El Islam más radical ha establecido un discurso lleno de odio y con un atraso de siglos con el que incluso sacralizan los territorios. […] “Cualquier territorio que haya formado parte del Islam en algún momento siempre va a formar parte del Islam”.[…] “Ningún musulmán puede olvidar Córdoba, Toledo o Xàtiva”.
Es como si España reivindicara ahora los territorios de su antiguo imperio.
[…] “Al Ándalus fue el territorio que quedó bajo dominio islámico en la península Ibérica desde la llegada de los musulmanes, en 711, hasta la caída del Reino de Granada, en 1492 en manos de Castilla”.
Para estos radicales la guerra santa es un deber cuando la comunidad se encuentra amenazada, ¿Quién amenaza a quién?Para ellos el pagano tiene que aceptar el Islam para vivir, solo queda la conversión. En términos históricos,-dicen-, si hubo violencia en Al Ándalus fue responsabilidad de los cristianos que se negaron a convertirse al islam. ¡Toma ya!
En cualquier caso no se puede decir que hubiera un dominio árabe y musulmán en la península ibérica durante ocho siglos pues de inmediato a la ocupación sobrevino la reconquista del territorio. Parece como si de esos ocho siglos la totalidad de los mismos ejercieran su poder, y no fue así. Lo que sí duró ocho siglos fue la Reconquista, llevada a cabo por las poblaciones de la península ibérica.Podrá hablarse de dominación en sus inicios pero no de ochocientos años de sometimiento.
Dejando claro lo anterior también es cierto que la aportación genética de estos “ocupantes” fue escasa. Sobre el mestizaje de la población de Al-Ándalus,Claudio Sánchez-Albornoz nos dice:
«La aportación sanguínea oriental o africana fue mínima y no alteró la facies étnica de España. Los miles de hombres que vinieron desde Oriente o desde África se disolvieron pronto entre los millones de habitantes de la Península. Se casaron desde los días de Abd al- Aziz, hijo de Musa, con mujeres españolas. Y al cabo de varias generaciones de cruces sucesivos, apenas si corrían algunas gotas de sangre no hispana por las venas de los islamitas de Al-Ándalus. No fueron excepción los califas, hijos en su mayoría de esclavas españolas.
Un magnífico texto de Rafael Lapesa (Real Academia Española de Historia) tal vez nos sirva para aclararnos sobre quiénes eran los mercenarios que acompañaron a Tarik en 711:
«Los árabes, sirios y berberiscos que invaden la Península no traen mujeres: casan con hispano-godas, toman esclavas gallegas y vascas. Entre los musulmanes quedan muchos hispano-godos, los mozárabes, […]”
Y nos aclara algunas cosas más:
“[…]la arabización nunca fue completa, pues al lado del árabe la población aborigen, mucho más numerosa, seguía hablando, al menos en el ámbito familiar, mozárabe” (es decir la lengua de los cristianos en tierras ocupadas).
García de Cortázar calcula que antes de la venida de Abderramán I habrían llegado a la Península unos sesenta mil hombres, entre beréberes, aristócratas árabes y los siete mil sirios que pasaron en 741:
“[…] Biológicamente hablando, muy pocos genes en mitad de la sopa constituida por cuatro millones de peninsulares”.
Nos dice Manuel Pimentel en “Los otros Españoles”.
“Los ocho siglos que duró la España musulmana (que no dominación) no son un paréntesis en la historia, son simplemente parte de la historia de España”.
“Las armas impusieron una religión “a los españoles del S.VIII” y las armas restituyeron la religión primitiva “a los españoles del S.XV”. Tan españoles eran los musulmanes como los cristianos. Los monumentos de la España musulmana no fueron construidos por los árabes como se suele decir. Fueron las poblaciones hispano-romanas y visigóticas (luego entonces españoles) convertidas al Islam (voluntaria o involuntariamente) influidas por las corrientes árabes”.
Cierto es que generalmente nos resistimos a pensar que ha habido, hay y habrá, españoles que no profesen la religión mayoritaria, la cristiana; es más, habrá que incorporar a nuestro pensamiento que no es esa la característica que defina la nacionalidad de nadie, sin olvidarnos de cómo se ha configurado la cultura europea.
La categoría de español no ha de ir necesariamente unida a la de la religión que se profese.Ortega y Gasset, Averroes y Santa Teresa fueron españoles, de distintas épocas y creencias, de concepciones espirituales diferentes, pero españoles. Otra cosa es la consideración a la religión mayoritaria, pues así lo dictamina la tradición y nuestra Constitución.En cualquier caso somos la herencia de nuestro pasado, de nuestra historia, un orgullo para todos nosotros.
Pero, que quede claro.
Un saludo a todos.
Andrés Manrique. Teniente (R.)
Blog: generaldavila.com
5 octubre 2019

























