Este efímero Presidente del Gobierno de España -un individuo que en países de nuestro entorno no hubiera pasado de ocupar puestos subalternos en el sector público o privado y aquí ha llegado a doctor cum fraude en Economía y Presidente del Gobierno- (pues a este punto ha llegado nuestra siempre tan piropeada «democracia»), ha advertido en el Senado a los partidos constitucionales que no «vuelvan a las cavernas».
Lo ha dicho un fullero cuya vanidad le ha permitido okupar la Moncloa con el voto favorable de independentistas, terroristas injustamente rehabilitados, comunistas y demás fauna variopinta antiespañola y, por ende, claramente anticonstitucional. Lo bueno es que este individuo pasará de la gloria monclovita a la Historia de la Infamia de nuestro país más pronto que tarde, siquiera porque su patética vanidad le empujará a enajenar los apoyos de su propio partido antes de conseguir reducirlo a la irrelevancia tras dos fracasos electorales anteriores; en este sentido, habrá que agradecerle su inestimable contribución a tan excelente acontecimiento.
En el Senado, ha hablado de Vox, sin mencionarlo, como «una vuelta a las cavernas» sin haberse molestado en leer, y mucho menos en analizar si es que es capaz de hacerlo, las cien propuestas de un partido de gente decente en las que sólo mentes enfermizas, fanáticas o sectarias pueden percibirla. Al hacerlo, no debe haber caído en la cuenta de que, sólo por eso, por venir de quien viene su torpe exabrupto sectario, el potencial electoral del partido denostado se ha incrementado en proporción inversa al de su intención descalificadora. Si un individuo como él ataca algo, ese algo adquiere una dimensión cada vez más respetable y si apoya algo, ese algo adquiere una dimensión cada vez más deleznable. De ahí que a mí me alegre su patética obstinación en ser «Presidente del Gobierno», algo que recordó el otro día en una obsequiosa y empalagosa entrevista televisiva siete veces en menos de un cuarto de hora. Es lo que les suele pasar a quienes, conscientes de su mediocridad, se ven de pronto aupados a puestos que jamás soñaron detentar, que no ostentar.
Por todo lo anterior, cuanto más dure este gobierno de defraudadores fiscales, cómplices de proxenetismo, vicepresidentas semianalfabetas («los husos horarios son machistas») y portavoces millonarias que encubren su fortuna contraviniendo normas de trasparencia, mejor le irá a España, porque aunque el nivel de degradación al que han conducido las leyes «educativas» del PSOE (ese todo a cien que iguala al ignorante y al que sabe en aras a la «igualdad de oportunidades») empiece a ser alarmante, hay millones de compatriotas que todavía son conscientes de que si no se pone freno a ese desvarío sanchista-comunista-separatista, delenda est Hispania. Por eso me permito pronosticar un vuelco histórico en las próximas citas electorales que sea susceptible de barrer a esa caterva de arribistas en la que el Sr. Sánchez Pérez-Castejón es adalid infatigable. Que así sea. Amén.
Melitón Cardona. Embajador de España
Blog: generaldavila.com
20 diciembre 2018





























