Hoy empiezo a escribir en un cuaderno de papel de rayas para no desviarme del camino.
En las tres elecciones autonómicas celebradas durante la pandemia ( Galicia, País Vasco y Cataluña) se produjo un descenso de participación, pero aunque sus resultados no hayan producido un terremoto, no significa que no se esté acumulando tensión de forma soterrada, por lo que existe el riesgo de que la imagen de normalidad que han dado las urnas sea, en cierto modo, un espejismo.
Con tanto traspaso de competencias en manos separatistas, al final, el Estado español quedará más desplumado que un pavo la víspera del Día de Acción de Gracias en el Fort Sam Houston de San Antonio Texas, (por nombrar un sitio nuestro).
Al asumir toda clase de poderes penitenciarios, el Gobierno Vasco y la Generalidad Catalana ponen en libertad por unos días o en semilibertad a sus «presos políticos» para que puedan hacer sus campañas electorales, es decir salir de la cárcel para cometer el mismo delito por lo que fueron condenados.
«Los lobos guardando el gallinero».
Ante estas situaciones hay que aplicar el Estado de derecho y que la Justicia actúe con todas sus consecuencias, ¡no! esto no puede seguir así, pero cuidado porqué el derecho y el deber son como las palmeras: no dan fruto si no crecen uno al lado del otro. Pero a quien no lo siente, ni sabe ni lo entiende, no es posible hacérselo comprender.
Volvamos a la actualidad ahora que estamos en temporada de sorpresas políticas.
Últimamente la reacción de Díaz Ayuso ha descolocado a Sánchez pero también al propio Casado. El líder del PP llegó al cargo aupado por el duelo entre dos mujeres, Soraya Sáez de Santamaría y Dolores de Cospedal, y ahora su liderazgo sale tocado del duelo, Ayuso-Arrimadas.
Arrimadas, capaz de pactar a izquierda y derecha, intentó coger de aquellas maneras el poder en Murcia, pero le salió fatal. Díaz Ayuso quiere conservarlo en Madrid, y de momento las encuestas le son favorables. Pablo Iglesias no quiso ser menos y se ha unido a la refriega. Los dos últimos nacieron el mismo día, el mismo año, en la misma ciudad, y ambos son del signo Libra. No sé los madrileños pero yo tengo claro de que Libra me quiero librar, y vive en Galapagar.
Quiero ser prudente y utilizar estos datos como una farola sirve a un borracho: más para apoyarme que para iluminarme.
¿A quien le toca ahora? ¿No sería el turno de Sánchez?
Aunque suene un poco tosco y viejo el lema elegido por la presidenta Díaz Ayuso como arranque de su campaña madrileña: «Comunismo o libertad», ya están los madrileños preparados para votar y botar a la primera palabreja, pero cuidado con las papeletas y con el correo.
Antes de que lo llamáramos «efecto Streisand» decíamos algo más castizo como que «les ha salido el tiro por la culata», en el fondo la idea es la misma; como con los «rumores virales», se trata de hacer propaganda involuntaria a aquello precisamente que tratas de acallar.
En vez de hablar siempre mal del oponente, tendríamos que pensar lo que una vez le dijeron a Benavente:
Usted siempre habla bien de Valle-Inclán y en cambio él siempre habla mal de usted.
El nobel respondió lacónicamente:
―«Tal vez los dos estamos equivocados».
Hoy tenemos Ministerios que a pesar de su poco trabajo se llevan parte de la tarta para favorecer a los de su misma ideología, mientras miles de personas esperan en las llamadas colas del hambre sin ver futuro alguno. Esos ministerios fantasmas siguen gastando sin necesidad. La función pública tiene que ser más transparente y mucho ayudaría el abandonar la complicada burocracia actual…
Para complicar más a los geniales hermanos Marx mejor sería que:
― «La primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte».
Cada vez más aparato, más burocracia, más informática…, la cosa se nos ha ido de las manos.
Hace unos días leyendo lo último de Pérez- Reverte mi iPad quedó en la más completa oscuridad, al consultar con la casa me dijeron que era un problema del Puk que se había bloqueado al meter tres veces mal el Pin. Por la tarde no pude pagar con el reloj ni con el teléfono, en contacto con el banco me dijeron que habían tenido un problema con la nueva normativa de la Comunidad Europea, la PSD2 referente a problemas de autenticidad para evitar fraudes.
Ya de noche, después de usar la huella para entrar en mi iPhone tuve problemas con la aplicación Bizum de Pay, para solucionarlos e identificarme en mi banco tuve que dar: el Pin, los tres primeros números de la Clave de Acceso y por último el segundo y quinto de mi Clave de Firma. Si a todo esto le añadimos las claves de Yonvy, Wifi, la de protección contra los virus sirios y troyanos, el IBAN y lo rematamos con las contraseñas de Facebook, Appel, Movistar y Outlook… ¡De locos!
¿Estoy yo, vejestorio a medio digitalizar, contra la tecnología?
Pues, ¡no! pero me pregunto si queremos seguir siendo un poco felices o seguir con esta «burocracia» digitalizada sin parar, y al final para no arreglar nada.
Hace tiempo que a los sindicatos se les vio el plumero de su complicada corrupción «burrocratica», abandonaron todos los formularios destinados a la lucha de clases, y se dedicaron al consumo de mariscos.
―«Camarón que se duerme, mono se queda». Que diría mi amigo el loco.
Los más jóvenes, que manejan todo esto con la mano izquierda, y no es alusión política alguna, a veces con tantas siglas y tantas contraseñas, se olvidan de las de siempre. A uno de ellos le llegó una noticia del Comité Técnico de una regata que decía: «Esta mañana los barcos han tenido una buena regata impulsados por un hermoso viento del S.E. (sudeste)».
Nuestro joven amigo, periodista de secano, la leyó en el micrófono de la radio de esta manera: «Esta mañana los barcos han tenido una buena regata impulsados por un hermoso viento de Su Excelencia».
Antes de todo esto, lo importante era el «ser», pero el capitalismo impuso el «tener». En la actual sociedad del espectáculo se impone el «parecer», vamos el ¡puro postureo! que nos remite al barroco, al recurso del yeso para hacerlo pasar como mármol. Ese estuco falso representaría hoy al «conocer», entendido como acumulación de datos y fotografías de Wikipedia. Pero el mármol de Carrara, siempre será el «saber» que exige reflexión y profundidad analítica, que pudiera resumirse en:
― «Quemad viejos leños, leed viejos libros, bebed viejos vinos, tened viejos amigos…»
Y hablando de amigos un escritor francés llamó a los políticos con ironía sus amigos egoístas por ser: «las personas que pensaban más en ellos mismos que en él»…todos van a lo suyo, decía, menos yo…que voy a lo mío, y así no vamos a ningún lado.
La verdad es que yo, si veo un simple concejal de frente, busco una escapatoria para que no me de el pin, y así es como nunca me entero de nada.
Estamos convencidos, en nuestra modestia, que la costosa estructura política montada a nuestro alrededor sirve para poco, y vemos que los gobernantes están exclusivamente a lo suyo y a sus batallas personales. Intuimos que hay ministerios que ocultan sus trapicheos, vamos que no hay transparencia ni explicaciones.
Nadie se pregunta, por ejemplo, como un vicepresidente abandona el Gobierno por la puerta de servicio, sin avisar, e imponiendo quien le tiene que sustituir. Pero ¡que chulería es esa!.
Los fallos de los cocineros se tapan con salsas; los de los arquitectos, con flores; los de los médicos, con tierra.
Aristóteles en su tratado sobre la política define al hombre como «animal político», y yo me pregunto cual de las dos palabras encaja mejor con el comportamiento de algunos de los nuestros. ¿Con que tapar sus errores?
Se conoce a la pareja en el divorcio, a los hermanos en las herencias, a los hijos en la vejez, a los amigos en las dificultades y a los políticos…¡Nunca!
Yo que crecí admirando entre otras muchas cosas a la ciudad de Toledo, a mi primer maestro D. Manuel, a De la Cuadra Salcedo, a Bahamontes…, lo que veo hoy me desconcierta.
Hay personas que son como puentes, que ayudan a entendernos. Son difíciles de encontrar pero están. Por eso en estos tiempos de ruido, de políticos que se creen personajes de una serie de Netflix, echo de menos a ingenieros, médicos, profesores, poetas, militares de ingenieros… capaces de tender puentes.
Necesito que se descubra otra vacuna más. Una que cure mi malestar, mis mareos, mis náuseas, mi indignación, mi desprecio…
Sí, me urge una vacuna contra los políticos.
«Roman vado iterum crucifigi» (Voy hacia Roma para ser crucificada de nuevo).
Ojalá no.
Zaragoza marzo 2021.
Blog: generaldavila.com

























