cosa que a la inversa suele no ocurrir). Ciudadanos cristianos, respetables y respetuosos, que suponemos también tienen derecho a celebrar (en igualdad de condiciones que otros colectivos y/o colectivas) lo que a sus intereses y sentimientos convenga. Ciudadanos que, en esta ocasión y de muy buen grado,aceptan quedarse en casa renunciando a manifestaciones multitudinarias (cosa que no ha mucho – 8M – no hicieron otros colectivos y/o colectivas) para evitar mayores males.

Pues precisamente por tratarse de una Semana Santa de obligado recogimiento, debemos aprovechar la ocasión para meditar sobre su verdadero significado y recordar las enseñanzas que en la Biblia son y que, aunque escritas hace largos siglos,tienen hoy una paradójica y casi burlona actualidad.

Comencemos recordando el pasaje bíblico de Poncio Pilato.

Mateo 27 (24:25)

24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo ¡Allávosotros!

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!

 Ha querido el cruel destino que hace un par de meses, allá por febrero, cuando empezó la cuaresma y debió haber empezado la cuarentena (craso error como después pudo comprobarse),empezó a ponerse de moda el tema del lavado de manos, remedio que hasta mediados de marzo se presentaba como  la mejor y más eficaz solución para contener la pandemia. Sin embargo la situación iba de mal en peor, las manos estaban limpias pero la epidemia avanzaba a vertiginoso ritmo. A pesar de ello, el Presidente del Gobierno, en su comparecencia de 13 de marzo[1], a la vez que anunciaba que se iba decretar el estado de alarma, seguía aferrado al lavatorio y pronunciaba la, a nuestro juicio, desafortunada frase “el heroísmo también es lavarse las manos”, sentencia que desde ese mismo día figura en el tweet oficial del partido(ya hubiese querido el Poncio romano tener un grupo de asesores que le hubiesen compuesto tan oportuna frase).

Antes de seguir adelante, que nadie interprete que pretendemos contradecir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad sobre la pertinencia de lavarse las manos. Todo lo contrario, suscribimos y apoyamos sin reservas tan saludable y profiláctica acción (ahora y cuando pase la plaga vírica). Sin embargo, lavarse las manos no es suficiente, lo decimos nosotros y las demoledores cifras que, día a día, no dejan de sorprendernos y alarmarnos. En este punto recomendamos la lectura de un artículo que hemos leído recientemente (“Guerra contra el coronavirus. La maldición de Sisifo)[2] donde se ofrecen algunas estimaciones y datos para la reflexión y, si fuese posible, alguna que otra acción. Estamos de acuerdo en que lavarse las manos es una saludable costumbre – a nivel doméstico que no político – pero ¿no podría hacerse algo más? Otros países, cuyas autoridades no se lavan tanto las manos, están realizando otras acciones que parecen estar dando mejores resultados: inversión en infraestructuras y equipamiento sanitario, impulso a la investigación, medidas para garantizar equipos de protección (en particular para el personal más expuesto), realización de tests masivos para identificar a los infectados y los inmunizados para aislar a los unos y liberar a los otros…

El artificio y excusa de lavarse las manos es muy viejo y ya lo usó– con poco éxito – Poncio Pilato hace casi 2000 años para, en el caso de Jesucristo, hacer poco o nada y eludir la responsabilidad de su crucifixión. Ojo, con una importante matización, no hay que echar toda la culpa al denostado Poncio. Leamos a San Mateo con atención y comprobaremos que el pueblo fue cómplice y responsable. El prefecto romano, consciente de la presente injusticia yvenidera tragedia,con no poca astucia y habilidad, acabó por trasladar la responsabilidad del crimen a la ofuscada y tal vez mal informada plebe. A tal fin hizo las oportunas declaraciones: “Inocente soy yo” – dijo el taimado Poncio – “de la sangre de este justo ¡Allá vosotros!” ¿Y qué respondió el alborotado y ciego pueblo? “¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!”. Moraleja: Como a buen entendedor…¡Que cada cual saque la suya!

Lo que aconteció a Pilato después de lavarse las manos y condenar a Jesucristo no está del todo claro, aunque parece que, por sus pecados y mala gestión, nuestro personaje no acabodel todo bien. Entre las fuentes más fiables podemos citar a Eusebio Pamphili (263-339 d.C.), también conocido como Eusebio de Cesarea, por haber sido prelado de la mencionada diócesis. El Obispo de Cesarea fue también escritor, destacando entre sus obras las tituladas “Pantodape Historia” (Historia Universal) y “Theofaneia” (Historia de la Iglesia). En sus escritos Eusebio cuenta que Poncio Pilatos, acabo mal. Tras el infame lavatorio, no tardo en caer en desgracia, fue trasladado a la Galia y, cuatro años después (precisamente lo que dura una legislatura), en el 37 d.C, acabó suicidándose (probablemente agobiado por la mala conciencia y remordimientos).

No queda si no desear a los lectores y gentes de buena fe, que pasen una recogida, espiritual y, sobre todo, muy feliz Semana Santa en compañía de los seres queridos.

[1]https://www.20minutos.es/noticia/4186823/0/discurso-pedro-sanchez-crisis-coronavirus/

[2]https://www.defensa.com/en-abierto/guerra-contra-coronavirus-maldicion-sisifo1

Eloisa Pérez de Pascua

10 abril 2020

Blog: generaldavila.com

LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

A las tertulias que en el  palacio Farnesio organizaba Fulvio Orsini, escritor, bibliófilo y coleccionista, acudía «la crema de la intelectualidad» romana. Allí nuestro personaje conocería a D. Luis de Castilla, joven clérigo e hijo de D. diego de Castilla, deán de la catedral de Toledo. Posiblemente le hablaría en tal circunstancia  de la posibilidad de algún contrato en la catedral toledana y de la gran obra del Escorial necesitada de artistas para su terminación; y así, en 1577 tenemos al Greco en Toledo tal vez, él pensaba, de forma provisional porque su idea sería presentarse ante Felipe II, cosa que haría.

En Toledo, casi al tiempo, recibe sus dos primeros encargos: el retablo mayor de la iglesia del convento de Santo Domingo el Antiguo, y El Expolio para la catedral. Para el ático de dicho retablo pintó una Santísima Trinidad que hoy está en El Prado, existiendo una copia en su lugar original.

Es seguro que era conocedor de los tratados de Durero, y por supuesto de alguna reproducción del grabado que con dicho motivo e incluso con el mismo nombre éste había realizado; porque  es clara la inspiración en el mismo que él, claro, resuelve «a su manera”. Juzgue el lector.

Pero yo veo también (doctores tiene la Iglesia) un antecedente más próximo a esta obra en su propio icono de «Piedad con tres ángeles»  ya comentado. Sólo hay que ver los rostros de una y otra obra y apreciar sus parecidos; de este «truco», hace uso el Greco de vez en cuando. Y  vistas otras versiones de la piedad del cretense, también el motivo que hoy traemos podría ser una más, en otro escenario y con distintos personajes como ya apuntamos, de las pintadas por el genio. En todas, además del dolor, creo que es otro sentimiento el que EL Greco quiere resaltar, y que da título a mi soneto de hoy.

 Santísima Trinidad. 1577/80. Museo del Prado

 

TERNURA

(Soneto)

 Sobre un fondo de rayos ambarino

la icónica paloma representa

infinito el Amor que los alienta,

y el Misterio componen, Uno y Trino.

 

Y del orbe el Creador, trono divino,

obsequioso en sus brazos lo sustenta,

cumplida que ya fue la cruel afrenta,

su cáliz, su pasión y su destino.

 

De ángeles, sufriente, consternada,

solícita una pléyade le asiste,

en escena eminente en su factura,

 

donde el Padre dirige su mirada

hacia el rostro del Hijo, baja y triste,

en suprema expresión de la ternura.

(Continuará, D. m.)

LA MUERTE NO ES EL FINAL SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión. ¡Al Cielo con El!

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

Jesús pasó sus últimas horas Crucificado con los soldados

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

Vivimos días de muerte. Una muerte que ni abrazar al compañero perdido te admite. Ronda en nuestras proximidades y todos tenemos a alguno cercano que ya se ha llevado. Inexplicable dolor;.

Se oye el grito:»Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?«. «Un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación”, dijo Benedicto XVI. Es la Resurrección, que esperamos, en Tu palabra confiamos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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10 abril 2017

REDENCIÓN POR LA ACEPTACIÓN JOSÉ FRANCISCO NISTAL MARTÍNEZ CORONEL CAPELLÁN

“Dicho Esto, Jesús salió con sus discípulos”(Jn. 18,1). Calle abajo, el silencio y el semblante de Jesús no pasaría desapercibido, ni a sus Apóstoles, ni a cuantos se cruzaran con Él. En su rostro se dibujaría la pena y la impotencia. En su mirada la lástima, la mansedumbre y el cariño. Pero no había vacilación. El paso, como siempre, era firme y decidido. Atrás quedaban ya su Madre…, el templo…, el lago… Jesús saldría de Jerusalén, la ciudad amurallada, por la puerta Dorada. La puerta por la que entraban los principales,  los nobles, los tribunos y los comerciantes importantes. La puerta por la que El había entrado triunfante entre las aclamaciones y los vítores de los que lo seguían unas horas antes.

“Se dirigió, según costumbre, al monte de los Olivos” (Lc. 22,39). Los cuatro evangelistas señalan el lugar a donde los condujo. Juan precisará más: “al otro lado del torrente Cedrón” (Jn. 18,1). El monte de los Olivos. –el olivo, símbolo de la paz-, debía de serle muy familiar a Jesús. “según costumbre”, dice Lucas. Y, mucho más, desde su entrada en Jerusalén: “Durante el día enseñaba en el templo y luego se retiraba a pasar la noche en el monte de los Olivos” (Lc. 21,37)

Había encontrado Jesús en aquel monte un lugar especial: GETSEMANI. Una antesala del cielo y un balcón hacia Jerusalén. Aquella cerca, “en la cual entraron” (Jn. 18,1), lo hacía más acogedor, más entrañable y, uno se imagina, que el dueño consentía la presencia de Aquel huésped con íntimo orgullo. Getsemaní estaría acostumbrado a Su presencia  y a la de sus discípulos. A la sombra de sus olivos, después del reparador descanso, el Maestro habría enseñado un sin fin de veces y, también, había tejido los momentos recónditos y sublimes con el Padre. ¿Qué le diría Jesús, en la intimidad, al Padre?… El jugo de aquellos olivos era óleo santo bendecido por el aliento de Jesús.

El huerto de Getsemaní, envuelto en un manto de negra noche, lo acogió con un silencio profundo y respetuoso. La paz y la serenidad de los olivos, a su paso, se enturbiarían y hasta se estremecerían. La oscuridad ocultaba las facciones tersas de su rostro. Los surcos de la cara se le habría marcado aún más y su silencio sería penetrante. Ya no tenía qué decir, ni siquiera a quienes, en la distancia, cansados e ignorantes del porvenir, le seguían.

“Y llegado al lugar, les dijo: orad para que no entréis en tentación” (Lc. 22,40). Fue todo cuanto pudo decirles. La pena, el dolor,  le oprimía; le atenazaba la garganta y sentía la opresión y el fuego de la angustia. No habían comprendido la trascendencia de aquellos momentos. ¡Había llegado el momento! “Y tomo consigo a Pedro, a Santiago y a Juan” (Mc. 14,32), los mismos que lo habían visto cambiar de aspecto en el monte Tabor. Algunos psicólogos quieren ver en estos tres Apóstoles las tres potencias del alma: entendimiento, inteligencia y voluntad. Había escogido bien el Maestro para sus últimos momentos: uno, rudo y obstinado; los otros, los hijos del Trueno. Quizás, sólo ellos habían intuido que, como en otras ocasiones, algo importante iba a pasar; ahora, intercambiando miradas furtivas y cómplices, les gustaría tener la palabra oportuna. Pero ya no había bálsamo que aliviase tanto dolor. “Y comenzó a sentir una tristeza y angustia mortal” (Mt. 26, 37b-38a). El Jesús naturaleza humana se humaniza plenamente, completamente. Se había alegrado con quienes le habían hecho partícipe de su fiesta. Se había entristecido y había llorado con los que sufrían la desgracia. Se había compadecido y había mirado con cariño. También había levantado la voz y blandido el látigo para restituir la dignidad. Pero esta situación era nueva y distinta. ¿Por qué?, ¿por  qué?, ¿POR QUE? Y no hay respuesta.

La noche era cada vez más oscura. Hasta allí llegarían las voces y el bullicio de la  fiesta. Por momentos, se le harían más atronadoras.

“Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, respóndeme”. Es la hora de los por qué. Había actuado siempre bien. “Todo lo hizo bien”. “Se anonado pasando por uno de tantos”. Tenía toda una vida de respuestas bien probadas. “Y, adelantándose un poco, cayó en tierra” (Mt. 26,39ª). Como los olivos se fue retorciendo sobre si mismo para madurar y tomar la forma noble que deja la huella de los años. Jesús había adoptado la postura más conflictiva para el sistema cardio-vascular. No puede haber otra actitud externa más expresiva de humillación. La estampa, de quien era el autor de la vida, no podía ser más patética. Le doblaba la espalda el peso de la incomprensión, del egoísmo, la hipocresía, la injusticia. “Oraba así: Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz; más no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22,42)

Jesús no quiere morir y menos de esa forma tan ignominiosa y vil. No es merecedor de esa situación. El enojo y la impotencia se han apoderado de sí. En absoluto se reprime. De ninguna manera se resigna. Jesús no había hablado nunca de resignación, quizás, porque entendiera que es la actitud más próxima a la tibieza. El inconsciente, un mar bravío, removía entre sus olas el inconformismo, que nació a la par en la cueva de Belén; la radicalidad, agitada por una vida marcada bajo el signo de la contradicción; la permanente opción por la libertad y la justicia. ¿Qué sentido puede tener morir ahora que la “cosa” no ha hecho más que empezar? “¡Abba!, Padre, todas la cosas son posibles para Ti. Aparta de mí este cáliz” (Mc. 14,35s). “Y transido de angustia, oraba más intensamente. Y su sudor se convirtió como en gotas de sangre, que caían hasta el suelo”. (Lc. 22,44) Jesús muestra hasta dónde puede su debilidad humana. Está demostrado médicamente que el dolor o la angustia pueden producir sudor de sangre. Jesús asumió la carne humana con todas las consecuencias hasta el límite. Fue hombre en debilidad hasta el sudor de sangre, la impotencia y la humillación. “Quien no conoció pecado” se ha cargado con la responsabilidad de los pecados de todos.

“Más no se haga mi voluntad, sino la tuya”(Lc. 22,42b). Esta es la suprema lección de obediencia de Jesús. De lealtad. De amor. Pero, sobre todo, de ACEPTACIÓN. El inconsciente humano se enfrentaría al divino consciente y en esa suprema hora de lucha y agitación, Jesús, resuelve el momento más trascendente de la historia de la humanidad con la aceptación. Esta palabra es clave en la historia de la redención. “Su voluntad humana sigue a la voluntad divina y omnipotente, sin oponérsele ni combatirla, antes bien enteramente sometida a ella” (Dz.3   292). Con ese “no se haga mi voluntad” ya había voluntad de redención manifiesta, explícita.

Aceptando, Jesús, se levanta presto, diligente, animoso para cargar con la cruz. La paz se habría vuelto a tender como un manto y el huerto de Getsemaní habría recobrado la calma. “En adelante, pueden venir momentos difíciles y experiencias dolorosas. Pero ya, desde la hora de Cristo, todo puede convertirse en lluvia de gracia y sementera de vida” (Bernanos).

Jesús, como todos los ajusticiados, murió de espaldas a Jerusalén y, hay quien piensa, que murió de cara a Europa, mirando en la lontananza, a España.

JOSÉ FRANCISCO NISTAL MARTÍNEZ. CORONEL CAPELLÁN

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9 abril 2020 JUEVES SANTO

UNA EDITORIAL Y UNA ENTREVISTA Enrique Alonso Marcili. Coronel de Infantería (R.)

Leemos hoy en el digital “El Mundo” una editorial (1) y una entrevista (2) cuya protagonista en ambas es la Sra. Margarita Robles, Ministra de Defensa.

La editorial, la señala como una de las ministras de este gobierno con más fuste. No será el que suscribe quien ponga en duda esa aseveración. No podría hacerlo sin conocer a otros en ese ámbito que permitiera establecer comparaciones. Sin embargo, la lectura de la entrevista siembra ciertas incertidumbres.

Es verdad o así puede ser, que cuando en el ambiente domina la incertidumbre que propicia un elevado estrés, algunas cuestiones no son fáciles de responder, uno puede verse en la necesidad de “torear” (en términos taurinos).

En algunas respuestas respecto al Sr. Torra, a Podemos como socio de gobierno, al Sr. Pablo Iglesias, al partido de la oposición (PP), al dialogo con los separatistas catalanes y algunas otras, la Sra. Robles torea o echa balones fuera, pero sorprende con su respuesta cuando el entrevistador dice:

“¿Se equivocaron ustedes al no prever su alcance? Hubo un cambio de enfoque de un día para otro. De permitir el 8-M y otros actos multitudinarios a tener que cerrar colegios en Madrid y Vitoria”.

Su respuesta: “Siempre hemos seguido el consejo de los expertos. No puede hablarse de falta de previsión porque esto se refiere a algo que podría haber resultado previsible y no ha sido así. Lo vemos en el resto de países. Ha sido imprevisible.

Aquí no hay toreo ni balones fuera. Aquí hay una defensa a todo trance del gobierno. Defensa que se basa en culpar a los asesores. Cierto es que no los específica, asunto que sería preciso, pues al no hacerlo deja en el aire instituciones y órganos, personas y técnicos cuyo cometido es precisamente ese, “Asesorar”. No ha habido, que se sepa, ceses en ese ámbito por lo que se puede pensar, que lo que resta en su respuesta trata de ablandar la acusación que supone su aseveración inicial. Y es curioso este intento de minusvalorar así el asunto cuando es consecuencia del olvido del R. Decreto 1008/2017 que aprueba la Estrategia de Seguridad Nacional (3).

¿Ignora la Sra. Ministra ese Real Decreto? ¿Lo ignoran y lo han incumplido sus asesores? Habrá que recordar a la Sra. Ministra y a sus asesores que en el Capítulo 4 en Amenazas y Desafíos para la Seguridad Nacional, epidemias y pandemias dice: (…) Es necesario, además de reducir la vulnerabilidad de la población, desarrollar planes de preparación y respuesta ante amenazas y desafíos sanitarios, tanto genéricos como específicos, con una aproximación multisectorial que asegure una buena coordinación de todas las administraciones implicadas tanto a nivel nacional como internacional.

Y que en el Capítulo 5 Objetivos y líneas de acción estratégicas para los ámbitos de la Seguridad Nacional, incide en seguridad frente a pandemias y epidemias del que se adjunta cuadro.

En fin Sra. Ministra, permítame significarle que, mantenerla y no enmendarla en asuntos como estos, esparcen el barro sobre muchos hombros cuando el peso de la responsabilidad debe recaer siempre sobre quien la ostenta. La responsabilidad no se comparte.

Enrique Alonso Marcili 6/ABR/2020

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TÉCNICAS DE SUPERVIVENCIA DURANTE EL CONFINAMIENTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Por ahora no es necesario aprender a hacer fuego o sembrar tomates en la ventana de su casa. En un futuro quien sabe.

Les contaré una anécdota. En el Paleolítico, cuando yo era un joven teniente de Operaciones  Especiales, hacíamos prácticas de supervivencia invernal en un pueblecito de la provincia de Burgos. Dormíamos en iglús construidos por nosotros mismos, estancias confortables cuando no hay otra cosa a mano. El caso es que un día recibimos el aviso a través de la Guardia Civil de que el alcalde de un pueblo cercano quería hablar con el máximo responsable de la unidad. Bajamos a verle y mayúscula fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que habían desaparecido todos los perros de pueblo y que si nosotros sabíamos algo de aquello. Era evidente. Las noches en los iglús no dejan de ser bajo hielo y el calorcito de un perro junto a tu saco de dormir es una estufa natural inigualable. Los perros por algo de comida habían seguido a los soldados hasta sus elegantes, pero frías estancias y el que no les había seguido fue convencido. De estos últimos, pocos, porque desde tiempos históricos los perros han seguido a las tropas fielmente.

Supervivencia es sin duda buscarse la vida. Unos son más aptos que otros, pero tiene sus reglas que todos deben compartir.

Todas, reglas, normas, y procedimientos se resumen en uno: disciplina.

La disciplina es doctrina, instrucción de una persona y de un grupo, especialmente en lo moral. Y sin duda la observancia de unas normas de comportamiento tanto interno, individual, como en nuestra relación con los demás. Instruir, aprender, entrenar, ejercitar y asumir. No es fácil cuando todo está a tu alcance, pero sin práctica habitual, cuando vienen mal dadas, es difícil asumir los comportamientos.

Comer sapos o culebras, hacer fuego en la nieve, pescar con las manos, hacerse una choza, comer hierbas del monte o ratas de cloaca es una simple anécdota. La vida te pone en peores trances y La vida del Buscón llamado don Pablos es un retrato diario que cada vez más se repite. Lo importante para supervivir es vivir en continuidad de comportamiento, en saber sufrir y aprovechar cada ocasión, mala o buena, que todas traen algo para alimentarse. El que se queja o lloriquea se queda en el camino.

Disciplina. Conocí en aquella época del Paleolítico al máximo exponente de la supervivencia: el Capitán don Teodoro Palacios Cueto, héroe de la División Azul y Laureado de San Fernando. Once años, tras la durísima batalla de Krasny Bor (10 febrero 1943), estuvo prisionero en distintos gulags, al cual más cruel, pasando por celdas de castigo y siempre al mando de sus hombres con una  dignidad ejemplar y que asombró al mundo. Su historia fue relatada por Torcuato Luca de Tena en Embajador en el infierno. Regresó a España en 1954 y allá por los años setenta tuve la oportunidad de establecer amistad con él mientras practicábamos escalada en los alrededores de Potes, lugar donde vivía.  Un día me atreví a entrar en su intimidad.

-¿Mi general como pudieron aguantar tanto tiempo en aquellas condiciones?

No lo dudó un instante: disciplina, mi teniente. Desde que amanecía hasta que llegaba el sueño se mantuvo una férrea disciplina individual y de grupo. Nos apoyamos y vigilamos los unos a los otros. En cuanto veíamos que uno decaía no le dejamos ni un minuto. Pensábamos con él, vivíamos con él y por él. Cuando empezaba a llamarnos pesados es que ya estaba salvado.

Me enseñó algo más importante: adivinar el primer síntoma de derrota. Cuando veíamos que uno de nuestros hombres dejaba el aseo personal cada mañana, no se lavaba ni afeitaba, no se cambiaba, daba el aspecto de dejadez, ese era el síntoma más claro de que empezaba a venirse abajo. La férrea disciplina se llevaba en todas las actividades, aseo personal, trabajos, reuniones (cuando nos dejaban), triquiñuelas e invenciones, juegos, hasta creamos una revista; el ingenio personal de cada uno era aprovechado por el conjunto. Nunca permitimos a nadie estar solo. En definitiva una vida nueva, dura y repugnante, dolorosa, pero era una vida, no podíamos elegir otra y lo que hicimos fue rellenarla de disciplina, entre todos, como una compañía que éramos.

Todos aguantamos, todos resistimos con la esperanza del día a día, sin planteamientos a largos plazos, sin permitir que nadie contagiase la enfermedad que provoca la soledad y el abandono. La vida se ralentizaba, teníamos tiempo para vivir, mal, pero despacio y entonces salió de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos.

Mi teniente, acabó diciéndome, tú sabes que esas cosas del honor y del valor, del amor a tu patria, del ejemplo y la virtud, no son palabras hueras sino una realidad que se muestra en toda su crudeza y realismo en situaciones extremas. Así somos los españoles.

Estábamos sentados en una pequeña taberna de Potes. Nevaba y por la ventana se veían solo gruesos copos de nieve.

-Podría odiar esta nieve y el frío, pero me reconforta y recuerda, lo sé, que cuando el hombre saca las ganas de vivir no hay fuerza de la naturaleza que pueda con él.

-Sí; mi general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

 Del Greco y de su estancia en Creta donde, como ya hemos apuntado fue un apreciado maestro de iconos en el estilo post bizantino vigente en la isla, conocemos algunas de sus creaciones, digamos más ceñidas a dicha corriente, tales como “La dormición de la Virgen”, o “San Lucas pintor”.

 En la obra cumbre de este periodo juvenil, “El tríptico de Módena”, por un lado se aprecia una evidente influencia de elementos bizantinos pero ya incorpora las novedades procedentes del Renacimiento italiano. Este «bilingüismo» afectó a todos los artistas que trabajaron en la isla durante la segunda mitad del siglo XVI y Doménikos no sería una excepción. La imagen siguiente pertenece al anverso de dicha obra, que también está pintada por el reverso.

Y aunque en “Piedad con tres ángeles” que hoy comentamos sigue manteniendo su vinculación al mundo de los iconos (fondos dorados, texturas, materiales) es en este cuadro  donde la influencia renacentista más claramente se manifiesta y donde  se pone de relieve que ya conocía (grabados, pinturas) la obra de los maestros del estilo renaciente tanto en el motivo, como en la composición y tratamiento de la figura humana, vestiduras, etc. en un adelanto a lo que sería su obra posterior.

 Pero volvamos a la “piedad”. En el toledano  Museo de Santa Cruz hace algunos años tuve la suerte de poder admirar este icono en una exposición itinerante; y aunque muy deteriorado era la pieza fundamental de la exposición: me impactó, y acometí la osadía de hacer una copia aproximándome en lo posible, tanto en el   procedimiento como en el uso de materiales,  a cómo  él lo haría; un prolijo proceso de preparación de la tabla -de listones ensamblados para evitar indeseadas curvaturas-  estucado, dorado de los fondos, dibujo de la composición, elaborada sucesión con temple al huevo de “luces y sombras” hasta la terminación del motivo, lacado…Y aquí lo tienen, 60×40, en un tamaño bastante superior al original.

 Más recientemente volví a encontrarme con esta pequeña joya en una escena de la controvertida película “EL GRECO”, donde aparece  como el regalo que un padre hace a su joven hija con motivo de su boda; precisamente en el salón principal de la soberbia fortaleza que custodia la entrada al “puerto veneciano” de Heraklion: ¡Venecia!, Creta se le quedaba estrecha; no tardaría nuestro personaje en saltar a la “metrópoli”.Piedad con tres ángeles. 1566. Colección de Emílios Velimezis.

INICIOS

(Soneto)

 Bizantina la pátina en dorados

enmarca impresionante el escenario,

de blancos imposibles de un sudario

que acogen con pudor, desmadejados,

 

los lívidos, inermes, traspasados

sus despojos, cumplido su Calvario;

ausente ya su alma de su almario,

ya todos los presagios consumados.

 

Hundido sobre el pecho su mentón,

a un lado suavemente se reclina

su cabeza, de oro coronada;

 

y de ángeles, congoja y aflicción,

las lágrimas de un trío que culmina

esta Piedad, de su arte adelantada.

 

(Continuará, D. m.)

 

 

EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

Llevo días repitiendo: <<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Veo alardes y pésima gestión en esta guerra contra el coronavirus. Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Les hablaba la pasada semana de estos bravos soldados, de bata y mascarilla, que luchan en primera línea del frente jugándose la vida, mal dotados y equipados, pero con la voluntad firme, el saber hacer y sacrificio ejemplares.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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30 marzo 2020

COVID-19 Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería ®

Después de la irresponsable manifestación, el Covid-19 les cogió por sorpresa y solo entonces se dieron cuenta que la cosa iba para largo, y temieron lo peor. Ahora para aliviar el panorama parece que tratan de engañarnos. Evocando la película ‘La vida es bella’ muchas veces nos presentan situaciones diferentes a las reales, pero ni ellos tienen la imaginación de Roberto Benigni ni nosotros somos tan infelices como el pequeño Giosué.

Ahora hay que centrarse en lo más importante, salvar el pellejo.
Pero entre los pelos que hemos dejado en la gatera hay uno que no debíamos haber perdido. Me refiero a algo tan elemental como el derecho a saber. Los periodistas mandan las preguntas, y el portavoz las selecciona y reforma a su criterio.
Así andamos, confinados, mal informados y sin saber que pasará mañana.

«El herrador recibe en el taller el hierro no trabajado, y debe transformarlo en herraduras.
Primero, calienta la pletina hasta obtener el color rojo cereza. Después, sin piedad, aplica varios golpes con el martillo más pesado hasta que la pieza adquiere la forma deseada. A continuación la sumerge en un balde de agua fría, todo el taller se llena con el ruido del vapor al crepitar, y mientras, la pieza estalla y grita a causa del súbito cambio de temperatura. Tiene que repetir este proceso hasta conseguir la herradura perfecta, pues sólo una vez no es suficiente.
A veces el hierro que llega a sus manos no consigue aguantar el tratamiento. El calor, los martillazos, y el agua fría, terminan por llenarlo de rajaduras, y sabe que jamás se transformará en una buena protección del casco. Entonces, simplemente, lo coloca en el montón de la chatarra en un rincón de su taller».

Sé que muchas veces en la formación de los hombres, los golpes les colocan en el fuego de las aflicciones, pero deberían aceptar los martillazos que la vida les pueda dar, aunque a menudo se sientan tan fríos e insensibles como el agua que hacía sufrir al hierro. Lo único que les pido es que no desistan hasta que consigan tomar la forma deseada. Que lo intenten de todas las maneras, durante el tiempo que precisen, pero que jamás permitan que los tiren al montón de la chatarra.

Aunque atender a las crisis sanitarias no son tarea que las Fuerzas Armadas preparen a diario, su vocación de entrega y servicio les hacen estar en los lugares de mayor riesgo y fatiga; en esta ocasión con mascarilla y guantes. Los que estamos en casa nos sentimos orgullosos de todos ellos, y con mis diarios aplausos desde mi balcón a las ocho de la tarde, decirles que nosotros también lucharemos para que nunca nos tiren, de mala manera, al montón de la chatarra.
…Pero llegará el día, cuando pase la tormenta, que preguntaremos y pediremos responsabilidades, eso sí, todos a una. Entonces no habrá intermediarios.

Ángel Cerdido Peñalver.
Coronel de Caballería ®

Zaragoza 4 abril 2020.

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