Al final de cualquier tiempo, aunque sea herrumbroso, es cierto que nos podemos negar a dar por finalizado un viaje que, como todos los viajes, está lleno de despedidas y recibimientos. En este caso último, percibiremos un fondo musical, un emocionante y colorista repertorio, con entrañables canciones, la mayoría procedente de los tiempos de la fundación, y que fueron recuperados hace veintipocos años, y que nos habla de aquel inglés que vino de Londón, que quiso entrar en La Legión y al fín lo pudo conseguir; o aquel que te invita a que te compres una gabardina, con descalificación incluída. Naturalmente con los toques, los toques de cuartel, viene la contraseña, y así nació en La Legión el suyo propio, “legionarios a luchar, legionarios a morir”. En El Aaiún la del Regimiento de Artillería de Campaña nº 95 era “¡ti,ti, ti… ti,ti!” (“bombas a tirar …”); o el del Grupo de Intendencia “¡ti, ti, ti, ti … ti,ti,ti,ti!” (“que ya viene el comandante”); o el del BIR Nº 1, “¡ti, ti, ti, … ti,ti!” (“somos los del BIR”).
En el apartado de los himnos recibiremos con absoluta solemnidad a “Tercios heróicos”, encargado por Millán-Astray a su amigo el músico militar don Francisco Calés Pina, localizado con agradable sorpresa, por este autor, en 1914, en Sevilla, mandando la Unidad de Música del legendario Regimiento de Infantería “Soria” nº 9. Incorporó, con acierto, la arenga tallada en la marcha; vamos, la consigna, con indudable éxito y aceptación. Ocupó el puesto de primitivo Himno de La Legión.
Sin duda, en las marchas militares para músicas marca la pauta “Bandera y Patria”, una veterana y conocidísima composición compuesta por don Pedro Rubio, adoptada por La Legión para desfilar. Otra marcha con mucha solera es “Legionarios y Regulares”, preciosa composición del maestro Saco Valle, director de la Capilla Musical del Palacio Real de Oriente, dedicada a S. M. Don Alfonso XIII.
En la parcela de las canciones, cantatas, cánticos y cantos le cuesta trabajo a este autor incluir/ aludir a “Pata Palo es un pirata malo”, por su argumento poco serio, pero como se ha cantado siempre en el Tercio, aquí queda reflejada. “La canción del Legionario” es, como no podía ser de otra manera, la primera elegida en este apartado de valientes y leales, muy popular en toda España desde que se compuso, que nos habla del sudario que compartimos los que juntos formamos Bandera, terminando con la consigna propia del Cuerpo; todo esto rodeado por una aureola literaria y rítmica, plena de espíritu, el espíritu legionario. Una canción que, procedente de Alemania, recaló por España casi en las postrimerías de la Guerra Civil sería “Lilí Marlén”, famosa canción de 1937, basada en un poema que un soldado escribió en 1915, durante la Iª Guerra Mundial. La canción en sí se estrenó en 1939, adquiriendo mucha popularidad durante la IIª Guerra Mundial. Un año antes de morir el recordado maestro don Emilio Cebrián Ruíz (1943) una instrumentación para banda de música tocaría con aplastante éxito, al frente de la Banda Municipal de Jaén. Otra canción de guerra (catalogada como canción y marcha militar francesa) es la extranjera “La Madelón”, que se compuso, con el tiempo, en dos versiones, la francesa y la legionaria. Magdalena (vamos, Madelón) era una chica ficticia pero para los soldados franceses era la chica de sus sueños. Cantada por Marlene Dietrich y Sara Montiel, es de 1914 y por tanto pertenece al elenco de la Iª Guerra Mundial. Otra, aunque más propia de la Escala de Complemento, es “Margarita se llama mi amor”, célebre canción marcial de don Julio Salgado, alférez de la Milicia Universitaria (Instrucción Premilitar Superior), dedicada a una quinceañera llamada Margarita Rodríguez Garcés. En 1960 se estrena la película, que narra la historia de Margarita, una joven, atractiva, y explosiva mujer. Salgado la compuso estando en el Campamento de El Robledo, en 1948. Sería estrenada entre la guarnición de Complemento ese mismo año, cantándola, sin pausa, los tunos de todas las Facultades.
Finalmente, nos referiremos a una pieza que comenzó como cuplé, pasando a himno y marcha de desfile, hasta aperturar su expresión a paso ordinario, paso lento, o el caso peculiar del “paso deportivo”, interpretada por Lola Montes, el día de su estreno en Málaga, el 20 de Julio de 1925. Tanto por motivos del espectáculo como confesionales, también está considerado como el Himno del Jueves Santo malacitano. Su estructura original comienza como cuplé, pasando a marcha de desfile a paso ordinario ligero, a paso lento cuando es adaptado al ritmo de marcha procesional, dándose un caso muy peculiar de interpretarse como “Soy un socio del Atleti”. Don Baltasar Queija era un cabo de La Legión, nacido el 26 de Marzo de 1900, que se convirtió en el primer legionario caído en combate el 7 de Enero de 1921, y es en quien, por tanto, se inspira “El Novio de la Muerte”.
El próximo capítulo tratará de la magna marcha “Alte Kameraden”, compuesta en Prusia en 1889; marcha, por cierto, no muy legionaria, pero de la que se darán datos interesantes.
Finalizados los toques reglamentarios de la jornada militar, y ante el preceptivo “rompan filas” de la retreta, y ante la posibilidad de que esté leyendo estas líneas algún político, termino con una frase del admirado Burgos, que nos dice : “El toque que más ensalzaría hoy a los nuevos políticos sería el toque de silencio”; a lo que este discreto articulista añadiría algunas palabras más (confesando previamente que la frase no le corresponde a quien escribe, aunque a algunos se lo parezca), que son éstas: **Haga usted lo que yo… No se meta en política**.
FRANCISCO JOSÉ GONZÁLEZ DEL PIÑAL JURADO