En 1655, Oliver Cromwell, Lord Protector de la Mancomunidad de Inglaterra, Escocia e Irlanda, dijo: «…la ciudad y castillo de Gibraltar, una vez poseída y ser defendible por nosotros, sería también una gran ventaja para nuestro comercio y un fastidio para los españoles; y nos permitiría, sin necesidad de mantener una gran flota en esas costas –con sólo seis fragatas ligeras situadas allí- hacer más daño a los españoles que con una flota.»
En 1704 los británicos materializaron esa idea de Cromwell con la ocupación de esta ciudad española situada en un punto de importancia estratégica excepcional. Lo hicieron como aliados del Archiduque de Austria, pretendiente al trono de España, y en su nombre.
Aunque en los 319 años de presencia en Gibraltar los británicos han tenido sus altibajos, en 2021 reafirmaron públicamente su interés informando sobre las inversiones que estaban haciendo, desde pocos años atrás y siguen haciendo, para reforzar sus capacidades estratégicas en el Peñón. Son inversiones sobre todo en los campos de la Logística (en la base naval y en el aeródromo de la RAF) y de la Inteligencia.
Al mismo tiempo que aseguran sus intereses mediante la fuerza, como dijo Cromwell, a los británicos les gusta utilizar otros procedimientos más sutiles para lograr o conservar su objetivo que, en este caso, no es otro que mantener la base militar (puerto, aeródromo y estación de Inteligencia) al menor coste posible, como también apuntó el Lord Protector.
Entre sus sutilezas se encuentra la de convencer a personas bien situadas –tanto en España como en el propio Gibraltar- mediante su aparente amistad y, presionarles basándose en sus debilidades (ambiciones personales y corporativas). A unos y otros tratarán de arrancarles favores para conseguir lo que denominan objetivos comunes pero que en realidad son los que refuerzan la defensa de los objetivos británicos, que por supuesto no declaran abiertamente. Hábilmente disfrazan sus intereses particulares contando para ello con una legión de colaboradores españoles, entre otros, en los ámbitos de la política, prensa, cultura, economía, sindical, académico y oficial.
Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la puerta de nuestra casa, con el Peñón «okupado» cuando vinieron a ayudar (objetivos comunes) a uno de los bandos en la Guerra de Sucesión de 1704, y ahí siguen.
Otro ejemplo muy gráfico fue la destrucción, en 1810, de la línea de contravalación construida por los españoles en el istmo que une al Peñón con lo que actualmente es La Línea de la Concepción. La destrucción de los fuertes, con el argumento de la proximidad del invasor francés, permitió a los británicos deshacerse del freno que les impedía su expansión por el istmo y por las aguas que rodean al Peñón.
En tiempos más recientes, cada vez que se encuentran incómodos por las reacciones españolas frente a sus abusos, apelan ¡cómo no! a los objetivos comunes que ahora suelen ser la lucha contra el terrorismo yihadista y el narcotráfico, con la adición a ultimísima hora de la lucha para erradicar el «contrabando de tabaco», por muy surrealista que parezca ya que entre los beneficiarios de ese «comercio» se encuentran el gobierno local y la presencia militar británica en Gibraltar. Sin olvidar el supuesto bienestar de la Comarca del Campo de Gibraltar y lo que denominan «prosperidad compartida».
Es cierto que tendremos algunos objetivos e intereses comunes pero es evidente que, en esta zona, no todos lo son, empezando porque mientras al Reino Unido le interesa seguir en Gibraltar, a España –desde hace 319 años- le interesa que se marchen.
Respecto al terrorismo conviene recordar la poca prisa que se dan para trasladar a su colonia la normativa internacional cuando así les ha convenido. El Reino Unido ratificó el 07.03.2001 el «Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo», de 09.12.1999, y lo hizo extensivo a Gibraltar 20 años después, el 23.03.2020. En cuanto ala «Convención Contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas»(20.12.1988), el Reino Unido la ratificó el 28.06.1991 y la hizo extensiva a Gibraltar 23 años después, el 02.07.2014.
Los argumentos con los que engatusan a quienes son susceptibles de dejarse engatusar evolucionan con los tiempos. Ahora, sin perjuicio de recurrir a los antes citados, va cobrando fuerza el recurso a la guerra de Ucrania y su relación con el estrecho de Gibraltar.
El paso frente al Peñón es imprescindible para los barcos rusos que quieran navegar entre el Atlántico y sus puertos en el mar Negro o en Siria. En la orilla norte del Estrecho, además de nosotros los españoles, están los británicos junto con los americanos, estos dos ajenos a estas latitudes y los tres, aliados en la OTAN.
En el Gibraltar «okupado» y en el fondo marino del Estrecho, nuestros aliados tienen equipos americanos usados para la detección acústica (ACINT) de los submarinos que quieran pasar en inmersión; operan con ellos miembros de la US Navy y de la Royal Navy.
Cerca de punta Europa, en el punto denominado Windmill Hill, tienen la «Estación de Señales»(WHSS) en la que cuentan con equipos para Inteligencia Electrónica (ELINT) y de Comunicaciones (COMINT) servidos por militares británicos y americanos así como radares de exploración costera y visores electro-ópticos que les sirven para la detección de todo lo que navega por la superficie.

Una red cierra la mitad sur de esa «ratonera» que es la base naval de Gibraltar. Protegido en su interior está el HMS Trent que lleva más de ocho meses sin apenas moverse de puerto, posiblemente averiado
Aunque su puerto es como una «ratonera», no dudan en meter allí a submarinos nucleares, británicos y americanos, para repararlos dejándolos inmovilizados un buen número de días.
También tienen misiles, torpedos, minas y munición de artillería en los túneles, no exentos de riesgos, no sólo por derrumbes sino también por incendios. Los derrumbes inutilizaron los depósitos que tenían para unas 200.000 tons. de combustible; un incendio en uno de los túneles provocó una crisis importante en 2022 al inutilizar parte de su capacidad de producción de agua potable por ósmosis inversa pues, como es sabido, en Gibraltar no existen fuentes naturales de agua dulce.

Pañol para almacenaje de materiales peligrosos de la RAF, situado en el extremo de poniente de la pista de aterrizaje, a 715 metros de las viviendas de La Línea de la Concepción
Tienen un aeródromo militar construido en el istmo «okupado» ilegalmente, como un añadido a la «okupación» de 1704. Sus limitaciones son significativas. Entre sus fallos se encuentran las bajas relativamente frecuentes en el número de controladores aéreos, los efectos del viento fuerte de levante o del suroeste, las averías en los equipos de control, la caída de la alimentación eléctrica o los fallos de comunicaciones. En consecuencia, para el uso por los aviones comerciales recurren al aeropuerto internacional de Málaga usándolo –cada vez más- como alternativo (quizá como «auxiliar»), incluso en evidente fraude de ley, para lo que encuentran amplia comprensión y amistades españolas que les facilitan lo que sea menester, en esta y en cualquier otra de las notables carencias que les afectan, como se describió en este Blog el 01.09.2022, «Gibraltar y su dependencia de España». Carencias que se van agravando como consecuencia del Brexit, especialmente las militares.
El caso es que España cuenta no con los 6,2 km2 del Peñón y sus ampliaciones ilegales, sino con toda la costa norte del Estrecho y sus accesos desde cabo de Gata hasta Ayamonte. En la costa sur son españolas Ceuta, Melilla, Chafarinas y los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera. No olvidamos los aeropuertos de Málaga, Jerez, Rota, Sevilla y Morón que se encuentran a escasos minutos de vuelo desde el Estrecho.
Es posible que en España, un tanto adormilados por la eficacia de los procedimientos británicos para neutralizar nuestra voluntad, no seamos conscientes de que, mientras enviamos fuerzas de los tres ejércitos a operar a miles de kilómetros de nuestra Patria, tenemos a unos «okupas» no deseados en la puerta de nuestra casa, aprovechándose de nuestras infraestructuras, recursos y medios de producción y, sustrayéndonos una parte importante de nuestro valor geoestratégico; sin contar los riesgos a que someten a nuestra población.
En esta situación cabe preguntarse por qué se les están dando las facilidades de que disfrutan. Si malo es tener una colonia extranjera en el territorio nacional, mucho peor es contribuir a su sostenimiento y sin embargo, eso es lo que muchos españoles hacen.
El transporte marítimo siempre ha sido fundamental para la economía de las naciones, como ahora lo es para Rusia en sus esfuerzos bélicos y económicos por la guerra de Ucrania y para superar las sanciones.
A pesar de su dependencia de España y gracias a la flexibilidad y comprensión de niveles cósmicos que encuentran en Sevilla y en Madrid, sea cual sea el partido político gobernante, podemos estar seguros de que británicos y americanos, desde la colonia militar de Gibraltar, tienen la atención puesta en Rusia y sus submarinos, así como en sus barcos de guerra y mercantes que transitan por el Estrecho. Por ejemplo, los petroleros –sean de la bandera que sea- que trasvasan miles de toneladas de crudo ruso en el mar de Alborán, más allá de las doce millas de Ceuta.
La cooperación entre los países de Occidente en defensa de nuestra libertad y concretamente de la de Ucrania es muy importante; ciertamente es un objetivo a compartir.
El estrecho de Gibraltar también es muy importante para la defensa de Occidente. Sabemos, porque insisten en ello pensando igual que en el siglo XVII, que la ocupación de Gibraltar es importante para los intereses de la defensa del Reino Unido.
Cabe preguntarse si la consecución de los objetivos generales de la defensa de Occidente exige que Gibraltar siga en manos de los británicos y no regrese a sus legítimos propietarios, el pueblo español.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío ( R )
Blog: generaldavila.com
15 febrero 2023






























