”DE”, titulé el soneto nº 1 de los dedicados a Velázquez; y hoy con distinto título y con ligerísimas variantes lo reproduzco como el nº 35 y último de esta serie que comencé con la ilusa pretensión de cumplir mi tarea y la no sé si conseguida, intención de haber acercado la figura del genio un poco más a cada uno de ustedes; y si la verdad, tal tarea no llegó a espantarme como apuntaba en el estrambote de aquel primer soneto, mi trabajillo sí que me ha costado en ocasiones.
“COLOFÓN” lo he titulado, en la segunda acepción del DRAE para esta palabra. Cuenten, cuenten, por si alguno me he dejado…
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Desde su atalaya cordobesa F. Torres les trae
LAS COSAS DE DON EUFEMIO
Con el ruego de su publicación en el blog, Don Eufemio me remite este corto que gustosamente cedo al director del mismo.
Cuando lea estas letras, querido lector, el que las tecleó , dejada temporalmente su atalaya, llevará ya unas horas sobrevolando el Atlántico con destino Las Vegas y obligada escala en Dallas, camino de St. George en Utah; no ya en el “Oeste”, digamos que en el oeste del “Oeste”.
Allí viajaremos parte de la familia (el mayor se queda aquí para guardar la viña) y aguardaremos con la que allá tenemos la llegada del Niño; y la de Papá Noel que también nos visitará al que recibiremos en su ambiente. Pero, ¡dónde se pongan SSMM los RRMM! Aquí estaremos para recibirlos.
“En tos los trabajos se fuma” decían en mi pueblo; y el jefe de la cuadrilla autorizaba a “dar de mano” a los segadores para “liar un cigarro” a la sombra de la encina, tras haberle dado un buen tiento a la botija de barro “colorao” que, colgada de una de sus ramas, entregaba generosa su preciado líquido refrescado con su propio sudor, para calmar el de aquellos hombres sabios, sencillos y sufridos que armados de hoz y protegida la mano izquierda con la “deíla” -de dedil, zoqueta por otras latitudes- bajo el sombrero de paja, camisa blanca y pantalón de pana, trabajaban de sol a sol; ¡y qué sol!
Así que, apreciados amigos, salvando todas las distancias, eso haremos; “echaremos” un cigarro, un descanso no sé si merecido pero que nos llevara a iniciar el curso con dobladas energías en nuestro próximo reencuentro, Dios mediante.
Como intuyo que la apretada agenda que, seguro, nos han preparado es posible que dificulte hacerlo en su momento y con un emocionado recuerdo a mi familia isleña y a toda la ejemplar gente palmera quisiera felicitar las Pascuas de la Natividad a tantos ya amigos que sacando un rato de su precioso tiempo me han leído, y sufrido, a lo largo de los últimos años y a los que no he dado ni un descanso para respirar; ahora lo hago con esta humilde composición entre anhelada, sincera y desenfadada, pidiendo al Niño Dios lo mejor para todos ustedes y para cada uno de los suyos; y me permitirán que una a sus peticiones una de las mías: ¿muy particular? No lo creo; ustedes dirán…
¡FELICES PASCUAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO, AMIGOS!
Don Eufemio, Navidad de 2021.
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