En el Pabellón de Maternidad del antiguo “Gómez Ulla” nació Carlos, el mayor de mis hijos y en su capilla neogótica preparada por las monjitas fue bautizado; y en una ocasión, aquejado de un cólico nefrítico un joven capitán compartió una de sus vetustas salas con un guardia civil ya mayor a la que su mujer que lo visitaba todos los días le llamaba por su apellido: “Rodríguez, ¿Qué tal has pasado la noche? le decía cada mañana al llegar y con “Rodríguez, que duermas bien” se despedía hasta la mañana siguiente. No sé si esta costumbre de así llamarse sigue en las relaciones conyugales de los componentes del benemérito Cuerpo. Resuelta mi dolencia abandoné el hospital, al que en ocasiones volvía para visitar a compañeros enfermos o lesionados en acto de Servicio, ¿verdad, Pepe?
Hoy la, también, benemérita institución ahora modernizada sigue cumpliendo su primitiva misión de asistencia al personal militar y sus familias; misión que se ha visto ampliada incluyendo en la misma a los ciudadanos de Madrid, diversificada con otras que cumple con profesionalidad y eficacia.
Y el “Gómez Ulla” ha cumplido 125 años; con tal motivo y con buen criterio se ha decidido desde el Ministerio de Defensa recompensar su labor; dedicarle un homenaje y concederle una distinción.
Pero resulta, como es conocido que el, perdón, rojerío gobernante es bastante cicatero en la concesión de recompensas y reconocimiento de méritos, a los demás, se entiende. A la Soldado Idoia Rodríguez fallecida en Afganistán por efectos de una, humanitaria, mina cuando conducía una ambulancia se le escatimó la Cruz MM con Distintivo Rojo por considerar que el hecho no se había producido en “situación bélica”: Después, hubo que echar marcha atrás, y concedérsela. Pero, claro, cambian las consideraciones cuando el recompensable ha de ser el propio ministro: Recuérdese la heroica actuación de J. Bono, que sí “se” la concedió; para lo cual se tuvo que incumplir el Reglamento. Y se incumplió.
Ahora, la titular, Dª Margarita Robles ha firmado la Orden, una parte de cuya exposición de motivos que argumenta la concesión del galardón se puede leer más abajo. Humildemente creo que el más que centenario centro sanitario militar se merecía algo más: ¡Cutres y, además, cursis!
De la prensa de enero de 2021
EL HOSPITAL CENTRAL DE LA DEFENSA GÓMEZ ULLA, UBICADO EN MADRID, PASA A DENOMINARSE DESDE ESTE LUNES «HOSPITAL CENTRAL DE LA DEFENSA GÓMEZ ULLA, CENTRO SANITARIO DE VIDA Y ESPERANZA», UN CAMBIO DE DENOMINACIÓN QUE SE PRODUCE EN EL AÑO QUE CELEBRA SU 125 ANIVERSARIO.
El Boletín Oficial de Defensa (BOD) publica la Orden Ministerial 1/2021, de 2 de enero, por la que se cambia el nombre del centro sanitario, que «ha contribuido muy eficazmente no solo a salvar un gran número de vidas, sino también a aumentar la esperanza de muchos enfermos y de sus familias en su curación y en la preservación de la calidad de su salud».
RECOMPENSAS
(Soneto)
Benéfico el quehacer, por meritorio,
ha tenido, ya ven, su recompensa;
laudable su labor, tremenda, inmensa:
un trabajo plausible y laudatorio.
Pareciera, de modo perentorio,
que a tan larga andadura, vida extensa,
vocación de Servicio, fiel, intensa,
se habría de responder por lo notorio.
Y aquella al fin llegara esplendorosa,
con una distinción alta y brillante:
¡Menudo el galardón, p´a qué la bulla!
Que en formal decisión, ¡cuán generosa!,
algo, sí, pelín cursi y petulante:
¡Retocaron el nombre al “Gómez Ulla”!
Don Eufemio, ene. 21
A Jorge Ortega.
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