Es Navidad, y en el año 2020 de Nuestro Señor, celebramos la llegada al mundo, en un establo, del hijo de Dios, el Rey de la Gloria. Mas humildad no se podía concebir. Entonces la Virgen María y San José, eran viajeros, no emigrantes, cumpliendo la ley de empadronamiento, después cuando tuvieron que salir huyendo del Herodes de turno un asesino de niños fueron migrantes.
En esta época se anuncian las vueltas a casa de los emigrantes expatriados o residentes en el extranjero y se intensifican los contactos de quienes no se pueden mover. Son tiempos de alegría y de morriña que son reflejo de afecto gozado y añorado.
Hace unos días mencionaba a las tropas desplegadas en estas fechas en diversas misiones en el exterior. Estando en Kosovo en las Navidades del 1999, como era y ya es tradicional, se organizó una video conferencia de los jefes de contingente desplegados en el exterior, con el Presidente del Gobierno y Ministro de Defensa.
El día era muy frío unos 10ºC bajo cero, nos dirigíamos, con dos grandes Soldados de España y Caballeros Legionarios Alejandro Ponlla y Juan L Anula, desde Peç a Istock, cuando nos cruzamos con un par de niños que, con sus carteras, se dirigían a la escuela jugando y riendo y fueron para mi el mejor regalo navideño: sus risas y la normal actividad escolar eran fruto de nuestro trabajo desde junio.
Al volver cambiamos de ruta y esta vez nos encontramos con otro niño esta vez medio descalzo y poco abrigado como si el frío no fuera con él. Paramos por si se había perdido y también con una cara iluminada con una sonrisa nos dijo que no y vivía no lejos de allí. Sacamos nuestras raciones y se las dimos y se puso contentísimo.
Fue un gran día sobre todo para nosotros. En esas circunstancias los Soldados de España valoran lo que tienen en España y se preocupan por las aventuras políticas, dados los ejemplos, cuyos resultados tratamos de paliar.
En la medida en que el hombre se olvida de sí mismo, puede preocuparse y atender a los demás y eso es la cualidad de los soldados, que como personas humildes saben estar y ser felices en su quehacer. cantada por D. Pedro Calderón de la Barca, Soldado español (1600-1681).
“Ese ejército que ves/ vago al hielo y al calor,/ la república mejor/ y más política es
del mundo, en que nadie espere/ que ser preferido pueda/ por la nobleza que hereda,/ sino por la que él adquiere;/
porque aquí a la sangre excede/ el lugar que uno se hace/ y sin mirar cómo nace/ se mira cómo procede.
Aquí la necesidad/ no es infamia; y si es honrado,/ pobre y desnudo un soldado/ tiene mayor calidad/
que el más galán y lucido;/ porque aquí a lo que sospecho,/ no adorna el vestido al pecho,/que el pecho adorna al vestido;
Y así, de modestia llenos, / a los más viejos verás,/ tratando de ser lo más,/ y de parecer lo menos.
Aquí la más principal/ hazaña es obedecer, / y el modo cómo ha de ser/
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía, / el buen trato, la verdad, / la fineza, la lealtad, /el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,/ la constancia, la paciencia,/ la humildad y la obediencia,/ fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados; / que en buena o mala fortuna, / la milicia no es más que una/ religión de hombres honrados.”
La virtud de la humildad es andar en verdad decía Santa Teresa. «Es rechazo de las apariencias y de la superficialidad; es la expresión de la profundidad del espíritu humano; es condición de su grandeza» S. Juan Pablo II Ángelus 4-III-1979.
El humilde sabe que el puesto que ocupa no es para exhibirse o recibir honores, sino para servir, para cumplir su misión. Hay que saber estar sin que ciegue la ambición. Los cargos son cargas.
La carrera por los puestos cada vez más altos, superando el nivel propio de competencia, no satisface íntimamente al saberse superado y eso lleva a una huida hacia delante rodeándose de mediocres y aplaudidores que solo pueden llenar una personalidad ególatra.
La humildad se basa en frenar nuestros deseos de fama, honor y bienes materiales y no tiene que ver con lo políticamente correcto, la timidez, la pusilanimidad, la mediocridad, el servilismo, al contrario la humildad descubre que debemos estar agradecidos por todo lo recibido en forma de herencia material o espiritual y en la oportunidades.
Sin buscar la humildades difícil tener una personalidad humana equilibrada. Por otra parte el humilde es una persona atractiva con especial facilidad para la amistad.
Una de los grandes regalos de la vida militar es encontrarse, en todos los grados de la milicia, con gente recia y preparada, con profesionales brillantes que destacan por su espíritu de sacrificio y además por una autentica humildad y generosidad. Me siento afortunado de los grandes ejemplos de humildad que he tenido entre mis subordinados, compañeros y jefes.
Ahora, en la vida alejada materialmente de la milicia, tengo la oportunidad de tratar mas a inmigrantes que han venido a trabajar desde Europa (Ucrania, Polonia, Rumania,…) o de Hispanoamericanos (Colombia, Salvador, Venezuela, Ecuador,…) o de Marruecos todos echan en falta su patria pero muchos se han adaptado e integrado y son un ejemplo de servicio a la sociedad con su trabajo. Desgraciadamente los abusos por algunos inmigrantes en la entrada ilegal y en la obtención de ayudas y exigencias, amen de los delincuentes, provocan una crítica hacia todos los emigrantes que por generalizada es injusta.
Es pues tiempo de la alegría, paz y humildad que se nos muestran en el Portal de Belén. Tiempo de Esperanza para todos sean cuales sean sus orígenes o creencias.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Vicente Díaz de Villegas y Herrería
Soldado de España
22/12/2020




















