UNA DAMA LEGIONARIA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hoy mi testimonio va a ser un poco más largo de lo habitual. Lo entenderán ustedes al terminar su lectura.

He dudado en su publicación, pero como pienso que solo puede transmitir buenos sentimientos me he decidido a ello.

No importa de quién viene este testimonio, solo saber que una anciana me lo mandó cuando yo mandaba la Legión. La había nombrado Dama Legionaria de Honor. Su edad y estado de salud la impidieron venir a recibir su título. Un comandante se ofreció voluntario para llevárselo personalmente.

Había sido enfermera durante la Guerra Civil y estuvo en un hospital de sangre donde atendió a muchos soldados entre ellos legionarios.

Me escribía con frecuencia. Esta es una de sus cartas.

“Hay muy pocas cosas en la vida que te llenen de satisfacción, en un plan jocoso como recordatorio de mi juventud se cantaba “tres cosas hay en la vida salud, dinero y amor, el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios”. Yo añadiría “, “y el Honor”. También he oído que cuando hay que cumplir o agradecer es muy socorrido y breve por añadidura: -No sé qué te diga –y en los funerales:-No quiero decirte nada, no tengo palabras.

Ahora me toca a mí expresarme para decirle a Vd. que cuando recibí el Título a mi nombre, con esa presentación, con letra gótica, en color, porque yo en mi vida había visto tal delicadeza hacia mi persona y de la mano de quien viene y si hice algo a favor de unos hombres, sufridos, callados ante muchos dolores, perder miembros y ojos, con su valiente resignación, nos enseñaron que el sufrimiento, mejor callado para no hacer sufrir. La verdad es que no tengo mérito alguno por haber sido una mera espectadora de tanto dolor. Consolé, vendé, di varias veces mi sangre a hombres que no lloraban solamente se les humedecían los ojos y apretaban los dientes. Las enfermeras estábamos como clavadas en el hospital, sin medir la hora y el tiempo.

No había bastantes sanitarios, los médicos y cirujanos iban y venían de Zaragoza a Pamplona, de los pueblos…

Pero volvamos a donde he comenzado. Yo le doy mi palabra, a mi también se me han humedecido los ojos (solo humedecer, General) porque soy legionaria porque Vd. me lo ha hecho saber de su puño y letra y ante tanto dolor y tantos años que el viento se ha llevado, un reencuentro que no se olvida lo que aquello fue.

Muchas gracias Don Rafael ya tengo un lugar en mi casa (el mejor) para colocar el honro que me ha hecho y creo que un día cuando Dios quiera que yo ya no esté en mi casa, mis nietos o bisnietos dirán: -este Título de legionaria, era o es de nuestra abuela que se lo dieron por servir a la Legión y por España.

Solo eso, que para mí será una de las mejores memorias que les deje. Hoy vivo sola, se pierde al marido, los hijos, los nietos, todos tienen su vida, mi casa que estaba llena de alegría, hoy está triste, vacía, llena de recuerdos, hasta llena de soledad. Me paseo por la terraza y voy echando pan para los pájaros y las palomas. Me conocen y vienen a bandadas. Ellas son mi compañía. Mi nieta… trabaja en el hotel… de… Le envío un relato imaginativo que escribí cuando murió mi marido. Se lo dedico. Quise escribir unos versos para la Legión, pero la poesía no es mi fuerte y los rompí. Pero termino con esta estrofa: ¿En quién confía la Nación? En la Legión y de todo corazón.

Un saludo, un abrazo. Muchas gracias por todo lo que se ha molestado por mí. Que sepa que le tengo muy presente.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

 

Este es el cuento que me dedicó. Juzguen ustedes.

LA SOLEDAD

Había conseguido un empleo fijo, eso me ayudaría a disponer de una vivienda estable y dejar el hostal. Repasé los anuncios de pisos en renta, hasta que en una agencia me ofrecieron uno con condiciones especiales, era para una persona sola y solvente.

Fui examinada y preguntada, con informes, más tres fianzas adelantadas. Por supuesto amueblado. En la entrevista  para ver la vivienda, se personó el dueño, un hombre de unos cincuenta años que me repitió hasta la saciedad las condiciones. El piso para mí, más que suficiente. Después de firmar el contrato, entregar las fianzas y ponerme los rayos x, me invitó a un café donde se explayó para decirme:

-Le dejo caso todo, yo no lo necesito. En el piso vivía mi madre que l final de su vida la tuvimos que llevar a una residencia “de los de la tercera edad”, todos los hijos trabajamos, los nietos también, nos es imposible atenderla, ya le digo, hasta que falleció en la residencia.

Me dio las llaves y le pedí un inventario del que me haría responsable. Accedió. En la mesa del comedor fuimos apuntando, tantos muebles, una vajilla, tantos cubiertos, tanta ropa de mesa y un etcétera muy largo. Al pasar por una habitación pequeña me sorprendió una máquina de coser, plancha, innumerables cajas de hilos, tijeras… El señor me aseguró que él no necesitaba nada de aquello y que ignoraba su uso. En una cesta bastantes ovillos de lana, una estampa con la virgen y agujas para tejer…, el señor me dijo que allí estaban todos los tesoros de su madre y que me regalaba todo lo que había en el pequeño taller de costura, a él no le hacían falta.

Me apercibí de que era un hombre frío y algo ausente del cariño hacia su madre.

Nos despedimos, me deseó suerte, con su tarjeta y el teléfono por si necesitaba llamarle. Me trasladé desde el hostal con mis pertenencias, comenzando mi vida en aquel piso.

Pasaron los días, una tarde de otoño lluvioso volví a repasar en la cesta de los ovillos de lana ya las agujas, parecía todo preparado para empezar una labor. Calculé qué se podría hacer; quizá un echarpe, conté hasta veinte ovillos, más que suficiente… Aquella tarde monté los puntos. Como las tardes las tenía libres, enseguida terminé con el primer ovillo. No di crédito a mis ojos, en vez de papel en que se empezó a devanar la lana se desarrugaron unos billetes de aquellos de diez mil pesetas, conté hasta diez billetes disimulados, dobladitos en el ovillo.

Me dio un vuelco el corazón. Sospeché que quizá hubiera más dinero oculto. Desdevané ovillo tras ovillo y en todos encontré el mismo hallazgo que en el primero. Pero en uno dobladita una nota o vamos a decir confesión o carta firmada por la que creí era de la señora la carta. Leí despacio, merecía la pena, decía así:

-Me han dejado sola, a veces me parece que llaman a mi puerta y corro para recibir al que creo que viene, pero no es nadie, solo el viento que bate una persiana, solo el viento. Están muy ocupados, quiero mentirme a mí misma, no es que me dejen sola. Y los disculpo, otro día vendrán o me llamarán por teléfono.

Estoy sola y alguna vez me caen lágrimas negras, deben ser del rímel que aún me unto en mis ojos que fueron bonitos.

He querido mucho a mi familia, les he dado de todo, hasta mi inmenso cariño que no han sabido valorar. Mis bienes materiales sin medida. Hoy he sacado del banco lo último que tengo. He esperado mucho a que vinieran a verme. La semana pasada me llamó mi hijo por teléfono: “que vaya pensando en ingresar en una residencia”. No quiero irme de mi casa y tampoco que encuentren dinero para pagarla. Lo voy metiendo en los ovillos, no creo que lo hallen. Lo dejo para quien lo encuentre tejiendo mis lanas, se llame como se llame…

Fue un 25 de Diciembre Navidad de 2001

Lo recuerdo como el mejor regalo de Navidad.

Las Damas y los Caballeros Legionarios de Honor solo deben diferenciarse de las Damas y Caballeros Legionarios que han formado o forman en las filas de la Legión en el lugar donde lucen el uniforme. Unos lo llevan por fuera, los otros por dentro y todos deben vestir su alma con el Credo de la Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2021. NO PERDAMOS LA COSTUMBRE DE SER: ESPAÑOL Rafael Dávila Álvarez

Al que más y al que menos el comienzo del Año Nuevo le sugiere adivinar el futuro y desearse lo mejor. Este día 1 pasan por nuestras cansadas mentes, de la larga noche dejada atrás, pensamientos de esperanza y presagios.

En ello estaba; haciendo calendarios. He visto el año 2021 como una larga cuesta a subir; lenta y preocupante. Un camino recto pero en pendiente, con un final que se hace inalcanzable. Hay olivos, campos yermos, trigos y cebadas; praderas de primavera, higueras, las viñas y almendros; hay golondrinas y palomas, puede que confunda la avutarda con los sisones, y hay ave frías con plumero en la cabeza. Liebres y conejos, zorros, lejos se oyen los lobos. El cuco y la perdiz que canta, el mochuelo se esconde, y el águila hambrienta, un augur, escudriña sobre el cereal. Hay verdes montañas y orillas broncas, junto a playas largas y frías. Nubes y azules inmensos, tórridos días también, y nieves cercanas. Es todo un contraste España. Tengo un amigo inglés que ayer me dijo: «Me he acostumbrado a España y ya no me voy». No dice que le gusta, sino que se ha acostumbrado. Es un matiz digno a tener en cuenta. España acostumbra.

Hay que acostumbrarse a las cuestas que en España son abundantes. Solo es necesario aceptar el reto que plantea el esfuerzo.

Nos dice Heródoto que  Píndaro enseñaba que la costumbre es la reina del mundo.

La última columna de César González-Ruano la tituló La Costumbre y en ella decía: «Voy creyendo que todo reside en la costumbre. Y que, muchas veces, la muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir». Ese día murió con su columna cerrada.

No sé por qué he empezado el año con el pensamiento puesto en la pérdida de las costumbres, la más importante: nuestra forma de ser español. He mirado atrás,  — ¿quién no lo hace al empezar un año nuevo?— y me ha entrado cierto temblor al volver a leer aquella columna.

La costumbre de ser español va arrinconándose y da paso a ciertas novedades que no son tales, sino oposición a lo que a base de tiempo y generaciones ha creado nuestra cultura: la española.

Figura en los tratados de maldad que desarrollan repeinados inútiles y vanidosos gobernantes que maneja el ventrílocuo.

Ahora el camino en cuesta pretende nuestro cansancio de ser español; buscan que perdamos  la costumbre hasta darle muerte a lo español.

Y se hará costumbre…, pero yo jamás podré dejar de serlo. Con todo lo que conlleva, que puede que sea hasta el renuncio a serlo. Ellos lo llevan en su desgracia. Para otros, entre los que me incluyo, sería como ir perdiendo la costumbre de vivir.

Modernidad. «¿Cómo decir a este mundo que es un viejo? / No recuerda haber vivido nunca».

Preparémonos para el camino, la cuesta arriba, entre jaramagos y amapolas a pesar de los campos yermos… «Y, a veces, reluce el mundo ciertamente».

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 enero 2021

 

AGRADECIMIENTO Blog: generaldavila.com

Termina el año, malo de acontecimientos, pero no conviene perder el control de nosotros mismos y debemos examinar la responsabilidad de cada uno.

A lo largo de este año les aseguro que han sido muchos los momentos en los que pensamos tirar la toalla y dejar estos amaneceres de letras, congelados ante el asombro del panorama que a nuestra vista se ofrecía. La práctica fue la contraria: aumentamos el número de publicaciones para en los obligados confinamientos poder acompañarles y sentirnos más unidos.

El resultado ha sido inesperado: más lectores y más seguidores, una alegría, aunque implique mayor dedicación y horas de trabajo. Bien. Gracias. Vaya por ustedes.

Hemos tratado de crear nuevos contenidos y secciones, pero no hay ayuda técnica lo que hace que tengamos que seguir en el desierto de la tecnología moviéndonos mientras dure el agua de la cantimplora.

Empezamos un nuevo camino con mucho barro en las botas, el uniforme desgastado, sin reposición, algunos compañeros se han quedado junto a una orilla, y solo nos queda un mapa envejecido en el que algunas rutas se han borrado, por lo que no sabemos si nos perderemos, tomaremos el camino equivocado, o al fin lograremos llegar, que tampoco es nuestra intención, porque sería terminar la ruta. Con andar por buenos caminos, sin asaltadores de conciencias, nos conformamos. Siempre hay que estar en el camino, en compañía. Esto no es parada, ni fonda. Todo puede pasar. Paciencia y apoyo. Tendremos que ir día a día sin esperar mucho ni dormir demasiado. Caminar, aguantar y esperar a ver a donde llegamos, si es que a algún lugar lo hacemos.

Les expreso nuestro agradecimiento por este año que termina ya que han estado ahí, lo hemos sentido, lo que no es fácil cuando hay muchos lugares atractivos para asomarse cada mañana. Es un milagro que nos lean, con gran fidelidad y muestras de cariño

Lectores, seguidores, colaboradores: ¡Gracias!

No hay despedida, por ahora; todo seguirá igual, con el afán de buscar tiempo y ayuda que nos permita abrir nuevos contenidos. La palabra no faltará. Por ahora.

Se cierra el Centenario de la Legión. Cuando se quiera volver a abrir ya no será igual. Felicidades legionarios. A los que son y a los que ya no están, que son los primeros y únicos que han cumplido con el Credo eterno. El resto somos caminantes, como nos enseñó Braulio. Para los que están y no son, pero andan por ahí enredando no hay felicitación que valga.

Con el Credo en la mano les mando la amistad que se predica: compañerismo, amistad, unión y socorro. Miren, ustedes lo entienden: con razón o sin ella.

A los que han convertido este año 2020 la muerte en estadística espero que los números les persigan en su eternidad.

Que el recuerdo a los que murieron, sin explicación posible, víctimas del abandono y la mala gestión, nos acompañe. Va por ellos y por los honrados que trabajan por nosotros.

Por ustedes.

Gracias y Feliz Año, que comienza en la incertidumbre.

Rafael Dávila Álvarez

31 diciembre 2020

Blog: generaldavila.com

ADIOS 2020 Rafael Dávila Álvarez

La Muerte. Bruegel el Viejo

No te maldigo, de nada eres culpable a pesar de tu fealdad repetitiva en el número y en el vacío que expresas. Te vas para dejar un recuerdo de muerte y empezar de cero a contar la maldad que el hombre depositó en esta fecha cruel y todavía repleta de sucesos inexplicables. No eres nada más que tiempo, algo que solo existe para el que cuenta y ,ahora, aquí solo se cuentan los muertos. Uno, dos…, así hasta miles, aldabonazos que no quieren escuchar los contadores de mentiras.

No hay despedida sino entierro. Con rabia rompo el calendario y no abriré otro hasta que alguien explique ¿por qué?, ¿por qué tantos muertos?

Hay culpables, directos e indirectos, que sentados en su poltrona comerán las uvas, que no han pagado y sentirán, muy pocos, un sudor frío que les interroga: ¿por qué? Ninguno tendrá la vergüenza o el honor de presentar su carta de dimisión. De levantarse en esa noche del fin y decirse: ¡hasta aquí he llegado!

En España, el héroe de este 2020 debería recordar, si es que alguna vez leyó algo, que «solo una batalla perdida es más triste que una batalla ganada» y que, en este caso, además de perdedor es traidor, lo que no se olvida, en la historia, y nadie podrá retirarlo de la fecha que acompaña al recuerdo de la inexplicable muerte sucedida por una mala gestión y la inconsciencia de las indecisiones o arbitrarias decisiones que ofendían hasta generar la llegada de la fría muerte. Es muy triste, más que triste; es la muerte. Os acompañará como irresponsables.

Te vas 2020, año de soledades, de mal fario, de traidores y de gañanes y muchos insultos que llevan incluso el don delante. Te diría que eres don Ginesillo de Paropillo:  «Pues voto a tal —dijo don Quijote, ya puesto en cólera—, don hijo de la puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llamáis, que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadena a cuestas». Don hijo de la puta es corto y poca cosa que alcanza su valor con el excelentísimo delante, con ese don sin honor. Lo lleva la presidencia del que se cree mandador en una ínsula.

Pero no eres tú el don, 2020, que eres ya un número entre los muertos, unido a la traición del mal guerrero que, como Arquíloco, arroja su escudo y emprende veloz carrera dando la espalda al enemigo.

«¡Cuántos de los que amabas/ya han bajado a lo oscuro!

… ¿Será tarde?».

Vete para no volver, y en tu marcha llévate a los culpables, que no se crucen en mi camino, jamás; sin perdón pedir.

Llévate contigo la sinrazón, a los gobernante de muertos que se precian de su gestión; vete ya, 2020,  con los que nos burlaron sin un lamento, sin dolor.

Que no se crucen en mi camino ni el horizonte los acoja, sean una mala sombra, don Ginesillo de Paropillo. Vulgar delincuente y encima heredero de Arquíloco. Don…, sin honor. No hay peor insulto que una mala gestión con resultados como los que ofrece este año maldito que se va, aunque para nuestra vergüenza don Ginesillo se quede.

Rafael Dávila Álvarez

30 diciembre 2020

Blog: generaldavila.com

 

 

Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Una de cal…

 En el balbuciente lenguaje de San Millán, el “román paladino” del de Berceo, en la ya rica lengua de los juglares y de nuestro viejo romancero, en el lenguaje de Sancho; en el idioma llano que habla el olvidado y sufriente español de la calle, permitidme que os diga… Majestad, Señor; con todo respeto y toda mi lealtad a su egregia e irreemplazable persona: ¡Viva la madre que lo parió¡

De la prensa de diciembre de 2021

ECHENIQUE RABIA CON EL DISCURSO DEL REY.

Podemos no estará nada satisfecho con el mensaje de Navidad de Felipe VI.

El partido de Pablo Iglesias, con el vicepresidente a la cabeza, ha intentado por todos los medios presionar a Zarzuela para que el Rey hiciera mención explícita a los escándalos del Rey emérito. Pablo Echenique, portavoz de la formación morada en al Congreso, ha rabiado porque «el Rey ha tenido palabras para todos menos para su padre».

PLENO

(Soneto)

 Al ver que espumarajos por la boca,

de odio, negros, echaba el rojerío;

al oír, desabrido el griterío

que adrede, lo importante desenfoca.

 

Y las gilipolleces, lo que toca,

de lerdos separatas de tronío

los que al rumiar su fiasco “revenío”

tan agrios los ardores les provoca.

 

Al ver que los del puño y de la rosa

dicen, por no decir, y no hacen nada

ante tanto dislate y desenfreno,

 

se me ocurre el pensar, clara la cosa,

que al poner en su sitio a la manada

el Rey en su discurso, hizo un pleno.

ooo000ooo

… y otra de arena.

 Tanta prisa se dieron en colocar encima la pegatina, que hasta se ven las bolsas de aire: ¡Impresentables!

 De la prensa de diciembre de 2020

*** EL GOBIERNO COLOCA SU LOGO SOBRE LAS VACUNAS DEL CORONAVIRUS Y LO CONVIERTE EN UN ACTO DE PROPAGANDA.

Y en las redes el pueblo soberano, harto y ocurrente, los pone en su verdadero lugar.

 De la prensa de diciembre 2020

*** LA CRUDA RESPUESTA DE LOS ESPAÑOLES AL ACTO DE PROPAGANDA DE PEDRO SÁNCHEZ CON LA VACUNA.

VANITAS VANITATIS…

 (Soneto)

 Al mejor, denodado el escudero,

creído y presumido, Iván Redondo,

ufanado, engreído y sabihondo

al de todas las salsas cocinero

 

de tal manera viósele el plumero,

su adentro, su interior y su trasfondo

que más bajo imposible, ni más hondo

caer pudieran sus dotes de palmero.

 

Por coba y gusto dar a su baranda

le monta, nauseabundo, el numerito

que de vergüenza ajena el verlo empacha.

 

Y ante el tufo de burda propaganda

de su muy eminente señorito,

¡el pueblo, cabreado, se despacha!

Don Eufemio, dic. 20

(Continuará Dm; y si nos dejan)

SABER A FIN DE AÑO. Rafael Dávila Álvarez

Una cosa es ser sabio y otra creer serlo. Como lo es tener una gran biblioteca, distinto de haber leído.

Sobre la lectura dijo un sabio: ¡Hombre de vez en cuando habrá que dejar de leer y pensar un poco! De uno de los personajes más ricos de la historia reciente de España se dice que nunca supo leer ni escribir, pero contaba mejor que nadie.

Habrá, de vez en cuando, que dejar de hacer muchas cosas y ponerse en eso de no hacer nada; solo pensar o sentir, ambos conocimientos válidos. ¡Ojo!, no perdamos el segundo, la mayor vía del conocimiento ancestral que desciende como polvo de estrellas y a la que hemos cubierto con un toldo invisible.

Todos dependemos más que nunca de lo que no es nuestro, lo que significa que estamos acabando con la libertad. La dependencia es su mayor exponente, el comunismo quien lo predica. Depender de alguien o de algo es prisión.

La tecnología anuncia una nueva vida a la vez que nos hace cada vez más prisioneros. Si no hay luz fruto de la energía todos moriremos. Lo sabemos y lo ignoramos. ¿Cómo se va acabar la energía? ¿Cómo van a taparnos la boca?

Me da miedo salir de casa con las manos en los bolsillos, sin tarjetas, sin móvil, sin identificación posible. Da miedo hacer una gestión en cualquier ventanilla donde el ordenador manda y controla.

La barrera del muro de Berlín era una broma comparada con la de saber o no saber. Por ejemplo escribir y leer o no saber hacerlo. ¿Suena raro? Esta sociedad acaba de crear millones de analfabetos que por edad o voluntad no han entrado en el mundo de la tecnología. Sabios analfabetos que sabían lo que necesitaban y de repente han sido expulsados de la cotidianeidad. Nada es real, todo virtual, y ellos no poseen esas gafas de lectura. Están ciegos, sordos y por tanto mudos. Los niños de ahora  aprenden un lenguaje nuevo sin recuerdo del hasta ahora usado. Estamos ante un nuevo horizonte que algunos ya solo vislumbramos entre una espesa niebla.

Todo estaba en los libros. Ya no. Está en el mensaje —le llaman relato— y en ese mundo que apenas ha empezado que se llama internet. Fue el papiro, luego el pergamino, ahora el aire, la nube. Seguiremos escribiendo y haciéndonos eco de la Ilíada. En una nueva Odisea. Siempre es así; como los inicios. Por ahora nos limitamos a entrar en un túnel sin luz al final.

Ya siento que por el camino otros vienen que corren más deprisa que yo. Que lo que sabía es no saber nada y que mañana es mucho más allá. Mejor apartarse. Alguno atropella. Saludamos a codazos; daremos paso a los empujones.

Me queda la curiosidad por saber si se descubre algo más allá; o todo queda en nada y descubrir, pensar y soñar. ¿Pero y más allá?

Saber: nada. Es conveniente salir del toldo que nos cubre por si llegamos a tiempo de recoger, todavía, algo del polvo estelar.

Otro año, sin saber más allá. Anclados al presente virtual.

Rafael Dávila Álvarez

Blog; generaldavila.com

29 diciembre 2020

DE NUEVO EL DISCURSO DEL REY Rafael Dávila Álvarez

Que de todo hay en la viña del Señor… Los hay contentos, medio contentos, frustrados y muy enfadados. Incluso los hay que no hay, que ni leen ni dejan leer.

Hay una frase del discurso del Rey que encierra la clave del momento: «Rey de todos los españoles». La pronunció Don Juan Carlos el día de su coronación y la repite ahora, con frecuencia, Don Felipe.

Deberíamos detenernos para analizar su significado. ¿Por qué insiste el Rey en ello? ¿Por qué especialmente ahora?

Cobra su verdadero sentido cuando existen mayores diferencias entre nosotros, los españoles. Es decir: siempre. Por ello hay que repetirla.

De todos, de unos y otros (incluso de hunos y hotros) y eso exige que unos y otros (o hunos y hotros) hagan un ejercicio de reflexión y acepten que todos somos españoles, incluso los que no quieren serlo o lo son a su manera sin admitir a los que son de otra. Comprendo la dificultad, pero es la Ley. No habla el Rey para cortesanos (su tiempo se fue), ni para ideologías o partidos (a lo suyo); no son sus palabras un capricho Real, ni una postura de cara al público, tampoco una cesión para quedar bien y ser aplaudido. El Rey habla de la Ley, como manda la Ley y en respeto a la Ley: la Constitución. Eso es conocido como cumplimiento del deber.

Rey de todos los españoles. Encierra un mensaje que no solo compromete a él. Nos compromete a todos. De respeto a las ideas de todos. Todos somos españoles y no querer serlo es como dudar de tu maternidad o paternidad; renunciar puedes, pero legalmente exige un proceso; mientras, deberás ajustarte a la Ley que te obliga, por orden y convivencia.

El Rey es tu rey y en su frase recuerda que hay una exigencia por su parte y por la nuestra: con la Ley, con todos y de respeto al conjunto. Porque no todo vale; hay una norma que hay que cumplir y exigir su cumplimiento.

Los roedores de la Nación, de la Constitución, del Estado, van a por la Corona, y desde su madriguera, otros (también roedores) hacen que les sujetan mientras les animan y empujan a ello «Unos (hunos) tiene la fama, y otros (hotros) cardan la lana».

Amenazan, los de Podemos con mal ánimo—porque lo suyo no es construir, sino destruir— con una Ley de la Corona; y los otros roedores, en la puerta del agujero: «No, que no es necesario, que con el Título II es suficiente, que ya está regulada, que dice Simancas, que no dice…», todos ratones que roen y roen. De ellos es también rey Don Felipe. Del gato y de los ratones, y de los que se disfrazan.

El caso es peligroso. Tenemos un presidente con el síndrome de Eróstrato, aquel que quemó el templo de Artemisa con tal de adquirir la celebridad que nunca debió alcanzar. Ahí está el riesgo. Una antorcha en sus manos.

Nació ese día Alejandro Magno: «… el seis del mes de Hecatombeón […] el mismo día precisamente en que se quemó el templo de Ártemis de Éfeso (Plutarco. Vidas Paralelas. Alejandro).

Dejémoslo para otro día; sin perderlo de vista. Es tiempo de desolación hasta otro magno.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 diciembre 2020

NO ES LA CORONA, ES ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el Príncipe de Asturias, hoy Rey de España, leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y definitivamente el futuro; en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente, para buscar el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada.

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

Sabe el Rey que por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que ahoga las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.

La transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

Aquel Príncipe es ahora el Rey. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora…, aunque la incertidumbre no ha desaparecido.

No atacan a la monarquía, es a España, al corazón de España donde lanzan sus flechas envenenadas de odio y revanchismo. Lo mismo les da Monarquía que República, lo que buscan es el rugir de la calle, la provocación que acabe en destrucción. España es el objetivo a batir y los españoles el utensilio que pretenden manipular.

España hay una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia. Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

Eso pretenden. Solo hace falta que aceptemos su mentira. ¿Qué de quién hablo?

Blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe y con pan se come…

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2020

 

Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Ejecutivo, legislativo y judicial, los tres clásicos poderes independientes que conforman ”el peor sistema de gobierno si exceptuamos todos los demás” en boca de Mr. Churchill; cuando no se vicia la cosa, unos sirven de contrapeso a otros y todo funciona a la perfección. Está además la prensa, “el cuarto poder” transmisor de las inquietudes del pueblo y  que sirve para denunciar o embridar  a alguno o a todos, si alguno o todos se despendolan. Todo, ya ven, sencillito y comprensible por todos: así funciona la DEMOCRACIA, la de verdad; la del gobierno del pueblo.

 Aunque el sistema, que luego se ha ido perfeccionado, se inventó hace más de 2500 años el asunto se vino a pique cuando -dime de qué presumes…- el rojerío según costumbre se inició con la mentira de llamar a las cosas lo que no son, o a colocarle epítetos reiterativos, innecesarios en lo formal y falsos en el fondo; y así hace más de 100 años que empezaron a llamar democracia (popular) a la antidemocracia, o sea la falta de libertad; contradicción flagrante porque no puede existir la una sin la otra,  ni la otra sin la una; y todo bajo el manto de Ley, justa, naturalmente.

 Pero ahí siguen, a punto de añadir una nueva muesca en la culata a costa del sufrido pueblo, como siempre; y en España pasaremos a ser “demócratas” sin democracia, sin Ley y sin libertad.

 De la prensa de diciembre de 2020

 EL LAPSUS MÁS SINCERO DE LOS INFORMATIVOS DE TVE: «SE LO CONTAMOS EN EL TELEDIARIO DEL GOBIERNO»

En el momento de contar la aprobación en el Congreso de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia, la presentadora ha aseguró que era «una de las más ambiciosas como les hemos contado en este telediario del Gobierno«.

PODERES

(Soneto con estrambote)

 ¿De quién es, preguntó, la Fiscalía?:

¡Pues eso!, mismo él se contestaba;

y mientras en los jueces cavilaba…,

pronto caerá el tercero, ya veo el día.

 

El cuarto toca ya mi melodía:

¿La prensa?, poco menos que mi esclava;

qué os diré de la tele, si la baba

se le cae al hablar de mi valía.

 

El primero, recuerden, se hizo en mí

vendiéndome al diablo; mis crupieres,

soba al segundo dan con eficacia.

 

Y pues ya, que los cuatro conseguí,

míos todos, ansiados, los poderes:

¡qué es, sabrán, en España democracia!

 

En boca de un comunista

-number one en su carné-

¿”La libertad, ¿para qué”?

lo hace suyo un socialista:

¿Qué pasará? ¡Lo apunté!

Don Eufemio, dic. 20

(Continuará DM; y si nos dejan)

ooo000oo

… Y una humilde sextilla con la que hemos felicitado a los amigos de nuestra agenda de contactos y que quisiéramos hacer extensiva a los lectores del Blog: ¡ Dios ha nacido, feliz Navidad!REUNIDOS

(Sextilla de Navidad)

 Por el mango la sartén

el Covid tener creía,

juntos vernos no quería;

grande su chasco, ya ven:

con Jesús, José y María

¡todos fuimos a Belén!

 

 

Con la esperanza puesta en el Divino Niño

María José y Félix

os desean

PAZ, SALUD Y BIEN.

 

Toledo, Navidad de 2020.

EL MANDO SUPREMO. Rafael Dávila Álvarez

Una cosa es mandar y otra gestionar. Gestores los hay buenísimos, como nunca, no se les escapa una, pero miren eso de decidir en altura es algo más complejo. Sobre todo con todas las armas en la mano. El mando es un concepto militar ejercido por el jefe que ni responsabilidad ni atribuciones comparte con nadie. Actúa distante desde la ausencia. Su intervención es lejana y ni su firma es vista, sino por orden de.

La guerra es el arte de la distancia. Llegar al cuerpo a cuerpo supone muchos movimientos anteriores lejanos, imperceptibles para el peón.

Para el gran guerrero no es necesario batirse tan cerca, lo suyo es mantenerse en la distancia para que en una acción sorprendente su latido llegue a las primeras líneas y a él le lleguen las pulsaciones del conjunto.

Sabe que no todo se decide en número de muertos y evitará siempre el enfrentamiento buscando la distancia para someter al enemigo sin la brusquedad de la muerte que produce el contacto.

Es una constante en aquellos que son verdaderos maestros de la guerra.

Es el arte de la resolución de las dificultades antes de que se presenten, triunfar antes de la batalla.

«El supremo refinamiento en el arte de la guerra es combatir los planes del enemigo».

La guerra tiene mucho de simbolismo: banderas, guiones, arengas, gritos y actitudes. El general se pasea ante sus tropas, a caballo, despacio, mirando al conjunto, mientras todos y cada uno se sienten observados. De repente se detiene y llama, sorprendidos todos, a uno por su nombre. Luego se aleja para perderse en la decisión mientras suenan los tambores de Queronea.

Es duro no poder gozar y sufrir de la proximidad, pero él es más allá que tangible realidad, al que no le está dada ni permitida la familiaridad.

Es el símbolo. Es el mando, la lucidez, muy por encima del fragor del ruido de los escudos y lanzas contra los petos de los caballos.

Él no mira a nadie, a sabiendas que todos le miran. No habla porque sabe, y si lo hace es extremadamente parco y poco interpretable.

Aladas palabras que sobrevuelan las conciencias; es todo tan antiguo que ni la herencia lo recuerda.

Cuando se encarna la historia hay una magia que integra voluntades y no permite improvisaciones que rompan el juego del equilibrio entre pasado y modernidad.

El mando real utiliza las nuevas armas, pero aplica el viejo espíritu heredado que le hace sabio y fuerte.

Para el mando no sirven los burócratas seleccionados con esmero e instruidos con precisión.

Por eso es tan difícil mandar. La imagen, la palabra, el gesto, la tradición, la historia encarnada logra más con una palabra y un gesto que con órdenes en unos casos, con leyes incumplidas en otros.

Desde la distancia, sin llegar al cuerpo a cuerpo, sin interferir entre la tropa, sin inmiscuirse en la administración de la Compañía.

Es el mando Supremo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 diciembre 2020

 

 

Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

Es Navidad, y en el año 2020 de Nuestro Señor, celebramos la llegada al mundo, en un establo, del hijo de Dios, el Rey de la Gloria. Mas humildad no se podía concebir. Entonces la Virgen María y San José, eran viajeros, no emigrantes, cumpliendo la ley de empadronamiento, después cuando tuvieron que salir huyendo del Herodes de turno un asesino de niños fueron migrantes.

En esta época se anuncian las vueltas a casa de los emigrantes expatriados o residentes en el extranjero y se intensifican los contactos de quienes no se pueden mover. Son tiempos de alegría y de morriña que son reflejo de afecto gozado y añorado.

Hace unos días mencionaba a las tropas desplegadas en estas fechas en diversas misiones en el exterior. Estando en Kosovo en las Navidades del 1999, como era y ya es tradicional, se organizó una video conferencia de los jefes de contingente desplegados en el exterior, con el Presidente del Gobierno y Ministro de Defensa.

El día era muy frío unos 10ºC bajo cero, nos dirigíamos, con dos grandes Soldados de España y Caballeros Legionarios Alejandro Ponlla y Juan L Anula, desde Peç a Istock, cuando nos cruzamos con un par de niños que, con sus carteras, se dirigían a la escuela jugando y riendo y fueron para mi el mejor regalo navideño: sus risas y la normal actividad escolar eran fruto de nuestro trabajo desde junio.

Al volver cambiamos de ruta y esta vez nos encontramos con otro niño esta vez medio descalzo y poco abrigado como si el frío no fuera con él. Paramos por si se había perdido y también con una cara iluminada con una sonrisa nos dijo que no y vivía no lejos de allí. Sacamos nuestras raciones y se las dimos y se puso contentísimo.

Fue un gran día sobre todo para nosotros. En esas circunstancias los Soldados de España valoran lo que tienen en España y se preocupan por las aventuras políticas, dados los ejemplos, cuyos resultados tratamos de paliar.

En la medida en que el hombre se olvida de sí mismo, puede preocuparse y atender a los demás y eso es la cualidad de los soldados, que como personas humildes saben estar y ser felices en su quehacer. cantada por D. Pedro Calderón de la Barca, Soldado español (1600-1681).

Ese ejército que ves/ vago al hielo y al calor,/ la república mejor/ y más política es

del mundo, en que nadie espere/ que ser preferido pueda/ por la nobleza que hereda,/ sino por la que él adquiere;/

porque aquí a la sangre excede/ el lugar que uno se hace/ y sin mirar cómo nace/ se mira cómo procede.

Aquí la necesidad/ no es infamia; y si es honrado,/ pobre y desnudo un soldado/ tiene mayor calidad/

que el más galán y lucido;/ porque aquí a lo que sospecho,/ no adorna el vestido al pecho,/que el pecho adorna al vestido;

Y así, de modestia llenos, / a los más viejos verás,/ tratando de ser lo más,/ y de parecer lo menos.

Aquí la más principal/ hazaña es obedecer, / y el modo cómo ha de ser/

es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía, / el buen trato, la verdad, / la fineza, la lealtad, /el honor, la bizarría;

el crédito, la opinión,/ la constancia, la paciencia,/ la humildad y la obediencia,/ fama, honor y vida son,

caudal de pobres soldados; / que en buena o mala fortuna, / la milicia no es más que una/ religión de hombres honrados.

La virtud de la humildad es andar en verdad decía Santa Teresa. «Es rechazo de las apariencias y de la superficialidad; es la expresión de la profundidad del espíritu humano; es condición de su grandeza» S. Juan Pablo II Ángelus 4-III-1979.

El humilde sabe que el puesto que ocupa no es para exhibirse o recibir honores, sino para servir, para cumplir su misión. Hay que saber estar sin que ciegue la ambición. Los cargos son cargas.

La carrera por los puestos cada vez más altos, superando el nivel propio de competencia, no satisface íntimamente al saberse superado y eso lleva a una huida hacia delante rodeándose de mediocres y aplaudidores que solo pueden llenar una personalidad ególatra.

La humildad se basa en frenar nuestros deseos de fama, honor y bienes materiales y no tiene que ver con lo políticamente correcto, la timidez, la pusilanimidad, la mediocridad, el servilismo, al contrario la humildad descubre que debemos estar agradecidos por todo lo recibido en forma de herencia material o espiritual y en la oportunidades.

Sin buscar la humildades difícil tener una personalidad humana equilibrada. Por otra parte el humilde es una persona atractiva con especial facilidad para la amistad.

Una de los grandes regalos de la vida militar es encontrarse, en todos los grados de la milicia, con gente recia y preparada, con profesionales brillantes que destacan por su espíritu de sacrificio y además por una autentica humildad y generosidad. Me siento afortunado de los grandes ejemplos de humildad que he tenido entre mis subordinados, compañeros y jefes.

Ahora, en la vida alejada materialmente de la milicia, tengo la oportunidad de tratar mas a inmigrantes que han venido a trabajar desde Europa (Ucrania, Polonia, Rumania,…) o de Hispanoamericanos (Colombia, Salvador, Venezuela, Ecuador,…) o de Marruecos todos echan en falta su patria pero muchos se han adaptado e integrado y son un ejemplo de servicio a la sociedad con su trabajo. Desgraciadamente los abusos por algunos inmigrantes en la entrada ilegal y en la obtención de ayudas y exigencias, amen de los delincuentes, provocan una crítica hacia todos los emigrantes que por generalizada es injusta.

Es pues tiempo de la alegría, paz y humildad que se nos muestran en el Portal de Belén. Tiempo de Esperanza para todos sean cuales sean sus orígenes o creencias.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Vicente Díaz de Villegas y Herrería

Soldado de España

22/12/2020

 

EL REY DE TODOS LOS ESPAÑOLES. Rafael Dávila Álvarez

Resúmenes y complicadas deducciones. Interpretaciones. Todo es mucho más sencillo. No le den más vueltas.

Unidad y concordia, respeto a la Constitución y sobre todo: España, los españoles.

Ha hablado el Rey de todos los españoles.

Todos los españoles con nuestro Rey.

¡Gracias Majestad!

¡Viva España! ¡Viva el Rey!

Blog: generaldavila.com

24 diciembre 2010

MENSAJE DE NAVIDAD DE SU MAJESTAD EL REY

Palacio de La Zarzuela. Madrid, 24.12.2020

https://www.casareal.es/ES/Actividades/Paginas/actividades_actividades_detalle.aspx?data=14730

Historia, reconciliación y legitimidad

Historia, reconciliación y legitimidad

www.larazon.es/opinion/20201224/x7rgfgxwkjbpdc5endnljsem5q.html

Ya saben que no publicamos artículos que no sean inéditos. Hoy me salto la norma ya que el artículo lo merece; lo hago por su interés y -¿!por qué no decirlo?!- amistad con los autores: Juan Manuel de Barandica y el marqués de Tamarón.

Gracias a todos y Feliz Nochebuena.

FELIZ NAVIDAD 2020. Rafael Dávila Álvarez

¡Qué momento más difícil! Quiero detenerme en él.

«Que cada cual examine sus pensamientos. Los hallará totalmente ocupados en el pasado o en el porvenir. No pensamos casi en el presente, y, si pensamos en él, lo hacemos solo para obtener de él la luz que nos permita disponer del porvenir. El presente no es jamás nuestro porvenir.

El pasado y el presente son nuestros medios; sólo el porvenir es nuestro fin. Así no vivimos jamás, sino que esperamos vivir. Y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que jamás lo seamos».

Permítanme que comparta con ustedes este momento presente recurriendo a Pensamientos,  de Blaise Pascal*. Aquí, ahora, Navidad año 2020, cuando no hay pasado ni futuro.

No nos perdamos en lo que nada es, porque todo en definitiva es nada. Cuando fue y cuando será de poco nos sirven en momentos de tribulación. Estos lo son. Muchas las necesidades que experimentamos y sufrimos, y porque no se da en el mundo poder ni talento ni bondad capaces de satisfacérnoslas.

Me pregunto hoy: ¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

Atisbo ahora, sin ayer ni mañana, que es tiempo de algo tan sencillo como un nacimiento. «Dios se enfrenta a los arrogantes, pero concede gracia a los humildes» (Ps 5,5).

En un mundo inhóspito y de codicia, entender que un nacimiento humilde puede cambiar el haz de la tierra es insoportable para la soberbia intelectual. Pero el paso de los tiempos ha visto derruir muchos tronos y cátedras, solo por una razón, que puede ser la razón que se nos escapa: «El que ama es el hombre justo. A este hombre le repugna la injusticia; los que aman y vibran más con la justicia que con el amor son, frecuentemente, injustos, cayendo en el pecado de “amar” a unos y despreciar o marginar a los otros. No saben conjugar en su corazón la justicia y la paz» (solo él sabe por qué y cuándo me lo dijo).

«Y la palabra se hizo hombre, acampó entre nosotros y contemplamos su gloria». Eso es todo, ahora.

Tanta inexplicable sencillez se muestra a diario diciéndonos a gritos: «Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas, y la verdad se busca con la humildad» (Unamuno); cuando llega un momento en el que la razón se muestra en rebeldía y abre el abismo de incomprensión —interrogante de los necios— a nuestros pies. Cuando la inteligencia de los sabios es dar la espalda o, al final, arrodillarse.

Son vanas las esperanzas. Dejar hacer y pasar; cada minuto presente vale más que todo lo pasado y que todo lo que vendrá.

Arrodillarse es una buena actitud, que la tengo por virtud. Si no quieren no recen. Arrodíllense.

La clave no la veo en el entendimiento, sino en el misterio que no puede tener más nombre que el de fe.

En el Libro del Éxodo se nos abre ligeramente la cortina del misterio:

«Déjame ver tu gloria» (Ex 33, 18). «Mi rostro no lo puedes ver» (33,20). A Moisés se le pone en un lugar cercano a Dios, en la hendidura de una roca, sobre la que pasará Dios con su gloria. Mientras pasa Dios le cubre con su mano y sólo al final la retira: «Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás» (33, 23).

¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

No terminaba de encontrar el razonamiento exacto; no hay unos tiempos y otros tiempos, solo ahora; nada hay que hacer sino amar; delante de una cuna donde se inicia todo. Y ese amar, que es «mientras pasa», sólo se puede hacer de rodillas.

¡Cuánto tiempo hace que no nos arrodillamos ante lo único que el hombre debe doblar sus rodillas!

Feliz Navidad. Es un misterio. Vivámoslo hoy, ahora, sin tribulación.

*(Estudio Preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac editado por Tecnos; pág. 87).

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 diciembre 2020

 

CEUTA, MELILLA, MARRUECOS. Rafael Dávila Álvarez

Siempre que escribo miro a tiempos pasados por si persiste el problema sin moverse un acre más allá. Parece el día de la marmota. Todo igual o a peor. Claro que lo del lobo es real y un día vendrá por el sur.

Ceuta y Melilla son temas recurrentes. El año que viene se cumplirá el Centenario del llamado Desastre de Annual en el que se derramó mucha sangre española para que hoy el Rey de Marruecos disfrute de un Rif en calma (casi en calma; nunca se sabe). He leído lo escrito hace ya casi tres años y nada ha cambiado. Creo que es de gran actualidad y espero que sirva para estar algo más informados. Hasta nuestro presidente, que es otro, sigue perdido en el desierto de incongruencias y su ministra de Exteriores nadie sabe donde está. Lo malo es que tampoco se la espera.

ESPAÑA, MARRUECOS Y EUROPA. UN PRESIDENTE PERDIDO.

Las visitas de Don Juan Carlos a Marruecos desde el año 1979, primera visita oficial como Jefe de Estado, siempre tuvieron una trascendencia que nuestros políticos no han sabido interpretar ni aprovechar. Algún día se contará el papel de nuestro Rey como “desfacedor de entuertos” provocados por nuestros más inteligentes gobernantes.

Contenido político de alto nivel y mutuo interés económico, han destacado como titulares de todas las visitas. Hay algo más que intereses políticos y económicos. Don Felipe, nuestro actual Rey, lo sabe y en un gesto de enorme valor para la “gran política” visitó Marruecos como nuevo Rey de España. No fue un viaje de mera presentación. Sirvió para entregar el testigo recibido de su padre y confirmar el espíritu de unión y entendimiento que Marruecos y España necesitan y sus reyes quieren por encima de todo.

Hoy, con el nuevo presidente del Gobierno y su errática política, la incertidumbre sobrevuela esas relaciones que son clave para España.

Desde 1912 y tras el tratado hispano-francés, la acción militar española en África se limitó a ejercer su acción protectora entre Yebala y el Rif, como el tratado le obligaba. Toda su actividad se centró en mantener la autoridad del Sultán de Marruecos y apoyar a la administración mixta marcada en el acuerdo. El levantamiento rifeño protagonizado por Abdelkrim el verano de 1921, con el ataque a nuestras tropas en Annual, fue el comienzo de una nueva situación y el inicio de una guerra de trágicas consecuencias para España. La rebelión tenía en principio un carácter exclusivamente nacionalista, aunque alimentada con dinero y armas de dudosa procedencia  y una mezcla de xenofobia y de fanatismo religioso. Abdelkrim se enfrentó al protectorado español pero lo que realmente corrió peligro fue la unidad del Imperio, hoy Reino de Marruecos, con el intento de “República del Rif”; algo que conoce el actual Rey de Marruecos. España nunca fue conquistadora en Marruecos sino pacificadora y en amparo de la autoridad del Sultán.

Nuestra relación con Marruecos está llena de luces y sombras y hay que asumirla de una vez por todas. La situación política en el norte de África lo exige más que nunca y la desorientación y crisis en Europa también exige que alguien mantenga abierto ese puente que tiene sus pilares asentados en las dos orillas a través de España. Ceuta y Melilla cobran cada día más valor estratégico, humano y político. Su valor es compartido y de creciente interés para Marruecos, España y Europa. Pero ese valor es fruto de su españolidad como nexo de unión con Marruecos y no de confrontación. Si Ceuta y Melilla dejaran de se españolas, Marruecos y Europa se alejarían, algo que a ninguno le interesa. Es hora de que veamos esto con claridad y empecemos a trabajar desde estas dos ciudades españolas de aires africanos con la importancia que el futuro las reserva. Las presiones o taimarse uno y otro no conducen a nada. Hablemos claro y despejemos las dudas históricas. Somos viejos amigos que, aunque en ocasiones nos miramos con recelo, tenemos mucho en común y una necesidad imperiosa de entendernos. No debemos marcar una línea de fractura sino compartir intereses antes de que llegue un tercero en discordia. En los palacios nos entendemos; ahora toca entenderse en los siguientes escalones… y en la calle. Todo pasa porque la política, también la europea, y los que la ejercen capten el mensaje y aprendan de la historia.

Es el momento de la gran política y de que España juegue su verdadero papel en Europa, un papel que hasta ahora ni Alemania, ni Francia nos quieren dar, pero que debemos exigir. Lo malo es que nuestro presidente tampoco se lo cree y anda errático y mendicante sin saber realmente donde están los intereses de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez 

Blog: generaldavila.com

Fue publicado el 14 agosto 2018