Para este sábado tenía Don Eufemio preparado un artículo en el que, obviamente, ponía como chupa de dómine a un señor que va dando bisagrazos por ahí demostrado la ruindad interesada de sus hechos; dejaremos este comentario para otra ocasión. Hoy le he sugerido que me cediera los trastos para glosar la noticia que esta semana, desgraciadamente, tenemos al otro lado de España: allí donde se habla dulcemente, donde la flor, los verdes de sus bosques , el negro, la roca, el picón, junto con el agua y el fuego conforman su inigualable paisaje; un lugar, español hasta la médula, del que tal vez muchos compatriotas hayan tenido ahora constancia cierta de su ubicación, (para un locutor de La Secta, el volcán está en Palma, de Mallorca; ¡¡ojo!, palmesanos!) incluso de su nombre; Esta semana, la noticia ha estado y estará, tristemente, durante meses en los confines de nuestra Patria; en una perla atlántica, tan lejos y tan cerca de nosotros: en la “isla bonita”, la isla de La Palma“
Tengo familia en santa Cruz, su capital; he tenido el honor de mandar un Regimiento de guarnición en la de Tenerife con Unidades destacadas en La Gomera y El Hierro; por motivos profesionales he tenido que asistir a incontables ejercicios de tiro y maniobras en Fuerteventura; en Lanzarote están enterrados, uno al lado del otro mis dos grandes amigos José María y Mary Luz que así juntos como en vida, como cogidos de la mano quisieron dormir el sueño de los justos. En Gran Canaria vive Guillermo, paisano y amigo de toda la vida y una prima carnal está al frente del Colegio de las Dominicas de su capital. He aprendido a tocar el timple y me he vestido de “mago” participando en un “tenderete” (primero por la izquierda con mi ”doñita” y amigos) para contar, cantar y sentir isas, folías, seguidillas, malagueñas…
Con todo esto, o por todo esto mi relación con archipiélago ha sido muy fuerte durante tanto tiempo. Creo en consecuencia que tengo elementos de juicio suficientes para afirmar que algo conozco de las islas y de su gente.
Podrán suponer por tanto que estoy siguiendo muy de cerca las noticias que va generando la erupción del volcán de la zona de LAS MESAS en CUMBRE VIEJA; sigo el posible recorrido de la lava, veo como las casas, animales, los medios de vida, los campos, las plataneras, “pajeritos” y propiedades de tantos vecinos van siendo engullidos por esa fatal lengua; consternado compruebo cómo se están quedando sin nada…
Y aunque mi primer sentimiento ha sido de tranquilidad al ver que la geografía y la vulcanología ha jugado a favor y mantiene a mi familia lejos de todas esas nefastas vicisitudes, siento con profunda tristeza la desgracia que está viviendo la buena gente del Sur. Zona que hemos visitado con frecuencia, donde hemos pasado días de vacaciones y de la que creo, como digo, conocer su gente y sus paisajes; y me duele que no pueda volver a ver aquel paraíso (un pueblito de ese nombre ya ha sido sepultado) como siempre ha sido.
Me duelen la desgracia, la tribulación y la incertidumbre y, quizás, el desamparo de tantas personas con las que la naturaleza se ha cebado de modo inmisericorde; pero me reconforta el saber de la pasta especial de la que están hechos los canarios que viven encima de lo que al tiempo que les da la vida les puede privar de todo en un momento, la lava, la ceniza de sus volcanes. Me reconforta comprobar, aun dentro de las preocupaciones y sinsabores de aquellos, los que todo lo han perdido, esa forma tan suya de aceptación de la adversa realidad, de resignación ante lo inevitable y de esperanza ante lo porvenir. Su fuerza, su resistencia y su constancia les hará salir adelante como lo hace el pino canario que da el paisaje, la belleza y el carácter a esa tierra, por grandes que sean las dificultades: así lo han venido haciendo desde que el mundo es mundo; y así lo seguirán haciendo. Los admiro por ello.
Tal vez no sea el momento de mezclar, pero ahí están las imágenes y los hechos; y al mismo tiempo que, repito, admiro la entereza del palmero, repudio los paripés, visitas exprés gubernamentales y los mínimas apoyos que están recibiendo por parte de las instituciones públicas que se enorgullecen en decir que está todo solucionado, que a ningún vecino le falta de nada; pienso que con los medios con los que sobre vulcanología cuentan las islas bien se podría haber avisado con tiempo suficiente para que al menos se salvaran los bienes muebles. Veo, ven, que las personas han sido alojadas en campos de fútbol y polideportivos con una hamaca de lona como todo ajuar. Y es, parece ser, que hay que llegar en patera para que esas mismas autoridades ordenen la rápida acogida de los arribados en hoteles de cuatro y cinco estrellas: ¡qué país!
Y me duele la salida de pata de banco; la inoportunidad de esa ministra ignorante e irresponsable que, ante una isla doliente y acongojada, decenas de miles de personas arruinadas y sin hogar, cientos de casas sepultadas, cientos de millones de euros perdidos y un futuro que se presenta negro como esa fatal e inexorable colada, se permite hacer gracietas como las que le hemos oído. ¡Y sigue de ministra!
De la prensa de septiembre de 2021
*** LA MINISTRA DE INDUSTRIA, COMERCIO Y TURISMO, REYES MAROTO, HA VALORADO LA TERRIBLE ERUPCION DEL VOLCÁN DE LA PALMA, QUE HA ARRASADO CIENTOS DE CASAS Y DESPAZADO A DECENAS DE MILES DE PERSONAS.
*** PARA LA SOCIALISTA, SE TRATA DE UN “ESPECTÁCULOMARAVILLOSO” QUE PODRÁ UTILIZARSE COM RECLAMO TURÍSTICO PARA LA ISLA: HA ENVIADO UN MENSAJE DE «TRANQUILIDAD» A LOS TURISTAS QUE SE ENCUENTREN O VAYAN A IR A LA ISLA EN LOS PRÓXIMOS DÍAS Y ABOGA POR QUE LO QUE ESTÁ OCURRIENDO PUEDA SERVIR DE «RECLAMO» PARA LOS VIAJEROS
*** REYES MAROTO SUPERA TODOS LOS LÍMITES: LE EXIGEN DIMITIR POR LA BURRADA QUE HA DICHO SOBRE EL VOLCÁN DE LA PALMA
Félix Torres, sep. 21
(Continuará, Dm y si nos dejan
ooo000ooo
No he podido resistir la tentación de adjuntar este sencillo pero inmenso romance que bien podría haber sido escrito por Gabriel y Galán pero que lo ha sido por un palmero, anónimo, que ni título le ha puesto; uno de tantos que lo han perdido todo: sea en su homenaje; me lo envía una palmera. Y también tomo prestadas las palabras que bien podrían definir a todos ellos, que viviendo en un paraíso se le ha trocado en infierno en apenas un instante; ellos lo saben y lo aceptan: “¡Qué interiorizado tienen su destino; y con qué dulzura y serenidad lo narran! me escriben desde Pozoblanco. Desde luego no es, o no lo fue, ésta su casa pero bien podría haberlo sido.
Hay que ser muy valiente, tener una inmensa fuerza interior para, después de lo pasado tener el valor de ponerse a escribir; y hacerlo de esta manera. Su sensibilidad de escritor ha seguido lo que han sentido y vivido sus descendientes por generaciones que ante tanta adversidad ponen los ojos esperanzados en su (todo allí es pequeño y entrañable) diminuta Virgen de de las Nieves, que desde el camerín de su Santuario entre palmeras, jacarandás, ibiscos y flamboyanes vela por todos sus hijos; ellos lo saben y éste es el resultado. Lo leo con el vello de punta.

Yo mismo abrí los cimientos
con pico, guataca y pala,
en aquel trozo de erial
que de padre un día heredara,
y fui llenando las cepas
con la roca calcinada
de otro volcán, ya extinguido,
que años ha robó la calma
a la Benahoare hermosa
adornándola de lava;
inequívoca señal
de ser por Vulcano amada.
Y levanté las paredes,
y puse techo a la casa,
que hasta esta noche de infierno
fue nuestra humilde morada.
También les hice un corral
al bardino y a las cabras
y planté, pegado a un teste,
rosales, claveles, calas,
que Nievita, mi mujer,
con tanto amor las regara.
Mis manos fuertes de joven
la albearon con cal blanca,
y jamás falté al empeño
de dejarla inmaculada
las vísperas de la fiesta
cuando el pueblo se engalana
en honor a su patrona
y en las calles y en la plaza
banderitas de papel
ondean en hilos de bala.
Ayer, antes de salir,
Nievitas hizo la cama,
y recogió los juguetes
de los nietos en la caja.
Dejamos todo en su sitio,
cerramos puertas, ventanas;
nos miramos a los ojos
para darnos esperanzas
de que habrá otros despertares
otras nuevas madrugadas
aquí en nuestra habitación,
aquí, en nuestra hermosa casa,
donde criamos seis hijos
y hemos hoy que abandonarla
porque un volcán impetuoso
nos amedrenta, amenaza
con destrozar nuestro pueblo
y sepultarlo en su lava.
El hombre está cabizbajo
en un lugar de la grada
del complejo deportivo
Nievitas con él, lo abraza,
pero nada los consuela
porque perdieron su casa.
Consumió el fuego recuerdos;
ardió el ropero, la cama,
los retratos, las cortinas,
y la cajita de lata
donde guardaba sus hilos
la mujer, junto a una estampa
de la Virgen de Las Nieves,
la patrona de La Palma.
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