Entre el 9 y el 12 de noviembre estuvieron en Ceuta el crucero ruso Marshal Ustinov, el petrolero Dubna y el remolcador SB 406. Como una muestra de la nostalgia que, según parece, algunos sienten por las glorias pasadas del Imperio británico surgió en la prensa y redes sociales de ámbito anglosajón una campaña contra España con la que se trató de frustrar esa escala y, quizá, evitar que pueda repetirse.
En octubre de 2016, con una campaña similar, consiguieron que la embajada rusa en Madrid retirase la petición de escala en Ceuta prevista para algunos de los buques que acompañaban al portaaviones Admiral Kuznetsov hacia el teatro de operaciones de Siria. Parece que esta vez la presión contra España no ha sido suficiente para que los rusos retirasen su petición.
Este Blog del General Dávila publicó el 03.05.2016 un artículo en el que se explicaba cómo el gobierno del General Franco, el 11.02.1969, llegó a un acuerdo con el de la URSS por el cual los barcos soviéticos dejaban de entrar en Gibraltar y pasaban a hacerlo en las Canarias. Por aquel entonces, España no pertenecía a la OTAN mientras que en Gibraltar existía un Mando de zona de la Alianza. Eran los tiempos de la Guerra Fría y ni la OTAN ni ese Mando impidieron que los buques de Estado soviéticos entrasen en el puerto del Peñón; de esto ya se han olvidado. En virtud de ese acuerdo hispano-soviético (ahora hispano-ruso), buques de guerra rusos han estado entrando en Ceuta sin problemas hasta 2016. Llama la atención que entre 2016 y 2018, cuando los rusos no entraban en Ceuta, lo hacían en puertos griegos o portugueses y nadie decía nada.
El abanderado de la campaña antiespañola es Luke Coffey, ciudadano americano que trabajó para el ministerio de Defensa británico y ahora es director de un centro dedicado al análisis de la política exterior en la Heritage Foundation, con sede en Washington. Esta fundación es un Think Tank conservador que tuvo cierto liderazgo en tiempos de Ronald Reagan; se inclina hacia una política exterior intervencionista. A partir de lo que firma Luke Coffey relacionado con España, los rusos y Ceuta, empieza la serie de argumentos y, ocasionalmente, algún exabrupto contra España a cuenta de las ciudades españolas del norte de África, además de otras ocurrencias. Entre ellas, la de recomendar al Congreso, Casa Blanca, Pentágono y OTAN lo que deben hacer contra España. ¡Y hace sólo unos días estuvo Putin en París con Trump, May, Macron, Merkel, etc.!
Entre los argumentos que repiten está el que mientras España permite la entrada en Ceuta de los rusos, no permite la entrada en nuestros puertos de los buques de cualquier Estado (aunque sea de la OTAN) si justo antes o después han entrado o van a entrar en Gibraltar. Esto les irrita profundamente porque es una restricción evidente al libre uso de la colonia militar. Se olvidan de que España es un país soberano y como tal, el Gobierno español puede aceptar o rechazar la entrada en nuestros puertos de quien estime conveniente.
No seré yo quien diga que a los militares británicos les da miedo lo que puedan hacer los rusos desde Ceuta (a 14,5 millas de Gibraltar) en las 72 horas de su escala y sus efectos sobre la base naval. Pese a las protestas, bien que debe aprovecharse la Inteligencia británica con estas escalas porque, como se informó en mayo de 2014 en la prensa del Reino Unido, cuando entran barcos rusos en Ceuta se aumenta el número de soldados del Regimiento de Señales nº 10 destacados en Gibraltar. Cubren los equipos dedicados al espionaje de comunicaciones y, como es lógico, en estas ocasiones aumenta el trabajo.
También tratan de confundir con los títulos que avalan la españolidad de Ceuta, Melilla y los peñones y, comparan su estatus con el de Gibraltar. David Lidington, actual miembro del gobierno británico, dijo en su Parlamento el 03.12.2013: «El estatus de los territorios españoles de Ceuta y Melilla es, como el estatus de Gibraltar como un Territorio Británico de Ultramar, el resultado de un conjunto diferente de circunstancias históricas». Se olvidan de que Melilla es española desde 1497, el peñón de Vélez de la Gomera desde 1564, el de Alhucemas desde 1560, Ceuta lo es desde 1580 y las islas Chafarinas desde 1848. Ni siquiera mencionan que Irlanda del Norte surgió de la partición de la isla que hizo el gobierno británico en 1921 para quedarse con los seis condados del nordeste; que las bases de soberanía británica de Acrotiri y Dhekelia en Chipre se las quedaron los británicos en 1960 cuando dieron la independencia a los chipriotas; y no me olvido de Diego García, ejemplo vergonzoso del colonialismo británico a mediados del siglo XX, plenamente vigente.
Si llegasen a interferir en la capacidad soberana de España y echar a los rusos de Ceuta, quizá Gibraltar recuperaría la primacía en el control del Estrecho, algo que perdió hace años frente a España y a Marruecos. Esto favorecería a la base militar y a las autoridades locales pues aumentaría el valor estratégico del Peñón, ahora menor que el que tenía hace unos 40 años.
En esta campaña contra España también llama la atención el que los datos que se publican con la firma de Luke Coffey ofrecen muchos detalles, son extensos y reiterativos. Da la impresión de que su origen es una fuente militar británica, quizá de su servicio de Inteligencia en el Peñón, pero lo más llamativo es que, ocasionalmente, los discursos y entrevistas del denominado ministro principal de Gibraltar presentan muchas coincidencias con los textos publicados en Washington. Este grado de coincidencia genera la sospecha de quién inspira a quién, quién se deja dirigir y quién hace el trabajo sucio de forma que los militares británicos no tengan que mancharse las manos enredando en los asuntos internos de España; no sería extraño.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)
14 de noviembre de 2018
Blog: generaldavila.com



























