Luis XIII, siguiendo los planes del Cardenal Richelieu, buscó desestabilizarla posición española en Flandes, Italia, Portugal y Cataluña y cambió el escenario de la Monarquía Hispánica, que había mostrado a Europa la fuerza de su Infantería en sus victorias contra suecos, holandeses y demás enemigos.
Así Francia se alió al bando protestante en la Guerra de los 30 años, como ya había ocurrido en 1571 cuando se había aliado con los otomanos en Lepanto frente al Imperio Español heredero de 700 años de lucha contra la invasión islámica.
Después de la victoria española en Honnencourt en 1642 y tras sufrir en la primavera de 1643 una nueva incursión francesa en Cataluña, el Gobernador de los Países Bajos Españoles, el portugués Francisco de Melo, lanzó un ataque de distracción sobre Rocroi, en la frontera con los Países Bajos, cuya guarnición eran 500 soldados. De Melo confiado no protegió su retaguardia ni aisló los accesos a refuerzos a la plaza.
El 19 de mayo de 1643, Luis II de Borbón-Condé, Duque d’Enghien, (22 años), al mando de una fuerza francesa de 23.000 hombres (un tercio de ellos Caballería) forzó el combate a los 20.000 hombres, en su mayoría Infantería, de De Melo. Las tropas imperiales incluían, además de soldados valones, alemanes, borgoñones e italianos, unidades veteranas de los Tercios Españoles, acostumbradas a vencer aun en inferioridad numérica.
De Melo, con una zona boscosa, otra pantanosa y la ciudad fortificada de Rocroi a su espalda, no podía replegarse y delegó el despliegue táctico en el lorenés, conde de Fontaine (67 años impedido por gota), quien al desplegarla Infantería obvió procedimientos tácticos españoles, como el tamaño y forma de los escuadrones, el no apoyar su despliegue en la linde del bosque permitiendo a los franceses su flanqueo y el no reforzar los lugares más expuestos ni antes ni durante la batalla. Así cuando el Duque de Alburquerque solicitó que se reforzara con algunos mosqueteros o al menos que se cavaran trincheras allí donde iba a colocarse la caballería de Flandes, Melo a pesar de que iba a “asediar” Rocroi contestó que «no contaban con palas ni zapas para ello».
La batalla se decantó al principio del bando de los españoles. Desmontadas ambas alas francesas la infantería española daba la contienda por ganada dando vítores y saludando con el sombrero a los jinetes. Pero Melo no supo explotar el éxito.
La caballería del ala derecha se lanzó en persecución del enemigo pero los jinetes croatas, se distrajeron saqueando el campamento enemigo y la caballería del ala izquierda de Alburquerque, desperdigada y luchando con arrojo, cayó en una trampa al alejarse de la infantería y fue aniquilada por los jinetes dirigidos por d’Enghien.
D’Enghien redobló las cargas de caballería y acercó la artillería. Primero se retiraron los italianos, luego los valones y alemanes y finalmente en una carnicería de sucumbieron los veteranos españoles derrochando valor.
La lucha acabó heroicamente con un enorme y único cuadro de picas, aguantando durante horas ataques simultáneos en dos y tres de sus lados, Compañías dispersas recorrieron el campo hasta unirse a sus camaradas, supervivientes aislados de otras unidades, jinetes descabalgados, piezas de artillería, una mezcla de hombres fueron sumándose al bloque. «Habiendo sido los mosqueteros destrozados y su cuerpo de piqueros rodeado por todas partes por la caballería francesa, aguantó todas las cargas que se le hicieron y se retiró unido y lentamente a incorporarse al grueso de la infantería». Desfallecidos y sin proyectiles disparaban sólo pólvora como disuasión. Sólo dos Tercios, el de Alburquerque y el Garcíez, aguantaron con sus banderas en alto.
La dificultad para reducir aquella “horda de homicidas ibéricos”, “muros de carne”, constituyó tal hazaña, que D’Enghien, ante el temor por la llegada de refuerzos del barón de Beck con 4.000 hombres, incluido el Tercio de Ávila, prefirió no continuar frente a aquellos que, con bravuconería y a costa de su sangre mantuvieron su honor y les ofreció una rendición honrosa. Aunque para algunos historiadores esto significó un empate en la batalla, el triunfo fue francés. Los españoles perdieron en Rocroi al menos 1.000 veteranos muertos, 2.000 heridos y 3826 prisioneros (2.000 fueron repatriados al año). Los franceses tuvieron: 2.000 muertos y 2.500 heridos.
La perdida de sus veteranos en Rocroi sin posibilidad de recuperación inmediata por demografía española, adiestramiento y experiencia, provocó un vacío irreparable a la fuerza de los Tercios españoles.
La afirmación tradicional en la historia es que, en Rocroi los Tercios españoles, columna principal de los ejércitos de la Monarquía Española, habían alcanzado su ocaso y se había acabados u invencibilidad perdiendo así la Monarquía Hispánica su hegemonía europea ante Francia.
Rocroi se librada en mayo de 1643 entre los ejércitos de la Monarquía Española y los de Francia; pero en noviembre de 1643, los restos de un ejército francés de18.000 hombres bajo el mando del mariscal Josias Rantzau, veterano de Rocroi, se rendían en Tuttlingen, Ducado de Würtemberg, a un combinado de fuerzas de la Monarquía Hispánica, españolas, bávaras, y lorenesas. En la batalla las tropas franceses y alemanes de Rantzau, habían perdido 4.000 hombres entre muertos y heridos, mientras sus vencedores apenas tenían bajas.
La batalla de Tuttlingen, a pesar de ser la mayor catástrofe francesa de la Guerra de los 30 años, sigue hoy en día ignorada. A finales de 1643, el ejército español estaba completamente reorganizado, mientras que el galo estaba diezmado a pesar de sus éxitos de ese año
Firmada la Paz de Westfalia en 1648, el conflicto franco-español comenzado, en plena guerra de los Treinta Años seguía activo. Los Tercios de España siguieron igual de temibles como mostraron los éxitos en1655 en la 2ª batalla de Pavía y en 1656 en Valenciennes.
Con la Paz de los Pirineos, firmada en1659 en la isla de los Faisanes (Bidasoa), con la Francia de Luis XIV la influencia europea cambiaba.
La batalla de Villaviciosa / Montes Claros (1665) contra Portugal en la Guerra de Restauración supuso el mayor golpe a los Tercios Españoles.
Peter H. Wilson, autor de La guerra de los treinta años, afirma que «Rocroi debe su lugar en la historia militar a la propaganda francesa» y a la indiferencia española.
Cuando tanto se habla de propagandas nazi, fascista o comunista, de desinformación, de medias verdades y post verdades, singularidades convertidas en generalidades descalificadoras…, Rocroi es, en lo técnico militar, un pequeño ejemplo más entre la inmensidad de mitos que han consagrado las leyendas de propaganda antiespañola muy tragadas por los españoles.
Podríamos hablar de las derrotas de “las Contrarmadas” inglesas de las que nadie habla y en España el vulgo poco conoce.
1588 En el conocido “desastre de nuestra Armada Invencible “, los ingleses disponían de casi 200 embarcaciones frente a las 130 españolas de lasque perdieron sólo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales.
1589 En abril zarpaba de Inglaterra la Contraarmada con unas 175 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 holandesas 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El pirata Sir Drake evitando Santander atacaba y fracasaba en La Coruña y Lisboa. Perdían 12 navíos en combate, otra docena por las tempestades y 13.000 soldados muertos.
El Tratado de Londres favoreció a España pues acordaba que Inglaterra cesaba su apoyo a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes, suspendía toda ayuda a los piratas en el Atlántico y abría el canal de la Mancha para los barcos españoles; por parte españolase renunciaba a nombrar un monarca católico para Inglaterra y se facilitaba el comercio inglés en las Indias.
En 1741 la española Cartagena de Indias con6 navíos y unos 3.000 hombres, incluidos 500 civiles y 500 indios chocoés, se enfrentaba a los ingleses con más de 200 navíos, 130 de transporte y 74 de guerra con unos 2.000 cañones. 27.000 hombres: 16.000 marineros y artilleros y el resto tropas de desembarco. Vernon que daba el triunfo como hecho fracasaba en Cartagena de Indias.
La Leyenda Negra sobre el descubrimiento, conquista y colonización de América y sobre la Inquisición -ojo solo Española- no fue sino una forma de influencia para reducir el prestigio del Imperio Español en su Siglo de Oro. Propaganda antiespañola, durante los siglos XVI y XVII en tiempos de gran rivalidad política, comercial y religiosa, con 32 gobernadores de los Países Bajos Españoles. Propaganda promovida y potenciada por ingleses, holandeses – Guillermo de Orange- y de otras nacionalidades, apoyados por españoles, –Antonio Pérez- interesados y contrarios al gobierno, pero traidores a España.
Esta propaganda prolongándose por la independencia del continente hispanoamericano, se ha prolongado hasta nuestros días.
Medias verdades e interpretaciones falseadas sobre episodios históricos como el internacionalmente propagado bombardeo de Guernica y el más desconocido sobre la población civil de Cabra o sobre el asesinato en masa de miles de civiles, incluyendo niños, en Paracuellos, o las 20.000 iglesias destruidas y los más de 10.000 católicos asesinados (1.400 sacerdotes asesinados en diócesis catalanas) 1.500 ya beatificados, y suma y sigue…
Desinformación mediante memorias históricas, democráticas o hemipléjicas, todas lógicamente fraguadas por los enemigos externos de España eficazmente auxiliados por españoles rufianes, traidores y desagradecidos-indiferentes desmemoriados. El mito resiste a los hechos y a la racionalidad.
Hoy ejércitos mediáticos engrasados con grandes capitales imponen su ideología hundiendo las clases medias. Golpe a golpe, las Cortes anuladas por quienes no han jurado la Constitución y el Poder Judicial agusanado, ya estamos en una dictadura. ¡Bieeen! “aquí no pasa nada”, todos somos “funcionarios”, nos recortan la libertad – idioma, enseñanza, libertad de expresión, seguridad jurídica, movimientos,…- hunden la economía,… estamos de regreso al pasado de enfrentamiento y miseria.
La solución no vendrá de Europa recuerden aquella Europa frente a Hitler “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra” (Churchill)
Alcanzando el punto de no retorno esperamos órdenes ¡¡Viva España!!
Vicente Díaz de Villegas y Herrería
Soldado de España
7 11 2020






















