
El Jefe de Estado Mayor de la Defensa
Mi general: Mis palabras son de felicitación y por qué no decirlo de asombro y admiración por tu intervención en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados el pasado día 16 de abril. También son de preocupación.
Hago pública esta carta por varias razones, aunque solo voy a mencionar dos de ellas, suficientes, para mí al menos: una es la gravedad de tus palabras al hablar de la Defensa de España, un tema del que sabes más que nadie y ser además el responsable máximo al frente de los Ejércitos de España. Sin duda el valor de tu discurso aumenta por el lugar donde las has pronunciado: la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Nos dejas preocupados ante los hechos que expones y que demuestran las carencias que padecemos en lo que es la base de nuestro futuro en paz y desarrollo: Defensa y Seguridad.
La otra razón por la que hago pública esta carta es la escasa repercusión mediática que ha tenido tu intervención. Los españoles tienen el derecho y el deber de conocer la situación real de nuestras Fuerzas Armadas y tengo la impresión de que a tus palabras no se les ha dado la difusión que merecen. Han quedado en la nube. Eso es grave. Tu exposición alcanza tal importancia que ya deberían estar los partidos políticos desmenuzándola, convocando de nuevo a la Comisión de Defensa del Congreso para preguntarse cómo resolver lo que has planteado y tomando decisiones urgentes ante los hechos más que probados que con honradez y lealtad has expuesto. Marcas el camino de manera inapelable. Quizá no haya gustado a sus señorías, pero un soldado marcha con la verdad en vanguardia por la responsabilidad que contrae con España y también con los hombres que detrás lleva y a los que se debe. Esa es tu labor que has expuesto con firmeza y responsabilidad.
Como consecuencia de la escasa repercusión mediática de tus palabras han sido muy pocos los españoles que han escuchado, o leído, tu intervención. Solo en escasos medios profesionales de la milicia saben algo de ella, pero por frases sueltas y titulares de prensa. He consultado y son muy pocos los que han tenido en su poder la intervención completa. En mi opinión eso no es bueno y, de entrada, mal camino para dar solución a los problemas que planteas. Un ejemplo: ¿Cómo es posible que ni la página web del Estado Mayor de la Defensa ni la del Ministerio de Defensa recojan tu discurso?
Estas razones expuestas, mi general, son las que me llevan a hacer pública la carta que con todo afecto y respeto te envío. En mi criterio no está de más que corran tus palabras por las redes en un intento de darle mayor conocimiento a lo que ocurre en el seno de las Fuerzas Armadas que son de todos y para todos los españoles.
En el tiempo que llevo de servicio, activo, reserva y retirado (ni de todo ni del todo), nunca antes había oído hablar con tanta firmeza y claridad, en un escenario como el de tu intervención, sobre la situación de las Fuerzas Armadas, con tanta rigurosidad y acierto. Por ello te felicito mi general y creo que como la mía te habrán inundado las felicitaciones de aquellos que han tenido la fortuna de poder leerlas. Incluso los políticos honrados, te habrán manifestado su apoyo y satisfacción por ir con la verdad por delante. Otros no tanto, pero eso no es importante.
Felicidades porque has dado el primer paso; imprescindible para la solución. Ahora les corresponde a otros analizar, hacer examen de conciencia y cumplir con su deber. Los soldados seguirán su camino de rectitud trazado hace ya muchos años. A pie y sin dinero.
Tus palabras, como te decía mi general, también me han causado asombro. Es extraordinario, inesperado, que un Jefe, el de mayor graduación y mando dentro de las Fuerzas Armadas hable con tanta claridad exponiendo no solo lo bueno de sus hombres, de sus ejércitos, sino también las graves dificultades con las que no encontramos, lo alarmante de la situación y hacerlo dirigiéndose a los responsables de la misma. A eso se le llama sentido del deber, responsabilidad y también valentía. Tus palabras sin duda son la mejor defensa y valoración que se puede hacer de España y en honor de los hombres bajo tu mando. Admiración me ha producido tu intervención por extraordinaria, por contemplarla con estima y agrado, por ser una exposición limpia y veraz de los problemas de la Defensa. Algo no habitual, y menos dicho con tanta rotundidad.

El JEMAD en la comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso
Como no podía ser de otra manera también me ha producido preocupación.
Me llevaría mucho tiempo desmenuzar aquí tu intervención, tampoco pretendo un análisis de tu discurso, que por otro lado no necesita ya que es claro y contundente, sin retórica ni necesidad de muchas aclaraciones, ni siquiera en sus aspectos más técnicos, algo también que hay que agradecerte, la sencillez en conceptos y terminología, que esto es muy fácil cuando se tiene voluntad de entender y ser entendido e incomprensible cuando la voluntad del que escucha se cierra por prejuicios ya por todos conocidos.
Con claridad meridiana has expuesto la situación de las Fuerzas Armadas, qué impacto tienen en su comportamiento las partidas presupuestarias, cómo y en qué las utilizan. Creo que en el ánimo hasta del más profano en la materia está claro que las Fuerzas Armadas cumplen sobradamente a pesar de lo poco que parece preocupar su transcendental misión a la vista de la indiferencia con la que se las trata en materia presupuestaria. Después de oírte, mi general, no sé si además de indiferencia hay algo más.
Cuando se firmó el compromiso de Gales en el 2014 España invertía en Defensa un 0´92% del PIB. A día de hoy no hemos cumplido el compromiso de ir creciendo progresivamente hasta alcanzar el 2% sino que estamos aún por debajo, con un presupuesto para el 2018 del 0´91% del PIB. Y como dices, el futuro ofrece menos optimismo que hace simplemente un año. ¡Qué preocupación!
Todo esto es más o menos conocido, al menos la prensa a menudo habla de ello. Pero han sido estas palabras tuyas en concreto las que me han dejado preocupado: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Es decir, sacrificamos a los soldados y desmantelamos unidades. Compensamos el dinero que no invertimos con la participación en distintos escenarios, en todos los que nos pidan, es decir, con más soldados. En resumen, no hay dinero, pero vamos allí donde sea necesario a base de sacrificar a nuestros soldados y disminuir nuestra operatividad global (?). Grave, muy grave. ¿Lo habrán entendido y asimilado los miembros de la Mesa del Congreso? Dinero no hay para aumentar el presupuesto de Defensa y atender a lo de fuera y a lo de dentro, así que… ¿Tenemos unos ejércitos exclusivamente dedicados a atender los compromisos internacionales dejando al pairo nuestra propia y no compartida seguridad? No sé, es una ecuación que no me encaja. Un debate largo y comprometido.
Llevamos diez años sin invertir lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas.
A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite.
¿Te escuchan mi general? ¿Te entienden?
Todos los países de la Alianza han hecho un esfuerzo para irse ajustando a los compromisos de Gales (solo hace dos años) asumiendo el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en materia de Defensa. Entonces, solo 3 de los 28 lo cumplían y en estos momentos son 13 los que ya lo cumplen. España no. España ha empeorado y es el penúltimo de los países en dotación presupuestaria en materia de Seguridad y Defensa de los países de la OTAN. Eso sí, participamos en casi todas las misiones.
Quizá, en una errónea interpretación mía, en tus palabras he creído ver la ironía precisa, de sabio soldado veterano (¿lo habrán cogido?), cuando te has referido al optimismo que tenías hace un año en tu anterior comparecencia en ese mismo lugar y el pesimismo o ese <<algo más preocupado>> actual. Decías que eras optimista por la mejoría evidente de la situación económica y porque en el contexto internacional se veía un deseo de mayor inversión en asuntos de Seguridad y Defensa. Y porque percibías que los que te escuchaban (miembros de la Comisión de Defensa del Congreso) parecía que tenían un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos…
Estas eran, y quiero recordarlo, tus preocupantes y veraces palabras que yo interpreto como sagaz ironía:
<<En mi anterior comparecencia ante ustedes creí percibir en los miembros de la Comisión de Defensa un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos, una idea bastante precisa de la situación en la que estaban y están las Fuerzas Armadas y en línea con ello una clara convicción de la necesidad de dotar a las Fuerzas Armadas de medios y darles recursos para renovarlas, revitalizarlas y mantenerlas en el nivel propio de un país como España que aspira a desempeñar en el ámbito de la Seguridad el papel que le corresponde por su historia, su situación geoestratégica, por su potencial económico y por su relevancia mundial>>. Subrayo en negrita el <<creí percibir>>… Pensaba, suponía…
Aquello se ha quedado en nada y la confianza que entonces tenías en que la situación iba a mejorar en este momento no la tienes, al menos tan firme como entonces. Es decir, en román paladino, que en este tiempo no has visto apoyo ni firmeza para resolver los graves problemas presupuestarios que tienen las Fuerzas Armadas que equivale a decir que tu <<menor optimismo>> está causado por la falta de voluntad, y esto lo digo yo, de los que tiene que resolver el problema a los que en definitiva iban dirigidas tus palabras. Perdona mi general si lo interpreto erróneamente, pero fíjate si yo a sí lo interpreto como lo harán otros, y otros que se llamarán andana.
Como te decía al comienzo el único interés de mi carta es que tu intervención llegue a todos los españoles, que sepan y conozcan, como tu bien decías, que su felicidad y bienestar se sustentan en el pilar de la seguridad y que esta necesita recursos urgentes. Dicho de otra manera, es el seguro de la libertad el que necesita recursos urgentes.
Al final de tu intervención has compartido con todos tu inquietud y lo has hecho con un preámbulo que conviene repetir:
<<Como corresponde a unas Fuerzas Armadas profesionales orgullosas de servir a su Patria, los militares profesionales somos conscientes de que no debemos expresar directamente queja alguna sobre nuestras condiciones laborales, salarios, incluso sobre el apoyo social que recibimos. Déjenme que haga una excepción ante sus señorías y rompa por un momento ese silencio recordándoles que el hecho de que no reclamemos no significa que no aspiremos a disfrutar de las mismas condiciones que otros grupos profesionales que pueden y suelen manifestarse públicamente>>.
Has roto ese silencio y por tanto tus palabras deben ser conocidas por todos. A partir de ese momento ha resonado entre los miembros de la Comisión de Defensa lo que seguro ya conocían, pero nunca, en voz alta y firme, les había dicho nadie vestido de uniforme, en público. Con respeto, sin romper las elementales normas de cortesía militar ni desvelar ningún secreto.
Has pedido, alto y fuerte, que se atiendan las lógicas y necesarias demandas de los ejércitos. Sin duda que son muchas las demandas sociales, pero sobre ello has recalcado una gran verdad que es en definitiva una losa sobre las Fuerzas Armadas. Recordando la conocida pregunta de Paul Anthony Samuelson en su Curso de Economía Moderna «¿dónde debemos invertir los recursos, en cañones o mantequilla?» has definido como temerario que una y otra vez, cada vez que hay una demanda social se reclame que se repare esa brecha a costa del presupuesto de Defensa.
<<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no se puede expresar. El que tenga oídos…
Y dirigiéndote a los representantes de todos los españoles, de todos los partidos políticos, en la Comisión de Defensa, les has señalado su enorme responsabilidad, porque aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, también sabemos asignar misiones y pedir responsabilidades sobre todo cuando la gravedad de la situación lo exige.
<<Son ustedes, señorías, los representantes del pueblo español quienes deben liderar esa compaña de comunicación, deben informar a la sociedad de las necesidades que tiene su defensa; quienes deben hablarles sobre cultura de Defensa y por ello les ruego usen su ascendiente para explicarles porqué hay que invertir en defensa. Su felicidad y bienestar se cimentan en el pilar de de la seguridad que necesita recursos>>.
¿Habrán tomado nota? ¿Estarán dispuestos a ayudar, a hacer pedagogía y convencer a nuestra sociedad que invertir en Defensa es invertir en educación, invertir en formación, en investigación y desarrollo, en mejora del tejido industrial, en cultura, en empleo, en suma invertir en España?
Todo esto has dicho y mucho más. Era muy necesario. No sé si habrá servido para algo, pero por primera vez hemos oído en público lo que necesitábamos oír para seguir, aunque sea a pie y sin dinero.
Como acostumbramos.
Gracias mi general, y con todo afecto y respeto quedo a tus órdenes.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog generaldavila.com
25 abril 2018
‹‹Disculparás los defectos de mi estilo, si consideras a mi pluma no afilada por sutil cuchillo de tranquilo estudio, sino rasgada por el deseado corte de militar espada››. (Marqués de Santa Cruz de Marcenado).
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